Capítulo beteado por Vhica Tia Favorita, Betas FFAD
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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.
Capítulo 4
Más tarde, cuando los pequeños estuvieron ya durmiendo en sus cunas, se tumbó en la cama junto a ella y la apretó entre sus brazos.
Devon estaba a punto de dormirse cuando oyó una risa repentina junto a su oreja. Levantó la cabeza del rincón seguro de su pecho.
—¿Qué pasa? —murmuró medio dormida.
—Pensaba en todo lo que este último año me ha deparado. Cuando empecé a buscar esposa, nunca soñé que la encontraría esa misma noche… ¡y que me daría con ella de bruces!
—Bueno, señor, ¿es que tiene algo de qué quejarse?
—En absoluto. —La rodeó con sus brazos y le besó los rizos de su cabeza—. Te quiero —susurró—, te quiero con locura, de una manera que hace que mi cabeza dé vueltas de felicidad. De una manera que me enriquece, una riqueza que no tiene nada que ver con el dinero.
—Ay, Sebastian —susurró—, ésa es la manera en la que te quiero yo también.
Sus labios se enredaron en un largo y apasionado beso… ***
Estaba perdida en mi lectura cuando el móvil me sobresaltó con el inconfundible tono de llamada de mi oso.
—¡Hola! —contesté emocionada por saber de él.
—Ya ni te acuerdas de mí —fue su saludo en un tono lastimero.
—Eres tú el que me cambió por una rubia.
—Es que con ella el sexo es alucinante, aparte tú nunca me diste a probar que tal sería contigo —dijo entre risas.
—¡Puaj! No quiero esa imagen en mi cabeza, además, bien sabes que soy mucha mujer para ti —dije tratando de usar un tono despectivo.
—¿Cómo estás preciosa? —Dijo entre risas, por lo visto no podía hablar más.
—Extrañándote mucho. ¿Qué tal todo por allá? ¿Les hago falta?
—Por supuesto que sí hermosa, Alice está punto de volverse loca con los aires de diva de Jane.
—¿Loca? ¿Más de lo que estaba antes de irse?
—Con decirte que en ese entonces era un ángel en comparación a como está ahora.
—No quiero ni imaginarme como están las cosas entonces y finalmente. ¿Con quién vas a desfilar?
—Con Irina, pero no hay ninguna como tú, mi amor.
—De eso no hay duda —dije volviendo a reír—. Oso, no tienes idea cuánto te extraño.
—Yo también pequeña, yo también pero ¿Rose no te está haciendo compañía?
—Sí, pero no es lo mismo, aparte, no voy a estar pegada a ella todo el día.
—Pero puedes divertirte con ella, ir a las carreras o hacer alguna cosa de chicas.
—Lo pensaré Em —dije tratando de apaciguar la conversación que sabía, iba a venir.
—Bells, te conozco y sé que la soledad te sofoca y sabes cuánto me preocupa que no tengas en quien apoyarte.
—Lo sé Em y te lo agradezco.
—Pues si lo sabes, mueve ese hermoso trasero y ve a divertirte con mi sexy novia.
—Está bien papá, así lo haré.
—Eso espero, si no te voy a dar unos buenos azotes cuando vuelva.
—Mmmm, ¿Es una insinuación sexual? —le ronronee.
—Isabella, tengo que irme, no es momento para pensar en esas cosas —dijo en un tono casi enojado para luego suavizar su voz —besos pequeña, por favor cuídate.
—Tú también oso y tranquiliza a Alice antes de que mate a Jane.
—O a alguno de nosotros —concluyó entre risas para luego terminar la llamada.
Definitivamente Emmett y Alice tienen poder sobre mí, solo una llamada y cambian mi humor; luego de tomarme un té, decidí reanudar mi lectura cuando de nuevo mi móvil llamó mi atención, en esta ocasión era un mensaje de Rose.
*Paso por ti a las nueve*
*Por lo visto hablaste con Em*
*Él y yo somos uno*
Leí este mensaje y sonreí, definitivamente que son tal para cual.
*¿Qué ropa debo usar?*
*Sexy y cómodo*
*Perfecto*
Al fin logré terminar mi lectura entre lágrimas, esta historia era hermosa, me identifiqué tanto con Devon. Estaba sola en el mundo, pero gracias a su amor pudo salir adelante. Espero algún día llegar a conocer esa clase de amor que sea incondicional y te ayude a superar todos los obstáculos en tu vida; pero como todavía no tenía ese tipo de amor, me toca valerme sola y por el momento, lo primero que tengo que hacer es sobrevivir a esta noche con Rose. Ella me pidió algo sexy y cómodo y qué mejor que un buen pantalón vaquero con mi converse, para evitar el desnivel al usar tacones con el pie enyesado y mi querido top esmeralda de escote profundo, que mostraba lo necesario de mi piel y me hacía sentir sexy. Hoy tenía ganas de hacerme notar, por lo que para terminar mi look, estaba alisando mi cabello cuando llegó Rose y al ver su atuendo, supe que las miradas estarían puestas en nostras esta noche.
Para mi sorpresa, al primer lugar donde me llevó en su adorado convertible rojo, fue a un centro de comidas rápidas, las dos pedimos una hamburguesa, solo que la mía con queso y soda; para luego dirigirnos a una de las pequeñas mesas y sumergimos en una amena charla.
—Debo de confesar que pensé que Emmett mentía cuando dijo que comías de todo.
—¡Que va Rose! Yo no me quito el placer de una buena comida por un tonto rango de tallas, pero si he de reconocer que no como este tipo de comida siempre y no es que tú figuraras como una comelona de hamburguesas tampoco.
—Y no lo soy, ya que soy muy floja con el ejercicio, así que evito todo lo que requiera que haga un poco de esfuerzo extra, pero de vez en cuando me doy un lujo; aparte que ahora con Em me ejercito mucho —susurró esto último como si fuera un secreto a lo que no pude más que reír.
Con temas varios, concluimos nuestra comida para luego, como lo esperaba, dirigirnos a las carreras; aunque hoy era en un lugar diferente, no era una calle bloqueada como a las que habíamos ido anteriormente, más bien nos encontrábamos en una especie de calle rudimentaria, que en lugar de asfalto se conformaba de piedras y tierra, varios coches se apostaban a los lados e instintivamente busqué el de Edward y al no verlo, sin pensar antes de hablar le pregunté a Rose por él.
—No, mi hermano no viene a este lugar, dice que es muy peligroso y puede dañar su coche.
—¿Entonces, cómo conoces tú aquí?
—Por unos viejos amigos —dijo en forma evasiva—. ¿Es que acaso querías verlo? Si es así puedo llamarlo para que venga.
—¡No, para nada! Era solo para prepararme contra su arrogancia —dije en tono despectivo, aunque no quería reconocer que me entristecía —aunque fuera un poco— no verlo.
—Bueno con eso no vas a tener problema hoy, debe de estar en medio de alguna carrera o entre sabanas con alguna de sus zorras —este comentario mi hirió un poco. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué me estoy sintiendo así?
—Genial —mascullé mientras simulaba prestar atención a la carrera que se iniciaba.
Estuvimos un rato viendo como varios coches patinaban o les costaba dar la vuelta mientras corrían cuando una chica se nos acercó.
—¡Hola Rose!
—¡Hola Lauren! —contestó ésta en un tono nada amistoso.
—¿Así saludas a tu amiga? —Ante este comentario, recordé donde había escuchado este nombre, era la ex de Edward.
—Tú y yo nunca fuimos amigas, no eres más que una arpía chupa sangre.
—Esos no son modos de hablar para una señorita como tú.
—No vas a venir a decirme a mí como hablar o no, puede que mi vocabulario no sea el adecuado para mí, pero es el perfecto para tratar a una zorra como tú.
—Ya veo que fue fácil olvidarte de cuan amigas éramos y aún peor, olvidaste que a mí no puedes insultarme sin recibir algo a cambio —dijo mientras levantaba la mano para abofetearla, por más que traté de bloquearla, sentí que me movía muy lento pero una mano sí fue más rápida que la mía y la detuvo en medio camino.
—Lau, amor, aquí las cosas no se arreglan así, si tienes diferencias con la Cullen, resuélvelo en la carretera.
—Tú no tienes nada qué opinar, Vladimir.
—Mira, sí recuerdas mi nombre, pensé que lo habías olvidado después de tanto tiempo sin vernos.
—Por más que lo desee, no creo que pueda olvidar el nombre del animal que me encerró por más de un día. —Por lo visto hoy estábamos rodeados de personas que dañaron a Rose.
—¡Ay, mi Rosi! Si sabes que aquello fue una pequeña broma, las cosas han cambiado y hemos madurado, hay que dejarlo atrás —le dijo mientras se acercaba peligrosamente a nosotras y de pronto sentí la necesidad de proteger a Rose, me interpuse entre ellos y lo encaré.
—No tienes nada que hacer junto a ella, toma a tu amiguita y lárguense de aquí.
—Pero mira si tenemos una fierecilla valiente aquí, no sabía que las modelos tenían carácter —y volvemos al tema del modelaje, será que no haya alguien que lo ignore.
—Si no quieres conocer cuan fiera soy, aléjate de Rose en este instante.
—¿Es que no puedes defenderte tu sola Rose que utilizas a una invalida? —escupió la tal Lauren haciendo referencia a mi pie dañado.
—Yo no necesito a nadie, bien sabes que te lo puedo demostrar.
—Tranquila chicas, aquí no tenemos una piscina de barro para que nos den un espectáculo, así que mejor solucionen esto midiendo sus coches. —dijo con descaró Vladimir.
—No creo que esa sea una buena opción Rose —dije acordándome de cómo vi varios autos salirse del camino.
—Tú no te metas, aparte no creo que esta consentida tenga las agallas de competir conmigo. —fue el turno de insultar de Lauren.
—Pon tu coche en la línea y veremos quién tiene las agallas y quién no —sentenció Rose mientras se subía al auto—, es mejor que tú me esperes aquí.
—Rose, por favor no lo hagas, no tienes que demostrar nada —le suplicaba mientras se alejaba de donde estábamos, pero no logré persuadirla.
No tuve más opción que quedarme viendo como estacionaban los autos en el lugar donde había sido la línea de partida de todas las demás carreras, por un lado me sentí tranquila cuando vi el horrible coche naranja de la tal Lauren; no era más que un auto viejo y para nada parecía modificado como me había explicado Em, por lo que me sentí más segura de que Rose podía ganar la carrera y así lograra que la dejarán tranquila.
Cuando los motores estaban en marcha, fue Vladimir el que se puso en medio para dar el inicio de la carrera con los normales movimientos previos de brazos y antes de que diera el inicio, pude notar que le guiño el ojo a Lauren la cual adelanto la salida unos segundos antes que Rose, aunque eso no fue problema porque rápidamente esta la alcanzó, y poco tiempo después, la ventaja de mi amiga se estaba haciendo más evidente, pero cuando creí que ya la carrera estaba decidida, el auto naranja aceleró para colisionar con la parte trasera del de Rose, este se movió un poco al lado pero rápidamente mi amiga pudo restablecer la dirección, aunque parecía que Lauren no pensaba darle tregua y nuevamente le pegó, solo que esta vez fue del lado derecho creando un ensordecedor ruido en el momento del choque, todo empezó a pasar como en cámara lenta, partes rojas empezaron a volar hacia los lados, mientras que el auto perdía dirección y empezó a girar sin control e inevitablemente vi la ruta que llevaba, se dirigía directo donde se encontraba un enorme árbol que marcaba parte de los límites de la "pista de carreras"
El coche de mi amiga colisionó sonoramente contra éste haciendo esparcir una nube de pequeños vidrios a su alrededor, podía escuchar gritos a mi alrededor pero no sabía de dónde venían, la gente se movía unos para ver qué pasaba, otros para huir, pero yo lo único que podía hacer era ver en dirección de donde todo estaba ocurriendo; mi mente me gritaba que corriera, que pidiera ayuda pero mi cuerpo no reaccionaba, hasta que noté que como una rama del árbol se desprendía del árbol y caía sobre los asientos delanteros; fue el incentivo que necesitaba para poder movilizar mi cuerpo y correr al lado de Rose, para encontrarla inconsciente, tenía un feo corte en la cabeza y la rama apoyada en sus muslos, por seguridad no permití que nadie la tocará, sabía que cualquier movimiento podría causarle una lesión permanente y eso no era una posibilidad, luego de llamar a emergencias sabía que tenía que avisarle a alguien, ¿pero a quién? Fuera de la vez que vi a sus padres en el concesionario, no había vuelto a saber de ellos y mucho menos tenía como contactar a Edward, no sabía qué hacer y para ese momento los paramédicos ya la estaban subiendo a la ambulancia, me subí junto a ella y marqué el número de la persona que siempre llamaba cuando necesitaba algo.
—¡Hola hermosa! ¿Tan temprano terminó la diversión?
—Em —dije en medio de un sollozo que no sabía estaba reteniendo.
—Bella. ¿Qué te pasa? ¿Dónde estás? ¿Estás bien? —preguntaba mientras yo solo podía llorar al escuchar su voz— Por favor Bella, háblame ¿qué va mal?
—Es Rose —logré articular— tuvo un accidente, no sé qué hacer, Em.
—Mantén la calma. ¿Dime con quién estás?
—Vamos en una ambulancia.
—¿A qué hospital se dirigen? —pregunté al paramédico a mi lado y le informé a Em — Mira preciosa, tienes que mantener la calma, Rose y yo te necesitamos; voy a llamar a los señores Cullen y les avisaré, ellos pronto llegarán y se harán cargo de todo.
—¡Em, tengo miedo!
—Es normal preciosa, pero todo va a salir bien, ahora tengo que cortar para que los papás de Rose puedan acompañarte. ¿Está bien? —asentí aunque sabía que no me miraba, después de eso corté la llamada, ya que nos acercábamos al hospital.
Las puertas de la ambulancia se abrieron y todo era un caos, tomé la mano de Rose y fui corriendo junto a ella mientras entrabamos al hospital, oía indicaciones de las que no entendía a qué se referían, hasta que escuché las palabras que me trasportaron al pasado: Conmoción cerebral. Los recuerdos volvieron a mi mente como si hubiera sucedido ayer, quedé en shock y solo pude sentir que alguien me tomaba de los hombros y me dirigía hasta la sala de espera.
—Señorita, necesito los datos de la paciente.
—Rosalie Cullen —contesté de forma automática.
—¿Alguna alergia? ¿Enfermedad crónica?
—No sé — dije ausente, mi mente seguía vagando en el pasado.
—¿Es usted familiar?
—No, solo amiga.
—Necesito contactarme con la familia. ¿Tiene algún número dónde pueda hacerlo?
—Ya vienen de camino —susurré, para luego tomar mi cabeza entre mis manos y mecerme en la silla donde me encontraba.
Esto no podía estar pasando de nuevo, no podía perder a una persona quería por culpa de los autos otra vez. ¡No Dios mío! ¡Esto no puede ser verdad!, ¡No puedo pasar por esto dos veces!, ¡No puedo estar en esta situación!, ¡No me permitas revivir estos momentos tan dolorosos! Repetía en medio de plegarias, cuando una voz me sacó de ellas.
—Señorita, necesito información de Rosalie Cullen —dijo mientras entregaba su identificación.
—En este momento la están atendiendo, hay que esperar que salga el médico a dar el parte.
—¿Esperar? ¿Cómo puedo esperar sin saber cómo está ella?
—Lo entiendo señor Cullen pero no puedo hacer nada más por usted —concluyó la enfermera para dar la vuelta y seguir en sus labores, no había notado que me había acercado conforme se iba dando la conversación, hasta que al darse la vuelta choqué con él.
—Edward —susurré.
—¿TÚ? LO SABÍA, SABÍA QUE LE HARÍAS DAÑO A MI HERMANA, ESTO ES TU CULPA…
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*** Samantha James - Una Prometida Perfecta
Hola Chicas!
Muchísimas gracias por seguirme acompañando en esta historia, sé que por el momento no ha pasado nada especial entre Edward y Bella, pero pronto veremos algo de esto.
Quiero hacer referencia a un review que recibí donde se me expresa de una forma un poco grosera que no les gusta mi forma de narrar, soy consciente que no soy escritora de best sellers y mucho menos soy perfecta así que por supuesto estoy propensa a caer en muchos errores, solo pido que si hay algo que no les gusta me lo hagan saber de forma educada.
De nuevo muchísimas gracias por seguir conmigo y nos leemos el próximo martes.
Besos
Yas
