Justo se estaba empezando a quedar dormido, por fin después de tantas horas despierto y de tanta angustia pudo relajarse lo suficiente para caer en los brazos de Morfeo,. Sea quien sea ese tío.

Justo caía en la deriva de los sueños cuando un fuerte golpe en las barras de la celda le despertó.

"¿Disfrutando del alojamiento? Espero que sí porque vas a estar aquí mucho tiempo."

Dean se pasó la mano por la cara y abrió un poco los ojos para encontrarse con la desagradable cara del policía Walker. Estaba muy cansado y sabía que lo mejor que podía hacer era callarse, pero antes de que terminase ese pensamiento su estúpida boca ya había hablado.

"Lamentaré no ver tu linda sonrisa más agente, pero el Lunes como tarde estaré libre."

"¿Eso crees? Con un cargo de agresión a la autoridad que sumar a la fianza por prostitución no creo que nadie venga a sacarte de aquí. No vales la pena."

"No es por tocarte las pelotas que evidentemente no tienes, pero el Lunes me sacarán los servicios de menores. ¡Te jodes Walker!"

Dijo exhibiendo una sonrisa burlesca mientras por dentro pensaba: "¡No lo provoques y cierra la maldita boca,... muerdete la lengua si es necesario, idiota!"

El policía le miró con rabia y golpeó otra vez las barras con el manojo de llaves que llevaba.

"Te crees muy listo ¿Verdad? Pero tienes perdida esta partida muñeco."

En ese momento otro agente se acercaba con una bandeja con comida y Gordon se dirigió a él.

"Compañero Kubrick ¿Crees que las putas se merecen nuestra comida?"

"Por mi no daría ni agua a estos desechos humanos Gordón"

Gordón cogió la bandeja y la puso a la vista de Dean.

"¿Qué tenemos hoy? Sopa, huevo y esto parece pudding. Todo pagado con el dinero del contribuyente."

El hambre de Dean hizo que su boca empezará salivar a la vista y olor de los alimentos.

"¿Tienes hambre puta?"

Dean apretó los puños y dijo entredientes

"Siii"

"No te oigo bien ¿Qué dices?"

"..."

"¿Qué dices puta?"

"He dicho que si"

"Si,...¿Que más?"

"Que si tengo hambre,,,Señor"

Dean apretaba los puños y la mandíbula con rabia mientras Walker y Kubrick sonreían satisfechos.

"Bien hecho chico. Me encanta como suena "Si, señor" en tu boca. Creo que vas a decirlo mucho más."

Walker pasó la bandeja entre la rejas por el espacio destinado a ello.

"Acércate y cogela puta. Te lo has ganado."

Dean se acercó a recoger la bandeja con desconfianza, y cuando iba a agarrarla, Gordón la soltó con una sonrisa maliciosa en su cara. Cayendo todo al suelo a los pies del chico.

"¡Hijo de puta!" Soltó Dean.

Kubrick se partía de risa.

"Tú sí que sabes tratalos Gordon."

"¡Oh! La has tirado mocoso desagradecido ¡Qué pena! Pues ahora tendrás que comértelo del suelo...Si es que puedes" Se rió Walker y palmeando a su compañero en la espalda se dirigieron a la salida de la zona de celdas.

Antes de irse Gordón se volvió a él para decirle.

"Vigila tu sueño muchacho. Nunca se sabe lo que puede pasar de aquí al Lunes"

Dean no levantó la mirada de su comida arruinada en el suelo y en cuanto oyó cerrar la puerta se dejó caer de rodillas para recoger lo que pudiese salvarse.

Castiel se acercó a la puerta de la habitación indicada por Dean cargado con las bolsas y la nota que el chico le había dado. Su intención era dejar la compra, tocar la puerta y largarse pero su curiosidad pudo más y antes de ello pegó la oreja a la puerta. Después de todo no iba a arriesgarse a que no hubiera nadie dentro y otra persona se llevase la comida.

No es que no pensase cumplir su parte del trato ni mucho menos, se dijo a sí mismo.

Lo primero que pudo oír fue el sonido de la televisión, dibujos animados, lo que hacía pensar que efectivamente había alguien dentro, pero afinando el oído le pareció escuchar una voz infantil que canturreaba junto a la melodía de la serie. Dentro había un niño al parece. ¿Solo? … Entonces recordó que Dean había dicho algo mientras bajaba la cremallera de sus pantalones.

¡Esa imagen otra vez no por favor! Llevaba desde entonces intentando mantener la imagen de Dean arrodillado delante de él lejos de su cabeza… Pero tenía que recordar que había dicho… Sí, había dicho que tenía prisa porque su hermano estaba solo. No es que en ese momento estuviera muy pendiente de lo que el niño decía, pero…

El agente pensó que era su deber saber cual era realmente la situación habiendo un niño implicado. Dejó las bolsas en la puerta y tras dar tres golpes se escondió tras unos coches aparcados. Pronto la puerta se abrió y un niño de unos 10 años asomo mientras miraba a todos lados. Llamo "Dean, Dee,..." Y al no recibir respuesta se agacho a ver las bolsas y leyó la nota de el que, según suponía Castiel, era su hermano mayor. Con un suspiro de resignación el niño metió las bolsas dentro y cerró la puerta.

La responsabilidad del deber dejó a Castiel paralizado, sin saber qué hacer. Por una parte creía que su deber era avisar de la situación del niño a sus superiores, pero tampoco quería fallarle a Dean que no parecía querer que nadie supiese de su hermano.

Debatiéndose entre lo que debía y lo que su instinto le pedía hacer, entró en su coche y pensó que precipitarse no era una buena cosa. El crío parecía estar bien y tenía comida. Tampoco estaba seguro de que estuviese solo, podía haber alguien con él que no hubiera visto o que estuviera fuera en estos momentos.

Hablaría primero con Dean, así reforzaría la confianza del chico en el sistema y en la autoridad. El asunto podía esperar hasta mañana, ...quizás hablaría con Baltazar, o incluso con la sargento Mills. Los dos le inspiraban confianza.

Ahora realmente necesitaba dormir y mañana con la cabeza más clara vería lo que era mejor hacer. Con esto encendió el motor y se dirigió a su apartamento. Había sido un largo día después de una noche plagada de pesadillas y Castiel esperaba descansar esta noche.

La sargento Mills estaba bastante harta de Gordón. Le había llamado a su despacho para amonestar al agente por su brutalidad en los interrogatorios y para decirle que retirará la demanda de agresión que había puesto contra uno de los detenidos, un tal Dean Winchester, de solo 14 años, al que acusaba de golpearle y tirarle al suelo. La demanda no se sostenía ya que el agente no tenía ni un solo rasguño de la supuesta agresión, y dificultará la puesta en libertad del chico.

La sargento conocía a Dean de pasadas detenciones y aunque el chico tenía realmente una actitud desafiante a la autoridad, no creía que pudiera haber pegado realmente al policía.

Al final, después de una agria discusión y amenazar al agente con una sanción por su actuación en los interrogatorios, Walker había cedido y retirado la denuncia contra Dean. Tras lo cual salió de un portazo de su despacho sumamente enfadado.

Bueno, ella no era de las que se dejan impresionar y hace tiempo que tenía un ojo sobre Gordon Walker. Lamentablemente su opinión sobre él no era compartida por sus superiores ni por la mayoría de los compañeros que lo consideraban un policía eficaz y valiente.

El capitán Azazel le tenía en gran aprecio, e incluso el alcalde Crowley parecía tenerle en estima. En fin, el tiempo pone a cada uno en su lugar pensó.

Entre la discusión y los papeleos tenía un fuerte dolor de cabeza. Miró el reloj donde las manecillas ya habían pasado de las 9 de la noche y amontonando los papeles en su escritorio, decidió ir a casa.

"¿Se va a casa sargento?"

"Si Kubrick que ya es hora. ¿Te toca a ti guardia?"

"Efectivamente Sargento Mills. Me quedo aquí por si hay problemas con los dos prisioneros que quedan. Los otros compañeros de noche están patrullando. Va a ser una noche aburrida."

La sargento Mills sonrió a Kubrick.

"Pasala lo mejor posible. ¡Buenas noches!"

"Eso haré. ¡Buenas noches Sargento!"

El agente Kubrick espero un rato hasta que oyó rugir el motor del coche de Mills y descolgo el telefono: "Gordon, tenemos la comisaría para nosotros. Trae cerveza."

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