Holaaaaa, bueno este capítulo iba a ser mucho más corto, casi todos los capítulos tienen la misma longitud así que no quería que este fuera más corto y al final me enrollé tantísimo ¡que lo tuve que dividir en dos! increíble, pasó de ser muy corto a demasiado largo xD creo que escogí un buen momento para dividirlo.
Bueno, tenia ganas de escribir este capítulo la verdad, además me a dado la posibilidad de escribir algo de otros personajes además de Renge y Kyouya que yo creo que es importante. Me encanta escribir a Renge fangineando o frikeando, no es un insulto para nada (por si alguien lo ha creído por los comentarios despectivos de Kyo-chan ¬¬) porque yo misma soy así, me encanta el manga, anime, doramas... lo dicho, los animes de los que haba Renge son animes que me gustan a mi ^^
Los pensamientos van entre comillas "" y si encontráis algún fallo no dudéis en decírmelo para que lo corrija.
Disclaimer: Ouran Hih School Host Club y sus personajes pertenecen a la gran Bisco-sensei, Dragon Ball es de Akira Toriyama, Sakura Card Captor pertenece a CLAMP, Hello Kitty es propiedad de Yuko Shimizu, Hana yori dango (dorama) pertenece a la TBS, Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei
Capítulo 4: Almohada
El frío de finales de Febrero se hacía notar en los pasillos del Ouran, los alumnos casi corrían de una clase a otra para disfrutar de la perfecta aclimatación de las aulas, que tenían la temperatura exacta, ni demasiado calor ni demasiado frío, ideal para que sus importantísimos estudiantes se sintieran a gusto.
La tercera sala de música por supuesto, también contaba con calefacciones que impedían que tanto las clientas como los Host pasaran frío, por supuesto el impulsivo Rey había querido volver a trasladar a sus clientas a un ambiente tropical como cuando ambiento la sala en Bali, pero Haruhi había desistido y finalmente para no llevar la contraria a su hijita le hizo caso (que sacrificado era ser padre) así que el Host club recibía a sus clientas como ha de hacerse en una fecha como febrero: con té caliente y abrigados con jerséis encima de las chaquetas del uniforme, excepto Mori-senpai, él era el Host salvaje así que no sentía frío, incluso Usa-chan llevaba una bufanda.
La estancia en el club se desarrolló como siempre: un montón de alumnas gritando, fantaseado y llorando y alguna que otra desmayada por la emoción; pero quince minutos antes de que las actividades del club acabaran y este fuera cerrado hasta el día siguiente un leve repiqueteo en las ventanas hizo que todos los presentes miraran a ellas para descubrir que una suave lluvia había comenzado a caer.
-Vaya, ha empezado a llover – comento Haruhi tranquilamente - ¡Oh no! Había dejado ropa tendida –se lamentó la chica.
-Ohhhh, Haruhi-kun hace la colada, es tan bonito como ayuda a su padre en el hogar.
Las clientas de Haruhi se emocionaron sin que esta hubiera hecho nada, una vez más se demostraba el talento innato y encanto natural de Haruhi atrayendo a la clientela.
Para cuando el club cerró, empezó a llover mucho más fuerte e incluso algún que otro trueno resonó en el cielo, hecho que hizo que todos los host le preguntaran a Haruhi si quería que se quedaran con ella para no estar sola mientras tronaba, pero esta les dijo que estaría bien sola e intento tomar rumbo hacia su casa, claro que Hikaru y Kaoru no permitirían dejarla ir sola así que prácticamente la secuestraron y la subieron a su limusina para acompañarla a casa, mientras los gritos de Tamaki resonaban en todo el recinto.
-Malditos doppelgängers… - maldecía por lo bajo.
-Hasta mañana Tama-chan – se despidió Honey mientras abrazaba a su Usa-chan para que no pasara frío.
-Hasta luego – le dijo Mori mientras se abrochaba el abrigo.
-Sí, hasta mañana tened cuidado con la lluvia, no vayáis a coger un resfriado – era imposible para él no preocuparse por su familia.
Tamaki preguntó a Kyouya si ya se iba pero este le respondió que tenía que terminar unas cuentas y luego tomaría rumbo a su mansión, así que el rey partió también a su mansión, bueno a la segunda mansión de los Suou ya que en la primera no era bien recibido, aun así el marchaba feliz pensando en que le daría un largo baño a Antoniette y luego le cepillaría el pelo.
Tras acabar sus cuentas Kyouya fue hasta la salida del instituto y para su sorpresa encontró ni más ni menos que a Renge.
-Renge… ¿qué haces todavía en el instituto?
-¿Ah? – la chica giró para ver quien le había hablado y se encontró con Kyouya Ootori.
-Hola, Kyouya-sama – le dijo feliz -¿ya te vas a casa?
-Claro – Kyouya soltó un suspiro, había ignorado su pregunta, así que colmándose de paciencia la repitió – y tú deberías hacer lo mismo, ¿qué haces aquí?
-Ah, estoy esperando a que acampe un poco, no tengo paraguas jejeje no pensaba que llovería hoy.
-Por eso es vital ver el parte meteorológico, aun así de aquí a la salida no hay tanta distancia y una vez dentro de tu limusina no te mojaras.
-No va a venir a recogerme la limusina.
-¿Y eso por qué? ¿Ibas a ir sola hasta tu casa andando? – Kyouya no daba crédito, la casa de Renge según tenía entendido, pues nunca había ido claro, estaba lejos del instituto.
-No, es que iba a ir a centro comercial que queda a unas manzanas de aquí a comprarme la súper almohada edición especial de Uki Doki Memorial.
-Sigue sin tener sentido, ¿por qué ibas a ir andando cuando puedes ir en la limusina?
El chico cada vez entendía menos.
-Pues para no llamar la atención, por supuesto. Esa calle es bastante concurrida y van muchos plebeyos a comprar ahí, si voy con la limusina llamaré la atención y no es lo que quiero, sale mañana a la venta, pero yo la tenía reservada así que hoy la iba a recoger.
-Bueno pues lo tendrás que dejar para otro día, está lloviendo mucho y te vas a empapar, llama a la limusina para que te recoja.
-De eso nada, voy a ir aunque caigan chuzos de punta, si voy rápido no me mojare tanto, luego iré a algún sitio más despejado y llamaré para que me recojan.
-¡Estás loca de remate te vas a empapar y a enfermar! De ninguna manera.
-No eres mi padre ¿sabes?, mira si te quedas más tranquilo te avisare cuando este en mi casa para que veas que sigo viva jajajaja – estaba dispuesta a ir si o si, dormiría esa noche con la almohada costase lo que costase.
Así, sin dejar que el chico volviera a replicar salió corriendo hacia su destino, si se paraba a pensarlo quedaba lejos y se iba a empapar pero da igual había que mirar el lado positivo esta noche dormiría sobre esa almohada y el esfuerzo habría merecido la pena, sabía que Kyouya no entendía ni sus gustos ni sus motivaciones, pero ella tampoco entendía los de él y los respetaba, él tendría que hacer lo mismo. Cuando estaba saliendo del recinto del instituto una mano tiró de su delgado brazo obligándola a girarse.
-Sería una persona muy cruel como para dejar que hicieras tal incoherencia, así que como tengo paraguas te acompañaré, una vez allí yo mismo llamare a mi limusina y me da igual que nos vean los plebeyos – Kyouya parecía molesto por tener que tomarse semejantes molestias pero lo cierto era que Renge no se lo había pedido, había surgido de él.
-Mu-muchas gracias – la chica no se esperaba para nada ese gesto por parte de su senpai, pero lo agradeció completamente.
Tras un largo paseo hasta el centro comercial en el que ninguno de los dos dijo nada, llegaron a su objetivo. Se adentraron en el centro comercial que tal y como Renge había predicho se encontraba lleno de plebeyos, fueron hasta la planta 7: Anime, mangas y videojuegos y la atravesaron hasta llegar al mostrador.
Kyouya miraba todo lo que había alrededor, ciertamente el no iba a comprar muy a menudo ¿o era más correcto decir que nunca? Si quería algo solo tenía que decírselo a sus hombres y ellos lo harían por él, así que realmente le sorprendía la de objetos que vendían en el centro comercial. Así que mientras Renge pedía su almohada se entretuvo en mirar los estantes y recordó el Festival al que Renge le llevó pues como en aquel lugar, los estantes estaban llenos de peluches, tazas bolígrafos, libretas… todo lo que pudieran imaginar por no hablar de almohadas como la que Renge había encargado.
Cuando Renge volvió Kyouya estaba bastante interesado mirando un cosplay de Darth Vather que tenía unos acabados perfectos, parecía que fuera a andar en cualquier momento y decirle "Kyouya, yo soy tu padre", la voz de su acompañante le saco de esos extraños pensamientos.
-No sabía que te gustaba Star Wars, nunca lo hubiera imaginado.
-¿Eh? No es que me guste, pero el marido de mi hermana es aficionado a la Saga y me invitó a ver las películas, hubiera sido descortés negarme, así que las vi con él.
-Vaaaaya, ya veo, ¿pero no te gustaron? – pregunto Renge con ilusión, sorprendida como cuando se enteró de que Kyouya había visto Dragón Ball Z.
-No, demasiada ciencia ficción – no tenia por que decirle que para las dos últimas películas de la saga era él quien había insistido a su cuñado para verlas, muerto de curiosidad.
-Ohhh vamos, son muy entretenidas yo las veía con mi padre aunque era pequeña y me aburrieron bastante pero las vi todas para no decepcionarlo, el también ve cosas que no le gustan por mí, como mis animes shojos y yaoi.
-¿En serio obligas a tu padre a ver semejantes cosas? – la cara de Kyouya no tenia precio "que sacrificado es ser padre pensó" y en su mente pudo imaginarse a Tamaki asintiendo en su papel de padre de Haruhi y los gemelos.
-No lo obligo, él se ofrece a verlo conmigo y yo aprovecho- explicó felizmente la castaña- ¿quieres que echemos un vistazo ya que estamos?
-Bueno, pero no te entretengas que yo tengo asuntos que atender.
-Uii que ocupado suenas para ser un chico de diecisiete años ni que tuvieras cuarenta – y tras decirle aquello fue corriendo a un estante a ver los mangas más vendidos del mes.
"¿Me ha llamado viejo?" Kyouya enmarcó su ceja, suspiro y fue hacía Renge.
Tras unas horas no tan interminables para Kyouya, puesto que habían ido a la sección de libros y había encontrado alguno sobre la crisis económica de los plebeyos que le había resultado interesante y se había comprado, se metieron en el ascensor para irse puesto que el centro comercial hacia rato que pedía a los clientes que abandonaran la tienda.
Cuando el ascensor empezó a descender un extraño ruido seguido de un movimiento brusco y luego una quietud total sorprendió a ambos jóvenes.
-¿Se- se ha parado?
-No, no puede ser – Kyouya se acercó hacia la puerta y la golpeó repetidamente, sin obtener respuesta – ¿qué hora es?
La chica miró su reloj.
-Las nueve y veinte.
-Hace veinte minutos que tendría que haber cerrado, ¿no habrán sido capaces de haberse ido sin más sin comprobar si quedaban clientes no? – Kyouya preguntó pero realmente no necesitaba la respuesta de la chica, se estaba enfadando por momentos al pensar en la situación.
Él era un Ootori, nadie en su sano juicio sería capaz de dejar a un miembro de esa familia atrapado en un vulgar centro comercial, además de que el insensato que lo hiciera tenía que tener por seguro que lo pagaría caro, pero fuera como fuere, ahí estaba él, encerrado en un ascensor con Renge… Renge, por su culpa estaba ahí, si no se hubiera puesto terca y hubiera aceptado el ir al día siguiente eso no habría pasado. Se giro para mirar a la causante de su desgracia, la cual pulsaba inútilmente todos los botones del ascensor.
-¿Por qué no funciona ninguno? – se cuestionaba la chica.
-¿Quizás porque han cortado la corriente para que no gaste electricidad y energía inútilmente ya que supuestamente no debería de haber nadie aquí? – el tono de sarcasmo y obviedad era destacante en esas palabras.
-Ohh ¿y ahora qué hacemos? – pregunto la chica asustada.
"Ja, y piensa ahora en eso, antes estaba tan tranquila"
-Intentar que nos saquen de aquí – dicho esto el joven saco su móvil del bolsillo e intento llamar a Tachibana, inútilmente pues obviamente no tenia cobertura dentro del ascensor – mierda…
La chica lo imitó y trato de llamar a su mansión, pero igualmente no tenia cobertura.
-Tendremos que quedarnos aquí hasta que abran mañana…
-¿Estás loca, quieres pasar la noche aquí? – Kyouya no daba crédito a las tranquilas palabras de la chica.
-Obviamente no, ¿pero se te ocurre una idea mejor?, ¿o acaso eres un fantasma y puedes atravesar paredes sólidas? ¿O quizás tienes superfuerza para abrir la puerta con tus propias manos? – la cara de Renge lucia completamente enfadada por las quejas de su compañero, que solo pudo callar ante aquel ataque de Renge, no era muy común verla hablar así.
El Rey de las sombras se preguntó si aquella chica sería bipolar: primero se quedaba completamente tranquila aun habiéndose quedado encerrados, luego había entrado en desesperación, después había vuelto a tranquilizarse y por último se enfadaba. No, si hacía cuentas era multipolar aun cuando eso no existía.
Claro que él no sabía que su repentino enfado había sido provocado al darse cuenta que su Dorama empezaba en veinte minutos y que no había programado su grabación, ya era tarde para lamentarse, la suerte no le sonreía pero tenía su almohada al fin y al cabo. Así que se sentó en el suelo e intento entablar una conversación con el irritado vicepresidente del club.
-¿Sabes? Esto me recuerda al episodio de Sakura Card Captor donde ella y Shaoran se quedan encerrados en un ascensor, o cuando en Hana Yori Dango…
-¡Deja de hablar de frikadas y preocúpate que esto es la vida real!
La chica inflo sus mofletes de un modo infantil como si fuera una niña pequeña a la que acabaran de regañar, y para colmo había vuelto a insultar sus gustos, pero no iba a callarse, callarse con aquel chico significaba darle la victoria.
-Claro, alterarse y enfadarse es mucho más productivo y maduro – dijo quedamente haciendo que Kyouya reparara en su comportamiento.
Cierto, estresarse no los sacaría de ahí, además le estaba mostrando su verdadero carácter a otra persona que no era Tamaki, eso no era producente, pero por otro lado ella no se había amedrentado y sin necesidad de levantarle la voz le había callado con una respuesta mucho más calmada y madura; a veces se preguntaba cuantas más sorpresas se llevaría con Renge.
-Tienes razón, pero no me hables de frikadas, ¿a caso no tienes otro tema de conversación?
-Puede que sí, puede que no, nuestros gustos son totalmente opuestos, a mi no me interesan ni los negocios, subastas, acciones etc. que a ti te interesan; ni a ti te interesan los mangas, animes o videojuegos, aunque… - la chica hizo una pausa mientras le lanzaba una mirada reprochadora - a diferencia de ti, yo si los respeto.
Hoy era el día estimado por los cielos en el que sería incapaz de replicar a la administradora del club según veía. Era completamente cierto, él insultaba sus gustos aun cuando ella no decía nada de los suyos cuando era obvio que no le parecían para nada interesantes. Así que no respondió, solo miro al techo para no cruzarse con la mirada llena de reproche de ella, pero entonces su estomago rugió, dado que era la hora de cenar pero su organismo al no recibir nutrientes creyó oportuno hacérselo saber.
-Sí, yo también tengo hambre – dijo Renge mientras sacaba de su bolso el bento y se acercaba a Kyouya- no es mucho pero al menos mi arroz otaku nos calmara el hambre.
El arroz otaku estaba volviéndose demasiado frecuente para el joven, pero eso era mejor que pasar hambre, aunque volvió a dudar al ver el bote con salsa ultrasecreta de Renge, cosa que ésta intuyó:
-No te preocupes no le echaré salsa, aun no he dado con la receta.
-As cambiado el bento…
-Sí, que observador eres – le contesto la chica mientras le daba unos palillos – vi en una tienda uno de Hello Kitty y no pude resistirme – tras decir eso le hizo un gesto al chico para que empezara a comer y ella lo imitó.
-Creo que según los bentos se puede saber bastante acerca de una persona, si es tímida, excéntrica, amante del anime…
Kyouya la miro con suspicacia, dudaba tremendamente que eso fuera verdad, una caja para el almuerzo no podía dar tanta información.
-Vi uno de Shaman King, pero el decorado era demasiado cargado… ¿oh no te he hablado de Shaman King verdad? Es un shonen quizás te guste, como te gustaba Dragón Ball…
-Te dije que lo veía de pequeño, dudo que ahora me gustara así que tampoco me gustaría ese que dices ahora.
-Sí, mira te diré de que trata; You Asakura es un chico normal que…
Kyouya miro al cielo pidiendo paciencia, pensando en cómo tendría que verse la situación desde fuera: él y Renge sentados en el suelo con la espalda apoyada en una de las paredes del ascensor comiendo arroz otaku y en una esquina la almohada de Uki Doki Memorial envuelta en un plástico. Patético, si hubiera una palabra que definiera aquello, seria patético.
Lo que Kyouya no sabía, es que fuera de ese ascensor nadie estaba tranquilo.
-Tachibana, ¿de verdad te dijo que iba al centro comercial con Renge? ¡Hemos buscado por toda esta zona y no esta! – dijo Fuyumi completamente alterada.
-Si señorita, me dijo que la acompañaría andando y que al terminar lo que tenían pendiente me llamaría para recogerlos a ambos, desde entonces no sé nada del señorito porque me dijo que regresara a la mansión.
-Son las once de la noche, desde que salió del club no ha vuelto a casa, el nunca se retardaría tanto sin avisarlo previamente – Fuyumi estaba al borde de las lágrimas cuando su marido le agarró la mano intentando confortarla - ¿y si los han secuestrado, ambos son de buena familia pueden pedir un rescate y…?
-Fuyumi, querida, tranquilízate tu hermano es inteligente y astuto como el que más, no le habrá ocurrido nada malo ya verás.
-¿Y Renge? Esa chica vive sola, su padre vive en Francia, nadie sabrá que está desaparecida… ¡Tachibana! consigue el numero de la mansión de Renge y dámelo inmediatamente.
-Enseguida.
Fuyumi saco su teléfono y empezó a buscar en su agenda, esto no le podía estar pasando a ella, de imaginar que algo malo le había ocurrido a su hermano y a esa chica, le empezaba a temblar todo el cuerpo.
-Fuyumi, ¿a quién estas llaman… - pero fue interrumpido por su esposa la cual consiguió contactar con la persona a la que llamaba y empezó a hablar con ella.
…
-¿Fuyumi-san? Que sorpresa que me llames, aunque es un poco tarde.
El rubio miro el reloj más cercano, el de su mesita de noche, pues Tamaki se acostaba a las diez, por lo que hacía una hora que estaba en los brazos de Morfeo, claro que no le dijo nada a la hermana de su mejor amigo porque sabía que si de algo podía presumir la familia de Kyouya era de modales y educación así que si llamaba a esa hora era que algo había ocurrido.
-Perdón por llamarte a esta hora Tamaki-kun pero... tu no tendrás alguna idea de donde puede estar mi hermano ¿verdad?
-¡Qué! ¿! Kyouya no está en casa y no sabes dónde está ¡? – Tamaki saltó de su cama, su mejor amigo nunca se iría sin avisar a alguien para no dejar preocupada a su familia, y mucho menos a Fuyumi.
-No, tras salir del club, acompañó a Renge andando hasta el centro comercial y desde entonces no sabemos nada de él, no tengo el número de Renge pero es imposible conectar con el de Kyouya…
-¿¡Renge también está desaparecida!? – cada vez estaba más alterado, era muy peligroso para una chica como Renge estar en la calle sin nadie, así que solo se contentó pensando que al menos estaría con Kyouya – Fuyumi-san, voy a intentar conectar con Renge, luego llamaré al resto del club, para ver si saben algo y luego me reuniré contigo, ¿dónde estás?
-No, no te preocupes no es necesario que te tomes tantas molestias, nuestros hombres están buscándolos y voy a llamar a la mansión de Renge, no quiero molestarte más…
-De ninguna manera, no puedo quedarme en casa sabiendo que mi mejor amigo esta en paradero desconocido, yo mismo lo buscaré – Tamaki estaba ya vistiéndose con lo primero que encontró, no era momento de vestirse coqueto.
-Gracias… eres una gran persona y el mejor amigo del mundo, estamos en el centro comercial que hay a dos manzanas del Ouran Highschool.
-Eso es lo que es Kyouya para mi, así que no puedo quedarme de brazos cruzados – dicho esto colgó e intentó inútilmente contactar con el móvil de Kyouya y Renge respectivamente.
…
-Fuyumi, ni tu padre ni tus hermanos saben nada ¿cierto? – la interrogó su marido.
-No, cuando Tachibana me lo dijo salí inmediatamente, no avise a nadie.
Precisamente Tachibana volvía con un trozo de papel con un número apuntado.
-Aquí tiene señorita el número de la mansión Houshakuji .
-Gracias – tal como cogió el papel empezó a teclear el número pero justo antes de que presionara el botón de llamada, su marido la interrumpió.
-Voy a avisar a tu padre, es algo que debe saber.
Y así ambos llamaron a sus respectivos objetivos.
…
-Residencia Houshakuji , dígame.
-Hola, soy Fuyumi Ootori, hermana de Kyouya Ootori ¿Renge está en casa? Esta tarde mi hermano y ella fueron hasta el centro comercial y desde entonces no hemos vuelto a tener noticias de él.
-Oh señora, en casa estamos muy preocupados la señorita Renge no vuelve y no podemos localizarla, han ido a avisar a la policía ahora mismo.
-No es necesario, la familia Ootori tiene cuerpo de defensa y medios casi mejores que los de la policía, así que mande llamar a quienes han ido a dar aviso y que no lo hagan, ¿el padre de Renge está informado?
-Lo hemos intentado llamar pero se encontraría en una reunión y no ha cogido el teléfono, pero no hubiéramos sabido que decirle, nosotros somos responsable de la seguridad de la señorita, y nos hemos descuidado y ahora no sabemos dónde está y... y... – la doncella rompió en llanto del miedo que le producía pensar que algo malo le hubiera sucedido a la señorita.
Fuyumi no estaba ni mucho menos mejor que esa mujer, pero ciertamente estaba intentando mantener la calma.
-No se preocupe, esto no es culpa de nadie, al menos por ahora, yo misma llamare al señor Houshakuji, usted avise al personal que ha ido a la comisaria y tranquilícese. Deme el número del señor.
Tras colgar, su marido le informó de que su padre se dirigía hacia allí, y una vez más Fuyumi marco un número en su móvil y se preparo psicológicamente para explicarle a un hombre que estaba a miles de kilómetros que su única hija había desaparecido.
Mientras en la mansión Suou, un joven llamaba frenéticamente a todo el Host Club, sin saber muy bien porque, empezó por los gemelos.
…
Titititininini…
-Ah… esa melodía –empezó Hikaru que estaba tumbado sobre su cama jugando a la Nintendo DS, mientras que su hermano estaba a su lado en la misma cama leyendo un libro.
-Aja, es Tono – Kaoru alcanzo el móvil y descolgó - ¿Tono, qué quieres a estas horas?
-¡Kaoru! ¿Sabes algo de Kyouya? – preguntó intentando no gritar demasiado mientras Antoniette ladraba a su alrededor asustada por el comportamiento de su dueño.
-Vaya, no das ni las buenas noches… ¿Kyouya-senpai? No, no sé nada de él – se giro hacia su gemelo – hey Hikaru ¿sabes algo de Kyouya-senpai? – Este negó con la cabeza así que terminó de contestarle al escandaloso de Tono – no Tono, ni Hikaru ni yo sabemos nada ¿por qué tanto nerviosismo?
Hikaru volvió su vista hacia su DS, seguramente Tono exageraba con cualquier tontería, como la vez que pensaba que Haruhi había desaparecido y solo estaba en Karuizawa, pero al escuchar como el tono de voz de su hermano se volvió preocupado giró hacia él incorporándose.
-¿Qué? ¿Estás seguro, quizás exageras de nuevo? – Kaoru intentaba asegurarse de que realmente aquella vez alguien había desaparecido.
-¿Nani? Kaoru ¿qué ocurre? – preguntó Hikaru que empezaba a preocuparse pero no obtuvo respuesta.
-De acuerdo, llama a Honey-senpai y Mori-senpai, yo llamare a Haruhi, ella también debe saberlo, mi hermano y yo iremos hacia allí – dicho esto el menor colgó para encontrarse con el rostro intrigado y preocupado de su gemelo.
-¿Me vas a decir que pasa? – preguntó este irritado.
-Sí, pero ve vistiéndote hay que llamar a Haruhi e irnos, Kyouya-senpai y Renge han desaparecido, y no es una paranoia dramática de Tono, Fuyumi-san ha sido la que ha avisado a Tono.
-¿¡Qué?! – el mayor de los gemelos no daba crédito, eso era algo improbable que le ocurriera a Kyouya-senpai, de igual modo fue hacia su armario y busco algo de ropa para su hermano y para el mismo, a la vez que se terminaba de desvestir, mientras que Kaoru estaba sentado en la cama llamando a Haruhi.
La chica tampoco sabía nada del paradero de Kyouya y Renge pero de igual formo se asustó y empezó a vestirse y tras una pequeña discusión con Kaoru consiguió convencerlo de que la recogieran pues ella también tenía que ir.
…
-¡Kyo-chan y Renge-chan han desaparecido! – Honey que se encontraba en mitad de su noche de tartas corrió a su habitación para vestirse y acudir en ayuda de sus amigos.
…
-Ahora mismo voy para allá – Mori se levantó dejando a un lado sus maquetas y tomo rumbo a casa de su primo para ayudar a buscar a sus amigos.
Frente al centro comercial, Fuyumi trataba de convencer al señor Houshakuji de que coger un avión con la tormenta que hacía no era buena idea y que tardaría horas en llegar, prometiéndole llamarle en cuanto supiera algo, claro que eso no tranquilizó al pobre hombre, porque saber que tu única hija se encontraba perdida en Japón en la compañía de un Ootori no era fácil de dirigir, cualquier secuestrador sabría bien el beneficio que sacaría de esas dos familias si secuestraba a los herederos; así que con el mayor de los esfuerzos se tomo una tila e intento confiar en la eficacia del cuerpo de defensa de los Ootori.
-¿Pero qué hacia Kyouya con esa chica y a donde habrán podido ir? – el señor Ootori no daba crédito de nada de lo ocurrido, para colmo su hija no lo había avisado de inmediato, su hijo estaba perdido merecía saberlo en primer lugar.
-¡Papá son amigos y él la ha acompañado al centro comercial, no hay más el problema es donde han ido tras abandonar el centro comercial! – Fuyumi estaba cada vez más alterada y ciertamente la presencia de su padre y hermanos no ayudaba.
-¿Y si están juntos y se han fugado? – comento Akito, pero ante la furiosa y atónita mirada de su hermana decidió continuar explicándose – No me mires así, es un pensamiento bastante común en adolescentes.
-Akito – el cabeza de familia habló – no digas estupideces, tu hermano nunca haría un acto tan infantil y rebelde.
De repente varias limusinas llegaron al lugar y de ellas salió el resto del Host Club, con Tamaki en cabeza.
-Fuyumi-san, ninguno de nosotros sabe nada pero venimos a ayudar en lo que podamos.
La joven mujer pudo ver la cara de preocupación en aquel grupo y por un momento sintió una gran alegría y paz interna al ver los buenos amigos que tenía su hermano menor. Pero la voz de su padre la saco de sus pensamientos.
-Agradecemos el gesto, pero ya los estamos buscando con todos nuestros medios no hay nada que vosotros podáis hacer.
-Eso no es así señor, Kyouya es mi mejor amigo y si es necesario lo buscaré yo mismo por cada rincón de esta ciudad, del país y del mundo si es necesario.
Todos quedaron paralizados ante las palabras del medio francés, escucharlo hablar con tal preocupación y seriedad no era algo común, pero en momentos como estos, parecía no quedar en el ni rastro del alegre y narcisista Rey del Host Club, en momentos así era una persona seria, madura y consecuente que haría lo que fuera por ayudar.
-Es cierto señor. Nuestra familia también puede ayudar – dijo Hikaru mientras señalaba a su hermano, que asentía, y a sí mismo.
-¿Pero nadie sabe donde han podido ir? ¿Y es seguro que están juntos? Por qué si Renge está sola y alguien la atrapa… - Haruhi no pudo continuar del miedo que le produjo pensar lo que le podría ocurrir a Renge.
-Perdonen por interrumpir – Tachibana entró en la conversación llamando la atención de todos – el señorito no me especificó muy bien los motivos, pero me dijo que acompañaría a la señorita Houshakuji al centro comercial para que no fuera sola y menos con el mal tiempo que hace, por lo que estoy seguro de que el está con ella, no la dejaría sola.
Esta afirmación dejó a todos desorientados, aun costaba imaginarse a Kyouya haciendo algo desinteresadamente por alguien, pero Tamaki sonrió por primera vez en la noche desde que le habían dado la mala noticia. Ese era su Kyouya, ese era el chico puro y bueno que él conocía, ese que se escondía tras una máscara de frialdad, de intereses y de egoísmo; un chico que no dejaría a un amigo abandonado, una caballero que no abandonaría a una dama a su suerte, el mejor amigo que alguien podía tener.
Continuará...
Si, bastante cliché lo de quedarse encerrados en un ascensor, como la propia Renge ha referido, pero bueno creo que aunque sea cliché es divertido ver a Kyouya en semejante situación...¿por qué lo haré sufrir tanto?
