Aquí traigo desde lo más profundo de mi libreta otro capitulo de nuestra querida serie ;)))

Hasta ahora a sido todo bastante ligerillo asique agarraros bien que ahora viene lo "interesante" :D

Advertencias: por el texto os podeis encontrar cierto vocabulario NO apropiado para niños… llamémoslo…. Tacos :)

Aclaraciones: ni hetalia ni sus personajes me pertenecen (como ya habréis intuido xDD)

Capítulo 4: Siempre a tu lado

Todavía podía notar el sabor dulzón en sus labios cuando entonces escuchó a lo lejos su voz una vez más...
...Isabel...
...levanta...
...levanta...
...levanta...
Cada vez esa voz conocida se volvía más fuerte y chirriante hasta que un golpe la hace incorporarse bruscamente. Uno de los guardias estaba entrando en la celda, gritando que se levantase y acto seguido se la lleva a la fuerza, a través de un largo y oscuro pasillo, en donde se situaban todas las celdas, hasta llegar a una pequeña sala donde le esperaba uno de los guardias para tener una pequeña charla con ella.
Al entrar ve una sala pequeña que tenía por iluminación una triste bombilla colgando y en el centro se encontraba una silla, al parecer muy usada y con numerosas manchas carmesí a su alrededor.
El guardia la lleva, casi a rastras, al centro de la sala y la obliga a sentarse en la siniestra silla de metal con las manos esposadas a la espalda. Delante se sitúa uno de los allí presentes, aunque parecía de mas alto grado que el resto, mientras enciende con tranquilidad su cigarrillo y tras darle varias caladas expulsa el humo lentamente quedándose suspendido a su alrededor hasta que se fue disipando por el resto de la habitación. Isabel al fijarse en su chaquete ve su rango cosido a ella y se da cuenta que es teniente cosa que no la tranquilizó ni una pizca. Entonces después de mirarla con indiferencia le pregunta.

-Conocías a Antonio Sánchez Carriero ¿verdad?- obtiene como respuesta el silencio de Isabel- me lo tomaré como un sí- dice mientras pone una silla delante suya y toma asiento- A estas alturas seguro que conocerás la naturaleza de ese chico- saca de su chaqueta un zippo, el mismo que había utilizado para encender el cigarrillo- sus ideales- se para para dar una calada- antipatrióticos- dice echándole el humo con arrogancia- Seguro que sabrías que era un maldito comunista- comienza a abrir y cerrar el zippo repetidamente mientras continúa- aunque no nos tendremos que encargar de ese bastardo, ahora que está muerto- dice como a un niño al que le quitan su juguete-Me hubiera gustado matar a ese jodido rojo con mis propias manos- entonces ella le clava una mirada furiosa y desafiante y tras un peligroso silencio, le echa el humo en la cara con desdén- Supongo que ya sabes cómo son esas ideas. Contagiosas…. Peligrosas…- dice mientras sigue jugando con su mechero- Mucha gente puede caer fácilmente en sus palabras falsas y envenenadas- tras cerrar fuertemente el zippo levanta la cabeza y le dirige una mirada amenazadora- y tu… por lo que si estabas en contacto con ese bastardo, también lo tendrías con algunos de esos rojos pecadores- entonces la chica aparta la mirada a un lado al sentirse tan pequeña a insignificante frente al teniente que se mantiene firme y amenazante… y tras levantarse bruscamente , le coge de la cara con desprecio, obligándola a mantener contacto visual- Espero que seas lista y decidas abrir esa preciosa boquita- entonces tras disfrutar viendo sus ojos aterrorizados, la suelta dándose la vuelta y , después de pisar la colilla, se pasea por la habitación, hasta llegar detrás de la silla vacía donde se apoya con ambas manos- Dime… ¿a quién conociste?- dice sosegadamente aunque con un tono peligroso en la voz. Ella sólo se dedica a bajar la cabeza, mientras se asoman dos brillantes lágrimas, llenas de terror, de sus húmedos ojos de esmeralda. El teniente tras agarrar con fuerza la silla, la levanta dando un sonoro golpe haciéndola saltar del sitio mientras una de sus lágrimas rueda por su mejilla hasta caer en su falda.- ¡Dime un nombre!

Entonces ella, asustada, empieza a temblar compulsivamente y tras cerrar los ojos y respirar hondo logra decir.

-No… no tengo ni idea- al cerrar los ojos, otras dos lágrimas se deslizan por su rostro contraído en una mueca de puro terror.

El teniente furioso, tira la silla contra la pared mientras dice

-¡No me mientas zorra!- tras dar dos pasos hacia ella añade-¡Dame un nombre!

-Nunca conocí a ninguno en persona- dice con la voz quebrada

-¡Serás puta mentirosa!- grita mientras le da un sonoro golpe en la cara.

Ella con el labio partido, le recorre un desagradable sabor ferroso por el paladar, y aduras penas levanta la cabeza para mirar al teniente con descaro pero él sólo se dedica a mirarla fríamente.

-Te doy una última oportunidad- dice cogiéndola por su moreno pelo rizado, haciendo que levantase aún más la cabeza-Seguro que le oíste hablar de algunos de sus jodidos amiguitos rojos, asique…- dice acercándose aún más a ella-¡Dame un maldito nombre!
-No…no lo sé…- dice con un hilo de voz.

-¡Cacho de zorra mentirosa!- dice soltándole el pelo para propinarle otro puñetazo en la cara de la atemorizada joven.

Ella, tras un segundo golpe, esconde su rostro detrás de su pelo enmarañado. Él se da la vuelta y la amenaza repetidamente, mientras la mirada de ella está clavada en el frío suelo, donde caen las gotas de sangre que emanan de sus heridas. Sus preciosos ojos verdes lucían aterrorizados, aunque ella ya no estaba allí. Su mente estaba muy lejos… Se había resguardado en sus recuerdos…

…segura… a salvo…

Y hasta aquí el capítulo 4 :D

En realidad era mucho más largo, pero decidí partirlo en dos capítulos, en vez de poner tanto texto seguido.

Ademas… queda mejor… y ya….. ya lo sé….. si es k en el fondo soy muy mala xDD

Espero que os haya gustado y si teneis ganas de más pues a tener paciencia ( si eso, mientras tanto me mandais un review ;)