EL HERMANO
Hola mi friends!
Hoy en mis relatos perversos un SAI-SAKURA, es algo pasado, pero siempre en voz estilo comercial y de recomendación, como el de cigarros y licores, "Esto es sólo apto para mayores de 18 años".
Si eres mayor de 18 o cumples la mayoría de edad en tu país….Pues SIGUE!...Si no…..chicos bajo su propia responsabilidad…no quiero ir pervirtiendo mentes desde tan chiquitos….
Pasando esto y si aún eres menor de edad y sigues leyendo, pues recuerda que esto es sólo un relato para distraernos y que nunca…
NUNCA!
NUNCA!
NUNCA!
Se debe hacer lo mismo en la vida real, porque créanme es muy cruel hacer daño a una persona en este aspecto… es decir Sexual …..
Ya cumplido el deber de mamá regañona, pues no sean más que bienvenidos a EL HERMANO.
Me caen bien.
El señor Madara es muy serio y se la pasa todo el tiempo callado o malhumorado, además de ocupado, pero no me trata mal y nunca me ha faltado el respeto.
Hace varios años que perdió a su esposa, la madre de Itachi, Sasuke y Sai. Por lo tanto, no es extraño verles vestido de negro la mayor parte del tiempo.
Itachi es el hermano mayor, que estudió derecho y tiene pensado seguir el ejemplo de su padre, ser un político o diplomático respetado, es serio y a penas si me saluda cuando quiere, es demasiado orgulloso y calculador, pero mi presencia no le molesta, pero tampoco le hace feliz; Sai es el hermano menor y es muy callado, siempre está de buen humor y me recibe cuando voy a su casa con una sonrisa en el rostro, me da galletas y luego me muestra sus obras de arte, creo que va a ser un pintor muy famoso cuando se gradúe, tenemos la misma edad así por eso congeniamos mucho; y mi Sasuke es el hermano del medio, el rebelde que quiso estudiar medicina contra los deseos de su padre, sólo porque tenía la vocación de ayudar a las personas sin esperar algo a cambio, por eso me enamoré de él.
Antes ellos ni se tomaban la molestia de verme al rostro, ahora lo hacen con algo de cariño en sus ojos, con eso me basta y me sobra, porque no son fáciles de entender, pero con los meses me aceptaron, los motivos eran muy simples, yo en realidad no provengo de una familia con la importancia y el abolengo de la suya.
Sí, me voy a llevar bien con ellos cuando me case con Sasuke.
Hace tres meses que me propuso matrimonio, estábamos con nuestros amigos en la cafetería de la Universidad y él simplemente lo dijo como suele decir las cosas sin importancia.
Inicio Flash Back
- Te podrías casar conmigo para que te dejen venir a Italia, digo, por el permiso – dijo como si me ofreciera el menú de la comida – eso o nos veríamos cada seis meses durante cinco años, cuando mi padre cumpla sus labores – terminó tomándome la pierna en un descuido para luego susurrar más – pero creo que te necesito cerca por alguna extraña razón – y me besó en la mejilla con la delicadeza que le caracteriza ser uno de los hijos del próximo embajador en Italia.
- Sasuke – dije algo perdida - ¿Me estás ofreciendo matrimonio? – dije frente al desconcierto de Naruto e Hinata que le miraban incrédulos – ¿por un permiso?
- Vaya – susurró Naruto – no lo puedo creer Sasuke, así que al fin pudiste decirle, ya me estabas mareando con tanta insistencia en el tema. Y Sakura obvio que no se trata del permiso, es porque el idiota teme que salgas corriendo apenas te pida vayas a vivir con su familia.
Sasuke se avergonzó, nunca hacía cosas tan directas en el tema sentimental, pero esa vez seguro Naruto le amenazó para que se aventara con tremenda proposición. Eso y que en menos de tres meses se iban para Italia, yo estaba muy triste porque sabía que Sasuke eran un hombre que necesitaba el cariño de una mujer, para que llenara el vacío que le dejó su madre. Me cambiaría por migajas de cariño de otra que sólo le cumpliera sus deseos sexuales y que se aprovechara de su condición económica.
Como todas la mujeres, antes que yo.
Yo no me había acostado con él porque tenía que cumplirle el deseo a madre, me dijo que no aceptara acostarme con alguien antes del matrimonio. Yo en realidad no lo consideraba tan importante, pero una promesa es una promesa. Aunque implicara soportar el hombre que era Sasuke, digamos que era un digno representante de su género y emanaba tan sensualidad y sexualidad que tenía que controlarme antes de intentar controlarlo, cuando estábamos a solas.
- Ya cállate idiota – le espetó molesto – de veras que contigo es lo mismo que publicarlo en un periódico.
- Ya Naruto – dijo Hinata con una sonrisa en el rostro – aún no sabemos la respuesta de Sakura.
- Yo – dije nerviosa, sabía que las cosas no iban a ser igual si me casaba con Sasuke, debería pasar a vivir con ellos en la embajada en Italia. Sería vivir con el señor Madara, Itachi y Sai. Sería yo y los cuatro hombres que formarían mi familia de ahora en adelante – yo …- seguía nerviosa por no saber mi respuesta, claro que amaba Sasuke, si por él yo daría mi vida, pero habían cosas que él no entendía, temía a las cosas que implicaban formar una nueva familia con ellos, que eran especialmente raros y diferentes – yo …acepto – dije al fin sin pensarlo en verdad.
- Que susto te pegaste, ¿No es cierto Sasuke? – rió Naruto – pensaste que ella iba a recuperar la cordura y no se casaría con un Casanova como tú, pervertido.
Naruto tuvo que buscar una excusa antes que Sasuke le llegara con un golpe, de pronto sólo fuimos Hinata y yo en la mesa, las dos avergonzadas por el comportamiento de los dos.
- Lo dudaste – me dijo ella buscando una respuesta.
- Si – le dije algo triste – sabes que he vivido sola y he sido independiente desde los 18, pasaría a vivir con cuatro personas que apenas si me conocen. Eso es algo que me atemoriza.
- Ellos te conocen muy bien Sakura y créeme que les agradas, de lo contrario jamás habrían permitido que te casaras con Sasuke – susurró ella tratando de buscar un lugar lejos de los oídos impertinentes – según mi padre que trabaja con el señor Madara, te han averiguado absolutamente todo y parece que les pareces, como decirlo, adecuada para su Sasuke.
- Vaya – dije algo intimidada – jamás pensé que eso hicieran.
- No lo creas – susurró algo nerviosa – debes aprender a convivir con eso, tal como lo hice con Naruto – ella era la hija de un importante empresario, así que el matrimonio con el hijo del famoso Gobernador Minato no le fue negado.
- Bueno – dije apesadumbrada - eso es sólo una parte, lo otro es convivir con ellos y llevarnos bien.
- Sasuke te quiere – dijo sonriendo – y si no te han dicho nada es porque aprueban su matrimonio, así que relájate y no dejes que Sasuke sufra – me dijo seria – lo conozco desde niño y sé que te ama, no se lleva muy bien con sus hermanos, especialmente con Sai, así que serás como ese pilar que le dé aplomo en su vida. Quiero que lo cuides y lo ames, que le des tomo lo que le han negado por ser quien es.
- Eso quiero ser – mientras sacaba el dinero de pagar la merienda – yo sólo lo quiero amar.
- Pues eso no bastará – dijo ella burlona.
- ¿A qué te refieres? – contesté confundida.
- Pues Sakura – sonrió para sentarse a mi lado, sabiendo que Sasuke y Naruto miraban distraídos uno de los autos que seguro se querrían comprar – para nadie es un secreto que tú eres virgen y creo que Sasuke no va a soportar tenerte de la mano el día de la boda.
- Vaya Hinata – dije avergonzada – pero no veo por qué llegaste a esos comentarios – tratando de evadirle – creo que no deberíamos hablar de ello.
- Yo creo que si – me dijo sonriente – igual soy tu única amiga y con alguien debes hablar – mientras me tomaba de la mano.
- Pues no sé de qué me hablas – le seguí tratando de ocultar las cosas - ¿Qué te ha dicho Naruto?
- Naruto te quiere mucho y está preocupado por ti – dijo seria – Sasuke estaba muy borracho esa noche y no supo medirse contigo, por lo menos no paso a mayores – siguió mientras me acariciaba los cabellos – debiste sentirte muy mal. Yo te entiendo, Naruto tiende a perder al control un poco cuando bebe.
- Sé que Sasuke no estaba en sus cabales – dije algo apesadumbrada – se ha disculpado conmigo de una y mil formas, en verdad sólo fue un beso algo apasionado, de inmediato se recuperó. No me miró a los ojos en una semana y me mandó tantas flores y dulces que les llevé a los chicos del hospital.
- Se sintió muy mal – decía mientras lo miraba – el piensa que te puede herir si apenas te toca, le pareces tan frágil como una florecita y eso es algo que me preocupa viniendo de Sasuke.
- Por favor Hinata – susurré – deja de darle vueltas y dime qué es lo que temes en verdad.
- Serás su esposa – susurró - el teme hacerte daño, como una vez le hizo su padre a su madre en una discusión, las cosas terminaron mal, hubo un accidente de coche y ella murió. Él se siente un monstruo si te lastima, por favor no le hagas eso.
- Pero yo no pretendo lastimarlo – le dije muy segura – sólo quiero hacerlo feliz.
- Entonces cásate con él y no temas afrontar lo que venga después – dijo emocionada – Sasuke te hará la mujer más feliz del mundo, tal como lo hace mi Naruto.
Así fue que cuando volvieron le di un gran beso que selló nuestro compromiso y a los tres meses nos casamos.
Fin de Flash Back
Hoy nos casamos, pero nos vinimos todos a Italia apenas terminó la boda, así que hoy será nuestra noche de bodas.
Hinata me regaló un juego de ropa interior demasiado pequeño para mi gusto, pero me dijo que debería hacer de mi primera noche con un hombre algo inolvidable, además sugirió que Sasuke era un muy buen amante, aún me pregunto cómo lo sabe, sólo espero que ellos no hayan tenido algo que ver, porque sería algo muy extraño.
La boda fue algo muy especial, una ceremonia a la luz del día, lleno de galas e invitados reconocidos a nivel nacional. Mi vestido fue hermoso, el señor Madara me entregó en el altar, al ser yo huérfana y a Sasuke, él sólo me esperó junto al sacerdote.
Su sonrisa era tan sincera y hermosa que creí estar en un sueño.
- Al fin serás mía – me susurró con voz muy baja ocasionando la risa cómplice de su padre – para siempre.
- Y tú serás sólo para mí – dije hipnotizada por el momento tan especial que estaba viviendo.
Miro mi argolla, es hermosa, tiene una piedra que parece diamante en el centro y le ha grabado un mensaje en la parte interna que dice, sólo los dos y luego serán tres. Quería hijos, ¿Tan pronto? Bueno, eso lo discutiríamos luego. Lo que en verdad me ocasionó algo de vergüenza era que tendríamos por razones de seguridad que pasar la noche o bueno el día de bodas en el mismo lugar en donde estaba el resto de su familia. Así como los días que vendrían durante cinco años.
Todos sabrían que estaríamos haciendo y eso me parecía demasiado íntimo como para que ellos lo tuvieran siquiera en mente.
- Buena noche – dijo Itachi antes de pasar a su cuarto – que duerman bien – terminó algo burlón – o mejor que no duermas hermanito – y luego al verme completamente avergonzada – y si él no duerme, pues tu tampoco así que nos veremos.
Sasuke guardó su mueca de disgusto, odiaba que Itachi hiciera sus comentarios tan irónicos, no fue la excepción nuestra boda, aunque eso podría considerarse como un adelanto para nuestra buena relación.
- Que descansen – dijo Sai al pasar para su cuarto y me dirigió una de sus tiernas sonrisas, en verdad agradecía que no se burlaran de mi situación.
Miré a los ojos a Sasuke y le tomé del brazo, me aferré tan fuerte que notó el miedo y vergüenza por la situación.
- Lo siento – me dijo algo apenado – son unos idiotas.
- No te preocupes – le sonreí – si tú estás conmigo no pasa nada.
Tras un gran número de empleados estaba el señor Madara, seguido por un séquito de trabajadores.
- No lo olviden señores – dijo serio – necesitamos que estas cartas estén listas mañana.
- Si señor – respondieron todos antes de retirarse – más tarde la traeremos para que las firme – a lo que él respondía positivamente.
- Bueno – dijo él dirigiéndose a Sasuke – estamos en casa hijo – luego me volteó a ver y me tomó de la barbilla con cuidado – tu también hija – y me sonrió por primera vez – ahora espero pronto a mi primer nieto – y se fue con sus ocupaciones.
- ¿Nieto? – dije pensativa – vaya presión – mientras le sonreía.
- ¿No quieres darme un hijo pronto? – dijo él pareciendo indignado – deberías, necesito un pequeño al cual cuidar o una niña a la cual mimar aparte de ti o no podré irme de tu lado en todo el día.
- Vaya argumento Sasuke – sonreía – entonces la amenaza es un hijo o no dejarme salir de tu cama – y le di un beso en la mejilla – bueno, me gustaría un hijo, pero por lo menos en un año.
- Un año estará bien – dijo sonriente – así podré disfrutar de los placeres de la futura madre de mis hijos sin problemas.
Sonrió tranquilo y yo también, éramos felices. Teníamos la vida por delante.
- Mi amor – dijo sereno – voy a revisar unas cosas de la casa y vuelvo pronto, acomódate en el cuarto y espérame – me sonrió deseoso de mi compañía – sabes que quiero tenerte esta noche ¿No es cierto? – confesando sus deseos.
- Si – dije avergonzada – creo que me hice a la idea.
- ¿No le encuentras problema? – susurró acercándose al rostro y dándome un pequeño beso en los labios – yo por supuesto que no – y me tomó de la cintura para acercarme a su cuerpo y hacerme notar que bajo su pantalón estaba su miembro excitado y necesitado de mí.
- Sasuke – dije apenada – eso es muy bochornoso.
- No mi amor – dijo sonriente – eso es simple deseo que tengo por ti.
Lo tomé del rostro y lo arrastré conmigo a la habitación, pero sus manos se enredaron con el marco de la puerta.
- ¿Qué haces? – susurré al verlo luchando por tener que salir.
- Te tengo una sorpresa – dijo serio – sólo espérame.
- ¿No te da vergüenza salir así Sasuke? – le dije avergonzada.
- La servidumbre está dormida, somos hombres, nos entendemos y sólo me costará una burla mañana, pero no pudo dejar de traerte una sorpresa.
- Bueno Sasuke – dije ya sentada en la cama – ve por tu sorpresa.
- Espérame – dijo antes de cerrar la puerta con cuidado y dejarme allí en mi nueva habitación.
Sin duda era hermosa, muy grande, con dos camas que se podían unir y separar cuando quisiera. Esperaba nunca tener que hacerlo, además que unidas se veían como la cama que siempre soñé compartiría con mi amado esposo.
Aunque en verdad jamás pensé que fuera Sasuke. Él era como un sueño, tan perfecto que me asustaba en ocasiones verlo desaparecer como si se tratara de un espejismo.
Quité mi abrigo, luego los zapatos y con un algodón empecé a quitar el maquillaje, no fue mucho, pero tuve que hacerlo diferente a como acostumbraba, más elegante y llevar mi cabello recogido en una coleta.
Solté mis cabellos, largos hasta la mitad de mi espada y llenos de pequeños adornos plateados, pero no de fantasía, era plata real, un regalo de Sai para la boda y sin duda era el que más me había gustado. Luego me quité una hermosa pulsera que me regaló Itachi, muy espléndida para ser sincera, llena de adornos que combinaban con mi anillo de matrimonio.
Por último me quité una cadena de un material muy vulgar, tan vulgar que me sorprendió, me la regaló Sasuke, me dio algo que no valía un céntimo, era un anillo de madera, cubierto de plata y un cordón. Era de su madre y él me la regaló.
Por eso lo amaba, porque sabía convertir lo más insignificante en algo completamente valioso.
Estaba con la pequeña falda de pliegues que me habían regalado Hinata también, una de mis primeras ropas de señora de un importante joven, como lo era Sasuke, llevaba unas medias hasta la mitad de los muslos para evitar el frío y una camisa de seda que podría quitarme fácilmente.
Tocaron la puerta.
- Buenas noches señora – dijo una mujer de cabellos rubios como el sol, muy hermosa – debo verificar que todo esté bien ¿Me permite?
- Claro sigue – contesté presurosa y le dejé pasar sin cuidado – me llamo Sakura ¿Y tú?
- Si – me dice con una sonrisa en el rostro – el señor Sasuke ya nos ha instruido de todo lo necesario con usted, debemos atenderla y esperar que no le haga falta nada.
- Bueno – dije algo confundida - No te preocupes yo estoy muy bien.
De pronto tocaron de nuevo la puerta, ella se apresuró a abrir, seguro era Sasuke que ya tenía más de una hora afuera y no regresaba.
- Ya era hora – dije entre preocupada por su ausencia y temerosa por lo que implicaba esa noche.
Pero al verificar, noté que se trataba de Sai y no de mi esposo.
- ¿Sai? – dije algo confundida - ¿Se te ofrece algo? Ya es muy tarde.
Pero él sólo se abalanzó y me besó con fuerza. En primer momento no sabía qué hacer, estaba confundida y Sasuke no llegaba, ahora él me besaba ¿Qué diría Sasuke si me veía? Me pediría el divorcio de una buena vez y yo le amaba, eso sí que me destrozaría la vida.
Logré romper ese beso que me supo a desdicha, pero unas manos me sujetaron desde atrás, me volteé para ver y la misma mujer me sostenía con fuerza y me rompía la camisa para dejar a la vista mis senos, unos que fueron atrapados por Sai sin dejarme defenderme.
- ¿Qué pasa? – dije con miedo – ¿Sai qué haces? – grité con fuerza – soy la esposa de tu hermano – pero mientras le decía eso la mujer aprovechó y me desprendió de la ropa interior de mi parte baja.
Sai me aventó sobre la cama con fuerza y él quedó sobre mi cuerpo.
- Por Dios Sai – dije con fuerza y tratando de razonar – recupera la compostura, Sasuke volverá en cualquier instante y va a ser algo terrible – decía ya incrédula – por favor reacciona.
Pero su respuesta, fue tan cínica y triste que acallaron mis gritos.
- En esta familia de la que ahora haces parte – dijo muy seguro – tenemos algunos secretos – mientras se quitaba la camisa ante mi asombro y miedo – Sasuke en este momento se debe estar cogiendo a una de las mujeres de la servidumbre tal como lo hace con esta chica ¿No es cierto Ino? – dijo haciéndola mirar, ella solo sonreía con desprecio hacia mí - y yo, pues siempre me he quedado con las sobras de Sasuke, con su ropa, sus juegos, sus coches y sus mujeres. Pero hoy le voy a robar algo que nunca podrá tener, la primera vez con su esposa.
- No – dije con los ojos llorosos e incrédula – no lo hagas.
- Si lo haré – dijo con la mirada completamente perturbada – porque extrañamente ese desgraciado te ama con locura – dijo soltando una risa perversa – y estoy seguro que va a enloquecer cuando te encuentre sin ropa, violada y además muerta en el cuarto en donde se supone pasaría su gran noche.
- Sasuke – dije suavemente - ¡Sasuke! – de nuevo y con fuerza - ¡Sasuke! – terminé, porque su mano cubrió mi boca y luego la llenó con la corbata que tenía, la misma que yo misma le había ayudado a arreglar en la boda.
Se quitó los pantalones y luego la ropa interior, quedó desnudo ante mis ojos y yo le volteé la mirada.
En verdad pretendía violarme y ¿Asesinarme? …¿Por qué?
- Te preguntarás los motivos – dijo mientras se colocaba un preservativo con cuidado – la verdad son tres: El primero, te tengo unas enormes ganas desde que te conocí, dijo mientras alzaba la falda hasta mi cintura; segundo, porque odio a Sasuke y con esto lo voy a terminar de hundir, jamás se va a recuperar de tu muerte; y la tercera, soy el hijo bastardo del señor Madara, así que nunca me va a dejar lo que me merezco, así que si su hijo mayor muere en un accidente, su hijo menor enloquece, pues quedo yo. Lamento que tengas que ser una víctima más princesita, pero la verdad no me es ningún sacrificio ocuparme de ti.
No le pude escuchar más, porque sus manos empezaron a tocarme con descaro y sus piernas se situaron en medio de las mías haciendo que quedara indefensa a sus intenciones.
Sasuke no aparecía y su hermano me iba a violar en nuestra noche de bodas.
- ¡Por favor ayúdame Ino! – dije desesperada – por favor – pero mis súplicas fueron apagadas cuando sentí el miembro de Sai introducirse con fuerza y sin cuidado dentro de mi cuerpo – Ahhhhhhhh- grité desesperada – no por favor – luego de empezar a sentir la fricción de su cuerpo sobre el mío.
- Ahhhh- dijo perdido entre los suspiros – no puedo creerlo, la mujercita de Sasuke era virgen – y soltó una carcajada ahogada entre gemidos de lujuria barata y sexo forzado.
Ni siquiera le vi los ojos, ni siquiera le vi el rostro con el pánico de sus caricias asquerosas llenas de morbo y odio. Porque sabía que él me odiaba por el simple hecho que yo amara a Sasuke y que él me amara con locura.
Me lastimaba, me lastimaba demasiado, me rompía el alma y luego me volvía pedazos el cuerpo. Con su boca bajaba hasta que con fuerza mordía mis senos y con sus manos se sostenía firmemente a mis caderas para hacer más profundas las penetraciones sólo para obtener su placer. Un líquido rojo escurría por mis piernas hasta manchar la sábana, ya estaba hecho, la noche de bodas fui violada por el hermano de mi esposo.
Ahogaba mis lágrimas con sus manos sudorosas que se pasaban por todo el cuerpo palpándolo sin piedad como hambriento de placer y contacto, luego mis labios eran ocupados por los suyos que ya estaban hinchados de su afán por hacerse a cada parte de mí.
- No más – dije con los ojos cerrados – me duele mucho – y él sólo me respondía haciendo más fuertes sus embestidas.
Sentía unas manos tocar las mías mientras Sai seguía haciéndose de mi cuerpo, era la mujer rubia que con un cuchillo de cocina amenazaba mi integridad.
- Sólo será un corte – dijo con los ojos llenos de maldad – solo un corte en cada mano y no te dolerá – susurraba demente – yo no te culpo, Sasuke es tan trayente – seguía – pero debes pagar por habérmelo quitado – y con sus manos y el cuchillo rebanó mis venas que empezaron a verter su sangre sobre las hermosas sábanas blancas. Luego subió el cuchillo a mi cuello y de un solo corte trazó una roja línea de aseguraría mi muerte.
Mi respiración se fue haciendo tan débil, tan simple que yo misma agradecí por poder ser liberada de mi dolor y morir en la paz.
El dolor se hizo presente en cada una de mis células, eso sólo tenía un significado, estaba viva, pero no quería estarlo. Abrí los ojos con pesadez, con miedo de verle sobre mi cuerpo tomándolo de nuevo sin posibilidad de defensa, ayudado por esa mujer.
- Sakura – dijo una voz muy reconocida para mí, era mi Naruto que con delicadeza acariciaba mi rostro.
Quise pronunciar su nombre, pero mi voz no salía, no podía decir nada, así que una voz femenina apareció acompañando a Naruto.
- Hola – dijo dulcemente – espero que te encuentres bien mi querida Sakura – subiendo la sábana hasta que cubrió mi cuerpo – yo lo siento tanto, apenas supimos lo que había pasado vinimos a verte aquí a Italia. No te íbamos a dejar sola.
Quería saludarlos, preguntarles por Sasuke, pero no me era capaz de pronunciar palabras.
- Sakura – dijo Naruto – la persona que te atacó te ha cortado las cuerdas vocales, lo siento – y acariciando mi hombro – lo lamento tanto, pero no podrás hablar nunca más.
Unas lágrimas cubrieron mi rostro y cuando subía mis manos para no dejar que me vieran llorar, pude notar la enorme cicatriz que me atravesaba el cuello destrozando mi cuerpo.
- Era alguien que quería atacar la integridad de la familia Uchiha – dijo Naruto – sabía que tú eras la esposa de Sasuke y pretendían humillarlos y destruirlos, no le dijeron a la prensa, para todos tuviste un accidente con un enorme espejo en la casa. Créeme Sakura es lo mejor.
Cerré mis ojos, no quería verles y pensar que todo esto era verdad.
Las cosas estaban así: Era feliz, Sasuke se fue a buscarme una sorpresa, pero no llegó y según Sai estaba con una mujer mientras él aprovechó y me violó con ayuda de una supuesta amante de Sasuke. Menuda familia de locos.
Apreté mis manos con rabia y dejé fluir de nuevo las lágrimas.
- Ya no llores – dijo Naruto – sólo te han atacado, no te preocupes, afortunadamente llegó Sasuke y te pudo ayudar antes que te hicieran algo más.
No sabía que pasaba, las cosas no me cuadraban, Sasuke me había encontrado, pero ¿Cómo? Traté de hablar con ellos decirles que Sai me había violado, pero ellos ni siquiera lo tenían en mente, estaban tan engañados y yo no podía decir nada.
Llegó Sasuke y con su actuar tan frío como siempre me dio un beso en la frente y los despidió, ellos sólo pensando en que él necesitaba espacio a solas conmigo nos dejaron y salieron, pero algo en el rostro de Sasuke no me permitía estar tranquila.
- ¿Cómo pudiste? – me dijo con los ojos aguados, mientras revisaba mis heridas – engañarme con mi propio hermano y luego tratar de quitarte la vida por la culpa – me tomó del rostro y me abofeteó – ahora vas a saber lo que es un completo infierno, luego del paraíso que te iba a dar y toma tu sorpresa – y me aventó unas llaves – eran las de nuestra casa, nos íbamos a mudar a la mañana siguiente, pero ya que te gusta tanto la compañía de mi hermano, pues nos vamos a quedar a ser todos una familia feliz – y salió de la habitación – pero eso de cortarte el cuello, en verdad Sakura estás tan loca como mi madre, así que vas a encajar en esta hermosa familia – terminó antes de cerrar la puerta.
Que injusticia, era una inocente condenada a la infamia eterna por quienes robaron mi voz, ese desgraciado me violó y ahora yo era la prostituta que se había regalado a su propio hermano.
No querría saber lo que opinaba el señor Madara y también Itachi, pero sobretodo no quería verlo a él, a mi violador, quizás quisiera repetir sus hazañas y yo estaría tan indefensa como un cachorro entre fieras.
- Vaya, vaya, vaya – escuché una gruesa voz que rompía mi llanto silencioso – así que la hermosa esposa de mi hermano no es más que una prostituta – entró Itachi con los ojos ondeantes, pensativos, idos en sus ideas mientras se fumaba un cigarro – pero - dijo al acercarse con cuidado – creo que Sai se pasó esta vez, seducir a la hermosa mujercita en la noche de bodas – susurraba – o quizás te obligaron linda putita – dijo aún ido – eso creo, eres demasiado inocente pare ser una perdida – seguía pensando – pero Sasuke está tan celoso que no va a creer nada y para mí va a ser muy divertido ver ese pequeño infierno que te ha prometido mi hermano. No sé si lo sepas, pero mis hermanos están algo corridos, Sai está tan perturbado y Sasuke no ha podido superar la muerte de nuestra madre. Ahora tú repites su historia, que cosa más triste – y salió caminando muy divertido.
No saben lo que es tener el corazón roto y el alma vacía, pase de un sueño de Hadas a un infierno en vida, me dolían terriblemente las heridas y mi corazón latía desconsolado, los medios no lo supieron, nunca lo sabrían, la hermosa esposa del hijo del embajador en Italia, Sakura de Uchiha sufrió un desafortunado accidente que le cortó el cuello y perdió la voz, la oportunidad de demostrar la inocencia ante todos.
Un momento, puedo escribir. No, no importa, ellos no me creen.
Me levanto de cama, camino tambaleante hasta que llego al baño del hospital, todos hablan italiano, no entiendo a la mujer que habla en el altavoz, pero cierro para darme un poco de privacidad.
Me veo al espejo, sigo siendo hermosa, lo sé, pero no me importa, con uno de los frascos rompo el vidrio. Sai era un maldito que había logrado algo mucho mejor, destruirme la vida y a Sasuke con sus intrigas.
Tomo con mi mano derecha uno de los vidrios, me corto accidentalmente la mano con que lo tomé. Paso lentamente el filo por el mismo lugar que la mujer lo hizo mientras me violaban, que dolor tan profundo y ahora me duele tanto que no puedo hacerlo con la otra. Camino hasta la bañera, sería tan melodramático si me encuentran en ella, menudo escándalo, buena idea, sería una pequeña venganza.
Sonreí al imaginarme el montón de periodistas preguntando los motivos para que una joven mujer se quitara la vida en el baño del hospital por un simple accidente. Colores pasarían por el rostro de esos desgraciados. Pasaron varios minutos, en poco tiempo lograría lo que Sai no pudo, pero no querría volver a verle, nada más el recordar que me había tomado en esa forma tan salvaje me destrozaba el alma.
- Sakura – dijo una suave voz, era Hinata que trataba de buscarme seguro temiendo algo extraño en las cosas – estoy preocupada por ti – dijo temerosa – tengo miedo de que te lastimen, por favor Sakura déjame verte, yo traje un lápiz un papel, por favor escríbeme lo que pasó, te voy a creer todo, tengo un mal presentimiento.
Qué buena era ella, me quería y me creía inocente. La única, pero yo no quería vivir luego de eso, Malditos, ahora los odiaba a todos, mi brillante carrera como doctora se iba a la basura. Y él, mi amor, mi amado esposo no me creía, su familia era una mierda, tal como me advirtió Neji antes de dejarme partir con Sasuke en la primera cita, él era primo de Hinata y uno de mis primeros novios. Me dijo que no me metiera con ellos y yo simplemente lo ignoré.
- Ahhhhh – gritó ella al ver mi sangre pasar por debajo de la puerta, creo que me sentí morir y creo que Sasuke se compadeció porque el próximo hospital en donde me desperté fue en mi ciudad.
Tramitaron el divorcio tan rápido como lo fue el matrimonio, lágrimas llegaron a mis ojos con la noticia, Sasuke era un pobre desgraciado que no creía en mí y yo estaba tan sola como siempre, sólo que ahora llevaba un silencio eterno.
Afortunadamente no hubo una consecuencia mayor, no quedé embarazada y pues aparte de perder mi licencia por querer suicidarme, ahora vivía de la caridad de los que en un tiempo fueron mis amigos.
Trabajaba con Naruto y con Hinata y les ayudaba a cuidar sus dos hermosos niños, tuve que aprender el lenguaje de señas y ellos eran tan listos y tan hermosos que pronto aprendieron a comunicarse conmigo.
Pasaron cinco largos años, cinco largos años en los que me convertí en una mujer totalmente diferente. Un completo despojo de lo que fui alguna vez, pero quería vivir un poco, por lo menos mientras el corazón me lo permitiera. Estuve pendiente de las noticias, no supe más de ellos y Naruto me decía que era lo mejor, así no sufriría por mi pasado, aunque nunca se los confesé, sólo yo sabía de mi inocencia.
Una vida en silencio es muy triste, sobre todo cuando se tuvo tan cerca la felicidad y el amor de una persona como Sasuke. Quizás después de todo, él si era un sueño y se desvaneció con el viento.
Soy un despojo, lo sé, pero aún soy hermosa y todos los días recojo a los pequeños niños de Naruto en el colegio acompañada de los guardaespaldas, el próximo gobernador no puede tener a sus hijos desprotegidos. Así que los espero sentada en una banca color gris que me recuerda los buenos momentos que pasé cuando era tan joven. Los guardaespaldas alejan a los pervertidos que quieren sobrepasarse conmigo, saben que soy algo especial y desde lo que pasó con … con ese hombre, no puedo soportar tener a un hombre cerca.
- Ha pasado mucho tiempo – escuché a mi lado derecho, volteo lentamente, sé de quién es esa voz.
- Sasuke – pienso de inmediato y me alejo instintivamente, los ojos se me llenan de lágrimas y trato de quitarme el agarre que acaba de ocasionarme sobre mi brazo.
- Sakura – me dice susurrando – mi hermosa Sakura – y mis manos le alejan, salgo corriendo, pero sus brazos me vuelven a tomar.
Quedo frente a él que me inspecciona con paciencia, mira mi vestir tan inapropiado y mi camisa llegar hasta el cuello para ocultar la cicatriz de la herida ocasionada por su propio hermano.
- Señor – dijo uno de los guardaespaldas – por favor deje a la señorita.
- No te incumbas animal –le dijo él muy molesto. Definitivamente seguía siendo el orgulloso e imponente Sasuke.
Mientras discutían aproveché y corrí muy rápido para evitar que me alcanzara de nuevo ¿Qué podría querer? Una nueva venganza, un infierno luego de cinco años no lo querría ni lo iba a soportar, con rapidez llegué hasta la casita en donde vivía desde hace varios años, yo no vivía con Naruto e Hinata, por dejarles un poco lejos de mis problemas. No quise aunque me lo pidieron.
Era una casita muy pobre, pero vivía modesta aunque sola, cerré la puerta con seguro y sentada desconsolada empecé a llorar. Bueno, en realidad a gemir de dolor sola en mi oscura ratonera.
Sasuke no me encontraría, no sabía donde vivía y si lo descubría no le iba a dejar llegar hasta mí. Me aferré a mis piernas y traté de olvidarme del mundo, de las cosas, de mi dolor, del posible dolor que me quería ocasionar una posible venganza.
- Soy inocente – gritaba mi alma – soy inocente y fui mancillada brutalmente por tu propio hermano.
- Sakura – escuché sobre mi cuerpo aterrada, olvidaba que él era listo, descubrió la puerta trasera – Sakura – de nuevo y sin pausa, pero sabía que sus palabras estaban cargadas de culpa, de pronto si era posible …. No .. no lo era ….
Levanté la mirada y allí estaba él, tan guapo como lo recordaba, pero con unos años de más, mucho más maduro y con el porte e imagen de un ángel, yo era un demonio muerto en vida. Cerré los ojos y quise correr de nuevo, pero su cuerpo se abalanzó sobre el mío, allí en el piso, de la misma forma que su hermano, con su peso entre mis piernas me atrapó como un animal y solamente me quedé en silencio con la respiración acelerada dispuesta a soportar lo que siempre me traía la vida.
De pronto Sasuke quería tener esa noche de bodas que nunca tuvimos, pero cerré los ojos muy asustada.
- Ahhh- era lo único que revelaba mi defensa, palabras no tenía.
- Sakura – dijo con voz entrecortada Sasuke bajándome la camisa para ver de nuevo esa enorme cicatriz que me quitó la felicidad – Sakura – me dijo de nuevo tomándome el rostro mientras mis ojos estaban perdidos – yo me he enterado hace tan poco tiempo – y empezó a derramar lágrimas sobre mi rostro.
Él lo sabía, pero a mí no me importaba, debió creerme, además que me violaron, me prometió dolor eterno. Sabiendo que reconocía mi inocencia orgullosa lo quise quitar de encima, pero sus manos levantaron mi falda hasta la cintura de nuevo.
Mis ojos aterrados quisieron no creerlo, no soportaría que él lo hiciera, notó el miedo que se apoderó de mi cuerpo, pues la tensión no me dejaba moverme, pero sus intenciones eran ver esa enorme cicatriz la cual había ocultado, si, no lo había dicho, pero Sai clavó el cuchillo en mi abdomen esperando que muriera. De esa herida no le dijeron a Sasuke, porque no podría ser ocasionada por otro que no fuera un atacante y eso pondría en tela de juicio las palabras dichas por Sai. El hijo del embajador.
- Llegué con una botella de Whiskey y las llaves en una caja – me dijo con los ojos llorosos mientras tomaba mi rostro para enfocar mi atención – allí sobre tu cuerpo desnudo estaba mi hermano que asustado me decía que te amaba y que luego de hacer el amor te quisiste matar por la culpa de haberme traicionado. Yo te odie tanto – me dijo acomodando su frente sobre mi pecho agitado – pero luego que me fui al extranjero, dejé que Itachi y mi padre se ocuparan de las cosas, tramitaron el divorcio y luego de dos años me enteré que mi hermano estaba muy enfermo, Itachi murió de una extraña enfermedad, pero cuando investigué supe que le habían envenenado. Recolectando los videos, encontré uno de los antiguos guardias que se lo llevaron sin revisar esa noche, allí se ve todo mi Sakura – me tomó con fuerza – por favor perdóname. Sai murió cuando estaba esquiando en Canadá – y mirándome con rabia – fue un desafortunado accidente.
Lágrimas me surgen, soy inocente ante los ojos de la persona que algún día me importó, pero ya es muy tarde, no quiero saber nada de ellos, me destruyeron una bonita vida. Un golpe fuerte abrió la puerta, eran los guardaespaldas de Naruto que venían acompañados por él mismo.
- Basta – gritó Naruto – déjala ya – y me levantó mientras me cubría – si tú o alguien de tu familia le quiere hacer daño, de nuevo no me va alcanzar la vida para hacer justicia.
- Yo la amo – dijo Sasuke con los ojos llenos de lágrimas – yo la quiero demasiado, y no puedo vivir tranquilo sin ella, Sakura óyeme no he podido vivir sin ti, te amo - y yo cerré los ojos.
Han pasado cinco años más, ya no soy tan joven, pero el pequeño pelinegro que me dice mamá me hace sentirlo.
Sasuke insistió tanto que un día luego de tantas discusiones logró llevarme a la cama y me amó haciéndome olvidar los malos tratos de su propio hermano. Ese día conocí el amor verdadero y sentí como que esa fue la noche que debí celebrar en mi boda. Ellos aprendieron el lenguaje de señas y Sasuke ha logrado reducir la cicatriz de mi cuello, casi vuelvo a ser yo, la chica feliz que una vez fui.
Inclusive tengo una vida sexual normal y muy placentera en manos de Sasuke, al fin y al cabo como dijo Hinata resultó ser un buen amante.
Mi pequeño Sanosuke es mi vida y él también sabe el lenguaje de señas, lo aprendió y sabe inclusive llevarme la contraria con ellas, aunque le pueda escuchar.
La última operación me devolvió la voz y mi primera palabra fue el nombre de mi hijo, la segunda fue el nombre de mi esposo, así es, me casé de nuevo con Sasuke, luego que supe estaba embarazada de él. Fue una boda muy sencilla con solo amigos y nada de protocolo, esa noche si la consumamos.
Creo que lo he perdonado y ahora somos felices, él me hace feliz y mi hijo es un niño bueno, como Sasuke.
No como su hermano.
No como sus hermanos.
