"Espera, ¿desde cuando mi techo es de color azul?" Eso fue lo primero que pensó Bilbo al despertar aquella mañana. Tardó varios minutos en recordar que no estaba en su propia casa, si no en la de Thorin, el hermano de Dís y tío de los pequeños Fili y Kili. No pudo evitar que un estúpido e irracional sonrojo llegase a sus mejillas al verse metido en la cama de aquel hombre. Aquel hombre que era casi un completo extraño para él, se recordó. Tampoco pudo evitar remolonear entre las sábanas, no queriendo salir se entre ellas, pero sabía que tenía que hacerlo para así cuidar de los niños. También sabía que no estaba para nada bien eso de olisquear la almohada de Thorin con el ímpetu con el que lo estaba haciendo. Pero no, no lo pudo evitar. Suspirando salió de la cama, dirigiéndose al baño contiguo a la habitación para cepillarse el pelo, el cual parecía haber montado una fiesta mientras él dormía. Se lo cepilló y salió del aseo una vez se vio lo suficientemente arreglado como para salir de la habitación y encarar a su nuevo...¿jefe? Sí, lo llamaría así.

Una vez fuera de su habitación caminó hasta la de los pequeños, los cuales seguían durmiendo. Sonrió al ver como ambos niños habían dormido abrazados el uno al otro. Con mucho cuidado los comenzó a despertar.

-Vamos Kili, es hora de levantarse. -el pequeño de los hermanos se quejó adormilado aun, haciendo un puchero.

-Tendo zueño...-Bilbo lo cogió en brazos mientras sacudía muy levemente el pelo de Fili, que aún dormía en la cama.

-Vamos león, es hora de desayunar. Y si no desayunas no te harás grande y fuerte. ¿Y tú quieres ser muy, muy fuerte verdad? -el rubio entreabrió los ojos, desperezándose con un bostezo.-Eso está mejor. Vamos, os prepararé algo rico para desayunar.

-¿Tortitaz con pocholate? -le preguntó el pequeño tironeando suavemente de un mechón de su pelo para atraer su atención.

-Claro, lo que vosotros queráis.- Fili a su vez saltó de la cama ya más que despierto al oir la palabra tortitas.

-Tortitaaaaaaaaaas, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. -gritó mientras corría hacia la cocina, bajando las escaleras rápidamente.

-¡Fili! No corras, ¡te resbalarás y te harás daño!- Bilbo siguió al niño escaleras abajo, deteniéndose tras él al ver que Fili se había quedado parado junto al rellano, mirando hacia el salón. El niñero miró hacia donde el pequeño rubio lo hacía y no pudo evitar que una sonrisa se adueñase de sus labios. Thorin dormía profundamente en el sofá, en una posición que parecía algo incómoda para un hombre de su tamaño, tapado con una manta la cual se desparramaba mayormente por el suelo. El menor de los hermanos le susurró con una pícara mirada.

-¿Lo despiertamos , Bibo? – Bilbo negó con la cabeza, posando un dedo sobre sus labios, en señal de silencio.

-No, dejémosle dormir un ratito más, ¿vale? –los niños asintieron obedientemente, mientras se dirigían a la cocina lo más silenciosamente posible.

Una vez allí Bilbo dejó a Kili sentado a la mesa, sobre la cual había una nota que el pequeño cogió. Al no entender lo que ponía el niño la sacudió en el aire para así llamar la atención del niñero.

Bibo mira!- el castaño cogió la nota de las manos del chiquillo y leyó la pulcra y estilizada letra del dueño de la casa.

Bilbo, no sé si estaré en casa o habré salido cuando despiertes, por lo que

siéntete libre de utilizar lo que desees.

La nevera está llena de cosas, aunque yo suelo encargar comida a domicilio.

No sabía lo que querrían comer a si que compré de todo .

Thorin.

Bilbo dejó a un lado la nota y abrió la nevera, siendo verdad lo que Thorin había dicho, puesto que estaba llena de alimentos desde los más comunes a los más variopintos. Sacó lo necesario para hacer las tortitas y miró a los niños con una sonrisa y las cejas alzadas.

-¿Queréis ayudar?


Thorin maldijo por lo bajo nada más despertarse aquella mañana. Debía reconocer que el sofá muy bonito era, pero para dormir era una máquina de tortura moderna. Se incorporó sentándose en el borde del sofá, haciendo crujir algunos huesos de su espalda y cuello, el cual acabó frotándose para aliviar la tensión. Estaba bostezando cuando unas risas alegres que provenían de la cocina le llamaron la atención. Se levantó de aquella aberración a la que llamaba sofá mientras se recogía el pelo en una rápida coleta y caminaba hasta la cocina, sorprendiéndose ante la estampa hogareña que había ante él.

Fili y Kili desayunaban lo que parecían ser tortitas caseras, con restos de harina aún en las mejillas y en el pelo, probablemente producto de lanzarse ingredientes al cocinar.

Y el chico, el niñero Bolsón limpiaba la mesa mientras miraba a los niños con una sonrisa en los labios. Se veía de lejos que quería a sus sobrinos y que le agradaba verlos felices. Con una pequeña tos para hacerse notar, Thorin entró en la cocina, saludando a los pequeños que le devolvieron el saludo con sonrisas embadurnadas de chocolate.

-Buenos días. –le dijo Bilbo, al cual sonrió con un asentimiento de cabeza. Fue hasta la cafetera, llevándose la grata sorpresa de ver que estaba llena de café caliente y recién hecho.

-Supuse que lo necesitarías, después de una larga noche en el sofá. –el chico se rascó la nuca, algo avergonzado mientras él se servía una gran taza del humeante líquido.

-Gracias Bilbo.

El castaño no pudo evitar morderse el labio para reprimir la boba sonrisa que luchaba por escapársele. ¿Desde cuándo la mirada de un hombre atractivo le alteraba de tal manera? Bilbo salió de sus ensoñaciones cuando el pequeño Fili le señaló a su tío, el cual le estaba hablando sin que él se enterase. Prestó atención al hombre que hablaba entre sorbo y sorbo de café mientras ojeaba el periódico que antes habían recogido los niños del buzón.

-Hace un buen día, por lo que me llevaré a los niños al parque y a la heladería de un amigo mío como les prometí. Mientras estamos allí tú podrías pasarte por tu casa y coger lo necesario para instalarte aquí, ya que ayer fue todo muy repentino…Creo que me las apañaré sin tu ayuda hasta después de comer. A las tres tengo una reunión importante por lo que tendrías que cuidarlos.-

Bilbo asintió mientras mordía una tortita, anotando mentalmente todo lo que el moreno le acababa de decir. El pequeño de los niños a su vez miraba curioso de su hermano Fili a su tío Thorin con una mueca de concentración.

-¿Qué te pasa Kee?-le preguntó su hermano al notar como los miraba. El pequeño moreno rió levemente travieso y señaló a su tío con uno de sus pequeños dedos.

-Tío Thodin tiene pelo de niña.- Fili soltó una pequeña risa, intentando no reírse de su tío el cual miraba con el ceño fruncido al menor. Bilbo por su parte tuvo que morderse la lengua para no sonreír. El pequeño Kili tenía cada comentario…

-No es pelo de chica. Además tú también lo tienes largo.-le contestó el tío, a lo que el pequeño contestó con un encogimiento de hombros.

-Bueno, pero tu edez una chica, y yo no.-lo siguiente a eso fue una especie de duelo de miradas que hizo reír a Bilbo.

-Se nota que sois familia…-dijo mientras el rubio se levantaba de la mesa con su enorme jarra de leche vacía. Le miró con ojos de corderito antes de pedirle más leche.

-¿Seguro que quieres más? Ya te bebiste una jarra…

-Por favor Bilbo…-¿Cómo podía resistirse a esa mirada? A esos ojos grandes y azules tapados por algunos mechones dorados rebeldes y ese labio inferior haciendo un puchero.

-Está bien…-sonrió sirviéndole más al pequeño mientras los otros seguían discutiendo. ¿Quien iba a decir que Thorin, un hombre hecho y derecho se iba a comportar de manera tan infantil ante los piques de su pequeño sobrino?


-Si no lo llego a ver con mis propios ojos no lo creería amigo…¿Enserio fue por el crío?- un muy divertido con la situación Dwalin le miraba riéndose con lágrimas en los ojos. Thorin le fulminó con la mirada y negó antes de contestarle secamente.

-Solo quería un cambio de imagen, nada más.

-Ya, un cambio de imagen…Por eso llegó Fili diciendo que como el pequeño Kili te llamó chica fuiste al barbero y te cortaste el pelo…Por que querías un cambio. –el moreno le dio un golpe en el brazo frunciendo el ceño mientras buscaba con la mirada a los niños que corrían por los columpios. Había pasado por el barbero, sí, y se había cortado el pelo que llevaba varios años sin cortar. Pero no fue por Kili. Realmente lo que le había hecho decidirse fue el comentario de Bilbo, acerca de que el pelo corto también era tan bonito como el largo, cuando hablaba con los niños. Además, no tenía por qué excusarse. Se había cortado el pelo, y punto. Y a decir verdad, estaba contento con el resultado. Se había quitado varios años de encima, y varias personas lo habían piropeado. Solo esperaba a ver la reacción del niñero…Sacudió la cabeza intentando pensar en otra cosa que no fuese Bilbo.

-Y bueno…¿Qué narices se supone que es un Bilbo? Porque el renacuajo no paraba de decir eso cuando lo he saludado…-Thorin rió levemente. Su amigo no había entendido nada, como él la primera vez que escuchó acerca del niñero.

-Es el canguro de los niños. Tuve que llamarlo anoche porque Kili no dejaba de llorar…Solo quería con él, a si que lo he contratado para que me ayude con los niños mientras Dís no está.

-Oh, a si que el asombroso Thorin Durin no puede con dos simples chiquillos él solo…-una nueva mirada furibunda por parte de Thorin y su amigo volvió a reír con caramadería.-Bueno, hiciste bien, compañero. Y dime, ¿es guapo?

-Dwalin, es un canguro, cuida a mis sobrinos, no es un futuro ligue…-su amigo, gran guardaespaldas famoso por su buen trabajo y seriedad sonrió una vez más. Se veía que estaba de buen humor como para meterse con él.

-Ya…Claro…

-Aunque sí, es bastante…Mono por así decirlo.-Thorin miró hacia otro lado, mientras hablaba.

-Uoh…Así que te ha hecho tilín, eh…

-No digas bobadas Dwalin, ya te lo he dicho, es solo el canguro, no me interesa ni él ni nada de lo que haga en absoluto…-Thorin se vio interrumpido por un carraspeo a sus espaldas. Se giró en el banco, mirando a quien había hecho el ruido, descubriendo a Bilbo con su bolsa al hombro, sonrojado y mirando el suelo. Estaba claro que había escuchado lo último que había dicho.

-Hola, vengo a por los niños.-tal y como habían acordado, Bilbo se quedaría con los niños mientras él estaba en la reunión. Por el tono seco en la normalmente animada voz de Bilbo supo que la había fastidiado pero bien.

¿Porqué nunca le salían las cosas bien?


NA/ Hoooola holita queridos lectores. Lo primero de todo, disculparme. No tengo perdón, lo sé. Si os soy sincera, no sabía por donde coger el siguiente capítulo para que quedase bien, y la inspiración no me venía. Sé que no es excusa, pero bueno. Aquí tenemos otra vez a Bilbo junto a los peques revoltosos y un, a veces un poco idiota, Thorin. ¿Qué creéis que pasará? Thorin se disculpará? ¿Bilbo dejará el trabajo? Aahh…Todo se verá en el próximo cap, que, os prometo no tardaré tanto en subir jaja. Besos a todos. (: