CAPITULO 4 KARMA CAFÉ
CUANDO Jet colgó el teléfono sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar la voz de Spike.
-¿Era Faye, que te dijo, donde está la arpía?- preguntó Spike
-Es un poco largo de contar, prepararé café- dijo Jet sin dejar refutar a Spike, mientras se dirigía a la cocina, si podía darse algo de tiempo antes de hablar con él lo haría, y hacer café era un buen y natural pretexto para alargar un poco lo inevitable. Aunque tenía hacia ese hombre una lealtad firmada con balas, persecuciones y un sinfín de trabajos juntos y recompensas mal pagadas, sentía también a últimas fechas (desde que Spike partió para ser exactos), un aprecio profundo por Faye. Ella no le había preguntado por su compañero por lo que significaba que no quería dejarlo entrar en su vida otra vez, tal vez estaba rehuyendo de su dolor, tal vez en verdad estaba dispuesta a tener una mejor vida de la que ella sola podía darse, como fuere, de lo que Jet estaba seguro, era que Faye deseaba un poco de paz y para ser justos la merecía.
Empezó a preparar la cafetera tratando de concentrarse en esa tarea como si fuera lo más difícil del mundo. O eso percibió Spike cuando entro a la cocina para seguir a su amigo.
-¿Y bien, no me vas a decir que te dijo esa arpía?- dijo mientras encendía un cigarrillo.
-Sólo algunas cosas, no me dio detalles- mintió a medias, tomando un par de tazas de la alacena para servir su cafeína liquida recién hecha.
-¿Qué clase de cosas?- preguntó comenzando a desesperarse un poco. Tomando una bocanada más del cigarro.
Jet tomó las dos tazas y se sentó en la mesa de la cocina, poniendo una de ellas enfrente de él invitando a Spike a que hiciera lo mismo. Éste lo hizo. Se sentó frente a Jet, sacando el humo del cigarro de su boca.
-¿En verdad te importa tanto? Quiero decir, ¿Por qué te interesa saber de su vida?-
-No es que me importe, sólo necesito saber que está bien eso es todo- enfatizó Spike.
Y era verdad, después del sueño que tuvo antes de despertar en el hospital, sintió la necesidad de saber que Faye se encontraba bien, quería saberlo, tal vez si en algún momento volvían a encontrarse, no era que él forzara las cosas, pero cuando pudiera, teniéndola frente a frente podría aclararse a sí mismo el significado de ése sueño.
-Ella está bien- dijo Jet mientras bebía de su taza de café, aún dudando de si era correcto decirle tremenda verdad a su amigo, no es que a Spike le afectara directamente, era más bien la incertidumbre de pensar en lo que podía afectarle a Faye que él supiera de su nueva vida.- Verás…- Jet comenzó a contarle sobre los viajes de ella patrocinados por las recompensas que habían ganado juntos y otros por sí sola, le contó sobre su trabajo en el Emeruald´s Faith y lo que ganó con ello. Dicho esto y ante la atención que su compañero le regalaba, por fin soltó la noticia.
-Y bueno- continúo- Me llamó para decirme que quiere que la entregue en el altar para su boda- finalizó terminando su café. Esperando la reacción de su amigo.
-Estas de broma- respingó Spike incrédulo. Terminando su cigarro, dejando los restos en un cenicero de metal que se encontraba en la mesa.
Jet negó con la cabeza.
-¡No me jodas, ¿Va a Casarse?- gritó el cazarrecompenzas totalmente atónito.- ¿Cuando, donde?- Y lo más importante- ¿A qué pobre bastardo logró engatusar?- preguntó, comenzando a sentir un leve tensión en su pecho.
-La boda será en 3 semanas al parecer y el novio es Alexander Von Jade- contestó Jet a cada una de las preguntas de Spike- No sé más detalles, ella dijo que me lo haría saber en cuanto estuviera todo listo.
-Alexander Von Jade..- repitió para sí mismo Spike.
-Sí, ¿lo conoces?-
Spike sin saber por qué exactamente, sintió un ligero dolor en el pecho que subía y golpeaba discretamente hasta llegar a su garganta, tal vez la noticia lo sorprendió de tal modo que hasta su cuerpo reaccionó de forma inusual, Faye Valentine la Romani que les había causado tantos problemas desde que la conocieron, iba por fin a sentar cabeza, iba a amarrar el resto de sus días y sumarlos con nada más ni nada menos que con el dueño de la mayor y más prestigiosa cadena de casinos- hoteles de todo Marte.
Faye pusó la vara alta esta vez. Muy alta.
Irónicamente, recordó Spike, en los bajos mundos el nombre de Von Jade era conocido desde que osó cometer varios asesinatos en nombre de Victor Di Larusso su padre adoptivo a quién a la edad de 10 años le salvó la vida, esa historia sólo la conocían muy pocas personas, entre ellos por supuesto el Sindicato, a quienes Di Larusso patrocinaba en ciertas "misiones extraoficiales" y cuya relación era de beneficio mutuo, permitiendo con sus influencias generar recursos para solventar el armamento que manejaba la mafia en sus guerras, o eso era lo que alguna vez Vicious le había contado, el sindicato ganaba armas y Victor más poder político que completaba el circulo vicioso, incluso si mal no recordaba, el mismo Spike había estado presente en una de esas pretensiosas reuniones y fue ahí donde conoció por primera y última vez a Victor Di Larusso. Ése hombre a diferencia de todos los demás hombres con esmoquin en el salón, infundía respeto, tal vez mezclado con el miedo proveniente de sus seguidores, pero no podía pasar desapercibido que era un hombre leal, que el poder que tenía se lo había ganado, si no fuera por las condiciones en las que lo conoció, Spike hubiera jurado que Victor era un hombre de honor, de los que en el mundo criminal se habían extinguido hace mucho tiempo. Es una lástima que haya muerto con una bala en su pecho tiempo después. Sin embargo, el que heredó todo su riqueza, su poder y su prestigio entre ambos mundos había sido Alexander Von Jade, el hombre, también era precedido por su fama, tomaba lo que quería cuando quería, era despiadado, se decía de él. Cosa que debía hacer si quería ganarse el respeto de quienes alguna vez fueron seguidores o aliados de su padre, debía demostrarles que no estaba ahí sólo por lo agradecido que Di Larusso estaba con él, sino también porque se merecía estar en el sitio que su padre construyó y que había hecho crecer aún más puesto que al respeto y lealtad heredados de Victor, Von Jade le añadió mayor inteligencia administrativa entre sus filas y las de sus beneficiados con implacable fuerza destructiva para sus enemigos. Los dos eran tan similares y tan distintos.
Por otro lado, dudaba que Faye estuviera siquiera consiente de con quién se había metido, puesto que lo que se sabía de su prometido entre criminales, no era así en el mundo superficial, para éste último, Alexander no era un matón, traficante de armas que lavaba su dinero con influencias políticas para fines aún más corruptos, era más bien, un afortunado heredero dueño de casinos y hoteles que eran de elección segura para los ricos y poderosos empresarios, senadores, gobernantes, era entonces superficialmente hablando, un privilegiado que sabía hacer negocios entre personas importantes.
Decidió por el momento no contarle a Jet lo que sabía, aparentemente el tampoco estaba al tanto de quién era en realidad el prometido de Faye, no tendría por qué saberlo hasta entonces. Porque de lo contrario Jet mismo habría ido hasta donde ella se encontrara para sacarla de ahí antes de que cometiera un error. Lo correcto era esperar un poco más y así tratar de entender la situación, abrirle los ojos a Faye de a poco, para no ponerla en peligro.
Spike siguió pensando en lo que haría para detener a Faye, sólo esperaba que la razón por la que ella tenía intenciones de casarse no fuera por amor. Que ninguna divinidad lo permita, por que una mujer enamorada, era capaz de cometer cualquier insensatez. Y conociendo a la ojijade, ni siquiera se atrevería a escucharlo.
-He oído hablar de él- dijo Spike- Se lo que todos saben- mintió.
-Escucha Spike, promete que no harás nada para perturbar a la chica- ordenó Jet sin saber el remolino de pensamientos que atravesaba la cabeza del aludido.
-Aunque disfrutaba en su momento sacar de sus casillas a la Romani, por ahora puedes estar tranquilo, no arruinaré su vida, por el contrario, de ser posible le evitaré cualquier sufrimiento.- dijo sinceramente y Jet así lo notó, pero ambos en contextos muy diferentes.
Ninguno de los dos dijo más, sólo bebieron en silencio su café.
WILLIAM FARBEL, siempre había presumido de su buen cálculo y su cabeza fría, sus instintos lo guiaban, pero su razón decidía. No se equivocaba, al menos no en la mayoría de las veces, en ese sentido, se guió por sus instintos cuando hace diez años, aceptó trabajar para su ahora mejor amigo, pero fue gracias a su capacidad logística y calculadora que se ganó la confianza de Von Jade. Farbel era un intelectual, experto en matemáticas, física, ingeniería mecánica, llevaba consigo una serie de eventos y fechas históricas que citaba conforme sus vivencias lo requerían y jamás olvidará la fecha que le cambió la perspectiva del poder utilizar sus habilidades. Alexander lo encontró afuera de su departamento en las afueras de la ciudad, en ese entonces sólo lo conocía por las revistas sociales y por unos cuantos rumores que decían del heredero, pero a pesar de ello al conocerlo en persona se sintió atraído a la imagen de ése hombre, simplemente Von Jade era un hombre similar a él, pero con diferentes giros en la historia de cada uno, la imponente imagen de aquél hombre ni siquiera era la mitad de lo que su talento, su capacidad intelectual y su perspicacia eran capaces de lograr.
Alexander le explicó que requería de sus servicios, porque necesitaba alguien que pudiera entender lo que su trabajo realmente ameritaba, además de que habían puesto sus ojos en él para la construcción de ciertos arquetipos de armas diseñadas por el mismo. William por supuesto indicó que aceptaría al instante con la condición de que jugaran y Von Jade le ganara en un partido de ajedrez, se sentía tan confiado, pues en su vida había existido nadie quien pudiera derrotarle en dicho juego. Y Jugaron.
Mate, confió Farbel.
Jaque Mate, ganó Alexander
Esa derrota lo intrigó aún más y quiso saber cómo es que había perdido.
-No pienses una ni dos, sino tres jugadas adelante de tu adversario.- confirmó el heredero.-
Con forme a la marcha dejaron sus barreras de protección contra el mundo y decidieron que debían tener un verdadero aliado si querían sobrevivir, los dos confiaron uno en el otro, y al menos William, sería capaz de dar al vida por Alexander, que ha sido un autentico jefe digno de su respeto y lealtad, por eso la mayor parte de su trabajo era conocer a fondo a la gente con quién su jefe y amigo se relacionaba, incluida Faye Valentine, que pese a todo pronóstico, fue entre todas las mujeres que había conocido la que también se llevó consigo el trofeo de su amistad en tiempo record, puesto que podía leer en sus ojos como un libro abierto, el hambre, que ella tenía por la vida y la necesidad urgente de confiar en alguien que pudiera ayudarla a sanar, todo eso la hacía abrirse paso con firmeza, rescatando lo que quedaba de su voluntad convirtiéndola en una mujer increíblemente fuerte.
Y justamente a esa mujer vio abrirse paso entre la gente que se encontraba en el café en el que los dos habían quedado de encontrarse, él estaba sentado en una de las mesas privadas del lugar, un poco alejada de la multitud que entraba y salía con su producto en las manos.
Miró su reloj. Justo a tiempo.
Faye se acercó y se sentó en la silla frente a él. Observando el la taza de café que estaba en su lugar, negro, igual que el que William estaba tomando.
-Que caballeroso, pediste por mí.- dijo en tono juguetón.
-Por supuesto, tengo que consentir a la futura Señora Von Jade.- sonrió el rubio.
-Oh, es verdad, consiénteme, querido amigo.- rió la ojiverde, acto seguido se llevó la taza a los labios para beber.- Mmm delicioso.-disfrutó su bebida otro trago más antes de volver a ponerla sobre la mesa.
-Me alegro, que te guste. ¿Al fin hablaste con tu amigo, Jet?.-
-Así es y aceptó entregarme en el altar.- dijo la peli violácea con una sonrisa en el rostro.
-Perfecto.- sentenció Wiliam
-Y bien, ¿De qué querías hablar conmigo?- dijo la mujer recordando que su amigo, le había pedido verse en ese lugar para hablar de algo importante.
-De tu boda-
-¿Qué hay con eso?- preguntó confundida Faye.
-A decir verdad, quiero que me digas ¿si en verdad estas enamorada de mi amigo?- preguntó sin tapujos, ni agua va.
Pero qué demonios estaba pensando este idiota.
-No entiendo porque lo preguntas- respondió sorprendida.- Ni tampoco estoy segura de si sentirme ofendida o ¿por qué habría de contestarte?- se quedó pensativa un rato, para luego continuar.- Pero en honor a nuestra amistad voy a decirte esto: Alex, es lo que necesitaba en mi vida, ya no quiero huir, ya no quiero estar en tantos lugares que no me hacen sentir en casa, desde que estoy con él me siento segura, tengo una tranquilidad que hace mucho no sentía, realmente, lo amo.- confesó Faye sin dudarlo.
Sinceramente se atrevía a darse una oportunidad, encontró en Von Jade un hombre que la trataba como un ser humano, no como una puta, ni como una traidora, ni como una jodida tramposa, ni como una estúpida llena de deudas. La trataba como una mujer sin pretensiones, ni exigencias, le daba lo que necesitaba, amor y respeto, y ella le correspondía con la misma proporción.
El la miraba con amor, ella con devoción. Era todo lo que necesitaba.
A la mierda lo demás.
-Te creo.- dijo Farbel mirando a los ojos a Faye, haciendo uso una vez más de su capacidad para leer a la ojiverde.- Entonces déjame decirte esto, cuando te cases con él, tu vida cambiará, entraras a un mundo del que no podrás salir, te apreció Faye.- continúo el rubio.- Sólo asegúrate de amar a Alex y todo lo que él representa.- finalizó antes de ponerse de pie junto a la mesa, sacó un par de billetes de su saco y los dejó en la mesa. A punto de retirarse se acercó a la peli violácea, se inclinó un poco y besó fugazmente su frente.
-Buena suerte, nos vemos después.- se despidió acto seguido se retiró sin dar tiempo a una confundida Faye de asimilar lo que había pasado.
AL MISMO TIEMPO, en las oficinas del Emeruald´s faith el hombre quien fuera el protagonista de las platicas ocurridas en ese día, se hallaba detrás de su escritorio disfrutando un momento a solas, ya tenía rato que no podía disfrutar de sus propios pensamientos, había estado ocupado con los negocios y los ratos libres se encontraba saturado de su prometida, Faye. Y era cuando recordaba las palabras de su padre: "Amé a esa mujer y la amaré siempre, es lo que me hace vivir", le dijo. Si su padre lo viera en esos momentos, se reiría de él.
-Qué razón tenías, viejo- soltó esas palabras al aire esperando que en algún lugar del más allá, el aludido las escuchara.- Así como tú, yo ya encontré a mi Emeruald.- refiriéndose obviamente a Faye.
Si era posible que un ser tan cruel como él pudiera amar, eso demostraba que todo ser humano aún con el más frió corazón, tenía, llegado el momento la oportunidad de encontrar a otro ser maravilloso, que con diferentes cicatrices por diferentes heridas, puede hacerlas desaparecer.
FIN CAP. 4
