1º Disculpadme, se que he tardado más de lo habitual en actualizar. He tenido 15 días de locura y no he podido sentarme ni a escribir ni a leer. Al menos he sacado ideas para tres capis más. Este de hoy lo tenía en mente desde casi el primer día, pero no había sabido darle la forma que quería. Quería que tuviese un punto de humor; pero bueno, solo ha salido esto.
2º Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, son de JK Rowling. Las historias son mías, aunque pueden haberse visto influenciadas por otras cientos de historias que he leido en esta página.
"Draco va a matarme. Porque la noticia va a llegarle antes de que pueda explicarle lo ocurrido y en cuanto se entere, Draco me matará." Pensaba con angustia Ron Weasley mientras recorría los pasillos del castillo en busca de cierto Slytherin rubio.
El muchacho no podía dejar de pensar en la reacción de su… em… eeesto su amig...-no, su aman...-tampoco, su ¿no novio? Menos! Bueno, cómo reaccionaría su lo que sea que fuese Draco cuando le llegase la noticia de que Lavender Brown le había besado en la sala común de Gryffindor, delante de toda su casa para más señas, después de ganar el partido de Quidditch contra su casa, Slytherin.
Y lo peor vendría cuando intentase explicarle que había correspondido al beso… "Ay Merlín, va a matarme" pensó una vez más.
No sabía muy bien donde podría encontrarle porque estaba molesto con Draco y llevaba varios días evitandole. Y no le importaba reconocer, que pese al miedo a su reacción, seguía algo molesto con él.
No es que le importaran los rumores sobre su relación con Parkinson y sus más que descarados coqueteos con esa víbora cada vez que ellos y Ron se cruzaban por algún pasillo. Para nada. En absoluto. Ni siquiera lo pienses.
Al principio pensó que lo hacía para dejarle claro que no había nada entre ellos a parte de encuentros esporádicos cuando el rubio le requería, y que sus encuentros no significaban nada. Después empezó a pensar que simplemente era por fastidiar y humillar; como si quisiera decirle: "mira Weasley, esto es lo que nunca tendrás; confórmate con la limosna que te doy cuando nos encontramos, no eres más que un pasatiempo, un juguete fácilmente substituible por otro mejor".
Pste, como si a él le importase ese idiota presuntuoso con complejo de Diva de Malfoy.
El caso era que Ron NO estaba celoso. No. Punto final.
Las ganas de arrancarle el alma a esa aprendiza de mortífago de Parkinson no tenían nada que ver con Draco. Ni las de patearle el culo a Zabini tenían que ver con que cada vez pareciesen más amigos y más cercanos. No señor, nada de eso. Así que, definitivamente si le había devuelto el beso a Lanvander no era en ABSOLUTO, bajo ningún concepto por despecho.
Es más, ahora que lo pensaba ese maldito hurón no tenía ningún derecho a enfadarse; Draco tenía a la pava de Parkinson y ahora Ron tenía a Lavender.
Aunque, bueno, Lavander no podía ni compararse a Draco, claro. Sus dedos no se movían por su espalda conectando sus puntos débiles en la misma caricia como los de él, su boca no era tan cálida ni tenía ese adictivo sabor, sus brazos tan firmes, su voz… máldita sea, solo Malfoy podría ronronear de esa manera su apellido…
Por Merlín..., pensó el muchacho. No pudo evitar que se le erizara todo su pelirrojo bello al recordar la última vez que sintió su aliento en el cuello mientras le susurraba "Eres delicioso, Comadreja".
Ron paró en seco sus pasos, mientras tomaba una firme decisión. Lavender no podría compararse a Draco en todas esas cosas, y seguramente en muchas otras, vale, de acuerdo. Pero al menos, ella no se avergonzaba al reconocer que le había besado, que quería besarle no iba a limitar su "relación" a encuentros en rincones olvidados de Hogwards; no iba a esconderse cada vez que que fuera a besarle, y su relació no sería un vergonzoso secreto para ambos.
Debería darle una oportunidad a Lavender y olvidarse del hurón. Sí, sería lo mejor para todos, así no tendría que mentirle a Harry y Hermione sobre lo que hacía por las noches cuando se escapaba de la sala común de Gryffindor. Lo que debía hacer era olvidarse del olor del Slytherin, de ese característico brillo en sus ojos grises cuando estaba a punto de devorarle los labios, de sus manos firmes recorriéndole cada rincón del cuerpo,…
Mierda, ya estaba de nuevo fantaseando con ese maldito idiota. Aunque no iba a resultar fácil olvidarse de Malfoy y lo que ese hurón provocaba en él había tomado una decisión: Hurón, no. Lavender, sí.
Además, en el fondo no podía olvidar esa sensación de que Malfoy unicamente estaba burlándose de él, que solo pretendía reírse a costa del pobretón que se creía a la altura para tener a un Malfoy, como si algo así fuese posible…. Seguramente, ni siquiera iba a importarle que se besara con Lavender o con otras u otros cincuenta más.
Y él, pobre infeliz, creyendo que Draco iba enfadarse. Que iluso. Él no era nadie, no significaba nada para Malfoy.
Definitivamente, hurón: No. Volvió a pensar con firmeza intentando olvidar el pinchazo que había sentido en el estómago al pensar que él no significaba nada para el Slytherin.
Aunque, claro, iba a extrañar los besos del rubio. Y más ahora, que sus besos habían empezado a ser diferentes, más suaves, más sentidos, ya no había tanta premura, tanta urgencia por devorarse por entero. Era como si en vez de ser una necesidad física, empezara a ser algo que realmente disfrutasen, algo que valía la pena alargar, como cuando paladeas un helado, que intentas retener su sabor en tu boca. Exactamente igual.
Y Draco ya era sensual de por sí, pero es que además, los últimos días derrochaba sensualidad, de hecho la última vez consiguió dejarlo sin respiración solo con pasar el pulgar por su labio inferior mientras lo traspasaba con sus ojos….
Argh, por las barbas de Merlín, ¡lo estaba volviendo a hacer! ¡Basta! Olvídate de él, Ronald Billius Weasley.
Se giró en redondo y se dispuso a volver a la torre de Gryffindor decidido a olvidarse del rubio. No más Draco Malfoy para él.
Pero después de tanto titubeo comenzó a creer que no estaría seguro hasta que llegase a su habitación bien lejos de Malfoy, así que empezó a correr como si huyese del perro de tres cabezas con el que tuvieron que lidiar Harry, Herms y él, en su primer año. Cuando solo le quedaba una esquina para llegar a la Torre, sintió que le faltaba el aire y decidió frenar para recuperar la respiración. Se sujetó en la pared, respiró hondo y giró la esquina decidido... para toparse con un furioso Slytherin rubio:
- Maldita comadreja… voy a M-A-T-A-R-T-E ¿Quien te crees que eres?¿Cómo te atreves a besarte con esa cualquiera? ¿Acaso no sabes que eres mío y sólo MIO?
Hasta aquí este capi, espero disponer de algo más de tiempo para no tardar tanto en actualizar. Nos vemos!
