Tai llevaba a Izzy al aeropuerto.

- ¿Y quen es la persona que tenemos que recoger?

- Un amigo de los EEUU.

- ¿Y no podía venir en el mismo vuelo que Michael y Willis?

- No tenía tiempo, por eso viene ahora.

- Vale.

Izzy se dio cuenta de que Tai no estaba muy animado.

- ¿Qué te ocurre?

- Nada.

- ¿Has vuelto a torturarte el cerebro con cierta amiga, no?

- Izzy, de verdad... déjalo.

Izzy no volvió a hablar hasta que llegaron al aeropuerto. Había poca gente en la espera.

- ¿Le ves llegar?

- Debería... ¡ahí está!

* UNA HORA MÁS TARDE *

Tai llegó a casa y se encontró a Kari viendo la tele.

- ¿Y Mimi?

- Ni idea.

- ¿Cómo que ni idea?

- Que no está. Ha salido – dijo Kari.

Tai quedó paralizado, pero en ese momento, llamaron a la puerta. Era Mimi, que vestía de nuevo con el estilo vaquero.

- ¿Dónde estabas?

- Salí para ver si podía encontrar un trabajo – dijo Mimi.

- ¿Y para qué quieres un trabajo? – quiso saber Tai.

- No quiero estar aquí de gratis. Ademas, con un trabajo, podría irme a vivir sola. Así podría romper el pacto de dejar de verte.

Tai suspiró.

- Mimi, deja de intentar conmoverme, que no lo vas a conseguir.

A Mimi se le humedecieron los ojos.

- ¿Realmente crees que me lo estoy inventando?

- ¿Sinceramente? Sí. Es difícil fiarse de alguien que te dejó desnudo y herido en una habitación.

- No, si la culpa es mía por haber venido, debí imaginarme que estarías resentido.

Mimi fue hacia el cuarto que Tai le había dejado, pero éste no iba a dejar la discusión.

- ¡Si te parece, soy yo el culpable de que me dejaras tirado, no te jode la niña!

Mimi salió al momento del dormitorio, con la bolsa de ropa que Tai le había llevado.

- ¿Dónde vas?

- ¡A tomar por culo de aquí!

Mimi fue hacia la puerta, y salió de la casa. Tai empezó a maldecir por lo bajo

- Imbécil malcriada, pedazo de zorra, puta malparida…

- Tai, estamos en horario infantil, esas palabras – bromeó Kari.

- ¡No estoy para tonterías!

Kari se levantó para seguir la conversación.

- ¿Y estás seguro de que este enfado no se debe a que aun sientes algo por ella?

- No entiendo por qué debería sentirlo.

- Porque llevas meses comiendote la cabeza de arriba por ella, y una vez aparece, la das techo y alimento.

- No digas estupideces. Es humanidad.

- Por no hablar del "polvo" que echásteis – añadió Kari con una sonrisa.

Tai la miró con enfado.

- Sabes que me pierden los cuerpos bien formados. Me voy.

- ¿A buscarla?

- A dar una vuelta.

Tai cogió sus llaves y salió. Al bajar a la calle, miró a su alrededor... lógico, Mimi había desaparecido. Empezó a caminar sin rumbo fijo. Juraría escuchar un par de veces que le llamaron, pero no hizo caso. ¿Acaso sentía algo por Mimi, con todo el daño que la había hecho?

- Perdona...

Una mujer de facciones chinas y aspecto sereno estaba en frente suya. Sin darse cuanta, estaba casi en las afueras. No había nadie más en la calle.

- ¿Sí?

- Quería saber donde está Mimi Tachikawa.

Tai no cambió la cara al responder.

- No se donde ha ido. Ni me importa.

- En tus ojos veo que si te importa. ¿Donde ha ido?

Tai se puso serio.

- No lo se. Puede preguntarlo todas las veces que quiera, y la respuesta será la misma.

La mujer se enfadó.

- Que harta estoy de escuchar lo mismo – le dio un puñetazo en el estómago -. ¿Donde está?

Tai se dobló a causa del golpe, y le costó respirar.

- Ya... lo... he dicho... aaaaagh... no lo se...

- "No lo se, no lo se..." ¡Que cortitos sois con las respuestas! ¿No sabéis decir otra cosa? ¡¿Donde está?

Intentó darle una patada a Tai en la cabeza, pero esta vez lo vio venir y logró defenderse.

- Llevo años peleando, no vas a librate de llevarte varias OSTIAS!

La mujer le pegó otro puñetazo a Tai, esta vez en la cara, lanzandole un par de metros hacia atrás. Tai se tapó la cara con las manos a causa del dolor, pero la mujer no había terminado con él. Se acercó a el y le pisó el estomago.

- Supongo que pensabas que al ser mujer, no ibas a tener problemas, ¿verdad? Das asco.

Intentó pegarle el golpe final, pero en ese momento, salió corriendo. Tai escuchó un sonido de ambulancia, antes de desmayarse.

Al despertar, estaba tumbado en el sofá de su casa. Mimi, que había vuelto a ponerse la ropa que Tai le había llevado, y Kari le observaban.

Tai intentó incorporarse, pero Mimi le bajó los hombros para que siguiera tumbado.

- Será mejor que te relajes un poco antes de levantarte – dijo.

- ¿Qué ha pasado con la mujer? – preguntó Tai.

- Escapó al ver la policía – respondió Mimi.

- Pensaba que era la ambulancia – dijo Tai.

Mimi empezó a pasear por la habitación.

- Venían detrás de la policía.

Kari, con cara de que la situación no le gustaba, dijo:

- Deberías darle las gracias por llamar a los policías.

- ¿A quien?

- A Mimi.

Tai miró a Mimi, pero ella no le devolvió la mirada, aunque sí habló.

- Cuando me fui, decidí ver si salías, y te seguí. Supuse que te encontrarías con esa mujer, y así fue. Pensé en ir a pelear, pero llevo unos días en baja forma, así que llamé a la pasma. Cuando llegaron, esa zorra – dijo con tono de odio - salió corriendo. Como iba tapada con el aspecto de vaquero, no me reconocieron. Te dieron primeros auxilios, y les pedí que te trajeran. Bueno, "nos" trajeran.

- ¿Y esa es la mujer que te persigue?

- Sí. Akame Ching. Asesina licenciada, me temo...

Mimi se acercó a Tai.

- Ahora que veo que estás bien, vuelvo a irme... y la proxima vez, no le ocultes que me has visto, puede que no pueda salvarte.

- Espera, necesito hablar contigo... Kari, ¿te importa si...? – dijo sugiriendo que se fuera.

- De acuerdo, total, he quedado con los "tortolitos".

- ¿Tortolitos? – preguntó Mimi.

- Davis y T.K., que están juntos – dijo Kari.

- Ah, como no... mucho han tardado. Se notaba tensión sexual acumulada entre ellos.

Kari no hizo comentarios, y se fue, dejando solos a Mimi y Tai.

- ¿Por qué me has savado? – dijo Tai – Después de la discusion, me sorprende.

- Tai, te lo llevo diciendo tiempo: no puedo vivir sin ti – dijo Mimi.

- Ya... bueno, lo voy a dejar en duda, como comprenderás. Y lo del refugio...

Mimi le interrumpió.

- Vuelvo a decirte lo mismo: renuncio a él si me dejas verte.

Tai suspiró.

- Quédate hasta que lo soluciones. Luego, ya veremos que ocurre.

Mimi sonrió.

- Gracias de nuevo, Tai. En tal caso, me voy a descansar un rato.

- Gracias a ti por salvarme.

Mimi se metió en el cuarto de los padres de Tai mientras éste seguía pensando.

Kari mientras se dirigía a la cafetería donde había quedado con Davis y T.K. Allí se sentó en la terraza, para esperarles. No tardó mucho en oir el rugido de la moto de Davis a pocos metros, y en efecto, un minuto después, él y T.K. se sentaban también.

Cuando se acercó el camarero pidieron unos cafés, y empezaron a hablar:

- ¿Qué le ha pasado a Tai? – preguntó Davis.

- ¿Cómo de qué?

- Hemos escuchado por el barrio que le habían dado una paliza, y si no llega a ser por un forastero, le hubieran podido matar – dijo T.K.

"Malditos cotillas los del barrio" pensó Kari con amargura-. Pues no se que tonterías os están contando, pero os aseguro que Tai está perfectamente.

- ¿Seguro? – dijo Davis – No se, Izzy nos dijo que desde el otro día está un poco raro…

Kari miró hacia otro lado.

- ¿Sabes que le ocurre, verdad? – preguntó T.K.

- Sí, pero no puedo contarlo. Por lo menos, de momento.

- Muy bien, no vamos a ser pesados entonces – dijo Davis -. Por cierto, la semana que viene, no, la siguiente, el martes, me voy a un campamento.

T.K. se atragantó con el café.

- ¡¿Qué?

- Me han contratado para cuatro días en uno de estos campamentos de verano. Cincuenta mil yens. No es mucho, pero…

- Davis… - dijo T.K. - ¿No se te olvida algo?

- Mmmm… no me suena…

Kari adivinó lo que estaba pensando T.K.

- Davis… - dijo Kari – piensa un poco…

- Aparte de que la semana que viene se estrena la última de Torrezno, no.

T.K. le miró intentando parecer tranquilo.

- Davis, el martes cumplimos un mes juntos.

Davis se quedó con cara de "la he cagado pero bien".

- ¡Ostia… es cierto! En fin, se puede hacer el día antes, o…

- Me estás vacilando, ¿verdad? – dijo T.K. - ¿En serio vas a irte cuando…?

- Bueno, os veo muy atareados… - dijo Kari, sacando un billete y dejándolo en la mesa – así que me voy.

Se levantó y decidió ir a ver a Sora e Izzy. Pero Davis y T.K. no habían dejado de discutir.

- T.K., necesito ese dinero.

- ¿Para que? ¿Para comprarte otro videojuego del FUFA?

- ¡No tengo que darte explicaciones de porqué necesito el dinero!

- Ya veo… es decir, prefieres pasar nuestro día fuera… cuanta hipocresía… "quería disculparme, no debí ponerme así…" ¿de qué me valen las excusas?

- ¡No te atrevas a usar mis palabras en mi contra!

- En tal caso prefiero usar las mías propias: ¡vete a la mierda!

T.K. se levantó y se fue. Davis, por su parte se quedó sentado, respirando fuerte a causa del enfado… por un puto día… ¿no se supone que el amor es diario, porqué hay que celebrarlo determinados días?

Al mismo tiempo, Kari estaba hablando con Sora, acerca de la mujer que les había atacado el día que Davis y T.K. confesaron su amor.

- ¿No lograsteis hacerle una foto? ¿Cámaras de seguridad, o…?

- Sí, la tenemos.

Se la enseñó.

- Quédatela por si llegas a verla, tengo más copias – dijo Izzy.

- De acuerdo… en fin, voy a irme…

- Otra vez vas a salir con Yolei esta noche, ¿no?

- Pues sí. Si queréis venir, sabéis a que hora y donde. Adiós.