Haikyu! Y todos sus personajes son propiedad de Furudate Haruichi.


Autora: Ren.

Palabras: 369 según el contador de Word.

Advertencias: OoC no (tan) intencional, posibles faltas de ortografía y gramática, headcanons propios que no han sido trabajados del todo. -RenNoTieneIdeaDeCómoDeberíaLucirUnSalónDeBaile-

Summary: Ambos son tan torpes como para moverse libremente por la pista de baile, pero al menos queda entre ellos.


Ya lo dije arriba, no tengo la menor idea de cómo debe de verse un buen salón de baile. Y está idea es más un pequeño gusto personal para complacer mi deseo de imaginar a Tsukishima y Kageyama usando trajes. Amo a los hombres que saben vestir formalmente, no me importa admitirlo.

También es una especie de idea que surgió después de ver los fanarts de Ceejles de los chicos de la serie llenos de besos.


Dance—

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D

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La música al ritmo de jazz resuena suavemente por todas las paredes del salón, las parejas se reúnen en la pista de baile para poner a prueba sus habilidades para divertirse un rato.

Es relajante, la forma en la que el saxofón hace eco es perfecta y la profunda y gruesa voz de la vocalista del grupo invitado para esa noche es realmente hermosa.

Todo es prácticamente perfecto: La ropa, los zapatos, el vino que han pedido y del que no llevan ni la mitad de la botella, y el ambiente.

Tsukishima es el primero en levantarse de su asiento y dejar su saco sobre el respaldo de la silla. Una sonrisa ligeramente burlona aparece en sus labios y extiende su mano hacía su acompañante.

—Espero que su Majestad haya tomado clases de baile como prometió. —Suelta de manera sarcástica. Su forma de invitar a Kageyama a la pista de baile es tan propia de él que Tobio no se molesta en responderle como siempre, solo se deja llevar por ese reto tan directo que le han propuesto.

—Haré que te tragues esas palabras, Tsukishima. —Y a pesar de que se ha prometido no caer en sus provocaciones, es imposible para Kageyama responderle de esa forma tan común en su persona.

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Ambos dan vueltas por toda la extensión de azulejos en blanco y negro, y disfrutan del ritmo de la música que corre por su cuerpo.

Es difícil imaginar que puedan llevarse bien, pero lo hacen.

Es difícil imaginar que tienen una relación de ese tipo, pero la tienen.

Y mientras bailan, se olvidan de todo y de todos. No hay nada ni nadie más en lo que puedan pensar en ese momento que no sea en disfrutar de la velada y del agradable ambiente de ese salón de baile.

Todo es perfecto. La ropa, el ambiente, la comida, el vino y las risas que de sus bocas salen.

Y todo es aún mejor, cuando ambos caen sobre la pista por su poca habilidad para bailar.

Y vuelven a reír porque son un par de idiotas, unos que tienen dos pies izquierdos para moverse con total libertad por la pista de baile.


No me arrepiento de haber escrito esto. En lo absoluto.