N/A: ¡HOLA! Siento MUCHO el no haber actualizado antes, pero prefiero tardar a subir una porqueria. Si la musa no me llega, pues no actualizo nada porque soy muy exigente cuando escribo. Hoy amanecí con la musa y Oh la la, aquí esta el 4 capitulo de esta historia. Me siento muy alegre de que la hayan acogido tan bien y espero que aun tengan ganas de continuar. Como verán, de aquí en adelante la historia es completamente ORIGINAL mia y muy DIFERENTE a la versión Disney o la de los cuentos clásicos. A ver como me sale de ahora en adelante :)

N/A: ¿Te gustan las historias Post-apocalípticas con romance? ¿Qué esperas para leer el Ocaso? Novela original! ¡Busca en Amazon El Ocaso por M.C Torres! Mi primera novela y que podráan leer un más o menos en el fic Days like this, fic basado en la novela!

DISCLAIMER: Bleach NO me pertenece. El argumento de este fic sí.

Posteado originalmente: 02/09/13


LA BELLA Y LA BESTIA

por Killerqueen04

CAP IV

UN

Ese era el más hermoso jardín que ella había visto en su vida. Las margaritas, las lilas, rosas, lirios... tantas hermosas flores rodeándola. Bailando al suave compás del viento. Embriagándose con los rayos del sol.

Ella amaba el sol.

A ella le encantaba sentir los rayos sobre su pálida piel; sentir el reflejo en sus ojos grises. El sol la hacía sentir feliz... la hacia sentir viva. Su temporada predilecta era la primavera... aunque prefería el aroma del verano. Le gustaba el olor del verano. Una combinación de arena, sol, flores... incluso algunos matices de lluvia.

A Orihime le gustaba ese jardín.

Caminó con una sonrisa en su rostro, tocando con las puntas de sus dedos los pétalos de las flores. Se sentían tan suaves en sus manos. Suspiró al percibir el suave olor a primavera en su nariz. Era tan suave... casi como una gentil caricia hecha por una madre. Ella sonrió con tristeza al recordar que ella nunca había conocido a su madre. Ella había muerto cuando ella había nacido.

"Orihime" una suave voz llamó su atención. Orihime frunció el ceño y se volteó. ¿Quien la había llamado?

"¿Hola?" preguntó en voz baja, mirando a su alrededor. Cientos de millas repletas de flores y arboles. El jardín más inmenso que ella había visto en su vida. "Es mágico...o eso dicen..." se recordó mentalmente.

"Orihime" una vez más la suave voz la llamó.

Ante el asombro de Orihime, las flores se movieron más y más con la gracia del viento. ¡Parecían estar bailando! Sus pétalos tocaban con suavidad sus piernas e incluso parecían que la empujaban hacia donde provenía la voz. ¿Qué estaba ocurriendo?

"Orihime"

La chica decidió seguir la suave voz. ¡La estaban llamando! Corrió por los inmensos jardines, escuchando las suaves risas de... ¿hadas? ¿Habían hadas? Orihime sonrió deleitada por las suaves risas y cantos. ¡Que lugar más hermoso!

"Orihime"

Ella corrió y corrió, moviéndose entre las flores.

"Orihime"

El llamado se volvía más y más urgente.

"¡Orihime!"

Las risas, la música, las flores...

"¡Orihime!"

Todo se detuvo de golpe. Las flores se habían dejado de mover, las risas de las hadas cedieron y el llamado se detuvo. Orihime se detuvo en medio de la nada, confundida. ¿Por qué se había detenido? ¿Donde estaba? ¿Qué estaba...

"Orihime" la chica saltó del susto al escuchar una voz tras de ella. Con duda, se volteó y se encontró con la mujer más hermosa que había visto en su vida. "Un ángel..." La hermosa mujer mantenía una amable sonrisa en su rostro.

"¿Q-quien eres? ¿Eres un ángel?" cuestionó Orihime, asombrada. La mujer era joven y tenía una hermosa cabellera cobriza, la misma que debido a los rayos del sol se veía mucho más clara. "Como si fueran los rayos del sol mismo..."

Ella se rió en voz baja. Su voz sonaba como las campanas... como las risas de las hadas silvestres. "No... no soy un ángel, Orihime" dijo con voz amable.

"Entonces..." Orihime humedeció sus labios, tratando de detener las rápidas palpitaciones de su corazón. "¿Quien eres?"

"Me llamo Masaki" dijo sonriente. "Yo soy la reina de las hadas silvestres, Orihime"
¡Por eso su voz! ¡Por eso su risa! ¡Por eso era tan hermosa!

"¿L-La reina de las hadas?" Orihime mordió su mejilla interior para no gritar. ¡Y sus hermanas no le creían! ¡Las hadas sí existían! ¡Ella estaba hablando con una de ellas! "Oh mon Dieu!*" exclamó la jovencita, incapaz de desviar su mirada de los ojos color chocolate de la hermosa mujer.

"Yo necesito tú ayuda... él necesita tú ayuda."

"No entiendo"

"Mi hijo, Ichigo" Orihime palideceó al escuchar las palabras de la mujer. ¿Ichigo era su hijo? ¿Ella era la madre de Ichigo, la que había muerto? Oh mon Dieu! "Ichigo fue maldecido por el hombre que asesinó a mi esposo y que destruyó mi cuerpo físico, Orihime."

"¿Pero por qué?"

"¿Cómo saber lo que se esconde tras de la maldad, querida? Sosuke es maldad pura... nadie sabe lo que se esconde tras de sus movimientos... ni siquiera yo que soy su hermana..."

Oh, pour l'amour de tous les Dieux!**

"¿Su hermano?" Orihime no sabía que hacer. ¡El culpable de la situación de Ichigo era su tío! "¿Ichigo conoce acerca de lo que... eres?"

Masaki negó la cabeza. "Ni siquiera Isshin lo sabía, Orihime. Él pensaba que yo era una simple campesina de los valles." Ante la mirada de confusión de Orihime, la hada suspiró. "Mi hermano, el Rey de las hadas oscuras, siempre ha deseado destruir mi reino, Orihime. Él desea esparcir su oscuridad y odio entre todas las criaturas de la Tierra. Él sueña con que la oscuridad empañe la luz. Con que el sol deje de brillar..."

"¡Eso es horrible!" exclamó Orihime. ¿Un mundo sin luz? ¿Sin sol? ¿Dónde la oscuridad por siempre dominaría? ¡No, no, no! ¡Eso no podía ocurrir! "¿Pero por qué?"

"Por que la oscuridad siempre ha perdido ante la majestuosidad de la luz, querida. El amor siempre gana a la desolación. El odio no puede imperar a la amistad. La luz no puede ser apagada por la oscuridad. No en nuestro mundo, Orihime." Masaki flotó con majestuosidad a su lado. "Mi hijo fue maldecido por Sosuke y ha perdido las ganas de vivir. Él es parte de mí, Orihime. Los dos estamos conectados, por lo que si Ichigo se sumerge enteramente a la oscuridad..."

"...tú también lo harás, ¿verdad?" Masaki asintió con tristeza. "Yo no lo permitiré. Yo ayudaré a Ichigo y lo salvaré." Ella no iba a permitir que Ichigo sufriera. No iba a permitir que el mundo sucumbiera a la oscuridad. ¡Ella haría todo lo posible por salvar a Ichigo!

"No será fácil, Orihime" advirtió solemnemente la hada "pero sé que lo lograrás. Tú alma es pura y es difícil que la oscuridad pueda teñirla."

"¿Qué tengo que hacer?" cuestionó Orihime, decidida. No importaba cuan difícil fuera, ella iba a salvar a Ichigo. ¡Ella se lo había prometido! ¡Ella iba a reparar su alma!

"No es en este mundo, Orihime. No es el mundo físico." Orihime la miró confundida. ¿Dónde era? "Irás a mi jardín secreto...allí encontrarás la respuesta."

"¿Y Ichigo? ¿Qué pasará con él?"

"Las respuestas las encontrarás a su tiempo, Orihime." La mujer tomó sus manos con suavidad y con ternura. "La ternura de una madre" Sus ojos chocolate brillaron con súplica. "Por favor, no permitas que la oscuridad prevalezca en el corazón de Ichigo"

Orihime la observó con determinación en sus ojos grises. Ella no iba a permitir que la oscuridad se apoderara de Ichigo. Ella no iba a permitirlo. "Lo prometo"

Masaki sonrió con ternura, mientras que dos gruesas lágrimas descendían por sus mejillas. Ante la sorpresa de Orihime y el horror de Masaki, el clima en el jardín cambió de forma brusca. El cielo azul se volvió gris y los rayos del sol desaparecieron. Las hermosas flores comenzaron a marchitarse frente a ellas. "Debes irte, Orihime. ¡Él está aquí!"

Orihime sintió su alma abandonar su cuerpo. ¡Él! El culpable de que Masaki y su esposo murieran; el culpable de que Ichigo estuviera maldito! "Él..."

La reina de las hadas la tomó por sus hombros. "No abandones a Ichigo, Orihime y por favor, prométeme que no le dirás nada" suplicó en un hilo de voz, observando como una gruesa neblina negra se acercaba a ellas. "Y dile que lo amo, aun cuando no haya cumplido mi promesa, dile que lo amo y que siempre estaré en su corazón..." La neblina acaparó a la joven reina de las hadas, pero antes de que se perdiera en ella, empujó a Orihime fuera. La chica percibió la suavidad de la neblina acariciar sus dedos, antes de caer a un vació... aun cuando ella había visto unos extraños ojos verdes...

"¡Masaki!"

Orihime se sobresaltó y calló en el suelo desde su cama. Su corazón palpitaba fuertemente y una capa de sudor cubría su rostro, cuello y hombros. "Auch" dijo al colocarse de pie.

Todo había sido un sueño, pero... ¡No, eso no podía ser simplemente un sueño!

"Tatsuki, necesito un vestido y un abrigo"

DEUX

Ichigo observó a través de su mascara a Orihime. Ella estaba más callada que de costumbre y sus ojos grises parecían preocupados. Además, ni siquiera había tocado su desayuno. "¿Te ocurre algo?" cuestionó con voz ronca.

Orihime se sobresaltó ante su voz. Él detestaba tener esa maldita mascara en su rostro. La chica mordió su labio inferior y lo miró fijamente. Sus ojos estaban teñidos de matices oscuros. Ella estaba preocupada. Algo estaba atormentándola.

"Te ves preocupada" señaló cuando ella no respondió a su pregunta. ¿Por qué no le respondía? ¿Por qué estaba tan callada? Acaso... ¿acaso ya se había cansado de estar cerca de un monstruo?

La chica suspiró. "Ichigo, ¿tienes algún tío?" preguntó con interés, dejando caer su tenedor a un lado de la mesa. Él la miró confundido a través de su mascara. ¿Qué clase de pregunta era esa?

Ichigo frunció su ceño y cuestionó con cuidado, "¿Por qué?"

"Curiosidad, supongo" respondió ella, fingiendo desinterés. "Es muy mala mintiendo" pensó él secamente. "Sólo desearía saber más de ti."

Él dudó unos instantes. "Mi padre era el único hijo de mi abuelo. Y mi madre... no se mucho acerca de la familia de mamá, por lo que supongo que podría ser factible" repuso con duda. "¿Por qué?"

Ella se encogió de brazos. "Es sólo curiosidad, nada más" Hubo un minuto de silencio, donde él la miró fijamente y ella jugó con su comida. "Ichigo, ¿crees en la magia?"

Ichigo arqueó una ceja. ¿Qué estaba pasando? Señaló su mascara y su hueco en el pecho. "Soy producto de ella, ¿no?" cuestionó secamente. "¿Por qué?" volvió a cuestionar, aun cuando se imaginaba que ella iba a evadir su pregunta. "Déjame adivinar: curiosidad." Ella sonrió de lado y el gruñó. "Orihime..."

"No, pero no me refiero a ese tipo de magia. Me refiero a... ¿crees en las hadas?" cuestionó de repente.

Él se quedó sin palabras. ¿Hadas? ¿Como esas criaturas haladas de las historias de fantasía? ¿Esas hadas? "No" respondió luego de un minuto de silencio. "No creo en ellas, podría saber por qué me preguntas acerca de..."

"¿Por qué no crees en ellas?"

"Orihime, ¿por qué me preguntas todas estas cosas? ¿Qué ocurre?"

La chica respiró hondo. "Sólo es..."

"...curiosidad," le atajó él seriamente. "¿Qué ocurre? ¿Por qué actúas tan extraña?"

"Ichigo" él alzó una de sus cejas—aun cuando ella no podía verlo por su mascara— "¿me acompañas al jardín?"

Él suspiró, irritado.

TROIS

"¿A donde vas?" La voz de Ichigo provenía desde un par de pies más atrás de ella. Orihime sabía que ella se estaba comportando de forma extraña, pero ella debía primero averiguar si lo que había visto era verdad o era sólo un sueño. Ella no podía elevar sus esperanzas si todo era un simple sueño.

Ella corrió por el jardín secreto de Masaki, mirando todo a su alrededor en búsqueda de algo que fuera una pista.

Allí no había nada.

Hermosas flores se extendían por el inmenso jardín, pero allí no había nada más. No había una piedra con instrucciones, tampoco un letrero que leyera ¡Aquí es, Orihime! El trabajo era más difícil de lo que ella imaginaba.

"¿Orihime?" preguntó Ichigo, jadeando. Ella se volteó y lo vio a lo lejos. Él había corrido demasiado por entre las flores... incluso su cabellera naranja estaba cubierta de flores y musgos. Orihime se mordió la mejilla para evitar el reírse.

"Aquí, Ichigo" elevó sus manos y le hizo una señal. Él la vio. "Estoy aqu... AHHHHH" Orihime desapareció por un hueco cubierto de flores, dejando a Ichigo impactado.

"¡Orihime!" gritó, corriendo hacia el hueco por donde ella se había caído segundos antes. "Por favor, por favor, por favor, que no este herida, por favor, por favor, por favor" rogó mentalmente mientras corría hacia el hueco. Cuando Ichigo se acercó a éste, no había rastros de Inoue. El hueco parecía ser extremadamente profundo, puesto a que no se veía el fin... y tampoco estaba Orihime. "Dios... ¡ORIHIME!" gritó con todas sus fuerzas al hueco. Sólo escuchó el sonido lejano de su eco.

"¡ORIHIME!" gritó una vez más, con desesperación en su pecho. Ichigo estaba demasiado preocupado por su amiga como para ver como las flores se movían con suavidad tras de él; como el columpió de su madre se movía con fuerza gracias al viento. "¿DONDE EST... AHHHHHHHH!"

Lo último que Ichigo vio fueron los rayos del sol dar en su rostro. Luego todo se volvió oscuro.

QUATRE

Los rayos del sol la hicieron mover sus manos y cubrir su rostro. Orihime bostezó y con sus ojos aun cerrados, se estiró. Mmm, el delicioso aroma a verano inundaba sus sentidos. El aroma a arena, mar, sol... se sentía tan delicioso.

Ella movió sus manos con suavidad y se descubrió tocando algo áspero y caliente. Su rostro también sentía la aspereza en sus mejillas y orejas. Con pereza abrió sus ojos y se descubrió boca abajo y con arena en su rostro.

¿Arena?

Con un brinco se puso de pie y descubrió que estaba en una playa. Pero no era una simple playa francesa. No, esa era la playa más hermosa, pura y perfecta que ella había visto en su vida. El sol iluminaba todo el cielo azul. Las olas chocaban con suavidad en la orilla... las gaviotas revoloteaban por encima del agua... el aroma a mar y el viento invadían sus sentidos.

La chica se volteó y encontró a un chico dormido. Orihime frunció el ceño al ver sus facciones. Las facciones más elegantes y apuestas que había visto en su vida. Ella sintió sus mejillas ruborizarse en cuanto se percató observando al chico en los labios. Los labios más varoniles que había visto en la vida...

El chico entreabrió sus ojos y ella sintió su alma abandonar su cuerpo. ¡Esos ojos! Esos ojos color chocolate..."¿por qué siento que los conozco?" Él la miró con preocupación y ternura, provocando que ella se ruborizara más. "Orihime, ¿estas bien?" Su voz. Oh mon Dieu! Su voz era tan perfecta como el sonido de las olas al chocar con la orilla.

"¿Cómo sabes mi nombre?" cuestionó ella, tragando seco.

Él la miró confundido. "¿Qué te ocurre, Orihime? ¿Por qué me miras así?" Orihime palideció.

No.

No.

No.

Eso no podía ser cierto.

Oh, pour l'amour de tous les Dieux!

"¿Ichigo?" preguntó con torpeza, cayendo de rodillas frente a él. Él la miró confundido.

"¿Orihime?"

Oh mon Dieu!

Orihime sintió las lágrimas comenzar a descender por sus mejillas. ¡Él era Ichigo! ¡Ya no tenía ni la mascara ni el hueco! ¿Por qué? ¿Qué estaba ocurriendo?

"Orihime, ¿qué ocurre?" cuestionó él preocupado.

Con manos temblorosas ella tocó— con toda la suavidad que tenía— su rostro. Las pupilas de Ichigo se dilataron al sentir sus dedos acariciar sus mejillas. ¡Su rostro! "I-Imposible" murmuró, sintiendo sus ojos humedecerse.

¡Él era normal! ¡Él era normal!

Abrió su camisa y descubrió que ya no tenía un horrendo hueco. ¡Su piel ya no era tan blanca! ¡Él estaba vivo!

"¡Soy normal, Orihime! ¡Soy normal!" gritó él emocionado. Orihime se rió encantada y lo abrazó fuertemente. ¡Él era normal! ¡Él estaba feliz!

"¡Oh Ichigo!" Ella se sentía tan feliz de que él estuviera tan alegre. Nada podía empañar ese momento, aunque... La sonrisa de Orihime se desvaneció unos minutos. Pero si Ichigo era normal... ¿su madre? ¿la oscuridad? Y lo más importante, ¿dónde estaban ellos?

"¿Qué ocurre?" preguntó Ichigo, sintiéndose extremadamente feliz de no tener la mascara y el hueco en su pecho.

"¿Dónde estamos?" Ambos observaron su alrededor. "Esto no es Francia, Ichigo"

"Ni siquiera estoy seguro de que sea Europa, Orihime" murmuró él al ver la belleza de la playa. "¿Dónde estamos?" se preguntó a sí mismo, olvidando por unos segundos que ya no tenía su horrible mascara.

"No es en este mundo, Orihime. No es el mundo físico." Orihime recordó las palabras de Masaki y observó su alrededor. Ese mundo no era físico. Ellos no estaban en el mundo 'humano'... ellos estaban en otro lugar. "El reino de las hadas" dijo en un hilo de voz.

"¿El qué?" preguntó Ichigo, confundido.

"Este no es el mundo físico, Ichigo. Este es el reino de las hadas" explicó Orihime.

Ichigo arqueó una ceja, antes de reír. Una risa tan perfecta como la de Masaki. "Definitivamente él es el hijo de su madre" "Las hadas no existen, Orihime. Son cuentos de niños..."

"¡Ellas sí existen, Ichigo!" exclamó indignada Orihime. "Y tú..." ¿Ella debía decirle? Masaki se lo había prohibido, ademas ese no era su secreto para relatar.

"¿Y yo?"

"Deberías creerme." No, ella no tenía el derecho sobre ese secreto. Era de Masaki. A ella le correspondía hablarle a su hijo, no a ella. "Estamos en su reino, Ichigo. Este es el reino de las hadas y debemos tener cuidado de las hadas oscuras que quieren apoderarse del reino de las hadas de luz..."

"Alto" Ichigo la tomó por los hombros con suavidad y la observó a los ojos. Orihime sintió su corazón dar un vuelco al verle a sus ojos color chocolate. Eran tan hermosos. "No entiendo de que hablas. ¿Hadas oscuras? ¿Hadas de luz?"

"Es una larga historia, Ichigo, pero debes creerme" dijo con súplica en su voz. "Por favor"
Él arqueó sus cejas. "¿Y por qué estamos aquí?"

"No lo sé" mintió ella. Orihime no podía decirle nada a Ichigo. Masaki se lo había hecho prometer. Quizás lo mejor era que él no estuviera al tanto de lo que ocurría y lo que podía ocurrirle.

"Sólo cree en mi"

Ichigo, después de un minuto de silencio, sonrió amablemente. "Yo siempre he creído en ti, Orihime. Tú eres la única persona que jamás me mentiría. La única que jamás me heriría con una mentira" Ichigo caminó hacia el bosque. "Busquemos ayuda, ven"
Orihime se quedó paralizada ante sus palabras, mientras que su corazón latía fuertemente.

"¿Que he hecho?"

CINQ

"Lord Aizen, el príncipe está en el reino de las hadas, junto a una humana. Están cerca de las costas de las hadas del agua" Un hombre de estatura media y ojos verdes habló. Su cabello le llegaba a sus hombros, mientras que dos largas manchas verdosas surcaban sus pálidas mejillas. Ulquiorra, comandante de las tropas de las hadas oscuras estaba frente al trono de Sosuke Aizen. Su rey.

Era irónico, muchos pensarían, que el rey de las hadas oscuras no le llamara la atención el color negro. Todos sus guardias vestían de blanco, incluyéndolo. Por supuesto, eso era algo muy conveniente en ocasiones. ¿Quien podría pensar que un hada vestido de blanco era malévolo?

Nadie.

"Lo sé, Ulquiorra" comentó Aizen amablemente. Él era el mal en persona, sin embargo, nadie se lo podía imaginar. Un hada tan apuesto, con encantadora sonrisa y una forma elegante de utilizar las palabras, ¿como imaginarse que él era la oscuridad encarnada?

"¿Procederá a buscarlos?" preguntó sin emoción alguna. Las hadas oscuras no cargaban con esos sentimientos tan inútiles como era el amor, la amistad, la lealtad... eso no existían en su reino. Las únicas dos cosas capaces de moverlos era el miedo y la ira. El miedo a su rey y la ira hacia las estúpidas y patéticas hadas de luz que habían conquistado el mundo miles de años atrás.

Su mundo.

Aizen sonrió calmadamente. Su sonrisa provocó escalofríos a Ulquiorra, aunque él se las arregló muy bien para evitar el mostrarlo. Quien quiera que mostrara algun rastro de debilidad sería eliminado.

Sin excepciones.

"No, no los buscaremos, Ulquiorra. No aun" el rey se movió con sutileza por el salón, hasta quedar frente a un enorme vitral donde yacía inconsciente Masaki. La reina de las hadas de luz yacía sin fuerza alguna puesto a la oscuridad. "Él vendrá a mí y al fin podré destruir al pequeño príncipe que debió quedarse maldito toda su vida" comentó.. Su voz, aun cuando sonaba perfecta y elegante, mostraba su ira.

"¿Y ella?" preguntó Ulquiorra, con sus manos tras de su espalda. La imagen de la humana acaparó uno de los espejos. Una hermosa humana acompañada por el príncipe de las hadas de luz. El mismo que desconocía acerca de su origen.

Aizen miró la figura inconsciente de Masaki. "Tonta, le hiciste prometer a la chica que no le dijera nada pensando que tú podrías hacerlo" él se rió. "Cuando él descubra que su pequeña humana le ha estado mintiendo y que conoce acerca de su origen, ¿qué crees que sucederá, Ulquiorra?"

Ulquiorra musitó "Lo mismo que ocurrió en el pasado, Lord Aizen. Se llenará de odio como cuando Lady Masaki no cumplió su promesa"

"Exactamente. Y todos sabemos lo que le ocurre a un hada de luz que siente ira, odio, dolor y miedo..." Aizen miró a Masaki. "Se transforman en bestias"

Hubo un minuto de silencio. Ulquiorra observó a su rey sin emoción evidente, antes de hablar "Lord Aizen, ¿qué pasará con la humana? ¿La asesinará?"
Aizen arqueó una ceja, antes de negar la cabeza sin interés. "No me interesan las humanas, podrá irse a su mundo o..." El rey miró a su comandante con una sonrisa maliciosa.

"¿Te ha gustado la humana, Ulquiorra?"

La siempre pálida piel de Ulquiorra se volvió mucho más blanca. "No..."

"Es una lástima. ¿Imagina que criatura nacería de una humana y un hada de oscuridad?" Aizen se volteó. "No me interesan las humanas para mí. Las emociones son una perdida de tiempo, igual que la carnalidad, sin embargo, quizás a Grimmjaw le parezca interesante el experimento"

"¡No!" Ulquiorra bajó la cabeza tan pronto se percató de que había elevado su voz. "Quiero decir, Su majestad, que Grimmjaw es demasiado vulgar para un experimento de esa clase."

"¿Entonces?" Aizen preguntó dándole la espalda.

"Yo preferiría llevar a cabo el experimento y quedarme con la humana" La criatura más hermosa que él había visto en su vida. Incapaz de ver el lado negativo de la bestia... capaz de arriesgarse en tratar de salvar a su amigo. Ulquiorra jamas olvidaría la suave sensación de sus dedos en su piel. Él había sido el secuestrador de la reina de las hadas de luz y la había visto por primera vez en el valle de los sueños. Ella no pudo reconocerlo, él estaba cubierto de neblina oscura... pero él sí. Maldita humana. Él no podía dejar de pensar en esos ojos grises...

"Entonces ocúpate de ella y de intervenir en su relación con el príncipe. No queremos inconvenientes, ¿verdad?" Ulquiorra negó la cabeza "Déjame solo" El joven hada se arrodilló frente a su rey, antes de marcharse.

"Todo está saliendo tal y como lo planeé"


Oh mon Dieu* - Oh mi Dios!

Oh, pour l'amour de tous les Dieux!** - Oh, por el amor a todos los dioses!

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