Encuentros.
Estaba en su cuarto, tirado en su cama y con los auriculares puestos. En ese momento, lo único que le calmaba era la música. Aún seguía nervioso por el cachetazo que le había propinado la peli rosa. ¿Cómo fue que ella pudo golpearlo? A Sasuke Uchiha nadie lo golpeaba ni le gritaba. Y mucho menos una chica. Si todas las chicas estaban locas por él. Pero... ¿por qué ella no?
¿Acaso Sakura ya no lo amaba?
¿Acaso lo había olvidado?
Chasqueó la lengua y se abofeteó mentalmente.
-"Otra vez pensando en estupideces, Sasuke.- se decía así mismo. -¿Acaso ahora te vas a poner a pensar en una niñita prepotente como ella? Mejor duérmete, que mañana es tu primer ensayo con la banda. Sakura no te importa".- trataba de auto convencerse. Pero...algo en su interior le decía lo contrario.
-¡Qué idiotez!- gritaba mirando el techo. Se cubrió completamente con las mantas, tapando todo, hasta su rostro. Cerró los ojos y no hizo otra cosa que intentar conciliar sueño, el cual tardó mucho en llegar.
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-¿Qué tal amaneciste, mi princesa?- la llamaba suavemente una voz proveniente de la cocina.
Sonrió sinceramente y, luego de dejar el cepillo de cabellos a un costadito de su mesita de luz, bajó las escaleras y se lanzó a los brazos de su progenitora. Cómo amaba a esa mujer.
-¿Amaneciste bien, Sakura?- insistía la mujer.
-Sí, madre...- decía aún sosteniéndose de la peli rosa mayor. –Hoy es mi primera reunión con las chicas luego de la universidad...
-Oh, vaya...- sonreía profundamente. –Espero que les vaya de maravillas. Con esa voz tuya, estoy segura de que serán una banda impresionante.
-Gracias...- rió. –Pero no creo que cante tan bien...
-Hija mía, cantas como los ángeles ¿alguna vez te lo he dicho?
-Jajaja, gracias madre. Ahora debo apresurarme, porque no quiero llegar tarde...
-Oh, cierto. ¿Te llevo?
-Hoy voy con Ino, debe pasar por mí en cuestión de segundos...
Y en ese momento se escuchó un bocinazo proveniente del exterior.
-¡Llegó! Te veo luego mamá...
-Suerte mi pequeña...- sonrió y la besó en la frente.
La hija partió y la madre continuó con su labor de lavar cubiertos. En ese momento se escucha el teléfono sonar. Confundida va a contestar ¿quién sería tan temprano?
-¿Bueno?
-Hola Natsuki. Tanto tiempo...
-¿Q-quién habla?- preguntó entre confundida y asustada.
-No te hagas la tonta... Sabes muy bien quién soy...
-¿M-madara?
-Muy lista Muñequita Haruno, muy lista...
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-"Oh por Dios, llegaré tarde otra vez"- pensaba mientras iba corriendo hacia su salón. De seguro las clases ya habían empezado.
Ya estaba a punto de llegar, sólo le quedaba doblar ese pasillo hacia-
¡...!
Sintió muy fuerte el impacto, ya que cayó sentada en el piso tras haber chocado con alguien. Sintió que algo la mojó, abrió los ojos y vio que no se equivocaba. Su camisa rosa y parte de su cabello estaban húmedos, debido al agua que le había caído.
¿Cómo podía ser tan desatenta?
-¡L-lo sien-
-Tranquila...- la interrumpieron. Se animó a mirar hacia arriba. Y allí estaba un chico morenito, de pelo rubio y desordenado, con unos ojos más azules y bellos que el mar. Vestía un jeans azul, una camiseta negra y encima, una entreabierta campera naranja. Y una radiante sonrisa que iluminaba su rostro. El chico le tendía una mano, brindándole así su ayuda. –Fue mi culpa, lo siento...- decía rascándose la nuca con la otra mano.
-G-gracias...- con un dejo de temor, tomó la mano que le ofrecía el chico y se incorporó. Él le levantó los libros, y también un vaso de plástico, el cual lo arrojó a un basurero que se encontraba justo a un lado de ellos.
-Me llamo Naruto.- se presentó el chico con una sonrisa de oreja a oreja. –Uzumaki Naruto.
-H-hinata...H-yuga...- sonrió la chica con un ligero sonrojo en sus mejillas. Aquello hizo que el rubio se perdiera completamente en el rostro ella. Era más que hermosa. Ahora la miraba fijamente. Los ojos perlas de ella se encontraron con los azules de él. Parecían conocerse de toda la vida. Mientras la observaba, esbozó una sonrisa única, lo que hizo que la chica se sonrojase aún más y desviara la mirada.
Allí se dio cuenta de cómo estaba la chica.
-Lo siento, Hinata...- dijo y ella lo volvió a mirar. –Veo que te derramé el agua que traía... Soy un idiota...
-N-no te preocupes...- sonrió sinceramente. –Es-estoy b-bien...
-"Lo sé"-Ten...- dijo sin pensarlo dos veces y se sacó la campera, tendiéndosela a la chica. –Podrías tener problemas si entras así a clases...
Ella tomó la campera y se empezó a cubrir con ella.
Ese fue el momento en que el chico se dio cuenta del buen "par" de la chica. Oh, eso sí que fue mucho para él. Ahora no podía despegar sus ojos de la ojiperla. La chica miró su reloj y ahogó un gritillo.
-M-me tengo que ir Na-naruto...- se despedía amablemente. -¿E-eres amigo de Neji-niisan?
-Sí, soy su amigo- sonrió enérgicamente. –Un placer conocerte, Hinata...
-S-sí, lo mismo d-digo... Nos vemos luego...
-Sí, hasta luego...- murmuró mientras veía la silueta de la chica desaparecer a toda prisa por el pasillo.
"Mierda, está más buena de lo que pensé..."
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-Oye Sakura...
La peli rosa se encontraba sentada en uno de los bancos de aquella enorme universidad, junto con Ino. La rubia intentaba contarle algo que le había pasado ayer al llegar a su casa, o algo así. La ojijade estaba más que perdida, jugaba revolviendo su helado con aquella cucharita, haciéndolo cada vez más líquido. La verdad era que no podía dejar de pensar en cierto Uchiha quien esa mañana, durante toda la clase, no hizo más que lanzarle miradas asesinas. Ella había prometido al hermano mayor de éste, que intentaría por lo menos llevarse un poco mejor con Sasuke, ya que de seguro se toparían en numerosas ocasiones, de modo que eran compañeros en la universidad.
-¡Hey, Sakura...!
Sasuke era un idiota. Él debía saber perfectamente que ella lo odiaba. Pero aún así se hacía del "macho" e intentaba...cómo decirlo... ¿manipularla? Siempre fue así, ella se tiraba a los pies de ese engreído y terminaba siendo pisoteada, rechazada. Justo cuando se estaba ilusionando con él, el chico lo arruinaba todo con eso de la "apuesta". "Pero qué estupideces estoy pensando, eso ya pasó hace mucho tiempo. Prometí a Itachi que intentaría llevarme bien con Sasuke. Pero también, si el señor perfecto sigue así de arrogante, no creo que esto funcione. Sólo tengo que evitarlo y ya"- pensaba la joven.
-¡! SAKURA!
-¡¿Qué?!- gritaba a modo de respuesta. Esa amiga suya estaba por sacarla de quicio con sus intolerantes gritos.
-Escúchame, ¿quieres?- reclamaba la rubia con el ceño fruncido. –Como te iba diciendo, nuestro primer ensayo será hoy a las 4 de la tarde...ya sabes en donde...
-Ehh, sí...- rió nerviosa. Ella no había escuchado ni una sola palabra de lo que le había dicho su rubia amiga. -¿En dónde era?- se rascaba la nuca.
-En casa de Temari amiga...- decía la otra ya harta de repetir mil veces la misma cosa. -¿En qué estabas pensando que no me prestabas atención?
-En nada...- sonrió. –Estoy nerviosa por lo de hoy, es todo.
-¿Segura?- preguntaba la ojiazul no muy convencida. La Haruno asintió. –De acuerdo... Oye, en casa de Temari quiero preguntarte algo... ¿Ok? Necesito saber algo...
-Huh? Ok...- se extrañaba. ¿Qué sería lo que Ino quería saber?
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Por la tarde...
-Hey, Sasuke...- hablaba Neji. -¿Te parece si primero interpretamos algo más fácil? Algunos somos novatos aquí...- reclamaba luego de que el Uchiha había propuesto tocar algún tema de Red Hot Chili Pepers.
-Está bien, está bien...- bufó el aludido sentado en el sofá de su propia sala. –Yo sólo decía...
-Para ti no es problemático, ya que tú cantas solamente...- decía el Nara. –Pero para los que tenemos que tocar los instrumentos...
-¡No digas que cantar es fácil, porque no lo es!- se quejó ahora el azabache.
-No digo que sea fácil...- aclaró. –Sólo digo que algunas cosas son más problemáticas que otras. Si no, oye a Naruto...
El chico hizo caso y fue hasta la habitación de huéspedes de la mansión Uchiha, donde se encontraban Naruto, Kiba, Gaara y los demás instrumentos.
El rubio era un caso perdido. No tenía idea de cómo pegarle a una batería. El Sabaku No intentaba ayudarlo, pero aún así le era muy difícil agarrar la fuerza necesaria para que no sonara mal. Tras un fuerte suspiro, el Uchiha se acercó y le quitó las baquetas de la mano al Uzumaki, para decirle:
-Dobe, ¿tienes problemas con la batería no?
-No, toco perfectamente...- dijo con sarcasmo. – ¡Es que no sé cómo pegarle teme! Lo he intentado mil veces, pero si no lo hacía muy despacio, lo hacía demasiado fuerte.
El ojinegro miró al ojiverde.
-Tiene razón...- informó Gaara. –Y si se pone así de nervioso, toca peor aún...
-Ok...- suspiró. –Tengo una amiga que es experta en la batería... Posiblemente te ayude, si está de buen humor...claro...
-¿Una amiga?- se interesó Kiba.
-Sí, creo que va a su clase...
-¿Nuestra clase?- insistió el rubio.
-Sí, se llama Tayuya... ¿La conocen?
Naruto tragó saliva, esa chica denotaba peligro con sólo mirarla. Pero Kiba sonrió. Desde el primer día en la universidad, aquella "chica ruda" le había llamado poderosamente la atención, y algo le decía que él ya la conocía, pero no sabía cómo ni de dónde.
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-¿Qué van a tocar chicas?- preguntaba Itachi, acomodado en un sofá que Temari había llevado al sótano de su casa, el lugar en que se encontraban ya las chicas, cada una con su respectivo instrumento.
-Tiene que ser algo fácil para empezar...- opinaba la rubia de cuatro coletas.
-¡Primero quiero escuchar a Sakura cantar!- gritaba la castaña a todo pulmón.
-¡Sí!- exclamaba Ino. –Canta algo Saku...
-Emhh... ¿yo?- decía la aludida nerviosa.
-No, yo...- ironizaba la otra rubia. – ¡Claro que tú...!
-S-sí, yo t-también quiero escucharte, Sakura-san...- decía dulcemente una ojiperla.
-Pero... ¿qué puedo cantar?
-Sólo canta la primera música que se te venga a la mente...- insistía el Uchiha.
-Está bien...- suspiró. –Pero no me abucheen si desafino... Hace mucho que no canto para alguien...
Se sorprendieron al escuchar lo bien que cantaba la peli rosa. "En cambio no" de Laura Pausini no era un tema que lo cantaba cualquiera. A pesar de que su entonación no era perfecta, había sólo pequeños ajustes que hacerle a esa potente voz femenina. Itachi sonrió. Había elegido el grupo perfecto.
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-¿Cómo vas con la guitarra, Nara?- Gaara se acercaba a la enorme sala de los Uchiha.
-Bien, ahora mismo no tengo ningún inconveniente...- explicaba. –Y creo que acompaño bien a Sasuke...- decía mirando de reojo al azabache, quien se encontraba a su lado.
-Sí, nosotros vamos bien...- comentaba el Uchiha. -¿Cómo van Neji y Kiba?
-Ambos excelentes. Kiba de por sí es bajista, y Neji ya se "encariñó" con ese teclado...- suspiró el pelirrojo. –Pero...
-El dobe... ¿cierto?- suspiró Sasuke.
-Sí...aún tiene muchos problemas.
-No se preocupen...- ambas miradas se posaron en Shikamaru. –Yo sé que Naruto va a mejorar. Lo conocen chicos, saben que siempre está ahí esforzándose. Él no se rendirá tan fácil...
-Sí, tienes razón...- el Uchiha sonrió levemente, como sólo lo hacía con sus amigos. –Cuando traiga a Tayuya aprenderá muy rápido. Él siempre lo logra...es especial...
-Es un idiota...- murmuraba Gaara.
-No hay duda de eso...
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-¡Wow Sakura...!- exclamaba Tenten. –Sí que cantas hermoso...
-No me equivoqué al dejar que tú seas la vocalista...- sonreía Temari.
-C-cantas es-estupendo, Sakura-san...- Hinata también le regaló una sonrisa.
-No por nada eres mi mejor amiga...- alardeaba Ino.
-Gracias chicas...- se sonrojó. –La verdad es que ahora estoy mucho más tranquila...
-En verdad lo hiciste maravilloso...- alababa el único hombre en el grupo, tocándole con suavidad el hombro derecho. –Sólo faltan algunos detalles que ajustar...
-¿Qué Uchiha?- Temari lo miraba con orgullo. -¿Ahora eres un músico profesional?
-Algo así...- sonrió de la misma manera. –Ahora, sigamos con el ensayo... Temari, eres bajista ¿cierto?
-Pues se supone que sí...
-Veamos lo que tienes... Tócame el bajo...
-¡Ni lo sueñes, Itachi!- exclamó ella.
El chico enseguida se dio cuenta de sus propias palabras y estalló en carcajadas, haciendo que las demás chicas también riesen.
-Me refiero al instrumento musical que está al lado tuyo, tonta... ¿Qué pensabas?- levantó una ceja. -¡Pervertida! Jajaja...
-Yo nunca dije nada...- bufó por lo bajo levemente sonrojada, propinándole al muchacho una palmadita en el hombro, haciendo que éste riera aún más. –Idiota...
-Bien, empecemos.
Mientras Temari ensayaba, las demás se pusieron a charlar entre ellas. Tenten casi se desmaya al enterarse que Hinata era prima de Neji. Ino se acercó a Sakura, quien observaba divertida la escena que presentaban Temari e Itachi.
-Saku...- habló la rubia. –Quiero preguntarte algo...
-¿Ino? ¡Ah, cierto!- se golpeó la cabeza al recordar. -¿Qué es amiga?
-¿No era que Sasuke y tú no se conocían? La escenita de ayer representó lo contrario... ¿No crees?
La peli rosa suspiró, ya no iba a ocultarlo.
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-Creo que vendrá...- decía dudoso el Uchiha menor, luego de colgar el teléfono.
-¿Crees?- se interesó el rubio.
- "Hmm, pero está loco si crees que te será gratis imbécil, eh"- imitó Sasuke, simulando voz de mujer. Los demás rieron. El joven Uchiha sólo era así con ellos ya que, cuando había más gente, era sumamente serio, y casi no bromeaba.
-Eso lo tomo como un sí...- sonrió el Hyuga.
-Por cierto Sasuke...- el Nara ingresó a la conversación. -¿Quién le dará clases a Naruto?
-Una amiga... Tayuya se llama...
-¿Tayuya?- se exaltó el chico de la coleta. Todos lo miraron interrogantes, excepto Sasuke, quien esbozó una pequeña sonrisa ladina.
-Así es... ¿Qué pasa con ella?- preguntó el Inuzuka, visiblemente interesado en la chica.
-Ella fue mi novia...- respondió despreocupadamente. –Es terrible.
-¿Te-terrible?- Naruto se veía preocupado.
-¿No-novia?- Kiba parecía no creerlo.
-¿Pu-puedo irme ya a casa?- bromeaba Gaara, siguiendo la cadena. Shikamaru lo miró sonriendo y Sasuke asintió.
-De hecho ya es tarde y creo que terminamos por hoy...- aseguró el azabache. –Tenemos que descansar...
-Sí...pienso lo mismo.- opinaba Neji. –Creo que me voy a llevar bien con el teclado...
Naruto bajó la cabeza apenado. Gaara le sonrió.
-Lo vas a lograr...- insistió el pelirrojo.
-¡Gaara tiene razón Naruto!- exclamaba el Inuzuka.
-Sí, todo saldrá bien...- acompañó Shikamaru. Neji le dedicó una sonrisa sincera.
-Sabemos que puedes...- estas últimas palabras de apoyo, dadas por el Uchiha hicieron que el Uzumaki sonriera y, minutos después, fuera para su casa totalmente motivado.
-Ese Naruto...- comentaba el Sabaku No. –Esto es como en el fútbol. Si eres tú el que le dice una sola palabra de aliento, él puede lograrlo Sasuke...
-Sí, como sea...
-Hey, Gaara...- hablaba el Nara. – ¿Puedo ir a tu casa a tomar algo? Aún no quiero ir a la mía... De seguro mi madre aún está de mal humor. Y eso es realmente problemático.
-Ok, vamos... Adiós Sasuke, adiós Neji...
-Adiós...- se despedía el ojiperla. –Yo también me voy... Mi tío querrá que lo ayude con asuntos familiares...
-Sí, hasta luego...- se despidió el Uchiha.
Inmediatamente después fue a darse un baño. Lo había pasado bastante bien en su primer día de ensayo.
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-Y eso fue lo que pasó...- la peli rosa suspiró, al terminar de narrarle a su rubia amiga lo que pasó con Sasuke. Ino no fue la única que escuchó lo que ella había contado, sino toda la banda. Pero eso ya no importaba, si se suponía que estarían juntos por mucho tiempo, y que se volverían muy amigos. No podía hacer nada más que confiar en sus nuevas amigas y amigo.
La ojiazul se quedó boquiabierta.
-¡Oh, Sasuke-kun es un idiota!- exclamó.
-Sí...- acompañaban las demás miembros de su banda.
-Mi estúpido hermano menor...- murmuró Itachi, quien levemente sonreía. Ese relato no concordaba con lo que su hermanito le había dicho una vez.
-Sí, sí, pero olvidémonos de eso... ¿sí?- intentaba evadir la Haruno. –Él ya no me interesa...
El Uchiha mayor rió por lo bajo. Era obvio que ella mentía. Él estaba seguro de que esa "chiquilla", como la solía llamar Mikoto (madre de Sasuke), todavía sentía cosas por su hermanito. Estaba más que claro que Sakura, por alguna razón, terminaría perdonando esa tontería que le había hecho el chico, pero para eso el mismo tendría que trabajar mucho, demasiado. También era obvio que su hermano sentía lo mismo por aquella peli rosa, pero debido a su orgullo, jamás lo admitiría...a menos que exista un plan de por medio. Si Itachi interfería o no, sería lo mismo. Él sabía que esos dos, terminarían juntos. O al menos, eso pensaba.
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Cada miembro fue a su hogar, luego de varias horas de práctica.
Eran como las siete de la tarde, pero debido al tiempo nublado, parecía ya más tarde. Estaba agotada, pero al mismo tiempo feliz. Su primer día de ensayo había salido bien, después de todo, nunca pensó que ejecutar el bajo sería algo fácil. Bueno, aún no eran la gran cosa, pero tenía mucha confianza en que su banda, las "Danger Girls" llegaría muy lejos. Itachi era una gran persona, y como representante era muy bueno. Sin duda serían famosas.
Escuchó la puerta del frente abrirse, de seguro era Gaara, o Kankuro... que llegaban de sus prácticas también. Cerró el grifo de la ducha y empezó a secar su cuerpo con una toalla, para luego vestirse con su ropa interior.
Como siempre, salió del tocador de abajo, ya que el de arriba se encontraba con problemas y no salía agua caliente, cubierta sólo por una bata que, muchas veces, mostraba más de lo debido. Pero en fin, estaba en su casa... ¿quién más la podría ver a parte de sus hermanos? Nadie. O al menos eso creía.
Salió del baño para dirigirse a su habitación. Pasando por la sala. Despreocupadamente se acercó a las escaleras y escuchó pasos detrás de ella. Giró para saludarlo, pensando que era alguno de sus hermanos.
Pero qué sorpresa se llevó al descubrir que no era ni Gaara ni Kankuro. Era un joven alto de más o menos 17 o 18 años, morenito, con el cabello largo y negro, recogido en una coleta alta. El chico la miraba fijamente, pero no a su cuerpo, como lo haría cualquier otro chico, sino a los ojos. Sus miradas parecían estar tan compenetradas que ni ellos mismos se dieron cuenta del papelón que estaban atravesando, pues Gaara los observaba desde la puerta de la cocina, con una expresión de molestia en el rostro.
-Veo que has conocido a mi hermana, Shikamaru...- habló con voz neutra el pelirrojo.
El Nara tragó saliva e inmediatamente apartó la mirada de la rubia.
La chica recién ahí se dio cuenta de la poca ropa que llevaba. Se sonrojó de sobremanera y trató por todos los medios de ignorar la mirada fulminante de su adorado "hermanito".
-Emh...sí...- rió nerviosamente el chico de la coleta. La chica lo miró y le sonrió.
-Justo le estaba por decir mi nombre...- agregó la chica. –Me llamo Temari...
-Mucho gusto, Temari...- intentó sonreír, cuando se dio cuenta de lo que tenía en frente.
Esas piernas, esa cinturita, todo.
Oh, dios mío...- fue lo que pensó.
-Sí claro...- decía Gaara. –Tem, ve a vestirte. Y tú Nara, ven conmigo. Te quiero advertir algo...
La chica bufó por lo bajo y se marchó. El otro se estaba preparando mentalmente para una amenaza de muerte. Y sí. Gaara era de temer...
o-o-o-o-o-o-o-o
Holaa! Aquí vuelvo con la contii... Creo que me tardé un poquito, pero es que estoy de exámenes, y se me dificulta mucho encontrar tiempo libre para escribir el fic.
Bueno, que tal me quedó este cap.? Espero que les haya gustado, aún no es la gran cosa, pero tengo la fe que cada capítulo vaya mejorando...
Gracias por leer, por sus favoritos y por las alertas, me animan a seguir escribiendo...
¡Hasta la próxima!
Besos.
Bye...
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