Autora: Nyanko1827.
Disclaimer: KHR! © Akira Amano-sensei e Inuyasha © Rumiko Takahashi-sensei.
N/A: Leed las notas finales, por favor.
Palabras: 2204.
¿Pasado, presente o futuro?
Capítulo IV
Presente.
…Bocchan […] como único hijo de Kagome-sama es su deber asistir…
Como todos los días, Kagome se levantaba y se preparaba para el día de trabajo que la esperaba. Después de haber terminado con su ritual de la mañana, fue a despertar a sus tres protegidos, las dos niñas eran fáciles de despertar—aunque no lo pareciera, Souten era una chica mañanera—, en cambio, a Shippo siempre se le pegaban las sabanas. Le pasaba como a su madre, el chico no era alguien que le sentara muy bien ser despertado temprano y sin haber recibido sus merecidas horas de sueño.
Cuando los tres adolescentes estuvieron listos, Kagome los llevó hacia Nami-chū. Allí, sus tres protegidos, se reunieron con el grupo de Tsuna, junto a Kyōko y Hana, y Reborn decidió esperarse en la puerta junto con ella.
—¿Podrás recordarles que hoy no podré recogerles? —Kagome le preguntó a Reborn, cuando éste enarcó una ceja, elaboró—: Tengo una reunión con Eiki y no sé cuando va a terminar. He de ayudarle a organizar un encuentro que ha planeado con uno de sus socios y terminar de revisar los almacenes de mi consulta.
—¿Llegarás a tu casa para cenar? —preguntó divertido ante el resoplido que ella soltó.
—No creo pero eso ya lo tengo cubierto.
—Estoy seguro que Nana-san le gustará tenerles en casa, y más si son amigos de Tsuna.
—Te lo agradezco mucho, pero no creo que funcione —Kagome suspiró—. Shippo da mucho más trabajo del que aparenta.
—Algo he oído de Tsumura.
—Gracias, de verdad pero mejor si están en casa —Kagome se agachó a su altura y le besó la mejilla—. Hanon sabe perfectamente como manipularle.
Reborn la vio marchar suspirando al ver su plan hecho añicos, con lo fácil que hubiera sido inmiscuirse en su vida si los tres adolescentes se hubieran quedado en la residencia Sawada por una noche, para saber si había habido algún oponente que hubiera intentado desbancarle de su legitimo lugar. Confiaba en ella, de verdad, aunque ayudaba el que no supiera mentir pero era buena y sabía que a la mínima que ella notara que él no estaba interesado, le haría daño y no quería eso porque significaría más oportunidad hacia otros posibles rivales.
—Citas con este cuerpo serán imposibles —murmuró hastiado—, y tenerla para recordarle a quien le pertenece su corazón tampoco es posible con este estúpido cuerpo.
—|—
Kagome observó el gran edificio que se presentaba ante ella, aunque lo hubiera visto millones de veces desde que empezó a trabajar aún le costaba hacerse a la idea que ella trabajaba ahí. Eiki Ozawa, o más comúnmente conocido como Sesshōmaru para los amigos—aunque él dijera que no tenía amigos—cercanos. La primera vez que él se presentó ante ella un gran peso la inundó, después de haberse hecho a la idea que no volvería a verles y que podía seguir adelante—con Reborn—, él aparecía.
Ella acababa de prometerse—si podía llamarse así—con Reborn, le había prometido esperarle y si Sesshōmaru estaba por Tokio, lo más normal es que también estuviera él.
Inuyasha.
Si Inuyasha estaba en este tiempo, si había sobrevivido 500 años, ¿cómo iba a explicarle la promesa que había hecho a otro hombre? No podía, es más, no quería. Amaba a Inuyasha, mucho, y lo había demostrado muchas veces pero… pero Reborn la hacía sentir única, a diferencia de Inuyasha. Él… Él sólo la hacía sentirse mal consigo misma, siempre pensando en que debía mejorar para poder igualar o sobrepasar a Kikyō, para mostrarle que era una mejor opción. Con Reborn no necesitaba hacerlo, con Reborn sólo necesitaba ser ella misma.
Así que la decisión no tardó mucho en hacerla, y estuvo conforme con reunirse con todos los demás.
Como era de esperar, Kōga y Ayame estaban juntos y esperando a una nueva incorporación a su familia. Ginta había encontrado un alma gemela en una loba del clan del norte y Hakkaku, quien en ese entonces seguía soltero, ahora estaba felizmente cortejando a una de sus mejores amigas, Ayumi. Ahí también se encontraba Jinenji, con quien trabajaba en la consulta, y, para su gran sorpresa y horror, Inuyasha junto a Kikyō. Ambos felizmente casados y esperando a un bebé.
Eso le había dolido. Mucho. Demasiado.
Inuyasha no le había dejado ni rechazarle, no le había dejado retractarse de la promesa, no le había dejado decirle que esa promesa había decidido decírsela a otro que era más digno que él.
Estaba dolida, furiosa, y todos lo notaron. El problema es que pensaron que era por razones distintas a las verdaderas. El único que pareció notar que esa furia y ese dolor no eran producidos por los celos, fue Sesshōmaru.
La reunión fue tensa, algo que no quería que sucediera pero las miradas de suficiencia que Kikyō le mandaba mientras se acariciaba su abultado vientre, le daban ganas de retorcerle el cuello a alguien y, curiosamente, ese alguien era Kikyō. A pesar de la tensión, la reunión fue bien. Estuvieron hablando de lo sucedido desde que ella les dejó hasta el día antes de que se reunieran, después ella les estuvo contando de sus días después de que el pozo se cerrase.
Les habló de que había empezado a trabajar como la miko del santuario de su familia, ganándose una seca burla de Kikyō que ignoró completamente, también les habló de la carrera que había decidido cursar, que interesó a Sesshōmaru y a Jinenji, del entrenamiento que había decidido impartirle a su hermano pequeño después de sentir reiki en él, y dejó el encuentro de Reborn para lo último.
Les contó con detalles el increíble mes que pasó junto a él, hubo momentos en los que Ayame y Moeko—la loba del clan del norte que estaba con Ginta—le pidieron detalles de los momentos íntimos que tuvieron y ella gozó mucho de contarlos, de dar detalles explícitos de los grandes momentos que él le había hecho pasar, pero gozó mucho más al ver los rostros de estupefacción de Inuyasha y Kikyō.
Le sentó tan bien el ver esos rostros desencajados, que no pudo soportar el decir—: ¿Sucede algo? —ahí ella se echó un mechón de cabello hacia atrás—. ¿Pensabas que iba estar eternamente esperándote? —en ese momento rodó los ojos—. Eso es muy iluso de tu parte, ¿no crees? —ella quedó tan genial en ese momento, ya que todo fue dicho con un tono de profesionalidad, que Ayame y Moeko empezaron a reírse a carcajada limpia, al poco se le unieron Kōga, Ginta y Hakkaku, Jinenji y Seshhōmaru sólo observaban con diversión.
Muchos podrían llamar ese acto como uno de despecho e infantilismo, y posiblemente así lo fuera, pero ella necesitaba sacar años de retención sin tener que usar esa palabra. Porque sabía que si ella decía eso él pensaría que aún seguía enamorada de él, porque esa palabra era parte de su pasado, parte del amor por él que ya no sentía. Así que, en lugar de decir osuwari, decidió hacerles ver que no le importaba que estuvieran juntos. Que esa furia y ese dolor habían sido porque se le habían adelantado.
Cuando la reunión terminó, ella trabajaba para Sesshōmaru sustituyendo al anterior asistente de Jinenji, y a la vez hacía de secretaria de Eiki Ozawa, ya que la anterior había sido despedida por haber intentado colarse en la cama de Sesshōmaru. Se despidió de todos y empezó a irse con los lobos acompañándola pero Inuyasha no había soportado ese momento de humillación y tuvo que abrir la boca.
"—Perra —"aún recuerda el odio en ese siseo"—. Si tan increíble es ese amante tuyo, ¿por qué no le has traído aquí?"
Como respuesta, ella sonrió zorrunamente y recuerda decir"—: Porque es difícil tener a un Asesino a Sueldo en casa, ya sabes, siempre están ocupados con trabajos, por cierto, si queréis puedo ser la partera para el bebé, no me importa, sólo será otro niño en el mundo." Antes de que todo fuera a más Sesshōmaru les despidió mientras retenía a un colérico Inuyasha.
—¿Perdida en tus pensamientos de nuevo?
La voz de tenor de Sesshōmaru la sacó de sus pensamientos y ella sólo pudo sonreír como respuesta, sabía que él odiaba cuando ella empezaba a divagar con sus propios pensamientos.
—A sucedido algo —Sesshōmaru sentenció más que cuestionó.
—Sí —su sonrisa hablaba por ella misma—, he visto a Reborn de nuevo y sé el por qué perdimos contacto —la respuesta que obtuvo de su Jefe fue una ceja enarcada—. Al parecer fue maldecido, una maldición que no había visto nunca, todo a de decirse.
—Hn.
—Pero será mejor que empecemos, ¿cierto? —Kagome sacó un montón de papeles y se los presentó a Sesshōmaru—. Aquí está todo lo relacionado con la fiesta que habrá para tus socios, y, al parecer, Timoteo-sama quiere presentarte a su heredero en el evento.
—|—
Reborn observó con atención a la Décima Generación—que ahora estaban compuestos por Tsuna, Hayato, Takeshi y Ryōhei junto a Kyōko y Hana—y a los tres nuevos alumnos charlando animadamente mientras se dirigían a sus respectivas casas. En una de las intersecciones se encontraron con una mujer de cabellos blancos como la nieve y ojos plateados, iba vestida con un kimono simple de color purpura con estampado blanco de copos de nieve, atado en su cintura había un obi de color negro.
—¡Hanon-san! —exclamó emocionada Shiori mientras los otros dos la seguían más pausadamente—. ¿Hoy va a quedarse con nosotros?
—Exactamente, Jōchan —Hanon se inclinó ante los tres—, es un gusto volver a verles.
—¿Y dónde está mamá? —Shippo la miró cruzándose de brazos.
—Mi Señora está ocupada ahora mismo —Hanon se enderezó—, al parecer las cosas se complicaron y se la necesita en la compañía.
—Mañana nos hará el desayuno, ¿cierto? —preguntó frunciendo el ceño.
—No es muy probable, Bocchan —Hanon evitó la mirada de los tres adolescentes—. El Señor ha pedido que se quede hasta el final del turno de mañana.
—¿EH? —exclamó Shippo—. Eiki-oji no puede hacer eso.
Reborn se erizó ante eso, no es que no confiase en Kagome, más bien no confiaba en cualquier hombre cerca de ella y lo peor de esto, es que en este momento no podía hacer nada por culpa de su cuerpo. «Ya podría recuperar con más rapidez mi cuerpo.»
—Además —la voz de Hanon acalló las quejas de Shippo—, la Señora ha pedido que les prepare para mañana.
Los tres adolescentes miraron a Hanon sin entender hasta que a Shippo se le erizó el pelo y con el brazo extendido y señalando a la mujer de cabello blanco, exclamó—: ¡Sabes que no me gustan esas fiestas!
Shiori y Souten abrieron los ojos con sorpresa al entender que estaba sucediendo pero decidieron mantenerse al margen, si su Sensei había pedido que asistieran, asistirían, por las buenas o por las malas pero lo harían.
—Bocchan —Hanon empezó con voz tranquila—, como único hijo de Kagome-sama es su deber asistir.
—¡Por eso no debería asistir! —replicó Shippo—. Eiki-oji no debería obligarme a asistir cuando no soy yo quien heredará todo lo suyo, es a mamá a quien ha nombrado como su heredera.
La Décima Generación y Reborn observaban el intercambio de palabras con los ojos abiertos, notando como una neblina empezaba a envolver a Shippo; Hanon se alarmó al ver que la noticia estaba afectándole más de lo que esperaba y decidió que debía calmarle antes de que la ilusión se cancelara. Observando a las dos adolescentes, Hanon vio que estaban igual de alarmadas al ver que a Shippo estaba fallándole su ilusión.
—Debe calmarse, Bocchan —Hanon se acercó a Shippo y le puso una mano en el hombro—. Entiendo que no le gusten esas fiestas, son aburridas y los niños de su edad siempre le evitan por no compartir sangre con Kagome-sama —Hanon sonrió apaciblemente al ver a Shippo calmarse—, pero si no asiste, Kagome-sama me ha ordenado quemarle eso.
Shippo palideció y Souten y Shiori empezaron a reírse, una entre dientes y la otra a carcajadas, su Tutora era la única que sabía dónde el Zorro escondía sus cosas, daba igual que cada día cambiase el escondite, Kagome siempre lo encontraba.
El Joven Kitsune se vio en apuros, o asistía a un aburrido encuentro entre socios de Sesshōmaru y soportaba las críticas de los otros niños yōkai que asistirían o corría el riesgo de perder su nuevo alijo de dulces. Le había costado sudor y lágrimas el poder ahorrar lo suficiente para comprar dulces que le durasen un mes, como mínimo. Vale, puede que sudor y lágrimas era exagerar pero… pero… había tenido que esforzarse mucho en engañar y sobornar a los adultos a su alrededor para poder obtener el dinero necesario… y ahora su Okaa-san le amenazaba con quemárselo todo… ¡TODO!
Hiperventilando y con los labios fruncidos, Shippo dijo—: Esta bien —su voz se volvió tenue—. Iré.
La derrota era palpable en la voz del Joven Zorro y todos, incluidos los sucesores de Vongola, la habían notado.
—¡Perfecto! —Hanon sonrió y dio media vuelta para dirigirse a la casa temporal donde se estaban alojando—. Volvamos para poder empezar los preparativos.
N/A: Cuarto capítulo y sólo dos para terminar~
A paula, tendras que esperar a otro capítulo para saber el porqué de los ojos~ Espero que te haya gustado el capítulo.
Nos leemos en el próximo capítulo de PPF.
