Hola: Quisiera contestar el review de InaWeasley. Gracias por leer la historia. En realidad Harry y Ginny no apoyan ni a uno ni al otro, simplemente Hermione se amparó en ellos creyendo que no podía sincerarse con Ron lo cual como habrá visto estaba equivocada y en alguna medida ella creía que Draco era el indicado, por supuesto otro error imperdonable, sólo el perfecto de Ron puede hacerlo pasar por alto (se nota que me gusta el personaje jaja). Bueno, espero este capítulo te guste también. Bss. Ale
Capítulo 3
Hablando conmigo misma.
Pudo observar como los días retrocedían raudos, y a ellos saliendo y entrando de la morada, luego la misma se vio diferente y recordó cuando la compraron, pronto otras personas hacían lo mismo que ellos, entrar y salir, reconoció al hombre que se las vendió y a su esposa.
Lentamente todo comenzó a moverse con normalidad, esperaba haber retrocedido lo suficiente y sin dudarlo se apareció en Hogsmeade.
Aún podían verse las consecuencias de la batalla, temió haber retrocedido demasiado, pero entonces notó un grupo de chicos avanzar por una de las calles y reconoció a Luna, Ginny y sorprendentemente a ella misma.
Corrió a la casa de los gritos y esperó hasta la noche para ocultarse en el castillo, luego de averiguar que día era, se adueñó de la sala de menesteres.
Por suerte tuvo un par de días para observarse, se veía tan joven, tan llena de vida, tan enamorada, salvo las dos primeras características estaba igual, pero veinte años mayor.
Entonces llegado el momento se ocultó en un pasillo cerca del comedor, resguardada por unas estatuas, aguardando su propia llegada.
De lejos pudo escuchar sus pasos apresurados, su mano apoyada en el pecho portando el pergamino y sacudió la cabeza. ¿Cómo pudo ser tan ilusa?
La joven Hermione estaba emocionada, iba prácticamente volando al comedor y cuando sintió que alguien la aferraba del brazo, lo único que vio fue a un encapuchado.
- ¡Mortífago! – Dijo pero la persona que la apresaba le tapó la boca. Intentó liberarse, pero cuando su captor se despojó de la capucha quedó como petrificada.
- Si, soy tú – Le dijo Hermione sonriente – Pero unos veinte años en el futuro.
- estoy destruida – Se lamentó la niña y ella sonrió
- Digamos que no es mi mejor momento.
- Nuestro querrás decir. – la Hermione adulta se limitó a sonreír.
- ¿Acaso no te sorprende mi aparición?
- Claro que si, pero si has venido hasta aquí es porque algo malo sucedió y quieres arreglarlo.
- realmente somos inteligentes - llegó a bromear
- Pero creo, por tu presencia aquí, que en algún momento he perdido el rumbo.
- ¡Y no sabes como! He venido para enmendar un enorme error, que cambiará tu futuro, lamentablemente ese poema no lo escribió Ron.
- ¿Cómo? - Y ante una sorprendida niña pasó a explicarle los detalles justos, y mínimos para que el futuro próximo se modificara.
- No puedo creer que ese maldito esté enamorado de mí – decía la joven Hermione. – Yo amo a Ron y nada lo va a cambiar.
- eso es verdad. ¿Recuerdas lo que debes hacer?
- Totalmente – Y se despidieron, luego la chica volteó - ¿Te puedo pedir un favor?
- Sí – respondió ella.
- ¡Báñate! ¡Aún no puedo creer que te hayas acostado con Malfoy! - Hizo un gesto de asco llevando el dedo a la boca.
- Es un hecho.
- Y otra cosa.
- ¿Qué?
- Usa cremas para el rostro, estas echa un desastre. – Hermione no pudo evitar reírse.
Tomó la capa de invisibilidad y agachada se acomodó en un rincón del comedor para observar lo que acontecía.
Se miró a ella misma acercarse a Ron y darle un beso, que el pelirrojo alargó haciéndolo más apasionado.
- Me encanta el poema que me has escrito – Le dijo ella en voz muy alta, como para que la escucharan especialmente desde la mesa del otro extremo donde un ansioso Draco observaba y Ron la miró sorprendido.
- ¿Perdón?
- ¿No me has escrito este poema? – Hermione movía el pergamino al viento.
- Lo siento mi vida pero no, no he sido yo. ¿Acaso tienes un admirador secreto? – pareció sonar celoso.
- tal vez – Hermione hablaba lo más alto que podía – Pero sabes qué, me halaga mucho, más yo no quiero poemas de amor que no vengan de ti, así que lo siento por aquel que lo envió - y haciendo mágicamente que el papel volara lo encendió en el aire, y el pergamino se consumió en una voluta de fuego.
Los ojos de Drago fulguraron y una mueca de desprecio se dibujó en su rostro, Evidentemente estaba despechado, pero la adulta Hermione estaba feliz, prefería el odio de Draco antes que su amor.
- Si tu quieres puedo intentar ser romántico, Hermione. Pero yo creí que esas cosas no te gustaban.
- claro que me gustan, a todas las chicas nos gustan. Y yo soy una chica. ¿Te habías dado cuenta? – Le decía acercándose al pelirrojo y abrazándolo.
- ¡Por Merlín que me doy cuenta que lo eres! ¡Y lo bendigo todos los días por ello! Te prometo que intentaré ser más romántico a partir de ahora, pero deberás tenerme paciencia.
- Toda la paciencia del mundo.- Le decía la castaña besándolo otra vez.
Hermione estaba feliz, su plan funcionaba, pero aún no estaba todo dicho.
Giró en forma inversa el giratiempo y se adelantó unos años, debía ir precisamente al día su cumpleaños, cuando recibió el primer ramo de rosas amarillas de Draco, sin ella saberlo.
Se apareció en su nueva casa, la observó recién pintada, todo era nuevo y novedoso, como su relación con Ron, que ya comenzaba a trabajar con George dejando de lado su idea de ser auror, pero demostrando su lealtad a la familia, cosa que ella valoraba mucho. Además los ingresos en Sortilegios eran mucho mejor que los de auror y en ese momento eran necesarios ya que habían adquirido esa casa con la recompensa del Ministerio y necesitaban reponer sus arcas en Gringotts. Ambos estaban enfocados en prosperar.
Esperó pacientemente en su nueva casa, la cual habían comprado con Ron luego de casarse, que por supuesto fue inmediatamente terminar Hogwarts, habían ahorrado bastante gracias a los intereses de la recompensa por haber derrotado a Voldemort y Ron trabajaba desde sexto a medio tiempo en Sortilegios, cuando se recibió en la escuela comenzó a trabajar con George, y contrajeron nupcias apenas un año después de terminar el colegio.
En apenas un año, él pudo asociarse con su hermano y de esa forma tener un porcentaje de las ganancias y la prosperidad llegó, junto a Rose. Pero esos eran detalles de su vida que no quería olvidar jamás, pero en los que no debía enfocarse.
Aguardó que ella regresara del Ministerio y se presentó otra vez.
- Hola – La aún joven Hermione se sorprendió con su presencia, pero aún así contestó
- Hola. ¿Eres yo? ¿Soy tú?
- Si soy tú pero del futuro, y es un poco bizarra esta situación.
- definitivamente, pero te recuerdo de Hogwarts.
- Bien, eso es positivo.
- ¿No me digas que otra vez Malfoy?
- otra vez – Declaró la adulta Hermione y relató lo que iba a suceder.
- Debo reconocer que es bastante persistente.
- debemos hacer que deje de serlo.
- definitivamente, yo soy muy feliz con Ron.
- Claro que sí. Debo agregar algo más en esta oportunidad - y le comentó otro de los desaciertos de su pareja.
- Me encargaré de ese tema también. Realmente es un esfuerzo muy grande el que estás haciendo. Tú no recordarás nada de lo que estoy viviendo ahora.
- Lo sé, pero lo único que me importa es Ron. – Su más joven interlocutora simplemente asintió.
La noche llegó y la Hermione adulta, otra vez oculta con la capa observaba la fiesta sorpresa que le había preparado Ron, no recordaba que él nunca lo hubiese hecho. Y el ramo de rosas llegó.
- ¡Ron! – Lo llamó la joven chica desde la puerta donde un mensajero aún aguardaba.
- Si mi amor.
- ¿Tú me has mandado esto?- Ron leyó la nota, en voz alta.
- "Cada una de ellas representa un momento en el que he pensado en ti." – Luego la miró – Yo nunca pude haberme mandado ese ramo de rosas. – Declaró – Porque si lo que la nota dice lo hubiera escrito yo, tendría que haberte mandado todas las rosas de Inglaterra, o del mundo, porque no hay un solo instante en el que no piense en ti. – Y la abrazó, besándola amorosamente.
Entonces la chica retornó el ramo de rosas al mensajero desistiendo de recibir las mismas.
Por su parte la Hermione adulta aún no salía de su asombro por las declaraciones de Ron, él definitivamente nunca se había comportado así con ella.
Cuando la fiesta terminó y ambos juntando los platos observó como ella se le acercaba en forma sexy.
- hay algo que quiero hablar contigo – Le dijo aferrándose a su cuello.
- Si me lo pides así – Rió el pelirrojo y a la adulta Hermione le pareció una sonrisa de las más sensuales que había visto.
- Estás mucho tiempo en sortilegios, yo sé que te preocupas por darme todos los lujos, como los regalos, las fiestas y en incrementar tu fortuna…
- Nuestra fortuna – le aclaró el pelirrojo
- Nuestra fortuna – replicó la castaña – en el banco, pero quisiera pasar más tiempo contigo, además está en camino un bebé – decía acariciando su vientre siendo imitada por su esposo – Y quisiera que ambos experimentemos su crecimiento y compartamos su crianza. ¿Estas de acuerdo? – preguntaba besando su cuello. La adulta Hermione tampoco recordaba que ella fuera tan efusiva con Ron.
- Me parece buena idea, hablaré con George, iré a trabajar hasta las cinco, que coincide con tu horario en el que sales del ministerio y le diré que por un tiempo no quiero viajar tan seguido, aunque algunas veces deberé hacerlo.
- Me parece justo, pero no todas las semanas como lo estabas haciendo hasta ahora.
- ¿Me extrañas mucho?
- ¡Mucho! – respondía coquetamente
- ¿Cuánto?
- ¡Muchísimo! – Entonces él la levantaba en brazos - ¡Ron! ¡Que estoy más pesada!
- Eres ligera para mí, pero no cambies de tema. ¿Hasta donde me extrañabas?
- Hasta el infinito – Contestaba ella.
- Sabes que yo te extrañaba hasta el infinito y más allá. – Y ambos subían la escalera, hasta llegar a su dormitorio.
La Hermione adulta se sorprendió muchísimo, esas escenas nunca las había vivido con Ron y auguraba un fantástico futuro.
Adelantó otra vez el tiempo y nuevamente las figuras esta vez avanzaron rápidamente, comenzó a notar que algo cambiaba, las paredes estaban descascarándose y el lugar a ponerse más lúgubre, todo estaba lleno de polvo como abandonado.
Cuando el tiempo se detuvo la casa maravillosa en la que estaba momentos antes ya no era la misma.
¿Qué había sucedido?
