¡Hola! Se que me he tardado muchíííísimo, pero bueno. Tenía la idea suuuper desarrollada y en un momento me di cuenta que no me gustaba, que no me conformaba, que varios ya se lo imaginaban, que parecía una telenovela... y tuve un bloqueo super fuerte.
Cuando me digne a escribir otra cosa, asumiendo que seguiría un tiempo más trabada con esta historia, de pronto todo se ordeo y... y fui feliz.
Admito que no se que les parecera esto, era tan distinto a lo que tenía pensado (y las ideas de este fic ya las había pensado hace bastante), pero bueno, espero que les guste.
Enjoy? Ojala que si :D
El Plan
Dios, dios, dios. Se prometió a si misma que esto no se iba a volver a repetir. Pero es que... joder, con Charles ella tenía muy buen sexo -demasiado buen sexo- pero cuando intentaba incitarlo para hacer algo más: tener una cita, conversar, ver una película, jugar al ajedrez, algo, ¡lo que sea!, el hombre siempre se deshacía de ella. Ya ni siquiera era muy sutil echándola. Realmente no sabía que hacer para que su relación pasara al siguiente nivel. El hombre solo la veía con alguien con quien tener sexo, y fuera de eso no se interesaba en lo más mínimo. ¡Ella ya no sabía que hacer para fortalecer su relación!
Y en contraposición de todo esto, Sean venía y hacía cosas tontas e infantiles como traerle flores, comprarle un chocolate, leerle un poema muy mal escrito. No podía evitar sentirse enternecida y halagada, sobre todo por el hecho de que el joven era sumamente insistente. Lo había estado rechazando tan amablemente como podía, negándose a extender sus conversaciones en privado, a ver películas o a tomar algo. Anoche cuando el chico vino lleno de harina y con unas galletas ella finalmente acepto ir a ver una película al sofá, aprovechando que no andaba nadie rondando. Quizás no debió dejar que el chico la acompañara hasta la puerta de su cuarto como si fueran dos adolescentes, tampoco debió corresponder al coqueteo y definitivamente no debió besarlo.
Si hubiera sido un poquito más cociente no hubiera terminado con el chico durmiendo a su lado, ambos desnudos y relajados luego de una esplendida noche de sexo. A Sean le faltaban cosas por aprender, pero tenía demasiado entusiasmo y ansias por complacerla.
Pero realmente era difícil mantenerse firme cuando una persona parecía tan dispuesto a esforzarse por su atención. Moira hubiera preferido que Charles fuera así, que fuera considerado, y romántico, y atento. De hecho... ella tenía la impresión de que el telepata era así, pero no entendía porque no podía serlo con ella. ¿Era por que esperaba a su omega? ¿Era por que su corazón ya estaba ocupado? No entendía que pasaba, cuando ellos se conocieron él se veía tan interesado.
Sintió las manos de Sean jalarla más cerca, el chico aun dormía, y con el rostro relajado parecía aun más joven, cosa que le daba más culpa. Mierda, no podía dejar que esto pasara de nuevo. Ella estaba interesada en el otro hombre y tenía que ver como conquistarlo.
**CHERIK**
Ni bien termino su ultimo bocado, tomo un plato limpio y comenzó a servirle comida. Haciendo un gesto con la cabeza, se levanto dejando que el resto terminara su comida y comenzó a caminar por el pasillo. Solo dio unos pasos cuando escucho el firme ruido de unos tacones detrás suyo.
-¿Pensaste en lo que te dije?-comento Emma, Erik apenas giró el rostro para mirarla y luego bufo, antes de seguir caminando rumbo a una de las ultimas habitaciones-Que lleves unos días tranquilo no significa que estés bien.
-Emma, ver a un alfa no va a calmarme. Solo tengo... que encontrar ese punto entre la ira y la serenidad. El problema es que, contigo molestando, me siento mucho más iracundo-respondió ya cansado de hablar de ese tema. Maldito sea el momento en el que le dio confianzas a la telepata y le dejo pensar que eran amigos. Desde el día en que hicieron la misión, no lo dejaba tranquilo.
-No es un alfa, él es C...
-Mejor vete, no le agradas-comento, mientras se detenía frente a una puerta. Emma alzó la ceja, estudiandole con sus penetrantes ojos antes de finalmente hacer una mueca similar a una sonrisa que rápidamente se torno burlista.
-Oh, Erik. Hasta te ves paternal. Serías una buena mam...
-¡Largo de aquí! Y no vuelvas a decirme Erik-protestó, sintiéndose jodidamente incomodo, y notando las mejillas arder ligeramente. Maldita Emma, era una idiota. Sin esperar respuesta termino de entrar al cuarto, cerrando la puerta tras de si. Al instante hubo movimiento en la cama y unos ojos oscuros se clavaron en él-. Te traje comida-comentó a modo de saludo. El joven se removió en la cama, tenía aproximadamente catorce años. Quizás por eso era que había generado tanta empatía en el frío hombre que actualmente era Magneto. Catorce años, omega, y a merced de varios hombres que abusaron de él.
-Dámela-pidió el chico, pero el hombre bufo y la dejo sobre el piso. Bien, le tenía estima al chico, pero de la misma forma le molestaba. Ya había notado que era demasiado inseguro, dependiente, y se avergonzaba de su mutación. Eso le resultaba muy molesto. Estaba intentando enseñarle que su mutación era buena, y que no tenía que comportarse como un ser débil y necesitado solo por ser un omega. Quería demostrarle que podían ser independientes.
-Tu puedes conseguirla-comentó, y como respuesta escucho un bufido y las sabanas volvieron a cubrir por completo el cuerpo. Erik chasqueó la lengua y se inclino a tomar una pequeña porción de la carne que habían comido-. Sabes que no pienso alcanzártela, y es una pena que dejes que se enfrié. Cocinó Janos y esto esta jodidamente delic...-cortó sus palabras y sonrió con éxito cuando una larga lengua apareció rápidamente y le robo la porción que tenía entre las manos. Segundos después la lengua volvió a aparecer, larga, ágil y fuerte, se pegó a la bandeja y la arrastro a la cama hasta que quedo en las piernas del chico. El joven ahora le miraba molestó, mientras comía con los cubiertos.
-Odio que me hagas usarlo. Me hace ver desagradable. Así ningún alfa me querrá, mi parej...
-Por dios, Mortimer, si sigues diciendo cosas tan idiotas no voy a tener piedad alguna en golpearte. No me conoces impaciente, y créeme, no quieres conocerme así-el joven le miró con el ceño fruncido mientras comía, su lengua se movía de un lado hacía otro, algo inquieta, igual que un sapo al relamerse. Erik se apoyo en la puerta mientras le miraba-. Y no necesitas un alfa, yo soy un omega y no tengo un alfa. Mucho menos necesitas esconder tu mutación para que te vea guapo, si vas a buscarte un alfa mínimo que adore tus mutaciones.
-No es como si yo fuera buscarlo. Él aparecerá. Esto funciona así. Nos encontraremos, y me reclamara como suyo y seremos felices-al escuchar esas palabras el hombre recordó vagamente por que nunca se relacionaba con omegas. Eran todos unos imbéciles sumisos. Hacía años que no hablaba con unos, prefería evitarlos para que no le hicieran odiar más su condición-. Quiero gustarle, quiero que se enorgullezca de mi y...
-Dios, ya cállate. Te escuchas patético-comentó, masajeándose la frente. No quería escuchar demasiado sobre parejas de alfas y omegas. El había tenido su alfa, y ciertamente no lo había amado en lo más mínimo. Y luego conoció a otro y las cosas tampoco terminaron del todo bien. Lo peor era que el recuerdo de ambos aun le atormentaba. Así que ciertamente una conversación sobre "parejas" era lo que menos le interesaba tener en ese momento de su vida. ¿Que iban a ser felices? La única vez que fue feliz con un alfa fue con Charles, y ahora estaban distanciados, e ignorar el hecho de que le extrañaba era sumamente horrible. ¿Por que alguien quería encontrar su pareja? ¿Por que querrían enamorarse? Todo era demasiado masoquista. Había cosas más importantes en esta vida-. No eres la mitad de nada, Mor. No necesitas a alguien para que te de valor. Tienes que enorgullecerte a ti mismo con tus propias acciones. Te escuchas patético cuando hablas tan desesperadamente de encontrar a ese alguien que te definirá. Tu estas bien así, no necesitas a nadie más.
-¿Y cuando tenga un celo?-pregunto, luciendo de pronto alarmado. Erik suspiró, sabía que eso era lo más difícil.
-Aprenderás de apoco a superarlo. Tampoco es la muerte, solo son unos días-le animó. Aunque sabía que en el fondo esas palabras valían de poco. Cuando el celo llegaba era demasiado perturbador, y aunque uno se repitiera que podía superarlo, la necesidad se sentía fuerte y había que tener mucha fuerza de voluntad. Por algo él estuvo la mayor parte de su vida tomando pastillas.
-Pero soy un omega, necesito un alfa.-respondió con seguridad. Magneto odio a la sociedad y sus dogmas, y sus mentes cerradas. Él era la prueba viviente (y un tanto destrozada) de que no se necesitaba a uno.
-Yo no tengo un alfa. Y aquí me ves-dijo con simpleza.
-¿Pero no lo quieres? ¿No quieres a alguien que te quiera y que te cuide? ¿Alguien que te acompañe durante tu celo para mucho más que solo follarte? ¿Alguien que te abrace y disfrute de estar contigo? ¿Que te mire como si fueras lo más perfecto del mundo?-entenderás se quedo callado cuando un centenar de imágenes llenaron su cabeza. Los ojos azules de Charles, sus labios rojos sonriendo mientras se besaban, sus manos claras y delicadas acariciando su cuerpo, la expresión de concentración cuando jugaban el ajedrez, el brillo en su mirada cuando le decía que lo amaba-Cuando encuentres a tu alfa entenderás de lo que hablo-todas las lindas imágenes se borraron de su cabeza ante esas palabras.
-Yo ya encontré a mi alfa-comento, su mirada se centro en el piso, sus ojos se habían oscurecido un poco al hablar. Mortimer ahora le miraba más interesado, al parecer ansioso de escuchar una romántica historia.
-¿Y que paso? ¿Que hiciste?-dijo, comenzando a formar una sonrisa, sin tener en cuenta que minutos antes el magnético había comentado que él no tenía un alfa. Erik volvió a mirarle, y verle tan ilusionado le revolvió el estomago.
-Lo mate-dijo con simpleza. La cara del chico fue un poema, dedicado la incredulidad. Dejo entreabierta su boca y sus ojos se abrieron al máximo, sin apartarse ni un minuto de la figura de Magneto, ni siquiera para parpadear. Ante esa mirada tan atenta, el polaco alzó la ceja desafiante.
-¿Por qué?-interrogó, casi con temor, el más chico.
Erik se quedo un momento callado. Casi todas las personas que lo conocían sabían el porqué, aunque él nunca quiso contárselo a nadie. Todos se enteraron por sus indiscreciones, o por suposiciones, o por conocer a Shaw. Él nunca tuvo interés en revelarlo. Su pasado era suyo y nunca se sintió seguro para contárselo a alguien-Por que mato a mi madre, me torturo, me violo y me presto para que otros hombres también lo hicieran-era la primera vez que lo decía en voz alta, y era asombroso que su voz no se hubiera quebrado. De hecho había salido como si contara una historia ajena. Pero el simple hecho de ponerlo en voz alta hizo que una especie de peso (que nunca había sentido) se fuera de su espalda.
Si la cara del joven antes era de sorpresa, ahora era de descompostura. Erik vagamente pensó que debió soltar todo eso luego de que el chico terminará de comer. Lo vio remover la comida con una mirada ausente y supuso que estaba recordando lo que él mismo había vivido. De los mutantes que rescataron solo el omega había aceptado quedarse, quizás tenía mucho que ver que era joven, sus padres lo habían abandonado y aun estaba algo débil tras el episodio de la camilla. Los recuerdos eran muy recientes, pero a pesar de todo Erik no se sintió muy piadoso como para tener tacto, nadie lo tuvo con él en su momento, y fue lo mejor, por que ahora era más fuerte.
-Lo que paso en ese lugar... tienes que sacar fuerzas de ello. Eres capaz, tienes que hacerte fuerte, volverte capaz de defenderte en caso de que alguien más quiera imponerse. Todo esta en ti. No necesitas que ningún al...
-¿Cómo alguien va a quererme después de todo esto?-preguntó afligido. Erik apreto los labios, por que no sabía la respuesta, él nunca se había preguntado eso. Él simplemente se dejo arrastrar por sus deseos de venganza. Ni bien escapo de las garras de Shaw se había sentido asustado, y definitivamente no quería sentirse un omega nunca más... pero nunca se pregunto si alguien iba a quererlo. Nunca le intereso, por que la prioridad en su mente era Shaw.
No fue hasta que Charles vino y trastoco su mundo, que pensó que podía tener algo más. Que podía tener compañeros, que podía... gustarle a alguien. ¿Cómo pudo atraerle cuando había estado tan roto? No había notado que tan quebrado estaba, que tan fracturada estaba su alma, hasta que el telepata lo hizo interesarse en algo que no fuera la venganza. Y se sintió de nuevo completo, sano, cuando se declararon su amor. Charles había estado pegando los fragmentos de su alma muy lentamente, sin que él lo notara (ayudándolo a confiar, a hacer amigos, haciendo crecer su poder, dándole un hogar, un poco de paz), y cuando finalmente revelaron sus sentimientos y los brazos ajenos lo encerraron en un fuerte abrazo, justo ahí... los pedazos del alma de Erik habían vuelto a fundirse juntos. Charles Xavier le había sanado.
-No lo sé. Realmente no sé-el magnético se había apartado de la puerta, y vago un poco por la habitación. Mortimor se movió un poco en la cama, dejando más espacio en esta, y aunque Erik entendió la intención no quiso recostarse a su lado. Se quedo parado frente a la cama, los ojos del menor le observaban atentamente-. Alguien se enamoro de mi, a pesar de que yo estaba muy roto... y era... es una persona maravillosa-las palabras abandonaron su boca y ni el mismo creyó lo que estaba diciendo. ¿Por qué de pronto estaba contando sus cosas? Ese era el problema de empezar a abrirse, después uno no podía detenerse y quería soltarlo todo. Durante un segundo pensó que quizás era que al estar con otro omega se le contagiaba la debilidad, luego pensó que era absurdo. Todos los omegas podían ser fuertes-. Y creó que me amo de verdad, muy muy fuerte-continuó tras un momento, sintiéndose de pronto algo melancólico-. Y yo también lo ame.
-¿Y donde esta esa persona?-pregunto muy por lo bajo, al parecer con algo de miedo de romper la atmósfera que se había creado en el cuarto.
-La abandone-murmuro en respuesta, sintiendo un nudo formarse en su garganta. Lo había abandonado, había dejado a Charles tirado en una playa de Cuba. A la única persona que le había amado.
-¿Por que?-la voz era jodidamente angustiada, y ante ella sintió que solo se angustiaba más. Quería callarse, quería ya no decir más nada, pero era como si no pudiera evitarlo. No había hablado de esto con nadie, porque todos ya conocían la historia, por que nadie había preguntado, por que todos habían supuesto cosas, porque él mismo prefiero callar. Porque en realidad no tuvo oportunidad para hacerlo, no hasta ahora que estaba con un extraño que parecía incapaz de juzgarlo... cosa que le daba bastante tranquilidad.
E iba a decir una cursileria, o más bien un cliché, pero empezaba a creer que era una maldita verdad-Por que en realidad no importa que tan fuerte te ame una persona. Si no te quieres a ti mismo, si no te perdonas, y no te das paz mental... solo vas a lastimarlo y todo lo que hagas sera error tras error-resolvió, sintiéndose algo asfixiado al recordar a Charles sufriendo entre sus brazos, sus ojos azules llorosos, su expresión de dolor. Y lo peor era que no fue la única vez que lo lastimo. Charles estuvo derrumbado entre sus brazos, sensible y llorando como si se fuera su vida, cuando Erik casi se inyecta. Charles también sufrió cuando él le trato mal por que llevaba días sin dormir. Y también cada vez que él lo aparto, odiándose por ser omega, odiándolo por ser un alfa. Erik debía ser una de las personas que más había lastimado al telepata-. Así que tendrás que superar esto, aceptarlo-susurró, cuando finalmente pudo acallar sus pensamientos. Su mirada pesada, algo turbia, se clavo en los ojos del joven que lo miraba con mucha concentración.
-Eres asombroso-Erik se quedo un momento congelado, ya que esas mismas palabras las había pronunciado Charles en más de una ocasión. Estuvo a punto de protestar, pero el chico se le adelanto-. Es decir, lideras esto. Y todos esos alfas te tienen miedo. ¡te respetan y te temen! ¡Eres la ostia!-el repentino alboroto le tomo por sorpresa. Los ojos de Mortimor realmente le miraban con admiración.
-Lo soy-respondió, resueltamente, para dejar de lado el momento de sensiblería. El chico dejo escapar una risa pero él se limito a sonreír de costado-. Ahora, comete eso que si no te mejoras pronto te voy a sacar a patadas de aquí-comentó mientras caminaba de nuevo hacía la puerta. Cuando giró el rostro vio la sonrisa divertida del chico, y se limitó a alzar una ceja de manera desafiante antes de salir del cuarto.
Caminó por el pasillo rumbo a su propio cuarto, en el trayecto pudo ver a Emma frente a su puerta, luciendo tan elegante como siempre, apoyada en la pared y repiqueteando sus tacones contra el piso. Ni bien le miró alzó una ceja, siempre tan presumida.
-¿Qué tal esta nuestro pequeño omega?-preguntó la chica, sin maldad en la voz, pero a él igualmente le sonó fastidioso.
-Se llama Mortimor-respondió de mala manera-. Si quieres ponerle un apodo dile Sapo, Mistique tiene razón en que se parece a uno-sin mirarla siquiera abrió la puerta de su cuarto. La chica se le acerco un poco, mirándolo bastante interesada.
-Que estés ahora de buen humor no significa que estés bien. Estas en calma hasta que explotes, tarde o temprano lo harás. Sigues inestables-Magneto bufó, mantuvo la puerta abierta, a punto de entrar a su cuarto, mientras miraba a la chica. Se llevo la mano al casco y lo acaricio.
-¿Debo suponer que no esta funcionando bien?-la chica sonrió de esa manera coqueta, aunque al instante su expresión se volvió seria.
-Hablo en serio. Tienes que verlo-el hombre bufo ni bien la escucho, terminó de entrar a su cuarto pero la chica no se rendía-. ¡Lo digo de verdad Erik, necesitas ver a Ch...!-con un movimiento de muñeca le cerro la puerta en la cara, poco interesado en terminar de escucharla. Por eso estaba evitando a Emma últimamente. La chica en cada oportunidad estaba molestándole, recordándole el hecho de que estaba loco. Él prefería creer que era un simple desorden momentáneo, que podría tranquilizarse, pero...
Luego de esa conversación con Mortimor, y de haber puesto todos sus pensamientos en voz alta, se sentía extraño. Se tiró en la cama aun meditando sobre todas las sensaciones que experimento. Él no era de los que les gustara hablar de sus cosas pero al parecer, por la forma en la que todo salió de sus labios, necesitaba hacerlo. Pensar en Charles, en todo lo que pasaron juntos, hizo que notara cosas que antes nunca había hecho.
Charles Xavier había tomado todas las fracciones de su alma, todas esas partes que el cargo durante años, y las había vuelto a unir. Le había salvado de si mismo, porque él había estado caminando hacía el abismo sin notarlo. Charles había sido paciente, y le comprendió, y lo cuidó, y lo amó. Los únicos momentos en los que Erik fue feliz, desde que era niño, fueron a su lado. En ese momento la paz si había sido una opción, que el despreció. Ahora que estaban separados, Erik podía sentirlo, su alma comenzaba a romperse de nuevo. Y él tenía miedo de que si volvía quebrarse esta vez fuera tan malo que nadie pudiera arreglarla.
Quizás realmente necesitaba ir a verlo. Una parte de él, y paradojicamente era su parte más cuerda, se estaba desesperando y atormentando por la distancia. Lo necesitaba y lo extrañaba. Ya no tenía caso negarlo.
**CHERIK**
-Me molesta tanto, vive siguiendolo para todos lados-comento de mal humor la metamorfa, sentada en la mesada mientras a su lado Azazel lavaba los platos. El demonio suspiró, ya algo cansado de escuchar siempre lo mismo.
-Ya te dije que no es lo que crees. A Emma ni siquiera le gustan los omegas. Deja de hacerte la cabeza-le regañó él, pero su novia simplemente seguía con el ceño fruncido mirando hacía el pasillo.
-¿Entonces por que lo sigue todo el tiempo? ¡esta manipulandolo!-continuó la chica, finalmente girándose a mirar al demonio que la observaba con la ceja alzada. El hombre termino de lavar el ultimo plato y suspiró.
-Nada de eso esta pasando Raven, deja de ser paranoica. Pareces tonta asó, y tu eres una chica muy inteligente-se sonrieron el uno al otro y se inclinaron a darse un beso. La chica suspiró de gusto cuando las manos del demonio comenzaron a acariciar sus escamosos muslos-. Emma nos esta ayudando sin proponerselo. No es mala persona-la boca del demonio descendió por su cuello y la joven se sintió tentada a abandonar la conversación y dejarse llevar por las caricias, pero juntó algo de resistencia y lo sujetó de los hombros para que no siga bajando.
-Si nos estuviera ayudando Erik ya estaría con Charles-susurró, conteniendo el suspiro cuando las manos de Azazel rodearon su cintura. Las caricias dejaron de ser insinuantes para volverse tranquilas, el hombre ahora la miraba con atención-. Necesitamos hacer algo pronto, la ultima vez que vi a mi hermano estaba muy mal. No quiero ni imaginar como esta ahora-el demonio apretó los labios un momento, pensativo.
-En realidad creo que deberíamos dejar de complicar tanto las cosas. Hagamos las simples ¿no te parece? Llevemos a Erik a la mansión, hagamoslos verse. Lo que ellos necesitan es hablar y solucionarlo entre ellos. Realmente no podemos hacer nada más-respondió él, mirándola con atención. Raven no lucía muy convencida, el plan sonaba demasiado simple... pero Azazel tenía razón, quizás dejar de lado tanto drama era un buen plan.
-Pero hay que hacerlo cuanto antes, no quiero esperar más. Mañana mismo deberíamos...
-Habría que avisarle a tu hermano primero-aconsejó el demonio, pero la chica inmediatamente negó con la cabeza.
-No quiero volver a hablar con él hasta que se calme. La ultima vez me trato muy mal. No quiero que vuelva a verme con esos ojos, como si yo le hubiera fallado. Prefiero que... cuando volvamos a vernos este Erik, Charles se pondrá feliz de verlo. Solucionaran las cosas, hablaran, finalmente estarán juntos. Y todo sera perfecto, ellos podrán ser una pareja y...
-Raven-el demonio la detuvo mirándola con mucha seriedad-. Reven, cariño, vamos a hacer esto. Vamos a llevarlo, y vamos a dejar que hablen. Pero no te ilusiones, quizás no arreglen las cosas, quizás lo que te dijo él es verdad y no son pareja. Igualmente pueden ser felices, pero quizás no-el hombre la tomo con firmeza del mentón para hacer que lo mirará muy atentamente-. Pase lo que pase, no puedes culparte. Son adultos, tienen que arreglarlo solos-repitió lo que ya había dicho varias veces, pero que Raven no parecía entender.
-solo quiero que mi hermano este bien, Azazel-susurro ella, pero finalmente asintió. Sus brazos no tardaron en rodear el cuello rojo de su pareja y ambos se fundieron en un cariñoso abrazo-¿Mañana?-preguntó ella, contra la oreja ajena.
-Mañana-accedió él, aunque no del todo convencido.
**CHERIK**
Cuando el humo se disperso en la mansión, el polaco inmediatamente se alejo de ellos, soltándose del brazo de la chica. Magneto se veía inquieto y miro molesto a su alrededor- Él me odia. No se cual es tu idea de venir aquí, ni bien nos vea, Charles va a...-la chica bufo y comenzó a caminar por el pasillo.
-Charles no te odia, nunca podría hacerlo... me sorprende que no lo sepas, Erik-escuchó el gruñido a sus espaldas y se limito a rodar los ojos. Sabía que Erik ahora quería que le llamaran Magneto, incluso ella le eligió ese nombre, pero ahora le resultaba absurdo. Mientras buscaban a Charles, mientras intentaba que estén juntos de nuevo... solo eran Erik y Charles, nada de Magneto y Profesor X-Deberías sacarte ese casco de tu cabeza, así el siente tu mente... se que lo hará ni bien lo hagas. Estará feliz de verte-la chica azul se giró a mirarle, mientras continuaba caminando hacía la habitación de Charles, Azazel venía detrás de Erik, cerciorándose de que el mayor no se escapara hacía ningún lado.
Mistique abrió la puerta del cuarto de Charles y frunció el ceño al no verlo allí, ella suponía que su hermano estaría en su cama, en su habitación. Bueno, seguramente estaba en la biblioteca. Lo llamo mentalmente, pero no obtuvo respuesta, ni ese sentimiento de tenerlo en su cabeza. Se sintió un poco preocupada y apresuró el paso, dirigiéndose hacía la biblioteca. Erik le seguía, se negaba a sacarse el casco, eso le molestaba un poco, seguramente Xavier les encontraría más rápido si ese hombre se quitara esa maldita y ridícula cosa.
En la biblioteca fue igual, no había ni un solo ruido. ¿Estaría tomando algo en la cocina? Sabía que Erik se estaba impacientando, le había secuestrado prácticamente, aunque si no se iba era porque también quería verlo. Pero si le dejaba pensar demasiado terminaría marchándose, y no sabría cuando podría traerlo nuevamente. Tenía que hacer que se encontraran, que se vieran... estaba segura que una vez que lo hicieran, se acercarían y se quedarían juntos. Dudaba que Erik fuera capaz de alejarse de Charles dos veces.
Estaba haciéndoselo a las escaleras cuando sintió la presencia de Charles en su mente. Victoriosa cambio de rumbo y ahora si tomo la mano de Erik y lo arrastró hacía una habitación que estaba a unos pasos. Abrió la puerta sin pensar, emocionada, arrastrando al magnético consigo dentro... y justo cuando entraron lo escucho gritar en su cabeza.
"¡Raven no!"
Ni bien los vio exhalo un jadeo y se tapo la boca. Charles había apartado a Moira rápidamente, pero ambos estaban desnudos, y la chica había quedado sentada en la cama, intentando cubrirse con la sabana, estaba despeinada y sonrojada y era obvio lo que habían estado haciendo. Raven soltó el picaporte de golpe al sentir que el metal se retorcía bajo su mano. Segundos después todo el metal del cuarto estaba retorciéndose. Ella se giró a ver a Erik quien miraba fijamente a Charles con los ojos más furiosos que le hubiera notado nunca.
-¡Erik! ¡Erik! Espera...-el alfa se levantó, cubriéndose su cuerpo lampiño y blanco con la sabana. Magneto le miro de arriba a abajo y luego se giró sin querer estudiarlo demasiado. Raven podía imaginar como se sentía, alcanzo a ver en su rostro una expresión de dolor y traición. Durante un segundo odio a Charles ¿Qué carajos hacía acostándose con Moira? Ella esforzándose por volver a reunirlos y el maldito entreteniéndose metiendo su pene en el primer hueco que encontraba-Por dios, Erik déjame explicar...
-¡No me hables! No quiero escucharte, no quiero tener nada que ver contigo...-Raven se pego a Azazel cuando todo el metal del cuarto comenzó a removerse. Debió prever eso, debió suponer que Erik quizás se descontrolaría. Después de todo le pasaba muy a menudo. El polaco aun les daba la espalda, Charles sin temer por su desnudes, se le acerco, hasta poder tomarle por la muñeca-¡No me toques! No te quiero cerca, acabas de...
-¡Erik, mierda, escúchame!
-¡No me interesa escucharte! No quiero que me toques, no quiero que te acerques, no quiero verte, no quiero oír de ti. Te odio, yo... te odio...-la metamorfa estaba estática sin saber que hacer, los veía forcejear con violencia. Cuando Charles intento darle un beso a Erik este se aparto con odio y al instante todo el metal de la casa se simbró en un movimiento brusco, amenazante.
Durante un segundo todo fue oscuridad, solo se escuchaba el sonido del metal moviéndose, simbrándose, cortando el aire con movimientos violentos. Luego el grito de dolor de su hermano atravesó la habitación y su corazón se detuvo.
-¡¿Charles?! ¡CHARLES!-gritó asustada, sintiendo como las lágrimas comenzaban a caer desesperadamente de sus ojos. Durante un escaso segundo pensó que no debería haber traído a Erik, después de todo, estaba loco y era obvio que no entraría en razón. Cuando la luz volvió a prenderse vio el cuerpo sangrante de su hermano en el piso y su corazón dejo de latir. El pánico se apodero de sus venas y su respiración se volvió dificultosa mientras se aproximaba ansiosamete, inclinándose a su lado para chequarle el pulso.
-¡CHARLES!-se sentó en la cama de golpe, sintiendo como el corazón le latía como loco. Respiraba agitada y no podía dejar de temblar. Se sentía al borde de un ataque de pánico y no se dio cuenta de donde estaba hasta que una cálida mano se apoyo en la parte baja de su espalda.
-¿Amor?-Azazel había girado la cabeza, despegando su rostro de la almohada y la miraba con curiosidad y preocupación. Raven se giró un poco a mirarlo, aun sin poder calmarse del todo. Había sido un sueño, un sueño... pero la había dejado tan asustada. ¿Acaso eso no era posibilidad? Ambos estaban tan descontrolados que cuando fueran Charles podía estar haciendo una tontería o Erik podía perder el control sin proponerselo-Raven, ¿que sucede?-cuando los brazos del mutante la rodearon y la apretaron con cariño pudo calmarse un poco.
-Tuve una pesadilla-susurró, sintiéndose algo tonta. Pero por suerte Azazel no se burlo, solo la apreto más entre sus brazos y le dio un beso en la cabeza, intentando confortarla. Sus propios brazos no tardaron en rodearle, mientras se hundía en su pecho. De a poco su corazón fue acompasándose al ritmo ajeno, y finalmente la calma volvió a su cuerpo-. Soñé que el plan no funcionaba, que encontrábamos a Charles haciendo una idiotez y que Erik se descontrolaba y... sus poderes atacaban a Charles... y lo mataba y...-la angustia se transformo en un nudo en su garganta y volvió a sollozar. El demonio la meció entre sus brazos.
-Shhh, amor, fue solo una pesadilla. Nada de eso va a pasar, todo va a...
-¡Podría pasar!-respondió ella, aun asustada. Levanto el rostro para que sus ojos amarillos se conecten, segundos después unos dedos rojos limpiaban las lagrimas de sus mejillas-Charles últimamente esta haciendo idioteces y... ¡Erik se descontrola todo el tiempo! Podría pasar... podría salir algo mal. Podrían terminar muy heridos...-se quedo callada un instante, concentrándose en el mecer de sus cuerpos. Admiraba el poder que Azazel tenía para calmarla-Creo que tienes razón, hay que avisarle a Charles de que vamos a llevarlo, así nos aseguramos de que no esta haciendo una idiotez.
-Si, es lo mejor.-respondió él, dejándose caer de a poco en la cama, arrastrando el cuerpo de la metamorfa consigo. Terminaron de nuevo acostados en la cama, azul y rojo contrastando contra las sabanas blancas; sus extremidades enredadas como habían estado minutos antes de la interrupción de su sueño.
-Hay que buscar una forma de que Erik no pierda el control-murmuró, mientras acomodaba su cabeza contra el pectoral ajeno. La mano de Azazel volvió a acariciar su espalda con cariño, ella levanto el rostro para mirarle-. Prométeme que buscaras una forma de hacerlo-susurró. Azazel entreabrió los ojos para mirarla, su expresión era adormilada.
-Lo prometo amor, pero es de madrugada. ¿Podemos seguir durmiendo?-ella entrecerró los ojos, algo desconfiada pero finalmente asintió. No estaba del todo conforme de que el demonio se estuviera durmiendo mientras ella aun seguía preocupada por el destino de esos dos hombres-Haré que vuelvan a estar juntos, para ti-el cálido aliento choco contra su oreja y no pudo evitar sonreír. Se acurruco contra el cuerpo ajeno, admirada de como esas palabras habían borrado la ligera molestia con suma rapidez. Azazel era el hombre perfecto.
-Nunca te alejes de mi-la voz sonó amortiguada contra la piel ajena. Alcanzo a escuchar un suave "Nunca", antes de que ambos se dejaran arrastrar por la inconsciencia del sueño.
**CHERIK**
-¿Pensaste en algo?-preguntó a la tarde del día siguiente la metamorfa. Azazel estaba sentado en la mesa del comedor comiendo un Yogurt. Raven no pudo evitar pensar que la primera vez que lo vio, cuando aun eran enemigos, nunca lo hubiera imaginado así... sentado, relajado, disfrutando de un postre. Era asombroso como los giros de la vida los habían arrastrado a este punto.
El hombre sonrió antes de sacar la cuchara de su boca-Si. Conseguí esto-saco del bolsillo de su pantalón una bolsa de yuyos y lo dejo sobre la mesa. La cara de la chica fue de pura confusión, miró alternativamente los yuyos y a su novio, pensando que se había vuelto loco. Por su parte, el demonio seguía comiendo el yogurt.
Cuando la cuchara hizo ruido contra el plástico del pote, advirtiendo que ya no quedaba más comida, Azazel alzó la vista y le sonrió traviesamente-Me pediste algo que hiciera a Erik no descontrolarse. Bueno... esos yuyos son algo que Shaw solía usar. Generan un celo sintético-aclaró. Raven lo miró insegura, no muy convencida de querer usar algo ideado por Shaw. Pero su novio lucia confiado y tranquilo, como si ya hubiera pensado durante mucho tiempo en eso.
-Pero... estar en celo solo lo descontrolara más. Pierde el control de si mismo cuando lo esta-respondió ella poco convencida. Ese plan no le generaba buena chispa. Azazel se había levantado y tomando la bolsa de yuyos comenzó a caminar. Ella lo siguió sin esperar invitación, al llegar al cuarto del demonio (que prácticamente ya era de los dos), este cerró la puerta ni bien entraron.
-Claro que lo descontrolara, pero no para atacarlo... bueno, en caso de que lo ataque, va a ser solo para conseguir lo que quiere: que le atienda-la joven arrugo la nariz sin querer imaginar a un Erik atacando sexualmente a su hermano. Aunque sin duda Charles estaría muy feliz de eso. Tras uno segundos pensando negó con la cabeza.
-El plan era que hablaran. No entiendo como tener sexo va a influir en su relación. ¡Hace meses que tienen sexo y nada cambia! Terminaron como están ahora-el demonio le regalo una sonrisa pervertida y se encogió de hombros.
-Eso es cierto. Pero todos están más predispuestos a hablar tranquilos luego de una relajante maratón de sexo-fue la respuesta simple, que termino por robarle una sonrisa. Aún no estaba muy segura del plan pero, joder, la seguridad de Azazel le inspiraba confianza-. Créeme que es lo mejor. Ya pensé muchos escenarios y este es el único en el que imagino que todo saldrá bien. Me asegurare de que Charles este solo y en condiciones y llevare a Erik. El efecto de eso dura unas horas... así que pasaran un rato follando y luego simplemente podrán hablar. Y aunque no hablen, habrán bajado un poco la tensión-sentenció. Raven estaba por protestar pero el hombre le arrojo la bolsa con yuyos, la cual tomo sin dudar. Azazel volvía a tener una sonrisa pervertida-Olfatealos-ella abrió la bolsa interesada, y aspiró con ganas.
La sensación la hizo sentirse algo mareada, el aroma era delicioso y solo generaba más y más ganas de seguir olfateando. Su garganta comenzó a sacarse y un peculiar calor se instalo en su vientre. El calor iba aumentando poco a poco, en pulsaciones que hacía que se expandiera por todo su cuerpo-Oh, Azazel... esto es...-empezaba a sentirse excitada. Tan excitada como no había estado nunca... incluso algo desesperada. Su sexo había comenzado a humedecerse y empezó a respirar más pesadamente. Una risa le hizo levantar la mirada, cruzándose con la sonrisa perfectamente blanca de Azazel. El chico se había acercado sonriendo travieso y se había inclinado a su lado, con una sonrisa pervertida.
-Y ahora mi amor, imagínate eso, mucho más intensificado en un sensible omega-sus palabras fueron acompañadas con una intensa mirada y una ceja alzada. Tomo los yuyos de las manos de la metamorfa y los dejo en la mesa de noche, antes de inclinarse sobre la chica, un gruñido excitado escapando de sus labios. Raven gimió cuando la boca ajena comenzó a besar su cuello. Segundos después ambos cayeron en la cama, sus cuerpos buscando fundirse juntos mientras la temperatura en el cuarto cada vez aumentaba más y más.
**CHERIK**
Raven se sintió algo culpable cuando vio a Erik comer con algo de entusiasmo la cena que había preparado Azazel. El hombre le había explicado que preparo los yuyos para que el efecto no fuera tan inmediato y que el celo fuera más intenso. En otras palabras, les disimulo el aroma para que Magneto se los tragara y una vez en el estomago todo sería más fuerte. La metamorfa no se sentiría tan culpable si Erik no hubiera estado comportándose aceptable esos días... quizás tenía que ver con el nuevo integrante que era un omega. Quizás a Erik le hacía falta estar en contacto con omegas, quizás le hacía falta Charles, quizás solo era la calma previa a la tormenta. De cualquier forma, Azazel tenía razón y era preferible un Erik caliente a un Erik enojado. Aunque a decir verdad ella nunca supo como se comportaba al estar a solas con Charles y en celo. Ellos suponían que todo iba a salir bien, pero nadie se los aseguraba.
Cuando terminaron de comer, la metamorfa se ofreció a limpiar todo y todos juntaron sus cosas antes de marcharse. Ella siguió con la mirada a Erik que se dirigía a su cuarto. Azazel estaba a su lado terminando de recolectar las cosas, cuando él la miro le devolvió una mirada impaciente-¿Cuanto tardara en hacer efecto?
-Y lo que tarda en asumirse por el cuerpo. Media hora, no seas impaciente-la regaño, antes de darle un beso en la mejilla-. Iré a ver a tu hermano cuando me asegure de que hizo efecto-esa era la parte del plan que Raven más desconfiaba. No le habían avisado antes porque la ultima vez que nombro a Erik la había sacado a las patadas, pero tenía miedo de que todo saliera mal por no haberle dicho. Azazel aseguraba que el factor sorpresa les jugaría a favor... ella no estaba convencida. Además había dicho que iría a ver a Charles solo, luego murmuro algo sobre "mujeres complicando las cosas" y aunque Raven no supo exactamente que dijo, le dio un ligero zape en la cabeza.
Erik, por su parte, ni bien termino de comer se retiro de la cocina. Por suerte desde el día de ayer Sapo se levantaba e iba a comer a la mesa, así que ya no tenía que andar haciendo de mozo. Se despidió del chico y se metió directo a su cuarto. Le agradaba que de a poco Mortimor tomara un poco de independencia, no le gustaba tener que estar atendiéndolo y tenerlo pegado como una babosa. Se dejo caer en la cama, sintiéndose algo adormilado. Esto de mantenerse "tranquilo y sereno" le consumía energía, energías mentales al menos. Pero el grupo había tenido razón cuando le dijeron que no podía seguir descontrolándose. Tenía que aprender a estar en calma, a ser frío, a ser lo mejor de si mismo para liderar. Esta causa era importante para él.
Mientras pensaba en eso la temperatura en la habitación comenzó a subir, sin ganas se levantó para abrir la ventana y dejar que el aire corriera. Se quitó la ropa hasta quedar en boxers y al sentir la brisa fría contra su piel se sintió un poco más fresco. Cuando se tiró de nuevo en la cama se sintió más relajado, y a los pocos minutos estaba semidormido. Ahora se sentía más tranquilo, su cuerpo estaba más... agradable. Pero la sensación de bienestar no duro demasiado en su piel, de a poco se fue transformando en un cosquilleo inquieto en el vientre. Casi sin notarlo profundizo la respiración, haciéndola más lenta y pesada... el aire se sentía algo frío en sus pulmones. Nuevamente tenía calor, ahora mucho más fuerte, sentía sus mejillas arder y por más que salivara y se humedeciera los labios sentía la garganta seca. Con demasiada necesidad por estar más fresco se quitó el casco y lo dejo a un lado, y luego se removió contra la cama gimiendo al sentir el roce de las sabanas. Su piel cosquillaba y ante el mínimo toque el vello de su piel se había erizado.
Estaba sensible.
Abrió los ojos de golpe y se sentó en la cama al reconocer la sensación. El calor, la sensibilidad, el cosquilleo en el vientre que de a poco se iba transformando en necesidad. ¿Estaba en celo? No. No podía ser, no aun. Su ciclo ya se había normalizado y aun faltaba un mes. No podía estar en celo, mucho menos ahora que estaba intentando mantenerse tranquilo, que quería ordenar su vida. En su ultimo celo había escapado de La Hermandad, se había encerrado solo en una casa lejana en el medio de la nada... y había sufrido, se había retorcido, y gemido, y necesitado, y fantaseado con que alguien iba a atenderle. Y ese alguien siempre tenía piel blanca, labios rojos y ojos azules. Y le había costado horrores no ir a buscarle. Pero ahora no podía irse de allí para cuidar de si mismo, las cosas no estaban del todo bien... iban a remplazarle ni bien pudieran. ¡Y hacía solo unos días le había dicho a Mor que tener un celo no era tan insoportable! Tenía que poder soportarlo y rogar que ningún alfa se descontrolara.
Para empeorar todo, se sentía igual que cuando dejo las hormonas: completamente desesperado, turbado, demasiado sensible (sobre todo teniendo en cuenta que acababa de empezar). No podía tomar supresores, ya había aprendido por las malas que si hacía esperar a un celo tan fuerte, a la larga sería peor. Se dijo a si mismo que podía superarlo, que era algo con que todo omega vivía y que era soportable. Tenía que mantenerse centrado y ser paciente, él iba a dominar su celo, no a la inversa. Se acomodo en la cama y se aparto el cabello de la frente, intentando relajarse. Miró su entrepierna y noto un ligero bulto. Bufó, y no pudo evitar que sus pensamientos se volvieran algo negativos. ¿En serio siempre tendría esos problemas hormonales? ¿En serio no encontraría algo de paz? ¡¿Por qué mierda no podía ser un alfa?!
Se levantó, pensando que debía relajarse cuando todavía no era lo suficientemente fuerte. Nadie iba a cuidar de él, tenía que hacerlo por si mismo... y si los próximos días serían peores tenía que proveerse de lo que podía necesitar. Caminó rápidamente, pensando en buscar agua, toallas, algunas pastillas que le calmaran, algo que tenga una buena forma fali... dios. Sacudió la cabeza, y concentrándose en la sensación del suelo frió contra sus pies, se dirigió a la heladera, esperando encontrar algo bien fresco. Ni bien abrió la puerta se quedo sujeta de esta, sintiendo las piernas temblar y como la humedad había empapado su entrada y empezado a bajar como un suave hilito entre sus muslos. Dios... ya estaba escurriendo lubricacion. Se sonrojo furiosamente. ¿Acaso estaba tan necesitado? ¿Sus hormonas estaban tan descontroladas? Gimoteó, intentando apresurarse hacía el baño, si se duchaba podría refrescarse y quitarse ese aroma a omega de encima.
Llego al pasillo cuando se detuvo de golpe. Emma estaba enfrente de él, apoyada contra la puerta del baño. La telepata ni bien lo vio sonrió, de una forma que le resulto perversa. Supo que sus feromonas estaban respondiendo a las de esa alfa, y se odio internamente por ello. Se odio aún más al haberse sacado el casco, seguramente estaba proyectando cuan necesitado estaba y lo mucho que empezaba a ansiar que alguien lo atendiera.
-Si, estas proyectando-dijo ella divertida. Estiró la mano hacía donde estaba Erik y ladeo la cabeza un poco-. Ven sugar, yo puedo atenderte-el magnético odio como esa frase hizo que el calor aumentara. Emma era un alfa que olía rico, y... era Emma, era mejor que nadie, era mejor que otro alfa. Aunque no era Charles, Emma era aceptable. Mejor ella a estar gimoteando contra la cama, solo, metiéndose los dedos. La telepata debió leer sus pensamientos ya que sonrió aún más-. Ven-repitió, la sonrisa volviéndose más accesible, más de confianza.
La parte más consciente de su cerebro le grito que no fuera, pero su cuerpo ya estaba avanzando. Soltó un sollozo cuando la mano de la chica se apodero de su cadera, acercándolo hasta que sus cuerpos quedaron pegados. Un suave "shhh" fue susurrado contra sus labios, antes de que estos fueran capturados en un beso. Erik solo pudo gemir, correspondiendole con hambre. Sus manos se enredaron en las rubias hebras cuando la mano de la mujer bajo hacía sus nalgas, metiéndose debajo de su bóxer y comenzando a acariciarle.
**CHERIK**
Azazel había sentido el olor de Erik comenzar a llenar la casa. Lo fuerte que era le sorprendió un poco, sabía que era un omega poderoso... pero nunca imagino que tanto. Ni bien lo había sentido su boca estaba salivando en exceso y no quiso pensar demasiado, por lo cual se apresuro en desaparecerse. Sabía que si no se apuraba algo podía salir mal. Tenía que verificar que Charles estuviera bien, si estaba tan ebrio como la ultima vez (que Raven le había dicho que era muy ebrio), no pensaba traerlo. Un omega en celo y un alfa despechado y ebrio no eran una buena ecuación. Y si no traía a Erik aquí... tendría que llevarlo a un lugar donde estuviera solo. No podía olvidar que había dos alfas más en La Hermandad, y que podían perder el control.
Apareció en el pasillo de la mansión y agradeció que no hubiera nadie ya que no quería conflictos. Se apresuro en ir a la habitación de Charles, sabía que el telepata no tardaría en registrarlo y quizás quisiera atacarle, o se alteraba... o cualquier cosa que pudiera frustrar su plan. Entro al cuarto sin golpear, pero al no ver a nadie frunció el ceñó. ¿Y si no estaba en la mansión? Se apresuró a olfatear y pudo detectar su aroma, camino rápidamente hacía donde se imaginaba que estaba la biblioteca. Raven siempre decía que estaba en su cuarto o allí. Efectivamente, cuando entro al lugar sin preguntar, lo encontró allí, sentado en el sofá y bebiendo de una botella de vodka. El telepata ni bien lo vio dejo la botella a un lado y se levantó de golpe, sorprendido-¿Que se su...?
-¿Estas ebrio?-la pregunta solo dejo más confundido al inglés, quien frunció el ceño, aun confundido y sintiéndose alarmado. ¿Que hacía este sujeto aquí? ¿Había pasado algo?-¡¿Estas ebrio si o no?!
-¡No! Pero no entiendo que haces aquí, ¿Paso algo? ¿Raven esta...?-Azazel sintió la mente ajena intentar entrar en su cabeza, y el toque fue tan sutil que termino de confirmarle que ese hombre no estaba tan ebrio. Aparte la botella parecía recién abierta. Puso rápidamente los escudos mentales que Emma le había enseñado y le miró con completa seriedad.
-Quédate aquí. Y no bebas más-uso su voz más autoritaria antes de desaparecerse, dejando un remolino de humo en su lugar, y aun confundido Profesor X. Cuando apareció en la mansión jadeo al sentir lo fuerte de las hormonas, estaba en la cocina pero Erik no se veía a su alrededor. Estaba por salir de allí, cuando Raven ingreso, agitada.
-¡¿Y?!-su mirada era ansiosa, esperaba una respuesta de que había pasado con los dos hombres. Azazel frunció el ceño.
-Aún no lo lleve, ¿donde esta?-la chica de pronto parpadeo confundida y el demonio se sintió algo nervioso. ¿Donde carajos estaba Erik? El plan no podía salir mal, Charles estaba esperando. Olfateo el aire y se dejo llevar, cuando llego al pasillo se quedo estático. Raven llego a su lado y también se quedo quieta, aunque el shock le duro mucho menos a ella.
-¡¿Que demonios estas haciendo?! ¡Suéltalo!-la metamorfa había corrido hacía donde estaba Emma aun besando y acariciando a Erik como si la vida se le fuera en ello. Azazel no pudo evitar notar que cuando Raven aparto a Erik la alfa no hizo ningún ademan en querer retenerlo. Ningún alfa dejaría que le arrebataran un omega en celo tal fácilmente. Emma de pronto lo miró, un brillo cómplice en sus ojos claros que estaban dilatados. Él no tardo en entender lo que significaba. Rápidamente camino hacía el omega, que había quedado apoyado en la pared de enfrente, respirando agitado y mirando a las dos chicas que estaban peleando. Bah, más bien Raven gritándole a la telepata. Cuando el omega sintió el olor de Azazel se giró hacía a él, y le mostró su rostro... sonrojado, labios hinchados, el bulto obvio en sus boxers. Estaba seguro de que si lo presionaba un poco se dejaría hacer por él, se dejaría atender, por él, por Emma, y por cualquiera que quisiera. Y se sintió tentado, Erik era apuesto, no el típico omega, y le daba morbo... pero él amaba a Raven. Sacudió la cabeza alejando los pensamientos.
Lo jaló de la muñeca y aunque, en un inicio, Erik intento resistirse ni bien le llego el aroma de alfa de Azazel se relajo un poco y se limito a olfatearlo-Quieto ahí-le advirtió el demonio, ya que el omega se había acercado un poco más, al parecer queriendo unir sus cuerpos. Realmente debía sentirse muy necesitado para estar actuando así... apreto más fuerte su muñeca y se desapareció.
Cuando aparecieron en la biblioteca Erik busco apartarse de él, quizás fue la sensación de la teletransportación que le hizo recular y despabilarse. Alcanzo a alejarse solo dos pasos cuando un gruñido hizo que los dos se voltearán. Charles se había levantado y alternaba su mirada entre Erik y Azazel, la molestia en su mirada era evidente y por pura precaución el demonio levanto las manos, en señal de que no haría nada, retrocedió varios pasos y se desapareció.
Al aparecer en la hermandad de nuevo, Raven seguía insultando a Emma que se veía aburrida mientras se lamía los dedos que estaban empapados de... de algo que Azazel no quería imaginar que era. La telepata al verlo sonrió perversamente y él suspiró-Raven, ya basta, Emma nos esta ayudando.
-¡¿ayudando?! Le estaba metiendo mano a Erik, aprovechándose de que...
-Lo hizo para ayudarnos-la metamorfa se giró a mirarlo molesta, y Emma aprovecho para alejarse de la pared y comenzar a caminar hacía su cuarto.
-Si sugar, deberías agradecerme. Acabo de hacerle algo muy lindo a tu dulce Erik, seguramente tu hermano sabrá agradecerlo-dijo sonriendo traviesa, antes de meterse a su cuarto. Mistique se quedo estática, confundida, y giró a mirar a Azazel que sonreía con éxito.
-Vamos al cuarto y ahí te explico-ella solo se dejo llevar.
**CHERIK**
Charles aun sentía el corazón latiendole como loco y un gruñido atorado en la garganta. Ni bien Azazel se había aparecido había sentido el olor a su omega en celo, pero verlo semidesnudo entre los brazos de otro alfa le había descontrolado un poco. Hacía demasiado que no veía a Erik y justo tenía que volver a verlo gimoteando entre los brazos de otro. Pero una vez que intruso se había ido pudo calmarse. Su pareja estaba temblando a escasos pasos suyos... y oliendo ohtandelicioso, y él solo podía pensar en abrazarla, atenderla y cuidarla.
El repentino encuentro los había tomado por sorpresa a los dos. Erik aun estaba algo mareado, había aparecido frente a Charles sin esperarselo, y estaba sumamente excitado. Sentía sus piernas temblando, sus piel ardiendo y sus ojos habían quedado hechizados por la figura de ese pequeño alfa que no veía hace tanto. Como siempre el aroma de Xavier le hizo ronronear (había añorado tanto volver a sentir su aroma), y sin pensarlo se acerco unos pasos, dejándose llevar por esa necesidad de tenerle cerca-Charles...-gimoteo bajito, en un tono tan necesitado que hizo que la excitación del telepata aumentara. Era hermoso verlo así: llendo hacía el por que necesitaba atención, su rostro sonrojado, su mirada lujuriosa, su precioso cuerpo expuesto y la virilidad dura e indisimulable a pesar del boxer. El azul de sus ojos se consumió por la oscuridad del deseo, pero a pesar de todo supo mantener el control.
-Oh, Erik... darling ¿como te sientes?-preguntó con algo de ternura mientras se acercó. Quería saltarle encima, tomarlo como suyo y volverlo de su propiedad, pero más que un simple omega en celo era "Erik". Erik a quien había extrañado tanto, a quien quería cuidar, a quien no quería asustar por descontrolarse, por quien haría lo que sea para que se quedara a su lado. Cuando estuvieron cerca, Erik dio un ultimo paso, cerrando los ojos y dejándose embriagar por el aroma. Su frente se apoyo contra la de Charles, y todo su ser se concentro en respirar ese aroma que tanto había extraño y tanto le gustaba. El telepata le acaricio la mejilla y él se limito a disfrutar del contacto, gimoteando por lo bajo ya que no podía evitar desesperarse al sentir un contacto tan cariñoso y tranquilo cuando lo que realmente necesitaba era otro tipo de atención. Pero al menos la cercanía de sus cuerpos le calmaba, el cosquilleo de su piel se alivia un poco al sentir el roce de la de Charles, y el calor corporal ajeno le resultaba refrescante.
El inglés empezaba a marearse por ese aroma tan concentrado. Había esperado tanto tener de nuevo a Erik, poder abrazarlo, besarlo, acariciarlo... disfrutar de nuevo de su compañía, pero ciertamente no imagino que al reencontrarse el omega estaría en celo. Mucho menos en uno tan fuerte. ¿Acaso tenía un nuevo descontrol hormonal? Su aroma estaba mucho más intensificado que nunca. Cuando Erik abrió los ojos pudo ver sus orbes cristalinos, lujuriosos, y... anhelantes de cariño. Erik quería su cariño, y el pensamiento le hizo ronronear. Lo acerco más a él, y ambos gimieron al sentir la erección del polaco presionando contra su vientre-Este celo vino muy fuerte Erik, ¿estas tomando de nuevo las pastillas?-le reprocho, dejando de acariciar sus mejillas para llevar sus manos a su espalda, acariciándola de manera confortadora y con deseo contenido.
-No me regañes, no hice nada... simplemente empezó de golpe y estoy tan...-Erik se inclino a olfatearle con ganas, su nariz paseando por las mejillas de Charles, buscando el aroma en su cuello, en su cabello, en todos lados-Oh, Charles... por favor.. por favor... te necesito-gimoteo, haciendo que el menor gruñera de gusto ante esa voz tan ronca que le envió una correntada de placer. Las manos del omega se apoderaron posesivamente de su cabello, acercándole más, obligandole a ponerse en puntas de pie y haciendo que sus labios quedaran a escasas pulgadas. Los ojos de ambos se concentraron en sus bocas, mirándolas con deseo, rosandolas suavemente aunque sin besarse-. Te extrañe tanto... te necesito...-Erik volvió a sollozar, cerrando los ojos en una expresión de dolor-Dime que me necesitaste, dime que me extrañaste... por favor...
-Dios, claro que te extrañe-sus manos bajaron a los glúteos de su pareja y los apreto, jalándolo más contra si para sentir mejor su bulto y para dejar que sintiera como su propio cuerpo estaba respondiendo-. Te necesite, te necesito...-se atrevió a sacar la lengua, para acariciar los delgados labios de su omega y sintió como este se deshacía entre sus brazos ante el toque. No lo profundizo, simplemente delineo todo el contorno de su boca, y cuando Erik quiso besarle se aparto un poco, dejándolo necesitado, lloriqueando-Hueles... hueles raro. Hueles a Azazel... y a Frost. Hueles a Emma Frost-se quejó, posesivo. Erik apenas entreabrió los ojos para mirarle entre sus pestañas, su mirada era tan liquida que Charles no pudo evitar sentirse más celoso aun. Celoso de que alguien que no fuera él le viera así.
-Y tu hueles a vodka-fue la respuesta jadeante del omega, que al parecer fue para relajar el ambiente pero solo hizo que Charles gruñera de nuevo, aun celoso y poco conforme. Erik volvió a querer besarle, y sollozó cuando de nuevo le fue negado-. Arreglalo Charles... Haz que huela solo a ti... y báñate en mi aroma-las palabras lograron una descarga de placer en el telepata, que lo jalo más cerca mientras iba retrocediendo. Cuando sintió el sofá chocar contra sus rodillas, se dejo caer en este, mirando desde abajo a Erik que lucía algo perdido por la repentina separación.
-¿Quieres oler a mi? ¿Eso quieres?-susurró roncamente, y Erik solo asintió. Él dibujo una sonrisa algo pervertida y lo tomo de los glúteos para empujarlo hacía abajo. Segundos después lo tuvo sentado encima suyo, como si estuviera cabalgandole. Sintió el bulto del mayor contra su estomago, y su propia virilidad se acomodo contra su entrepierna, frotándose ligeramente.
-Si, si, si-llorisqueo el polaco contra él, ofreciéndole de nuevo sus labios en un beso. Charles contemplo esa deliciosa boca, que tanto había extrañado. Al parecer Erik no se atrevía a volver a besarle, por miedo a un nuevo rechazo, pero ahora le ofrecía sus labios de una manera tan sensual. La cálida respiración del omega chocaba contra su rostro, y esos ojos idos en el deseo le miraban con atención-¿Tu quieres oler como si fueras mio? ¿Solo mio? ¿solo nosotros?
Solo ellos. El pensamiento le descontrolo. "Si. Mio." gruñó contra los labios ajenos, antes de que sus bocas finalmente se fundieran en ese beso que llevaban meses esperando. Al fin, al fin de nuevo estaban juntos. Y a pesar de que el dolor de esos meses separados había sido agobiante, ambos vieron fuegos artificiales estallando cuando sus lenguas se encontraron nuevamente.
-Te amo-ninguno de los dos supo cual lo dijo primero.
Lalalalala -se hace la tonta finguiendo que no sabe que lo corto en una buena parte-
Bueeno, aquí estamos. Espero no les haya desilusionado. La idea original era que Erik atrapara a Charles follando con Moira, pero cuando fui a escribirlo me sonó tan a telenovela. Así que ante el nuevo cambio (que espero que les haya gustado) la trama en mi mente a cambiado un poco.
Mortimor es Sapo. ¿se acuerdan de sapo? Se me antojo ponerlo, tenía un papel más importante si pasaba lo que tenía pensado antes, pero... ya hayare algo para él.
Oh dios, estoy como super nerviosa. Siento que van a matarme. ¿Les gusto? Ojala que si.
En fin. Esperemos que las musas anden cerca, bye!
