Edward POV's
Siempre vacío, siempre tan apagado, lúgubre como un cementerio.
Frío y duro como una piedra, así era yo.
O al menos eso me parecía a mi, que había dejado de ver el lado positivo de la vida.
Carlisle, Esme Emmett, Alice, Jasper e incluso Rosalie habían intentado animarme.
A paso humano, incluso más lento, esa extensión de hierba húmeda me parecía interminable.
A lo lejos ví a una chica sentada ociosamente en una banca, observando las gotas de lluvia.
¿Acaso yo me estaba volviendo loco? ¿En mi propia desesperación mi mente me traicionaba?
Porque yo sabía quién era esa chica apoyada perezosamente en el asiento, la reconocería donde fuese.
¡Era Bella!
Pero había llegado alguien más...Jacob Black.
Había salido de la nada, ya que un segundo antes no estaba allí sentado junto a Bella.
Pero ella no parecía feliz con él a su lado, alzó la mirada un segundo y sus ojos chocolates chocaron con los míos por un segundo que parecía eterno.
Ella quitó las manos de Jacob de las suyas y se levantó, golpeándose contra la rama del árbol.
Corrí tan lento como mi emoción, y mi naturaleza, me permitieron.
Estuve frente a frente con ella en menos de un minuto, tan irreal que por un segundo me pregunté si no era mi imaginación.
¡Edward!-exclamó ella con una sonrisa alegre, las mejillas encendidas en un dulce tono rosáceo.
El dulce aroma de su sangre me golpeaba con fuerza, pero no era sed lo que sentía.
Bella...-murmuré sin poder creerlo.
Era Bella, mi Bella, la misma que yo recordaba cada día y cada noche.
Nada parecía haber cambiado.
En un instante, Jacob estuvo junto a Bella, mirándome con un odio intenso y profundo.
La tomó por el brazo, caminó con ella varios pasos acelerados en dirección contraria a mi.
¡Jacob!-gritó Bella, enojada. intentando zafarse del brazo del quileute.-¿Qué diablos estás pensando? ¡No eres mi dueño Jacob Black!-le espetó fulminandolo con la vista.
Pero tú eres mi dueña, Isabella-le dijo con tono bajo, casi intímo-Todo lo mío es tuyo...incluido yo.
En medio de esa discusión estaba yo, prácticamente sin entender nada.
Jacob...-musitó-eres mi mejor amigo, alguien my especial, nadie puede reemplaazarte, solo quiero tu amistad-con cada palabra él la soltaba un poco más.
Supongo que, de haber seguido siendo un humano, mi corazón se habría acelerado al tope.
¿Acaso ella me estaba eligiendo a mí?
