Puedes escuchar Misery de Maine y Woke Up This Morning de Alabama 3 (aka the Sopranos theme song) para un mejor disfrute.


Len estaba con náuseas—se sentía enfermo físicamente. No vomitó porque eso no habría ayudado. Nada iba a ayudar con eso.

Barry salió corriendo de allí como si el diablo estuviera en sus talones y eso jodidamente dolía. En una visera, física manera, como arrancar un órgano importante y dejándolo en el suelo sangrando. Estaba medio confiado en que el dolor era algo más sólo sus otras lesiones e imaginando—que separarse de una Alma Gemela tan pronto después de la Comunión Inicial probablemente estaba destinado a doler, con el fin de atraer a la gente junta. Pero si Barry notaba no se preocupaba, estaba seguro que no volvería.

Len la había jodido magníficamente que casi ciertamente era un acto del destino. O tal vez en realidad él sólo lo arruino después de todo. Después de cuarenta y dos años, realmente debería haber visto venir esto, pero de alguna manera, éste se había alejado de él.

Se sentó de nuevo en la pequeña cama, tragando la bilis y el dolor, las costillas ardiendo encima del resto. Su pierna izquierda parecía que estaba en llamas. Se dio cuenta con un sobresalto que no era su propio dolor. Su respiración venía fuerte y caliente y apretó los dientes y se concentró en respirar. Exhalaciones lentas y deliberadas. El dolor no era nada nuevo, nada que no pudiera manejar, y se obligó a concentrarse por un momento, tendiéndose sobre su espalda para no presionar sus costillas.

El ataque de pánico de Barry le había dejado sin aliento cuando ocurrió, intenso en recién formada conexión, suficiente para que su pecho y sus músculos estuvieran tensos y él casi hubiera caído en un ataque de pánico junto al chico. Paro ahora Barry se había ido y Len todavía podía sentirlo—su terror, si dolor, su profunda desesperación.

Cuarenta y dos jodidos años para esto. Veinticinco de estos años como un Marcado Manifestado, un Marcado y Esperando—esperando esta clase de horror. Se dejó recordar esos veinticinco años, preguntándose cómo carajo había llegado a esto.


La Marca de Len apareció cuando tenía diecisiete años. Como la mayoría de los niños No-Marcados, él secretamente esperaba una Marca cuando era muy joven, soñaba despierto acerca de lo que su "persona perfecta" podía verse, sonar, ser. Casi todos los chicos No-Marcados tenían una fase en la que romantizaron el concepto, y algunos de ellos nunca superaron esa fase. Le lo hizo. Cuando llegó a la adolescencia, estar No-Marcado era un alivió. Él tenía a Lisa para cuidar y eso era lo que importaba. Aún si no lo hiciera, tener una Alma Gemela significaría simplemente someterlos al desastre que su padre estaba haciendo con él. En el momento en que era un adolescente, Len sabía que haría una mierda de Alma Gemela—demasiado roto, demasiado cruel, demasiado duro ya.

Había susurros en la escuela sobre asesoramiento, sobre terapia. Él realmente no debería querer someterse a alguien, al menos a alguien que no fuera igual a él. Y no quería una Alma Gemela igual a él de todos modos, así que por qué molestarse.

Como la mayoría de las cosas en la vida de Len hasta ese punto, no obtuvo lo que quería. Unos cuantos años después de haber abandonado toda idea ser un Marcado, eso paso—en el peor momento posible y en el peor lugar posible. Sintió que quemaba en su piel justo después una paliza, justo debajo de un floreciente moretón. Había estado cabreando a su padre a propósito, poniéndose en su espacio en una manera que hiciera al viejo explotar. Tenía que—Lisa estaba llorando, y no había nada que el bastardo odiara más que ese sonido. Era demasiado joven para aprender a secar sus lágrimas todo el tiempo—la mayoría del tiempo, pero no siempre. Normalmente, ella habría venido a Len cuando estaba decaída pero se había caído mientras patinaba y se lastimó la muñeca muy mal. Podría estar rota y necesitaba un viaje al hospital. Borracho y alborotado, el viejo se enojó, y Len justo llegó a casa a tiempo para alejarlo de Lise y hacerle más daño que una muñeca rota. Parecía pensar que el hospital haría demasiadas preguntas si estaba herida, la culpaba de hacerle parecer malo.

Así que Len había apartado al bastardo borracho y consiguió un puño en el rostro por su problema. Y luego otro. Y más después de eso. Incitó a su padre, se puso de pie contra el ataque, con sangre en los dientes y le dijo exactamente lo que pensaba del viejo golpeando a una niña—a su hija. La siguiente cosa que supo es que estaba en el suelo, una avalancha de patadas enojadas, el cinturón también apareció. Sabía que era mejor no pelear. Lisa ya no estaba llorando, estaba rogando a su papá que se detuviera. Lo hizo, en algún momento, cuando Len estaba todo negro y azul. Fue malo.

Entonces el bastardo se durmió mientras Len se arreglaba. Estaba de pie—con la ayuda de Lisa y maldición, su hermana no tendría que ver esto—cuando sintió una sensación cálida, casi ardiente y casi hormigueante en su lado derecho. Se aferró, imaginando que solo era un moretón. Entonces llamó a su vecino para que recogiera a Lisa y la llevara a una radiografía para su muñeca—le pagaría de vuelta. Sabían que era bueno para eso. Después de que ella se fuera, se sentó en el borde de la cama con el botiquín. Luego de quitarse la camisa para evaluar el daño, miró hacia abajo y—

Y ahí estaba. Un afilado conjunto, blanco, circular, casi como un—

— ¿Un copo de nueve? –la voz de Len susurró, sorprendida y su primer instinto, aunque estaba solo, fue ocultarla, cubrirla, guárdala para sí mismo. Era suya. era—

¿Tenía Alma Gemela? ¿En esta vida?

Maldijo y presionó la palma de su mano en sus ojos contra el súbito ardor, la opresión en el pecho. Tenía que ser un error. Nadie debía cargar con este desastre. Ninguna otra persona—

No una persona. Un bebé. Un infante. Si Alma Gemela acababa de nacer. El Marcado Manifestado aparecería en el momento en que naciera el Alma Gemela de una persona, y la otra persona sería un Nacido Marcado. Su Alma Gemela era un bebé recién nacido y él tenía diecisiete años. Sólo su jodida suerte. Y la Marca ya estaba envuelta en un moretón verde y purpura. Sus primeros regalos a su Alma Gemela—dolor y heridas.

Len no podía quedarse allí, no después de eso. Tenía que irse. Menos de un mes después se había ido, lanzándose con un grupo de ladrones que conocía, haciendo pequeños trabajos pero era una salida y él necesitaba salir. No le había dicho a nadie acerca de la Marca, cubriéndola y protegiéndola. No sabía que hacer al respecto. Tenía una Alma Gemela, pero su Alma Gemela era un bebé inocente allá afuera, no bueno para él ahora. ¿Pero qué pasaba con el futuro? Tenía que planear el futuro, hacer algo más de sí mismo para quienquiera que sea, para cuando sea que se encontraran.

Len sabía que no podía permitir que su padre viera la Marca y arruinara esta parte de su vida también, insultándolo y como lo que él hacía con todo lo demás acerca de Len, de su madre ausente y sus insultos a su mala actitud y habilidades. Y no podía permitir que el viejo hiriera más ese lugar en su cuerpo, no ahora que una parte de su cuerpo era preciosa. Tampoco podía dejarlo emborracharlo e ir demasiado lejos un día, equivocándose y accidentalmente golpeando a Len hasta que tuviera un daño cerebral, o peor. Casi había ido ya en esa dirección muchas veces, pero ahora tenía a alguien más que dependía de él, de otra vida a la que estaba obligado, de alguien que ni siquiera era tan grande y fuerte como Lisa.

Cuando se fue, Lisa lloró. Fue la última vez que la vio llorar. Ella estaba enojada y triste, asustada y joven todavía, y ella le pregunto por qué tenía que irse, cómo podía dejarla sola. Estaba podrida, toda la situación, igual que él. No podía decirle de la Marca. No podía permitir que pensara que estaba poniendo a otra persona—incluso alguien que quien quizás nunca conocería—delante de ella. Así que le dijo que fuera fuerte, que fuera dura, que secara sus lágrimas y que le odiara por ser egoísta. Luego trató de convencerse que su padre estaría mejor sin él allí. Len era al que detestaba de todas formas—Len cuya madre no había aparecido en quince años, a diferencia de la madre de Lisa quien se pasaba algunas veces; Len quien contestaba, quien era un fracaso, quien constantemente lo hacía parecer el malo. Odiaba a Len por ser—un montón de cosas feas en las que Len no quería pensar en realidad.

Entonces se fue y los años empezaron a pasar. La noche, antes de que su Alma Gemela tuviera dos, Len durmió con una pistola debajo de su almohada, con un techo desconocido sobre su cabeza. Tenía un trabajo que hacer a primera hora en la mañana. Paso el siguiente cumpleaños de su Alma Gemela dentro de una celda de prisión. El año siguiente, estuvo en una exhibición de arte, subiendo su juego, tratado de alcanzar un nuevo nivel porque eso de irrumpir y entrar era insignificante se estaba poniendo viejo. Había una excursión escolar ese día, un grupo de niños y se atrapó preguntándose—por supuesto, su Alma Gemela sería demasiado joven para la escuela todavía, pero un día estaría en excursiones como ésta y—

Len dejó la exhibición de arte y terminó escogiendo un trabajo diferente, abriendo la caja fuerte de un millonario por un diamante. Su Alma Gemela era un niño y por primera vez, se dejó empezar a pensar acerca de quienquiera que fuera, en serio, esperando que fuera un chico, esperando que creciera feliz y amado, creciendo y amando a Len, podría ser su amante y— se sentía asqueroso. Como un pedófilo. Su Alma Gemela era un jodido niño. No importaba que Len estuviera imaginando ese futuro con un adulto, un más cercano a su edad, no podía cambiar la diferencia de edad por deseo.

Después de eso, comenzó a evitar estar cerca de niños, incluso mirarlos. Lo molestaba. Era un adulto, casi veintiuno y su Alma Gemela era niñito. ¿Qué pasaría si viera al niño y reconociera su Marca? La Comunión Inicial entre un hombre adulto y un niño, ¿Ese tipo de conexión? No había jodida manera. Evitaba contacto físico con los niños pequeños a toda costa. No que la gente estuviera haciendo fila para que él cargara a sus niños o los abrazara, pero se mantuvo claro como si fuera alérgico, un tipo de niñofobia.

Cuando tenía veintitrés, Len cometió su primer asesinato, una cuestión de supervivencia y necesidad. Su mano temblaba en la pistola, vomitó después. Fu una semana después del cumpleaños de su Alma Gemela. No pensó en eso. Asesinar se hizo fácil cada vez después de la primera, y eventualmente tuvo una reputación de ser frío y despiadado. Fue útil a medida que pasaban los años.

Al año siguiente, cuando tenía veinticuatro, Lisa vino para encontrarlo. Su padre fue arrestado, pero eso no alcanzo las noticias, se mantenían callados porque era policía. Lo había estado planeando durante un tiempo, ella le dijo. Recogió evidencias sobre su viejo—todos los sobornos que tomó, los acuerdos. Copilándolo y entonces encontró una manera de filtrarlo a la policía y mantener su nombre fuera de eso, sus huellas fuera. Les estaba impresionado, y deseo haber pensado en algo como eso años antes. Lisa era más inteligente que él. Ella todavía estaba en su adolescencia, a punto de entrar al sistema debido a eso. Cuando le preguntó cómo lo había encontrado, ella se había reído, ya demasiado inteligente para su edad, demasiado buena para esto.

—No eres difícil de encontrar, Lenny –le había dicho. Aprendió a cubrir mejor sus huellas, pero nunca de ella.

Y ya que lo conocía tan bien, y el no tenía nada que realmente había querido esconder de ella, y porque se sentía raro y solo, Len le dijo sobre la Marca. Se lo mostró, escondido entre un complejo tatuaje que todavía estaba expandiéndose sobre su toso. Pensó que estaría cabreada, pero estaba feliz por él. Eso estaba mal y en retroceso porque la Marca era una maldición en su mente. Explicó que su Alma Gemela acababa de cumplir siete años y ella parecía pensar que eso era gracioso y se burlaba de él por ser un asaltacunas. De alguna manera, lo hizo parecer más horrible de lo que era.

Después de eso, ellos eran un equipo de nuevo. Ninguno de sus padres adoptivos se atrevió a verla de mala manera luego de tener una conversación con ellos, y en su mayoría ella era libre de hacer lo que quería hasta que tuviera dieciocho. La hizo terminar la escuela y ella se quejó sobre eso, pero alguien en la familia tenía que conseguir una educación desde que había decidido que las Olimpiadas para el patinaje sobre hielo no eran su carrera después de todo. Su padre estaba en prisión en este punto, un buen viaje.

Y por rato, el mundo era su ostra. Los años comenzaron a marcar más rápido, diferentes ciudades, diferentes policías, diferentes países, diferentes círculos de amigos, diferentes todo—las únicas constantes de su vida a sus mediados y finales de los veinte eran su hermana y la Marca en su piel. Cuando tenía veintiséis y su Alma Gemela tenía nueve, Len estaba en México, acostado después de un trabajo. Cuando tenía veintiocho, regresó a Ciudad Central, fue enviado por un tiempo a Iron Heights, que no duró más de unos meses gracias a sus conexiones con la Familia Darbiyan. Su cara estaba destrozada después de correr hacia su padre y atacarlo. Sin embargo, el viejo estaba en la sala del hospital, y Len no se arrepentía de sus propias heridas y nudillos reventados. Su alma Gemela tenía nueve, y Len se acostó en su litera esa noche y se preguntó en que pensaba en ese momento, si su propio padre era mejor que el de Len. Durante ese período en prisión, su compañero de celda era un pirómano llamado Mick Rory. Len lo odiaba. Se hicieron buenos amigos.

Cuando tenía treinta, Len se dejó de preguntar acerca de su Alma Gemela de trece años. Leonard Snart era un hombre que la gente conocía ahora, no sólo la mafia alrededor de Central o incluso América; estaba creciendo internacionalmente. Estaba en la lista de todos los organismos de control—el FBI, ARGUS, Interpol, lo que sea. Así que en el cumpleaños decimotercero de su Alma Gemela, se dejó preguntar. ¿el niño crecería para ser un criminal, como Le? ¿Acabarían como socios en el crimen? ¿Se encontrarían en la cárcel? ¿Sería alguien a que pudiera ayudar a cuidar, mostrarles las cuerdas? ¿Sería alguien que mirara a Len por sus logros, como lo eran?

Pero a lo largo de ese año Len se dio cuenta, con un brusco y retorcido sentimiento que lentamente se agitaba en su estómago, que el destino debía resolverlo., que se suponía que las Almas Gemelas eran compatibles, pero joder él había tenido una vida retorcida hasta ahora. Su Alma Gemela era un niño allá fuera, y si iba a mirar a un tipo como Len entonces el niño estaba en un oscuro camino, uno que Len en realidad no quería para él en absoluto. Se encontraba casi esperando que su Alma Gemela fuera una persona norma, con una familia feliz que lo amara y nada de lo que Len había pasado, incluso si eso significaba que su Alma Gemela no tuviera ni idea de qué hacer con un hombre cuyo oficio era el robo y su red de amigos estaban todos conectados con el crimen organizado. Era un círculo vicioso: o tenía una Alma Gemela con una vida oscura como la suya, que lo entendía, o una Alma Gemela con una vida más feliz, que probablemente nunca querría a un viejo criminal lleno de cicatrices, que no podía entrar a un vuelo comercial sin usar un nombre falso y disfraz, alguien que no tenía nada que ofrecer en el camino de la normalidad.

Len apartó esos pensamientos cada vez más a medida que pasaba el tiempo, pero se burbujearon el año siguiente y se dejó llevar por una fea borrachera. Se alejó de la bebida durante meses después.

Luego empezó a subir en su juego en una nueva manera—no había visto el interior de una celda en cuatro años y no tenía intención de hacerlo nunca más. Tampoco tenía la intención de tener un expediente o arrestos para ofrecerle a su Alma Gemela si alguna vez lo encontraba. La familia Darbiyan estaba cayendo y los Santini levantándose, y no tenía casi tantos amigos en ese círculo. Len empezó a hacer planes de emergencia por si alguna vez volvía a ser capturado por los policías, tomaba mejores trabajos y empezaba a ser más pagado, mantenía dinero en efectivo y establecía mejores casas seguras, realizaba algunas inversiones.

Cuando su alma Gemela tenía quince, Len descubrió que Mick tenía su propia Alma Gemela y un extraño arreglo, uno que hacía que Len se sintiera más y menos nervioso acerca de su propia situación. Cuando su Alma Gemela cumplió dieciséis, Len estuvo en Francia haciendo un robo de arte con Lisa. Fue entonces cuando se permitió ver las caras de los adolescentes que pasaban. Su alergia a los bebés y niños pequeños se había extendido a los niños y estudiantes de secundaria y luego a los adolescentes, envejeciendo como él lo hacía, como su Alma Gemela lo hacía. Pero pensó que dieciséis no sería totalmente perturbador para la Comunión Inicial, si accidentalmente estrechara la mano con este niño en alguna parte.

Esa noche, después de celebrar su golpe, se recostó y se preguntó— ¿Su Alma Gemela había besado a alguien más? Len perdió su virginidad a los dieciséis, ¿Su Alma Gemela estaría haciendo lo mismo? No esperaba que ese pensamiento le hiciera sentir tan posesivo, celoso y enojado como lo hacía. Len había tenido sus polvos durante los años, demasiados para contar en este momento. Las relaciones no le iban, casi nunca lo hacían para alguien Marcado y Esperando pero menos aún para alguien con su estilo de vida. Sus tatuajes ocultaban su Marca de la mayoría de la gente, pero sus parejas se lo figurarían de todas formas, si tuvieran las oportunidades de examinar su tinta—nada podía replicar los tonos únicos y la calidad casi luminiscente del Marca Alma. Pero entre sus pocas relaciones, sus muchas aventuras de una noche, y sus más-ocasional-de-lo-que-debería-haber-sido noches con trabajadores sexuales, Len no tenía derecho a estar celoso. Eso no cambiaba que lo estaba, de alguna persona hipotética que pudiera llegar a tocar a su Alma Gemela antes que él.

Cuando Len tenía treinta y cinco y su Alma Gemela cumplió dieciocho, volvió a emborracharse, pero esta vez era para celebrar. Lo había hecho—su Alma Gemela era un adulto. Lisa celebró con él. Y cada año hasta eso había sido una victoria—otro año hacia los dieciocho., hacia un potencial futuro con alguna persona con la que estaba conectada en un vínculo que se suponía iba a acabar vidas, si sólo ellos pudieran encontrar el uno al otro.

Pero cada año después de eso era una maldición. Treinta y seis, treinta y siete, ocho, nueve—cuarenta. No se permitió pensar en eso—en realidad nunca desde el principio, excepto ese día al año—pero era el tipo de cosas que siempre existía en el fondo de su mente. Y a medida que el reloj avanzaba, se sentía cada vez más seguro de que sería una Papeleta Arruinada, una mano que iría sin ser estrechada, una conexión perdida. Se volvió más duro, cruel, hizo nuevos enemigos de viejos amigos, rompió sus lazos restantes con la familia Santini, entonces un trabajo terminó mal que Mick tuvo quemaduras serias. Tal vez sería mejor si su Alma Gemela nunca lo conociera en esta vida después de todo. Len trató de convencerse de que era lo mejor, lo que siempre había querido de todas formas, nadie más de qué preocuparse.

Y entonces, justo antes de cumplir cuarenta y dos, Len conoció al Flash. Y eso—eso era una distracción placentera, un nuevo juego para jugar. El Capitán Cold era algo que podía hacer, que podía convertirse, una nueva dirección que nunca había explorado. El arma fría, los Rogues, la locura de personas con poderes, subiendo su juego, reconectando con Lisa y Mick, incluso borrando sus antecedentes para facilitar las cosas por si acaso. Todo eso era suficiente para que mantuviera teniendo más diversión de lo que había tenido en años.

Es por eso que debería haberse jodidamente figurado que esto pasaría. Sólo su verdadera maldita Alma Gemela podría distraerlo tan bien de pensar en su hipotética Alma Gemela. Debería haberlo sabido. Debería haberlo sabido la primera vez que golpeó a Barry con el arma fría: justo encima de su Marca, bajo ese traje rojo. Y después de todo, había tenido razón, los únicos regalos que tenía que ofrecerle a su Alma Gemela desde que nació—dolor y heridas. Después de todo, le había dado esos regalos a Barry una y otra vez, disfrutando de eso. Después de todo, realmente no era mejor que su padre.


El estómago de Len se retorció y ardió, sacándolo de los recuerdos, fuera de ese pensamiento. Saboreó la bilis pensando en eso, fuerte y caliente, enojada. De nada servía pensar en eso de todas formas, lo que estaba hecho estaba hecho. La única opción ahora, siempre, era seguir adelante.

Necesitaba un plan. La parte importante era rastrear a Barry. Dejarlo así no ayudaba a ninguno de los dos. Len había tumbado ahí por demasiado tiempo, perdido en pensamientos y memorias. Se evaluó. Necesitaba vendarse las costillas, buscar una contusión y otras heridas, comer algo—estaba hambriento—y entonces necesitaba averiguar dónde estaba su Alma Gemela.

Los primeros pasos fueron fáciles: el final fue menos. Primero lo primero, llamó a Shawna Baez por sus costillas. Después de salvarla de la pequeña prisión de Barry, se había ofrecido para tratar las heridas que él y sus amigos sufrieran, pero no quería tener nada que ver con los robos o trabajos por temor a lo que podría hacer Flash. Barry no tenía ni idea del impacto que había tenido sobre ella y otros, pero había sido la primera en aparecer, seguida rápidamente por Roy Bivolo.

Podía encontrarlo, lo cual era bueno. Consiguió que lo recogiera y lo llevara a su pequeña trastienda que él había ayudado a montar en lo que esperaba que algún día fuera una tipo base de Rogues, si sus planes se concretaban. Al parecer, tenía tres costillas rotas y unas fracturas en el cuero cabelludo, pero sin hemorragia interna. Ella le sermoneó por la contusión cerebral, ya que estaba lejos de la primera vez que había tenido una, pero él solo frunció el ceño por eso.

Entonces evitó las llamadas de Lisa, haciendo su plan en su lugar. Aparecer en la casa de Barry podría enloquecerlo a este punto, por no mencionar que vivía con Joe West y que no era probable que fuera una interacción divertida. No tenía el número de Barry—algo que Len planeaba corregir lo antes posible—por lo que su primera apuesta fue Laboratorios STAR. Por lo menos, tenía una excusa para ir allí.

Con la decisión tomada, esperó hasta casi la noche para dirigirse al laboratorio, cuando sabía que Barry estaría fuera del trabajo. Sabía el horario del chico por un tiempo—empezó a aprender todo lo que podía acerca de Barry Allen tan pronto como había aprendido el nombre de Flash. Al parecer, no rastrear su número de teléfono celular era un descuido.

Entonces, con tensión y anticipación en conflicto dentro de su estómago, Len se estacionó en el laboratorio—en auto porque una motocicleta y costillas rotas no eran amigos. El laboratorio necesitaba seriamente una mayor seguridad. Entró a través de las puertas principales y hacia el córtex, la ubicación que había encontrado cuando trabajaron juntos antes por fisgonear alrededor, pero ahora podía fácilmente caminar directo. Sin embargo, no hizo todo el camino—estaba a medio camino por el corredor largo y curvo cuando—

— ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!


Notas de autor:

Notaras como este fic progresa, que cada capítulo es un punto de vista de un solo personaje, y nunca el mismo personaje en dos capítulos en una fila.

¡Ven a visitarme en mi tumblr [coldtomyflash] por más de este fic y estos ridículos personajes!

Notas del traductor:

Ay, sinceramente me duele un montó Len, y me duele que Barry no lo comprenda [¿spoiler?], pero ¿Qué esperamos de un fic con angst? Gracias por leer.

No duden en pasar a la historia original para dejarle un comentario o apoyo a la autora. Pueden encontrarla como RedHead en Ao3.