N.T. Hola a todos! Como siempre agradecer a todos los que dejásteis comentarios en el anterior capítulo. A los que no tenéis cuenta en ff os respondo ahora: Guest (sí, Sebastian ha echo una entrada triunfal y es muy Sebastian, como bien has dicho); Isse DeLuna (te entiendo en lo de la risa y la intriga, todo al mismo tiempo XD); Naomi Paz y Cannelle Vert (ambas me preguntais si el fic está terminado y si he hablado con la autora al respecto: bueno, primero de todo el fic no está terminado aún, va por el capítulo 22 en este momento. Sí, hablé con la autora, Nalasan, antes de ponerme a traducirlo y ella me aseguró que tiene toda la intención de terminarlo. De hecho, esta misma semana publicó en su tumblr, de nuevo, que está determinada a acabar el fic, pero que ha tenido algunos problemas de bloqueo y por eso se está demorando un poco con el siguiente capítulo, pero que ya está escribiéndolo...así que no está terminado pero no es un fic abandonado, como ha asegurado la autora. Espero que esto responda a vuestras dudas. Podéis ir al tumblr de la autora (nalasan (punto) tumblr (punto) com), si queréis leer lo que dice con sus propias palabras.

Y ahora os dejo con el siguiente capítulo.

K&S


Capítulo III

"Estoy seguro de que no lo hizo con mala intención", dijo Jeff, reajustando su cuello por la que debía ser la decimoquinta vez desde que parecía que no podía dejar de juguetear con él.

Kurt, que estaba peinando su pelo delante de su pequeño espejo, resopló con enojo: "Incluso si él no lo hizo con mala intención, ¡eso no lo convierte en menos arrogante, engreído, insolente rastrero!"

Desde su encuentro con Lord Smythe esa mañana, Kurt había estado hirviendo por dentro con ira. Cuando él ayudó a subir el equipaje de Sir Reginald y Lord Smythe hasta sus respectivas habitaciones, durante el té, incluso mientras se vestía para la que sería su primera cena oficial en Bailey Hall, se encontraba incapaz de calmarse.

A pesar de que había escuchado una parte justa de historias sobre los amos tratando a sus empleados o trabajadores sin amabilidad, cruelmente, o incluso abusando de ellos; hasta ese mismo momento, nunca había experimentado personalmente a un superior social explotando su posición tan hirientemente como Lord Smythe lo había hecho hace un par de horas, y dudaba que cualquier cosa pudiera haberle preparado para ello.

Aún así, a pesar de que a él le gustaría negarlo, Kurt tenía que admitir, aunque sólo fuera para sí mismo, que una pequeña, realmente bastante pequeña parte de esa ira, era su propia culpa. En los últimos días, Kurt había creado una imagen de Lord Smythe en su cabeza, una imagen que a pesar de todos sus agujeros sin cubrir había sido obligada a ser aplastada por la realidad. Por supuesto, Lord Smythe no era un amable joven de luto por la pérdida de su familia; por supuesto que no era un patrón amigable con quien Kurt podría haber sido capaz de intercambiar algunas palabras agradables al servir en la cena.

Pero a pesar de las esperanzas poco realistas de Kurt, nada excusaba las palabras mortificantes de Lord Smythe esa mañana. Y aunque apreciaba los intentos de Jeff para animarlo, en el fondo de su corazón Kurt sabía que Lord Smythe era muy consciente del efecto que sus palabras tendrían sobre Kurt, y que conseguir este efecto fue planeado muy deliberadamente.

Él estiró con impaciencia el flequillo que no acababa de asentarse de la forma que Kurt quería. "Sabía muy bien lo que estaba haciendo", insistió, "Ese malvado, arrogante..."

"Realmente no deberías ponerte tan nervioso por ello", dijo Jeff, chocando su hombro juguetonamente contra Kurt. "Sabes que no te ves como si tuvieras doce." Él sonrió, "Trece, por lo menos."

A pesar de las bromas juguetonas de Jeff, Kurt no podía sonreír. Por mucho que odiara admitirlo, el insulto había tocado una fibra sensible. Kurt era muy consciente de que todavía era pequeño para su edad, que su voz seguía sin ver ningún signo de desarrollo hacia la profunda voz de barítono de su padre, que sus mejillas eran aún un poco regordetas (lo cual era probablemente la razón por la que a la Sra. Bertram le encantaba pellizcarlas tanto).

Él estaba bastante inseguro sobre su aspecto, algo de lo cual la mayoría de las veces tenía éxito en ocultar detrás de la ropa impecable y una sana confianza en sus habilidades. Pero tener sus inseguridades más profundas sacadas a la luz y que se rieran de ellas en frente de todo el personal de la casa era más de lo que era capaz de superar en unas pocas horas.

"Sólo bajemos", dijo Kurt, finalmente, decidiendo que su cabello se veía tan bien como podía estar. "El señor Moore estará aquí para llamarnos en cualquier momento, y ellos empezarán la cena pronto."

Lo peor de ello, Kurt pensó mientras bajaban por las escaleras y entraban directos en una cocina rebosante de energía, es que él en realidad no podía hablar de ello, y mucho menos quejarse de ello. Claro, él podía decir algo a Jeff, y teniendo en cuenta la mirada que Jane le lanzó a él mientras se apresuraba a su lado y le daba brevemente a su brazo un apretón reconfortante, también ella sospechaba lo que estaba pasando dentro de su cabeza. Pero nunca podía decir algo sobre ellos en presencia del Sr. Moore o la Sra. Seymour.

Como empleado al que se le pagaba, como sirviente, no tenía más remedio que recibir en silencio cualquier insulto que Lord Smythe decidiera lanzarle.

"Kurt".

No importa cuánto doliera.

"Kurt".

O degradante fuera.

"Kurt".

Sobresaltado, Kurt miró hacia arriba para encontrar a Nicholas frunciendo el ceño.

"¿Qué estás haciendo?" el otro hombre le preguntó, y Kurt miró hacia abajo al ver que él estaba sosteniendo una fuente con carne en sus manos que estaba sólo medio llena, y mucho menos decorada aún. A toda prisa, la dejó sobre la mesa de nuevo y murmuró, "Nada", y se giró para encontrar algo que estuviera listo para ser llevado a la sala del comedor.

Nicholas siguió frunciendo el ceño ante él durante un segundo, antes de decir, "¿Puedo hablar contigo en privado, Kurt?"

Antes de que Kurt tuviera la oportunidad de responder, Nicholas ya lo había agarrado por los hombros y lo estaba empujando suavemente fuera de la cocina a un rincón tranquilo en medio del pasillo.

"Nicholas, la sopa está casi lista, no creo que debamos..." Objetó Kurt, esperando en cualquier momento ser descubierto y gritado o por la Sra. Seymour o por el Sr. Moore. Nicholas ignoró sus objeciones, en cambio, él frunció el ceño ante Kurt y lo interrumpió, "Sé que estás molesto por lo que pasó, pero tienes que superarlo. Ahora."

En vez de responder, Kurt se encontró a sí mismo boquiabierto ante el otro hombre por un segundo, incapaz de comprender de dónde provenía esta solicitud, "¿Qué?"

"Tienes que dejar de sentir lástima por ti mismo", dijo Nicholas, mirando a Kurt fijamente a los ojos. "Sé que piensas que se te ha tratado injustamente..."

"He sido tratado injustamente," Kurt insistió. Su objeción se encontró con un indiferente encogimiento de hombros por parte de Nicholas, "Incluso si lo has sido, no puedes dejar mostrar eso esta noche. Así que te aconsejo que cambies tu cara y te pongas a trabajar."

Kurt no pudo evitarlo, resopló de una manera muy poco caballerosa antes de susurrar con furia, "Tu patrón, quién nunca me había visto antes y no sabe nada sobre mí, me llamó niño en frente de todos."

"Yo sé lo que él te ha llamado, Kurt," Nicholas respondió, "Yo estaba presente cuando lo hizo, y como te habrás dado cuenta, no estoy tratando de excusar su comportamiento, pero los hechos son los siguientes: Tú estás a punto de servir en la cena de Lord Smythe, y no puedes hacer eso mientras parece que no hay nada que te gustaría más que verter la sopa en sus pantalones".

Esa imagen era ciertamente tentadora, y si hubo un corto destello de maldad en los ojos de Kurt, no pasó desapercibido por Nicholas.

"No vas a hacerlo, Kurt", dijo, con un tono que tuvo un cierto carácter definitivo en el mismo. "Si vas a servir, vas a hacer todo lo posible para parecerte al fiel sirviente que te pagan para que seas. Confía en mí cuando digo que el señor Moore no aceptará nada menos que eso." Su mirada barrió el rostro de Kurt por última vez antes de añadir, "yo no aceptaré nada menos que eso."

Sin otra mirada a Kurt, Nicholas se dio la vuelta y caminó de regreso a la cocina. Kurt se quedó mirando detrás de él por un momento, antes de que diera un gemido y dejara caer la cabeza contra la pared blanca y fría.

Por un momento, él se concentró en la respiración, en el sonido de su propio latido del corazón, rápido en sus oídos. Él quería estar enojado con Nicholas, y sabía que no tenía derecho a estar enojado con él, pero él había estado alterado todo el día y estaba empezando a estar cansado. Lo peor es que Nicholas en realidad tenía algo de razón, tanto y como Kurt odiara admitirlo. En menos de media hora iba a estar cara a cara con Lord Smythe, y tan tentador como un accidente con la sopera sin duda sería, no podía dejar mostrar cuánto las palabras de Lord Smythe le habían afectado - aunque sólo fuera para no concederle la satisfacción de ver a Kurt molesto.

De repente, Kurt se sintió muy cansado. Todo este día resultó ser mucho más complicado de lo que hubiera esperado, y estaba lejos de haber terminado todavía. Con un suspiro, se alejó de la pared y tomó una respiración profunda, recordando las palabras de Jane antes de levantar la cabeza en alto y caminar de regreso a la cocina.

"Saber que vales algo no está reservado a una determinada clase, Kurt."

Tenía la sensación de que él tendría que recordarse eso a sí mismo un par de veces esa noche.

K&S


Kurt no podía dejar de pensar en lo ridículo que era tener a tres lacayos y el mayordomo esperando para una cena para sólo dos personas. Pero desde que el señor Moore golpeó a Jeff en la cabeza con una toalla después de que el otro chico hiciera una observación similar, y rápidamente comenzó uno de sus tantos monólogos sobre la tradición y la dignidad, Kurt había aprendido la lección para no expresar sus dudas en voz alta.

La cena en sí (la primera cena completa que había visto a la señora Bertram hacer) era maravillosa: Sopa juliana, salmón a la parrilla, escalopes de ternera con setas, múltiples platos llenos de ostras, una fuente de fruta, y un pastel de limón gigante con algún tipo de glaseado blanco y verde que se veía positivamente delicioso. Kurt estaba acabando de equilibrar el plato con la tarta con mucho cuidado en la mesa lateral, donde el resto de la comida ya estaba esperando para ser servida, cuando casi chocó con Lord Smythe, que eligió este momento para entrar en el comedor.

"Perdone, mi Lord" Kurt se disculpó rápidamente y en voz baja, con los ojos fijos cuidadosamente en el pastel que se tambaleó ligeramente mientras Kurt estabilizó el plato en sus manos. Él estaba decidido a seguir de largo, hacer caso omiso de su señoría lo mejor que pudiera, pero la voz seca de Lord Smythe lo detuvo, "No importa...Kurt, ¿verdad?"

Kurt asintió, sus ojos todavía sobre el pastel, "Sí, su señoría".

Lord Smythe estuvo callado durante un segundo y, finalmente, Kurt sólo tuvo que mirar hacia arriba desde debajo de sus pestañas para determinar por qué Lord Smythe no se había alejado todavía. Encontró que el otro hombre estaba mirándole de una forma que estaba haciéndole muy incómodo, su mirada moviéndose lentamente sobre los hombros de Kurt, por su pecho y sus piernas, y luego subiendo de nuevo para encontrarse con los ojos de Kurt. Él sonrió abiertamente, completamente sin ninguna vergüenza, y preguntó, "¿Has tomado ya tu vaso de leche, muchacho?"

Kurt sintió que sus mejillas se calentaban de nuevo, ya fuera por el recuerdo de aquel encuentro humillante anterior o por ser abordado como "muchacho", él no estaba seguro. En cuanto a la pregunta, de hecho, él se había quedado mirando el tarro de la leche durante un minuto entero esa tarde, antes de decidir que iba a tomar el té sin ella - , posiblemente, para el resto de su vida.

Sin embargo, él creyó que era más seguro mentir con los dientes apretados, "Sí, mi Lord."

Lord Smythe seguía sonriéndole (y Kurt se encontró con ganas de hacer lo de la sopera de nuevo), su mirada de nuevo bajando por el cuerpo de Kurt mientras él respondía, "Bueno, no puedo decir que esté mostrando ningún efecto por el momento. Pero no te preocupes, muchacho, estoy seguro de que te tendremos afeitándote bastante pronto".

Kurt sintió que sus dedos se apretaban alrededor del plato que estaba llevando, sintiendo la cara enrojecida y caliente y los dientes mordiendo abajo en el interior de la mejilla con tanta fuerza que le dolía. Él no sabía qué responder, porque las únicas respuestas aceptables serían "Sí, mi Lord" o incluso "Gracias mi Lord." Y él no podía decidirse a decir nada por el estilo, porque se negaba a reconocer cualquier sumisión a los insultos de su patrón.

Así que lo único que pudo hacer fue mirar fijamente a Lord Smythe, quien sólo sonreía con superioridad como si supiera exactamente qué tipo de batalla estaba pasando en la mente de Kurt.

Por suerte, él se salvó de la respuesta, porque de repente Nicholas estaba de pie junto a él, preguntándole con voz calmada "¿Hay algún problema, mi Lord?" Su expresión era cuidadosamente vacía, pero Kurt tuvo la sensación de que Nicholas había sentido lo que estaba pasando, y había llegado al rescate de Kurt.

Lord Smythe aparentemente también lo detectó, porque él puso los ojos en blanco y respondió, "Ningún problema, gracias, Nicholas. Estaba sólo... admirando..." sus ojos brillaron con malicia mientras se lanzaron rápidamente sobre el cuerpo de Kurt una vez más, "...el pastel de limón de la Sra. Bertram. Realmente extrañé su cocina en Londres."

"Estoy seguro de que lo hizo, mi Lord," Nicholas respondió, "Es difícil encontrar una cocinera que iguale sus habilidades."

Él miró a Kurt e inclinó ligeramente la cabeza hacia la derecha, y Kurt tomó con gusto la oportunidad para murmurar, "Si me disculpa, mi Lord" y se apresuró a pasar por delante de ellos y dejar el pastel en la mesa de la comida, no en un momento demasiado tarde, porque entonces Sir Reginald, el amigo de Lord Smythe, entró en la sala.

Era la primera vez que Kurt tenía la oportunidad de mirarlo de cerca, y no se encontró demasiado aficionado a lo que vio. Sir Reginald era un hombre de unos treinta años, más bien pequeño, con un cuerpo atlético y una tez clara. Sus ropas estaban a la moda, y aunque él no las llevara con la despreocupación sin esfuerzo que Lord Smythe se las arreglaba para mostrar, él debía ser considerado atractivo. Sin embargo, a Kurt no le gustó la mirada de sus ojos o la expresión hipócrita en su rostro mientras él saludaba a Lord Smythe, su voz sólo un pizca demasiado suave y demasiado amigable. En general, Kurt estaba seguro de que Sir Reginald era un hombre bastante desagradable - lo que, sin duda, le hacía el compañero perfecto para Lord Smythe.

Pero ahora los dos hombres estaban sentados , y Kurt no tuvo más tiempo para alimentar su aprehensión hacia Lord Smythe o a su amigo, porque él estaba ocupado recordando todo lo que el señor Moore y Jeff le habían dicho acerca de servir en la cena. Fue sólo después de que lograron los tres primeros platos sin ningún error que Kurt empezó a relajarse. Es cierto que Jeff una vez casi se olvidó de tomar el tenedor de servir con el plato del cerdo asado, pero Nicholas se dio cuenta antes de que él hubiera llegado a la mesa y fue a buscar el tenedor, lo que significaba que hasta el momento, lo estaban haciendo bien.

Sin embargo, a pesar de concentrarse en su tarea, Kurt no estaba tan distraído como para no espiar la conversación de los dos hombres que disfrutaban de su cena.

En general, es sabido que se esperaba que los sirvientes ignoren lo que estaban obligados a escuchar, pero en la práctica, eso era una tarea imposible de lograr: si uno se desconectaba de la conversación, es más probable que se perdiera una pregunta o una solicitud dirigida a él, y eso era algo que ningún lacayo jamás se podía permitir. Así, Kurt hizo todo lo posible para parecer completamente indiferente al escuchar con atención la conversación - y no sólo porque él estuviera muy interesado en tener noticias de Londres.

Como él pronto determinó, Sir Reginald era bastante tedioso como compañero de conversación. Cada vez que encontraba un tema en el que Lord Smythe parecía interesado, o una broma que el otro hombre encontraba divertida, él se aferraba a ella, repitiendo y parafraseándola durante tanto tiempo que Kurt se aburría con sólo escucharle desde la distancia. Lord Smythe simplemente seguía llevando una sonrisa ligeramente divertida, aunque Kurt no podía sacarse la sensación de que esa sonrisa no estaba dirigida a las cosas intencionalmente divertidas que a Sir Reginald se le ocurrían, sino más bien a sus esfuerzos por mantener a Lord Smythe entretenido.

A pesar de que hizo todo lo posible para parecer impertérrito por el tedio insoportable que era Sir Reginald, algo debía estar mostrándose en su rostro, porque cuando él se inclinó para ofrecer a Lord Smythe la bandeja de fruta, el otro hombre atrajo su mirada, y su sonrisa se ensanchó antes de que guiñara el ojo brevemente a Kurt.

Kurt caminó rápidamente de vuelta a la mesa auxiliar, sintiendo su piel cosquilleando con irritación. Él no podía entender el comportamiento de Lord Smythe - En un minuto lo insultaba a la cara, y al siguiente se comportaba como si él y Kurt fueran confidentes que comparten una broma privada. El otro hombre seguía desconcertándolo, pero Kurt se ocuparía a partir de ahora en educar su expresión en la indiferencia, incluso con más cuidado que antes, debido a que sólo podía imaginar cómo Sir Reginald reaccionaría en caso de que se diera cuenta que Lord Smythe se burlaba de él en presencia de un sirviente.

Con el tiempo, la conversación giró en torno a Londres, y Lord Smythe pareció mucho más dispuesto a participar en ese tema. Ellos hablaron acerca de los nuevos conocidos que habían hecho, bailes y partidas de cartas a las que asistieron, pero para pesar de Kurt, ninguno de ellos parecía estar muy interesado en hablar de la moda o el arte o los lugares que a él le encantaría tanto visitar. Sin embargo, él absorbía cada palabra, y pensaba en un momento en el que él sería capaz de explorar la ciudad por sí mismo.

Sir Reginald estaba justo a la mitad de volver a contar, por segunda vez, un encuentro divertido con una joven dama en un concierto (aunque por qué cualquier joven dama buscaría la compañía de Sir Reginald estaba más allá de la imaginación de Kurt), cuando Lord Smythe de repente se puso de pie y empujó la silla hacia atrás, dejando su servilleta sobre la mesa.

"Bueno Reginald, fue una noche muy agradable. Buenas noches."

Sir Reginald, parecía bastante estupefacto, miró a Lord Smythe y repitió, "¿Buenas noches?"

"Bueno, me siento un poco cansado después de nuestro viaje, y los otros llegarán mañana temprano," Lord Smythe dijo, "Así que, me voy a la cama. Te veré por la mañana."

"Pero…", Sir Reginald balbuceaba, "Pero Sebastian, yo pensé..."

"Yo sé lo que pensabas, Reginald" Lord Smythe dijo, "Pero honestamente, pensar no es realmente lo que haces mejor, ¿verdad?"

Él asintió con la cabeza hacia donde Nicholas estaba de pie, "Nicholas, si fueras tan amable de venir conmigo, tengo algunas cosas que todavía tienen que ser desempaquetadas. Sr. Moore, no le necesito esta noche, Nick puede ayudarme mientras esté allí de todos modos."

Nicholas inclinó la cabeza en un acuerdo silencioso, manteniendo la puerta abierta cuando Lord Smythe, sin ninguna última mirada a Sir Reginald, salió de la habitación.

"Buenas noches, mi Lord", dijo el señor Moore, capturando la mirada de Kurt y asintiendo con la cabeza hacia donde Sir Reginald se sentaba, su expresión seguía siendo una de la irritación y molestia apenas disimulada. Kurt, pillando la indirecta, se acercó a Sir Reginald, y suavemente le preguntó, "¿Quiere que le muestre su habitación, señor?"

Cuando Sir Reginald miró hacia arriba, Kurt se dio cuenta de que eso había sido precisamente lo que no debía decir. Su ira estaba ahora ya no contenida, y su rostro se había mudado en una fea mueca de ira. Antes de que Kurt tuviera la oportunidad de reaccionar, Sir Reginald levantó la mano y en un rápido movimiento tiró su copa de cristal, que se rompió en mil pedazos minúsculos en el suelo y salpicó vino por todos los pantalones y zapatos de Kurt antes de que él se apresurara a dar un paso atrás.

"¡Mira lo que hiciste, torpe tonto!," Sir Reginald dijo brutalmente, "Sr. Moore, exijo que reporte este incidente a Lord Smythe y se castigue al muchacho por su torpeza." Se levantó de su asiento y asintió con la cabeza a Jeff, "Tú ahí, muéstrame mi habitación."

Jeff, que estaba mirando tan sorprendido por el desorden en la alfombra como Kurt seguía estándolo, asintió con la cabeza a toda prisa y caminó hacia la puerta y, con una última mirada de pesar a Kurt, la cerró detrás de Sir Reginald.

Kurt todavía estaba de pie junto a la mesa, sintiendo el vino filtrándose a través de sus pantalones y escuchando las esquirlas de cristal crujiendo bajo sus zapatos. Por último, sintió una mano en su hombro, y miró hacia arriba para encontrar al Sr. Moore que estaba de pie a su lado.

"Vamos, Kurt," dijo, "Tenemos que limpiar esto y llevar los platos a la cocina."

"Señor Moore," dijo Kurt, desesperado por arreglar lo que pudiera ser arreglado, "Por favor, yo no lo hice..."

"Sé que no fue tu culpa", dijo el señor Moore, y su voz era más suave de lo que Kurt nunca había escuchado. "Pero todavía tengo que decirle a Lord Smythe sobre el incidente."

Kurt cerró los ojos. Esto no podía ser peor, ¿no?

K&S


Kurt se sentía incapaz de enfrentar a nadie.

Él no quiere encontrarse con la mirada comprensiva de Jeff, no quería sentir la mirada de lástima de Jane sobre él, no quería ni siquiera oír las tranquilas preguntas de Nicholas. Lo único que quería era alejarse de todo y alejarse de lo que debía ser uno de los días más terribles de su vida.

Así que después de que él hubiera bajado el último plato a la Sra. Bertram, se deslizó sigilosamente fuera de la cocina y subió por la escalera, pasando de puntillas por un pasillo vacío y finalmente entrando en una habitación, que él sabía estaría desierta, ahora que su señoría y Sir Reginald se habían retirado por la noche.

La biblioteca estaba oscura, pero un pequeño rayo de luz de luna iluminaba lo suficiente para que Kurt distinguiera las estanterías y las sillas. Con cuidado, se metió en la sala hasta que llegó a uno de los grandes sillones. Él arrancó sus zapatos y se acurrucó en el sillón grande, trayendo sus rodillas cerca de su pecho y apoyando su rostro sobre ellas.

El Sr. Moore probablemente estaría contándole a Lord Smythe sobre lo que pasó en ese momento, y dado que a su Señoría ya parecía no gustarle él, Kurt no podía engañarse a sí mismo acerca de lo que vendría a continuación. Quizás Lord Smythe le pediría que se fuera, tal vez sólo le reprendería frente a todos los demás y reduciría su salario. Fuera lo que fuera, desde luego, no iba a ser agradable.

No sabía cuánto tiempo estaba sentado allí en la oscuridad, demasiado agotado para enojarse o llorar o hacer otra cosa que sentirse derrotado. De repente oyó el crujido de la puerta, y la luz de una sola vela iluminó una silueta en el marco de la puerta, una silueta que susurró en voz baja, "¿Kurt?"

Kurt cerró los ojos y se encogió más profundamente en el sillón, deseando poder fundirse con el tejido blando y convertirse en parte del sillón. Él no quería hablar con Nicholas, que probablemente había sido testigo del Sr. Moore contándole a Lord Smythe todo sobre el incidente y estaba aquí para entregarle el veredicto.

Nicholas, sin embargo, pareció sentir su presencia, porque avanzó unos pasos más en la habitación hasta que el resplandor de la vela aterrizó sobre la silueta quieta de Kurt.

"¿Qué estás haciendo aquí?" Nicholas preguntó en voz baja, fijando la vela sobre una de las mesas y arrodillándose delante de la butaca de Kurt. "Todo el mundo en la cocina está preocupado porque no pueden encontrarte."

Kurt levantó la cabeza y miró hacia abajo a Nicholas, sin saber qué responder a eso. Nicholas levantó la mano y dudó por un segundo antes de que él la dejó descansar sobre el tobillo de Kurt, justo donde sus pantalones todavía manchados de vino terminaban. "He oído lo que pasó después de que nos fuéramos," él dijo.

Y de repente, Kurt sintió la ira que debía haber estado allí todo el tiempo elevándose de nuevo, y él estalló, "¡Ese hombre horrible, es tan malo o peor que Lord Smythe! Yo simplemente le pregunté si quería ir a su habitación, y él me miró como si yo le hubiera ofendido mortalmente, y luego simplemente estrelló esa copa..."

"Kurt," Nicholas lo interrumpió, "Lo sé."

Kurt paró de despotricar para parpadear al otro hombre en la confusión, "¿Lo sabes?"

"Por supuesto que sí," Nicholas resopló, "Sir Reginald es uno de los hombres más superficiales y pomposos que he conocido, y él estaba terriblemente molesto de que Se- que Lord Smythe no le hiciera caso."

Kurt fingió no darse cuenta del pequeño desliz en el discurso de Nicholas, pero se aseguró de que recordara preguntarle sobre ello en otra ocasión.

"Simplemente soltó su ira sobre ti porque, por desgracia, estabas allí", añadió Nicholas. Apretó el tobillo de Kurt, lo cual debería sentirse extraño, pero en su mayor parte sólo se sintió tranquilizador.

"Estas cosas pasan, Kurt. Somos sirvientes, y eso nos hace blancos fáciles. Pero no todo el mundo es así. Sólo tienes que aprender a lidiar con los repugnantes y mantenerte cerca de los que no te traten así. Y no te preocupes, nadie te hará responsable por lo que sucedió".

"¿Pero no le contó el señor Moore a Lord Smythe lo que pasó?" Kurt le pidió, finalmente expresando lo que quería saber desde que Nicholas entró en la biblioteca.

"Oh, lo hizo," Nicholas respondió."Él se acercó y le dijo a Lord Smythe que había habido un accidente de menor importancia después de que él se fue, y que una de las dos copas se había roto, y que Sir Reginald exigió que fueras castigado por ello."

"¿Y qué dijo Lord Smythe?" Kurt le preguntó, ya temiendo la respuesta.

"Él se echó a reír," Nicholas respondió, y Kurt estaba seguro de que detectó un ligero toque de desaprobación en su voz. "Él se rió y dijo que no era un gran problema ya que nunca le gustaron esas copas en particular de todos modos, y que nadie debía ser castigado por nada."

Su mano otra vez apretó la pierna de Kurt suavemente, "Está bien Kurt. Como he dicho, nadie te hace responsable por lo que pasó."

Pero eso no era del todo cierto. Debido a que en ese momento Kurt se dio cuenta de que nada de lo que ocurrió en la cena fue nunca sobre él. Lord Smythe se había reído de escuchar la historia de la copa rota porque era exactamente lo que él había previsto - molestar a Sir Reginald. Y saber que Kurt fue el único que recibió su ira debía haber sido la guinda del pastel, Kurt se dio cuenta.

Y en este momento, Kurt consideraba a Lord Smythe muy, muy responsable de todo lo terrible que sucedió ese día.

"Tenemos que bajar", dijo Nicholas, ya llegando a la vela, "Jeff estaba muy preocupado por ti, e insistió en que harías algo estúpido como salir corriendo."

Kurt se deslizó fuera del sillón y se puso de nuevo sus zapatos, antes de sacudir la cabeza. Porque en este momento, tomó una decisión. La decisión de no ser golpeado por cualquier juego que Lord Smythe estuviera jugando con las personas que lo rodeaban, y de no echarse atrás en cualquier desafío que el otro hombre arrojara sobre él. Y él tenía la clara sensación de que había más desafíos por venir.

"Yo nunca escaparía", dijo, "Si lo hiciera, ¿quién ayudaría a Jeff a ocuparse de su ropa?"

Eso hizo que Nicholas sonriera ampliamente con cariño, y Kurt se dio la vuelta para dirigirse a la puerta. Pero antes de que él hubiera dado dos pasos, la voz de Nicholas lo detuvo, "¿Kurt?"

Cuando Kurt se dio la vuelta, Nicholas continuó, "Sobre lo que te dije antes de la cena." Dudó por un segundo, antes de añadir, "No quería hacerte daño, o decirte que no tienes derecho a estar enojado por lo que sucedió esta mañana, porque lo tienes. Yo sólo quería calmarte para la cena."

Kurt asintió. Él entendía eso ahora. Y él también comenzaba a entender que de todas las personas en Bailey Hall, Nicholas era alguien en quien podía confiar - aunque sólo fuera porque parecía decirle la verdad, incluso cuando era hiriente. No toda la verdad, tal vez, pero lo suficiente para evitar que Kurt se metiera en problemas. Debido a que por extraño que fuera, Nicholas realmente parecía que se preocupaba por él.

"Sí, lo sé", dijo, sonriendo en lo que se sintió como si fuera la primera vez en mucho tiempo. "Gracias, Nicholas."

"Nick".

"¿Qué?"

"Es Nick. Ninguno de mis amigos me llaman Nicholas, todos me dicen Nick." Él miró a Kurt por un momento, antes de que él añadió, "Me di cuenta que es hora de que hagas lo mismo."

Ahora Kurt sonrió, una sonrisa verdadera, honesta que iluminó su expresión antes abatida, "Bien entonces, Nick", dijo, como si estuviera probando el sonido del mismo en su lengua. "Vamos a averiguar si Jeff ha organizado un grupo de búsqueda para nosotros, ¿quieres?"