Un millón de años después... mas atrocidades
...¿disfruten?
George siguió leyendo el diario de aquel chiquillo lleno de injusticia, amargura y un ambiente digno de ser vivido solo por un demonio. Entonces llego a otro "episodio" que llamo su atención.
…Intente varias veces llegar a casa de Janis a decir verdad, aunque no quiera admitirlo la extrañaba bastante, estar con el viejo Fred, el amigo de mi madre que me había enseñado a jugar ajedrez, era divertido, pero con Janis era diferente ella me entendía mejor, a ella podía contarle todas las cosas que pasaban en casa y como me sentía, con ella podía jugar al escondite y a corretear por el campo, ella era mi cómplice cuando hacía males. Fui al rancho un par de veces, pero no la encontré ni a ella ni a sus padres; Nancy, la hija del dueño me dijo que hacía ya tiempo que no trabajaban ahí.
Esa mañana fui al mercado a hacer las compras de Fred, la noche anterior me quede en su casa porque hacía frío y estaba lloviendo, ¡qué suerte la mía! dos puestos delante de mí, vislumbre a mi odiado padre, se veía sobrio pero de muy mal humor. Me di la vuelta lo más rápido que pude y choque con una mujer, tirando todas sus compras por accidente.
—Lo siento mucho señora – dije disculpándome y apurándome a ayudarle a recoger todas las frutas que estaban en el piso.
—No te preocupes pequeño…
Recogí la última pieza dándosela en la mano, entonces la reconocí.
— ¡Dio! —grito mi nombre, ¿Por qué tenía que gritar?— ¿dónde has estado todo este tiempo?
Mi padre escucho y me vio, aunque le estuviera dando la espalda me reconoció.
— ¡Dio! — me grito el también— ¿Dónde demonios estabas?—comenzó a acercarse.
—Lo siento señora Joplin, debo irme—corte para tratar de huir de mi padre, no quería recibir sus regaños.
— ¡Espera Dio!, por favor, Janis está muy enferma—dijo con una voz extremadamente lastimosa; me pare en seco para escucharla, se veía muy preocupada— hace mucho que quiere verte, tiene tuberculosis y está muy grave.
Yo quería decir algo pero no supe que, no tenía excusa alguna.
—Por favor te lo pido—dijo casi suplicándomelo— ve a visitarla, la harás muy feliz.
Mi padre me tomo por la camisa de la espalda y yo no pude huir, de alguna manera sentí remordimiento de no haber ido a ver a Janis tanto tiempo y eso me impidió huir de mi padre en ese momento
Padre me llevo a casa a empujones y estrujones, me regaño de una horrible manera y me pregunto dónde había pasado la noche, yo no quería decirle donde por que sin duda estropearía todo con Fred, así que le dije que me quede en la estación de policía por qué me quedaba cerca y ahí por lo menos podía estar bajo un techo, él no me creyó la mentira y la empeoro diciendo que era seguro que había pasado la noche ahí porque me habían encerrado por ser un delincuente y que él me llevaría ahí de nuevo para que corrigieran mis caminos.
—¡Tú no tienes las agallas de pisar la estación de policía nuevamente! — le desafié.
— ¿Que no tengo qué? –me abofeteo, yo voltee a otro lado simplemente— muchacho malcriado, tu madre estuvo en vela toda la noche por ti, ella trabaja mucho para darte todos tus estúpidos lujitos y tu ¿así le pagas?
—Mi madre trabaja mucho porque tú no puedes hacerlo— esta vez esquive su golpe. Entonces el me pateo el estómago haciéndome perder el aliento. Comencé a pensar que necesitaba entrenamiento de defensa personal para poder defenderme de ese bastardo. Quede en el piso retorciéndome de dolor. No quería pararme me quede ahí en el piso esperando a que el viejo perdiera su interés en regañarme y seguir agrediéndome.
Pasaron un par de horas, el viejo fumaba y bebía, comía y jugaba con sus cartas el solo.
Mamá llego por fin, se veía cansada y otra vez con ese asqueroso olor impregnado en su ropa, aunque el humo de los cigarros de mi padre hacían que el olor de la ropa de mamá se despistara. Me vio en el piso y corrió hacia mí.
— ¡Mi vida!, ¿qué haces ahí? ¡¿Estás bien?!—Darío escupió con cara de fastidio, cada vez que mamá se interesaba o mostraba amor por mí, él se portaba como si fuera una estupidez
—Estoy bien mamá.
— ¿Dónde estuviste toda la noche?
—Es una larga historia—conteste así, para que no me hiciera más preguntas y creo que lo entendió muy bien.
—Hare el almuerzo, ve a cambiarte y ven a almorzar –Darío escupió una vez más, yo estaba harto y asqueado.
Fui a buscar ropa limpia, me asee y me cambie tratando de usar mi mejor ropa, me presente en el comedor solo para preguntar a mamá si sabía dónde era la casa de Janis, estaba decidido a ir a verla.
Pero el anciano se adelantó a mis planes…
—Y tú ¿a dónde vas tan elegante? –pregunto.
—Solo iré a dar una vuelta.
— ¡Mentiroso!—dijo con furia—¡Escuche lo que hablabas con esa mujer! No iras a ver a esa enferma!
—Dio, ¿de qué está hablando tu padre?
—De Janis—conteste a mamá —encontré a su madre en el mercado y me dijo que ella estaba muy enferma, quiero ir a visitarla.
—Así que Janis ¿eh?—Dario comenzó a reírse con burla, después tosió y paro—no iras a ninguna parte—escupió solo para añadir a su discurso—"sucio animal"
— ¿Por qué haces esto, Dario? Déjalo ir, son solo unos niños, ten piedad.
—No ira.
— ¿Por qué?—preguntó sin entender.
— ¿Por qué? Porque míralo, esta tan feliz eh ilusionado de ir a ver a su amada amiguita, — volteo a verme con desdén y queriendo parecer sabio dijo—las mujeres, no son más que basura, Dio, solo sirven un rato durante las noches, si sabes a lo que me refiero, fuera de eso no son nada, y tú, no tienes porqué ir a ver a una enferma. Además escuche que hay una crisis por la tuberculosis, seguramente esa niña la padece, y tu ¡no iras!
— ¡Madre!—grite egoístamente, quería que mamá argumentara a mi favor aunque en el fondo sabía que eso era completamente inútil tratándose de Darío, aun así ella intervino, yo trate de escapar aunque en realidad no servía de nada si mamá no iba conmigo, ya que no tenía idea de donde era su casa. "Si tan solo hubiera puesto más atención la primera vez que fui..." me reprochaba mentalmente.
Dario me tomo del brazo, forcejee, trate de golpearlo y escaparme de su agarre el trato de tomarme de manos y piernas pero estaba teniendo problemas para contenerme después de todo ya no era tan pequeño, estaba a punto de librarme de su agarre entonces solo escuche un grito de mamá todo comenzó a nublarse y a darme vueltas en la cabeza.
Lo siguiente que recuerdo fue la puerta de ese horrible cuarto en el cual solía encerrarme cuando se le antojaba. A mi padre solo le gusta hacerme sufrir y aprovecharse de su poder. Llore de importancia, me sentía totalmente humillado, en especial por que se burlara de mi cariño por Janis y que degradar a mi madre de esa forma, lo odiaba. Lo odiaba.
Trate de tranquilizarme, de alguna manera, sabía que en cuanto mi padre estuviera más ebrio y cayera rendido por su vicio mi madre vendría a liberarme y la convencería de que me llevara con Janis, pero ese momento estaba tardando demasiado, por alguna razón comencé a imaginarme lo peor y es que en mi mente constantemente se aparecía el rostro de la madre de Janis esta mañana, desesperada y demacrada. Me daba tristeza el solo recordarla.
Mamá fue por mí hasta la seis de la mañana del día siguiente. Yo estaba desesperado por ir a ver a Janis, convencí a mama y por fin fuimos, yo recordaba que vivía cerca de casa, pero en realidad vivía mucho más cerca de la granja que de casa.
Era muy temprano aun no aparecían los primeros rayos de sol, me sorprendí al ver a la señora Joplin sacando agua de una noria tan temprano, se veía horrible, me acerque ella se veía cansada y no alcanzo a reconocernos de primera vista, dimos unos pasos más, mamá sonrió y yo levante mi mano saludándola, ella me reconoció, abrió mucho sus ojos sorprendida y dejo caer el cubo con agua que llevaba, cayo de rodillas llorando desconsoladamente yo sentí que mi corazón daba un brinco , mamá se preocupó y corrió hacia donde estaba ella, la pobre señora casi no podía hablar…
—Ya es tarde—me tomo de la manga y volteo a verme a la cara— te dije que vinieras a verla pronto.
—No...—fue lo único que pude decir y fui corriendo al interior de su casa, pase por la cocina y después había un pasillo, en el pasillo había dos puertas una estaba cerrada y la otra abierta y con luz entre en esa de inmediato y la vi.
Estaba más pálida que de costumbre, su flequillo estaba pegado en su frente como su hubiera estado sudando toda la noche, su rostro se veía apacible y hermoso; pero triste, su mano izquierda colgada a un costado de la cama
— ¡Janis!—le grite— ¡Ya estoy aquí!
En el fondo sabía que ya era tarde, pero tenía miedo de aceptarlo, era como si solo al decirlo o al reconocerlo se fuera a hacer verdad, como si no hubiera sido realidad ya… era un sentimiento muy extraño, tome su mano y la apreté contra mi pecho; la sacudí para despertarla, en vano, entonces comencé a llorar— despierta Janis…
— ¿Dio?... — me di la vuelta, el señor Joplin me observaba con el rostro severo y lágrimas en los ojos—ya es tarde…
Ya es tarde, ya es tarde, ¿no podían decirme otra cosa menos hiriente? me sentía como el más asqueroso gusano del mundo entero, Janis había sido mi única amiga en la vida y la había abandonado hasta en su lecho de muerte.
Voltee a ver a Janis de nuevo, y la seguí sacudiendo, como si de repente la muerte se fuera arrepentir por mi insistencia y la fuera a dejar con vida.
— ¡Ya basta!—El señor Joplin me tomo de los hombros y me abrazo fuertemente, ambos lloramos así un buen rato. A pesar de que soy muy llorón y no me guste admitirlo esta vez, lo admito, nunca había llorado tanto en la vida. Estaba demasiado triste. Sigo estando demasiado triste…
Después de un rato mamá y la señora Joplin entraron a casa, yo no tenía palabras para expresar lo arrepentido que estaba de no haberla ido a ver antes. La mama de Janis le contó a mamá que hacía ya un año que ella estaba enferma, y que de vez en cuando regresaban a la granja para ver si tenían noticias de nosotros, el señor Joplin se refirió a mi como el mejor amigo de Janis, pero yo me sentía como la peor sabandija del mundo. No era el mejor amigo de nadie, no se podía ser el mejor y ser el peor a la vez y yo definitivamente era el peor.
Sé que en esa ocasión Darío no me dejo ir, no porque se preocupara de que contrajera tuberculosos, él no me dejo ir porque él quiere que sea un miserable infeliz.
Janis: que quede grabado aquí para siempre, yo siempre te quise mucho, fuiste mi mejor amiga, jamás habrá nadie como tú y jamás, jamás, jamás, te olvidare, perdóname por no haber estado cuando me necesitaste. Te prometo que voy a vengarme.
Gracias por leer y ya saben para comentarios, sugerencias y quejas me pueden dejar un review.
