Capítulo dividido en tres partes.

3.1 Un hombre débil.

Los alumnos se fueron y dejaron al castillo con el aspecto sombrío que tendría cualquier construcción muggle de su antigüedad. En especial en las mazmorras, donde los retratos escaseaban y sus ocupantes visitaban con frecuencia a amigos y parientes cuyos cuadros adornaran paredes menos oscuras y deprimentes.

Algunos golpes secos hacían vibrar esas paredes con cierta regularidad pero no había quién lo percibiera. Conforme los golpes se sucedían, se iban haciendo más débiles y los tiempos entre uno y otro, más largos, hasta que al fin de detuvieron por completo.

El profesor Severus Snape había agotado sus fuerzas y sus nudillos sangraban. Su cara no lucía mejor que sus manos, con oscuras ojeras rodeando sus ojos y hebras de cabello ocultándola por momentos.

Se encaminó de regreso a su escritorio para tomar otra copa de whisky de fuego, pero la botella ya estaba vacía. La miró con frustración, con la decepción grabada a fuego en su mirada y casi con odio, y la arrojó contra la pared haciéndola estallar en miles de fragmentos. Algunos de ellos cayeron sobre la fotografía que había quedado olvidada en el suelo la noche anterior, donde Lily seguía sonriendo. La tomó con desesperación, protegiéndola de los pedazos de vidrio y limpiándole la pequeña gota de licor que había manchado una de sus esquinas.

Entonces lloró.


3.2 Una bruja poderosa.

Cuando las vacaciones terminaron, Snape tuvo que reconocer que un nuevo fantasma se había instalado en su interior. La niña Weasley. Ginebra.

Se topó con ella por accidente antes del desayuno.

Examinó su cara y su cuerpo y ella le devolvió la mirada con perplejidad e inocencia. Inocencia genuina. No había rastro de la niña que lo había llevado al límite.

La que estaba frente a él era esa bruja inteligente y brillante que, a diferencia de los demás arrogantes Gryffindors, sí era capaz de seguir sus indicaciones. Una niña bruja hermosa y simpática de encendido cabello rojo y mirada audaz. Adorable de verdad.

En un arranque de impulsividad, acarició su cabello y viéndola a los ojos, invadió su mente. Ginebra revivió un par de imágenes que también vio Snape y se bloqueó, no lo dejó ver más. Ocultó los espasmos de miedo que a veces la recorrían y las sospechas que le robaban la calma. Lo ocultó todo.

Se apartó.

Snape frunció el ceño con intenso dolor. La había visto sonreírle a Potter y escribir en un diario, pero lo había expulsado. Se disiparon todas sus dudas. Ella era poderosa y definitivamente no era inocente.

¿Cómo podía una cosa tan bella ser tan cínica?

Ella dio un par de pasos hacia atrás y escapó con falso temor en la mirada.


3.3 Tom Riddle.

Dumbledore lo miraba escrutadoramente. Su reacción al enterarse del asunto del diario de Tom Riddle y su destrucción lo había delatado.

Había sentido una terrible mezcla de odio, frustración, impotencia, pero también algo de alivio. Alivio porque Ginebra sí era inocente después de todo. Aunque eso solo aumentara la culpa por haber hecho lo que hizo. Se había dejado manipular por el Sr. Tenebroso otra vez. De alguna manera había yacido con Tom al mismo tiempo que ultrajaba el cuerpo de Ginebra. La angustia lo sobrepasaba. Había entrado en un mundo de depravación, donde todos sin excepción eran corruptibles y de donde Dumbledore no lo dejaría salir. Snape sabía que cuando llegara el momento, Dumbledore no se tentaría el corazón para hundirlo nuevamente en ese mundo.

— ¿Hay algo que quieras contarme, Severus?

Tenía demasiadas cosas que contar, pero ningún deseo de hacerlo.

— ¿Cómo está Ginebra Weasley? —Snape decidió no contestar la pregunta y cuestionó al director acerca de lo que en verdad le preocupaba.

—Está todo lo bien que puede estar. —Contestó el viejo.

Luego lo envió con Madame Pomfrey.

Y allí estaba ella, esa maravillosa niña pelirroja, débil e inconsciente, pero a salvo de Tom. La revisó y la ayudó a sanar y a reponer las fuerzas que le había consumido ese bastardo.

Si tan solo pudiera regresar el tiempo.

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Siento la tardanza, pero aquí está el tercer y último capítulo dividido en tres.

Gracias por sus reviews y por no haber lanzado ninguna maldición imperdonable… aún.

Se aceptan, por supuesto, todo tipo de críticas.

Gracias por leer.