Ya que vienen los Reyes Magos espero que me regalen muchos reviews.

Y el 8 de Enero es mi cumpleaños si me quieren regalar un review me daré por satisfecha.

Espero que se diviertan con el nuevo capítulo y comenten tanto como puedan :)

3 de Enero de 2012


Preliminares

La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón. - Brassai

PDV de Bella.

No tenía intención de abrir los ojos, aún no. Todavía no conseguía acostumbrarme al calor en el aire húmedo de la playa. Estaba recostada boca abajo sobre la amplia cama, una fina sabana me cubría, todavía tenía sueño y mucho… siempre que Edward y yo terminábamos solos en algún sitio a duras penas podíamos contenernos, un beso suyo es el mayor placer existente. Pero como cabe esperar Edward dispone de un autocontrol rígido y él es muy estricto consigo mismo. Siempre me dice que soy una dama y merezco respeto, lo amo por eso, aunque sentir toda su pasión envolviéndome y al instante siguiente verlo tan precavido y reservado como de costumbre me deja mareada. Sentí un fresco roce en mi cuello, una mano gentil y gélida aparto el cabello que cubría mi cuello y lo siguiente que sentí fue un delicioso beso helado.

—Buenos días. —Me susurró con sus labios rosando mi oreja.

Me limité a sonreír y él continuó.

—¿Cómo amaneciste hoy?

—No sé… me falta algo. —Me di la vuelta para estar sobre mi espalda.

Me encontré con su rostro a escasos centímetros del mío. Sus labios llenos perfectamente simétricos estaban curvados en una sonrisa torcida. Deslicé mi mano por su cuello y me pareció verlo estremecer ligeramente, cerró los ojos y aproveché para besarlo, Edward me correspondió con mucho entusiasmo, me tomó en sus brazos y siguió besándome de esa forma sobrenatural hasta que empecé a padecer la falta de aire.

—Todo bien. —Murmuré jadeante.

Edward rió de buena gana por mi pequeña afirmación. Con su dedo índice recorrió mi rostro, con tal cuidado que imaginé sentir el revoleteo de una palomilla. Yo me concentré en sus magníficos ojos dorados, el cariño, la devoción, la emoción y la alegría que se adivinaba en ellos provocaba que el latir de mi corazón se desbocara. Se inclinó una vez más para besarme, era obvio que no planeaba profundizar el beso y yo seguía demasiado adormilada para remediarlo.

—¿Vendrás conmigo? —Dije en voz muy baja sacando un poco de concentración ya que sentía su aliento en mi cuello.

—Por supuesto. —Me dijo entre besos.

—Aún no te he dicho a donde. —Reí sin aliento.

—Iré a donde tú quieras que vaya. —Sonrió solemne y me volvió a besar. ¿Cómo puedo mantener una conversación racional si él persiste en besarme de esa forma?

—¿Y si no te gusta el lugar?

—Eso no importa, seré perfectamente feliz si estoy contigo.

No supe que contestar y se sentó a mi lado, y de inmediato extrañé tenerlo sobre mí. Me incorporé y recuperé el hilo de lo que estaba diciendo.

—Quiero ir a ver a René hoy mismo, y luego llegar a casa de Charlie.

—¿Sabes cuantas horas son de viaje? —Me miró sorprendido.

—Las clases empiezan en cinco días.

—Lo siento Bella, no debí acapararte así. —Empezó a disculparse. ¡Tan típico de Edward culparse de todo!

—¡No sigas! —Me puse de rodillas sobre la cama y tomé su rostro en mis manos. —Yo decidí que hacer con mis vacaciones, estuve la mitad de ellas histérica por los nervios de que Victoria me encontrara desprevenida, no te puedes hacer una idea del alivio que han sido estos últimos días.

—Pero tus padres…

—No quiero sonar egoísta, pero no tenía intenciones de ser el ama de casa con Charlie, además ¡Forks es tan aburrido! Y definitivamente no quería cuidar a René el resto del verano, ser la responsable no es divertido… ponerme maternal no es algo atractivo para mí. Ha sido fabuloso pensar únicamente en mí para variar… en nosotros, he hecho todo lo que he querido, he estado buscando mi libertad y por fin la tengo. Mis padres pueden cuidarse solos.

—Bella…

—Deseo verlos porque los quiero, pero ya es hora de que haga mi vida.

Edward sopesó todo lo que acababa de decirle, asintió para sí como degustando la nueva información y me sonrió, aún se veía algo dubitativo pero decidí no presionar el asunto.

Era una mañana preciosa con el sol en su punto más alto y ya era tarde, así que salimos a encontrarnos con los chicos. Estaban en el vestíbulo del hotel, Vic y Seth estaban jugando con el futbolito, Ranulf se acercó a saludarnos y como vi que Bianca estaba sentada sola fui a hacerle compañía.

—Hola, ¿y Lucas?

—Fue a hacer una llamada. —Bianca se oía preocupada, supuse que por la Cruz Negra. —Ahí viene Leah. —Seguí la dirección de su mirada, los vi caminando hacia acá cogidos de la mano. Derek sonreía de oreja a oreja, Leah rehuía su mirada, era morena pero creo que se estaba sonrojando.

—Es muy guapo. —Me dijo Bianca al oído.

—Así es.

Derek era muy alto, su piel era tostada pero más clara que la de Leah, era realmente musculoso, tenía una nariz recta y ojos expresivos color café, sus labios eran delgados pero su sonrisa era cálida y cordial, tendría poco más de veinte años. Leah nos había contado que Derek estaba estudiando ingeniería en electrónica en la universidad de Filadelfia. Realmente yo no había hablado mucho con Derek, pero cada que podíamos Bianca y yo interrogábamos a Leah al respecto.

Bianca y yo estábamos observándolos por el rabillo del ojo cuando Seth, Lucas y Edward se sentaron junto a nosotras, en el instante en que reparamos en ello, Bianca y yo nos sonrojamos, ¡gracias al cielo Edward no podía oír mis pensamientos! Pero seguro sabía la razón del calor en mis mejillas… Bianca también estaba pensando en lo guapo que era Derek. Me desesperé en buscar algo para distraer a mi novio, afortunadamente Seth empezó a hablar.

—¿Qué le ve a ese tipo? —Seth veía con repulsión en dirección a su hermana y Derek.

—Quizá es bueno besando. —Bromeó Bianca dándole un empujoncito a Seth.

Lucas se le quedó viendo sorprendido y aguanté la risa, apenas.

—¡Qué asco! —Exclamó mi amigo lobuno.

—No te hagas, Seth. Si tuvieras novia estarías igual. —Le aseguré.

—Pero… pero… ¡es mi hermana!

—¿Qué tienes en contra de Derek? —Le cuestionó Bianca.

—¡Qué esta besuqueando a mi hermana!

Bianca se soltó a reír y yo negué con la cabeza mordiéndome el labio.

—Parece que están aferradas en defender a Scott. —Deslizó Edward burlón.

—¿A ustedes tampoco les agrada Derek? —Bianca vio enormemente sorprendida a Lucas y Edward.

—No. —Aseveró Lucas.

—No lo creo. —Afirmó Edward.

—¡Ja! —Exclamó Seth sonriendo ampliamente.

—¿Por qué? —Bianca estaba escandalizada.

—Porque ustedes tres no hablan más que de él. —Declaró Lucas.

—¡Estoy de acuerdo! —Lo apoyó Seth.

—O porque se la pasan desvistiéndolo con los ojos. —Sugirió Edward.

Seth se nos quedó viendo como si estuviéramos dementes.

—¡Claro que no! —Negué cruzándome de brazos.

—Bella tiene razón. —Concordó Bianca.

—Por favor, no estamos ciegos. —Enunció Edward.

Parpadee debatiéndome entre que decir… preferentemente algo que sonara creíble. En ese momento Vic y Ranulf se acercaron a nosotros.

—¿De qué hablan?, compañeros. —Vic jugaba con su sombrero a que rodara por su brazo pero se le caía, pero él seguía intentándolo.

—Derek Scott. —Respondieron los otros tres al unísono poniendo los ojos en blanco.

—¡No se cansan de ese sujeto! —Vic llevó las manos al cielo de forma dramática y los chicos rieron estrepitosamente.

—Ranulf, ¿verdad que nosotras no estamos todo el tiempo pendientes de Derek? —Le dijo Bianca con tono infantil.

—En absoluto.

—Siempre te pones de su lado. —Se quejó Seth.

Era más que evidente que seguirían tomándonos el pelo así que nos pusimos de pie y tomamos cada una a Ranulf por un brazo y nos fuimos. Casi al mismo tiempo Derek se inclinó para besar a Leah le dijo algo más, se dio media vuelta y se alejó. Leah se encaminó hacia nosotros como entre nubes. Bianca extendió las manos hacia Leah antes de que chocara de frente contra la pared.

—¿Qué te dijo? —Le preguntó emocionada.

Ranulf aprovechó nuestra distracción para regresar con los muchachos.

—¿Qué sucedió? —Oí que le preguntaba Vic.

—Están hablando de Scott. —Respondió Ranulf presumiendo una pícara sonrisa.

Todos estallaron en burlonas carcajadas, pero note que Lucas y Edward no se veían tan relajados como los demás, estaban celosos, seguro.

—Si sabes que nosotros teníamos razón ¿por qué se las das a ellas? —Seth quería saber.

—Un caballero siempre debe saber cómo actuar con las damas. —Dijo Ranulf con aires de saberlo todo.

Me moría de ganas de contestarles algo, lo que fuera pero decidí dejarlo pasar… después de todo Derek sí era un tema constante.

Más tarde dejamos el hotel. Leah planeaba marcharse a la universidad de una vez, en cinco días iniciarían las clases, Derek se había ofrecido para escoltarla por lo que se verían en el aeropuerto. Lucas se regresaría con la Cruz Negra esta noche, Vic y Ranulf esperarían a Bianca para llegar juntos al internado Medianoche. Seth nos acompañaría a Edward y a mí a Florida para ver a mi madre y regresaríamos a Forks, finalmente Seth volvería a la Push y yo… tendría que armarme de valor para decirle a Edward la verdad.

Ranulf y Edward habían salido para cazar algo rápido y aguantar la sed durante el viaje. Los demás nos encontrábamos en un restaurante un poco solitario, era prácticamente para nosotros solos. Leah y Seth estaban discutiendo por algo insignificante como cualquier par de hermanos, Bianca trataba de recordarle a Vic la importancia de que nadie en Medianoche se enterara de que él sabía sobre la existencia de los vampiros; Lucas aprovechó que estaban distraídos para hablar a solas conmigo. Nos sentamos a parte pero con la pared detrás nuestro para que nadie pudiera sorprendernos, no tuve que pensarlo mucho para ver que Lucas no estaba contento con mi decisión.

—¿Estás segura de esto? Todavía estás a tiempo para arrepentirte. —Su semblante era serio, aunque sólo era un año mayor que yo sabía que era muy maduro y responsable.

—Es mi trabajo.

—Es un estilo de vida. —Me corrigió Lucas. —Uno donde arriesgas tu vida a cada segundo, no puedes encariñarte con nadie, ni confiar, te desvelas y comes mal.

—No puedo sacármelo de la cabeza. ¡Soy buena en esto! No quiero renunciar a lo único en lo que tengo talento.

—Estoy seguro de que tienes talento para muchas otras cosas, ¿Y qué pasa con la Universidad?

—Te propongo un trato. —Empecé y Lucas rodó los ojos. —Cuando tú dejes la Cruz Negra yo la dejo, incluso iremos a la Universidad juntos.

—Bella, ¡tú puedes dejarla ahora! —Lucas me sacudió por los brazos. —Yo no, si fuera tú me iría.

—Eso dices. —Bufé. —No podrías estar un día sin socorrer a alguien.

Lucas se impacientaba, se levantó y ahora caminaba de un lado a otro como un león enjaulado.

—¡Bella esto no es más que un capricho!

—¿Tanto daño te haría apoyarme un poco? —Las lágrimas provocaban que viera borroso pero me negaba a dejarlas escapar.

Lucas suspiró e intento serenarse.

—Te apoyo Bella, pero es muy peligroso…

—Lo sé.

—Entonces si estás convencida, te veré en tres días en San Francisco. —Se rindió. Lucas siempre decía que yo era la reina de la testarudez.

.

PDV de Bianca.

Al poco tiempo Edward y Ranulf regresaron, Leah fue la primera en irse, ¡se veía tan feliz con Derek! Por suerte Sam ya no era más que un recuerdo. Pronto les toco irse a Bella, Edward y Seth. Bella me deseó buena suerte yo le sonreí temerosa, ella me recordó que ya había pasado por algo similar. Bueno, Edward la llevó a conocer a su familia donde todos los integrantes eran vampiros y ahora Lucas me llevaría a conocer a su familia de cazadores de vampiros. Ojala tuviera una pastilla para dominar mi creciente pánico.

Los chicos y yo salimos del aeropuerto y nos dirigimos al centro de la ciudad, al principio caminábamos sin un destino en particular, Vic adivinó que nosotros queríamos pasar nuestras últimas horas juntos a solas, así que arrastró a Ranulf a un parque de patinetas.

—¿Qué quieres hacer? —Lucas tomó mi mano entre la suya como si temiera que el simple soplar del viento me apartara de él.

Como no contesté se detuvo y se inclinó para que sus deslumbrantes ojos verdes estuvieran a la misma altura que los míos.

—¿Qué es lo que te inquieta? —Lucas me conocía demasiado bien, empezaría a preguntarme si eso era algo favorable o no.

—Me llevaras a conocer a tu mamá y a tus amigos… —No sabía ni como plantear el problema.

—A los ojos de cualquier humano tú eres tan humana como el que más. —Intentó tranquilizarme.

—Bien… eso no es todo lo que me preocupa.

Lucas adivinó lo que pasaba por mi mente y acarició mi mejilla.

—No soy buena haciendo amigos.

—Eres hermosa, agradable e inteligente. Y si no pueden ver todo lo que yo puedo, bueno, igual no me importa lo que ellos piensen.

Lucas presintió que yo no quería seguir hablando de eso, así que caminamos por una solitaria calle hasta un puesto de perros calientes y una vez que los tuvimos en nuestras manos nos sentamos en una vieja banca de metal. Ya estaba oscureciendo, el sol se marchaba y la luna reaparecía en el firmamento rodeada de estrellas, hacía frío o quizá eso quería creer yo, mi mente empezaría a jugar conmigo tan pronto volviera a estar sola, rodeada de mentiras sin la única persona que me inspiraba verdadera devoción. Comimos en silencio, sinceramente no tenía algo bueno que decir, ¿para qué arruinar una excelente oportunidad para meditar con mis torpes palabras?

—¿Hay algo que pueda hacer para que estés más tranquila?

Con oír la voz de Lucas ya era remedio suficiente contra mis temores.

—Cuéntame sobre tu familia.

Lucas me sonrió, siempre decía que yo era la única persona con la que podía relajarse y disfrutar el momento, que conmigo podía decir todo lo que quisiera y no importaba que tan pequeño pareciera yo siempre le ponía atención. Me sentía honrada de que me tuviera en tan alto concepto y confiara en mí totalmente. En ocasiones como esta me daba cuenta de que él sentía que podía ser él mismo tanto como yo lo sentía cuando estábamos juntos.

Con su usual sentido del humor y picardía Lucas empezó a contarme como había sido su niñez siendo parte de la Cruz Negra, me hizo reír contándome todas las travesuras que había tramado con Dana y los sustos que le había causado a su mamá, incluso compartió conmigo los pocos recuerdos que tenía de su padre. Deje ir mis miedos a medida que crecía mi admiración por el chico de cabello cobrizo que estaba frente a mí, ¿cómo temer con alguien tan valiente y leal como compañero?


Respuestas de reviews del capítulo anterior:

Chocolatha: ¡Haces que me sonroje! Ahora yo prendo la computadora todos los días para ver si hay algún nuevo comentario (y para escribir claro). Sobre tu duda aún falta mucho para eso y por lo pronto no tengo planeada su aparición pero sólo el tiempo lo dirá. Gracias por tus buenos deseos, te mando un abrazo muy fuerte. Ojala te guste este capítulo, ¡nos leemos! Espero ansiosa tu review :D

Valeria Aguirre: Supongo que es porque escribo con la mejor intención. Significa mucho para mí que consideres mi historia como una de las mejores :D Estaré esperando tu opinión sobre esta actualización.

NickiCullen: Muchas gracias, como dice el título ahora vamos con la parte preliminar en el siguiente capítulo empezará a aclararse la trama. Los comentarios son una maravillosa fuente de inspiración así que aprecio mucho que me escribas, te agradezco mucho los buenos deseos. Estaré esperando saber qué opinas del capítulo :)


¡Gracias por leer!

Review = Autora Feliz :D = Capítulo nuevo

Itzi