Capítulo 4.

La primer noche.

By Frii Wonka y Neko SasuNaru.

– John?.

– Aquí estoy – Salía de su cuarto, con el perrito en manos.

– Pff – Lo miraba un poco molesto – ¿Porqué tienes que traer ese perro contigo todo el tiempo?

– Dios! – El rubio lo bajaba al suelo y el cachorro se iba hacia la alfombra echándose a dormir, apenas si podía caminar– Es un bebé, ya te lo he dicho... – Se acercaba al pelinegro, tomándole de la mano, acercándolo y dándole un beso en los labios – ¿Cómo te fue?

– Muy mal, Anderson y Donovan solo me hicieron perder el tiempo.. – Iba hacia el sofá y se dejaba caer exhausto. – ¿Quieres salir?

– Ya veo... – Lo miraba con una gran sonrisa.– Hablando de salir. Jude y Robert hicieron una cena, Vamos! será divertido... – Sonreía tratando de convencerlo.

– E-esta bien.. Pero Robert no me agrada. – Lo tomaba de la mano jalándolo hacia él.

– Lo sé –Se reía, quedando cerca de la cara del otro. – Prometo que no te molestará mucho, ya hablé con Jude... – Le daba otro beso en los labios. – Cámbiate, La cena empieza en media hora. ¿Sí?

– Cámbiame tu... Estoy exhausto. - Ríe un poco y le da un beso en la frente.

– Mejor... – Este se sonrojaba. – Cámbiate.. y cuando regresemos.. Yo te desvisto... – Le guiñaba un ojos y también reía.

– ¿A dónde vamos? – Se sonroja también y aparta suavemente a John para poder incorporarse. – ¿Tengo que ir formal? Ya sabes que no uso corbata. – Se dirigía a su habitación.

– Puedes ir informal – Este se reía un poco y asentía, el ya estaba listo. – Pero que se vea más o menos formal. Usa la camisa morada, con esa siempre te ves bien. – Se arreglaba bien el cabello, para después pasar a tomar el perrito, para ir a encargárselo a Mrs Hudson.

– Lo que diga soldado – Salía unos minutos después ya cambiado pero un poco despeinado – ¿Estoy bien?

– Sí, perfecto – Este iba subiendo de dejar al perrito y sonreía se acercaba para acomodarle un poco el cuello de la camisa- Llévate un abrigo, y bufanda, que hace frío afuera. – Decía mientras se colocaba la suya.

– Aún no me has dicho donde es la cena. Siento que me ocultas el lugar, ¿acaso es porque sabes que no será de mi agrado? ¿o simplemente omitiste decirlo las últimas dos veces que pregunte? – Se ponía su abrigo y su bufanda azul.

– No es que no te agrade... – Se reía lentamente mientras tomaba sus llaves y el móvil viendo la hora. – Más bien, Quiero que sea sorpresa. – Sonreía tomándole de la mano, para salir los dos y pedir un taxi.

Ya en camino, tardaban casi media hora, llegando justo a tiempo, era un salón muy bonito, con ventanas amplias, en el techo, dejando ver el panorama de las estrellas que comenzaban a nacer en el cielo, estaba adornado a los al rededores de velas y algunas lámparas en conjunto, y todo era tan elegante y bonito. Había máximo 50 personas reunidas, era una cena informal y formal al mismo tiempo, puesto a que los únicos que venían de traje, o bien "traje" habían sido Jude y Robert

– Allí están. – Los saludaba mientras traía de la mano a Sherlock. – Jude!

– Que bueno que pudieron asistir, estamos muy contentos de verlos de nuevo aquí, ¿verdad Robert? – Le daba un codazo al pelinegro para que saludara también.

– Ah sí, sí! – Saludaba a John y a Sherlock, veía que iban de la mano, a lo cual sonreía con grandeza– Vaya, Vaya! mis felicidades... Bueno, bueno! adelante. Tenemos toda la noche, siéntense, y pidan lo que quieran. Si no les molesta, su mesa esta junto a la pareja House-Wilson.

– House! – Decía con asombro. – E-El doctor... Gregory House!

– Sí, el mismo!

– Vaya! – Lo buscaba entre las mesas, y allí estaba, el legendario doctor-

– ¿El Doctor House? ¿Por qué tan emocionado John?

– ¿No lo conoces Sherlock? Es una leyenda en nuestros círculos.

– Así es – Asentía el rubio. – Él es el doctor, mundialmente conocido por su inteligencia y su capacidad para resolver extrañas enfermedades, que nadie más puede curar. – Lo miraba de reojo y Se reía. – Es como tú, pero versión doctor.

– ¿Como yo? – Decía con molestia – ¿Como me describirías John?

– Inteligente, Deductivo, Un gran detective, Siempre en movimiento. O cuando lo necesitas. Pensativo, un gran conocedor de muchas cosas. ¿Me equivoco en algo? – Sonreía y al mismo tiempo lo veía con algo de curiosidad.

– Uy... -Mira a Jude- Amor, ¿Quieres ir a darle la bienvenida a los demás invitados? -Le tomaba de la mano a Jude y se alejaban de allí.

– Hmn... Me agrada, pero… – Ladea la mirada. – ¿Entonces cómo describirías a House?"

– Por lo que he leído de él… – Este miraba al techo pensativo. – es Inteligente, deductivo, igual que tú. Igual cuando tiene que movilizarse lo hace. Pero en cambio, me han dicho que es bastante crítico y muy pesado.. – Miraba a Sherlock. – Tú no lo eres... no tanto

– "No tanto" – Lo miraba con indignación. – bien.. no importa, me muero de hambre. Vamos a sentarnos y de paso a saludar a tu "maravilloso" Doctor House.

– No es "mi" maravilloso – Lo timaba de la mano entrelazando sus dedos con el del pelinegro. – Es
"el" maravilloso doctor, del Dr. Wilson. – Se reía mientras iban a sentarse– Buenas noches. – Llegaban cuando dos castaños los miraban, el mayor de los dos allí sentados solo les miraba alzando las cejas como en señal de saludo. – Bueno, disculpen si nos sentamos, peor nos han reservado lugar aquí. -Decía mientras los miraba con una gran sonrisa de cortesía-

– Con gusto, adelante, tomen asiento – Se levantaba para estrecharles la mano y dirigiéndose a John– ¿Acaso te conozco de algún lado?

– No, Pero he escuchado de ustedes. Yo... Yo soy el Dr. Watson, John Watson. Soy Ex militar. Y él, es mi... – Se quedó en silencio, para sonrojarse un poco- Mi n-novio... Sherlock Holmes.

– ¿Sherlock Holmes, he?

– El mismo y único Detective Consultor.- – Voltea a ver al rubio con sorpresa y algo sonrojado para después responder el "saludo" de House.

– Vaya, Vaya. – Se recargaba en el asiento– He escuchado de usted, Sr. Holmes.

– ¿En serio? No me extraña, en cambio yo no había oído hablar de usted antes de esta noche. – Le echaba una mirada maliciosa. – ¿Y qué es lo que sabe de mi?

– Por favor piensa bien lo que vas a decir, la noche apenas comienza, no la arruines aún – Le susurraba a House el pobre de Wilson, preocupado.

Rodaba los ojos. – Bien... – Miraba a Wilson, y después pasaba sus ojos a Sherlock. – Pues, nada. Que un aficionado a los crímenes había estado resolviendo muchos en Inglaterra.

– Yo si he oído de usted, Dr. House. –Sonreía John para calmar un poco los nervios. – Es un gran medico, ¿Ha venido a Londres? –Mirándolo.

– Por desgracia, solo hoy, vinimos, James y yo, a lo de Jude.

– ¿Aficionado? – interrumpe la plática. – Puedo saber qué... –Siente una patada por debajo de la mesa que obviamente se la propino de John y sonreía con falsedad.

– ¿Y cuanto llevan saliendo?

– ¿A, que?... – Se sonrojaba, pues no le gustaba golpear a Sherlock, pero ante tal situación... Debía hacerlo– B-Bueno... En realidad ya tenemos tiempo de vivir juntos.. Pero... – Jugaba con un tenedor que estaba cerca de allí.

– Pero apenas se declararon... Ah lo normal, Es como nosotros Wilson.

– House!

– No es que apenas nos declaráramos doctor , es que John no se decidía.

– Ah ya veo... – Mirando al rubio. – Se nota que eras mujeriego, y muy romántico... – Comienza a pensar. – Dios, eres igual que Wilson… –Sonreía de lado.

– Sherlock! – Se le quedaba viendo. – como que yo no... – Escuchaba a House. –... Y-Yo.. ah…

– ¿Puedes, por una noche.. No ponerme en ridículo House?

– Está bien, me calló. – Suspiraba con fastidio, volviendo la mirada hacía el salón, criticando a los demás.

– V-Vaya... – Se rascaba el cuello. – Es bastante, Franco no es cierto? – Miraba a Wilson– Por cierto, también he leído sobre usted, es un gran oncólogo Dr. Wilson

– Bastante es un adjetivo... Que queda corto. – Sonríe amablemente. – Muchas gracias.. Me halaga Doctor Watson. – Llega un mesero y comienza a servir las entradas.

– ¿Y de donde conocen a Jude? – Preguntaba el pelinegro dirigiéndose solo a House.

– Curé a Robert. Estuvo a punto de morir. Así que me visitaron en Estados Unidos, y lo curé. –Contestaba sin quitar la mirada de los invitados responde secamente-

– Oh! ahora entiendo, porque Jude se había ausentado tanto. Vaya!

La cena paso con algunas o mejor dicho muchas indirectas y comentaros maliciosos por parte de Holmes y House, como también intentos de calmarlos de los otros doctores hasta que comenzó a escucharse música más a tono para bailar. A petición de House, Wilson y House se levantaron a bailar, por lo que dejando a el detective y a su acompañante solos, se miraron a los ojos

– ¿Quieres... Regresar a la casa? – Miraba de reojo su reloj– Es algo tarde... Además te prometí algo... – Sonreía con un tono de lujuria en su rostro.

– Me parece perfecto… – Se levanta muy serio y se acomoda el traje un poco para después ver con una intensa mirada a su compañero – Pero antes. – Le extendía una mano. – ¿Quieres bailar?

El rubio solo parpadeaba un poco y le tomaba la mano con delicadeza.– No sabía que... – Lo encaminaba hasta la pista, tomándole de la cintura, y comenzaban a bailar, lentamente, mientras Sherlock, era el que ponía el ritmo- Bailabas... – Reía mirando directamente a sus ojos. – Me encantan, tus ojos.. ¿Sabes?

Sonríe de medio lado y se acerca lentamente a su boca sin dejar de mirar a los ojos del otro. – A mi me encantas tú. – Detiene el baile y lo besa -

– Sherlock... -Este se sonrojaba un poco, rodeándole como siempre, sobre los hombros del pelinegro, profundizando el beso, teniéndolo tan cerca, era tan vulnerable– Regresemos a casa... – Le alcanzaba a dar otro beso en los labios, ahora un poco más apasionado.

– Pensé que nunca lo dirías... ¿Te despedirás de tus "amigos"?

– Hagámoslo rápido, no quiero ser grosero. – Le tomaba de la mano, despidiéndose de Jude, Robert, y pasar igual por House y Wilson. – Hasta Luego y Felicidades nuevamente! – Salían de allí lo más rápido posible, hallando un taxi que los regresara.

Al momento de llegar, ya era algo tarde, pues ya Mrs Hudson tenía sus luces apagadas, por lo que lo tomó de la mano, subiéndolo, llevándolo hasta la sala, rodeándolo por los hombros, y besarle apasionadamente, cerrando lentamente sus ojos, pegando pecho contra pecho.

Acariciaba la espalda del otro dejándose caer en el sofá más cercano, atrayendo a John para que quedara sobre el – J-John.. – Suspiraba entre beso y beso que se hacía cada vez más apasionado.

El rubio lo tomaba ahora por las hebras negras mientras seguía besándolo, ahora encima de él, con el más ligero movimiento, ya sentía la gran... Atención que necesitaba Sherlock, debajo de él, por lo que comenzando a besarle el cuello, paso sus manos de la cabeza del otro, a desabotonar su camisa, besando su cuello lascivamente.

– ¿J-John? – Pregunto algo inseguro y con la respiración agitada. Pues Sherlock, aún era Virgen.

– ¿Quieres... que pare? –Levantaba la mirada, con las mejillas enrojecidas. – Ven... -Le tomaba de la mano, llevándolo a la habitación próxima, la cual era la de Sherlock, cerrado la puerta– Sé que esto es nuevo para ti, Así que, en cualquier momento que quieras detenerte o que me detenga, por favor dímelo. – Lo tomaba de las manos dulcemente.

– N-no John – Se sorprendía un poco ante los cuidados del otro. –,Yo quiero hacerlo... Si es contigo no me importa... – Bastante sonrojado ya, lo tomaba de la nuca besándolo de nuevo, introduciendo lentamente su lengua para buscar la contraria. Miraba como John comenzaba a desvestirse también y no podía evitar estremecerse un poco ante la escena. El rubio al terminar por quitarse igualmente la playera, pasaba a desabotonar el pantalón de Sherlock, y quitárselo lentamente, para después quitarse el suyo.

– Sherlock... – Ya se encontraba encima de Sherlock, colocando una pierna entre las de el otro y la otra recargada en la cama, mientras lo besaba apasionadamente, y con una mano libre, comenzaba a recorrer todo el cuerpo de su amante.

Lo miraba con deseo contenido y pasa las manos por su espalda y cabello, mirándolo detenidamente y haciendo que el deseo de los dos se pudiera sentir en el ambiente – Oh, John.. – Dejaba salir un suspiro de placer.

John sentía un fugaz escalofrió recorrerle todo el cuerpo mientras escuchaba su voz pronunciada de esa manera, en la boca del pelinegro, lo que lo excitaba más. Deseaba escucharlo nuevamente, por lo que pasaba su mano, ahora dentro de la ropa interior de Sherlock, aprisionando con cuidado la intimidad del chico, masajeándola delicadamente. Dejando salir un gemido ante la sensación, Sherlock no podía creer que un simple toque de su amado le provocara tal reacción y estaba seguro de que solo John podía lograrla. Se removió y cerró los ojos acariciando con la dos manos y un poco de presión la nuca del otro,

Se sentía el placer que le causaba al otro, por lo que comenzaba a hacerlo un poco más rápido, sintiendo como el pelinegro estaba por llegar al clímax, se detenía, ahora separándose de la única prenda que ambos portaban, dejándolos en un sublime momento en su desnudez, para ahora bajar poco a poco, recorriendo con su boca, desde el cuello hasta más abajo del ombligo, para llegar a aquel punto del éxtasis del otro, aprisionándolo con la boca, comenzaba a darle placer infinito.

Entre espasmos de placer arqueaba la espalda y se mordía el labio inferior ante la imperiosa necesidad de gemir como no jamás lo había hecho en su vida. Tomándolo de la rubia cabellera con fuerza antes de llegar al clímax.

El rubio sentía como Sherlock se venía en su boca, por lo cual se quitaba y se relamía un poco del elixir del pelinegro, para después pasar a sus labios y besarlo nuevamente.

– Sabes... Sabes rico... –Sonreía un poco mientras lo besaba– Sherlock.. Estás listo?... – Le susurraba al oído, mientras esperaba a que le diera la señal de aprobación. El otro tímidamente asentía levemente porque sería inútil intentar hablar, tenía la respiración entrecortada y estaba sumamente sonrojado.

Dejaba salir un leve gemidito mientras sonreía y posaba su diestra entre las piernas de Sherlock, entrando en él con un dedo, moviéndolo un poco. Observaba como le causaba dolor, por lo cual se detenía, hasta que sentía como el pelinegro comenzaba a buscar más, metía el segundo, y después un tercero, acostumbrándolo, para después al tenerlo lo suficientemente listo, se colocaba entre sus piernas, comenzando a introducirse en él, lenta y pausadamente para no lastimarlo mucho, dejando salir un leve y algo sonoro gemido.

–... John... m-muévete... – Se retorcía por unos segundos hasta acostumbrarse a la intromisión– OOh –Cerraba lentamente los ojos, al acostumbrarse a tenerlo dentro de sí.

Colocaba los brazos a los lados del pelinegro, igualmente cerrando los ojos, pues el otro estaba muy estrecho y le provocaba espasmos en su intimidad, por lo que comenzaba el vaivén lento, para comenzar a volverse rápido, y después continuar por ser embestidas, que provocaban más placer que nunca.

– John! - Lo tomaba de la cintura y enterraba sus uñas en él. Su respiración aumentaba de ritmo al igual que sus caderas. La visión de John sobre el solo hacía que su excitación aumentara.

John tomaba nuevamente la intimidad del chico, que había vuelto a levantarse, para comenzar a masajearlo al ritmo que él lo embestía, sentía que ya iba a llegar al clímax, pero tenía que aguantar hasta que los dos llegarán, quería sentirlo, quería sentir ese momento y compartirlo con él. Con el ser que más amaba en esta tierra

– S-Sherlock...m...me voy.. a venir... -Decía entre gemido y sonidos de placer que retumbaban en el cuarto.

El oír esas palabras dichas por su amante solo consiguió que el pelinegro también estuviera al borde de la locura - Y-yo también John! Aaah John.. TE A-Amo – Arqueaba la espalda al decirlo y se venía en el estomago del otro.

Al sentir el cálido elixir en su estomago, se venía dentro de él, exhausto el rubio se dejaba caer encima, tomando una cobija, para ponerla encima de los dos, pues un choque de frio, había recorrido su espalda, el calor que les había provocado el hacer el amor, así como había venido, comenzaba a retirarse, lenta y pasionalmente.

– Yo... Te amo más– Se acercaba a besarlo dulcemente en los labios. – Creo que te amé, desde el primer momento que te conocí.

Y yo deduje que me amaste desde la primera vez que te vi... – Sonreía ampliamente para acercarse a besarlo. – Pero sabes... – Lo acariciaba lentamente de los brazos – Yo también te ame..

– Ah si, muy deductor... – Se reía ligeramente para después recargarse en su pecho desnudo, inspirando su olor- Mis ojos se cierran Sherlock... -Lo abrazaba dulcemente- ¿No te apartarás de mí, verdad...?

– No John, – Lo abrazaba fuertemente, para sentirlo más cerca. – Ya no te volveré a dejar solo... Nunca más... Pero tu tampoco me dejes solo a mí. –Dulcemente posaba sus labios por sobre la frente de su Doctor.

– Claro que no Sherlock! – Negaba con la cabeza y sonreía al sentir el contacto del otro. – Jamás te dejaría solo. Tú lo sabes, nunca lo he hecho ni lo haría. – Se acurrucaba más hacía él– Hay que dormir... Quiero quedarme así contigo... Siempre.