Cada año, en el dulce reino se organiza una feria científica. Los más grandes genios de OOO van a reunirse a tal feria, es algo similar a la parrillada científica que organiza el dulce príncipe, pero mucho más grande y formal. Siempre había un científico que abría la feria con un discurso sobre sus descubrimientos, y este año era la oportunidad del Dulce Príncipe. Se encontraba muy emocionado por tal oportunidad, nunca había dado un discurso sobre sus propios descubrimientos a su reino, así que sentía muy nervioso.
- Vamos, Bubba. Relájate un poco. - Le dijo Marshall, mientras flotaba sobre su cabeza.
- ¡No me puedo relajar, Marshall Lee! ¡Es un importante discurso, no un jueguito tonto! -Se quejó el príncipe.
- Ay, pero que delicado. -El vampiro sólo se acercó a él y le empezó a masajear los hombros. - ¿Quiere liberar toda esa tensión, su majestad? -Le susurró, con un tono lujurioso.
- Ahora no, Marshall. Déjame, debo prepararme.
El príncipe se retiró de la habitación y Marshall se quedó allí, con una mala mirada. Trató de pensar en algo, hasta que algo lo iluminó.
- Eso es una buena idea~ - Dijo para si mismo.
El vampiro voló directamente a la casa de su amiga Fionna, sabiendo que ella no estaría en casa. Se metió a su habitación y empezó a rebuscar entre las cosas privadas de la rubia.
- ¡Perfecto! -Exclamó al encontrar lo que buscaba.
El Dulce príncipe se encontraba parado en una tarima, arreglando sus papeles para poder hablar. Miró a su al rededor y vio que todos los científicos importantes se encontraban en ese lugar. Era su oportunidad para lucirse y no la perdería.
- Buenas tardes. -Empezó a decir. - El día de hoy nos encontramos aquí para la 5ta feria científica que se hace anualmente. Y como anfitrión, les doy la bienvenida.
Se escucharon aplausos y el príncipe se pudo relajar un poco al sentir que lo hacía bien. Miró al público y pudo ver a una persona entre las sombras, lo reconoció como Marshall Lee. El vampiro le regaló una sonrisa y una seña, pero el príncipe lo ignoró. Lo único que esperaba era el vampiro no hiciera ninguna travesura y arruinara todo el lugar.
Mientras el hombre de la realeza continuaba con su discurso, Marshall Lee aprovechó para desaparecer. Se metió en el hueco del escritorio (N/A: No es realmente un escritorio, es una de esas cosas de madera donde se colocan los papeles, el micrófono y tiene un hueco por abajo, los que se usan en los discursos, pero no sé cómo se llama D: ) Cuando el príncipe hizo una ligera pausa, notó que Marshall Lee se encontraba frente a él. Le estaba dando una sonrisa come mierda, y empezó a poner al príncipe nervioso.
El vampiro comenzó a frotar la entrepierna del gomoso, poniéndolo nervioso.
- No te preocupes, Gumgum~ - Dijo Marshall, sin dejar de frotar. - Sigue con tu discurso.
Gumball ya se encontraba erecto ante los toques de su novio, y se sintió sin aliento cuando sintió que Marshall Lee bajaba su cierre. No podía hacer otra cosa que seguir con su discurso. Marshall envolvió su lengua por la punta del miembro del muchacho rosa y comenzó a lamer. Metía la lengua por las hendiduras del pene del príncipe y lo hacía temblar. El príncipe comenzó a tartamudear en medio de su discurso y empezó a sudar, pero todos creían que eran por los nervios, así que no hicieron nada. Marshall bajó un poco más los pantalones de Gumball y metió su miembro entero en su boca. Comenzó a hacerle garganta profunda, mientras que Gumball se tragaba sus propios gemidos. Marshall chupó con fuerza, hasta que se separó con un "plop". Lubricó un poco sus dedos y los insertó en el trasero del príncipe. Esto le incomodó un poco, así que se removió mientras estaba de pie. Volvió a chupar su pene, moviendo su cabeza de arriba a abajo, mientras que metía y sacaba dos de sus dedos en el trasero de Gumball. Este seguía tragándose sus gemidos mientras se removía. Hacía unas expresiones algo extrañas, ganándose miradas de preocupación de algunos.
- Mira, Bubba~ - Llamó Marshall. Gumball bajó su mirada hacia el vampiro y notó que este sacaba algo de su bolsillo: Un vibrador. - Lo tomé prestado, es de Fionna. - Dijo, e insertó el juguete en el trasero del gomoso. - Disfrútalo. - Marshall comenzó a subirle los pantalones al otro, volviendo a cerrar su cierre. - Te veré después, Bubba~
Gumball vio como Marshall desapareció de debajo de su escritorio, así que siguió con su discurso. A veces le costaba pronunciar las palabras debido a la sensación en su trasero, pero trató de hablar lo más que pudo. Los demás científicos pudieron notar cómo el príncipe temblaba demasiado y se sonrojaba cada vez más, notándose incluso sobre su rosa piel. A varios les preocupó demasiado, así que uno trató de acercarse.
- ¿Príncipe? ¿Se encuentra bien? - Preguntó un señor barra de chocolate, colocándole una mano en el hombro del muchacho.
El cuerpo del príncipe se encontraba muy sensible en ese momento, así que el toque de la barra de chocolate lo sintió demasiado bien.
- Ah... Gimió el príncipe ante el toque, hasta que se dio cuenta del sonido que había hecho. - ¡Oh, lo siento! N-n-ngh, no se preocupe... Estoy bien.
El señor barra de chocolate se iba a acercar al príncipe, pero algo lo jaló por detrás. Marshall Lee se encontraba tomando al príncipe por la retaguardia.
- No le haga caso. - Dijo Marshall, sin soltar al príncipe y empujando un poco su cadera hacia adelante, haciendo que Gumball sienta más las vibraciones. - No se encuentra muy bien en estos momentos, yo lo iré a llevar a que descanse. ¿Entendido?
- ... Bien, señor Marshall Lee.
El rey vampiro se elevó, llevándose al príncipe por encima de los demás. Gumball seguía aguantándose los gemidos, pero ahora podía jadear con un poco más de libertad. Ambos llegaron al baño de forma rápida, pero el príncipe sentía como que hubiesen durado horas para llegar.
- ¿Cómo te va, Gumgum? - Preguntó Marshall, mientras cerraba en cubículo al cual habían entrado.
- Ngh... ah... ¡AH! ¡M-mmmm-marshaaaaaaall! -Gumball se encontraba jadeando y babeando.
El vampiro sonrió y bajó los pantalones del muchacho de la realeza. Notó que su ropa interior ya estaba corrida, pero Gumball seguía completamente duro.
- ¿Lo disfrutaste? - Preguntó, empezando a mover el vibrador de arriba hacia abajo. - ¿Te excitabas más al ser observado? ¿Verdad que sí?
Marshall sólo se reía mientras seguía moviendo el vibrador de arriba hacia abajo con mucha velocidad. Gumball lo miró y rodeó su cuello, besándolo con exceso de saliva. El vampiro siguió con su movimiento, ahora agregando la masturbación. Gumball se sentía en el cielo, mientras movía sus caderas lo más rápido que su posición le permitía. Para el rey esto era todo un deleite, así que se separó para escuchar los múltiples sonidos que hacía su novio.
- Ahm... M-M-MarshaAaaaaAAAAaall... - Gumball lanzó su cabeza hacia atrás. - No puedo más... ¡QUIERO CORRERME!
- Hazlo, Gumgum~ - El vampiro sonrió y lamió su cuello. - Córrete para mí.
Fueron más los movimiento, hasta que el rosado logró correrse con un fuerte grito. Se encontraba allí, sentado en el inodoro, completamente lleno de semen. Jadeaba, con los ojos semi-abiertos, mirando a su vampiro. Para Marshall Lee, el príncipe se veía demasiado sucio, como toda una puta, su puta.
- Que lindo, Gumgum~ - Susurró Marshall, acariciando su cabello y besándole la frente. - Te ves ADORABLE. Sin duda alguna serás mi puta, hasta que mueras, "la puta de Marshall" es un buen título para ti~
¡POR FIN ME DIGNÉ A HACER ESTOOOOOOOOOOOOOOOOOO! -Rueda por el suelo- JKHASJKDHASFASF, no, no hice el trío, no tenía nada en mente... ._. últimamente me está costando MUCHO escribir, sobretodo lemmon. D: pero bueno. u3u esto es todo o3o ¡Espero que les haya gustado! :B (¿Y a quién no le gusta el lemmon? XD)
¿Reviews? ¡Son gratis! 8D
