Hola gente hermosa!

Bien, esta vez sí que he regresado de la muerte.

Bueno, aquí mis justificaciones...

En primer lugar, me paré completamente con la inspiración, es así, no se que me ocurrió pero pasó.

En segundo lugar, estuve realmente con la mente en otros lugares, muy distraída (más de lo normal) , y eso fue causa para no poder escribir.

En tercer lugar, tuve días agitados en algunos aspectos.

En fin, sólo diré miles de disculpas, y que ojalá no suceda de nuevo :) Espero sepan comprender u.u

Quiero agradecerles a dos personitas que leen el fic, que me ayudaron mucho con este capítulo. Gracias de corazón, y espero que les guste como quedó todo al final. Una de ellas es una queridísima amiga mía que siempre me da algunas ideas importantes para este fic, y otra es nuestra queridísima escritora SkySound. Gracias.

No los molesto más, y los dejo con el capítulo. Ya no diré nada de su longitud, por que es lo que se dio. xD


Capítulo 4: Conociéndote

Apenas pude dormir, faltaban unos minutos para que sonara el despertador y yo ya estaba vestida, bañada y peinada con mi trenza francesa ya hecha sobre mi hombro. Pasé horas esperando su respuesta antes de finalmente dormirme, pero aquella chica no volvió a responder mis mensajes, y no entendía por qué eso me frustraba tanto, ya había suspirado pesadamente más de diez veces.

Era hora de desayunar, por lo que decidí salir de mi alcoba para dirigirme a la inmensa cocina que teníamos. Allí ya estaba Alice, nuestra cocinera, preparándome el desayuno.

- Espero que haya despertado con hambre Señorita Elsa, porque preparé unos ricos panqueques con dulce de leche, además de su típico submarino bien caliente. – informó ella con una gran sonrisa.

- Muchas gracias Alice. ¿Sabes si mis padres han despertado ya? – le pregunté tomando asiento en la mesa.

- El Señor George se despertó hace media hora, y fue hacia su despacho. Comentó que tenía asuntos sumamente importantes a los que prestar su atención, por lo que decidió desayunar en su oficina. – respondió la amable mujer dejando todo mi desayuno sobre la mesa, listo para ser ingerido.

- Oh, de acuerdo, gracias Alice. – dije para comenzar a alimentarme rápidamente. Terminé de comer en apenas unos minutos, me limpié y dirigí hacia el despacho de mi padre para la tradicional charla antes de dirigirme al colegio.

- Buenos días Elsa, ¿Cómo has amanecido? – preguntó él cuando ingresé a su hábitat de trabajo, sin prestarme real atención.

- Bien padre, vine para informarte que ya me voy. – le dije sabiendo lo que vendría ahora.

- Kai te espera afuera, ya lo sabes. – informó mi progenitor con un tono bastante cansado y frío.

- Sabes que desde hace más de un año me voy en el bus, quiero ser una persona normal al menos por media hora al día. Por favor padre, es el único momento en que no me siento a la vista de nadie. – estaba acostumbrada a esas pequeñas discusiones matutinas. Mi padre seguía insistiendo en que Kai me llevara al colegio, más ahora que según él, el colegio quedaba "más lejos", cuando en realidad sólo quedaba a unas pocas cuadras de mi anterior Institución ya que ambos se encontraban en el centro de la ciudad.

Suspiró sonoramente – Está bien hija, ve. Me avisas cualquier imprevisto. Buena suerte hoy. – me dirigió su oscura mirada azul, para luego seguir en sus papeleos.

Me encantaba viajar en bus, por más insignificante que parezca. Me hacía sentir que no todas las miradas estaban sobre mí a cada paso que daba, como sucedía cuando estaba en presencia de mi familia, o cuando bajaba y subía del gigantesco automóvil negro que me pertenecía.

Además me hacía contemplar el mundo desde mi silenciosa mirada y ver la gente que usualmente iba en el colectivo conmigo, como aquella señora que siempre se quejaba del atraso que llevaba el transporte, una niña mañosa que siempre pedía dulces a su madre, o aquella peculiar pelirroja que siempre parecía atravesarme con sus miradas tímidas y bastante mal disimuladas. Esa chica me llenaba de curiosidad, y de interés. No sabía si eran sus trenzas tan pacientemente hechas, o sus ojos de color indefinido entre turquesa y verde agua, o hasta sus lindas pecas que le daban aquel toque tan infantil a su rostro; quizás eran sus manos tan pequeñas y delicadas pero a la vez se sentían fuertes y cálidas. Algo muy dentro de mí, sabía que aquella muchacha tenía que ver con mi determinación a seguir viajando en bus hasta mi colegio, en cierta forma me alegraba el día su mirada.

La vi allí sentada y recordé cómo el día anterior me había animado a sentarme a su lado. Esta vez podría hacer lo mismo, ya que no había nadie junto a ella. Reuní valor e inspiré fuertemente aire, me dirigí con lentitud hacia ella y podía sentir su mirada tratando de evitar la mía. Estaba a punto de tomar asiento, cuando el autobús frenó con mucha fuerza y sentí como mi carpeta con mis cosas volaban de mis manos y yo me tambaleé hacia atrás, hasta que con un mal movimiento de pies, caí de rodillas sobre el suelo. En menos de un instante sentí la presencia de alguien a mi lado, era la muchacha pelirroja.

- ¿E-Estás bien?- cuestionó ella con una voz preocupada y nerviosa. – Ven, toma asiento. Yo me encargo de tus cosas. – se ofreció ella recogiendo del suelo mi carpeta con algunas hojas desparramadas. Mi mente estaba con un gran interrogante ¿Acaso esa voz era…?

- Estoy bien, no te preocupes. – le dije tratando de sonar lo más normal posible.

- Ten, agárralas bien. – me entregó mis útiles dejándolos en mis manos, y pude notar su roce con mi piel, lo cual me causó un repentino escalofrío. Parecía tan cálida, en contraposición con mis manos heladas. Quedé estupefacta por un momento y pude notar que a ella quizás le ocurrió lo mismo.

- Gr-Gracias – le respondí evitando su mirar y tomando asiento a su lado. El transcurso del viaje se hizo tortuosamente lento, no podía evitar recordar la sensación que me produjo el tocar sus manos y mucho peor el hecho de que tenga una voz tan similar a la que tenía aquella muchacha desconocida que adora los chocolates. ¿Acaso podrían existir tantas coincidencias en el mundo? Claro que no, era sólo mi mente jugándome una mala pasada.

Podía notar la tensión que ella tenía a mi lado, y como cada cierto tiempo la veía mover sus labios, como queriendo decir algo, pero al final ninguna palabra salía de ellos, solo suspiros algo frustrados. ¿Será que querría hablar conmigo? Seguramente decirme lo torpe que fui al haber caído, pudiéndome prenderme del asiento que estaba a centímetros a mi izquierda en ese entonces. Traté de tranquilizar mi mente pensando en otras cosas, como el clima. Hacía bastante frío del día de hoy. Dirigí mi mirada hacia el exterior de la ventanilla, y noté como había una pequeña capa de niebla en el aire. Sin embargo no tenía frío, por lo contrario yo amaba el frío y lo podía soportar realmente bien a comparación de la ojiceleste a mi lado que no paraba de juntar sus manos y tratar de darles calor a través de su aliento. Y sin embargo, sus manos se notaban cálidas. Eran cálidas, las había tocado. ¿Acaso será que toda ella será tan cálida? Podía casi asegurarlo, pues tenía algo en su mirar, que sólo irradiaba calidez y amabilidad. ¿Por qué estaba pensando eso? Desvié mi mirada de la ventanilla para centrarla en mi carpeta. En ese instante sentí nuevamente su mirada den mí. Jamás lo admitiría, pero su mirada me inquietaba y no necesariamente de una mala manera, no. Porque no deseaba que dejara de mirarme, a comparación de lo que buscaba en las demás personas.

Mi parada estaba a sólo una cuadra, por lo que tomé mis cosas y me levanté del asiento. Allí pude ver hacia su rostro sin ser tan evidente, y cuando la divisé ella tenía sus ojos puestos en mí. Pude notar un sutil color rosado en sus mejillas y una pequeña sonrisa en sus labios.

- Adiós – me dijo en voz muy baja, que la hubiera imaginado si no fuera porque mi mirada no podía apartarse de sus labios que se movieron al dejar escapar el saludo.

Desvié rápidamente mi mirada a sus celestes ojos – Adiós – le respondí casi por inercia, para luego dirigirme hacia la parte trasera del bus y tocar el timbre que le indicaba al chofer mi deseo de descender del transporte.

Fue la cosa más extraña que me haya pasado creo yo. ¿Qué fue todo eso? Que incomodidad se sentía en el ambiente.

Caminé rápidamente hasta ingresar al Instituto y dirigirme a mi aula correspondiente. Llegué y me encontré con los amigos de Rapunzel que estaban copiándose la tarea.

- Hola Elsa, buenos días. – me dirigió su atención Hans con una sonrisa mientras dejaba de mover el bolígrafo.

- Buen día. – dije para tomar asiento en un banco cerca de ellos.

- ¿Por qué tan fría? – comentó nuevamente el pelirrojo. – Creo que comenzaré a llamarte la Reina de Hielo… o de las Nieves. – finalizó riendo mientras se volvía a su actividad inmoral.

Bufé con irritación y comencé a sacar mis cosas para comenzar la clase. A los pocos momentos llegó la rubia sol y segundos después tocó el timbre.

- Hola chicos ¿Cómo están? – dijo con una gran sonrisa y tomó asiento a mi lado. – No se imaginan las noticias que tengo. Hablé con Tiana y me propuso una idea genial. ¿Recuerdan la fiesta del viernes? Bueno, decidí hacer la temática de disfraces. – informó la chica de cabellera interminable en un tono demasiado alborotado.

- ¿Crees que conseguiré un disfraz en tan poco tiempo? - dijo una muchacha de cabellera negra, ingresando en la conversación.

- Jazmín, todos sabemos que podemos conseguirlos inmediatamente, podemos alquilarlo. De lo contrario siempre tendrás tu disfraz de princesa india que tanto adoras. – rió Hans volviéndose hacia ella, quien le dirigió una mirada despreciativa.

- Yo me encargo de la bebida, sólo díganme cuantos seremos aproximadamente, y luego nos repartimos los gastos. – comentó Naveen, quien era novio o algo así de la muchacha llamada Tiana.

Yo los miraba desinteresadamente. La verdad era que no estaba en mis planes ir a una fiesta, y mucho menos una donde sea necesario disfrazarse de alguna ridiculez.

- Bueno, seremos todos nosotros, algunos amigos de softball, mis primos y creo que nadie más. Calcúlenle treinta personas. – dijo la rubia mientras iba contando con sus dedos.

- De acuerdo, estará todo arreglado. Amo tanto que mi padre tenga una licorería. – comentó riendo el muchacho moreno.

Desvié mi mirada hacia la profesora que había ingresado al aula y pedido silencio. Así comenzó la clase de psicología, que realmente me gustaba.

Tocó nuevamente el timbre que anunciaba el recreo, y la profesora enseguida se retiró, dejándonos de tarea leer unas páginas del libro. Estaba a punto de salir hacia afuera para poder leer un poco, cuando la chica de pelo infinito me detuvo.

- Elsa, ¿vas a venir a la fiesta verdad? – preguntó expectante.

- Lo dudo mucho Rapunzel, la verdad las fiestas no son lo mío. – le dije sin real atención saliendo por la puerta.

- Las mías son totalmente distintas, te aseguro que te divertirás. Sabes… noté que eres algo cerrada con todos y claro, no voy a obligarte, pero sería realmente agradable que pudieras unirte a nosotros. Pareces ser una chica genial y podrías ser una gran amiga nuestra. Incluso para que no te sientas incómoda o algo, puedes invitar a alguna amiga o amigo tuyo que quieras. – insistió algo suplicante la rubia. Era muy bonito saber que alguien estaba interesada en tener mi amistad, por lo que no pude evitar sonreír y aceptar la invitación.

- Está bien, iré. Lo prometo. Y me alegra que lo hayas dicho, entonces ¿puedo invitar a un amigo? – pedí pensando en mi castaño amigo.

- Con que amigo ¿eh? – jugó la rubia haciendo énfasis en la anteúltima palabra. – Lo tenías escondido a eso. – bromeó.

- Sí, un amigo, sólo amigo. – recalqué esto último para dejárselo claro.

- Claro que puedes traerlo, sólo recuerda disfrazarlo. ¿Cómo es su nombre? – cuestionó ella nuevamente.

- Eugene – le respondí con tranquilidad.

- Bonito nombre, ya espero a conocerlo. – dijo la muchacha con una sonrisa. – Bien, pues vamos que seguro los chicos nos esperan debajo del árbol.

- La verdad prefiero quedarme sola esta vez, me gustaría leer un poco. No te ofendas. – le dije en modo de disculpa.

- Está bien, no hay problema. Nos vemos al rato Els – saludó dulcemente la rubia dirigiéndose hacia la puerta del pasillo que daba al patio.

El día se estaba tornando más cálido, realmente no me gustaba para nada el calor, de cualquier tipo, por lo que preferí quedarme dentro de las instalaciones para que no me diera el sol.

Estaba incómoda, algo inquieta, lo cual era inusual en mí. Querría saber qué causaba este efecto tan molesto en mi mente, sin embargo algo dentro de mí quería evitarlo. Sentía que en momentos demasiado cortos comenzó a haber mucha más gente a mi alrededor de lo que acostumbraba. No era malo y tampoco debía ser incómodo, simplemente era extraño, nunca fui de tener muchos amigos o gente interesada en mí, salvo algún chico que haya insinuado su gusto hacia mí, pero nadie me había interesado jamás. Sólo tenía a mi mejor amigo Eugene. Él en un principio comenzó siendo practicante de la empresa de mi padre, hace dos años cuando terminó la escuela. Luego consiguió un puesto, en parte gracias a mi ayuda. Aún me pregunto como aquel muchacho logró acercarse tanto a mí, supongo que en los inicios fue para conveniencia suya, pero realmente nos convertimos en grandes amigos.

Suspiré y me senté en uno de los bancos libres que había en la escuela. La mayoría de los alumnos estaban fuera, demasiado ocupados en sus mundos o con sus teléfonos. En ese instante decidí tomar el mío y comenzar a distraerme un poco. Casi sin pensar, terminé ingresando a la página de internet donde soy famosa por postear las recetas más deliciosas que mi abuela me ha enseñado. Entré con un deje de esperanza escondido en mi corazón a los mensajes, esperando y deseando muy dentro mí tener algún mensaje como respuesta de cierta muchacha amante de los chocolates. Pero ahí estaba, el último mensaje que le envié hacía 15 horas. Me sentía frustrada, más de lo que jamás admitiría y es que ¿por qué me ponía de esta forma por una simple chica que no respondió anoche mi mensaje? Solté un suspiro y dejé mi teléfono a un lado. Cerré los ojos un momento y mi mente vagó hacia lo ocurrido esta mañana con aquella muchacha del colectivo. ¿Qué acaso dos muchachas estaban jugando conmigo? Una voz en mi interior me hizo recordar lo parecía que sonaban las voces de la pelirroja del colectivo con la desconocida amante de los chocolates. ¿Otra amante de los chocolates? Abrí los ojos de golpe, dándome cuenta que estaba enloqueciendo y dándole vueltas a asuntos imposibles. Quizás no sería tan mala idea ir con mis nuevos compañeros a pasar el rato, al menos así podría sacar de mi cabeza las ideas locas que ocurren allí.


Todo el día pensé responderle su mensaje. No tenía nada de raro que su nombre comenzara con E. Hay miles de nombre que comienzan con E. Sólo que justo E era el nombre de la muchacha que hoy me puso los nervios de punta viajando conmigo en el colectivo. Estaba deseando llegar a casa para poder seguir hablándole y explicarle por qué anoche no pude seguir la conversación.

Hola disculpa que no respondí anoche, es que me ocupé repentinamente y bueno no pude avisarte. Juro que fue importante y sólo eso y que no es que no quiera hablar contigo, no para nada. De hecho es muy agradable hablarte. Aún no entiendo por qué me disculpo si de todas formas no te conozco, pero no sé, siento que debo hacerlo. Saliendo de eso… ¿Cómo estás? Sabes estuve leyendo otros post que has hecho sobre el tema, y wow… Eres muy buena en lo que haces. Realmente me intriga saber cómo sabes tantas recetas, aunque según tu comentario anterior, tu abuela tiene algo que ver en ello. Debe ser una señora muy amable si le gusta el chocolate. Yo la verdad tenía muchas ganas de llegar a casa y entrar al blog. No para responderte, sólo lo hice de paso digamos, nada extraño. Eh… bueno, espero tu respuesta, algo ansiosa. –A.

P/D: No sé si mirarás una serie de misterio o algo así, pero me sentí una acosadora por un momento al finalizar mi carta con el mensaje de "-A". Si ves la serie sabrás a que me refiero, de lo contrario ignora mi cometario.

Envié el mensaje sin saber realmente que respuesta esperar, o si esperar alguna. Pasaron realmente pocos minutos en los que me dediqué expresamente a actualizar la página de mi bandeja donde llegaban los mensajes, esperando el de ella, hasta que llegó.

No tienes que disculparte. No tienes obligación alguna de hablarme, aunque agradezco que lo hayas hecho. También considero muy agradable hablarte, de verdad pareces una persona interesante.

Respondiendo a tu pregunta, estoy bien. Recién llego del colegio y ahora estaba por hacer algunas tareas para adelantarme a los días. ¿Tú cómo estás?

La verdad me halaga mucho que pienses que mis post son buenos, y mucho más que los hayas leído. Acertaste, mi abuela es la maga detrás de toda esta deliciosa producción.

Yo... tampoco estuve entrando al blog esperando tu respuesta, aunque me gusta haberla recibido.

Y con respecto a la serie, si bueno, la veo. Puedo decir que es una de mis favoritas. Espera un momento entonces... ¿Estás en todas partes, como "A"? ¿Eso debería darme miedo? -E

Comí el mensaje con mis ojos, casi literalmente. ¿Era posible que esta agradable chica me hiciera poner tan nerviosa? Decidí demostrar todo lo contrario, por lo que me tomé el tiempo necesario para comenzar a elaborar una respuesta. No quería que pensara que estaba tan ansiosa por recibir otro mensaje de vuelta.

Debería darte mucho miedo. De hecho estoy vigilándote ahora mismo. Jajaja. No, es mentira, pero me encantaría. Quiero decir, para ver tus creaciones deliciosas claro, cambiando de tema, me alegra saber que estas bien, ¿cómo ha estado tu día?

Yo estoy muy bien, emocionada por tu mensaje. También llegué a casa hace poco, y lo primero que hice fue abrir los mensajes de aquí para responderte. Realmente me sentí culpable por no responder.

Pero bueno, ¡me alegra que te guste la serie también! Es genial, aunque realmente me volvió algo paranoica.

Por lo que me comentaste, seguramente te gustan los chocolates desde muy pequeña ¿verdad? Yo los amo desde siempre, y más hace unos meses que conocí una chocolatería exquisita aquí en mi ciudad. Por cierto ¿Vives en Noruega verdad? ¿En qué ciudad? Eso lo saqué de tu perfil, perdón si me estoy excediendo en preguntas, soy algo curiosa.-A

Quizás me pasé demasiado, quizás deje de hablarme para siempre, quizás ya borró el mensaje y no me contestará. Solté un suspiro algo patético y decidí dejar de pensar en ello. Para mi alegría llegó un mensaje de mi prima para sacarme a la chocolatera de la cabeza.

"¡Hola prima! ¿Cómo estás? Hace más de dos semanas que no nos vemos. ¿Qué es de ti? Bien, mientras me contestas mis interrogantes, quería invitarte a una fiesta que hago en casa el viernes. También está invitada Giselle claro. Puedes invitar a quien quieras, tú sólo avísame. Ah por cierto, es de disfraces." – Zel.

Me sacó una sonrisa el mensaje de mi prima y confidente. La extrañaba, hacía más de dos semanas en realidad que no nos veíamos. La idea de una fiesta sonaba excelente en mi cabeza, desde ya tenía el sí.

"¡Hola Zel! Me súper alegró recibir tu mensaje. Ya mismo te digo que tienes mi aceptación a la fiesta. ¿Te parece si invito a Kristoff y a Mérida? Ya tengo en mente el disfraz que usaré, pero será una sorpresa muy sorpresiva. Por suerte todo anda muy bien, ¿tú cómo estás?" – Anna

Envié el mensaje y al actualizar la página, mi corazón saltó de alegría al saber que tenía una respuesta de mi interlocutora.

Vivo rodeada de chocolate en realidad, es parte de mi vida desde que nací.

Sí, vivo en Noruega, más precisamente en Arendal ¿Y tú?

Mi día fue agradable en su mayoría. La pasé pensando en cosas… que no van al caso.

¿Te molesta si pregunto qué edad tienes? Es para saber un poco más del tipo de persona con la que estoy hablando.

Y con respecto a la serie, no deberías tener miedo, después de todo tu eres "A". Por lo tanto, tu nombre debe comenzar con esa vocal. Bueno algo en común, nuestros nombres comienzan con vocales, interesante. -E

En ese momento me puse nerviosa. ¿Y si estaba hablando con una mujer mayor en realidad? Algo así como una cuarentona o algo por el estilo. Suspiré con alivio cuando recordé que iba a la escuela, por lo que no podría estar lejos de mi edad ¿verdad?

¡También vivo en Arendal! ¡Qué coincidencias!

Yo diría que soy amante del chocolate desde que probé la chocolatada deliciosa que hace mi tía, y luego fui adquiriendo más interés en el tema y ya sabes… comenzando a comer chocolates diariamente. Quizás diariamente no, porque de lo contrario no le haría tan bien a mi cuerpo, pero sí muy seguido.

Aunque no me hayas preguntado como estuvo mi día, te diré que muy bien también. Lo siento, me quedé con ganas de decírtelo.

Mi edad… bueno. Sólo espero que tu edad sea cercana a la mía, de lo contrario no diré que me sentiré incómoda, pero de acuerdo, tengo 16 años. ¿Tú?

Y sí, A y E… No suenan nada mal. Quiero decir, como letras, como letras de nombres.-A

Lo envié y súbitamente sentí como mis mejillas tomaban calor. ¿A y E? ¿Es en serio Anna? Realmente suenan bonitas esas iniciales juntas.

Moría de curiosidad por saber su edad. ¿Sería mayor que yo? ¿Menor?

¡Eres una niña! Bueno, quizás no tan así, pero sí eres menor que yo. Tengo 18 años, y por ende estoy en mi último año de escuela.

La verdad es que no… no suenan mal las iniciales juntas.

Perdón, realmente pasé por alto el preguntarte por tu día. Lo lamento, y me alegro que haya estado grato.

Bueno, la ciudad es gigante y una de las más grandes de Noruega, por lo que no me sorprende que vivamos en la misma, después de todo este blog es de una chica noruega también, pero sí es gran coincidencia.

¿Qué harás hoy? -E

¿Qué haré hoy? Me quedaría horas hablando contigo de ser posible. Un mensaje nuevo me sacó de mis pensamientos.

"Muy bien Anna, todo colorido como debe ser. Claro que puedes invitarlos, las veces que me he encontrado con ellos resultaron muy agradables. Ya me muero por saber que disfraz usarás, siempre nos sorprendes. Hablamos pronto, ahora me voy a mi práctica de softball, te mando un beso." – Zel.

Dejé el teléfono sobre la meza de luz y me propuse a responder el mensaje de la repostera.

No soy una niña. ¿Nadie te ha dicho que la edad no significa nada? Lo que cuenta es la edad del alma, lo que sentimos, como pensamos, como amamos. Lo siento, me fui por las ramas, es que el romance es lo mío aunque este soltera. Sé que no te lo has preguntado, pero bueno ya que se me ocurrió. ¿Tú estás soltera también? Olvídalo, estoy cruzando líneas invisibles.

Hoy por suerte no tengo práctica de Handball, porque me duele la muñeca de un lanzamiento mal hecho que hice. Seguramente vaya al centro comercial a comprar cosas que necesito para una fiesta que tengo este fin de semana. ¿Tú que harás? -A

Honestamente me sentí algo incómoda con el comentario de la edad. Ella también era una adolescente al igual que yo, aunque daba a entender que se sentía más una adulta, sin embargo, no podía dejar de pensar que seguro sería tan niña como yo.

No, sé que la edad no lo es todo, pero sí es importante. Sigo pensando que eres una niña.

Con respecto a lo otro, no sé si responder esa pregunta, pero lo haré por simple curiosidad tuya. Sí, estoy soltera.

Qué mal lo que sucedió con tu muñeca. ¿Has visto a un médico? Deberías tener más cuidado.

Yo también debería buscar cosas para una "fiesta" este fin de semana, a la cual prácticamente estoy obligada a ir.

A cambio de mi respuesta, ¿puedes decirme ya cuál es tu nombre, A? – E

Comencé a moverme inquieta en mi asiento. "Estoy soltera". Pequeña frase que no podía salir de mi cabeza. ¿Qué rayos pretendes Anna? Dijo una voz en mi interior.

¿Estará bien que me hayas puesto nerviosa con tu pregunta? No con la del médico, la verdad no es tan grave y me ha pasado miles de veces.

Sino con la pregunta final. Pensaba dejar la intriga para el final, pero de acuerdo, lo diré.

Mi nombre es… palíndromo. De ahí saca tú la respuesta.

Agh, bien lo diré directamente. Me llamo Anna, Anna Summers. ¿Tú?

El tiempo que pasé esperando su respuesta se hizo imposible, interminable. Y no exageré, realmente pasaron horas y horas, sin recibir su respuesta.

No podía dejar de pensar en aquella muchacha que ahora sabía mi nombre, pero yo no el de ella. Dejé la computadora prendida en todo momento, aguardando por su nombre. Ya ni entendía por qué la necesidad de saberlo. Era desconocido.

Se hizo de noche, y luego de terminar todos mis deberes que tenía para el día siguiente, miré la hora y noté que era realmente tarde. Siempre me ocurría aquello, me acostaba a dormir tardísimo, y al otro día me costaba horrores abrir los ojos.

Me recosté en la cama, apagué la luz, y olvidé que dejé la computadora prendida. Ya qué. Pensé. Estaba por entrar a un bonito sueño que me esperaba, cuando llegó una notificación a mi teléfono. Miré y era del blog, me había registrado desde el teléfono.

Tiene un mensaje nuevo de: E-CopodeNieve-A

Ingresé al mensaje, el cual sólo contenía apenas tres palabras.

Elsa, Elsa Arendelle.


Bueno, espero que el capítulo les haya gustado, la verdad me costó mucho escribirlo... Este fic se me está haciendo un poco más difícil que el anterior que escribí, en parte por el tiempo... y en parte por que el cambio de situaciones cambian un poco a nuestras hermosas protagonistas.

Ya saben que se les agradece mucho a quienes siguen la historia, y aún más a quienes la comenta, por lo que un review siempre es muy bien recibido.

Respuesta a Reviews:

M: Jajajajaja Me pone tan contenta que te encante :)

Así es, el coqueteo será importante de aquí en más (?) Bueno ya veré como sigo con ello.

Dudo mucho que ésta sea una historia perfecta, pero muchas gracias por pensar así.

Creo que es algo exagerado decir que Elsa está coqueteando, realmente fue bastante sutil.

Tu amor es más que bienvenido xD

Muchas gracias por tu comentario, realmente me alienta mucho cuando me dicen tantas cosas bonitas.

Te mando besos entonces!

Saludos

AaronVS3: Todo lo que afirmo con respecto a que? Jajajaja espero que te gusten! Gracias por tu review :)

SkySound: Bueno, ya contestarte este review es algo viejo jajaja Espero que te haya gustado como quedó este capítulo. :)

Me gusta el hecho de dar pequeños detalles, obvio que las miradas son muy importantes, pero yo por ejemplo, cuando me enamoro de una persona, lo hago en su totalidad, de cada pequeñez que exista, por eso me parecen importante algunos detalles.

Me gustó mucho haber dejado el capítulo justo allí, era necesario para darle un toque a la historia.

Muchísimas gracias por toda la ayuda que me has brindado, sos increíble y te agradezco en serio.

Gracias por seguir la historia.

Un beso!

P/D: Ahora no es que te despierto, sino que apenas te dejo dormir. Con la espera hasta esta hora por el capítulo, me refiero.

A-little-death-for-you: Punto 1: tu confusión me hizo confundir a mí, por lo que decidí aclarar algunas cosas, que quizás te sirvan para aclarar tus dudas, cualquier cosa sabes que puedes decírmelo. ;)

Punto 2: Me alegra que te gusta este punto de la historia, así iré arreglando la historia en general.

Punto 3: La verdad es que no, no me sucedió así. Toda la historia está hecha en parte de experiencias personales, pero no todas con una misma persona, sino sería demasiada coincidencia jajajaja.

Punto 4: Bueno, con respecto al final, ya te comenté mi punto de vista jajaja pero me alegra que te haya interesado.

P/D: Lamento que sea corto jajajaja, pero es lo que puedo hacer con el tiempo apretado que tengo. Espero que te guste de igual manera.

Gracias por tu review y por seguir la historia.

Saludos

Danae Endemyon: Jajajaja que bueno que te haya gustado! A comer chocolate, yo hoy comí helado de chocolate para alegrar el día :)

Adrian9966: Jajaja muchas gracias por tu review! Me alegro que te haya gustado, realmente. Seguro con el tiempo que pasó ya se te fue el nudo :D

Espero que este pequeño pov Elsa sea suficiente para saciarte xD

Un abrazo y saludos :)

Caeli18: Jajajaja en este capítulo Elsa se sentirá como vos entonces! Te describí a vos también? Wow, me sorprendiste esta vez. Gracias por seguir el fic, y me alegro que te haya gustado. Saluldos!

LindsayWest: Jajajajajajaja nooo mientras más largos sean los reviews mejor en realidad, más alegría a mi corazón.

La verdad es que nunca he escrito capítulos largos... al menos soy honesta xD

Oh, de seguro tu historia debe ser muy buena! La verdad me intrigó para leerla.

Bueno, vete (U) pero vuelve :3

Cuidate vos también y te mando un beso!


Gracias a todos por leer, se les agradece de corazón. Los espero el el próximo capítulo... (Y ustedes también esperenme para el próximo capítulo :3)