Antes de recibir alguna demanda: Ao no Exorcist no me pertence todo es propiedad de sus respectivos dueños así que disfruten

HERMANOS…

Yukio se miró con atención en el espejo comparándose por primera vez con su hermano (físicamente, claro)

Siempre le habían dicho que Rin y él eran gemelos… ¿Pero que acaso no se supone los gemelos son idénticos? Se preguntó el muchacho aun mirando su reflejo dándose cuenta de que él y Rin de idénticos solo tenían el apellido.

Por ejemplo: Yukio tenía el cabello negro azabache, en cambio el de Rin igualmente era negro pero con tonos azulados, también los ojos de Yukio eran de un tono más claro que los de su hermano además de que los de Rin eran más grandes y ligeramente afilados; seguido de ello las facciones de Rin eran aun algo aniñadas lo que se acentuaba con su baja estatura al contrario de Yukio que tenía un rostro más maduro y era más alto y para finalizar, el menor de los mellizos tenía ese trío de curiosos lunares mientras que Rin… bueno, él tenía una cola demoniaca además de que sus personalidades eran completamente opuestas.

-¿Qué tanto haces Yukio?- le preguntó Rin a su gemelo mientras estaba recostado en su cama leyendo un libro… no, en realidad tenía un manga escondido bajo el libro.

El mencionado soltó un suspiro intentando sonreír

-Nada, solo me preguntaba si en verdad somos gemelos- contestó haciendo el espejo a un lado viendo como su hermano se levantaba de la cama dejando el libro y el manga a un lado

-Claro que lo somos- dijo Rin con su típica sonrisa alegre dejando ver sus colmillos anormalmente largos –mira, si te quitas los lentes ya somos igualitos- volvió a decirle arrebatándole los lentes al menor en un ágil movimiento

-Devuélvemelos- le exigió Yukio viendo todo borroso intentando quitarle los lentes a su hermano que iba de un lado a otro de la habitación.

Yukio le seguía el juego a su hermano, aun sabiendo que tenía un montón de repuestos (demasiados para ser normal) estaba tras Rin recordando aquellos tiempos de niños cuando jugaban a perseguirse a pesar de que Rin siempre ganaba.

-Ven por ellos- le incitaba Rin con voz burlona sacándole la lengua poniéndose los lentes en la cabeza pues los anteojos de Yukio tenían tanto aumento que fácilmente lo mareaban

-¡Te tengo!- le dijo Yukio empujando a su hermano a la cama y sometiéndolo por las muñecas tan solo robándole unas cuantas risas a Rin

-Como se esperaba del exorcista genio- bromeó Rin –ya puedes soltarme, te los devolveré- le dijo aun sonriente pero fue como si Yukio no lo hubiese escuchado pues parecía profundamente perdido en sus pensamientos.

El menor de los hermanos aun con todo y su vista borrosa podía apreciar el cuerpo de su gemelo en la cama con las muñecas siendo apresadas por sus propias manos y esa sonrisa que hacía ver tan bien al mayor, feliz… a pesar de todas las cosas que le habían pasado en tan poco tiempo… como deseaba que esa sonrisa fuera solo suya.

-Yukio ¿me estás escuchando?- le preguntó Rin notando que su hermano estaba totalmente ensimismado en sus cavilaciones

-No te voy a soltar- le dijo Yukio en voz queda aflojando un poco el agarre pero sin liberar del todo al otro que cambió su sonrisa por una mirada dudosa –no te quiero soltar- le reiteró no solo refiriéndose a ese momento, sino a todos en general… no quería que Rin se fuera de su lado… lo quería solo para él… no solo su sonrisa, sus risas o su apoyo… lo quería TODO… incluyendo su cuerpo.

-Dime hermano…- volvió a hablar Yukio aun con ese tono de voz suave clavando sus ojos turquesa en los azul noche de Rin acercando su frente a la del otro chico y recargándola en ella

-Si yo te hiciera algo muy malo ¿Me perdonarías?- le preguntó notando con su mala vista que Rin volvía a sonreír de esa manera traviesa y juguetona

-Es imposible que tú me hagas algo malo, bueno… aparte de regañarme en clase, compararme con Suguro, lucirte frente a Shiemi, hacerme ver como un tonto y ponerme kilos de tarea- respondió Rin mas como un reproche cuando de pronto su expresión se tornó un poco más seria, como la de un verdadero hermano mayor –además estoy seguro que jamás me lastimarías a propósito-

Yukio soltó una risita amarga y sin humor, forzándose a reír… pero que poco lo conocía su hermano, si tan solo supiera cuantas veces había pensado en lastimarlo, en someterlo para profanar su cuerpo que lo volvía loco, en recorrerlo con esas manos ansiosas, susurrarle al oído cuanto lo amaba con esa lengua pecadora porque no era solo lujuria, era un tonto y absurdo amor… ¿Pero qué amor no es tonto y absurdo?

-Somos hermanos y los hermanos no se lastiman- remató Rin haciendo que Yukio bajara su cabeza hasta lograr recargarla en el pecho de Rin aun sosteniendo las muñecas del mayor, escuchando el acompasado latir de su corazón mientras que el suyo se rompía en mil pedazos

-Si, hermanos…- repitió Yukio. Dios, nunca imaginó que esa palabra fuera a dolerle tanto alguna vez pero era la realidad, por mas diferentes que fueran o por más que Rin fuera un demonio y él un simple humano… seguían compartiendo la misma sangre lo que le hacía imposible seguir con sus sentimientos ¿Pero cómo se los arrancaba de encima entonces? Si parecían estar ahí todos los días taladrándole la cabeza, incitándole a consumar sus deseos, recordándole todos los días que a pesar de que su amor era uno tonto y absurdo también era totalmente imposible.

Todo se quedó en silencio por unos breves segundos hasta que el estomago de Rin anunció que tenía hambre con un gruñido. Yukio se dibujó una sonrisa amable en el rostro, de esas que solía darle a todo el mundo cuando no quería que alguien le preguntara "¿Estás bien?" así que se levantó y de paso le quitó los lentes a su hermano poniéndoselos

-Vamos a comer, tú cocinas- le dijo ofreciéndole una mano al mayor que sonrió en respuesta

-¡Comamos yakinuki!- dijo emocionado también levantándose y caminando fuera de la habitación con las manos detrás de la nuca haciéndosele agua a la boca al solo imaginarse el platillo

Yukio lo siguió unos pasos detrás

-A veces me gustaría que no fuéramos hermanos- dijo el menor en voz alta sin darse cuenta, tal vez demasiado perdido en sus pensamientos

-A mi también- contestó Rin casi en un susurro

¿Eh? Acaso habían sido imaginaciones de Yukio… lo más seguro era que si, esas hormonas y tanto trabajo le estaban haciendo daño…

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Un capítulo más que surgió mientras veía una imagen de estos gemelos que aunque son gemelos no se parecen mucho que digamos ja ja ja ja ¡Espero lo hayan disfrutado! Al final no sé cuantos capítulos serán, pero mientras las ideas aparezcan aquí estarán.