¡Hola de nuevo! ¡Tercer capítulo!
Otra vez, gracias por leer. Significa mucho para mí. Creo que tengo que decirles, este será probablemente el último capítulo "tranquilo" de modo que disfrútenlo mucho!
El día transcurrió con normalidad. Mi hermano hizo sus quehaceres y yo los míos, para luego dedicarnos a disfrutar el día, inmersos en nuestras respectivas actividades. Por mi parte fui al terreno baldío ubicado a unas cuantas cuadras de mi hogar para proseguir con mi práctica de tiro. Mi madre se había estado avocando a la tarea intensiva de enseñarme el arte de disparar, y no es por presumir, pero no lo hacía nada mal. Tenía una buena postura y una excelente puntería, sin embargo mi madre era mejor. Y por eso debía seguir practicando, para impresionarla.
Luego de una hora disparando a latas oxidadas colocadas estratégicamente sobre un muro a medio derribar, decidí que podía seguir con el perfeccionamiento de mi puntería otro día. Aún tenía tiempo de sobra para hacerles la comida a mi hermano y a mi madre, por lo que perfectamente podía arrojarme a mi cama y relajarme mientras leía algunos de mis libros. Y hacía, hasta que Mike comenzó a distraerme. Podía escuchar a mi hermano haciendo comentarios en voz alta sobre lo que leía en los comics. Al principio era gracioso, pero luego de unos cuantos minutos me fue imposible concentrarme en la lectura.
-¡Michael!- Exclamé gritando mientras golpeaba con mi puño la pared.
Mi hermano quedo en silencio por solo unos segundos, hasta que una risa incontrolable provino se su habitación. Cerré mis ojos con fuerza. No tenía sentido seguir con la lectura. Había estado releyendo el mismo párrafo por diez minutos, intentando encontrarle sentido. Me levanté arrojando mi material de lectura sobre la cama y me dirigí al cuarto continuo.
Sentado en el suelo estaba mi hermano, rodeado de miles de historietas de diversos colores. Me apoyé contra el marco de la habitación y me crucé de brazos.
-¿Qué es tan gracioso? – pregunté, mientras sentía como la irritación se estaba disipando.
-¡Mira!- Mike levantó uno de sus tesoros. En la tapa había una chica de pelo largo y castaño, cuyo cinturón portaba diversas armas. En sus manos se veían dos pistolas que brillaban bajo el sol. Me aproximé un poco más hasta que por fin opté por sentarme junto a mi hermano. Tomé el comic que el niño me ofrecía y lo observé con más detenimiento. Unas letras amarillas atravesaban la historitas de forma horizontal.
-"Nuestros últimos días", eso suena inspirador.- Comenté en voz baja.
-¡No, no! ¡Espera! ¡Es genial! ¡Créeme!- Mike me arrebató el comic y comenzó a pasar las paginas adelante de mi cara. Mi cabeza apenas podía procesar la cantidad de imágenes que veía en tan solo unos segundos. – Es sobre una sociedad post apocalíptica en donde apenas hay sobrevivientes. Ella se llama Lucy y no es como todos los héroes de historietas. Es distinta.
-Es una chica.- Acoté con una sonrisa presumida.
-Sí, sí, pero hay más que solo eso. Ella es simplemente la chica más ruda y graciosa del mundo entero. La historia está repleta de acción, suspenso y momentos graciosos. Es simplemente genial… y la mejor parte es que…
De pronto Michael calló y sus mejillas se tornaron rojas.
-¿Qué? ¿Cuál es la mejor parte?
-Bueno… Ella se parece a ti.
Me lo quede mirando unos segundos, no muy segura de cómo debía reaccionar. ¿Mi hermano creía que yo era una heroína? Tragué saliva mientras focalizaba mi mirada en un punto lejano para no enfrentarme con los ojos de Mike.
-Wow… Gracias.- Conteste finalmente sintiéndome incómoda.
-Se que tu no lo crees.
Miré al niño confundida. Él tenía la vista clavada en su historieta.
-¿Qué cosa?
-Que podrías ser la heroína de un comic.- Dijo mientras arrugaba distraídamente el tomo de "Nuestros últimos días". - Pero yo sí. Y mamá de seguro que también.
-Gracias.- Repetí con más convicción, sin embargo todos mis sentidos me decían que ese era un honor del cual no era digna. -¿Me la prestas? Me gustaría leerla cuando tenga tiempo.
No hizo falta repetirlo, Mike me entregó inmediatamente su comic, mientras yo me levantaba del suelo.
-Ahora iré a hacer la comida, si te parece bien.
Él asintió distraídamente con la cabeza mientras tomaba otra de sus historietas.
Como dije al comienzo, este probablemente sea el último capítulo "feliz". Lo siento.
