Tercera Misión
Lecciones
-5 días después-
-Quinn – Escuchaba un susurro a lo lejos, no se sentía lista para abrir los ojos.
-Quiiiiiiin – Volvió a escuchar, esta vez abrió solo un ojo, provocando la risita de alguien – despierta Quinn.
-¿Rae? – Sonrió cuando vio a Rachel a un lado de su cama intentando despertarla.
-Quinn, necesito hablar contigo, ¿puedo acostarme en tu cama para hablar? – Se tenso en la cama, no podía dejar que Rachel sintiera algo extraño en ella, pero tampoco podía ser tan paranoica, solo iban a estar mirando el techo, no tenia porque haber contacto físico.
-Mmmm, está bien Rae, solo… - Se movió a un lado de la cama y noto la luz de la habitación, no debían ser mas de las 7 am – Ok, así está bien.
Rachel movió las sabanas para meterse en ellas y quedar en la misma posición que Quinn.
-Hay que salir del albergue a las 10 am, aun tenemos tiempo para hablar y alistarnos – Quinn la miro y la noto muy cerca "tiene una piel perfecta" pensó Quinn – Se que no fue fácil decidir si lanzarte o no a este camino con nosotras, ni siquiera yo te deseo algo así Quinn – Esta vez ella movió su rostro hacia Quinn, lo que vio la dejo inmóvil unos segundos, suspiro y siguió – No es el momento de contarte cual es ese trabajo que tenemos, pero lo haremos cuando estés lista.
-¿Están preparando un gran robo? – Rachel abrió los ojos como platos y vio como Quinn sonreía con picardía– Vamos, son bastante obvias, tantos planos y diarios recortados no pueden ser para construir un edificio Rae.
-Demonios, Santana me va a culpar por esto – Se tomaba la frente.
-No le diré a nadie, no quiero que tengas problemas con la fiera – Sonrieron con humor – no se lo digas a nadie, pero… - Se acerco un poco más a Rachel para después bajar aun más la voz – eres mi preferida.
Rachel aumento su sonrisa - ¿Soy tu preferida?
-Lo eres
Se quedaron en silencio unos segundos - ¿Por qué soy tu preferida?
-Pues, no lo sé, solo se siente bien tener estos momentos contigo… - nuevamente se miraron, Quinn se movió quedando frente a Rachel, esta la siguió casi al instante, no había incomodidad ni rubores inmaduros – eres un buen complemento en mi vida ¿sabes? En realidad todas ustedes lo son, pero tú… tú eres un equilibrio para mí. A pesar de las circunstancias que aun me mantienen aquí, yo hubiera intentado encontrar la forma de que siguieras en mi vida de una u otra manera.
Vio como a Rachel le brillaban los ojos, la vio acercarse y pudo sentir un dulce beso en su mejilla.
Cuando Rachel se separo, Quinn pudo ver una lágrima corriendo por su mejilla, se seguían mirando y no eran necesarias las palabras expresadas para saber que se estaban convirtiendo en una mutua importancia en sus vidas.
-Si sientes todo eso por mí, prométeme que no me juzgaras cuando te contemos de que se trata el trabajo, a pesar de que sabes una parte no lo sabes todo, ni siquiera sabes todo lo que hemos planeado, con quienes…
-No te voy a juzgar Rachel –Interrumpió Quinn - ya te dije hace tres días que iban a poder contar conmigo, si no fuera por ustedes probablemente estaría enfermando por el hambre, igual que Santana hace dos años.
-Tampoco te habríamos dejado llegar a ese estado.
-Lo sé, ahora lo sé – Quinn suspiro profundamente mientras Rachel pensaba en lo que estaba por pasar.
-Tu… es decir, hoy vamos a hacerlo de nuevo – Se quedo unos segundos en silencio viendo la reacción de Quinn – ¿Tu quieres venir con nosotras? – Se mordía el labio esperando una respuesta.
Ese era exactamente el gesto que no quería ver en Rachel en este momento, pero trato de controlarse, estaban hablando de algo delicado.
-Creo que estoy lista, es solo que no se si tengo habilidad para hacerlo, ustedes al parecer se manejan como un equipo y siento que voy a estorbar, ¿soy algo torpe sabes? – Sonrieron ambas, Rachel la miraba con ternura.
-Lo he notado – Ambas rieron por lo bajo – pero quizás tú puedas ayudar con lo que más nos hace falta.
-¿Qué les hace falta? – Pregunto con ilusión al saber que tal vez había esperanza para ella.
-No te lo diré hasta que sea el momento. Creo que es hora de que me vaya a bañar – Se levantó de la cama y avanzó un par de pasos – ¿Vienes?
-Emm… no, yo prefiero aprovechar estos minutos para pensar, si no te importa – Dijo algo avergonzada.
-Vamos, no seas tonta, somos mujeres, no tienes nada que no haya visto antes – Rachel se acercaba de nuevo a la cama y ponía las manos en sus caderas – No me hagas esperar Quinn Fabray, o veras de lo que soy capaz.
Quinn trato de resistir una carcajada, pero la cara que puso la delato poco a poco, Rachel jamás se vería intimidante con esa altura – De que te ríes Fabray, ¿vez algo gracioso? – Ella también comenzaba a sonreír.
Antes de que pudiera hacer algo Rachel ya la había aplastado con su propio cuerpo y le hacía cosquillas.
-Para, para ya Rae – Se reía como una loca y lo más probable es que estuviera empezando a despertar a las chicas – no… no me puedes atacar así hahaha, ¡eres mi preferida! – Seguía riendo incluso cuando Rachel se había estado deteniendo.
Se miraron, pero esta vez solo Quinn lucía una sonrisa, cuando noto al fin que Rachel más bien parecía contrariada, se empezó a asustar –¿Q-Que pasa Rae? – Estaba asustada, estaba segura de que Rachel había sentido algo en sus pantalones de pijama.
Pero Rachel no contesto, más bien miro entre las sabanas, buscando esa "cosa" dura que había sentido.
-Quinn, ¿dejaste algo en la cama? – La morena empezaba a palpar el lugar donde había sentido la "cosa" – Sentí algo aquí abajo – Quinn estaba inmóvil, paralizada y con sudor frio en su espalda, ni siquiera dijo algo cuando Rachel tocaba su muslo, hasta que justamente toco la parte más sensible de su cuerpo – Aja! – Exclamo cuando encontró lo que buscaba, tiro de lo que sea que estuviera agarrando y escucho un grito ensordecedor.
-¡Ahhhhhhhh! – Aparto fuertemente la mano de Rachel y se puso la mano en la entrepierna, tal vez le había hecho daño a la chica, pero lo que ella estaba sufriendo debía ser el infierno.
Entonces Rachel viendo la reacción de Quinn, palideció como segundos antes había hecho su amiga.
Las chicas se habían despertado rápidamente por el grito y se acercaban velozmente a la cama de Quinn
-¿Qué diablos paso Rachel, porque Quinn esta así? – Santana veía a Quinn quejarse y agarrarse la entrepierna mientras se hacia un ovillo en la cama – ¡¿Que le hiciste?!
-Na-na y-yo no – Quinn la miro con ojos suplicantes envueltos en lágrimas. No sabía que hacer o decir, por supuesto que sabía que había tomado en sus manos, era un… pene. Eran un maldito pene y le pertenecía a una chica, la chica más guapa que ella había visto en su miserable vida, ¿seria que Quinn no era una chica? "por supuesto que es una chica, sino no tendría pechos, no tendría la voz tan dulce" Dijo para sus adentros. Seguía mirando a Quinn, no podía decirle a Santana y Britt lo que había descubierto, ya lo solucionaría ella misma con Quinn.
-Nada… solo la golpee por casualidad, le di un rodillazo muy fuerte, jugábamos a las cosquillas – Dijo convincentemente, pero no era suficiente para Santana, lo sabía, pero no iba a poner en total evidencia a Quinn.
Santana se le quedo mirando fijamente, solo que Rachel desvió la mirada rápidamente y comenzó a acariciar la espalda de Quinn indiferentemente. Pero no fue indiferente para Quinn, que ya empezada a recobrarse, más bien fue sentir que alguien la apoyaba incluso siendo un fenómeno de la naturaleza.
-¿Y por eso tanto alarde? Ni que tuviera bolas Quinn, solo fue un golpecito – Alcanzo a decir incluso cuando estaba perdida en sus pensamientos. Le lanzo una última mirada a Rachel advirtiendo una futura conversación.
-Sanny, no seas mala con Quinnie, ¿no vez que a ella le duele? – Britt la abrazo con cariño y después acaricio su cabeza lentamente. Agradeció el gesto que de apoco la comenzó a calmar.
-Joder, Rachel tiene rodillas de acero – Se empezaba a levantar de la cama con dificultad para dirigirse al cuarto de baño.
Rachel inmediatamente se puso de pie y la siguió.
-yo la ayudo, ustedes mientras preparen sus cosas, nos vamos en una hora y media – No espero respuestas y se interno en el baño antes de que Quinn cerrara la puerta.
Ya en el cuarto de baño, ni una sabia que decir primero, ni siquiera se miraban.
Vio como Quinn se sentó en una pequeña silla que había más allá y ponía nuevamente las manos en su entrepierna.
Tuvo que ser Rachel quien después de dos intensos y largos minutos tomara valor.
-Quinn… - Era difícil siquiera escoger una pregunta entre las mil que tenia – Yo no sé… yo quisiera que me explicaras lo que…toque, ¿e-es un miembro masculino? ¿Eres un hombre? – No considero lo ofendida que se podía sentir Quinn con esa pregunta.
-¡Por supuesto que no soy un hombre Rachel! – Esta vez la miro con enfado, la situación estaba sacando lo peor de ella – ¡Mierda! Como puedes pensar eso siquiera, no soy un hombre, ¿feliz?, solo soy un fenómeno, eso soy para todos – Levanto la voz al decir esto último y se agarro los cabellos con frustración.
-No me levantes la voz Quinn, solo estaba quitándome las dudas. Y nadie te ha llamado fenómeno así que no pongas palabras en mi boca, no tienes derecho después de haber mentido así – Rachel parecía alterada.
-¿Mentir? ¡Yo no tengo por qué decir lo que pasa con mi cuerpo o no, por si no lo recuerdas estoy jodidamente sola en el mundo, no le tengo por qué dar explicaciones a nadie! – No espero la bofetada que recibió por parte de Rachel.
Rachel pareció darse cuenta de lo que había hecho unos segundos después. Así que se acerco rápidamente a Quinn y la abrazo mientras esta se quedaba quieta en la silla.
-Oh dios, lo siento Quinn, no sé que me paso, yo no utilizo la violencia con nadie, solo perdí el control ¿sí? – Pero Quinn no le respondía, solo miraba el suelo con la mejilla enrojecida por el golpe – Lo siento, lo siento, lo siento, no quise hacerlo, no eres un fenómeno… eres la persona más increíble que he conocido en mi vida – termino de decir esto mientras acariciaba su mejilla y dejaba algunos suaves besos en el lugar.
Ahí estaba, su querida amiga Quinn, la misma que llego un día al refugio para cambiar por completo sus días.
-Por favor Quinn dime algo – Seguía agachada en el suelo acariciando la mejilla de Quinn, esta pareció tomar un respiro antes de decir algo.
-Yo… no sé porque nací así, mis padres nunca tuvieron dinero suficiente como para pagar en exámenes o pruebas. Solo tuvieron que resignarse a vivir conmigo, aun sin quererme con ellos – Rachel se sintió aun mas culpable y hundió la cabeza en el cuello de Quinn – Entiendo que hayas reaccionado así Rae, no tienes la culpa, hay quienes han reaccionado peor y no solo me he ganado una bofetada - Rio sin gracia por los peores recuerdos de su niñez.
-No te mereces ni un solo rasguño Quinn, eres una persona increíble
-Eso no es lo que piensan todos.
-No todos te conocen.
De nuevo el silencio, parecían meditar lo que pasaría de ahora en adelante.
-No se lo diré a las chicas si tú no quieres compartirlo, pero te aseguro que ellas no van a reaccionar igual que yo – Suspiró - Creo que perdí la cabeza porque lo toque antes de saber que estaba ahí – Ambas sonrieron por lo sucedido, al final, el incidente podía convertirse perfectamente en una anécdota bastante graciosa.
-No solo lo tocaste, quisiste arrancarlo desde la raíz – Esta vez rieron ya mas calmadas.
-Lo siento… Creo que mejor te apresuras a bañarte, nos queda poco más de una hora para salir de aquí – Se levanto y le tendió la mano a Quinn para que esta también lo hiciera.
-Gracias Rae, gracias por aceptarme, nadie lo había hecho hasta ahora, solo Puck – A pesar de estar completamente despeinada y con una mejilla roja, le seguía pareciendo la mujer más guapa que había visto.
-Yo no tengo que aceptar nada Quinn, tu eres perfecta tal y como eres, eso no lo dudes nunca – Con una última mirada llena de emoción se dirigió a la salida del baño.
…
"No, tu eres perfecta"
Al salir del baño encontró todo perfectamente ordenado, las chicas estaban listas para bañarse e irse lo antes posible. Así que esperó a que las tres terminaran, lanzado algunas sonrisas hacia Rachel que hacía que ambas se sonrojaran.
El hecho de que aceptara tan rápido su condición, la hacía incluso más perfecta a sus ojos.
La vio pasearse por la habitación para tomar algunas cosas, mover otras, y cada sutil movimiento la atraía como un imán, sentirla cerca era el mejor confort que podía encontrar en momentos como estos.
-Listo, esperemos que después del día de hoy no tengamos que volver a este mugroso refugio – Por supuesto era el estilo de Santana expresándose por ella.
-No seas mal agradecida San, si no era esto era vivir en un puente – Rachel le fruncía el ceño desde algún rincón de la habitación.
-Se supone que los gnomos son felices en los puentes, ¿por qué no eres feliz Rachel? – Santana le preguntó tan inocentemente que casi casi se lo cree.
-Eres idiota, esos son los ogros, por eso te quieres ir a uno, porque eres un OGRO.
-¡Las dos se equivocan! Los troles viven en los puentes, lo sé porque he leído cientos de cuentos de princesas –Britt aportaba su conocimiento a la discusión.
-Está bien, parecen unas crías ahora mismo, si están todas listas mejor nos vamos – Quinn había aprendido a tomar el control cuando las chicas lo perdían, cosa que pasaba unas tres veces al día.
Así emprendieron su camino fuera del recinto, cargando cada una su bolso con todas sus pertenencias.
Quinn no sabía donde se dirigían, pero seguía ciegamente a las chicas que parecían caminar con seguridad. Se veía que tenían experiencia, no había titubeos ni dudas al momento de andar por las calles de Queens y aproximarse a su próximo robo.
Era la segunda vez que Quinn iba a participar en uno, las chicas decían que tenía que adquirir experiencia antes de "ir por los peces gordos".
Era una tienda, una ordinaria tienda de abarrotes en Queens. ¿Qué tenia de especial?
El dueño había sido acusado de matar animales que vagaban por el callejón que daba a la trastienda. Le habían quitado los cargos por falta de pruebas, pero todos en ese barrio sabían que él era el culpable de que los animales fueran desapareciendo.
Es por esta razón que la tienda casi no era frecuentada, solo personas que no conocían la historia compraban en el lugar, pero la tienda, para suerte de las chicas, se mantenía llena de las cosas que precisamente necesitaban.
-Ok, Quinn, solo entraremos tu y yo esta vez, necesito que prestes atención a cada paso que doy. Harás exactamente lo que te dije que harías y no dudaras, repito NO DUDARAS por ni siquiera un segundo de tus pasos. ¿Entendido? – Santana le repetía las indicaciones que habían discutido hace una hora.
Quinn asintió firmemente con la cabeza, aunque estaba terriblemente nerviosa como aquella vez en la pizzería, quería demostrar que era capaz de ayudarlas.
Rachel le apretó la mano y la miro fijamente para demostrarle que todo iba a estar bien, ella agradeció el gesto con una sonrisa.
Britt también se acercó y la abrazó con toda la confianza que la caracterizaba y para su felicidad recibió un abrazo igual de fuerte por parte de Quinn.
Sin más palabras se dirigió con Santana a la tienda.
Anteriormente le habían dado algunas lecciones para cuando estuvieran en el lugar;
Primera lección: Reconocer a las personas con autoridad en la tienda. El cajero y el chico de la limpieza no tienen autoridad, por lo que ante cualquier robo o asalto, ellos no impedirán que alguien atente contra la tienda, sobretodo porque el sueldo no es tanto como para arriesgar su propia vida.
Segunda lección: No buscar cámaras de seguridad. Mirar directamente a las cámaras significaría quedar en evidencia, si eras suficientemente astuta, nadie iba a notar que estabas robando algo, si eras idiota, recurrías al asalto.
Tercera lección: No mostrarse muy sumisa o muy efusiva. Ambos tipos de personas atraen las miradas de los encargados. Es mejor mostrarse natural y hablar tranquilamente si estas con alguien, o preguntar por algún producto si estás sola.
Cuarta lección: No rellenar excesivamente el bolso y recorrer la tienda antes de sacar alguna cosa para saber exactamente qué vas a llevar.
Quinta lección: Nunca digas tu nombre y no dejes que te atrapen.
Recordar estas lecciones la hizo sentir un poco más preparada.
Hicieron lo primero. Vieron solo a una joven cajera de alrededor de 27 años, la chica solo las miro y siguió mascando su chicle y revisando una revista con indiferencia. Vieron salir a un hombre de unos 35 años de la trastienda con unas cajas que termino acomodando a un lado de los productos enlatados, él era el reponedor y limpiador.
-Creo que deberíamos llevar el jabón liquido – San ya comenzaba con su parte, ni siquiera la miro, solo se dispuso a mirar los precios con las cejas fruncidas.
-Como quieras, voy a buscar un refresco para más tarde – Se sintió orgullosa por hacerlo bien hasta ahora.
Se encaminó hacia los refrescos y miro a través de los vidrios, precios, marcas, colores y cosas que no necesitaba ver.
Vio la primera señal de Santana en el reflejo de los vidrios, tenía que dejar caer algo ahora mismo. Así que movió unas botellas haciendo algo de ruido y dejo caer una de material plástico.
Eso fue suficiente para distraer a ambos empleados mientras Santana guardaba algunas cosas. Tomo el refresco y lanzo una mirada de disculpa hacia la cajera, que solo levanto una ceja y siguió en lo suyo.
Se fue a la sección de lácteos y se situó en un lugar estratégico para no ser vista por los empleados. Espero tranquilamente la señal de Santana. Cuando escucho el sonar de las bolsas de papas fritas, supo que había llegado su turno. Sacó leche, queso para untar, mantequilla y cuando estaba por terminar, vio la leche de soja que Rachel le pidió, no se detuvo a pensarlo y la agrego al "carrito de compra".
Casi saltaba en un pie por lo bien que estaba yendo todo.
-Hey, te dije que te apuraras, escoge rápido ese yogurt y vámonos.
-Espera, ya no quiero llevar el yogurt, ¿podemos llevar chocolates?
-No puedo creerlo, saca el maldito chocolate y vámonos, voy a llevar este jabón en barra.
-Ay no, mejor lleva el otro.
-Rayos, tu solo ve a buscar el chocolate y te veo en la caja para pagar.
Así fue como Santana se dirigió solo con un jabón en barra a donde estaba la cajera y le comenzó a preguntar cosas sin importancias. La chica parecía tan interesada como ella.
El reponedor volvió a la trastienda y Quinn fue rápidamente al sector de comida enlatada, sabía que no tenía que abusar pero es que era tan fácil tener todo eso que lleno la bolsa con todo lo que pudo, lo mismo paso con las golosinas, y cuando ya no tenía más espacio, o era muy notorio llevar algo más, se dirigió donde Santana cargando el bolso en una mano para que no se notara desde detrás del mostrador.
-Voy a llevar este, ¿querías llevar también uno?
-No, solo el jabón, odio el chocolate – Hizo una mueca de asco, a lo que Quinn rio.
-Nadie odia el chocolate, es como odiar la navidad – Decía divertida. Sonaban increíblemente naturales.
-También la odio – Dijo Santana también riendo y pagando por el jabón y el chocolate.
-Tonta, vámonos ya, las chicas nos esperan.
Así salieron como si nada de la tienda, incluso estando afuera no corrieron ni miraron hacia atrás.
A Quinn le temblaban las piernas por el miedo a ser descubiertas, pero cuando más se acercaban a las chicas, la sonrisa en su cara se hizo más grande.
Rachel la vio y le sonrió como nunca antes, pero nadie dijo nada, solo se dirigieron unas calles más allá hasta encontrar un lugar seguro para revisar lo que tenían.
Entonces todas soltaron un suspiro de alivio. Se tiraron felices en el césped y descansaron unos minutos para celebrar a su manera el éxito que tuvo Quinn.
-Fue…fue increíble, creo que nos salió increíble, ¿verdad San? – Buscaba la aprobación de la latina que estaba siendo mimada por Britt.
-Estuvo bien rubia, para ser tu primera vez parecías una profesional – Quinn aumento su sonrisa y se tiro hacia atrás mirando el cielo. Sintió como alguien apoyo su cabeza en su hombro y la abrazo por la cintura.
No tuvo que bajar la vista para saber quién era. Ese aroma a vainilla lo reconocería donde fuera.
-Traje hasta la leche de soja que me pediste.
-No dude nunca de que pudieras hacerlo – Rachel movió su cabeza hacia ella, por lo que también volteo a verla.
-¿Cuándo haremos el próximo?
Rachel rio – ¿Acabas de aprobar el segundo por propio consentimiento y ya quieres otro?
-No es eso, es que dijeron en el albergue que ya no volveríamos allí, así que supuse que haríamos algo para obtener ese dinero.
-Chica lista. En lo siguiente no participas tu – Quinn la miro con confusión – Solo yo y Britt, necesitamos nuestras habilidades para hacer esto.
-¿Qué harán? – Pregunto curiosa Quinn
-Un pequeño truco, a uno de los camiones que cargan el dinero de los cajeros automáticos, en realidad es muy fácil robarles, solo tienes que distraerlos, Brittany hará eso, mientras yo, que paso desapercibida, sacaré una de las bolsas que dejen en el camión.
-¿No meterán en problemas a los trabajadores? Podrían descontarles lo que roben… -Preguntó preocupada. Empezaba a entender la importancia de solo robar a quienes lo merecían.
-No, tranquila, en caso de robos como esos, el seguro debe pagar cualquier perdida, sobretodo si lo que robamos ya se contabilizó, y eso se hace antes de que llegue al camión – Le aseguraba Rachel sabiendo los detalles. Ya lo habían hecho otras veces, así que sabían que no había riesgo de que alguien saliera mal en el asunto.
-¿Cuando harán eso? – Comenzó a acariciar tranquilamente el cabello de Rachel, no había estado en una situación así antes. Que una chica conociera su condición y la aceptara se sentía diferente.
Tuvo solo una novia en el pasado con la que duro tres meses, ya que no quería que esta supiera su secreto. Cuando la relación se torno algo seria, tuvo que terminar con ella.
Nunca olvidaría que Marley fue la primera persona por quien sintió amor. Pero si no confiaba en ella como para contarle esto, es porque no estaban destinadas a permanecer juntas.
Hasta ese día no sabía si a Rachel le hubiera contado sobre su condición, pero ahora, en ese parque regalándole todo el cariño que comenzaba a sentir por ella, no dudaba que algún día lo hubiera hecho.
Vio como Rachel cerraba los ojos lentamente disfrutando de las caricias – Después de comer algo, a las tres de la tarde es cuando lo hacemos siempre – Se quedaron en silencio cada una perdida en sus pensamientos.
Así pasó la mañana rápidamente, comieron algunas cosas que habían tomado de la tienda en el lugar más apartado de miradas que tenía el parque.
Limpiaron todo lo que habían desechado y se alistaron para poder salir con tiempo a su próximo destino.
Desde la calle de enfrente iban a estar esperando Santana y Quinn mientras las chicas hacían sus trucos.
No les llevo más de un minuto hacerlo, Quinn estaba con la boca abierta viendo la habilidad de ambas, Britt protagonizo una fingida caída de manera espectacular. Por supuesto los dos chicos que iban a cargar con el dinero se apresuraron a atender a la guapa rubia que tenía dificultades.
Rachel se movió con grandes zancadas hacia el camión abierto, casi como si estuviera evadiendo minas antipersonales tomo una bolsa con dinero y se fue rápidamente por el mismo lugar donde había venido.
Fue el trabajo más limpio y rápido que había visto en su vida. No creía poder llevarlo alguna vez a cabo, esas chicas tenían sus propias habilidades para hacer este tipo de cosas.
-Eso…eso – Tartamudeo por lo visto hace un rato antes.
-Cierra la boca rubia, ¿qué quieres que sospechen de nosotras?
-Lo siento, nunca había visto algo así – Guardo la compostura de inmediato, no podía poner en peligro a sus amigas.
-Acostúmbrate, con ese dinero vivimos durante dos semanas en condiciones más cómodas. Por eso solo lo hacemos cada un mes, no queremos abusar de nuestra suerte – Miraba a Quinn que parecía procesar todo lo que decía.
-Pero dijeron que ya no volveríamos ahí, ¿en dos semanas volveremos?
-No, pero eso lo sabrás a su debido tiempo. Ahora solo disfrutemos de este regalo divino, vamos, las chicas están ya en la otra calle.
Se dirigieron donde estaban las chicas hablando tranquilamente como si acabaran de llegar de un paseo, entonces con bolsos en mano fueron a buscar el hospedaje al que siempre iban después de recaudar el dinero.
Tomaron dos habitaciones, una matrimonial para Britt y San, que no hicieron gesto alguno, pero para sus adentros agradecieron tener algo de tiempo como pareja. Y otra para Rachel y Quinn, que tampoco hicieron gestos pero para sus adentros agradecieron compartir ese espacio juntas.
Ya no tenía que ocultar esa parte de su cuerpo con Rachel, no es que se anduviera mostrando desnuda por toda la habitación, pero ya no tenía que hacer esfuerzos para ocultarlo bien entre sus bóxers.
Rachel también era muy respetuosa al no mandar miradas directas hacia esa parte de su cuerpo, o al menos no lo hacía cuando ella la estaba observando.
Así estuvieron viviendo las próximas dos semanas, solo protagonizaron dos robos mas durante todos esos días, ya que estaban bien abastecidas.
El último día llegaba con noticias importantes para Quinn. Después de esas tres semanas con las chicas paso su última prueba, no iba a delatar a sus amigas y ellas podían confiar plenamente en Quinn.
Desde ahora… comenzaba el verdadero juego.
N/A
Ok, estoy agotada, he hecho varias cosas todos estos días por las festividades, pero aun así me di el tiempo para escribir esto. No sé qué me pasa, creo que me estoy convirtiendo en una escritora, porque a cualquier lugar donde voy, tengo mil ideas que podría escribir y hasta tuve que comprarme una libreta para escribirlas.
Por eso hago esto con cariño y no por deber, me encanta saber que estoy haciendo algo que muchos aprecian y que yo disfruto al máximo.
Quería desearles ¡feliz navidad!
Y como siempre agradecer los Views, Rw, Favs y Follows.
Saludos mis queridos y navideños Visitors.
