Capitulo 4 ¿Que debemos hacer?
Disclamer: Todos los personajes y hechizos presentados en este Fic son propiedad de Jk Rowling, yo solo los utilizo para crear esta pequeña historia.
BIEN AQUÍ ESTA
Tarde pero segura
Espero os guste a todos, esta un poco mas larga el los otros capítulos, nada exagerado pero bien, algo es algo
YAYI por amor a Merlín calma, ya la subí... jajaja gracias por todos tus Reviews, por ti me apresure lo mas que puede en terminar el capitulo.
Espero ansiosa sus comentarios y sugerencias...
Besos y
A leer :)
Remus se mantuvo muy quieto sobre la cama de su hijo, mirándolo a él y a Hermione que seguía a su lado susurrándole cosas para tranquilizarlo. La castaña acariciaba el rostro de su hijo suave y delicadamente, plasmando un amor que sería difícil de ocultar, el por su parte solo observaba, se sentía indigno de inmiscuirse en esa escena, el no podía arruinarla, esto sin dura era una de las cosas más hermosas que el había visto en sus cuarenta y dos años.
Hermione espero hasta que la respiración del metamorfogo fuera pausada y lenta para incorporarse y mirar al hombre a su lado, en realidad no sabía que debía decirle o como debía actuar, así que se decidió por darle una pequeña sonrisa y ponerse de pie, estirando su mano para que la acompañara afuera. Remus por supuesto no tardo ni cinco segundos en tomar la mano de la ex leona y salir silenciosamente de la habitación de su hijo.
- Gracias, por eso – dijo Remus estando ya de pie en medio del pasillo, aun cogido de la mano de su ex alumna.
- No hay problema, yo… yo considero a Teddy mi hijo – Hermione pestaño volteando el rostro – Pero no quiero que pienses que he tratado de reemplazar a Dora – dijo atropelladamente, antes de que Remus pensara mal –
- No te preocupes – murmuro el oscureciendo la mirada – nadie quiere que remplaces a Nymphadora – Remus se aclaro la garganta, y alzo la mirada para encontrarse con los ojos chocolates de Hermione – Con que seas tú, es más que suficiente.
- Yo – Hermione cogió aire ruidosamente, no sabía a qué se refería Remus con esas palabras, si solo hablaba de Ted o había algo mas, pero prefirió no preguntarlo – Yo amo poder estar con Ted, y sabes que si me necesitas siempre voy a estar ahí.
- Lo sé- Remus sonrió de medio lado, cosa que le pareció encantadora a Hermione e hizo que se ruborizara al instante – Teddy es un niño afortunado después de todo.
- Lo es – aseguro ella sonriéndole a el, haciendo que también se ruborizara – Gracias por la cena, me ha encantado y la he pasado de maravilla.
- No es nada, yo también la he pasado muy bien… siempre la paso bien cuando estoy contigo – Lupin cerró los ojos y bajo el rostro, eso ultimo lo dijo en un murmullo y se maldijo, el no había querido decir eso, pero Moony en su interior, saltaba de alegría y excitación cada vez que la castaña estaba cerca – Lo siento no deb…
- No – expresó ella apretando su mano y con la otra cogiendo su mentón, tal como él lo había hecho con ella, obligándolo a mirarla – yo también la paso muy bien contigo Remus.
- ¿De… de verdad? – El licántropo sentía su rostro arder, pero se calmo un poco al notar el suave sonrojo que ella también tenía en el rostro – Bueno, Quizás… quizás podríamos.
- Se repetirá – acepto avergonzada, pero muy segura de sus palabras, al final, ella la había pasado bien, Remus también y Ted ni se diga, porque no hacerlo de nuevo – Ahora, creo que deberíamos apartarnos de aquí, si no queremos despertar a Teddy.
- Oh claro claro – el hombre cabeceo un poco antes de caminar de regreso a la planta inferior, hasta la sala de esta, seguido por la castaña - ¿Una copa? – propuso.
- Porque no… – dijo ella sentándose en uno de los sillones a un costado de Remus - ¿Qué tal tu día? – pregunto cogiendo la copa que le tendía el hombre, que ahora tomaba asiento a su lado.
- Agobiante y agotador – dijo con una sonrisa – pero no me quejo, siempre es mejor trabajar - El jamás recriminaba nada sobre su trabajo, porque lo consideraba una gran oportunidad –
- Lo imagino – acepto- sabes he estado pensando… creo que concursare para el puesto de sanadora en el ministerio.
- ¿De verdad? – Remus abrió los ojos impresionado - ¿pero sabes que debes prepararte como auror para eso no?
- SI – acepto asintiendo – he estado averiguando, y tendría que tomar algunas pruebas físicas, duelos y esas cosas, pero me interesa mucho el puesto – aseguro – creo que lo disfrutaría aun más.
- Y estarías con Harry y… Ron – Lupin frunció el ceño al nombrar al pelirrojo, su cabeza considero la posibilidad de que ella hiciera todo eso solo por estar cerca de él –
- Si, de ti también – dijo sonriendo – al final trabajaría para todos los departamentos.
- Si- murmuro sonriendo – de todos.
- Además, así no tendría que cubrir demasiadas guardias, podría estar con Teddy más tiempo – explico –
- No sé porque lo haces – murmuro el mirándola serio – entiendo que quieras a Ted, pero… es algo mas allá de simple amor.
- No lo sé- dijo en un susurro, la verdad ella jamás había entendido el por qué de sus sentimientos hacia el niño, claro que el era un niño especial, único, se hacía amar, pero ella… ella daría todo por el, daría su vida si fuera necesario – Ted lo es todo para mí.
- Yo no tendría como agradecértelo – dijo Remus mirándola fijamente – el te ama, tanto como tú a él.
- Y eso no puede hacerme más feliz – aseguro sonriendo "Solo quisiera que tu sintieras lo mismo" pensó, pero sacudiendo su cabeza saco esos pensamientos de ella - ¿y tu Remus, eres feliz?
La pregunta tomo desprevenido al licántropo, que abrió y cerró su boca varias veces antes de bufar frustrado y agachar el rostro en busca de una respuesta honesta, pero sobretodo fácil de explicar.
El era feliz, la mayoría del tiempo… bueno cuando estaba ahí, con su hijo, cuando estaba con su familia, pero cuando se quedaba solo, todo el peso de su vida caía encima de Él, hundiéndolo en la depresión que traía la realidad consigo, aun habían días donde despertaba estirando su brazo, en busca de el cálido cuerpo de Dora, su difunda esposa, pensaba que de repente la vería salir desnuda del baño, tal como solía hacerlo cuando estaba viva, desnuda con su pelo rosa chicle destilando agua por su espalda.
A veces, aun pensaba que abriría la puerta y estaría Cornamenta y Lily con sus sonrisas saludándolo, o que Alastor entraría por la puerta, haciendo resonar el suelo a sus pies, con su enorme bastón, que Albus aparecería en medio de la casa, son sus ojos brillantes y su barba perfectamente blanca, presente, no solo en un cuadro.
Pero sabía que todo era imposible, hacia 23 años que James y Lily habían muerto, mas de 6 en caso de Albus, un poco mas de 5 para Ojo loco y Cuatro años, 5 meses y 22 días desde que lo había hecho su Dora.
La felicidad era algo que se había ido de su vida hace tiempo…
- No – murmuro con pesar Remus, escondiendo su rostro entre sus manos – la verdad, no puedo decir que soy muy feliz.
Hermione miro a Remus y su corazón se paralizo, del hombre feliz y esperanzado que ella había visto hace algunos años no quedaba demasiado, Lupin mantenía el rostro sobre sus manos pero negaba con él, haciendo que los ojos se Hermione se humedecieran. Ella con sumo cuidado se acerco a él, abrazándolo colocando su cabeza en su hombro y susurrándole, tal como lo había hecho con su hijo.
Sintió como él se dio la vuelta y la cogió, abrazándola y hundiendo su rostro en el hueco de su cuello, ella solo pudo suspirar por el contacto y dejar que sus brazos recorrieran la fuerte espalda del licántropo, acariciándola de arriba hacia abajo, lentamente, dándole su apoyo en una caricia muda.
Remus tuvo que controlar a Moony, luchar con su alter ego para no besar la tersa y dorada piel del cuello de Hermione, ahí con su cabeza a milímetros de ella, todo lo que había empezado a atormentarlo, el recuerdo de su esposa muerta, de sus amigos y compañeros, todo, desapareció, como si la Leona hubiese destruido todo el dolor que lo rodeaba, dejándolo solo ahí, tranquilo, escuchando los latidos de ella, calmándolo.
Estuvieron de esa forma cerca de una hora, ninguno dijo nada, no hacía falta, pues el silencio era reparador, se sentían bien estando ahí, juntos, no fue hasta que dos cabezas azabaches cruzaron el marco de la puerta, que ambos, totalmente ruborizados se separaron, mirando con los ojos abiertos a Padrino y ahijado que habían quedado petrificados ante la imagen.
POV/Sirius
- Tsk tsk tsk- chasqueo la lengua el animago entrando con una sonrisa picara en el rostro, al ver como la pareja sentada en el mueble habían saltado a lados contrarios cuando se percataron de su presencia – No hay necesidad que se separen – susurro con malicia-
- Sirius – murmuro el licántropo, totalmente rojo – No empieces.
- No es lo que uste-ustedes pi-piensan – logro decir Hermione que miraba aterrada a su amigo azabache que aun se encontraba parado en la puerta con los ojos muy abiertos –
- ¿Y qué podemos estar pensando nosotros Mione? – Sirius tomo asiento justo al frente de la castaña, subiendo los pies en la mesita y cruzándose de brazos, mientras le brillaban los ojos con astucia, esa que lo harían más que merecedor de un puesto en Slytherin.
- Sirius – repitió el licántropo mirando fijamente a su amigo que solo sonreía con suficiente.
- Harry – llamo Sirius a su ahijado sin separar su mirada de la abochornada pareja – venga Harry, se que debe ser difícil encontrarte con senda escena, pero Mione ya esta grande para…
- ¡Sirius! – bramo Lupin poniéndose de pie, interrumpiendo a su mejor amigo.
- Salir a jugar con los lobos – culmino el animago sonriéndole - ¿O no Moony?
- Yo… y voy a, voy a ver a Ted – dijo el licántropo, sabía que era un poco cobarde dejar a Hermione con Sirius, pero esperaba que su "amigo" la dejara en paz cuando él se fuera.
- ¡HUYE COBARDE! – grito el hombre sonriendo – ¡Digno gryffindor que salió el Lobito!
Sirius rio en carcajadas estruendosas, pero cuando dirigió su mirada a la puerta se dio cuenta que su ahijado también había desaparecido, así que ahora, el estaba solo con Hermione. Lentamente volvió su rostro hacia ella, que lo miraba preocupada, y sonrió. Esta conversación seria de más interesante
- Y Dime Mione… ¿Qué pasa con Mi pequeño Remus? –
Los ojos de Sirius destellaron por la inminente travesura, mientras que los de la castaña se cerraron, entendiendo que de esta, nadie la salvaba.
POV/Harry
El niño que vivió, el elegido, el que derroto al innombrable, el que fue condecorado con la orden de Merlín en primera clase, auror y valiente león de Gryffindor… no sabía cómo preguntar qué demonios estaba sucediendo entre su mejor amiga, casi hermana y su ex profesor y amigo.
El no era un genio como Hermione o Remus y no tenía la inminente astucia de su padrino, pero Harry James Potter Evans no era idiota, el se había dado cuenta del ambiente entre los dos involucrados, desde hace días las cosas entre su mejor amiga y el hombre que había sido casi otro padre para el no andaban muy normal, habían miradas de soslayo, suspiros involuntarios y risas nerviosas, pero lo peor era que ambos pensaban que nadie lo notaba, y no, si algo había aprendido en sus 23 años, durante la guerra y su entrenamiento e auror, era que los detalles solían ser muchísimo más importantes que la mayoría de los hechos concisos.
Había considerado preguntárselo a Hermione, al final, entre ellos existía un gran vinculo, jamás se habían escondido cosas, así que debía ser sencillo, pero luego recordó lo ocurrido con Ron, como ella se había cerrado ante el dolor de la pérdida del este, y como Harry no el no había podido ayudarla en nada.
Así que decidió, camino detrás de Remus, se lo preguntaría a él, al final, ambos eran hombres, se entendían y había la suficiente confianza, aunque le aterraba la idea de escucharlo hablar de su mejor amiga como mujer… ya había tenido suficiente con escuchar las fantasías de Ron, como para escucharlas de por parte de Remus. Espero pacíficamente hasta el que licántropo salió de la habitación de su hijo, y casi se ríe al ver la cara de espanto que puso Lupin al verlo plantado fuera del cuarto.
- Harry – susurro Remus esquivando los ojos verdes del muchacho - ¿Qué haces aquí?
- Yo, Bu-bueno Remus – Harry pensaba que esto iba a ser más sencillo, pero apenas ahora se daba cuenta de lo equivocado que estaba- yo quisiera… háblate sobre, Ehh, sobre algo.
- Tu, tu pues… me dirás – dijo el totalmente incomodo, era claro que Harry quería hablar sobre lo visto en la sala con Hermione, y ahora mismo el no tenía una explicación para eso – Harry, lo que paso abajo no…
- ¿Qué quieres tu Hermione? – escupió casi sin respirar
- ¿Qué? – dijo un muy atónito Remus Lupin.
- Remus, no soy idiota, se que tu no ves Hermione precisamente como una ex alumna…
- Harry yo… no lo se – acepto casi con pesar el licántropo –
- ¿Cómo que no lo sabes? – Harry estaba dispuesto a sacarle con sus propias manos la respuesta a Remus, pero su cara de angustia no ayudaba - ¿Tu… sientes algo por ella?
- No puedo negar que disfruto su compañía – murmuro casi sin voz, sin mirar al azabache que lo escuchaba atentamente – la disfruto más de lo que debería.
- Bien – dijo Harry pasándose la mano por su ya desordenado cabello – Remus para mi Hermione es mi hermana y yo no quiero que…
- Si si… Harry lo sé – dijo Lupin apretándose las sienes – sé que soy muy viejo para ella Harry y tengo un hijo pequeño, se que Ella merece a alguien Mej…
- No – esta vez fue el azabache quien interrumpía al licántropo, haciendo que este lo mirara confundido – a mi no me interesa si eres demasiado mayor para ella, o si tienes a Ted… a mí lo que me interesa es que ella sea feliz.
- Sé que soy peligroso Harry, no soy bueno para nadie pero…
- Remus – dijo un exasperado Harry – ni a ella ni a mi y te aseguro que a Nadie le importa que tú seas demasiado mayor, que tengas un hijo, que seas peligroso según tu… no Remus a nadie le interesa eso.
- ¿Entonces qué demonios te interesa? – bramo Remus un poco frustrado.
- Que tu aun ames a Nymphadora, y que no puedas hacer realmente feliz a Hermione Remus, es eso lo que me preocupa – Harry jamás había sido tan crudo en algo y eso paralizo por completo a Lupin.
- Harry yo…
- ¿Aun amas a Dora?
- Jamás dejare de hacerlo – murmuro Lupin bajando el rostro – es la madre de mi hijo Harry, ella me dio lo mejor de mi vida.
- Entonces será mejor que se lo dejes claro a Hermione Remus, si no lo haces tu tendré que hacerlo yo, no dejare que nadie la lastime… ya lo permití una vez y no me lo perdonaría – Harry miraba con fiereza a su ex profesor, no permitirá que alguien le hiciera a Hermione lo mismo que Ron.
- Harry yo amo a dora – El licántropo alzo el rostro mirando con decisión al hijo del que en vida fue su mejor amigo, ese que le recordaba a diario a cornamenta, el que era igual a su padre y ahora mismo lo estaba demostrando – pero también quiero a Hermione.
Lupin suspiro aliviado, era realmente bueno poder reconocerlo, aunque los ojos verdes, desmesuradamente abiertos no lo ponían cómodo. Le recordó el momento en que Lily se entero que él era un hombre lobo y que Sirius James y el asqueroso de Peter eran animagos ilegales. Clara que Lily los había regañado por dos interminables horas, mas aun cuando James intento coquetear con él en medio de todo el lio.
Harry por su parte había quedado helado ante la declaración del hombre que tenia al frente, él sabía que Lupin había amado a Tonks mas que a su propia vida, pero la forma en que había dicho que quería a Hermione, demostraba seguridad y por sobretodo demostraba absoluta sinceridad.
- Bien – dijo el ojiverde un poco incomodo – yo solo pido que no la lastimes… ella… ¿ella lo sabe?
- ¿Qué? ¿Qué la quiero? – pregunto Remus y observo como de nuevo, el rostro de Harry mutaba a uno sorprendido, tal como la primera vez.
- Si – murmuro quedadamente.
- No, bueno eso creo
- ¿Se lo vas a decir?
- No lo sé… no sé si ella siente o no lo mismo y vamos Harry, Hermione es guapa inteligente y joven ¿cuántas posibilidades hay que alguien como ella se fije en un Viejo lobo como yo?
- Mas de las que te supones – aseguro Harry intentando sonreír, el no era idiota, el se había dado cuenta que desde su tercer año Hermione mostraba una antinatural fascinación por Lupin, al principio pensó que eran cosas suyas, pero al enterarse que ella guardo el secreto de su licantropía tanto tiempo, se dio cuenta de que tenía razón, a ella le interesaba ese hombre.
- No lo creo – dijo el siempre obstinado Remus –
- Yo solo digo lo que pienso – dijo Harry antes de darse la vuelta y caminar hacia abajo – y Remus, yo como tu bajo, quizás Sirius este torturando a Hermione justo en este instante.
Lupin asintió y bajo lentamente, claro que tenía que ir, si para el había sido incomodo la charla con Harry, ni siquiera quería pensar que tan mal podía estarle yendo a Hermione con un Sirius ansioso y con ganas de sacar a pasear su vena cotilla.
Remus bajo los últimos escalones tomando aire, preparándose para entrar a la sala donde su mejor amigo debía estar torturando con preguntas y burlas a la ex leona. Casi, si no es por que la mujer que venia a paso rápido logro detenerse, el y Hermione chocan el recodo que conducía a la sala. Remus alzo el rostro para mirarla, Hermione por su parte hizo todo lo contrario, bajo su rostro hasta que una cortina castaña cubrió la mitad de este.
- ¿Qué su-sucede Mione? – la voz de Remus sonó como un silbido, estaba nervioso y eso lo demostraba, aclarándose la garganta y desordenado su pelo miro de nuevo a la castaña - ¿Paso algo? – murmuro con fingida seguridad.
- Ehh… no, no ha pasado nada – Hermione giro su rostro huyendo de los ojos dorados que la seguían –
- ¿Segura? – pregunto el licántropo, el conocía a Sirius y podía apostar su varita a que el había estado molestando a Hermione – Si Sirius te he dicho algo yo puedo hablar con el y…
- ¡NO!- chillo casi horrorizada - No hace falta, no ha pa-pasado nada - aseguro jugando con el dobladillo de su vestido –
- Hermione - dijo Remus dando un paso hacia la castaña, que se tenso ante sus ojos haciendo que Lupin desistiera de acercarse – Bien – acepto con voz cansada – pero si pasa algo, si dicen algo por favor tu…
- Es tarde – murmuro interrumpiéndolo de nuevo – mañana tengo que estudiar… Buenasnochesremus – escupió sin respirar, pasando casi volando por un lado del hombre, sin siquiera tocarlo – gracias por la cena - murmuro tocando el primer escalón – la pase muy bien.
Lupin apenas pudo darse la vuelta para ver las doradas piernas y pies –ahora descalzos – de Hermione ascender deprisa por las escaleras, perdiéndose al comienzo de la planta de arriba. Suspiro agotado, había tenido un día ajetreado y ahora la conversación con Harry había logrado tensarlo, sin contar claro, que no quería ni imaginarse que podía haberle dicho Sirius a Hermione para alterarla de esa forma. Claramente él y su canino amigo tendrían una seria conversación.
Hermione no salió de su habitación hasta las 10 de la mañana, cuando estaba segura que Remus, Ronald y Harry se habían marchado al ministerio, Ginny a su entrenamiento y Sirius… quien sabe, el nunca estaba durante las mañanas ahí, todos suponían que estaba en casa de alguna de sus enamoradas, aunque viniendo de Black, quizás andaba con su forma de animago molestando a la gente por la calle, algo muy propio de Sirius.
Por un momento casi grito del susto al no encontrarse con Ted en su cuarto, pero era de suponerse, ella no le había dicho al padre del metamorfogo que con gusto lo cuidaría, suponía que Remus lo había llevado a casa de su abuela. Bufo, odiaba cuando se llevaban a Teddy, no tenía nada en contra de Andrómeda, siempre le había agradado y sabia que ella tenía muchísimo más derecho en pasar tiempo con Ted que ella, al final era su abuela, sangre de su sangre, pero no podía evitar sentirse mal, como si se lo hubiesen arrancado para dárselo a ella… Absurdo, pero todos sus sentimientos posesivos hacia el niño solían ser absurdos, no era nada nuevo que lo sintiera propio.
Bajo con parsimonia hasta sentarse en el enorme comedor, con su varita hizo levitar algunas gachas de avena que seguro Ginny había dejado ahí para ella, un poco de zumo de calabaza y unas tostadas, comió en silencio, dejándose llevar por la marea que eran sus pensamientos y preocupaciones. Pensó en sus próximos exámenes, en su vida luego del instituto de medimagia, en todo lo que tenía que hacer antes de graduarse, en su idea de conseguir un piso para independizarse, inmediatamente llego a su mente una mata de pelo azul eléctrico, ella no podía irse de esa casa, no sin Teddy, no podía dejarlo ahí, En la necesitaba tanto como ella lo necesitaba a él, ella no podía irse de esa casa sin el… o sin ellos.
La perfecta visión de un hombre alto, castaño con algunas canas ya marcando su edad, y al mismo tiempo su experiencia y sabiduría, con una que otra cicatriz que se mimetizaban perfectamente con la suavidad de su rostro, una espalda ancha y brazos fuertes, piernas largas y porte elegante… un sonrisa cariñosa y comprensiva, invadió su cabeza, haciéndola sin darse cuenta sonreír tontamente. Ella estaba mas que acostumbrada a que eso le sucediera, le venía pasando desde que tenía 14 años, aun cuando conoció a Viktor y luego cuando estuvo con Ron, el perfecto recuerdo de su ex profesor de defensa contra las artes oscuras se presentaba en su menta tal como si se tratara de una fotografía… ella podía describirlo de pies a cabeza sin equivocarse, bueno podía describir lo que veía, pues jamás había logrado ver que ocultaba detrás de sus túnicas y trajes.
El solo pensamiento de Lupin sin sus túnicas, sin nada puesto en verdad, fue suficiente para que un cucharon de gachas de atorara en su garganta, haciéndola toser estrepitosamente y tornarse roja, aunque eso no tenía nada que ver con la falta de oxigeno, la sola imagen de su extremadamente sexi profesor la puso tan pero tan acalorada y avergonzada que agradeció a Merlín, Morgana, los cuatro fundadores y al propio Dumbledore que no hubiese nadie en casa. No soportaría otra charla como la de la noche anterior con el estúpido de canuto. Hermione oculto su rostro ardiendo entre sus manos, aun podía sentir como sus piernas temblaban de solo recordar todo lo que ella se había visto obligada a aceptar delante de nada menos y nada más que Sirius soy un gran cotilla Black.
Flash Black
- ¿Qué? –chillo Hermione abriendo los ojos ante la precipitada y muy directa pregunta del animago.
- ¿Qué, que te sucede a ti con el pequeño Remus? –repitió Sirius sonriéndole encantadoramente a una muy nerviosa Hermione.
- ¡Nada! –dijo ella volteando el rostro para no mirarlo – no se de que hablas.
- ¿A no? – susurro casi amenazadoramente, incorporándose para poder recostar su torso hacia delante – eso no fue lo que dijo Remus.
- ¿Qué? – la voz de Hermione apenas se escuchaba, pero sus ojos casi desorbitados le indico al animago que iba por buen camino.
- Ya sabes, lo que sienten – susurro este casi restándole importancia a todo.
- ¿Qué te dijo? – murmuro Hermione mirando a Sirius con claro interés.
- Nada, nada – aseguro el – pero es mas que obvio que les pasa algo, digo no todos suspiramos y batimos las pestañas cuando nos vemos- Black tuvo que suprimir con mucho esfuerzo una carcajada al ver como la ex leona se tornaba tan roja como cualquier Weasley –
- Yo… yo no
- Oh no digas que no lo haces porque media orden se ha dado cuenta Hermione – Sirius hablo impasible, era una soberana mentira, seguramente, aparte de su ahijado y el, nadie lo había notado, pero un poco depresión seguro ayudaría – así que… ¿Te gusta Moony?
- Yo.. yo no – repitió Hermione, hubiese preferido tener que beber orina de Troll antes de pasar algo como esto, sentía que todo su rostro ardía y sus piernas temblaban por los nervios.
- Te gusta Moony – esta vez no fue una pregunta.
La castaña alzo el rostro para mirar los ojos brillantes de Sirius y solo pudo bufar y agacharlo, dando su batalla perdida, ya estaba, mañana mismo toda la orden lo sabría, toda incluyéndolo a el, al hombre implicado en todo y pasaría la peor vergüenza de su vida, peor que la vez que Draco Malfoy le agrando los dientes y Snape se burlo frente a todos, peor que cuando abrazo a ron frente a la orden en un gesto desesperado luego del traslado de Harry… Peor que Fred riéndose de ella luego de que un libro trampa la persiguiera por la biblioteca y ella no pudiera hacer nada… Mucho peor.
Sirius tal como si pudiera escuchar sus profundos miedos, se incorporo caminando hasta sentarse a un lado de la castaña alzándole el rostro para que lo mirara mientras que negaba con su cabeza.
- No le diré nada Mione – aseguro el, sonriéndole – Solo quería que lo aceptaras.
- ¿Para qué? – pregunto en un murmuro.
- Porque así, tú misma lo aceptaras y harás algo al respecto.
- No, no hay nada que hacer – sentencio Hermione, mirando fijamente los ojos de Black.
- ¿Cómo que no? – dijo el frunciendo el ceño – Si es por miedo a que el no sienta lo mismo, Mione yo estoy seguro que…
- No Sirius, no es eso – murmuro Hermione, mientras su mirada se ensombrecía –
- ¿Qué pasa entonces?- Sirius miraba extrañado a Hermione, la verdad no entendía el problema.
- El aun la ama – dijo en un susurro quedado- a Dora.
- Oh – fue lo único que musito el animago –
- Exacto – susurro tristemente Hermione.
- Bien, puede que tengas algo de razón – concibió Sirius entrecerrando los ojos, y si Hermione lo conociera tan bien como Lupin, hubiese podido darse cuenta que el tramaba algo – Pero…
- ¿Pero? – dijo extrañada Hermione, mirando al azabache con el ceño fruncido.
- Pero sé que él siente algo por ti –murmuro con los ojos brillantes – y yo puedo ayudarte con Moony, para algo somos los mejores amigos ¿no?
La castaña arrugo aun más el ceño antes las palabras de Sirius, no le gustaba nada la forma en cómo él la miraba, una parte de su cerebro detectaba el peligro en sus ojos, y aunque estuvo tentada en preguntarle como la ayudaría se controlo y negando con la cabeza se puso de pie. Escucho el bufido de Black pero no hizo nada mas, camino hasta la puerta pero la voz de animago la detuvo.
- Solo digo que una cabeza azul necesita un Mamá – dijo Sirius con una voz apenas audible para ambos, la castaña no dijo nada, ni siquiera se volteo a mirarlo, pero se detuvo y eso fue suficiente – y estoy seguro que tu seria perfecta para el puesto.
- No utilizare a Ted para acercarme a su padre – susurro un poco molesta por la idea del hombre.
- No digo que lo hagas, tu lo quieres tal como un hijo… solo estarías agregándote un pequeño titulo y ya, serias feliz y lo harías feliz a él – Sirius se había puesto de pie y camino hasta quedar cerca de la castaña-
- ¿y Remus? – pregunto Hermione sin moverse ante la presencia del animago – El no sería feliz, el no me quiere.
- Eso es lo que tu crees – aseguro Sirius casi saboreando la victoria, podía ver como la barrera de negación de la castaña iba cayendo trozo a trozo – además, una vez siendo la mamá de Ted, solo necesitaras tus dotes de mujer para acercarte a él… conozco a mi mejor amigo Mione, se que Moony oculta algo bajo esa sonrisa amable.
- Yo.. yo no podría - murmuro Hermione
- Pues allá tu – dijo Sirius alejándose de ella – solo te digo que Moony estaría más que feliz y si no me crees podemos preguntarle…
- ¿QUE? ¡NO! – chillo ella volviéndose para verlo.
Sirius volvió a su postura inicial, tomando asiento en su sillón favorito mientras apoyaba sus piernas en la mesita del frente, cruzándose de brazos solo volteo a mirarla para darle una sonrisa que logro derrumbar a la castaña que solo pestañeo dos veces antes de salir despavorida de la habitación….
Misión cumplida, la duda estaba implantada.
Fin del Flash Black
La castaña bufo molesta por el rumbo de su pensamientos, no podía creer que había pasado la noche anterior dando le vueltas a la descabellada idea de Sirius Black, era un completa locura, ella no podía hacer algo como esto, primero porque podía dañar a Ted al ilusionarlo con tener una familia, y segundo porque ella misma podría salir lastimada de todo esto.
Era más que obvio que Remus no sentía lo mismo por ella, además no había ni la mínima posibilidad de que ella con sus escasos encantos lograra enamorar a alguien como Remus John Lupin, un hombre en todo el sentido de la palabra.
Se sobresalto horriblemente cuando una mano se apoyo en torno a su hombro, volteo su rostro para mirar dos orbes doradas que la seguían impasibles, trago el nudo que se había apoderado de garganta antes de hablar.
- Remus – murmuro apenada
- Lo siento ¿Te asuste? – el hombre lobo aparto su mano del delgado hombre de la muchacha antes de cruzar la cocina y empezar a prepararse un Té.
- Un poco – acepto ella calmándose - ¿Qué haces aquí?
- Oh, deje a Teddy en casa de Andrómeda hace rato y pase por el ministerio, termine todo rápido y decidí venir a comer aquí – explico mientras se movía por toda la cocina.
Hermione escucho a Remus y no pudo evitar que una punzada de rabia la inundara al escuchar que el había dejado efectivamente a su hijo en casa de su abuela Materna, y antes de que siquiera lo notara las palabras salieron de su boca.
- ¿Por qué te lo llevaste, yo hubiese podido cuidar perfectamente de Ted el resto del día? – la voz de la ex leona dejaba claro que la situación no le hacía ni un poco de gracia.
- Bu-bueno Hermione – dijo Remus un tanto confundido – tú dijiste que tenías mucho que estudiar, y yo supuse que querías tiempo para hacerlo.
- Yo puedo estudiar perfectamente con Teddy aquí, el jamás me ha representado un problema al hacerlo y creo que lo sabes – Hermione miraba enfurruñada al hombre que estaba del todo desorientado ahí.
El licántropo se mantuvo serio mirando a Hermione, pero poco a poco una sonrisa fue inundando su suave rostro, hasta convertirse en una estrepitosa carcajada que hizo que Hermione soltara un bufido.
- ¿Qué? – pregunto la castaña
- Esto parece una pelea de esposo Hermione – explico Lupin levantándose hasta caminar a un lado de Hermione que mantenía sus brazos cruzados sobre el pecho – el volverá por la tarde amor – dijo con sorna al pasar por detrás de la ex leona – no Te preocupes.
Si Remus se hubiese percatado mejor, habría sido capaz de notar como Hermione se estremeció al escuchar la manera en que pronuncio el sobrenombre cariñoso, ella solo logro aflojar el nudo de sus brazos y dejarlos caer a sus costados sin moverse. Sabía que él lo había dicho en forma de broma, pero ahora mismo ella estaba dispuesta a cualquier cosa por que lo repitiera.
POV/Remus
Esa tarde Remus partió al ministerio para arreglar unos papeles antes de recoger a su hijo en casa de Andrómeda, el almuerzo con Hermione había resultado un tanto raro, ella estaba algo… ¿Nerviosa? Se había dedicado a evitar su mirada durante toda la comida, mientras que el llevaba todo ese tiempo ansiando ver sus ojos chocolate.
Suspiro aliviado al ver que ella recibía con una sonrisa en el rostro al pequeño Teddy, que por supuesto hacia lo mismo con ella. Por un momento había considerado que quizás Hermione se alejaría de su hijo, debido al incidente de la noche anterior, pero no fue así, es más, ahora mismo podría asegurar que la castaña miraba a su hijo con un brillo distinto en sus ojos café, y su subconsciente estaba pidiendo a gritos que no dejara de hacerlo.
Cerca de las ocho de la noche, Hermione se disculpo con todos en la mesa y tomo a Ted en sus manos, para llevarlo a la cama, Remus espero pacientemente… por dos minutos, antes de incorporarse y salir por la misma puerta, no sabía que iba a hacer, ni mucho menos como iba a hacerlo, pero dejándose llevar por Moony, decidió que así tenían que ser las cosas.
El licántropo subió con parsimonia los pisos que lo separaban de su hijo y la pequeña castaña, estaba decidió a entrar a la habitación, pero justo cuando pensaba hacerlo se detuvo, escuchando la conversación que se llevaba a cabo en dentro del cuarto.
- ¡Te Quiero Mione! – susurro un adormilado Teddy.
- ¡Yo también te quiero y mucho! – El licántropo pudo percibir perfectamente como la castaña beso ambas la mejillas de su hijo y este solo emitió una pequeña risita –
- ¡Me dan cosquillas en la nariz! – se quejo un no muy convincente Ted Lupin
Así que ella se lo enseño – pensó Remus mientras inconscientemente se llevaba su mano a su propia nariz rosándola y sonriendo.
- ¿A tu padre también le dan cosquillas cierto? – pregunto divertida la castaña.
Remus arrugo el ceño, ¿Cómo sabia ella eso? A Él solo teddy le había besado la nariz, ni siquiera Dora lo había hecho, así que era casi imposible que ella supiera algo así.
- Si – dijo Ted casi inconsciente –
- Bien, es mejor que te deje dormir, Buenas noche tesoro – Remus sonrió al escuchar a Hermione, es que su voz sonaba terriblemente maternal y amorosa.
- Buenas noches mami – susurro al borde del sueño el niño, pero esta vez a ninguno de los dos lo tomo por sorpresa.
- Buenas noches... hijo - susurro la castaña, con la mas pura felicidad plasmada en su voz.
Lupin dio un paso atrás cuando la figura de la castaña salió sin que él lo notara de la puerta y lo miraba divertida, el licántropo alcanzo a bajar el rostro, apenado por haber sido descubierto espiando.
- ¿No te han dicho que es de mala educación espiar las conversaciones Remus John Lupin? – Hermione se había recostado en la pared mirando a un muy ruborizado Lupin.
- Yo… yo no – comenzó a decir contrariado.
- ¿Pensabas que le haría algo malo a nuestro hijo? – las palabras salieron de su boca antes de que ella misma fuera capaz de detenerlas, Hermione abrió los ojos y pestañeo varias veces antes de carraspear la garganta y bajar el rostro – Tu hijo – se corrigió.
- No, por supuesto que no, se que serias incapaz de lastimar a nues… a Teddy – Dijo Remus, y ahora mismo el no entendía nada, ¿Por qué su corazón se había paralizado al escuchar llamarlo Nuestro? ¿Por qué él había estado a punto de hacerlo también? ¿Por qué se escuchaba tan bien?
- Sí, bueno – Hermione no pudo suprimir una inminente sonrisa por la casi equivocación del licántropo, el había estado a punto de llamarlo nuestro… era un pequeña esperanza.
- Hermione yo…
- -Remus – dijo la castaña alzando el rostro para mirarlo, y Lupin casi jadeo al ver la fuerza, la tenacidad y la seguridad que despedían sus ojos cafés, algo que sin duda era digno de admirar, resultaban casi hipnóticos.
- Lamento lo que sea que te haya dicho Sirius anoche, si te estoy causando algún problema quiero que lo digas, yo me alejara de…
- ¡NO! – dijo con más seguridad ella, Lupin solo la miro impresionado, y la castaña se dio cuenta que era ahora o nunca – Teddy necesita una Mama…
- Si pero – Lupin miraba contrariado a la ex leona, el sabia que Ted necesitaba una mamá, ese pensamiento no lo había dejado en paz durante las últimas semanas, pero no comprendía que tenía que ver eso, con lo que Sirius podría haberle dicho a ella – Hermione yo solo…
- Y yo estoy dispuesta a hacerlo – culmino en un suspiro la leona.
El licántropo abrió la boca, no podía creerlo, esto no podía ser cierto, Merlín debía estar jugándole una terrible broma… ¿Hermione estaba proponiéndole lo que él pensaba que estaba haciendo? Pfffff que lo despertaran ahora, esto solo podía ser parte de alguno de sus locos sueños.
- El necesita una madre y tú necesitas una compañera, si me aceptas, estoy dispuesta a hacerlo – el murmuro de Hermione llego a su oídos, pero el era incapaz de decir una palabra, estaba en conmocionado.
Remus alzo el rostro para mirar a dos orbes chocolates que tenían su vista fija en el… así que no era un broma, la ex leona hablaba en serio. Y él estaba más que feliz en aceptar su propuesta….
Gracias Merlín – Pensó antes de acercarse a Hermione y envolverla en sus brazos, esta era la única respuesta que podría articular ahora.
... Bien bien bien... subiré pronto el siguiente, no digo que la próxima semana pero pronto...
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Un trato es un trato.
Besitos :)
