Me desperté perezosamente, el sol daba en mi cara, e Itachi se movía por el dormitorio demasiado deprisa como para no ser escuchado. Me incorpore en la cama y me estire. Me quede por un rato mirandole has que escuche el sonido de alguien que llamaba a la puerta. Y me fije en mi cuerpo, estaba desnuda. Me levante, y cogí la ropa de mi armario, y en el momento que Itachi abrió la puerta, me cole en el baño para vestirme.
-¿Le has contado la misión?-Escuche la voz de Kisame tras la puerta.
-No.
-Pues se la cuento yo.
-hmp.
-Sakura, ¡¿estas en el baño?! - grito pegado a la puerta
-¡Sí! ¡¿Que quieres!?
-¡Contarte la misión!
-¡Espera que ya salgo, que no hay necesidad de gritar!- me abroche las zapatillas y cogí el peine del pequeño armario de abajo. Salí para ver lo que quería. me senté en la cama aun desecha, y espere a que hablase. Mientras me peinaba.
Comenzó a contarme la misión, aunque sinceramente me desconecte un poco de lo que me decía, pero me entere bastante bien de lo que Había que hacer. Itachi seguía dando vueltas a su ritmo por la habitación preparando todo para la misión Me hacia gracia verle así, pues con lo calmado que era, verle darse prisa para algunas cosas se hacía divertido. No sé que pensé que me acorde de lo que ahora crecía en mi vientre, y por un momento me cuestione... ¿Y si se lo decimos al hombre tiburón? Pero eso sería decírselo a alguien de la organización y eso conllevaría algún que otro problema, pero simplemente me parecía una idea genial. Kisame siguió hablando por un largo rato, tanto que se sentó en la cama, y me comenzó a contar cosas que no venían a cuento. Lejos de su aparencia de prepotente era algo más que cariñoso, e incluso educado. Hablaba de todo lo que le contases, tus problemas, el dinero, sobre ciencia... Hablaba de todo, menos de una cosa. Él. Todos en Akatsuki cometían la misma falta, nadie hablaba de ellos mismos. Tras a ver estado aquí mucho tiempo, me di cuenda de porque no lo hacían Porque no estaban orgullosos de sus actos, y en el fondo los entendía Yo... Me Había acostumbrado a ellos, sus risas, sus juegos, su orgullo, su vida... Había comprendido que ni eran tan malos como parecían, ni tan buenos de como creías. Eran personas a fin de cuentas, personas cuyo pasado era oscuro. Cuando aprendí a manejar todo aquello que pudiese curar y destruir el Sharigan, lo que menos pensaba, era que lo usaría con Itachi. Cierto es que lo aprendí, por él. Pero jamás pensé que llegaría ese día. Quizás solo lo hice como escusa para que Sasuke volviese a la aldea. Pero la verdad, que aprenderlo quizás fuese lo mejor que me paso en la vida.
Itachi preparo su mochila y la miá, como siempre, aun no sabia lo suficiente como para poder adecuarme a su nivel, y ahora con... Retrasaría bastante mi entrenamiento, quizás más de 9 Meses... Aun así, desde que llegue siempre Había sido la mimada de itachi... Quizás porque fuese su alumna, o quizás porque era al único que no le tenia verdadero temor. Me imagine tantas veces su muerte, que perdí el miedo. Sin embargo, ahora la misma idea me daba arcadas, no podía imaginar su muerte, sin derramar lágrimas. Aun recuerdo... la primera noche que pase aquí.
Flash Back
-Italia-sama- Le llame.
-Dime.
-¿tengo que dormir contigo?
-Sí.
Me quede en silencio por unos momentos, y entonces mire la luz de la luna que se asomaba por la ventana, estaba bastante asustada, no sabia que iba a ser de mi. Pero la idea no me gustaba nada, intentaba mostrarme dura e impasible, pero... por dentro, mi alma se estaba descomponiendo.
-Tranquilizate.- Me ordeno, mientras se quitaba la capa, y prendía la tele. La habitación era bastante grande, una cama algo pequeña, estaba pegada a la pared, la ventana estaba justo a los pies de esta, igual que la puerta del baño. Pegada a la puerta de entrada del dormitorio,estaba un armario, donde me encarge de descubrir que era donde Itachi ponia su ropa, y tambien escondia sus armas y percaminos. Allí Había unas cuantas prendas esperandome. Al lado de la cama, Había una pequeña mesilla que lo unico que tenia era un reloj con una lamparita. A su lado, habita un pequeño sofa de estilo modernista, donde te podias hundir prefecamtene. Me sente en el sofá y justo delante de mi, quedaba un escritorio lleno de papeles y el mueble de la television.
Escuche el ruido de la puerta, e itachi abrio esta. Kisame entro en la habitacion. Llevaba el brazo roto, y tenia vendando casi todo el cuerpo, apenas podia sostener su arma.
-¿Que tal estas, kisame?- pregunte, intentando hacerme la maja, mi idea era clara, si congian confianza conmigo, me podria escapar mas rapidamente.
-Venía a que me quitases la venda del brazo, me pica mucho- respondio sentandose en la cama. Y comenzando a quitarsela con la mano que podia mover.
-Espera, espera. Ya lo hago yo, que no tengo mas vendas como para ponerte otra.- Me levante del sofá y fui rapidamente a curarle, poco a poco quite la venda y heche un enguento, expandiendolo por su piel. Una vez que cubri toda la herida, hice que un chakra verde apareciese en mi mano, y comence a hacerlo, en el momento que lo hice, niguno de los dos quito la vista de mí. Demasiado desconfiados. Una vez que acabe, comenzaron hablar entre ellos, mientras yo, miraba la medicina que me Habían dado ellos, para tratar tanto a Kisame como a Sasori. Era insuficiente.
-Deberias tener más suministros médicos. Apenas teneis.- comente llamando la atencion de los dos.
-Normalmente no resultamos heridos- dijo el herido entre risas, itachi movio la cabeza negando.
-no tenemos a nadie que cure.
-hasta que llege yo- respondi mirando el bote de medicamentos. " Para mi desgracia" pensé al instante de decirlo. Se hizo un rato el silencio. Y entonces kisame comenzo a hablar como una metralleta, hasta que... Me pregunto.
-oye, Haruno... ¿ te comentaron ya, las normas basicas?
-No.
-Pues yo te las digo... Primero, eres el miembro mas joven y por lo tanto el mas insinificante, si pasa algo entre los miembros, tu perderas. Segundo, Itachi y yo seremos tu equipo, y ya que él es tu maestro, le rendiras cuantas a él y le molestaras a él- Itachi hizo un quejido molesto, y abrio el armario sacando su katana- Tercero, él será quien te entrene. Cuarto, pase lo que pase, nosotros seremos lo único que tienes aquí, al menos hasta que los demás te crean dignas de su antención. Asi que, procura tenernos contentos- vi como el uchiha, sacaba su katana y comenzaba a limpiarla- Quinta, al líder no se le habla a no ser que te hable. Sexta, lo que pasa aquí, se queda aquí. Una cosa que no debas decir, dicha. Y moriras... Creo que es todo. ¿Tu tienes que decirla algo Itachi?
-No. Ya sé acostumbrara a mi presencia.
Desde aquel día, creo que me acostumbre demasiado.
Fin Flash back.
Cuando me quise dar cuenta, estábamos ya saltando de rama en rama, para llegar a nuestra misión. Era simple y sencilla, era un asesinato a sueldo de algun tipo poderoso de algun pequeño pueblecito. Había veces que la gente era tan esquisita que solo contrataba a ninjas de alto grado como nosotros, y nosotros, lo agredeciamos pues el dinero nunca crecio de los arboles, aunque con papel estuviese hecho. Siempre haciamos un trabajo perfecto, un asesinato limpio. Había echo pocas misiones, pues a itachi no le gustaba que saliese de la guarida, pero las pocas que Había hecho me Habían bastado para comprender el mecanismo de Akatsuki, limpio, rápido y listo.
Había pasado un buen rato, y para nuestra mala pata, nos tuvimos que parar a descansar. Aprobeche para mirar el estado de los ojos de Itachi, los cuales me tenian gravemente preocupada. Su sharingan me miraba muy de cerca, tanto como lo estaba yo de él y podia sentir como me inspecionaban por dentro. A decir verdad, nos habiamos parado por él, su estado cada vez era mas preocupante, pues se estaba quedando ciego, al usar su sharingan, cada vez más. Ël era solo eso, sus ojos, si los perdia dejaria de ser el que era, y lo tenia en cuenta. Había desarrollado miles de curas posibles, pero no Habían dado mucho resultado. ¿Porque? Porque él no dejaba de usarlo, las curas eran lentas y se necesitaba mucho resposo, y en la vida de un asesino, buscando por los cinco paises Había de todo menos reposo. Aun así... Había conseguido que su visión aumentase cosiderablemente, aunque no Había podido hacer nada con los efectos de cansancio que producian sus ataques.
-¿Te queda mucho sakura?- pregunto kisame, sentado encima de una roca. Yo estaba apoyada encima de las piernas de itachi, examinando sus ojos de cerca con la pequeña linternita que me regalo mi maestra.
- Sí, bastante. Es lo que tiene usar el Sharigan para todo- Dije mirando al uchiha en señal de , por lo de anoche. - Tardare bastante, y tendré que usar bastante chakra, debido a que desde hace dos días no recibe los cuiados adecuados.
-Como sea, pero date prisa, No me apetece escuchar al lider la distintas formas de matarme que puede haber- Comento molesto y se acerco a nosotros, sentandose al lado de Itachi, comenzó a darme conversación como siempre hacía. Eran lo contrario, completamente. Uno hablador, el otro callado. El Día y la Noche, sin duda.- Me pregunto si a konan, la amenzara por llegar tarde...
-Sí, pero de otra manera- Conteste y ambos reimos- hace día que no hablamos seriamente, Me pregunto que nueva historia la rondara la cabeza.
-Cualquiera, ya la conoces- Contestó con una sonrisa, y yo asenti con la cabeza. Mire de nuevo el ojo derecho del uchiha, y después volvi a mirar al izquierdo. Comprobe que los relflejos estubieran bien, y depués observe su pupila. Le pedí que quitara el sharigan varias veces, y que lo volviese a activar. Lo que mas me gustaba sin duda, era ver esos ojos negros como pozos, eran realmente bellos. Y más cuando te acercabas. Mi mano se fue hacia el bolsillo de atrás y de un pequeño tarro saque una pildora del sodado, fui a llevarmela a la boca, cuando senti la mano de itachi, sujetar con fuerza mi muñeca.
-Ni se te ocurra.- Me dijo secamente, no pude evitar fijarme en su mirada prenetante y su cara de pocos amigos.
-¿Qué hay de malo?- pregunte, pues no entendia muy bien, que me queria decir.
-Deberías tener cuidado con lo que tomas, y más con lo que produce un aumento de chakra peligroso- Y entonces comprendi a que se referia. El bebé. Me quede un rato en silencio, analizando las probabilidades que tendrian de afectarlo, y aunque fueran casi nulas, había. Solte mi mano del agarre de itachi, y volvi a guardar la pastilla en el tarrito.
-Luego iré más lenta, y nos os podre apoyar en niguna pelea.- Comente mirando hacia el suelo- Voy a gastar casi todo mi chakra.
-Adlo- ordeno él. Y yo puse mi mano izquierda tapando completamente su vision y comence a emanar chakra. Mi Mano derecha, la coloque justo encima de su pecho, y volvi a repetir la operación, tal y como siempre hacia.
-¿Por qué no te tomas la pildora?- Me pregunto kisame, sin entender el porque de nuestros actos, y entonces busque en mi cabeza, una buena excusa, y decidi usar un poco, la mala leche que Había heredado de mi maestra.
-Porque no debo.- respondi seca.
-A él se lo puedes contar, no dira nada- escuche murmurrar a itachi. Mire sus labios, los cuales estaban formandos en una pequeña sonrisa de lado. Suspire. Y mire a kisame sin parar ningun momento el flujo de chakra
-¿Contar? ¿El qué?
-Verás... No me tomo la pildora del soldado... Porque- Suspire de nuevo- porque estoy embarazada.- Aun se me hacía raro decirlo, quizás porque aun no me había hecho a la idea. Kisame se quedo en silencio, y miro el suelo durante largo rato. Yo me dedique a mi tarea, y comenzaba cada vez a gastar mas chakra en sus ojos. Poco a poco, sentía que mis fuerzas iban disminuyendo. Pasaron largos minutos, en pleno silencio hasta que el hombre tiburón abrió la boca.
- hay algo que no entiendo...- Dijo bastante serio- ¿Lo vais a tener?
-Sí- contesto él, tan frio y arogante como era.
- ¡Es una locura!- Exclamo, recordandonos perfectamente el error que cometiamos.
-Lo sé, kisame, pero dime... ¿A caso no tiene derecho a vivir?... Tanto Itachi, como yo, sabemos la gravedad... Pero tarde o temprano, tenia que haber algo que nos trajese los pies a la tierra. Solo te ruego, que mientras que pensamos que hacer, procura no decirselo a nadie.
-Eso dalo por hecho... Pero... Quiero que sepais, que os pienso a ayudar, al fin de cuentas, sois lo más parecido a amigos que he tenido el resto de mi vida- Sonrei con energia, y le mire.
-Claro, asi cuando nazca tendra que tener un tio que le malcrie- solto una enorme carcajada
-Estais como una puta cabra...¡ Los dos! Pero lo peor, esque encima os doy la razón- Dijo, y estallo en su propia risa. Mire a itachi, el cual seguia tranquilo como siempre, le daba todo igual, si el mundo estaba en su contra, le daba igual, si nada salia como Había planeado, le daba igual. Pero siempre conseguia lo que queria, aunque le diese igual. Era demasiado extraño para entenderle, y eso era lo que me seducia de él. Tambien comprendi bastante la reacción de kisame, en akastuski, se llevaba la ley de la amistad, aunque se negasen a aceptarla. Ellos eran amigos, pero se trataban como si fuesen compañeros, a los que no les importaba nada el de al lado, pero lo cierto era, que por pequeño que fuese, se tenian cariño los unos a los otros. Konan me explico, que aquí los sentimientos eran algo duro de llevar, pues cada cual Había vivido su propio infierno, y que cada cual tenia un motivo diferente para vivir, pero todos, consideraban akatsuki como su propio hogar, el unico sitio de la tierra donde le aceptaban. Y poco a poco fui comprendiendolo, y aun más lo comprendi a escuchar sus palabras. Pues el mismo lo Había dicho. Era lo más parecido a amigos que Había tenido en su vida, y esas palabras me reconfortaban y me dolian. Pues pensar que alguien se Había criado sin la amistad, sin tener a nadie con el que reir, a nadie que te apoyase... Era duro. Y me hacia sentir mal. Pero por eso mismo, yo me comportaba tan amistosamente con ellos, porque en el fondo, los entendia.
Paso largo rato, y acabe de curar a mi sensei.
-¡Esto ya esta!- Exclame feliz, y justo en aquel momento. Todo se me volvio oscuro, Solo veia negro. Y al poco rato, perdi la consciencia.
