¡O sorpresa! ¡He actualizado pronto! Todo gracias a la lluvia que no me permitió salir de mi casa esta tarde para ir a dar clases jajaja por lo que aproveche para subir un nuevo capítulo. Literal todo está inundado en mi ciudad y la única forma de salir sería en lancha jajaja Sin más los dejo con la lectura, espero que sea de su agrado.
Capítulo 04.- ¿Tiene este "O" en talla grande?
Huele tan bien, tan masculino y limpio. Mi cara empieza a contraerse. No estoy segura de por qué. Me imagino que son por los nervios. No todos los días me encuentro encerrada en un pequeño cambiador con un extraño que en realidad es mujer que quiere hacerme correr. Estoy seriamente pensando que si se ofrece a tener sexo conmigo de nuevo, no habrá manera de que la rechace.
Toca mi muñeca, el mismo lugar donde el hombre del tren me agarro. Pero con Haruka es diferente, es bienvenido, es querido.
Tiemblo mientras se estira bajo mis capas de ropa hasta encontrar mi piel, frotando la palma contra mi estómago. Sus cálidas manos empiezan a subir hasta que descansan justo debajo de mi pecho en el aro de mi sujetador.
Cuando hablo mi voz está temblorosa y vacilante como el resto de mi cuerpo.
-Obviamente no estás aquí para comprar. No has mirado no una sola cosa desde que llegamos aquí.- Le digo.
Se inclina hacia mí hasta que las partes traseras de mis rodillas están contra el banco y soy forzada a sentarme, mi vista está al nivel de la cremallera de sus jeans. Mi mirada se encuentra con la de él y estoy una vez más atascada por esos penetrantes ojos, la manera que me devoran con avidez.
-He estado mirando una cosa.- Dice.
Sus dedos se mueven bajo mi sostén, atrapando mi pezón entre ellos y suavemente apretándolos y jalándolos, jugando mientras un jadeo escapa de mis labios.
Su sonrisa se extiende por su cara.
-Suena como si lo quisieras también.- Dice.
Una parte de mí quiere resistirse, ser más fuerte que la lujuria que siento. Nunca pensé ser ese tipo de chica que tiene sexo con alguien sin conocerlo. Pero mi cuerpo está diciéndome otra cosa. Mi coño pulsante y el chorro de lubricante llenando mis bragas están pidiendo probar otra cosa.
Mis ojos se cierran mientras sus manos exploran la parte superior de mi cuerpo. Alguien camina en el vestidor junto al nuestro y cierra la puerta. En cualquier otra ocasión el ruido de las perchas y el arrastre de pies de alguien vistiéndose desviarían demasiado la atención para seguir el ritmo, pero no ahora. Estoy perdida en este placentero abismo.
Con experta precisión, Haruka desabotona mis jeans y desliza su mano adentro, frotando la tela de mis bragas que cubren el hinchado montículo de carne que podría ser más bien mi cerebro ahora.
-Maldición, estás húmeda.- Dice, con un gruñido bajo.
Me abre más las piernas pero no hay mucho espacio para que maniobre, así que me bajo mis jeans hasta mis tobillos.
Me muestra esa sonrisa arrogante. Conozco esa mirada. Pensó que yo iba a resistirme, pero resulta que no soy tan fuerte como pensé. Soy una mujer débil anhelando que una mujer me haga venir.
Estoy indefensa a su toque. Hay algo en Haruka que hace que todos mis esfuerzos para mantenerlo a raya se vuelvan completamente inútiles. Antes hubiera luchado para decirle que no. Pregúntenle a uno de mis ex.
Su mano se desliza en mis bragas y también las jala hasta mis rodillas. Lento como si quisiera que este momento durara.
Estoy respirando muy fuerte, ciento la humedad de mi coño que se filtra como un dolor de deseo. Mi clítoris se siente hinchado con la necesidad de ser tocado, con la necesidad de esa liberación.
Su mano roza ligeramente mi montículo afeitado. Mi cuerpo entero tiembla. Usa ambas manos para tocar mi abertura y separar los labios de mi coño. Sus labios se parten y la mirada en su cara está enfocada y llena de anhelo.
-Tienes un hermoso coño.- Y corre los dedos por los resbaladizos pliegues de piel.- Tan rosa y perfecto.
La persona en el cuarto de al lado deja de moverse. No hacen ni un sonido y sé que escuchó lo que dijo Haruka. Probablemente tiene el oído contra el muro de separación, escuchando.
Hay algo realmente excitante en que alguien escuche.
En el caso de que no estén cachondos por las palabras sexys de Haruka y lo encuentren ofensivo soy cuidadosa de no hacer algún sonido.
Trato de ignorar los pensamientos de tener una audiencia y cierro los ojos, disfrutando de la sensación de la rubia tocándome.
Pensé que sería incómodo pero en realidad es un gran afrodisíaco.
Hunde un dedo dentro de mí.
Mis ojos ruedan, toco la parte de atrás con mi cabeza y mi cuerpo se afloja. Soy un charco en el banco mientras él hace su magia.
Que es esto, es un hechicero. Nunca he sido tan felizmente follada por un solo dedo. Se siente tan bien, y cuando agrega un segundo dedo me estoy derritiendo.
Suelta una risa silenciosa y besa la piel suave sobre mi clítoris. Nunca toca ese punto sensible solo alrededor, jugando conmigo, volviéndome loca.
Luego agrega un dedo más y me siento maravillosamente estirada. Me está follando bien y duro con los dedos, haciendo sonidos húmedos y de chapoteo. Es el mejor contacto sexual que he tenido y quien fuera a pensar que sería con una chica.
Se siente increíble pero es cuando empieza a abrir los dedos como un abanico y es cuando el verdadero placer empieza. Sus dedos se mueven dentro de mí, estirándome, curvándome, masajeándome.
Todas esas sensaciones diferentes sucediendo en un lugar donde solamente suelen entrar y salir.
Mi cuerpo se siente como si estuviera siendo transformado en algo más. Una incubadora protectora, una mariposa extendiendo las alas en algo majestuoso.
Me siento cargada, explosiva, volátil. Podría estallar en cualquier momento. Estoy sobre un borde al que nunca antes me he acercado.
Luego me doy cuenta de lo que está pasando. Estoy por correrme. Esta rubia de verdad va a hacer algo que nadie más ha sido capaz de hacer.
Mis ojos están muy abiertos.
Miro a Haruka. Y él me está mirando.
Sabe qué va a pasar también y la mirada engreída en su cara lo dice todo tiene escrita la palabra victoria. Es hasta que la puerta se abre.
Suelto un aullido sorprendida cuando veo a una joven de diecinueve años o tal vez de veinte parada allí, la mirada de shock en su rostro reflejado en la mía. Mi orgasmo es ahogado por la repentina intromisión.
La chica una morocha linda y bajita, tiene una pila de ropa colgada en su brazo. En su credencial se lee Stacia.
Me ve luego ve a Haruka, como si no estuviera completamente convencida de lo que está viendo. No le toma mucho en comprender. Ya que mis piernas están ampliamente abiertas, mi coño desnudo completamente expuesto y los dedos de Haruka todavía están dentro de mí. Es algo difícil no sumar dos más dos.
La chica ni siquiera trata de apartar los ojos, una sonrisa tímida sale de sus labios. Es como si estuviera bajo un tipo de hechizo.
Te lo digo, Haruka es un hechicero.
-Um…- Dice finalmente. Se sonroja y se ríe.- No se supone que hagan eso aquí.
Quiero cerrar las piernas esconderme, pero Haruka no saca la mano. La única cosa que puedo hacer es quedarme mirando a Haruka. No hace demasiado para evitar la humillación que siento.
Estoy mortificada pero Haruka enciende su encanto con una sonrisa muy confiada.
Ella lo mira atentamente mientras él saca los dedos de mí, la evidencia de mi cercano orgasmo gotea sobre el asiento un líquido turbio y blanco. Sus dedos brillan bajo la luz húmedos con mis jugos.
Los ojos de la chica se amplían mientras él se lame los dedos.
Mueve su peso de un pie a otro como si tratara de contener su propia humedad de gotear por su pierna. Lo mira embelesada como si él fuera un dios. Luego sus ojos se mueven rápidamente hacia mí y la mirada en su rostro es completamente de envidia.
-Voy a um… dejare que terminen de vestirse.- Y se va corriendo, olvidando cerrar la puerta a su paso.
Cuando se va Haruka dice:
-Creo que quería unirse a nosotros.
Pensando que tiene razón.
-Bueno… Y en caso de que no y decidió llamar a seguridad, podríamos salir de aquí.- Le digo.
Me guiña un ojo y dice:
-Tienes razón.
Rápidamente nos vestimos y huimos de la tienda.
Tanto para un blazer. Tendré que comprarlo en otro lugar.
Una vez que estamos fuera de la tienda, ambos empezamos a respirar con fuerzas y nos reírnos tan fuerte que la gente se gira para mirarnos.
-¡Oh Dios mío! No puedo creer que hiciéramos eso en público.- Digo sintiéndome vibrante y ligera.
Nunca he hecho algo así de loco. Tal vez hay algo con el exhibicionismo, porque me siento más excitada. Todavía puedo sentir sus dedos moviéndose dentro de mí.
Haruka se dobla tomando aire y suelta una risa. Cuando se endereza, estira un brazo hacia mí. Al principio pienso que va a alcanzar la chaqueta en mi mano.
Se había olvidado de ponérsela y por eso la tomé antes de salir del vestidor. Pero en lugar de tomar su chaqueta toma mi cintura me jala y me da un beso.
Estoy sorprendida al principio. No estoy segura de por qué. Follarme con los dedos dentro de un vestidor para hombre parece de lejos más íntimo que un simple beso, pero esto se siente… diferente. No un beso de lengua que llegue a mi garganta o un beso rabioso cubriéndonos el uno al otro.
En lugar de eso, es dulce y lento y… romántico. El tipo de beso que hace que mi cuerpo entero cobre vida. No es lo que estaba esperando del Creador de O's.
Cuando se aparta se ve igualmente sorprendido por sus acciones. Como si su boca tuviera mente propia.
Tiene una mirada seria, frunce su frente. Su sonrisa arrogante y rebosante de confianza está ausente.
-Necesito estar contigo. Ahora. Y no tomaré un no por respuesta.
Cuando se trata de Haruka, creo que la palabra "No" ha sido liquidada de mi vocabulario.
-Vámonos —digo.
Salimos rápidamente, en cuanto se abrieron las puertas eléctricas nos golpeó en la cara el helado viento invernal.
-Hay que caminar con cuidado.- Le digo a Haruka.- Hay bastante hielo en el suelo y nos podemos resbalar.
Haruka elevó los ojos fastidiado.
-Vamos Michiru, ni que no supiera caminar en el hie…
La rubia no termino de hablar, de pronto solo vi que sus pies perdían el suelo, arrastrándome junto con ella. Mi vista dio justo con los botones del abrigo de Haruka.
-¡Haruka!- Grite desesperada cuando vi como daba tremendo resbalón y que la parte de atrás de su cabeza golpeaba directo con la acera.
Tras el golpe vi como Haruka parpadeaba un par de veces para después cerrar los ojos. En menos de un segundo ya había tres personas a nuestro alrededor.
Tras un largo minuto la rubia abrió los ojos.
-¿Estas bien?- Le pregunto muy angustiada.
- Sí…- Me dijo tratando de mantener su orgullo, por lo que de inmediato y aguantándose seguro el dolor trató de enderezarse. Más el hielo aun insistía en humillarlo y sus pies nuevamente patinaron por lo que no logro levantarse.
Para ese momento más y más personas nos rodeaban, mientras un señor y yo le ayudábamos a levantarse, pues no había diferencia entre él y Bambi cuando intentó caminar en el hielo.
Como si no estuviera suficiente avergonzado por la aparatosa de su caída las personas a nuestro alrededor generaban comentarios como "Quizás haya que llamar una ambulancia", "Debe de ir a un doctor, no vaya a ser algo grave", "por eso debe de tener mucho cuidado en esta época al caminar".
Afortunadamente pronto paso un taxi y con ayuda del señor de hace rato subimos a Haruka rápidamente. Tras agradecer al señor nos alejamos del centro comercial.
En total silencio contemple como Haruka se encogía en su asiento al tiempo que se llevaba la mano al rostro fingiendo frotarse los ojos cuando en realidad quería ocultar su sonrojo de mí.
-Se que lo que en realidad te duele es el orgullo, pero creo que deberíamos ir al hospital.- Le dije al tiempo que tomaba su mano.
Silencio, no me dijo nada.
-Si te preocupa que le diga de algo a tu club de fans pierde cuidado, soy una tumba.
Haruka lentamente se deslizo en el asiento hasta esconder su rostro en mi cuello. Su aliento golpeaba directamente en el provocando que se me enchinara la piel y mis pezones se pusieran duros, estaba de nuevo excitada.
Sentí como Haruka se estremecía, preocupada voltee a verlo y de pronto soltó una sonora carcajada, hasta las lágrimas se le escaparon. Estaba en shock, no sabía cómo reaccionar, por lo que espere a que dejara de reír.
-Creo que si necesito ir al doctor- Finalmente me dijo tras limpiarse un par de lágrimas.
-¿Te duele mucho?
-Solo cuando me río.
Le sonreí para después girarme y darle indicaciones al taxista que nos llevara al hospital más cercano.
En el hospital nos atendieron rápidamente, haciéndole a Haruka varios tipos de prueba, pero al final todas salieron bien y solo tenía una contusión a consecuencia del golpe. El médico le mando algo para que remitiera el dolor de cabeza y guardara reposo.
A la salida del hospital acompañe a Haruka a que tomará un taxi para que fuera directo a su casa a descansar, este estaba renuente de irse primero pero al final puede convencerlo. Tras verlo partir yo tome otro taxi con rumbo a mi casa, necesitaba dormir…
Pero no había el taxi avanzado más de dos cuadras cuando recibí una notificación de Twitter. ¡Por Dios, no podían dejarme en paz un momento!
Estuve tentada a no revisarlo pero fue mayor mi curiosidad y cuál fue mi sorpresa al ver que era un mensaje privado del creador de O's.
Ruka creador de O's: No creas que te has salvado.
No pude evitar sonreír y contestarle inmediatamente.
Yo: ¿De que estas hablando? Creo que te afecto el golpe.
Ruka creador de O's: sabes perfectamente de que estoy hablando. Muero por tener de nuevo en mi boca tu exquisito coño y beber ese delicioso manjar hasta saciarme.
¡Dios! Estaba a punto de venirme de solo recordar lo que había pasado en el probador. Me temblaban las manos al escribirle una respuesta.
Yo: Eso no volverá a pasar.
Ruka creador de O's: No te libraras de mi Sirena, tu "O" será mío al igual que tu coño…mmm delicioso.
Era un hecho había mojado el asiento del taxi con mis fluidos.
Yo: Descansa.
Fue lo último que le escribí antes de guardar mi teléfono en mi bolso y concentrarme en el paisaje exterior. Esta sería una larga noche.
¿Qué les parecía el capítulo del día de hoy?
Por fin hubo algo de acción entre estos dos pero o sorpresa que los interrumpieron antes de concretar el negocio jajajaja
Muchas gracias por sus comentarios, nos vemos en el siguiente capítulo.
