Los personajes no me perteneces, solamente los estoy utilizando para mi diversión.
Acá dejo la parte de Alya del relato de Adrien del segundo capítulo. Espero que les guste.
Alya miró el lugar donde se encontraba y pensó que en otras circunstancias la que estaría balanceándose junto a Nino sería ella. Pero no eran otras circunstancias y la que se balanceaba junto a él era Marinette, y de alguna manera ella siempre había sabido que ellos dos iban a encontrar el camino uno al otro. Al menos ella lo estaba tomando mejor que Adrien y sus sonrisas plásticas y educadas. Alya estaba realmente feliz por Marinette y Nino, y no había nada que ella pudiera haber hecho para impedirles ser felices; pero no podía quitarse de la cabeza que ella podría haber sido la que bailaba junto a él si las cosas hubieran sido diferentes.
A diferencia de Adrien, ella sabía exactamente dónde todo había salido mal y dónde las cosas habían comenzado a desmoronarse. Y, aunque una parte de ella quería echarle la culpa a su amiga y a Nino, en el fondo sabía que todo había sido culpa de ella y su ambición. Alya había decidido que no tenía tiempo para una relación con el Lady-Blog en su mejor momento, pero Nino había sido el que se había enamorado de alguien más. Y las culpas eran compartidas.
Vio a Adrien sonreírle a la novia. Había pensado, unas horas atrás, que iba a cometer una locura y detener la boda. Lo vio obligarse a sonreír cuando dijeron sus votos (—Me enamore de ti dos veces. La primera vez fue cuando éramos dos niños jugando a saber qué era el amor y la segunda vez cuando ya lo sabíamos y lo habíamos arruinado. Y nos encontramos un jueves y con un café de por medio nos dimos cuenta de que teníamos otra oportunidad de hacerlo bien. Y lo hicimos. Y acá estamos. Y soy tan feliz.) Ella misma había querido echarse a correr cuando lo escucho, pero la sonrisa en el rostro de Marinette la había hecho detenerse. Pero tampoco iba a negarlo, una parte de ella quería que él la mirara con adoración a ella, que la sostuviera con amor a ella y no podía tener nada de eso y el corazón latía y le dolía.
Siempre había pensado que eran perfectos el uno para el otro, pero egoístamente había deseado que ellos nunca lo descubrieran.
— ¿Cómo fue que todo terminó así? —le preguntó Adrien mientras se sentaba a su lado y la miraba. Con una copa en la mano y el corazón en la otra, Adrien lucía desgraciado y Alya no sabía cómo ayudarlo.
—Te voy a contar una historia, Adrien, de dos personas que estaban destinadas a estar juntas y al final lo estuvieron…
Adrien había rechazado a Marinette. Alya se preguntó qué tan malo había sido, no había escuchado de su amiga desde el día anterior cuando la dejo tan emocionada por haberse decidido a por fin confesarle sus sentimientos al chico y ella tenía una cita con Nino. Revisó su teléfono otra vez y vio que no tenía ningún mensaje de ella y comenzó a preocuparse. Había sido Nino el que le dijo en medio de su cita cuando le sonó el teléfono y era un mensaje de Adrien.
Llegó a la panadería y vio de inmediato a Marinette. Estaba junto al mostrador atendiendo a los clientes, pero se la notaba triste y Alya quiso golpear a Adrien por hacerle eso. Siempre había sabido que ese chico iba a romperle el corazón. Nino fue quien al final pudo alegrar a Marinette, tal vez porque fue el único que no trato de endulzar la situación o se ofreció a golpear a Adrien, él se quedó a su lado y la vio romperse, entre lágrimas y lamentos la sostuvo y Alya, con miedo, pudo ver lo bien que encajaban juntos.
Las clases comenzaron y Marinette se encontraba mejor, la relación de Alya y Nino estaba mejor que nunca. Y cuando Adrien volvió las cosas fueron extrañas, pero se acomodaron. Muchos cambios se produjeron cuando Alya y Adrien fueron puestos en las mismas clases, el más notable de esos cambios fue que no podían ver a Nino y Marinette más que en un corto periodo que compartían para el almuerzo.
—Si la hubieras dejado ella te habría dado el mundo, ¿sabes? —le dijo Alya una tarde a Adrien. Nino y Marinette acababan de entrar a la biblioteca, tomaron asiento unas cuantas mesas alejadas de ellos, pero los ojos de Adrien se habían desviado unos segundos hacia ellos. —Podría haber hecho cualquier cosa por ti. —le susurró.
—¿Cómo podría dejarla hacer eso? —preguntó él en el mismo tono. Ella desvió la mirada a Marinette y Nino. —No puedo hacer lo mismo por ella, Alya, y ambos sabemos que se merece algo mucho mejor. Alguien que la quiera de la misma forma o más. Alguien que le saque los miedos y haga ver lo brillante y hermosa que es. Y esa persona no soy yo. —terminó. Y Alya lo sintió mirarla, pero ella no podía despegar los ojos de Marinette y Nino que reían en silencio.
—Creo que una parte de ella siempre estará tratando de alcanzarte. —musitó volviendo su atención a los libros que tenían delante. —Es una pena que no la dejes hacerlo.
—Estoy tratando de atrapar a alguien más.
—Sí, lo sé. —masculló sin mirarlo. —pero es un poco imposible, ¿no crees? —lo miró y dos segundos después desvió la mirada. —Si la hubieras dejado ella te habría dado el mundo, ¿sabes? —repitió la pregunta unos minutos después.
Él no dijo nada más. Pero lo sabía.
No era justo. Eso fue lo primero que pensó Alya cuando vio la hora y Nino no llegaba. No era la primera vez que pasaba y se estaba volviendo estúpido, pero todavía estaba allí esperándolo. No era justo. Pensó en que tal vez era un castigo por haber hecho lo mismo, pero Nino no era de ese tipo de personas y si estaba llegando tarde era por algo. Alya no había llegado a las dos últimas citas que habían tenido porque estaba ocupada documentando la pelea de Ladybug y Chat Noir. El Lady-Blog era la cosa más importante para Alya y su novio lo sabía, así que se había tomado la libertad de saltarse esas citas sin avisarle porque él lo entendía. Y lo había hecho. Pero ahora comenzaba a sentir que estaba siendo castigada y no era justo.
Era cada vez más difícil pasar por alto que las cosas entre ellos se estaban desmoronando, y que los silencios se volvían incomodos y nada se sentía natural, que todo de repente se sentía artificial y estúpido, que las peleas era por cosas tontas y que las reconciliaciones se volvían forzadas. Se sentía como si estuviera ahogándose y aunque sabía nadar no encontraba fuerzas para hacerlo. Las excusas se volvían patéticas y las mentiras se amontonaban en su garganta.
Nino llegó diez minutos después corriendo. Su excusa fue débil y una hora más tarde estaba excusándose otra vez para poder salir de allí lo más rápido posible. Alya lo vio irse y se sintió aliviada de que lo hubiera hecho.
—…Vamos, Alya, no digas eso. —insistió Nino. Se había quitado los auriculares y se aferraba a su tasa de chocolate caliente.
—Me está poniendo triste toda esta situación. —repitió ella. —Y esto no es justo para mí, Nino y sé que lo sabes. No puedo soportarlo más y estoy cansada de tragarme todas las mentiras que nos decimos.
—Dije que lo sentía. No quise mentirte, Alya.
—¡Lo sé! ¡Lo sé! Pero no son tus mentiras las que ya no quiero tragarme, son las mías las que no puedo soportar…No quiero que perdamos el tiempo en una relación que no va hacia ningún lado…
Las lágrimas la traicionaron y Alya se dio vuelta dándole la espalda. Era difícil y había preparado sus palabras la noche anterior, pero lo que no había esperado la noche anterior era que Nino peleara con ella por una decisión que ya estaba tomada y de la que ella no iba a arrepentirse. Las cosas entre ellos se habían terminado. Lo cierto era que ya no sentía nada cuando Nino le tomaba la mano, o, cuando la besaba y la abrazaba. Ya no lo quería de la misma forma y eso estaba matándola.
—Por favor, Nino. —le pidió Alya sin dejar voltearse a verlo. —No hay nada que puedas decir porque…
—…ya lo hemos dicho todo ¿no?
—Siempre voy a quererte, pero es hora de que vayamos aceptando que hace tiempo dejamos de sentir lo mismo. Tengo en Lady-Blog y necesito poner toda mi atención en eso, no quiero gastar fuerzas en algo que ya no podemos arreglar.
—Siempre voy a amarte, Alya. No me arrepiento de nada.
Marinette fue la más sorprendida por la ruptura. Al final dijo que lo entendía, pero obviamente que no lo hacía. Se iba a celebrar un baile y se mostró indignada cuando Alya aceptó la invitación de otro chico, y triste cuando Nino les dijo que iba a hacer de Dj. Al final del baile, fue Marinette quien la paso mejor.
La cita de Alya fue un desastre. Y la música fue bastante buena, Nino hizo un gran trabajo de Dj. Adrien se había pasado la noche huyendo de Chloé. Y Marinette se consiguió una pareja. Dos meses y ocho citas después se convirtieron en una pareja oficial.
El año estaba llegando a su fin y las cosas se estaban volviendo tranquilas. Alya y Nino volvieron de a poco a ser amigos, y Adrien se la pasaba evitando a Marinette y Bastian.
A Alya la aceptaron en una universidad de New York. A Nino en el conservatorio de música de París. La noche que lo supieron fue la primera vez que se emborracharon y durmieron juntos. Acordaron en que fue una cosa de una sola vez y que iban a olvidarlo. Tres noches después le dijeron a Marinette y Adrien lo que había pasado. Adrien les dijo que había besado a Chloé. Y Marinette les hablo sobre cómo las cosas habían terminado con Bastian. Estaban jodidos, pero se tenían el uno al otro. Nino le confesó que también había sido aceptado en un conservatorio de música en New York, le dijo que la quería y ella no le dijo nada.
Nino le dijo que era lo mejor que le había pasado un día antes de marcharse y Alya sintió, después de tanto tiempo, que ya no la ponía triste. Fue Marinette de quien más le costó despedirse, entre lágrimas se prometieron seguir en contacto.
New York era increíble. Alya se enamoró la primera vez que puso un pie en el aeropuerto. Decidió no ir a casa para las fiestas y, en su lugar, asistió a una fiesta donde conoció a Ted Harrison.
Las cosas pasaron rápido y tres meses después de conocerlo estaban compartiendo la cama. Era fácil y divertido, no había complicaciones y no necesitaban dar explicaciones. Ted la quería, y quería todo con ella. Fue cuando le dijo que la amaba, un año después de conocerlo en otra fiesta, que Alya se dio cuenta de que no podía amarlo de la misma forma.
La invitación no fue una sorpresa inesperada. Marinette y Nino habían estado pasando muchísimo tiempo juntos. Ella lo había sabido desde el principio. Marinette le había dicho, le había preguntado si todavía tenía sentimientos por Nino y Alya lo negó, entonces un tiempo después también le había dicho que habían empezado a salir. Así que no, la invitación no fue una sorpresa.
Estás cordialmente invitado a la boda de
Marinette Dupain-Cheng & Nino Lahiffe.
—Y así termina la historia, Adrien, con esas dos personas siendo felices. —terminó ella.
Pensó que en otras circunstancias ella sería la que bailaría con Nino. Si ella le hubiera dicho a Marinette que todavía tenía sentimientos por su ex novio estaba segura de que su amiga no habría ni siquiera pensado en tantear una relación con él. Pero Alya ya había sido egoísta muchas veces, y no quería serlo más. Nino le había dicho que era lo mejor que le había pasado antes de irse a New York y ella había sabido que si le hubiera dicho lo mismo él tal vez habría elegido el conservatorio en New York y la habría seguido. Pero Alya había sido egoísta, había pensado que no quería compartir eso con nadie ni siquiera con Nino.
Era el momento de decir algunas palabras y Alya no tenía ninguna.
—Hace mucho tiempo Marinette había fantaseado con una boda, pero ninguna fantasía se puede comparar con la realidad. Y puede que ella no lo supiera, pero yo siempre supe que al final del pasillo era Nino quien iba a esperarla. Así que aquí estamos en el sueño hecho realidad y es perfecto, es suyo y estoy feliz de que así sea…
