Hola! sip, aquí traigo un nuevo capítulo de este delirio. Verán, cuando estoy inspirada escribo bastante y si estoy relativamente conforme, lo comparto.
Gracias! Muchas gracias por los reviews, me alegra que guste un poco. Sé que cuesta muchas veces dejar nuestras opiniones pero realmente ayudan, motivan y permiten que uno mejore a través de las críticas y los aportes. No les temo a los crucio que quieran lanzar, si algo no les gusta o no acuerdan, es bueno saberlo también.
Aid4: Eres un encanto! gracias, uno de mis objetivos es darle otro giro a los clichés, sé que no se puede con todos y algunos son muy lindos a pesar de ser reiterativos pero... en la medida de lo posible... quiero intentar salir un poco del esquema (ejem, ejem, lo dice la que está escribiendo una de los mayores clichés, Hermione purasangre jejeje, eso ya me quita autoridad)
Kiraxkarlata: Los Weasley serán reivindicados. Ron y Ginny son esclavos de sus temperamentos, sobre todo Ginny (reconozco que mis deseos por redimirla son bien pocos)
saphire97: en breve comienzan los papeleos, ¿estás preparada? jejeje
Disclaimer: el universo de Harry Potter le pertenece a Rowling, yo juego en su caja de arena con sus juguetes perdidos.
En el nombre de la rosa está la Rosa
oo00oo
Una rosa y Milton
oo00oo
De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido
quiero que una se salve del olvido,
una sin marca o signo entre las cosas
que fueron. El destino me depara
este don de nombrar por vez primera
esa flor silenciosa, la postrera
rosa que Milton acercó a su cara,
sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
o blanca rosa de un jardín borrado,
deja mágicamente tu pasado
inmemorial y en este verso brilla
oro, sangre o marfil o tenebrosa
como en sus manos, invisible rosa.
(Jorge Luis Borges en EL otro, el mismo (1964))
oo00oo
–¡Vamos Hermione! Te perderás el partido otra vez –decía Ginny
–Chicos, ustedes adelántense, yo… yo voy en un momento– "¡No quiero ir! ¿Acaso no entienden la indirecta?"–
–Pero Hermione, siempre dices lo mismo y siempre te lo pierdes, me harás creer que durante todos estos años asistías sólo por mi hermano y Harry–
–"¿Qué si así fue? ¡Por Godric! Son insistentes"– Pasa que… pasa que…– "Realmente no tengo excusas... no me quedará otra que ir y ver ese infernal partido"–
Estaba cediendo al arrastre del grupo gryffindor cuando se escuchó una voz del otro lado del pasillo, saliendo de un aula.
–¡Hey Granger! ¿Cuánto tiempo más me harás esperar?– Nott se dirigió a la castaña para asombro de sus compañeros de casa.
La chica no sabía qué responder, la mirada del slytherin era enigmática, no lograba entender a qué apuntaba la pregunta.
–Sólo dime y me iré, tengo mejores cosas que hacer que esperarte– agregó al ver que su interlocutora se había quedado en silencio.
Entendió, tardó unos segundos pero comprendió que estaba recibiendo un salvavidas de la persona menos pensada.
–No, en un minuto estoy contigo, ¿tienes… tienes tus apuntes de Aritmancia?– preguntó con duda en su voz, logrando una sonrisa de lado en Nott.
–¿Por quién me tomas Granger?– fue su única respuesta antes de ver cómo volvía al aula y la dejaba.
–Chicos, me había comprometido con Nott, disculpen, si termino, los alcanzo– se excusó.
–¿Con un slytherin?– susurró Dennis Crevey.
–Con un mortífago– musitó la pelirroja.
Las palabras de ambos enojaron a Hermione, no era la primera vez que se veía en la obligación de defender a las serpientes, no le gustaba hacerlo pero veía que era una injusticia que sus propios compañeros de casa sean tan prejuiciosos. En momentos como ese, la leona dentro de ella quería rugir y restregarles en la cara la iniquidad de su comportamiento, quería hacerles entender que no era como creían, no eran mortífagos por más que sus familiares lo fueran, no todos los slytherin eran magos oscuros por más que la amplia mayoría de los magos oscuros sí eran de slytherin, una especie de paradoja que alimentaba los prejuicios pero que la castaña veía con claridad, ¿cómo no podían los demás entenderlo?
–No-es-un-mortífago– gruño entre dientes– creí que nosotros éramos los más justos de las cuatro casas y lo único que he escuchado decir de boca de todos ustedes son prejuicios– espetó y giró hacia el aula dónde estaba Nott leyendo con tranquilidad a pesar del bullicio externo.
Si alguien le hubiera dicho que estaba cavando su propia tumba social en Hogwarts, probablemente se hubiera lamentado pero el tiempo, que todo lo cura y todo lo explica, le auguraría más razones para seguir transitando la dirección que había tomado.
–Déjenla, se ve que no somos suficiente para ella– agregó Ginny– no me extraña en realidad, Hermione nunca entendió el quidditch después de todo– agregó en voz alta para que la castaña escuchara y se retiró.
El deseo de girarse, maldecirla y gritarle en la cara que ella entendía muy bien ese juego tan bruto, pero que le aburría en extremo, crecía exponencialmente en su interior.
Se controló.
Entró al aula se sentó mientras protestaba por lo bajo, sacó sus apuntes y se puso a leer queriendo olvidar lo que acababa de pasar.
–¡Gracias! Y no te preocupes, en un rato te dejaré solo, quiero esperar un poco para no cruzarme a nadie más y tener que volver a excusarme para no ir– su voz dejaba claro su enojo.
–No es necesario– dijo al pasar
–¿Cómo?– preguntó sin entender muy bien a qué se refería el chico.
–Lo que haces, no es necesario–
–¿Qué hago?– la pregunta le pareció tonta pero realmente no veía a dónde quería llegar su interlocutor.
Nott levantó su mirada y vio a la castaña totalmente desorientada, negó con la cabeza y suspiró mientras cerraba el libro que leía, se echó hacia atrás en su asiento, cruzó sus brazos y la observó fijamente. La chica no era una necia, eso era claro, aunque sí bastante inocente, al punto de las náuseas según él, era brillante, lo suficiente para darse cuenta de todo el panorama pero era evidente también que no deseaba hacerlo. En conclusión, el chico no veía otra solución que explicarse.
–Haces y dices muchas cosas innecesarias– respondió y continuó– primero, no me agradezcas porque no lo necesito; segundo, puedes quedarte, no me molesta, y tercero…–dudó un poco pero sintió curiosidad por la posible reacción de la castaña a sus siguientes palabras –en tercer lugar, no necesitas defendernos, nos valemos por nosotros mismos, nunca necesitamos de un salvador y sólo atraerás problemas hacia ti. No sólo los miembros de tu casa sino los de las otras murmuran sobre tu interés de congraciarte con las serpientes– el rostro de Hermione no lo defraudó, su reacción era tal cual lo imaginaba, un gesto de absoluto asombro se dibujaba.
–Nunca me importó el qué dirán– dijo con firmeza
–No me cabe la menor duda pero no estás acostumbrada y saldrás herida– "¡Por Merlín! ¿Y a mí qué me importa? ¿Qué hago hablándole y dándole consejos? Theodore Nott, tú no eres así, una cosa es curiosidad, otra socializar"–
–Estoy acostumbrada, siempre me han hostigado, incluso antes de entrar a Hogwarts– "¡¿Qué estoy diciendo?! ¡Justamente a Nott! ¿Desde cuándo hablo de estas cosas?"
–No, estás acostumbrada a que te hostiguen por cosas… consideradas buenas–
–¡Oh! ¿Acaso es bueno que te llamen sangresucia a diestra y siniestra? ¿Que te persigan y quieran matarte por eso?– "¿Por qué no puedo controlar el enojo en mi voz? ¿Qué tiene que ver Nott con mis frustraciones? No debería desahogarme con él"–
El chico sólo la miró con suficiencia, no estaba en él hablar de más ni mucho menos explicar cómo funcionan las cosas en el mundo pero, por alguna razón que no comprendía del todo, se sentía inclinado a socializar con la castaña. Sí, así es, si tuviera que elegir a alguien con quien compartir, no dudaría en seleccionar a Granger; siempre estuvo en su radar, desde mucho antes de aquella noche que vio cómo pedía whisky de fuego y se aislaba del universo entero, podría decir que desde el tercer año, cuando la chica usaba su giratiempo para estar en más clases de las que humanamente podía al igual que él; en su caso era una reliquia familiar, en el de la castaña un misterio a resolver. Desde aquella época sentía curiosidad creciente por ella.
–No dije que fueran cosas buenas sino cosas consideradas buenas. Ser hija de muggles como ser mestizo o, lo que nosotros llamamos, 'traidor a la sangre' son hechos bien vistos en la actualidad aunque, si te interesa mi opinión, son hipócritas los que se afanan en elevar esa condición–
La chica lo observaba, aun no comprendía pero sabía que de la boca de Nott no podían salir simplezas, en realidad, de la boca de Nott nunca salían tantas palabras.
–En la sociedad actual, una en la que ustedes vencieron a un desquiciado, ser un sangresucia llega a ser incluso meritorio, sobre todo si eres la heroína, la sangresucia que ayudó a Potter a vencer. Por más que sea un insulto, lo han transformado en algo de lo cual enorgullecerse, en definitiva, perdió su carácter desprestigiante. Cabe aclarar que eso es así siempre y cuando no salgas de ese círculo en el que te mueves–
Las palabras tenían sentido, ese insulto incluso se transformó en un escudo para ella, la marca en su brazo izquierdo es una herida de guerra y no sentía vergüenza alguna en mostrarla, lo que le molestaba era generar lástima, por eso la ocultaba.
–Pero ser una defensora de las causas perdidas, que venimos a ser todos los slytherin, en especial los relacionados con motífagos, en tu círculo social actual puede ser excluyente al punto de traerte problemas que no soportarías. No estás acostumbrada al hostigamiento por ser portavoz de una minoría que esgrime la supremacía– su voz era melodiosa, atrapante.
–Yo no defiendo la supremacía de sangre, sólo… sólo no soporto que los traten injustamente sólo por pertenecer a una casa, sólo porque sus familias eligieron seguir a Voldemort–
–¿Y crees que ellos harán esa diferencia? No seas tan ingenua Granger. Para ellos ser un purasangre es ser slytherin, que es sinónimo de magia oscura y, en consecuencia, sinónimo de asesino serial cuando, en realidad, son cuatro puntos muy diferentes–
Era verdad y lo sabía aunque no quisiera reconocerlo. Sus amigos y compañeros no podían distinguir una cosa de la otra.
–No somos los únicos purasangre en el mundo mágico y lo sabes, tampoco somos los únicos que veneran la pureza, los Macmillan por ejemplo, ese chico Ernie siempre aclara que no es mestizo ¿por qué lo hace?, supuestamente defiende la igualdad y si somos todos tan iguales ¿qué sentido tiene aclarar?, sólo lo tiene si te interesa y, seamos sinceros, le afecta porque él sí cree que la supremacía está en la sangre sólo que es lo suficientemente hipócrita como para aparentar que no, se pone del lado ganador–
Recordó al hufflepuff, en más de una oportunidad el chico hacía esa aclaración, ella lo veía como snobbismo social pero claramente era hipocresía.
–Respecto a la 'magia oscura'… sé que en eso disentiríamos tú y yo pero no me importa, estoy convencido de que no todas las llamadas artes negras lo son, es ignorancia denigrar lo que no se conoce–
–Aunque te sorprenda, estoy de acuerdo– y realmente lo sorprendió.
–"No me gusta ver tantas coincidencias entre nosotros" –y lo de asesino serial, no es necesario debatirlo. Esto hace que vuelva al primer punto– acomodó sus brazos en el pupitre inclinándose un poco hacia ella y disminuyendo la voz –los purasangre tenemos un deber que cumplir, nos guste o no, lo creamos o no, por algo somos los aristoi, y no me refiero a esa cosa que los muggles hicieron, adulterando una palabra que define un propósito mayor– volvió a abrir su libro para leer una vez más.
Hermione quedó estupefacta, rígida, desorientada. El slytherin dijo mucho en poco tiempo, demasiado para su gusto, y no podía procesar todo lo que escuchó.
–¿Aristoi?– ella conocía la palabra pero en el mundo muggle, Nott había diferenciado su significado en el mundo mágico, ahora quería saber por qué.
–¿Qué con ello?– dijo abstraídamente.
–¿A qué te refieres con aristoi en el mundo mágico? Conozco su significado en el mundo muggle pero dijiste que era diferente–
–¿Por qué crees que te diría algo así?–
Enrojeció al ver que no le explicaría, necesitaba saber.
–No importa, investigaré– y volvió a sus apuntes imitando a Nott.
–Escucha Granger, no todo está en un libro y no todo libro está a disposición– sonreía con cierta altivez –el porqué de muchas cosas tiene que ver con cuestiones culturales que se aprenden desde la cuna y no se encuentran en los libros o ellos están en bibliotecas privadas a las que tú, como muchos, no tienes acceso–
–Sólo dime una cosa Nott ¿Por qué es tan importante para ti la pureza de sangre?– "Tengo mis fuentes, puedo saber mucho más de lo que te imaginas pequeño engreído"–
La castaña sonreía y Theodore se deslumbró con eso, Hermione fue y sigue siendo la única que poseía su nivel intelectual, la única que lo podía llegar a desafiar y acababa de exponer su única ventaja sobre ella en el mundo mágico, no importa qué es lo que ella haga, él disponía de un linaje que resguardaba la historia. Aparentemente, la chica había cambiado un poco el tema de la conversación con un aire de suficiencia y seguridad que no eran propios, estaba algo intrigado.
Una vez más, su mente se retrotrajo a aquella semana en el Caldero Chorreante, un momento de debilidad en la vida de ambos, al llegar a Hogwarts cada uno ya disponía de una máscara que alejaba a los indeseados pero tanto uno como el otro expuso su lado solitario y triste. Compartir aquella semana los acercó sin que ninguno se diera cuenta, tenían cierta complicidad, ella le provocaba el deseo de expresarse, exteriorizar pensamientos y emociones, algo con lo que no estaba acostumbrado pero que decididamente le atraía; él la seducía e intrigaba, era un libro desconocido y cifrado que se abría y la convocaba como un pozo de agua fresca al sediento.
–¿Acaso piensas que soy diferente a los que te perseguían? Porque déjame decirte que sí creo que la pureza resguarda superioridad–
–No lo dudo pero son las sutilezas las que nos diferencian del resto. Dijiste compartir un objetivo con tu padre pero no los medios para obtenerlo, por eso vuelvo a preguntarte ¿Por qué es tan importante para ti la pureza de sangre? tu padre quería 'mejorar' el mundo mágico, tú buscas lo mismo, la diferencia está en el cómo, estoy segura– jugaba con su pluma, acariciándose los labios con un movimiento provocativo y sensual que no escapó a los ojos de Nott.
–Porque soy uno de los aristoi– su voz quedó en suspenso unos segundos –somos lo que somos Granger, nadie puede cambiar lo que es por más que desee pero lo que realmente importa es qué hacemos con eso que somos– respondió con suficiencia creyendo que ofuscaría a su interlocutora pero sólo vio como ensanchaba su sonrisa mientras volvía a su lectura con tranquilidad-
–"Somos lo que somos, lo que importa es qué hacemos con eso que somos" –se repitió a sí misma, meditando cada palabra. Verdaderamente, no ir al partido de quidditch había sido más interesante de lo que creía –¿Tienes tus apuntes de aritmancia? Si no te molesta, podríamos hacer los deberes juntos– propuso la castaña cambiando radicalmente de tema.
–Ya hice los deberes– respondió de inmediato.
–Yo también pero podríamos comparar– le sostuvo la mirada con firmeza, cuando Nott asintió, ella se levantó y se acercó a él.
Los meses pasaron y, tal como lo había predicho Nott, la necesidad insufrible de la castaña por defender lo indefendible hizo que se ganara más de un detractor en todo Hogwarts, aunque nadie le reprocharía en la cara sus acciones, ella seguía siendo una figura fuerte.
Lo más extraño para Hermione era asistir a las clases del profesor Snape, su tío. Esquivaba su mirada, sabía que era un legeremente y no deseaba que se metiera en su cabeza y descubriera su relación, aún no estaba preparada para eso. Sin embargo, si llamó la atención de su profesor por otra cosa que lo intrigaba, había dejado de levantar su mano cada vez que podía y él tuvo que reconocer que extrañaba esa interrupción constante, de alguna manera se había vuelto parte de la dinámica y carecer ahora de ella le resultaba algo perturbador.
Hermione decidió quedarse en el castillo para las fiestas, algo le decía que Nott no tendría con quien pasar esas fechas y, después de todo lo compartido en tan poco tiempo, no quería dejarlo solo. Así fue como se acompañaron mutuamente, asistieron a la cena junto a sus profesores y algunos otros que también se habían quedado y luego simplemente compartían su tiempo en silencio, estudiando.
La imagen de ambos se volvió rutinaria y dejó de llamar la atención y causar incomodidad, incluso Draco Malfoy terminó acercándose, al principio con reticencias pero luego de ver que la castaña no le tenía aberración, se relajó un poco más. El rubio sentía una gran deuda con la chica, después de todo fue torturada en su casa frente a sus ojos y él no había hecho nada para evitarlo, saber que ella comprendía el por qué, lo alivió y, de alguna manera, sintió que parte del peso que cargaba disminuía.
Una de las dudas de Hermione era la presencia de Tracey Davis ese año, quería saber por qué la chica no había asistido el año anterior si es una sangrepura y, a pesar de ciertas reticencias al principio, se animó e inquirió a Nott, su ahora compañero de estudios constante. Así se enteró que la pelinegra tenía un hermano diez años mayor que se enamoró de una bruja hija de muggles, renunciando a su casa, a la herencia y a ser la futura cabeza de la familia Davis para vivir con aquella joven que le robó el corazón, cuando se desató la guerra, su hermano debió ocultarse y ella con él para no ser usaba como cebo y así atraerlo. Ahora la familia Davis dejaba en las manos de Tracey la continuación de un linaje purasangre y renegaban porque el apellido se perdería una vez ella se enlazara, todo eso explicaba el semblante taciturno de su compañera, su tristeza e incluso su constante enojo con el mundo.
Hermione asumió la misión de llegar a ella, no tenía como objetivo ser su amiga pero sí conocerla, no era como Pansy Parkinson o Daphne Greengrass, dos chicas sumamente prejuiciosas respecto al trato con una hija de muggles, así que comenzó su operación 'hacer sonreír a Tracey Davis'. Esto también ocasionó ríspideces dentro de las demás casas, sólo Luna la acompañaba en sus misiones altruistas, eran dos ovejas descarriadas que insistían en meterse en la boca del lobo o, en los colmillos de la serpiente, según Theodore Nott. Para satisfacción de la chalada de Ravenclaw y la suicida de Gryffindor, consiguieron su objetivo y la pelinegra salió de su trance aislacionista, comenzó a tratar con otros, a compartir las salidas a Hogsmeade y a reír, el mayor logro de todos. Blaise Zabini era el más agradecido, sin duda siempre estuvo algo interesado en Davis y lo ocultaba tras su aire casanova porque sabía que su familia no aprobaría que esté con él, no es uno de los Sagrados Veintiocho, estaba más que seguro que querían arriarla hacia la Mansión Nott.
Descubrir a estos personajes fue gratificante para Hermione, ella siempre había estado pendiente de Ron y Harry y no había mirado más allá de la Torre de Gryffindor; ahora se sentía renovada, incluso observar los intentos torpes de Malfoy hacia Astoria Greengrass le resultaba hilarante. La chica no era en nada parecida a Daphne, al contrario, era cálida y atenta, muy educada y callada, cualquiera diría que era tímida pero no, al contrario, tenía un carácter firme que dejaba ver en cuanto Malfoy avanzaba hacia ella. Durante todo el año observó las idas y venidas, la perseguía cual si fuera una snitch y ella se escurría de él como tal. Hermione llegó a pensar que serían una linda pareja en el futuro y que, tal vez, ella era lo que Draco necesitaba para darle un poco de calidez a su vida.
Ginny tenía sus días, en algunos ignoraba a la castaña y en otros la sofocaba con su presencia, pero ella era así y Hermione lo sabía, ser la menor de seis hermanos, la nena de la casa, sólo podía generar una joven caprichosa poco inclinada a ceder su posición. Lo que no le disculpaba era su necesidad de competir por la atención de Harry, ¿acaso aún no entendía que eran como hermanos, que ella no era una amenaza? No, definitivamente no podía, sobre todo después de que ella dejara en claro que no estaba interesada románticamente en su hermano. Al principio creyó que la incomodidad de la pelirroja era su preocupación por Ron, por los sentimientos de él, pero luego se dio cuenta de que, en realidad, sintió que su relación con Harry se vería amenazada. Parecería que sólo si la castaña comenzaba a salir con alguien, la chica se tranquilizaría y eso sí que no estaba dispuesta a consentir.
El tiempo siguió pasando y estaba por llegar la semana de descanso de primavera. La castaña ya había pensado ir junto a sus padres, dado que en diciembre decidió quedarse en Hogwarts, además tenía ciertas cosas que preguntarle a su madre y Theodore Nott era el culpable.
Todos los debates sobre purasangre concluían en la maldita palabra aristoi. El chico hablaba de los 'traidores a la sangre' y aunque ella trató de que le explicara, no conseguía más que volver a la palabra mencionada y los valores ultra-secretos que parecía encerrar. Ya se estaba cansando de ese hermetismo pero entendía que parecería que ella no tenía derecho a saber; se preguntaba además si saciar su curiosidad la metería en un camino del que no habría retorno. Todo esto sólo lo podía responder su madre y, de cierta manera, se sentía satisfecha al saber que no importaba cuánto escatimara Nott las respuestas, ella tenía acceso a todo lo que él le estaba negando.
Así fue como llegó la semana de febrero y se presentó ante sus padres dando el anhelado abrazo que habían esperado de su hija. Como siempre, la aguardaba una rica tarta de manzanas, hecha por las manos de su madre sin varita de por medio.
Su padre debía atender unos pacientes que no pudo reprogramar pero su madre se quedaría junto a ella el resto del día y los consecutivos. Hermione estaba asombrada de la mesura de la bruja frente a ella, no preguntaba más de lo que siempre preguntó a lo largo de los años, no consultó por Snape ni por la escuela ni nada que no fueran los sentimientos de su hija. Al comentarle las reacciones de todos frente a sus decisiones y cómo lo había manejado la castaña, sonrió con orgullo, su hija no debía guiarse por los prejuicios, había educado a una mujer justa.
La tarde avanzaba y, mientras tomaban un poco más de té, la chica comenzó su interrogatorio, era mucho lo que deseaba saber y poco el tiempo que disponía.
–Madre, ¿quiénes son los aristoi en el mundo mágico?–
Su madre estaba bebiendo de su taza, se detuvo y miró a su hija con atención.
–¿Dónde lo escuchaste?–
–Nott, Theodore Nott–
–Nott… ¿Y él lo mencionó sin saber quién eres?–
–Sí. Habló algo de un deber que todo purasangre debía cumplir quiera o no y luego lo atribuyó a que es porque eran aristoi, no quiso explicarme mucho más aludiendo que no tengo derecho a saberlo–
La mujer se sonrió, cerró sus ojos y echó su cabeza hacia atrás mientras suspiraba profundamente. Sabía que explicarle eso a su hija haría que surjan más preguntas y, si su intuición no fallaba, terminaría yendo a Azkaban junto con su abuelo a reclamar sus derechos.
–Según ciertos principios y tradiciones no tienes derecho Hermione Jean Granger– respondió su madre mientras se llevaba nuevamente la taza a la boca.
Que la llamara por su nombre completo, que aseverara que era hija de muggles le dio la advertencia que necesitaba. Comenzar a indagar en ese terreno sólo la conduciría a tratar su ascendencia.
–Pero sí lo tengo– espetó.
–¿Por qué?– preguntó con cierto descaro, era una slytherin después de todo.
–Porque… porque…– se mordía el labio, no quería responder esa pregunta.
–Sólo un purasangre puede reclamar su derecho a saber eso, ¿acaso lo eres?–
–¡Mamá!– chilló– ¡no puedes obligarme a reconocer eso! ¡sabes que no quiero!–
–Entonces, mi querida niña, siento decirte que no puedo responderte–
Hermione se debatía, no podía con su curiosidad, era más grande que ella, sentía el impulso de indagar, investigar, saber más, siempre más.
–Como dice el dicho muggle, la curiosidad mató al gato o, en este caso, a la leona– su madre hablaba y bebía su té con sofisticada tranquilidad.
–Reconozco quién soy pero no quiero saber mi nombre, de esa manera no tendré la obligación de aceptar ese mundo purasangre–
–Así es, eres inteligente–
–Tengo el derecho a saberlo porque también soy una sangrepura, descendiente de los Prince y los Rosier–
En ese instante lo sintió, un breve y cálido cosquilleo en su pecho, una sensación vigorosa que comenzó a recorrerla parte por parte, su respiración se agitó al igual que sus pulsaciones.
–¡Contrólate hija! Controla tu energía mágica– ordenó su madre.
Al alzar sus ojos vio lo que estaba provocando, todo a su alrededor temblaba producto del despliegue de poder que estaba haciendo.
–¿Qué… qué fue eso?– estaba algo asustada.
–Reclamaste parte de tu herencia y eso hizo que tu energía despertara sutilmente–
–"¿Eso fue sutil?" –¿Mi herencia? ¿Qué herencia?–
–Sí, todo descendiente purasangre recibe conocimiento como parte de su herencia, acabas de solicitar que te entregue ese bien y es mi deber responder, por eso la energía mágica–
Hermione tragó saliva, entendió que su madre le estaba advirtiendo y ella igualmente avanzó.
–"La curiosidad mato al gato"– se repitió a sí misma, ya no había vuelta atrás, lo entendió, debía afrontar las consecuencias.
–Los magos no siempre vivimos dentro de una sociedad. A lo largo de nuestra existencia, fuimos pocos en comparación a los muggles y vivíamos mezclados entre ellos, ejercíamos diversas profesiones y teníamos su respeto y agrado. Nuestra magia, en cierta medida, estaba al servicio de los muggles, a sus ojos éramos curanderos, sacerdotes, algunas brujas se convirtieron en pitonisas y adivinadoras, más de un muggle llegó a creer que éramos hijos de sus dioses por nuestra capacidad de manipular los elementos. En aquél entonces, ellos también eran capaces de ver a los seres mágicos: hadas, unicornios, centauros, sirenas, dragones, llamaron pegasos a los abraxans, duendes, arpías y muchos otros–
–¿Estás diciendo que nosotros podíamos usar nuestra magia casi libremente?–
–Así es, casi porque manteníamos nuestros recaudos, ellos suelen ahogarse rápidamente en los fanatismos y más de una vez alguna bruja o mago fue acusado de ejercer artes oscuras sobre alguien, recibiendo la muerte y persecución como castigo–
–La Inquisición–
–Eso fue cientos de siglos después, estoy hablando de algo que ocurrió hace tres mil años y más– pausó un segundo y luego continuó– en un determinado momento, un mago llamado 'Teseo el misericordioso' comenzó un proceso llamado sinecismo cuyo objetivo era reunirnos a todos dentro de una misma comunidad separada de los muggles. Él creía que el aumento de una población iba en detrimento de la otra y que, con el tiempo, causaría nuestra extinción, nuestra magia se diluiría a lo largo de las generaciones hasta desaparecer o sólo ser una pobre imitación de lo que debería. De esa manera, junto a otros seres mágicos que habitaban el mundo entero, se decidió unir la energía de todos y desvincularnos creando esta dimensión paralela que cohabita pero no se mezcla, nos mantiene a salvo y los mantiene alejados–
Hermione tenía sus ojos abiertos de par en par, nada de lo que estaba escuchando lo leyó o estudió en Historia de la Magia, ahí parecía que la división era algo ya dado desde tiempos inmemoriales pero su madre le estaba afirmando que hubo decisión y acción.
–Así, separados ambos mundos, sólo nosotros podíamos transitar ambos, íbamos y veníamos sabiendo que estaríamos protegidos. Nos dividimos en diversos grupos consanguíneos llamados gene, estábamos aislados unos de otros, cada uno con un territorio que le era propio, y eso buscábamos, cierta libertad de acción. Con el tiempo, esos grupos fueron creciendo al aproximarse otros que no tenían relación sanguínea pero eran claramente magos y brujas, así nació la primera distinción social entre los purasangre y los mestizos, no así los nacidos de muggles, ellos aparecerían tiempo después. Había cierta necesidad de justificar la pertinencia y permanencia de cada sujeto en una determinada gene, los que estaban desde antes y tenían parentesco fueron considerados 'mejores' y se mantuvieron un escalón más arriba en la joven comunidad mágica. Así se fue configurando una pequeña sociedad dentro de cada gene formada por los aristoi, ellos eran los eupátridas-
–Los bien nacidos– acotó Hermione.
–Sí. Aunque no lo creas, había una buena convivencia entre todos, el estatus que los aristoi ostentaban tenía que ver con ese linaje que comenzaron a custodiar con suma atención. Ellos reguardaban la virtud mágica, se concentraron en custodiar la historia, la perfección y la excelencia se volvieron sus objetivos–
–¿Me dirás que en ningún momento osaron someter a los otros? Porque realmente, no lo creo, cualquiera que empiece a considerarse un poco mejor que otro, en algún momento, querrá pisar su cabeza– dijo una incrédula castaña que cruzó sus brazos en un claro signo defensivo.
–El problema comenzó con el nacimiento de magos y brujas hijos de muggles y de los squibs–
–¡Ah! ¿Nosotros somos los culpables de que naciera su prejuicio?–
–¿Nosotros?– preguntó con ironía la madre en clara referencia a que ella era una purasangre –Los squibs indicaban que, en algún lugar del tan prestigioso árbol genealógico, había un muggle, o eso se creía, lo mismo al revés, una bruja o mago nacido fuera de la Comunidad Mágica indicaba que en algún lugar de la desconocida ascendencia del referido, había una bruja o mago. Sin embargo, hay que atender algo que incluso hoy no es tenido en cuenta, los squibs deberían ser incapaces de ver a través de las barreras, no deberían poder ver todo lo que existe dentro del mundo mágico pero sí son capaces, en consecuencia, algo de magia vive en ellos, no son completamente muggles, eso lleva a creer que hay algo que obstruye la canalización del poder y eso, mi querida niña, no necesariamente tiene que ver con algún desliz familiar en el pasado–
–Nunca escuché esa explicación–
–Porque no es una explicación popular ni siquiera entre los sangrepura, me atrevo a decir que en la actualidad, justamente, esa respuesta atentaría contra nuestro orden social, nuestro status quo, y hay más de un interesado en distintos sectores en que nada cambie y que se enfrentaron a Voldemort no por convicción sino por conveniencia–
–¿Hay otra explicación para los nacidos muggles?– su madre sonrió ante la pregunta.
–La versión popular y que se maneja incluso desde el Ministerio y dentro de cada gobierno de cada sociedad mágica en el mundo que ha derivado de las gene antiguas– respiró profundamente tras la extensa frase– es que, como dije, en el desconocido árbol genealógico hay algún squib pero estos no aparecieron hasta después del sinecismo, así que lo lógico sería que sea gracias a la presencia de algún mago o bruja. La duda mi niña, la gran duda es ¿por qué?, ¿por qué ese poder mágico aparece justo en el momento que lo hace y no generaciones antes? y lo más desconcertante es ¿por qué cada vez hay mayor cantidad de brujas y magos nacidos de muggles mientras que los purasangre estamos mermando?–
La castaña miraba con atención a su madre, era intrigante lo que escuchaba, le asombraba cada palabra.
–Quienes intentaron responder esa pregunta fueron los aristoi, los mejores, los bien nacidos, los protectores de la virtud mágica, de la perfección y la excelencia–
–¿Por qué me perfilo que la respuesta que encontraron no les agradó?–
–Porque eres la mejor bruja de tu generación– respondió con orgullo –Todos y cada uno de nosotros, en algún punto de la historia, hemos nacido de muggles–
Hermione quedó helada ante la respuesta de su madre. No tenía sentido, ella misma le había explicado que era prejuiciosa con los muggles y los nacidos de ellos, ¿Cómo era posible entonces que lo que le estaba contando ahora fuera parte de su herencia?, ella, su propia madre al igual los Malfoy, los Rosier, los Parkinson y todos aquellos que se jactaban de la pureza, debían haber escuchado esta historia. Su madre veía las miles de preguntas en los ojos de la chica frente a ella, decidió continuar.
–La diferencia principal entre unos y otros es el tiempo y la historia. Los que convivieron en la Comunidad Mágica por generaciones, poseían saberes que aquellos nacidos de muggles desconocían. Al principio no era tan escandalosa esa distancia pero con el correr de los siglos, la brecha entre unos y otros comenzó a agrandarse, sobre todo cuando los muggles comenzaron a vernos como parte de sus mitologías. En ese contexto, los aristoi asumieron una misión: preservar y resguardar el conocimiento antiguo y las tradiciones; a la vez, prometieron enseñar, educar e introducir a los nuevos magos y brujas–
–Mamá, ¿estás diciéndome que esos aristoi no discriminaban a los nacidos de muggles? ¿cuándo nació el término sangresucia entonces?– estaba realmente intrigada, su madre suspiraba, era imposible contener esa curiosidad en su hija.
–Con el correr de los siglos, muchos de los miembros de la comunidad mágica fueron olvidando sus orígenes, cada vez les importaba menos, vivían el día a día, explorando sus propios poderes, dejando de lado la historia. Muchos aristoi habían caído en esa desidia y los ancianos mayores lo atribuyeron a las oleadas de recién llegados: los magos y brujas recientes estaban poco inclinados a aprender las tradiciones, aquellos sangrepura y mestizos que compartían esa mirada laxa fueron abandonando prácticas ancestrales que estaban vinculadas a nuestro poder–
–Son los 'traidores a la sangre'–
–Sí, son aquellos que optan abandonar su identidad mágica y dan la bienvenida a la ignorancia muggle dando por resultado un híbrido que, como su palabra lo indica, es infértil–
–¿Los Weasley?– dijo como un susurro triste que se filtró desde su corazón.
–Ellos son uno de tantos. Según las tradiciones antiguas, no está mal relacionarse con los hijos de muggles ni tampoco interesarse por el mundo muggle, lo que es deleznable es que olviden su propia cultura, los ritos iniciáticos que liberan la magia ancestral en cada uno y que fortalece nuestra comunidad, porque es esa unión con la naturaleza lo que nos permite aislarnos del mundo muggle, entre más laxa sea nuestra relación con nuestro hábitat, los límites serán cada vez más franqueables hasta que desaparezcan. Si alguna vez ocurre, me temo que sólo nos espera el caos, hemos vivido aislados mucho tiempo y no estamos preparados para reunirnos, ambos mundos podrían anularse–
–Madre… sangresucia… ¿Cuándo… cuándo aparece esa palabra?–
–Cuando devino el miedo y la ignorancia ganó la partida en ambos mundos–
–La Edad Media– dijo y su madre asintió.
–Mientras en el mundo muggle ganaba adherencia la segregación a todo lo que estaba por fuera de lo que la naciente Institución Eclesiástica dictaminaba, en el mundo mágico comenzó a tener mayor aceptación la idea de que los squibs eran la prueba de que la presencia muggle en la genealogía era perjudicial y, a su vez, se temía que, de la misma manera que una bruja o mago hijo de muggles nacía por generación espontánea prácticamente, en el mundo mágico, relacionarse con la ascendencia poco controlable de los humanos ordinarios posibilitaría la generación espontánea de muggles hijos de magos y brujas. Una perfecta idiotez si me preguntas–
–¿Los aristoi pensaban eso?–
–Algunos… de la misma manera que en el mundo muggle la Inquisición perseguía todo aquello que le resultara mágico, en la misma época en el mundo mágico, comenzó la segregación a todo lo relacionado con el mundo muggle–
–Es… triste–
–Creo que es cíclico, ambos mundos funcionan como espejo, eso es lo que creo–
–Entonces… ¿Qué ocurre con los aristoi?–
–Siguen fieles a sus principios y crean las escuelas, los espacios en el que se educarán las futuras generaciones de magos y brujas sin importar sus orígenes–
–Salvo Salazar Slytherin y los de Durmstrang–
–Durmstrang ha sido así los últimos doscientos años, lamentablemente, es el resultado de las políticas de sus directores. Respecto a Salazar, la historia no ha sido justa con él, sólo se recuerda la primera parte de sus deseos, aquella que renegaba de todo aquél que no hubiera nacido en el mundo mágico. Él no quería admitir a los nacidos de muggles porque eran bebés manejando poderes desconocidos, él era de la idea de que debería haber una educación diferenciada que permitiera introducirlos a la sociedad mágica con los conocimientos debidos–
–Pero eso generaría discriminación, una educación mejor que otra–
–No si al final confluyen en un mismo punto. Él sostenía que la educación no debía terminar a los diecisiete o dieciocho años sino mucho después, pensaba que debía haber una educación elemental y a los quince o dieciséis años se debía confluir a unos y otros con las mismas bases. Es irónico que en muchos lugares del mundo muggle se implemente esa idea más de mil años después, ¿no te parece?–
–Momento, acabas de decir que el sólo segregaba a los que nacieron fuera de la sociedad mágica, ¿no quería privilegios para los purasangre?–
–No me atrevo a decir lo contrario, era un aristoi después de todo, seguramente tenía preferencias por los purasangre pero no, no dejaba fuera a los mestizos– suspiró brevemente y continuó– su posición perdió, él se fue de Hogwarts para regresar décadas después y confirmar lo que temía: al estar todos juntos y ser mayoría los mestizos cuya educación familiar era más laxa y los nacidos de muggles que carecían de toda formación, la tradición ancestral comenzaba a perderse. Fue entonces cuando encomendó una misión especial a los de la casa Slytherin 'mantener el conocimiento antiguo, resguardar la historia, preservarla de la ignorancia', y eso se hizo a lo largo de los siglos. Mientras ambos mundos cambiaban, los aristoi de slytherin custodiaban saberes ancestrales, muchos de los cuales comenzaron a ser considerados Artes Oscuras y, con el tiempo fueron prohibidos. Aun así, nuestra misión era la misma, no importaba si la Comunidad Mágica no permitía algunas prácticas, nosotros debíamos custodiar ese conocimiento–
–Por eso la mayoría de los magos oscuros son de Slytherin–
–Las Artes Oscuras son tentadoras mi cielo, lo sé por experiencia propia– trajo más té con un movimiento de varita– La pérdida de las tradiciones, la prohibición de muchas de las prácticas ancestrales alimentó el miedo de los sangrepura de slytherin y, por protegerse de la ignorancia de los muggles y de los 'traidores a la sangre', se tomó el camino más sencillo que fue prohibir todo contacto con ellos, de ese punto a considerarlos a todos inferiores y dignos de ser eliminados hay un solo paso–
–El miedo… miedo a perderlo todo… son las últimas brazadas de un ahogado–
–Así parece. La publicación del Directorio Purasangre a cargo de Cantankerus Nott en la década de 1930 es una clara muestra de ello–
–Bisabuelo de Theodore Nott–
–Sí, él… creyó que con eso alertaría a los purasangre de la disminución en su natalidad, lo único que provocó fue un aumento en la endogamia y sus consecuencias–
–Sí, además de darle a esas familias algo de que enorgullecerse– su madre asintió– ¿Cómo es posible que tú, como muchos otros, sepan esto y sigan discriminando? me estás contando las razones por las que debería eliminarse el odio y mejorar la sociedad–
–Porque parte de esta historia la escuchamos y la otra parte debe ser estudiada. Lógicamente, te cuentan todo lo que justifica la superioridad purasangre y evitan mencionar que en los inicios todos fuimos hijos de muggles hasta que nuestra esencia se conectó con la naturaleza y la magia comenzó a fluir–
–¿Tú… lo leíste, lo estudiaste?– preguntó recordando las palabras de Nott referidas a las bibliotecas privadas, sin dudas hablaba de las bibliotecas familiares.
–Sí, entenderás que es una lectura prohibida–
–Un libro de tu biblioteca personal en la Mansión Prince– su madre negó con la cabeza para sorpresa de la castaña.
–Estudié varios libros de la biblioteca de una celda secreta de las mazmorras y no, no es la cámara secreta, es la biblioteca personal de Salazar Slytherin, sólo la puede abrir un purasangre si desea hacerlo, está oculta de forma parecida al Salón de los Menesteres. Ningún libro o pergamino puede ser sacado de esa celda y nada de lo que se aprenda puede ser mencionado a ningún otro que no sea purasangre o que pase por los ritos iniciáticos descritos en varios tomos que prueban su compromiso con los saberes ancestrales. Lamentablemente, quedan pocos purasangre dispuestos a saber lo que te acabo de mencionar por lo que no pueden ver la biblioteca y diría que no hay ningún mago o bruja, sea purasangre, mestizo o recién nacido de muggles, que quiera someterse a ritos iniciáticos–
–Vivimos en la ignorancia–
–Sí–
–¿Hay algo que pueda hacerse? Dijiste que de no vincularnos con la naturaleza, podrían colapsar ambos mundos– había preocupación y urgencia en la voz de Hermione.
–Hija, los únicos que pueden hacer algo son los aristoi, ellos son los que tienen la misión de resguardar, proteger y divulgar los saberes arcanos y ancestrales, mientras ellos no lo hagan, lamentablemente, vamos camino a eso. No te preocupes mi niña, para que algo así ocurra falta mucho, creo que ni los hijos, de los hijos, de tus tataranietos verán el colapso y ten en cuenta que nosotros solemos vivir bastante–
–Eso, eso no me tranquiliza, dices que se ha perdido mucho pero que puede ser recuperado, ¡debemos hacer algo madre!–
La mujer sonrió en su interior, estaba ocurriendo lo que sabía que iba a ocurrir, su hija había comenzado a entender parte de su responsabilidad.
–¿Por qué sólo los aristoi?– continuó inquiriendo la castaña.
–Son los que hicieron el juramento inquebrantable, juramento que heredan las generaciones venideras, sólo ser conscientes de ello lo activa, sino estaríamos todos muertos. El compromiso asumido por nuestros ancestros recae en nosotros seamos o no conscientes de ellos. Muchos mestizos también podrían hacerlo, como digo, es hereditario, pero ni ellos ni la mayoría de los sangrepura están dispuestos, además de desconocer los detalles que te acabo de explicar. Esta sociedad en la que vivimos funciona, para bien o para mal, funciona, las personas están cómodas con sus pequeñas rutinas, viven en el presente o en el pasado pero no tienen proyección de futuro–
–Theodore Nott, él es distinto, él quiere cambiar las cosas–
–¿Estás segura? Puede que sólo le interesen los dos primeros mandatos, resguardar y proteger–
–No, sé que no, él… él no podría dejar las cosas como están… él debería…–
–¿Por qué hija? ¿Acaso crees que él quiera enfrentarse solo a toda la comunidad mágica? ¿Cómo lo haría?–
–No… no… no está solo, no es el único purasangre, los Weasley, si les recordamos, ellos… ellos…–
–Ellos no dejarán de ser 'traidores a la sangre', son justo el resultado de la combinación de ambos mundos, padecen doble ignorancia, la propia y la muggle- dijo con un tono que heló a Hermione.
–¿Cómo estás tan segura? ¿Cómo puedes decir algo así sin conocerlos?– estaba indignada.
–Los conozco y si hay algo que caracteriza a toda esa familia es su terquedad y su inclinación hacia los prejuicios– suspiró y miró a su hija fijamente, tanto que la castaña se incomodó –toquemos un asunto un poco más escabroso respecto a los Weasley… ellos que se dicen tan abiertos y tan igualitarios, una familia mágica sin prejuicios, ¿recuerdas cómo nos recibieron a tu padre y a mí en el Callejón Diagon previo a tu segundo año?–
–Sí…– dijo con un poco de temor.
–¿Cómo te sentiste? Con sinceridad hija, sin justificarlos–
Trató de recordar aquel momento, su madre y padre fueron abordados por el señor Weasley y luego por la señora Weasley pero, de repente, comenzó a ser un poco más objetiva con su propio recuerdo, 'ser abordado' no sería del todo correcto, más bien fueron 'invadidos' por los pelirrojos.
–Sentí… sentí un poco de invasión de su parte– musitó con sinceridad.
–¿Un poco?– se rió entre dientes– en ese momento yo era una simple muggle y te puedo asegurar que como tal fui muy invadida y sometida a un prejuicio casi tan ofensivo como el de los Malfoy que rondaban por ahí. No sólo nos tocaron como si fuéramos animales exóticos, nos sometieron a toda clase de preguntas irrisorias que, por más que las entienda, no las justifico porque puedo hablar por experiencia personal que si uno realmente quiere aprender, lo hace, viene al mundo muggle y lo hace, llamémoslo un campamento de aprendizaje en el que no utilices tu magia e interactúes con el mundo, se aprende muy rápido y muy bien sin una varita, te lo aseguro. Sin embargo, ellos, que se dicen tan abiertos, no lo han hecho–
Esperó la reacción de su hija, quiso controlar sus emociones pero se filtró mucho de sus consideraciones y experiencias hacia ellos, hacia Molly en especial porque la conocía de la época en la que ambas eran solteras aunque Evelyn era algo menor.
–¡Mamá! ¡Estás… estás siendo injusta!- chilló- sí, podrán no haberse comportado acorde a sus principios igualitarios pero fue por desconocimiento, estoy segura de que si uno le propone al señor Weasley un camino para sortear eso, no tendrá problemas y reconocerá que actuó mal–
–Esperemos que así sea, aun así, teniendo a los Weasley de tu lado, ¿piensas realmente que Theodore Nott puede hacer algo si se enfrenta a toda la comunidad mágica? ¿Piensas que los Weasley, Longbotton, Macmillan, Shacklebolt, Slughorn, Abott, Carrow y muchos más lo escucharán? Es hijo de un mortífago que se ocultó durante toda la guerra, no ha limpiado su nombre. No imagino al hijo del reservado y hermético Bastian Nott sumergirse en una cruzada en solitario–
–No… no lo sé… no sé realmente cuáles son los planes de Nott pero… pero…– tenía la cabeza gacha, movía su pierna con nerviosismo, pasaba sus manos por sus muslos como queriendo secarse el sudor frío en ellas.
–¿Si mi niña?– preguntó Evelyn con su sonrisa viperina a flor de piel.
–Pero él no estará solo–
–¿A no? Te recuerdo que sólo los aristoi pueden cambiar los cimientos de la sociedad o reencauzarla–
–Yo también soy una aristoi– dijo como un susurro.
–¿Lo eres? me temo que no mi cielo, eres una Granger, hija de muggles, no te corresponde esa labor, tú no puedes ni debes custodiar el conocimiento ancestral, el juramento inquebrantable no llegó a ti–
–Lo soy– se irguió ante su madre– soy una sangrepura y reclamo mi derecho y obligación como aristoi–
–Tú no puedes, eres una Granger–
–Por eso... por eso yo...– suspiró profundamente y ordenó –reclamo mi nombre, mi verdadero nombre–
Tras decir esas palabras, el ambiente cambió drásticamente, el aire se sentía más pesado, la gravedad había aumentado, su cuerpo se volvía rígido, sus pulsaciones parecieron detenerse poco a poco, estaba muriendo literalmente. Al expresar su deseo, una parte de ella debía morir para que naciera un nuevo ser, la hija de muggles debía dejar lugar a la purasangre que cambiaría y alteraría la sociedad mágica. La naturaleza la reclamaba, se había vuelto consciente de la joven, ese poder ancestral que ella custodiaría revoloteaba a su alrededor sabiendo que tendría un recipiente dispuesto a honrarlo como hacía generaciones no se hacía.
Su madre se levantó y caminó hacia ella con una mirada que la perforaba, la atravesaba en cuerpo y alma, se dio cuenta que era una verdadera slytherin. Deseó, por primera vez, ser un poco más como su madre actual, ahora se enfrentaría a un mundo en el que sería necesaria la astucia e instinto de preservación de las serpientes. También pensó que necesitaría la inteligencia y conocimiento de los ravenclaw, el trabajo y la tenacidad de los hufflepuff y el coraje y valor de los gryffindor. Sí, ella debía representar lo mejor de Hogwarts, lo mejor de las cuatro casas, esa sería su misión.
–¿Estás segura? No puedo decirte todo lo que implica, eso lo sabrás una vez aceptes, sólo puedo asegurarte que mucho de lo que deberás hacer no te gustará y no querrás hacerlo pero tendrás qué si la razón que te mueve a aceptar tu ascendencia completamente es llevar adelante tu labor como aristoi. Reitero mi pregunta ¿Estas segura?–
–Sí, lo estoy– dijo con firmeza
–¿Cumplirás absolutamente todos tus deberes como purasangre?–
–Sí, lo haré– su voz ya no era susurrante.
–¿Aceptarás todos tus derechos y obligaciones como descendiente de la familia Prince y la familia Rosier?–
–Sí, los aceptaré– había urgencia en sus palabras.
–¿Honrarás tu nombre y vivirás hasta el fin de tus días orgullosa de tu linaje?–
–Sí, lo haré– se escuchaba firmeza en cada palabra.
–Finalmente, mi querida niña, ¿Pronunciarás el nombre de tu familia con el honor, el respeto y la gloria que se merece por su historia y deber?–
–Sí madre, así lo haré– la duda la había abandonado, sólo había lugar para la certeza en su voz y corazón.
La mujer extendió su brazo izquierdo y tomo el codo izquierdo de su hija, ella hizo lo propio, llevó su varita al punto medio de la unión y pidió a Hermione hacer lo mismo. En el momento en el que ambas varitas se tocaron, produjeron una intensa luz azul similar al 'lumus maxima' pero no las encandilaba, su madre pronunció el hechizo que la cambiaría para siempre, que la devolvería al mundo mágico siendo otra.
–'Sanguis Revelare'–
Hermione sintió el calor que nacía en el punto de toque de la varita y como éste la hizo hervir por dentro, sintió cada gota de sangre en su interior burbujear, su respiración se agitó, sintió magia ancestral fluir de su madre a ella, sintió que su poder aumentaba, sintió como si despertaba de un profundo letargo, se sintió viva.
–Yo, Evelyn Eleonora Briana Prince, esposa de Evan Rosier, te reconozco a ti como sangre de mi propia sangre, nuestra única descendiente, nuestra primogénita, te nombro por vez primera Sabrina Hermione Berenice Rosier-Prince, la Princesa de los Rosales–
El mundo mágico sintió un leve estremecimiento, sintió el regreso del ancestral linaje que había perdido hace dieciocho años, sintió la unión de un nombre con su núcleo mágico. En Azkabán un anciano reía eufóricamente, en su interior fluía la fuerza de una joven que desconocía, agradeció a Salazar estar vivo aún para sentir la llegada de su descendencia, ahora podría morir tranquilo sabiendo que, a pesar de sus múltiples errores, su nombre continuaría. En Hogwarts, el Príncipe Mestizo derramaba una lágrima, reconoció el calor de su prima, lo aceptó en su corazón y supo que debía esperar, pronto ya no sería el último, pronto ya no estaría solo.
Comentarios: bueno... me fui del canon y derrapé... ¿no creen?
¿Qué les pareció? Cada nombre tiene un sentido, no es porque me sonara bonito jejeje.
¿Qué piensan que ocurrirá ahora? Hermione aceptó su nombre ¿qué reacciones habrá en el mundo mágico?
Espero sus reviews!
Hasta la próxima! =)
