Aclaraciones: Akame Ga Kill y Naruto no me pertenecen, todos los derechos reservados para sus respectivos dueños.

Personaje hablando/pensado: ―Tengo hambre/"Tengo hambre".

Kyubi hablando/pensando:Tengo hambre/ "Tengo hambre".

Teigu-"Carta de Triunfo": [Incursio]- [Mahapadma].

Comencemos

Esdeath vio como la postura de Naruto cambiaba, inconscientemente desde su punto de vista, a una pose de combate. Hombros rectos, barbilla alta y agresiva, manos levantadas. ―Aquí viene.-Murmuró la General.

―Entréname.-Dijo el rubio. Ella lo miraba fijamente, sus ojos de hielo no reflejaban ira o desagrado, ella lo estaba evaluando. Naruto le sostuvo la mirada, toda su vida fue constantemente probado, juzgado y criticado. Ser examinado no era una nueva experiencia para él.

Pero está era diferente, casi como si su vida dependiera de ello. ―"Tal vez así sea".-Pensó sombríamente. Esdeath no toleraba tontos, y sin embargo, Naruto sabía que se había estado comportando como uno ante ella desde que se conocieron.

Finalmente, luego de unos segundos de silencio, habló.―Lo de tener aprendices es una cuestión delicada.-Dijo la General.―Un maestro debe encontrar a un pupilo adecuado, uno que sea lo suficientemente fuerte.

― Soy fuerte.-Replicó Naruto. ― Dieciocho soldados de la Guardia Imperial derrotados son la prueba de ello.

―Lo sé.-Dijo Esdeath. ―Pero, ¿de verdad deseo hacerte más fuerte?-Preguntó mirando por la ventana, de su habitación en el palacio, hacia la ciudad. Prácticamente podía ver casi todos los edificios de la capital. ―Ahora formamos una agradable compañía en la que tú sabes cuál es tú lugar.-Ella volvió a mirarlo.

―Pero si te hiciera mi aprendiz, si te sumergiera en un intenso entrenamiento para liberar todo el oscuro poder de tú interior, te ahogarías en el o te harías mucho más fuerte.-La peli celeste sonrió. ―Ninguna de las dos opciones me atraen por ahora. Ya ardes con mucha luz, Naruto, odiaría tener que apagarte.

― ¿Por qué tendrías que hacerlo?, ¿Qué daño hay en enseñarme a…

―Me traicionarías.-Interrumpió la General, bajado el tono de voz. ―Yo he aprendido cuáles son los límites de mi ambición, tú no, y eso es lo que te hace peligroso.

Naruto puso los ojos en blanco. ― ¿En serio?, ¿de verdad crees que yo me rebelaría?-Esdeath se encogió de hombros.

―Al principio no, pero llegaría un día en que estarías en desacuerdo con mis decisiones.-Ella se cruzó de brazos. ―Empezarías a pensar cuanto mejorarían las cosas para ti de no contenerte mi mano. De hecho, ahora estás en desacuerdo con algunas de mis decisiones, pero no te atreves a desobedecerme.

Nuevamente, ambos quedaron en un tenso silencio. Al darse cuenta de ello, Naruto se puso pálido. ―Por supuesto que no.-Aseguró. Esdeath asintió, como si hubiera estado esperando la confirmación, y se sentó en uno de sus sillones y cruzó sus piernas. No se molestó en interrumpir al rubio, notando como este la comía con la mirada, lo dejó contemplar lo que nunca iba a poder tener.

―Honestamente.-Habló la General, sacando a Naruto de su estupor. ―Yo podría convertirte en el hombre más temido en todo el Imperio, pero yo tendría que mantenerte humilde.-Movió sus piernas para acomodarse, lentamente para que él se deleitara un poco más, notando satisfactoriamente como el tragaba saliva. ―Tendría que provocarte, pincharte y hacerte daño para mantenerte en tú sitio.-Ella volvió a sonreír, la idea le agradó.

―No me consideras digno.

Esdeath alzó una ceja. ―No me estas escuchando, ¿verdad?

― ¿Es por los solados?, ¿debí matarlos?-Pensó en voz alta, comenzando a ir y venir enfrente de ella. ―Yo solo seguía tus ordenes, pero igual ésa era la prueba.-Naruto entrecerró sus ojos y se detuvo. ―Debí mostrar más iniciativa, eso era lo que tú esperabas, no necesitas a un… sirviente. Ya tienes a muchos, necesitas algo más.

Esdeath soltó una pequeña risa, divertida, ante las idas y vueltas de Naruto. ―Estuviste mejor de lo esperado, pero se puede mejorar.-Dijo, deteniendo al rubio y haciendo que él la mirara. ― No creo que estés listo para que yo te entrene, aún no, pero te ayudaré a mejorar.

Base de Night Raid

Naruto se despertó, se levantó perezosamente de su cama y salió de su habitación. Vagó un rato por el lugar hasta que se detuvo frente a un reloj, marcando que faltaba al menos una hora antes de que amanezca.― ¿Para qué me estabas mostrando eso?-Susurró para no despertar a nadie, y porque todavía seguía somnoliento. ― ¿Qué quieres de mi ahora?

Idiota.-Dijo la voz en su cabeza. ―Mientras que tú te relajas aquí, tú General está en una campaña de conquista, y ambos sabemos que ella tendrá éxito.-Naruto tuvo que asentir, dos semanas y media habían pasado desde que se unió a Night Raid y hasta ahora solamente había hecho unas pocas misiones de asesinato.

Pero estas requerían unos requisitos; el reconocimiento de su objetivo u objetivos, vigilancia, infiltración, un absoluto sigilo y en muy pocos casos (normalmente sus víctimas no se esperaban ser atacados y no representaban amenazas para ellos) combate. ―Si un arma no se cuida adecuadamente, esta se oxidará

―Lo sé.-Respondió el rubio, frunciendo el ceño. ―Sé que he estado descuidando un poco mi entrenamiento, hoy volveré a reanudarlo.

La bestia gruñó de aprobación por la respuesta. ―Bien, ahora, pregúntale a esa mocosa que quiere.-Naruto parpadeó un par de veces para luego darse la vuelta.

―" ¿A-Akame?".-Pensó, confundido, al ver a la chica. ―" ¿En qué momento…?

Desde que te levantaste y cómo estoy sellado dentro de ti, me siento observado.-Dijo el Kyūbi.―Comienza a irritarme.-Akame estaba parada detrás (aunque ahora estaba en enfrente) del Uzumaki, mirándolo con su típica expresión, aunque había un ligero brillo de curiosidad en sus ojos.

―Hey…-Dijo Naruto algo incómodo ya que, de todos en Night Raid, con quien menos hablaba era Akame. ―Ah… no estaba hablando sólo.-Trató de explicar mientras se rascaba la nuca.

Akame asintió. ―Era con tú demonio, lo sé, no es la primera vez que veo algo así.-Respondió con voz monótona. ―Te he oído quejarte en tú cuarto.-Ella guardó silencio un momento. ―Mala noche, supongo.

―Sueños malos.-Corrigió Naruto. ―Aunque por lo general son pesadillas.-Murmuró, tanto para si como para la chica. Agitó la cabeza para volver a centrarse en ella. ― ¿Necesitas algo?

―Puedo ayudarte a entrenar.-Contestó la pelinegra. ―Al menos sobre cómo usar una espada, no durarás mucho solamente peleando con tus puños.-Advirtió

―Sí, ya he pensado en esa posibilidad.-Dijo Naruto, para después sonreír. ―Gracias, me ayudarías mucho.

Akame volvió a asentir. ―Muy bien, vamos afuera para comenzar.-Dijo la chica, dándose la vuelta y comenzando a caminar, alarmando al rubio.

― ¿Eh?, ¿ahora mismo?-Preguntó Naruto, siguiéndola. ― ¡Pero son las 5 a.m.!

―Ambos estamos despiertos y tú aceptaste mi ayuda.-Replicó Akame, sin dejar de caminar. ―No le veo el problema.-El Uzumaki suspiró resignadamente, maldiciendo internamente al zorro por haberlo despertado tan temprano.

1 hora más tarde

―Arriba.-Ordenó Akame, dirigiendo un golpe a la cabeza del rubio. Las espadas de madera chocaron con fuerza cuando Naruto la detuvo. ―Izquierda.-Volvió a indicar, agitando su arma. La espada del Uzumaki se movió rápidamente para detenerla.―Derecha.-Siguió.

Y luego "Abajo, izquierda, derecha, izquierda" otra vez, cada vez más rápido. Akame avanzaba y Naruto retrocedía mientras bloqueaba los golpes. ―Estocada.-Avisó Akame seguido por ataque, Naruto se apartó a un costado, desvió el arma y contraatacó con un corte al hombro.

Casi la tocó, casi, ya que le rozó el hombro. Akame había desviado la espada con el dorso de su mano. ―Izquierda.-Habló Akame. ―Abajo.-Su espada era un borrón, y el área frente a la base de Night Raid resonaba con sonido de la maderas al chocar.―Izquierda, izquierda, abajo, derecha, arriba, izquierda, abajo, derecha.

La hoja de madera alcanzó al rubio en las costillas del lado izquierdo. ― ¡Ay!-Gritó Naruto, soltando el arma debido al dolor y la sorpresa del golpe inesperado. ― ¡Maldición!

―Estás muerto.-Declaró Akame mientras daba un paso hacia atrás, Naruto la miró con el ceño fruncido.

―Dijiste derecha y me atacaste por la izquierda.-Protestó el rubio.

―Exacto y ahora estás muerto.

― ¡Mentiste!

―Mis palabras mintieron, mis ojos y brazo decían lo contrario.-Replicó Akame, manteniendo su tono de voz inexpresivo.―Pero no prestaste atención y por eso estás muerto.

― ¡Si estaba mirando!-Gritó Naruto, señalándola acusadoramente. ― ¡No dejé de mirarte ni un instante!, ¡y deja de decir que estoy muerto!

―Mirar y prestar atención no es lo mismo.-Dijo Akame para después sonreír levemente.―Chico muerto.

―Bah.-Dijo Naruto mientras apartaba la mirada. ―Supongo que tienes razón.-Admitió para después levantar su camiseta y mirar el lugar donde recibió el golpe. ―Seguramente me saldrá un moretón.

―Nada grave.-Comentó Akame, viendo la extraña marca en el abdomen del rubio. ―Aprendes rápido, en poco tiempo has podido saber cómo se sostiene una espada adecuadamente y memorizaste la mayoría de los movimientos básicos.

Naruto volvió a bajar su camiseta. ―Soy del tipo que aprende de la práctica, nunca me he molestado en las explicaciones.-Contestó mientras volvía a levantar la espada de madera. ―Entonces… ¿Entrenamos un poco más?-Akame asintió mientras se ponía en posición de ataque.

En algún lugar del Imperio

―Ah, Najeda.-Saludó un hombre al ver entrar a la peli plata, sonriendo. ―Tan puntual como siempre, no has cambiado.-Najeda le regresó la sonrisa al viejo hombre. Era alto tenía el cabello largo, de color blanco, atado en una cola de caballo.

―Lo mismo digo yo, Jiraiya-sama.-Respondió la líder de Night Raid sentándose en la silla frente al escritorio donde estaba sentado Jiraiya. ―Por favor, trata de ser rápido con lo que tienes que decirme, esta zona no es muy segura y no cuento con mucho tiempo.

Jiraiya asintió, cambiando su semblante amable a uno serio. ―Lo sé, y te agradezco que hayas podido venir, otro día charlaremos más amistosamente.-Él se inclinó un poco más hacia adelante. ―Dime, niña, ¿Naruto ya se ha transformando?, ¿ya utiliza el poder del zorro?

― ¿Transformando?-Preguntó Najeda, parpadeando un par de veces. ― ¿Te refieres a ese manto rojo?-Jiraiya suspiró mientras cerraba sus ojos.

―Entonces ya lo ha hecho.-Murmuró, para luego volver a mirar a la ex-General. ―No sé hasta qué punto usa el poder, pero tienes que evitar que siga usándolo.-Dijo el peliblanco. ―Hay algo que debes saber sobre la bestia peligrosa que tiene sellado en su interior, el Kyūbi lo hizo voluntariamente.

― ¿Aceptó ser sellado en un humano?-Dijo Najeda, incrédula. ― ¿Pero cómo?, sé que algunas bestias tienes cierto grado de inteligencia pero…

―Esta bestia es muy inteligente, como no tienes idea.-Interrumpió Jiraiya. ―Según cuenta la leyenda, cuando el Primer Emperador ordenó crear las Teigus hace mil años, las bestias peligrosas más fuertes comenzaron a ser cazadas. Muchas de gran nivel fueron capturas y convertías en armas, para evitar terminar igual, esta bestia hizo un pacto con un clan humano; los Uzumakis.

―No conozco mucho la historia, lo poco que se es debido a que conocía a la madre de Naruto.-Continuó Jiraiya, sirviéndose un vaso de sake, para después vaciarlo de un solo trago. ―Kushina, la madre del chico, me dijo que el Kyūbi ha estado en su familia desde aquel día, siendo sus portadores.

Guardó silencio un momento, dejando que Najeda procesara la información. Al ver que esta asentía, prosiguió. ―Todos los portadores del zorro, los famosos Jinchūrikis, tenían un gran poder, eran muy respetados y temidos. Pero, cuanto más poder usaban, más salvajes y sedientos de sangre se volvían. Terminaban siendo corrompidos por el zorro.

― ¿Crees que Naruto terminará igual?-Preguntó la mujer, luego de un momento de silencio. ―Él se ha mostrado normal, no hay nada fuera de lo común.

―Entonces todavía no han comenzado los efectos.-Murmuró Jiraiya para luego negar con la cabeza. ―Escucha niña, como te dije, debes prohibirle el uso de ese poder. Yo reforcé ese sello, pero por cada cola que él libere, su mente se irá consumiendo en la ira y el odio, al final no será muy diferente a una de esas bestias.

Él se llevó su mano derecha hacia su pecho, desabrochó la camisa blanca que tenía y le mostró una gran y profunda cicatriz que tenía allí. ―Ya lo he experimentado hace algunos años atrás, él destruyó medio pueblo donde vivíamos y casi me mata.-Explicó el hombre. ―No le digas sobre esta reunión, me temo que ambos no nos hemos visto desde hace tiempo y estamos en malos términos.-Dijo, sonriendo amargamente.

Najeda asintió .―Gracias por la información, pero estoy algo molesta, Naruto no nos dijo nada de esto cuando se unió a Night Raid.-Dijo mientras se ponía de pie. Jiraiya soltó un largo suspiro.

―Asesinó a muchas personas ese día, incluido su padre, es natural que evite hablar de ese tema.-Respondió el peliblanco.―Gracias por venir, Najeda, sé que corres muchos riesgos al hacerlo, pero era algo muy necesario.

―Nos vemos, Jiraiya-sama, solamente espero que sean en situaciones menos tensas.-Dijo la mujer, volviendo a cubrirse con una capa y comenzado a caminar hacia la entrada. ―Le contaré sobre lo que he averiguado, sin decirle que fuiste tú quien me lo dijo. Pero al final, si usa o no el poder, será la decisión del chico.-Advirtió para luego salir de la oficina.

Jiraiya observó la puerta en silencio, antes de volver a servirse otro vaso con su sake. ―Espero que haga lo correcto, o de lo contrario no habrá un Imperio que restaurar.-Murmuró, luego de vaciar el vaso de un trago, para después sonreír. ―Rayos, Najeda se ha vuelto sexy con el paso de tiempo.

La líder de Night Raid tuvo un inexplicable escalofrió.

Base de Night Raid

Naruto estaba haciendo flexiones de brazos en vertical con una sola mano, ya llevaba media hora ejercitándose y comenzaba a cansarse. 3 horas de entrenamiento seguidos, gracias a Akame, agotaban a cualquiera. Decidió seguir un poco más cuando oyó unos pasos que venían hacia él.

― Leone, ¿conseguiste un trabajo para mí?-Preguntó sin detener su ejercicio. Leone apareció, al revés desde su perspectiva, y lo miró alzando una ceja.

―Tal vez.-Respondió ella, acercándose hasta quedar enfrente al rubio. ―Probemos con un poco más de peso.-La chica lo sujetó de los pies y comenzó a transferir su peso a sus propias manos, doblando las rodillas y apoyándose en el movimiento.

Naruto gruño. Casi perdiendo el equilibrio antes de volver a enderezarse y poder hacer otra flexión. ―Uhhhggg.-Protestó, le temblaban las piernas pero continuó, negándose a rendirse.― ¿Y bien?-Leone sonrió, con su corta melena rubia cayéndole sobre el rostro.

―Hay un trabajo está noche en la capital, pero tú vienes conmigo, es contra un oficial del ejército imperial.-Le informó.

― ¿Juntos?-Gruño mientras se esforzaba por hacer una flexión más. ―No creo que haga falta, sé que acostumbran a ir en pareja, pero hasta ahora me ha ido bien solo.-La rubia puso más peso en sus manos. Si Naruto hubiera usado el poder del zorro, fácilmente ella podría pararse sobre los pies de él.

Pero el objetivo era reforzar sus músculos y fuerza, por lo que no lo usaría en está ocasión. Sus brazos le ardieron cuando bajó de nuevo. De repente, Leone puso casi todo su peso sobre los pies de él por un momento. Naruto soltó un quejido, similar a un sonido de asfixia.

― Lo reconozco, pero esta vez no irás solo.-Dijo ella, reduciendo la presión.―Nuestro objetivo tiene un buen ojo para las mujeres, no creo que le interese un chico musculoso.-Explicó. ―Si ese fuera el caso, enviaríamos a Bulat.

―En eso tienes razón, supongo.-Una vez más, ella aumentó el peso sobre él. ― ¿Umm?, Leone…

―Y por lo general, siempre está rodeado por unos cuantos subordinados.-Leone lo ignoró. ―Es un trabajo sutil, no ir al ataque contra cualquiera que se ponga enfrente, algo sobre lo que todavía no acostumbras.

―Ya veo, Leone… uhhgg… realmente deberías…-Ella lo soltó, para luego darle un pequeño empujón. Con un grito, Naruto se desplomó. ―Ay…eso dolió.

Leone se cruzó de brazos. ―Creo que te hace falta más práctica.

―Pfff, solo te gusta verme.-Dijo él mientras se reacomodaba.

―Nunca dije lo contrarió.-Respondió la chica.

―Podrías hacer más que mirar.-Replicó él, sonriéndole. Por un momento ella no respondió, y Naruto se puso nervioso al pensar que ella estaba considerando su fanfarronada. Entonces Leone puso los ojos en blanco.

―Hablando de eso, y sabiendo que el tipo es un mujeriego, tendremos que ponerle un cebo.

Al rubio le tomó un segundo imaginar a que se refería.― ¿Te refieres… a ti misma?-Preguntó, para después darse cuenta de que podría haber sonado como un insulto. ―Porque, bueno, ya sabes… ¿es prudente?-Dijo luego de tartamudear un poco.

Leone asintió. ―Aunque no lo creas, es algo que me gusta hacer.-Admitió. ―Tengo dos formas; una contra presas sofisticadas o que quieren ser discretos y a otra de forma más directa, que es una invitación obvia.-Explicó. ―Mine se niega a realizar estos trabajos, Akame y Sheele no puede ir a la capital, así que siempre me encargo de esto.

―Entiendo.-Respondió el rubio, asintiendo con la cabeza. Ella lo miró fijamente sin pestañear. ― ¿Qué?

Leone se burló.―No tienes idea de lo que estoy hablando.

―Por supuesto que si.-Replicó Naruto. ―Vamos, apuesto que yo sería muy bueno para este tipo de cosas.-Aseguró con fingida indiferencia.

― ¿Eso crees?

―Claro que sí.-Dijo el rubio, cruzándose de brazos. Leone lo notó como un gesto inseguro.

―Muy bien, intentémoslo, el que gana se lleva el pago completo de la misión.

―"Mierda".-Pensó Naruto mientras una sensación de pánico crecía en él. Una cosa era los coqueteos verbales de Leone, pero lo que ella estaba proponiendo era totalmente diferente, no estaba física ni mentalmente preparado.

―Muy bien, voy yo primero.-Dijo Leone, descruzando sus brazos, cambió el apoyo de su peso de modo que una cadera quedó ligeramente más alta que la otra. Relajadamente, ella pasó su mano derecha por su cintura, a lo largo de su muslo y luego miró desde debajo de su melena rubia.

Sus labios curvaron en una sonrisa pícara, ella le dirigió un apenas perceptible movimiento de cabeza e hizo un pequeño guiño. ―Ahora inténtalo tú.-Dijo Leone, dejando caer la pose, la demostración terminó tan rápido como comenzó. Naruto puso ambas manos en alto.

―Me rindo.-Dijo, tenía las mejillas ardiendo. ―"Preferiría una sesión de tortura con Esdeath-sama antes que intentar hacer algo así".-Pensó para luego aclararse la garganta. ―No puedo superar eso, supongo que eres mejor que yo.-Admitió mientras bajaba los brazos.

Ella se rió. ―Por supuesto, y eso que no has visto la forma más directa.-Lo miró de arriba-abajo. ―Todavía.

―No hace falta.-Él se apresuró a decir. ―Ahora, si me disculpas, me iré a darme un buen baño.-Dijo mientras se daba la vuelta y se marchaba a paso ligero.

―Jeje, lo puse nervioso~.

Esa noche llegaron al lugar donde estaba el oficial y, exactamente 5 minutos después de ingresar al bar, Leone ni siquiera tuvo que usar la invitación directa.

Tierras del Norte

Esdeath observaba a los necios enemigos que habían encendido hogueras en uno de los tantos campamentos que ellos tenían. Había enviado a varios exploradores por delante para cerciorarse de que iban a tomar desprevenidos a los vigilantes del ejército del Norte. Todos ellos habían regresado e informado lo mismo; había pocos centinelas que vigilaban la zona a esas horas.

Era claro que no se esperaban ningún tipo de ataque. Algo natural, puesto que la mayor parte del ejército Imperial estaba bastante alejado de esa área. Esdeath solo había llevado al Sanjuushi y unas tres docenas de sus mejores soldados. La razón era simple; se estaba aburriendo de enfrentamientos directos.

Las fuerzas del Imperio aplastaban con gran facilidad a los defensores de las tierras del Norte, tener a 4 usuarios de Teigu suponía una gran ventaja. Así que para entretenerse un poco más, Esdeath decidió tomar uno de los puntos estratégicos de Numa Seika, "el Fuerte Norte", para entretenerse un poco más.

―"Me pregunto, ¿Cuánto podrá resistir ese fuerte?".-Pensó la General, vio de reojo que alguien se acercaba y se giró para encararlo.―Nyau, ¿está todo listo?

―Sí, Esdeath-sama, el número de soldados enemigos es el habitual, a juzgar por el número de hogueras.-Informó el rubio.―Las colinas están rodeadas por dos docenas de tus soldados liderados por Daidara, aguardan tus órdenes.

Esdeath asintió. ―Muy bien, dile a Daidara que puede atacar cuando quiera. En cuanto se encuentren combatiendo, Liver irá a apoyarlos por la retaguardia.-El dueño de Scream asintió, se volvió y ascendió por la colina en la que se hallaba Daidara.

Solamente pasó un minuto cuando se escucharon unos gritos de guerra escalofriantes. Las tropas de Esdeath acababan de iniciar su ataque. La General se volteó para ver a Liver e indicarle que avanzara. Los soldados del Fuerte Norte fueron tomados completamente desprevenidos.

Liver y el resto de las tropas se sumaron a la refriega. Los defensores no pudieron hacer nada, se veían superados ampliamente en número y fuerza por aquella marea de cuerpos con armaduras. Esdeath observaba desde la distancia, satisfecha por como resultaban las cosas.

Entonces vio como un tonto soldado enemigo cargó contra Daidara, quien estaba empuñando a [Belvaac] con una sola mano, gritando algo que no pudo entender debido a la distancia y al ruido del combate. Daidara agitó distraídamente su Teigu. La modesta espada militar se quebró al recibir el impacto de la feroz hacha.

Al igual que el soldado, la armadura que portaba no le ofreció protección alguna ante la poderosa Teigu. El golpe fue tan brutal que el cadáver salió despedido unos metros, un profundo corte subía desde la cadera izquierda hasta la clavícula derecha. Se oyeron unos cuantos gritos más proferidos por los soldados de Esdeath y, poco después, el repiqueteo de armas se detuvo.

Entonces se produjo una pausa y, al instante, unos gritos de triunfo resonaron por todo el lugar. Esdeath miró a su alrededor, la batalla había acabado apenas unos instantes de haber empezado.―Una manera excelente de iniciar.-Observó Liver. ―Puede que algún soldado enemigo haya logrado escapar, podría advertirle al Fuerte Norte de nuestra llegada

―Esperemos que así sea.-Dijo la General, sonriendo. ―Pero por ahora, Liver, ve a traer al resto de mi ejército, es hora de ir por el Fuerte.

2 horas más tarde―

― ¡Numa-dono!-Aquel grito sobresaltó al príncipe y a varios de sus generales, estaban en uno de los campamentos principales, decidiendo que curso seguir debido a las constantes derrotas que habían estado sufriendo desde el inicio del conflicto.

― ¡Numa-dono!-Volvió a repetir el hombre, deteniéndose enfrente de ellos. Iba montado a lomos de un caballo, por lo que obligó a la bestia a detenerse de una forma brusca antes de bajar.

―Capitán, ¿Qué…?-Dijo Numa antes de ser interrumpido.

―Mis exploradores han regresado con noticias recientes.-Dijo el capitán, jadeando por culpa de la, corta pero intensa, cabalgada.―Esdeath… su ejército cambio de dirección bruscamente, según parece, ¡se dirigen al Fuerte Norte!-Todos los presentes se alarmaron ante la información recibida.

―Oh no…-Murmuró el príncipe. Los Generales comenzaron a gritar órdenes a varios jinetes para que enviaran mensajes, todos diciendo que vayan inmediatamente al Fuerte. Pero todos sabían que podrían no llegar a tiempo, habían congregado gran parte de sus ejércitos en el frente, para frenar la avanzada del Imperio.

Debido a la distancia entre ambas fuerzas, aunque los persiguieran, no conseguirían detenerlos. Jamás se esperaron que el Imperio hubiera decidido atacar por el Este de una forma tan repentina. Numa volvió a murmurar.―Esto no… ahora no.

En la capital, en el Palacio

Honest golpeó con fuerza la mesa, algunos platos de comida saltaron unos centímetros antes de volver a caer en la mesa.―Maldita sea, ¿Cómo que el oficial Isao está muerto?-Preguntó, molesto. El soldado que servía como mensajero tragó saliva, nervioso.

― Así es, señor, lo encontraron muerto en uno de los callejones del bar al que concurría.-El soldado dudo por un instante antes de volver a hablar. ―Fue asfixiado hasta morir, la última vez que lo vieron, estaba con una mujer desconocida.-Explicó mientras sacaba un papel de su uniforme. ―Esto fue encontrado junto al cuerpo, aparentemente fue…

―Night Raid.-Interrumpió el primer ministro, frunciendo el ceño. ―Isao era un buen hombre que me ha servido fielmente.-Murmuró para después darle un bocado a un trozo de carne perfectamente cocinado. ―Durante estos días en los que Esdeath y Budō se han ido, los ataques de esos miserables han aumentado significativamente.

Dio otro bocado, masticando ruidosamente, y comenzó a escribir una carta. El soldado aguardo pacientemente a que terminara. ―Quiero que envíes un mensaje a Esdeath, dile que deje de jugar con esos insectos y termine la guerra en menos de un mes a partir de recibir esto.-Le entregó la carta. ―Dile que el Emperador Makoto lo ordena.

El mensajero volvió a tragar saliva. ―C-Con todo respeto, señor, la General Esdeath no estará complacida de esto… puede que se desquite conmigo si yo le entrego el mensaje.-Dijo mientras guardaba la carta. ―Permítame enviar a otro…

―Ella no te hará nada.-Honest volvió a interrumpir, haciendo un gesto de desdén con su mano. ―Dile que trabajas directamente para mí, eso garantizará tú seguridad.-El mensajero asintió para luego hacer una reverencia y retirarse.―Bueno, eso creo.-Murmuró después de que se fuera el soldado.

Fin del capítulo

¡Hola y gracias por leer!, este capítulo iba a ser más largo, mucho, pero gran parte de eso es la pequeña batalla de Esdeath y su ejército, y una que otra escena. Advierto que el siguiente también se centre un poco en eso, en la guerra, pero descuiden, también habrá escenas de Night Raid y Naruto :v.

Y si, como dije antes, las cosas cambiarán. Esdeath regresará antes a la capital y eso resultará complicado para Nigh Raid, Tatsumi hará su ingreso en el siguiente capítulo…tengo unos cuantos planes para eso. Espero no tardar tanto en el próximo capítulo, de hecho, me disculpo por la tardanza de este.

No hay excusas. No tenía inspiración para escribir. ¡Mierda!

Digo esto porque este crossover lo cambia absolutamente todo y no cambia nada al mismo tiempo. Ya que tarde o temprano habrá muertes dolorosas (tal vez sea dolor emocional… pero garantizo que será dolor físico) y situaciones inesperadas. Es un difícil, y a la vez entretenido, desafío para mí hacer este fic(nunca en mí, rara, vida he escrito una historia) y mientras tenga ideas que sirvan, seguiré escribiendo.

Eso sería todo, muchas gracias por tomarse su tiempo en leer este testamento. ¡Hasta el próximo capítulo!