CAPÍTULO DOS
Palma de Mallorca (España), Abril 16 de 2009
El plan iba tal y como lo había planeado -válgase la redundancia- ¿Cuántas mujeres en el mundo pueden tener la suficiente atracción de un millonario, como para que este, aparte de invitarle unas copas, le lleve de paseo por los lugares de moda de aquel paradisiaco lugar, le regale flores, chocolates… le de toda su atención durante una semana completa; y ¡oh! Le invite a ir a Londres con él?
Una: ella…
Entrando a su habitación, luego de dejar a Danny en el lobby del hotel, se sacó los zapatos y se dejó caer en la cama; estaba cansada… demasiado como para no querer salir en meses de la cama; y es que junto a Danny había ido a tantos lugares… entre esos un restaurante de esos que cobran hasta el aire que uno respira, y el muelle… donde él le había robado un beso; algo que ella se esperaba, obviamente… pero, no sabía porque, aquel beso lo había sentido raro; y no se refería a raro de 'mal', sino a raro…. Pues, de 'raro'. –sacudió la cabeza quitándose ideas de la cabeza, y se dispuso a levantarse para ponerse la pijama y dormir por las siguientes ocho o diez horas, pero entonces escuchó el sonido de su celular; así que, aun acostada en su cama, sacó el celular de su bolso y contestó.
-"¿Qué tal vas?" –escuchó la voz conocida al otro lado de la línea.
-"Primero se saluda amiga…" –le respondió a la chica, quien rió al otro lado del auricular.
-"vale, si…. Perdón; Hola Dul, ¿Cómo estás?"
-"bien Stella, ¿y tú?" –respondió ella, imitando aquella voz de ama de casa de serie gringa de los 40's que su amiga había hecho. –"como esta todo por allá?"
-"llueve como en el pueblo de la historia de vampiros que leíamos cuando estábamos en el internado… tengo un frío, que tengo ganas de quemar mi apartamento con la intención de solo tener un poco de calor" –respondió esta, masticando cada palabra como si fuese a cumplir su amenaza. –"¿y tú qué? ¿Mucha playa?"
-"bastante, si… creo que voy mínimo cuatro horas al día"
-"maldita… ¡no sabes cuánto te envidio!" –gritó su amiga, y ella rió a carcajadas; si algo le encantaba era provocarla. Aunque Stella hacia lo propio cuando viajaba a Canadá o a Nueva York ¡le encantaba ir de compras allí!
-"la envidia es mejor despertarla que sentirla" –concluyó, y tanto ella como su amiga estallaron en risas por más de cinco minutos.
Hace tiempo que no reía tanto, concluyó ella al despedirse de su amiga y dejar el celular sobre la mesa de noche, mientras se dejaba caer en su cama; desde que la habían llamado a avisarle de la muerte de su madre, hace casi un año, no había tenido tiempo ni para salir con sus amigas; había pasado noches enteras, primero, arreglando lo del entierro, al cual no fueron más de cinco personas; segundo, haciendo todo el papeleo para lo de la herencia y el traspaso de bienes de su madre a ella y a las personas que trabajaban con ella en la lujosa casa en la playa donde se alojaba desde que había decidido tomarse unas vacaciones de su 'trabajo'; y luego, planeando lo que iba a ser su incursión en el negocio de la familia, teniendo solo como base las anotaciones de estas y sus registros.
-¿Cuántas noches no había pasado revisando libros y libros llenos de registros completos de millonarios? Muchas… demasiadas diría; hasta que había encontrado entre estos papeles la foto y algunos datos de Daniel Alan Jones… y le había llamado la atención el hecho que tenía un "NO" en rojo y con mayúsculas al lado de la foto; la verdad es que no se veía mal, físicamente hablando, y según sus cuentas bancarias tenía los bolsillos llenos; si le sacaba lo que necesitaba para vivir por diez años él ni se enteraría. Entonces, ¿por qué la negativa? Entonces había visto la edad: 24 años… ahora entendía el porqué de aquel "NO"; su madre ya entraba en los 50, y aunque no había para ella ningún problema con salir con 'niños' (por así decirlo), la idea de fijar fecha de matrimonio con estos no le apetecía en lo más mínimo.
Cosa que Dulce podría hacer perfectamente, razón por la cual había escogido llevar a cabo ese "trabajo" que su mamá había decidido dejar a un lado.
Un bostezo surgió de sus labios.
Cierto, tenía sueño… su plan antes de contestar la llamada de su amiga era dormir, y dormir hasta que sintiera que su cuerpo se pegase a las cobijas; así que de un salto corrió al cuarto de baño, y tras una relajante ducha y ponerse ropa de dormir, se dejo caer de nuevo en la cama, para dormir cuantas horas pudiese; entre mas, mejor.
Dejó su vaso de coñac sobre la mesa del bar, y vislumbró a todos los allí presentes; había pasado casi una semana desde que había visto a aquella dama por primera vez, y ahora estaba más que seguro sobre las intenciones de esta; su actitud, su sensualidad… su coquetería para con Jones: no podía ser más que una caza fortunas; ¿pero de qué tipo? ¿Una viuda negra?; no, no le veía cara de eso… definitivamente debía averiguar un poco más sobre aquella mujer, de pronto y conseguía un poco de diversión.
Sintió que alguien se sentaba a su lado, y logró vislumbrar a Jones, quien además de poseer una sonrisa estúpida, típica de un hombre que ha caído en las garras de una fémina, traía pinta de haber estado con ella. Le carcomía la envidia; pero antes de dejar ver sus emociones, levantó la copa e hizo un brindis con su compañero en la barra.
-"por usted, que parece muy feliz…" –le dijo, imitando una voz que indicaba haber tomado un poco más de la cuenta, y su interlocutor sonrió, de esas sonrisas tontas que hacían los enamorados. ¡Demonios!
-"¿se nota mucho mi felicidad?" –le preguntó este mientras levantaba el trago que le había dado el cantinero
-"Oh si… parece niño recién salido de juguetería" –le respondió Chris, con un tinte de humor en la voz, cuando lo que deseaba era quitarle la felicidad a ese hombre y quedársela para si mismo; aunque, si lo pensaba bien, no es que esta fuese a durar mucho, en cuanto se viera engañado y estafado por aquella pelirroja esa sonrisa estúpida desaparecería; eso le alegró el día, y con una sonrisa, ahora ensanchada, continuó hablando –"tiene cara de haber encontrado a la mujer de su vida".
-"la encontré…" –dijo él, muy sonriente, y a Chris le dieron ganas de decirle un comentario sarcástico, pero no encontraba uno para la ocasión –"es la mujer perfecta; bella, inteligente y cariñosa… tiene unos ojos…" –suspiró –"y una sonrisa; Dios, esa mujer me tiene loco".
'Espérate a que te saque una buena cantidad… ahí si te tendrá loco' –pensó, riéndose internamente por su chiste privado.
-"ah pues… me alegro" –le sonrió; y tomó otro trago, hasta que su copita quedo vacía.
-"soy Jones, Daniel Jones…" –le dijo aquel joven, extendiéndole la mano, y él se la estrechó con seguridad; bueno pues, si estaba haciéndose 'amigo' de su rival.
-"Christopher Von Uckermann" –se presentó él, usando el apellido de su madre, como siempre lo hacía, viendo que su interlocutor hacía memoria, a ver si identificaba en esta la procedencia de su apellido, sin obtener algún resultado.
-"lo siento, no logro identificarte".
-"mi familia es sueca, pero hemos hecho nuestra fortuna en América" –dijo, para luego alardear un poco acerca de las empresas y los negocios que había hecho a través de sus años, para esconder su verdadero negocio. No era tonto, de alguna forma debía justificar los millones de dólares que se movían en sus cuentas y en las cuentas de sus familiares; aunque el único que tenía conocimiento de esto era su hermano menor.
-"veo…" –su interlocutor tomo un trago de lo que había pedido –"curioso… ¿y qué te trae a este paradisiaco lugar"
Christopher lo pensó en menos de un segundo.
-"distracción, vacaciones…. Placer" –hizo una mirada picara, de las que hacen suponer muchas cosas –"ya sabes, amigo, el estrés del trabajo y los problemitas de todo ámbito ameritan unas merecidas vacaciones".
-"¿problemas con faldas…?"
-"algo por el estilo…" –le contestó, para luego tomar otro trago –"las mujeres nos hacen perder la paciencia y la razón; pero ¿Qué haríamos sin ellas?" –preguntó, y su interlocutor rió eufóricamente.
-"cierto, muy cierto…" –dijo este, y levantó la copa, para hacer un brindis –"por las mujeres"
Chris brindó con él.
-"por ellas…" –ambos rieron y Chris dirigió su mirada hacia el resto del local, necesitaba alejarse de allí, ya que en su cabeza empezaban a surgir imágenes de la mujer a la cual deseaba con todas sus fuerza, junto con el pelagatos que estaba a su lado; necesitaba un plan de acción, y rápido; pero no se le ocurría nada… ¿de qué sirve ser un genio cuando se tienen las ideas bloqueadas, y por la imagen de una sensual mujer recibiendo las caricias de los rayos del sol sobre su esbelto cuerpo?; sonrió al ver a dos rubias que, a un par de mesas, pedían algo de tomar, perfecto.
-"bueno amigo, me disculparás, pero aquellas damas merecen no quedarse solas esta noche" –levantó las cejas, haciendo que Danny riera y levantara su copa.
-"un hombre tiene que hacer lo que esté en sus manos para mantener contento al género femenino" –le contestó este, haciendo un brindis en el aire –"¿estarás mucho en la isla o cuando vuelves a donde tengas que volver?"
-"en un par de días" –contestó, levantándose de su asiento, mientras mantenía la vista en las rubias. La verdad era que, independientemente de la pelirroja y lo que esta le hacía desear, no pensaba quedarse esta noche viendo, solo, el techo de su habitación; alguna de las rubias caería… ¿o las dos? No tenía ningún problema si eso pasara.
-"bueno, entonces me disculparás…" –dijo, y sin terminar la frase caminó a paso decidido hacia las rubias; las cuales, al darse cuenta del interés de él por ellas, empezaron a arreglarse la ropa y a sonreírle sensualmente, así le gustaba. "señoritas…" –les dijo, usando una de sus mejores sonrisas, de aquellas que podrían hacer que la Antártida se derritiera, y percibiendo como ambas gemían ante esta. Le encantaba causar ese efecto, ya que de esta forma podía conseguir todo lo que deseaba; nunca había escuchado una respuesta negativa de parte de una mujer. Record perfecto.
Solo esperaba causar este mismo efecto en aquella pelirroja.
Llegó a la zona de las piscinas del hotel, y tras extender la toalla en la silla para broncearse, se quitó el pareo de su cadera y se dejó caer en la silla para tomar un poco de sol; había decidido relajarse un poco por la mañana, luego de recibir una llamada de Danny, quien le decía que tenía un asunto que arreglar por video-conferencia, pero que le aceptara una invitación de ir aquella noche en alguna disco de Magaluf & Palma, estaba muy emocionada por ir a bailar un poco; ya que, si algo amaba hacer, era eso: bailar.
Se acomodó el vestido de baño, y empezó con la rutina del bronceador; ese día sabía que podía encargarse de su espalda; ahí no estaba Danny para provocarlo; así que deslizando sus manos por su cuerpo empezó a esparcir la crema por todo su cuerpo, sintiendo como el frío de esta penetraba en su piel.
Qué bien se sentía; muy relajante.
Echó un poco en su mano para intentar la maniobra para echárselo en su espalda, pero entonces una gran sombra cayó sobre su cuerpo, así que levantó la mirada para encontrarse con la imagen distorsionada, por las gafas, de un hombre muy apuesto; uf…. Demasiado apuesto para su propia seguridad; aquel cuerpo era… demasiado; y su sonrisa…
¡¡Enfócate!! –se dijo a sí misma, y le sonrió a aquel apuesto hombre, simplemente le diría que no necesitaba ayuda y este se iría, no debía tener distracciones en su trabajo.
-"lo siento… todo está controlado aquí; yo puedo…" –empezó a decir, pero él le interrumpió, con una gran sonrisa en sus labios. Una sonrisa que le hizo contener el aliento ¿podía ser un hombre tan perfectamente bien dotado?, ¿y porque demonios le parecía conocido?
-"no me voy de aquí hasta que me des el honor de echarte el bronceador en la espalda, vamos, no creo que te disguste, es más, de seguro lo disfrutes"
-"¿sabía que es un engreído" –preguntó ella, y él rió, mientras se acercaba mas a la silla de bronceado. –"no le he pedido su ayuda, así que puede ir devolviéndose por donde vino, si piensa que le voy a pedir su ayuda" –hizo como si no le mirase, pero bajo las gafas oscuras sus ojos hacían un detallado escaneo de su cuerpo. –"y no me tutee, que usted y yo no nos conocemos, ni siquiera sé su nombre". –concluyó ella, y la sonrisa de él se ensanchó aún más.
-"ah, pero eso se puede arreglar fácil" –le dijo él, acercándose peligrosamente a ella -"mucho gusto, mi nombre es Christopher Uckermann…" -dijo, mientras le arrancaba, prácticamente, el bronceador de sus manos
Ella se bajó las gafas oscuras por el puente de la nariz, y tras el detallado escrutinio que le hizo, él pudo ver que el deseo encendía sus ojos. Perfecto.
Para quienes seguían la WEB en UNIVISION: sus comentarios los pueden dejar inscribiéndose en esta pagina; si no... no se preocupen. revisare sus mensajes en PUTI cada vez q vaya a dejarles el link del capítulo ^^ ...
Tika!
