Una rata, un perro y un ciervo entran a un bar. Bueno, en realidad estaban caminando por un pasillo pero ese no es el punto. El punto es que Lupin no estaba con ellos.
El ciervo se limpió los lentes con su manga, como siempre, y se quejó patéticamente.- ¿Lo manoseaste?
-No niego nada, -Murmuró Sirius mientras trataba de encontrar su varita en su mochila.
Potter miró a su mejor amigo que caminaba al lado suyo y suspiró.- Se suponía que sólo ibas a hacerle un complido en clase.
Black asintió mirando a su mochila.- Ah, eso fue lo que hice.
-Pero también lo manoseaste, lo cual no era parte del plan.
Sirius lo pensó. Encontró su varita y la observó.- Bueno, no exactamente. Medio como que él.. me manoseó a mí, creo. Mientras dormía.
Potter siguió mirándolo con tanto vigor que sus lentes se empañaron y no podía ver nada.-
-...En mi regazo. -Terminó Black, sonriéndoles. Peter sacudió la cabeza.
-Brillante, -James se refregó la cara cansadamente y se sacó los lentes. Los limpió otra vez con su manga, lo cual ya era un hábito suyo. Esto no siempre ayudaba, considerando sus actividades regulares y las oportunidades que tenía de ensuciarse la ropa. Sirius le había dado un un set para limpiarlos hace unos años como regalo de navidad, pero obviamente Potter nunca lo usaba. Puso los lentes en su naríz otra vez y preguntó.- ¿Le hablaste después? ¿Adónde está ahora?
Sirius frunció, -Se fue inmediatamente después de que sonara el timbre. Ni siquiera me miró.
Potter levantó los hombros.- No es una sorpresa. Probablemente te odia.
-Gracias por decirme, cabeza de huevo.
Peter, tratando de caminar al mismo ritmo que sus piernas largas, habló de repente.- Una vez me dormí en Thomas Dickinson.
Sin dejar de caminar, ambos, Potter y Black se dieron vuelta para mirarlo. Sirius preguntó.- ¿Qué?
-Por favor, no sigas con la historia, Pete, -James se quejó a su izquierda.- Ya suena horrible.
-¿Quién demonios es Thomas Dickinson?
Peter sacó una magdalena de su bolsillo y antes de metérsela en la boca, dijo.- Es un Hufflepuff, va un año antes que nosotros.
-Colagusano, -Sirius empezó mientras miraba a Peter con una grave expresión de preocupación en su cara,- Somos tus amigos y no se supone que te juzguemos, pero ¿Por qué demonios estabas durmiendo en alguien?
-Y lo que es más importante, -Habló James desde el medio.- ¿Por qué dormías en un Hufflepuff?
-Lo que trato de decir es, -Pettigrew los ignoró y masticó su magdalena,- que después de que me desperté en él, no me quedé a conversar. Corrí.
Sirius bufó.- Tú no corres.
-Lo hacía en ese tiempo, -recordó la rata. Miró al horizonte mientras seguía,- Ah, yo sí que corría.
-Pete, -Sirius le dio palmadas en la espalda.- Concéntrate. ¿Cuál es el punto?
-Oh, él trató de hablarme sobre eso, -Explicó Peter y metió el ahora vacío envoltorio en su bolsillo.- Constantemente. ¡Era perturbador!
-Probablemente no era un mal tipo, -Le dijo Potter a Sirius, quien asintió.- El pequeñito seguramente exagera.
-Pero él no es pequeño.
Peter movió sus brazos.- ¡Me siguió al baño!
Sirius mordió sus labios mientras lo pensaba. Entonces miró a Peter.- ¿Entonces me dices que no debería hablarle?
-No, él no dice eso, -Dijo James y miró a Peter.- Creo. ¿Es eso lo que dices?
Peter frunció.- Sólo digo que no lo sigas al baño. Te hace quedar como un loco.
-Entonces qué se supone que haga? -Le preguntó Sirius a sus amigos. Se puso a jugar con su varita.- El estúpido plan sólo hace daño a mi relación con Remmie.
-Sí, sí, culpa al plan, -Bufó Potter.- Sabes, ¡Todo saldría bien si siguieras los pasos!
Sirius lo miró venenosamente.- Bueno, tú diseñaste el sistema para conseguir una chica. Remus no es exactamente lo que llamarías una chica.
-Sí, -corroboró Peter mientras bajaba su voz.- Porque es un hombre lobo.
Potter giró los ojos.- Sólo... actúa como si nada ha cambiado, ¿bien? Ya sabes, la misma manera idiota en que actúas siempre. Así no se asustará... más de lo que lo ya ha hecho. Y sigue los malditos pasos, ¿Bien?
-Bien, -murmuró Sirius.- ¿Cuál era el siguiente paso?
-Tienes que decirle algo único.
-¿Qué significa? -Preguntó Peter ansiosamente.- Único... ¿Como él? ¿Como un Tú-sabes-qué?
-Sí, entendemos Peter, ¡Ahora cállate!
Potter se detuvo y agarró a Sirius por los hombros.- Dile algo que vaya a apreciar porque fuiste tú quien se lo dijo. Eh... haz una lista de diez cosas que te gusten sobre él, ¿Sí?
-Eso será difícil, -Black se rascó la oreja. James lo soltó y empezaron a moverse de nuevo.- Hay como cientos de cosas que me gustan de él.
-Como sea. Sólo anota las diez cosas que aparezcan en tu cabeza, y memoriza la lista, porque obviamente tienes problemas hablando cuando se acerca.
-Sí... pero hey, ¡no tuve problemas en clase de Pociones! -Le recordó Sirius.-
-Eso fue porque estaba dormido, -Dijo Potter y le sonrió a una pintura solitaria.-
Inmediatamente la pintura le gritó.- ¡Qué miras, bandido! ¿Quieres pelear?
James le hizo un gesto a la pintura.- ¡Sólo trataba de ser amable, viejo podrido!
Sirius lo miró por un momento, y una vez que estaba seguro de que Potter no iba a explotar, continuó con la conversación.- Bien, ¿Pero cómo sabré si las cosas que escribo son lo suficientemente únicas para él? ¿Y cómo sé que las apreciará?
-Bueno, -Levantó los hombros James mientras alejaba sus ojos de la pintura y los ponía en Sirius.- Todo lo que puedo decirte ahora es que probablemente no lo son, y seguramente él no lo hará, pero en realidad no importa porque no creo que las haya oído antes.
Remus se quejó sonoramente mientras ponía los libros y el patético palito que había estado llevando en la mesa de la biblioteca. Se sentó en la silla más cercana y pidió,- Ayúdame.
Lily Evans había levantado la vista inmediatamente cuando escuchó a Remus entrar en la biblioteca, y ahora miraba su pálida cara. El chico lucía absolutamente horrible, notó para sí misma. En realidad, a veces se había preguntado si Remus tenía algún tipo de problema médico recurrente, ya que se veía mal al menos una vez al mes; pero Lily sabía que no era buena idea cuestionarlo. Aunque, había ya decidido hace tiempo que tan pronto como Lupin empezara a parecer más enfermo de lo normal, ella iba a hacer algo.
Afortunadamente para Remus, Lily pensaba que su horrible apariencia de ese día no era nada inusual.
-Cariño, te vez horrible, -le dijo calmadamente y bajó su pluma.- ¿Estás bien?
-Me siento terrible.
Lily le sonrió alentadoramente,- Me lo imaginaba. ¿Estás enfermo?
-Estoy cansado.
Riéndose, Lily tomó nuevamente su pluma y siguió escribiendo su ensayo.- También lo estoy yo. Pero tengo que estudiar así que no tengo mucho tiempo para pensarlo.
-Quiero morir.
-Seguro, -Le contestó lentamente, y levantó una ceja.- ¿Puedo preguntar por qué?
-Me dormí en clase de Pociones.
-Puedo no ser una experta, pero estoy bastante segura de que esa no es una buena razón para morir. Puedes tomar prestadas mis notas.
Evans pensó que esto era lo que Remus hacía cada vez que tenían una conversación de algún tipo; claramente quería decir algo, pero de algún modo ella sentía que él no sabía cómo proceder. Era como si se hubiera comprado una hermosa torta de chocolate y tuviera todos los utensilios que necesitaba para comerla, pero no sabía cómo masticar. Pobre chico. Decidió esperar hasta que estuviera listo para hablar.
Porque si Lily sabía una cosa, era que forzar a alguien a hablar sobre sus problemas cuando no querían hacerlo no era algo sabio. Lo había atestiguado muchas veces con su hermana mayor.
Y no era como si Remus tuviera problemas que no fueran escolares... ¿no?
-No es eso, Lily, -Remus se movió en su asiento y descansó su cara contra la mesa.- Es sólo que... no sé. Tengo este sentimiento raro.
-¿Sobre pociones? O... ¿Algo más? -Preguntó Lily, ahora muy intrigada. Remus y ella eran cercanos, seguro, pero generalmente sólo hablaban de la escuela o su odio hacia Potter.
Odio es una palabra tan fuerte, notó el cerebro de Lily. Bien, tal vez hablaban acerca de cuanto le disgustaba Potter.
Lily bufó - Potter se habría hecho encima si la hubiera oído pensar sobre... bueno, cualquier cosa que no fueran notas.
Repentinamente Lupin murmuró algo incoherente contra la mesa e interrumpió el pensamiento de Lily; pero cuando la mesa no le contestó, ella tuvo que preguntar.- ¿Qué dijiste?
-Dije que creo que están planeando una broma contra mí.
Lily ya sabía la respuesta, pero preguntó de todas formas,- ¿Estás hablando sobre Pettigrew y los gemelos matones?
Remus asintió aunque la mesa todavía estaba frente suyo.- Han estado actuando raro últimamente.
-Hay que serlo para saberlo.
-¿Me estás llamando raro? -Remus dirigió sus ojos cansados a ella, pero no se veía enojado. Ella le sonrió.-
-Te juntas con ellos, ¿No?
El chico volvió a mirar un punto lejano otra vez.- Touché.
Lily tomó un grueso libro de la mesa y comenzó a revisarlo.- Entonces qué, ¿Van a tirarte globos llenos de moco o algo así?
-Ya quisiera, -Suspiró Lupin, con una expresión de dolor en su cara.- Pero creo que están haciendo algún tipo de juego mental contra mí.
-¿Juego mental? ¿Esos tontos? ¿Estás bromeando?
Lupin la miró seriamente.- No.
-¿Desde cuándo crees que empezó todo esto?
-Bueno... estaba sentado aquí ayer, cuando Sirius vino a verme...
Paró de hablar pero no siguió, así que Lily preguntó.- ¿Y?
-Le dije que fuera a molestar a alguien.
-¿Y lo hizo?
-Bueno, no, -Dijo Remus y escondió sus ojos. Entonces murmuró,- Pero él... como que... eh... me dio un masaje.
-¿Un masaje? -Repitió Lily.- ¿Y qué tiene?
Él murmuró una respuesta, pero como el padre de Lily era un gran espécimen de la especie murmuradora, pudo entenderlo perfectamente.- Me sentí... como... raro. Inusual, para ser exacto.
-¿Inusual cómo? No estoy segura de entender, Remus.
-Como un cosquilleo.
Oh. Lily sonrió.
-Y creo que él también lo notó, y les dijo a Peter y James, porque estaban actuando ra... eh, más raro que lo normal en el desayuno.
-¿Te refieres a la pelea de comida? -Lily levantó una ceja.- Creí que eso era normal para ellos.
Remus se veía desconcertado.- ¿Una pelea de comida? ¿Qué? No...yo eh... ellos murmuraban y se reían alrededor mío, y no entiendo nada. Y Sirius actúa especialmente peculiar.
-Cariño, estaría más preocupada si Black dejara de actuar como un bastardo.
-No lo llames bastardo, Lily. Ese es trabajo de su madre, -murmuró Remus.- Y es mucho más bueno una vez que lo conoces.
-Interesante teoría, -Le sonrió Lily con escepticismo.- Pero honestamente, no me preocuparía si fuera tú.
-¿Por qué?
-Porque ellos pueden ser estúpidos, pero tendrían que ser completamente idiotas para meterse contigo. Eres mucho más inteligente que ellos tres juntos.
-¿Entonces qué sugieres, Lily? -Remus se sentó lentamente.- ¿Qué debería hacer?
-Remus, sólo sé tu mismo. No actúes diferente; sólo empeoraría las cosas. Y... estoy muy segura de qué no están haciéndote nada, -le sonrió.-
-¿Cómo lo sabes?
Lily sonrió enormemente.- Yo lo sé todo.
7PM
-Me aburro.
Sirius se tiró en el sillón de la sala común donde Remus ya estaba cruzado de piernas, usando su tiempo libre para hacer un crucigrama viejo de El Profeta. La sala común ya se había empezado a vaciar, y los dos chicos estaban casi solos, dado que Potter estaba en alguna práctica de Quidditch con Peter. Había un pequaño grupo en la mesa de estudio, pero los de primer año no los molestaban.
Sirius y Remus habían seguido sus respectivas órdenes de actuar naturalmente entre sí; y cosquilleos o no, durante ese día ambos se dieron cuanta cuando les gustaba pasar tiempo juntos.
Remus no habló sobre sus pensamientos y dudas, porque quería ser capaz de juntarse con su amigo. Sirius, por el otro lado, mantuvo la boca cerrada porque James había mencionado algo bastante feo sobre castración.
Así que, cuando Sirius se acercó al hombre lobo y miró el diario que tenía en su mano, Remus sólo le sonrió amigablemente.-
-Ah, me sé esa, -Black señaló con su dedo a una foto.- Es un gato.
Remus se rió y escribió algo,- No, es un dragón. ¿Ves? Ya escribí dragón ahí.
-¿Estás seguro? Porque estoy muy seguro de que es un gato. Se sienta como gato, mira.
-En realidad hay dragones que son bastante felinos, Sirius. Pero no conozco ningún gato que respire fuego.
-Los gatos son malvados, así que podrían, -dijo Sirius solemnemente.- Como sea, me gusta cómo se mueven.
Remus lo miró,- Creí que odiabas a los gatos completamente.
-Lo hago, pero se mueven bien. Me recuerdan a... un pudín con piernas cortas y flexibles.
-¿En serio? -Se rió Remus y volvió a mirar el periódico.-
-Me gusta el pudín, y las piernas flexibles, -Contempló Sirius.- Las piernas flexibles son geniales.
-¿Qué consideras flexible, Sirius? -Preguntó el hombre lobo mientras escribía.-
Sirius no parecía necesitar mucho tiempo para pensar.- Como las tuyas, creo, puedes poner tus piernas así, -dijo y señaló a las piernas de Remus.- Yo no puedo. Mis piernas son muy largas para eso. Mira, no puedo hacerlo.
Lupin lo miró y se rió,- Te verías gracioso si tus piernas fueran tan cortas como las mías.
-Tus piernas no son tan cortas. Y no importaría si lo fueran. No necesitas piernas largas si tienes unas que son flexibles.
-Así que soy bajito y tengo piernas flexibles, -asintió Remus.- Ajá. ¿Entonces crees que me muevo como un gato?
Sirius sonrió, -Sabes, ¡Lo haces en los Domingos! Pasas todo el día estirándote en tu cama. Pero aunque no me gustan los gatos, puedes tener tus Domingos gatunos de piernas flexibles. Los mereces, Remmie.
-Gracias, -Se rió Remus en su periódico y llenó otra sección del crucigrama. Sirius lo miró atentamente.-
-¿Qué escribes ahora?
-Escribí competente.
Sirius asintió.- Claro, yo... obviamente sabía esa palabra.
Lupin ahogó una risa y dijo.- Significa hábil.
-¿Por qué hay palabras difíciles de todos modos? Apuesto a que nadie además de tí las sabe.
-Ese es el punto de un crucigrama, Sirius. Son para usar el cerebro, y están llenos de ese tipo de palabras.
-Nunca se los muestres a Cornamenta, porque se volverá loco. No que él tenga cerebro pero vive para usar palabras pomposas como esa.
Lupin sonrió.- Prometo mantener mi boca cerrada.
-Es bueno que seas amigo nuestro, Remmie, -dijo Black repentinamente,- porque tienes cerebro para todos nosotros. Tienes un gran cerebro. Y lo usas.
Remus lo miró,- ¿Cómo sabes?
-Porque siempre haces ese sonido cuando piensas.
-¿Qué sonido? -Preguntó sorprendido.- ¡Te lo estás inventando!
-¡Claro que no! ¡Es tan real como la bolsa de papas bajo la cama de Peter! Es un sonidito como un zumbido... eh... como que tu cerebro canta dentro de tu cabeza.
-¿Mi cerebro canta?
-Es difícil de explicar, -dijo Sirius.- Pero el sonido que haces es muy gracioso. Así que...de algún modo.. tu cerebro también es gracioso, creo. Sí, dice chistes en tu cabeza, seguramente sucios, pero nadie puede escuchar nada, por eso el zumbido.
-¿Todo eso pasa en mi cabeza mientras pienso? -Preguntó Remus, divertido.- Parece que lo has pensado mucho.
-Tengo tiempo libre. -Sonrió Sirius.-
Remus se rió otra vez y escribió algo,- ¿Y supongo que no es una opción que hagas tu tarea de vez en cuando?
-No, -contestó Sirius.- ¿Para qué molestarme? Los profesores no me van a aprobar de todos modos.
-Pero no eres estúpido, Sirius.
-Claro que no lo soy -Dijo Black sorprendido.- ¡Soy brillante!
-¿Entonces por qué crees que te desaprobarían? -Cuestionó el licántropo.- No puede ser por falta de intentos, porque tratas mucho, en todo sentido de la palabra.
-Creo que tiene algo que ver con cómo escribo. Verás, mi cerebro funciona bien porque enfrentémoslo, soy maravilloso; pero mi mano... está muy lejos de mi cerebro. Cuando trato de enfocarme y escribir algo, mi cerebro ya está en otra cosa. Es muy difícil. Debería estar escribiendo sobre esto pero mi cerebro ya está pensando en aquello.
-¿Quieres decir que tu letra es tan ilegible que los profesores no pueden leerla?
-Eh no, ese es Cornamenta. Los profesores parecen creer que mi escritura no tiene sentido. Dicen que es mala- no la letra, pero de alguna forma todos los profesores ahora creen que estoy loco. O al menos eso es lo que dijo Minnie... como sea, yo sí puedo entender mi letra, lo que quiere decir que los profesores sólo son estúpidos.
Remus sacudió su cabeza, -Deberíamos hacer algo sobre eso.
-¿En serio? ¿Podrías ayudarme?
-Bueno, no suena muy difícil, -le sonrió Lupin,- especialmente si tu letra no ha retrocedido, como la de James. Puedo leer muchas letras feas, pero incluso yo tengo problemas leyendo la suya.
-¡Lo sé! -se rió Sirius,- ¡Apenas puede levantar una pluma con esas pezuñas que tiene! Deberías enseñarle algunos trucos. Tu letra es prolija.
-¿Tú crees? -Preguntó Remus y estudió su escritura.- A veces creo que es demasiado redondeada. Pero soy muy perezoso para cambiarla.
-No deberías, -dijo Sirius, mientras miraba atentamente como la pluma de Remus se deslizaba sobre el papel cuando escribía algo.- Tu letra se ve bien. Creo que es porque tienes manos más pequeñas que las mías, tienes un mejor agarre de la pluma. Quiero decir ¡Mira estos dedos! -Dijo Black y mostró sus dedos huesudos en frente de Remus.- Sólo son buenos para abrir cerraduras.
-Y meterlos en la naríz. -Dijo Remus sonriendo burlonamente.-
-¡Tenía una arveja ahí! ¡Y fue sólo una vez!
Lupin se rió de nuevo y Sirius hizo un puchero,- es fácil para tí reirte, porque probablemente te verías genial incluso con dedo en la naríz.
-¿Yo? ¿Genial? -Se rió Remus.- ¡Ahora sólo quieres hacerme reír!
-No bromeo, -dijo Sirius solemntemente.- Tienes ese tipo de naríz, que permite ser genial mientras haces eso. No es larga y fea como la de Potter o, Merlín no lo permita, Quejicus.
-Sí, tengo una naríz perfectamente normal.
-Bueno.. No es completamente verdad, en adición a tu cerebro cantante tu naríz también hace sonidos graciosos.
-¿Qué sonidos hago? -Preguntó Remus, sorprendido.- ¿Ronco?
Sirius sacudió su cabeza.- No, no roncas. Pero haces sonidos como si olfatearas por las noches que me parecen graciosos. Aunque trato de no reirme porque Cornamenta se vuelve loco si no tiene su sueño de belleza. Es como un maldito ogro.
-¿Me observas dormir?
-No... es que hablas en sueños, siempre me despiertas. -le dijo Black honestamente. Y sabes que estoy en la cama de al lado. Las cortinas no son tan gruesas, Remmie.
-¿Qué? -Preguntó Remus y chilló- ¡No hablo cuando duermo!
-Oh, sí que lo haces. -Ladró Sirius- Hablas sobre chocolate muy seguido. No es que sea raro en nuestra habitación... Pete ha afirmado su amor por las papas muchas veces.
Remus miró al papel en su regazo como si estuviera avergonzado, pero Sirius podía ver una sonrisa bailándole en los labios. La cálida luz de la chimenea brillaba en sus ojos mientras levantaba la vista para mirar a Sirius.-
-Al menos no hablo sobre mi vida amorosa como James, -dijo lentamente y se puso a pensar.- Tal vez deberíamos hacer algo.
-¿Sobre Evans? -Preguntó Sirius y bufó,- no es necesario. Cada día es una intervención sobre Evans para él. Y si no funciona cuando ella le dice que tiene un serio problema con sus tendencias narcisistas, entonces no creo que hagamos mucha diferencia.
-Pero es doloroso ver a James tratar tanto, -dijo Remus sacudiendo su cabeza. Entonces sonrió,- ¿Y qué con esas cosas que dice sobre sí mismo? Hace que se vea estúpido.
-Nos hace ver estúpidos parándose al lado nuestro.
-Sólo creo que debería calmarse un poco con Lily, está muy ocupada y estresada incluso sin él constantemente diciendo cosas sin sentido.
-Más fácil dicho que hecho. Conoces a Cornamenta, tiene problemas para respetar los espacios de los demás.
-No lo tomes mal, Sirius, -se rió Lupin.- Pero la mayor parte del tiempo tú también invades las burbujas personales de la gente.
-La gente debería dejar sus burbujas debajo de sus camas cuando se levantan en la mañana. Las burbujas son estúpidas.
-Creo que son muy útiles cuando quieres estar solo por un par de minutos.
Sirius frunció. -No quiero estar solo. Me gusta estar con alguien. Como ahora.
Remus le sonrió completamente y escribió algo.- Lo sé.
-¿Invadí tu burbuja de crucigrama?
-No, no lo hiciste.
-Genial. Porque en serio no tenía intenciones de dejarte solo.
-Gracias a Merlín que mi burbuja es lo suficientemente grande para los dos, entonces.
Sirius bostezó.- Eres gracioso, Remus.
-Gracias, -Dijo Remus mientras doblaba el diario en su regazo. Se apoyó más en la suave tela del sillón.- Creo que me contagiaste.
Sirius lo miró cansadamente.- ¿Qué? ¿Inteligencia? ¿Encanto, tal vez?
-Pereza. -Le sonrió Lupin y cerró los ojos.- No tengo ganas de moverme de este sillón.
-Es un gran sillón.
Los dos se sentaron en silencio por un rato.
Sirius vio a Remus bostezar.- Lo siento por llamarte raro ayer. No eres raro.
-Soy un poco raro, -Remus mantuvo sus ojos cerrados, pero sonrió.- Es un requisito si quiero ser amigo tuyo.
MÁS TEMPRANO ESE DÍA:
10 Cosas que me gustan de Remie.
1. Habla cuando esta dormido
B. hace sonidos graciosos cuando piensa en cosas
III. su letra es bonita
4. es mas bajo que yo
5. Sus ojos y pelo y naris y sonrisa. y bonito
6. Sexy
8. tiene cerebro.
8. sus manos son más chicas que las mias
9. Se mueve como gato
10. es gracioso
+come mucho chocolate. me gusta comprar chocolate
recordar esas cosas la proxima vez que vea a remie.
