Titulo provisional: Pasión y Pasado

Eran pasadas las diez de la mañana, por su parte nunca se levantaría tan temprano si no tenía una misión que cumplir, sin embargo, la persona que le había mandado un mensaje la noche anterior era parte importante de su pasado, un triste final que para él fue muy difícil de superar, con pasos lentos y precisos, con su mirada observando detenidamente cualquier movimiento sospechoso que se realizaba a su alrededor y su mente en otro mundo, evocando la triste sonrisa dada por su antiguo amor Natsuhiko llegó a una cafetería japonesa ubicada en una de las zonas más alejadas de Moscú.

Con extrema lentitud entró al local decorado con varios Sakura artificiales y decoraciones especiales del Tanabata, los empleados tenían Yukatas y uno que otro vestía Kimonos por el calor que se sentía en el lugar; al final de la habitación central sobresalía una cabellera roja que finalizaba en tulipán, podía recordar a Nagumo donde estuviese y aun sabiendo que una reunión secreta por parte de los miembros de la rosa negra y la rosa blanca era clasificada como traición y deserción se encontraban allí, Natsuhiko esperando que Burn dijera el porqué de su reunión, mientras que el de ojos amarillos esperaba que su amigo estuviera de acuerdo en retirarse del juego.

– Haruya –Dijo fríamente sentándose al frente del más alto.

– Natsuhiko querido –Contestó sonriente, era maravilloso poder hablar con su antiguo compañero, pero era mucho más divertido ganarse una mirada llena de odio por parte de este al soltar unas simples palabras como esas– ¿Cómo se encuentra el novio de Kariya?

– Bien, sobrevive con el pedazo de pan y la ración de agua y carne que le doy cada doce horas –Con sus dedos rebotando incansablemente sobre la mesa esperaba alguna propuesta o comentario por parte del otro, pero este solo le sonreía– ¿Para que me citaste?

– Quería recordar los viejos tiempos –Reveló lanzando una foto a la mesa– sería patético decirte que regresaras con nosotros, porque nunca lo vas a hacer

– Estas en lo cierto Nagumo –Murmuro tomando la foto con cierta delicadeza.

– También sería patético de mi parte citarte para decirte que cambiaré de bando –Afirmó levantando su mano, llamando a una de las meseras que se encontraba cerca– pero es inevitable no querer ver a mi viejo subordinado luego de que pasara el Tanabata

– ¿Aun te atormenta esa estupidez? –Levantó una ceja mostrando su escepticismo, ¿el gran asesino Burn, la sombra de una noble familia Yakuza le dolía recordar como en solo una tarde perdió lo que él denominaba como su familia?– yo creí perder lo que amaba y ya no me interesa, es mucho más divertido asesinar personas sin razones propias a atormentarse por perder lo que hacia trastabillar mi gran carrera

– Natsuhiko –Dijo seriamente, con un semblante opaco y algo tenebroso– nunca pienses de mí como un perdedor que no superó la perdida de ocho de sus sirvientes más fieles, no soy de ese tipo

– ¿Entonces? –Cuestiono antes de que llegase una amable camarera a tomar sus órdenes.

– Dos platos de ramen –Pidió el de cabello rojo sin ver el rostro de la joven, esta se alejó rápidamente dejando de nuevo a los dos asesinos solos.

– Quería saber como se encontraba mi mejor amigo –Espetó secamente– que probablemente odies a todo el mundo y no quieras tener contacto con las personas no significa que hayas dejado de ser el amigo de Haruya Nagumo

– ¿Qué quieres Nagumo? –Volvió a preguntar totalmente molesto, no quería recordar un pasado alegre y pomposo cuando su vida ya no era así– Habla de una vez para luego poder comer e irme

– Shigeto…

– ¿Qué quieres decirme con el nombre de esa persona? –Interrumpió preguntándole a su anterior superior– ¿Qué pasa con el?

– Esta buscando el rescate del peli rosa –Contestó rápidamente– podrías volverlo a ver, intentar hablar con el, ¿no te quieres dar una segunda oportunidad con el pequeño Atsuishi?

– ¿No tienes una manera menos ruin de intentar molestarme?, todo lo que pasó con él fue una linda época de mi vida –Sus ojos se centraron en los dos personajes que se encontraban en la foto que el más alto le había dado, Natsuhiko ya no era un niño que al oír el nombre del amor de su vida caería rendido a sus pies, ya no le importaba si Shigeto estaba vivo o muerto luego de tantos años sin verlo, aquel suceso en Tanabata le había abierto los ojos, él no necesitaba a nadie, no podía confiar ni siquiera en su sombra y no podía desperdiciar sus neuronas pensando en tonterías como el amor– Yo tuve la fortuna de crecer al ver como mis amigos que eran como hermanos se quemaban delante mio, pude ver que sus vidas fueron un sacrificio para que yo pudiera vivir

El silencio reinó en la pequeña reunión que los dos mantenían en el pequeño café, la mesera llegó y sirvió sus platos marchándose de la misma manera que como llego, rápido y calada, ninguno hablaba en esos momentos, la comida era devorada por la boca de ambos, hace mucho tiempo que no probaban un plato típico de su país, el olor tan típico y el sabor tan natural les impregnaba hasta el alma

– Gracias –Murmuró levantándose de la silla– fue agradable volver a ver a mi antiguo superior

– Netsuha –Dijo antes de que su subordinado saliera por el marco de la puerta– estoy seguro que si intentas hablar con Atsuishi el volvería a sentir algo por ti

– Cállate Nagumo –Ordenó intentando no dejarse consumir por las ganas de ir a golpear al otro, debía resistirse ante la única debilidad que aun tenia.

– Si no me crees recuerda lo que le pediste a Orihime en esa foto –Sin decir una sola palabra más salió por el lado del de cabello castaño, mientras que este sacaba un cigarrillo de su bolsillo y lo encendía, el muy maldito no pudo haberle recordado la peor estupidez que había cometido en su vida

"Orihime–San, solo te pido que el idiota de Shigeto y yo podamos estar siempre juntos"

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Caminaba con pasos rápidos y firmes por uno de los tantos pasadizos del edificio, quería librarse de las garras de Fudou lo antes posible, desde esa misma mañana o tarde o como le quisiese decir el de mechas blancas debía iniciar su conquista con el idiota de Ende Mamoru, ¿Cómo es que su vida no le había dado la oportunidad de enamorar a alguien como Goenji? ¿Por qué tenia que enamorar a un idiota que con solo su sonrisa le hacia dar ganas de ir y devolver en el baño todo lo que había comido?, tal vez porque en un principio su naturaleza era pacífica ahora todos se aprovechaban de eso, cada uno tenía su tomentoso pasado y el suyo era haber sido una persona tan vulnerable y usada durante tantos años de su vida, pero ahora todo era diferente, su mirada fría y calculadora solo demostraba que él no estaba dispuesto a perder nada en batalla.

– ¿Ya te vas? –Preguntó una voz desde las sombras que podía reconocer ante cualquier circunstancia– ¿No te vas a despedir de mi?

– Adiós Goenji espero que te mueras –Se despidió de manera cortes el de la coleta alta, ahora no estaba de ánimos y no iba a aguantarse los comentarios estresantes de Shuuya.

– Ichirouta –Dijo de manera cortante, agarrándolo de su muñeca derecha– creo que no entiendes el significado de despedida

– No lo creas, Netsuha ya me fastidió con eso y no quiero que hayan más inconvenientes por tus necesidades sexuales insatisfechas –Odiaba tener que encontrarse al de pelos parados en lugares oscuros, él siempre tenía la oportunidad de atacarlo y comérselo sin que nadie se diese cuenta, nunca se lo encontraba en el patio de la mansión o en su oficina, siempre era en espacios reducidos donde podía ser devorado rápidamente por el audaz cazador.

– Si están insatisfechas es porque no me has terminado de complacer –Con una sonrisa algo gatuna en sus labios se acercó lentamente al cuerpo indefenso del menor, sus manos se posaron en la cintura de este y le dio un beso en el cuello.

En menos de cinco minutos ya se encontraban en la habitación del peli-pincho, con sus respiraciones agitadas y sus cuerpos acalorados debido al placer y morbo de la situación, a ninguno de los dos les importaba el amor cuando el cuerpo pedía a gritos ser tocado por el contrario, Goenji atacaba en lo oscuro, sigilosamente comenzaba a perseguir a la presa hasta dejarla en un punto donde no se podía negar, no era una debilidad por parte del de cabellos azulados rendirse ante las intensas y maravillosas caricias que le daba el moreno, pero tampoco le seria posible no corresponder de una manera igual de intensa, adoraba el placer que sentía ante el roce de sus miembros y deseaba fervientemente lo intentara tomar como suyo, porque así él demostraba que no era nadie fácil y que muchas veces esa presa terminaba siendo el cazador del de cabellos crema.

¿Cómo es que siempre aparecían misteriosamente en la cama del que alguna vez se hizo llamar Ishido?, tal vez la respuesta seria que el ojos anaranjados pasaba por allí solo para divertirse un rato, un ritual que de cierta manera para ambos era muy habitual, Goenji esperándolo y Kazemaru fingiendo creer que por ese camino no se encontraba la habitación de este.

– ¿Por fin vas a dejarme terminar el trabajo? –Pregunto Shuuya quitándose su chaqueta de manera lenta y sensual, como amaba la manera en la que el más bajo se mordía el labio inferior cuando lo veía haciendo eso.

– Sabes que lo nuestro es solo manoseo y acoso –Contesto lanzándose a los labios del mayor, con movimientos rápidos y precisos no solo lograba despertar la parte baja de su compañero, también aprovechaba para tener el dominio de la gran mayoría de los besos que se daban, era una lucha constante de placer y deseo, donde cada uno atacaba con una lengua que quería conocer al otro.

– Tal vez podría llegar a ser mas –Sugirió el de profunda mirada cuando sintió que el cuerpo de Ichirouta ya comenzaba a sentir las pequeñas y placenteras descargas eléctricas que llegaban antes de un orgasmo– Creo que tu cuerpo también lo piensa

– Mi cuerpo también lo piensa porque metiste la mano en donde no debías –Con sus manos agarradas por una de Goenji y sus labios siendo atacados por los de este se sintió venir, aquella sensación de tocar el cielo era mucho más corrupta e insana cuando llegas a ese punto con el que se podría denominar un demonio, porque eso es lo que es Shuuya, un socio corrupto que usa los métodos mas bajos para obtener lo que quiere y Kazemaru o más bien su cuerpo era una de las cosas que este alto mando de la Rosa Negra quería solo para el.

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Fubuki Atsuya, el gran asesino de Akihabara se encontraba revisando sus anotaciones sobre cuerpos y cadáveres, no tenia ningún fetiche necrofílico ni rareza por el estilo, sencillamente quería conocer a fondo la anatomía humana, el no perdonaba errores ni falta alguna en su trabajo, por algo se encontraba justo ahora en una organización tan importante como la rosa blanca. Puede que su hermano lo odiase por la vida que ahora llevaba y esa era la razón por la que nunca decidió acercarse a el luego de separarse por el accidente que tuvieron cuando eran pequeños, no seria capaz de alzar su rostro para ver a su ingenuo y tierno hermano solo para contarle de que manera ha matada alrededor de dos centenares de personas solo para el bien de esa mafia.

Sumergido en su libro, releyendo cada una de las líneas que no entendiese completamente, con un lápiz en su mano izquierda para anotar cualquier dato interesante fue la manera en la que Terumi encontró al menor de las rosas, desde la primera vez que vio aquellos ojos vacíos comprendió que debía iluminarlos para verlo feliz, era ridículo su pensamiento pero no podía hacer nada para evitarlo.

– Hola Atsuya –Saludó el más alto entrando a su habitación– ¿Qué estas leyendo?

– Anatomía humana –Contesto pasando una de las hojas del libro, sin siquiera ver al otro– ¿Qué quieres?

– Un beso –Dijo sentándose a su lado, podía engañar a cualquiera sobre sus sentimientos hacia el de cabellos rosas y personalidad explosiva, pero cuando estaban los dos solos poco le importaba los muchos insultos que salieran de la boca de este, porque al final sabía que eran mentira, porque Atsuya nunca pensaría eso sobre el, solo se quería librar de un dolor de trasero– Dame mi beso

– No puedes venir a ordenar que te bese cuando no tocaste la puerta para entrar y te sentaste en mi cama sin permiso –Su voz mostraba molestia, detestaba que lo interrumpieran justo cuando se centraba en algún tema que no había leído durante mucho tiempo, si no fuera Aphrodit el que lo hubiera interrumpido tal vez lo estaría moliendo a patadas por ello.

– Claro que puedo –Murmuro melosamente acercándose a este– eres mio y puedo pedirte lo que quiera, cuando sea, como lo quiera y punto –Adoraba molestar a su pequeño que ante los ojos del resto no era más que un vil asesino, un cruel sicario que hacia lo necesario solo para poder complacer a los altos mandos, pero para los ojos de Terumi él no era nada mas que un joven al cual amaba tanto y que daría su vida por el.

– Afuro no te acerques –Ordeno de forma amenazante, tomando su lápiz como si fuera un puñal y lo alejo con el– no quiero cometer un asesinato en mi hermosa habitación

– ¿Acaso matarías a tu verdadero amor? –Atsuya lo empujó logrando que se cayera de la cama, como odiaba que él se pusiera tan meloso de un momento a otro, a veces pensaba como es que aquel acosador que se encontraba ahora mirándolo mal fue capaz de llegar a ser uno de los miembros más importantes de la rosa blanca, comparaban sus habilidades con las de Kidou y por más lógico que pareciese en nunca vería a Kidou intentando hacer un berrinche en la habitación de su pareja.

– Levántate y deja de actuar como un niño pequeño, me fastidia –Terumi solo soltó una fría y algo retorcida risa.

– Me encantaría descifrarte completamente, eres un verdadero acertijo Atsuya –Con una sonrisa en sus labios le dio un delicado beso en la frente al menor– no entiendo como un asesino pueda enamorarse de alguien, cuando probablemente él fue la causa de muchas perdidas en tantos hogares, cuando destruiste futuros de parejas ilusionadas con amarse hasta el resto de sus vidas

– Nunca te he dicho que vamos a vivir juntos hasta que yo me harte de ti y te mate con mis propias manos –Tomo fuertemente las manos del otro y las soltó rápidamente– además asesinar tantas personas no me afecta mucho en mi vida, es un trabajo más además creo que esa es una cualidad que no todos los novios tienen

– ¡Por eso te amo Fubuki Atsuya! –Exclamo lanzándosele encima– si tengo que morir por alguien será por ti o también moriría en tus manos

– Si eres capaz de sacrificar tu vida solo para concederme el placer de yo acabar con otras, también deberías ser capaz de poder vivir sin mi y cargar con las muertes que he causado –Sus palabras eran frías y calculadoras, odiaría separarse del otro pero era mucho más divertido hablar como si solo fueran colegas, sin que llegase a importar la relación sentimental en el trabajo.

– No me pude haber enamorado de una peor persona –Alagó el otro revolviéndole el cabello- sería patético haberme enamorado de un mariposón que quisiera que todo fuera color de rosa cuando en nuestra vida ese es el color que menos se ve

– Terumi –Vaciló por unos segundos pero luego se lanzó a los brazos del mayor acercando sus labios a los del más alto, adoraba la manera en la cual el que se hacia llamar dios lo tomaba como suyo y le quitaba la respiración con unos besos tan pasionales y amorosos.

Rápidamente recostó al de cabellos rosados en el suelo y le sonrió macabramente, cualquiera diría que lo iba a castigar o le iba a hacer cualquier cosa sadomasoquista pero solo lo abrazó y le mordió levemente su cuello.

– Ahora no –Dijo en un suspiro el más bajo– aun no, déjame terminar lo que estaba leyendo

– No –Espetó con autoritarismo y de nuevo se lanzó a los labios de su novio, en sus acciones no eran necesariamente tiernos y amorosos, pero esa era la manera en la cual hacían sus cosas de esa manera se habían enamorado.

Con suma delicadeza le quitó la camisa a Atsuya y la lanzó a cualquier parte de la habitación, se concentro en poderle dar placer a su pareja, llevaba bastante tiempo fuera de la casa de la rosa blanca solo para realizar una misión importante, llevaba semanas sin acariciarlo y darle un beso, necesitaba hacerlo gemir de placer como lo hace en las noches donde todos los demás duermen.

– Terumi… no –Gimoteó intentando separarse del cuerpo del nombrado, mas la fuerza de este era superior a la suya y se vio de nuevo apresado por el cuerpo de el– no estamos solos

– ¿Cómo que no estamos solos? –Pregunto levantándose rápidamente del suelo, odiaba que interrumpieran justo en ese momento– ¿Quién es?

De un solo golpe la puerta se abrió de par en par y para sorpresa de ambos Suzuno Fuusuke se encontraba algo agitado.

– Necesitan hablar con usted señor Terumi –Comento de manera monótona el de ojos azules– es importante

– ¿Qué puede ser más importante que estar con Atsuya? –Espero que el frio asesino se marchara, pero al ver que se quedo parado allí, esperándolo decidió levantarse.

– El señor Fubuki Shiro quiere hablar con usted

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Bueno el capitulo atrasado (?) de esta semana a manos de pau chan XD el proximo en escribir es el se;or kira XD nos leemos luego~

Dejen reviu o no seguirá el fic (¿) o me tardare mas en montarlo quien sabe ewe! XD

Recuerden que sus comentarios son los que ayudan a un escritor a seguir escribiendo~