-Ki..ki..ky..o..- susurra el chico quedándose petrificado y ahogándose en un grito mental...
IV Cap. Una grave confusión
El chico miraba profundamente a la pelinegra que estaba parada, sentía una punzada quemante en su estomago, que sus ojos todavía no terminaban de acumular esas gotas que aclamaban resbalar por su mejilla, quería llorar, había necesitado tanto verla solo a ella, observa a la pelinegra mordiéndose el labio, y también nota que contiene un sollozo en su blanca garganta.
-Ki..kyo..- pronuncia susurrante el chico susurrante sintiendo la lagrima recorrer ampliamente la mejilla y perdiéndose en sus labios, de verdad había necesitado mucho allí la presencia de ella, su linda mujer.
-¿Ki..kyo?- se pregunta para sí la pelinegra mirando al chico de orbes doradas tragando fuertemente, recordaba en algún lugar ese nombre, ¿Pero dónde?
-¿Q-que.. ha..- balbucea el chico, cerrando los ojos, ¡Kami! Estaba tan nervioso, y se sentía tan tonto tartamudeando para solo formular una pregunta.
-¿Cómo?- pregunta la pelinegra mirando al chico de ojos dorados, limpiando sus lágrimas y dejando de morderse el labio.
-¿Por..- pregunta a la mitad el chico cerrando los ojos furiosamente y golpeando fuertemente la cama, haciendo sobresaltar a la pelinegra que está muy avergonzada.
-Yo..- balbucea la chica buscando la mirada dorada para no distraerse o llorar por tan penoso accidente, ¿Cómo explicarle?
-No...digas nada...estoy seguro…de que lo que…me…hiciste..- exclama en chico en susurros y con una agria expresión en el rostro.
-Señor Taisho..- llama la pelinegra al chico, haciendo que este volteé y que abra desmesuradamente los ojos con una cara de sorpresa.
-¿Desde…cuando me llamas.. Señor Taisho Kikyo?- pregunta el chico acomodándose en la cama y con una expresión dura y fulminante haciendo sentir muy pequeña a la chica.
-No…no entiende- argumenta la chica mirando la expresión de el chico y comprendiendo el por qué tan amargo trato con ella.
-¡¿QUE NO ENTIENDO?!- pregunta gritando el chico enojado, frustrado.. y justo cuando se mueve, gime de dolor, un dolor en las costillas, en la cabeza, y se recuesta en la cama mirándola seriamente, mira la expresión de la chica asustada y sonríe malévolamente por dentro.
-No, usted no entiende las cosas señor Taisho- exclama la chica mirando entre asustada y persuasivamente.
-Sí, no entiendo... El porqué demonios me dejaste.. ¡¡Lo hiciste para lastimarme!! ¿No es así? Vamos confiesa, estoy segura que disfrutaste todo el tiempo que sufrí, sintiendo como mi corazón se partía- contraataco el chico, mirándola furibundo, casi agriamente.
-Señor...- balbucea la chica con el corazón oprimido, ¿Tanto había sufrido ese hombre como para confundirla con otra persona?¿O agarrarle rencor por el accidente?.
-¡¡Que no me llames señor!!- ordena el ojidorado, levantándose de la camilla enojado, y sintiendo el punzante y grandísimo dolor y sin poder sostenerse cae al suelo, débil, tan vulnerable, como últimamente está demostrando, al darse contra el suelo, él se acongoja, le dolía terriblemente aquel golpe.
-Señor Taisho.. por favor escúcheme- ruega la chica acercándose a su lado, preocupada, asustada de las reacciones del chico.
-¿Qué quieres que escuche?¿Por qué te fuiste?¿Con quién me engañaste?¿Donde diablos estuviste todo este tiempo?- pregunta irónicamente enojado y luchando por levantarse sin obtener algún resultado satisfactorio.
-Escúcheme..- balbucea la chica tocándolo en el brazo e intentando un ademan de pedirle permiso para poder ayudarlo a levantarse.
El chico voltea a ver la mano de la chica posada sobre su hombro, siente un temblor en su cuerpo y aspira un aroma a... ¿Jazmín?.
-¿Qué.. qu-e.. es.. lo.. q-que... quieres?- pregunta el chico sin darse cuenta de sus palabras, perdido en aquel aroma, en aquel tacto que lo hace sentir tan lleno de vida.
-Yo.. yo...no soy... Kikyo- responde la chica con una triste mirada, haciendo que este salga de su trance y la vea con una lagrima rodando por su mejilla, ¡Ya se lo había dicho!
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-Sango, ya es hora de ir al hospital- remarca la voz de un hombre con ojos de color gris, poniéndose un abrigo, Otoño, tan hermoso y extraño.
-Si enseguida- contesta la voz de una mujer de pelo castaño, que recoge su bolsa, apaga la computadora y suspira largamente.
-¿Estas lista?- pregunta la voz del hombre dándole la mano.
-Sí, creo que estoy más que lista Miroku- contesta la chica agarrándola y dejándose llevar por el camino de su novio.
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-¿Qué.. q-que?- pregunta la voz de un ojidorado confundido, mirando a la pelinegra negar con la cabeza y bajando la mirada.
-Así es señor Taisho, yo.. No soy Kikyo, ni la persona que usted busca- comenta la chica con una semi-sonrisa pesada y decaída.
-Eso.. no puede.. ser- susurra el chico mirándola, quería levantarse, quería comprobar que esa chica decía una mentira ¡Era Kikyo! ¿O no?
-Así es señor Taisho, yo no soy Kikyo, soy Aome Higurashi- se presenta la chica nerviosamente estirándole la mano.
-...- no dice nada el chico mirándola, examinando que se parece mucho a Kikyo, pero también dándose cuenta de algunos aspectos, ya que Kikyo tenía un pequeño lunar en su cuello mientras esa chica no tenía nada pero, ¿Quién no podía decir que Kikyo se hubiera cubierto ese pequeño lunar con maquillaje?¿O hacerse un cambio de look?¿O cambiarse de nombre con tal de ya no verlo más?¿Quién?.
-Y..yo..- tartamudea y de un momento a otro solloza captando la atención del ojidorado que la ve extrañamente.
-¿Tu qué?- pregunta el chico mirándola raro, agrio y sin discreción de ello.
-Yo.. Accidentalmente...lo atropelle- contesta la chica levantando los ojos haciendo que Inuyasha sienta por dentro y de la nada un coraje inhumano.
-¿Tu me atropellaste?- pregunta la voz del chico frío, alejado.
-S-si.. fue mi culpa- responde la chica mirando a un lado, pero esta se sobresalta cuando el chico se levanta sin ninguna ayuda, aprieta sus manos y observa la cara de él, con una cara de profundo dolor y con toda la fuerza se sienta en la cama.
-Así que tu pagaras mi cuenta en el hospital, y vendrás todos los días ¿No?- pregunta frío, muy indiferente haciéndola sentir mal y mucho mas culpable de lo que se sentía.
-Si, así es, pero no vendré todos los días, me harán guardia algunos amigos- comenta la pelinegra, mientras se sentaba cerca de la camilla, en una silla, así se explicaría mucho mejor y claro.
-Como quieras- comenta el chico dándole la espalda y cerrando los ojos, haciendo una presión en el corazón de la pelinegra, y está sintiendo la gran lejanía y el sentimiento de quererla muy lejos de él.
-Se que no es de mi incumbencia señor Taisho pero.. ¿Por qué se porta tan frío y mal conmigo?- pregunta la chica tapándose con las manos la cara y mordiéndose levemente la lengua.
-¿No te basta con haberme atropellado?- pregunta indiferente y encarándola también brutalmente apretándole fuertemente el brazo.
-¡¡auch.. me duele!!- comenta la chica sintiendo el dolor que el le provoca en el brazo.
-No te imaginas como haz echo que a mi me duela.. tu partida- comenta el chico perdido en un punto que no existía y susurrando para sí.
-¡¡Le he dicho que soy Kikyo!!- le grita la pelinegra golpeando levemente la mano del chico para que la soltara.
-Nada de eso Kikyo, Tienes que decirme porque demonios te fuiste- demanda el chico, ¡No era esa tal Aome! No, ella era Kikyo, y la observa con una mirada gélida pero a la vez.. ¿Brillante?.
-¡¡Escúcheme!!- le grita la pelinegra jalándose ella para atrás, ¡Quería que la soltara! ¡Que la dejara en paz!
-¡¡KIKYO!!- le grita el chico agarrándola mas fuerte, la chica comienza a llorar pero de coraje, así que se jala lo más fuerte que puede haciendo que el chico la suelte y que ella caiga al suelo en lagrimas, y hace que el chico se quede acostado en la camilla, la pelinegra se levanta se seca las lagrimas.
-¡¡Le he dicho que no soy Kikyo!!- grita la chica -¡¿Cuántas veces tendré que repetírselo?! ¡No soy Kikyo! ¡No sé quien es ella!- grita, mientras se levantaba, se sacudía y con sentimientos dándole vueltas, estaba saliéndose de allí.. humillada.. Porque ya no tiene a nadie más.. y cuando cree, que encontró a la persona que la querrá con mucho cariño, la confunden con otra persona.. En esta ocasión con esa chica… con Kikyo..
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Sango y Miroku entran al hospital, con las manos agarradas, en un pasillo se detienen viendo que están algo descuidado pero que ha llamado su atención y caminan directo para allá, allí sentada se encuentran con una pelinegra que esta agachada, con la mirada baja, y que solloza e hipa.
-¡¡Aome!!- le grita la castaña soltando al chico y corriendo al lado de la chica.
Mientras que la pelinegra escucha la voz levanta la cara llorosa, ve a la castaña, se levanta débilmente y abre los brazos para ser recibida por un abrazo de la castaña, donde ella le demuestra lo preocupada que ha estado por ella.
-Aome.. kami-sama, solamente él sabe, lo mucho que me has preocupado- confiesa la castaña apretando un poco mas fuerte a la pelinegra mientras la escucha llorar, la siente muy apagada, y siente como Aome se aferra a ella, siendo su único salvavidas en ese día que se había hecho un cruel infierno.
-Pero Aome.. ¿De que lloras?¡Quién te hizo llorar?!- pregunta enojada la castaña, mirando a aquella chiquilla pequeña en sus brazos.
-No.. es bueno.. contarlo- comenta sollozando la pelinegra.
-¿Trata de Inuyasha?- pregunta hablando por primera vez el ojigris con una mirada perdida.
-Pues.. si...- responde la pelinegra que hace recordarlo y que mas lagrimas se deslicen por la mejilla.
-¡¡Kami!! Debe estar muy grave.. ¡¡Mira nada más como te tiene!!- exclama la castaña asustada.
-No Sango.. El está muy bien.. Solamente.. algo golpeado.. por MI culpa..- corrige la chica remarcando el MI y sollozando.
-Pero si está bien Aome, ¿Por qué lloras?- pregunta el ojigris extrañado del comportamiento de la chica.
-Es que.. que el te lo diga Miroku... creo que hace falta.. que hablen..- comenta la pelinegra llorando en el hombro de su amiga.
-Ve Miroku, yo hablare con Aome- alienta la castaña suspirando.
-Bien.. Saludare a mi hermano, que no veo desde hace.. 1 año- comenta el ojigris haciendo sobresaltar a la pelinegra.. ¿Tanto tiempo?.
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Un ojidorado está sentado en la camilla, recordando a esa pelinegra que salió corriendo, eran muy parecidas, muy parecidas, y en ese momento cuando se pone a pensar, comienza a ver imágenes de Kikyo con él, y cuando justamente vería en imagen su primer beso, alguien abre la puerta haciendo salir un chirrido y captando la atención del ojidorado, cuando ve quien pasa esa puerta se sorprende enormemente.
-Miroku..- susurra el ojidorado mirando enormemente sorprendido al chico.
-Inuyasha.. Cuanto tiempo querido amigo- comenta el ojigris acercándose a la camilla, y jalando una silla para sentarse frente a la cama.
-Sí, cuánto tiempo- comenta igual el ojidorado frío, enojado.
-Inuyasha.. solo preguntare.. ¿Qué le hiciste a la chica que está afuera de esta recepción?- pregunta el ojigris serio, habían cambiado mucho, pero quien mas había cambiado desde la partida con su querida Kikyo había sido Inuyasha, lo notaba alejado, apagado, y sentía su karma estropeado y lleno de dolor y amargura, él sabía muy bien como esperar la respuesta.
-¿Quién?¿A Kikyo?¿A esa chica?- pregunta enojado el ojidorado con una furia enorme dentro de él, ahora sentía .
-Pues esa chica, esa chica está sufriendo ya que tú la miraste con otros ojos y eso es una grave confusión.. Por que ... ella no es Kikyo..- comenta el chico enojado, mirando como el otro chico baja la mirada y golpea la camilla..
Continuara!!..
Bueno, aquí esta otro capítulo, gracias por apoyarme!... Y gracias, gracias de verdad por su apoyo, gracias a Setsuna17 y a Inujocelyn por apoyarme! :D.. Les agradezco muchísimo su apoyo, y su reviews!.. Que me dan ánimos de seguir adelante!.. Y aquí un pequeño adelanto del próximo capítulo
'Inuyasha y Miroku discuten, un pequeño suceso marcara a Aome en cuanto la relación que tiene con Inuyasha' ¡No se lo pierdan el próximo capi!..
