Bueno, pues otro capi más.

Me alegra ver que os está gustando leer cómo se conocen nuestras chicas. ¡A ver cuando se ven cara a cara! (Dijo la autora como si no fuese ella quién decidiera xD)

En fin, no os entretengo más.

¡Disfrutad!


Faltan veinte minutos para el final de su turno.

Y se le está haciendo laaaaaaaaaaaargo.

El turno de noche en la radio suele ser tranquilo.

Pinchar canciones, parón para anuncios, un par de palabras de vez en cuando y vueeeelta a la música. Normalmente suele ponerse alguna peli o serie de fondo (sin música, con subtítulos), mientras revisa la cola de reproducción, le echa un vistazo a las redes sociales de la radio por si alguien pide alguna canción en particular y por si tiene que responder alguna pregunta, revisar que la conexión es correcta y el programa se escucha correctamente para aquellos que han decidido escucharles online…

Parece mucho pero, lo dicho, el turno de noche es tranquilo. En las redes sociales vuelven a estar los insomnes de siempre (su programa no es tan importante como para ser emitido a nivel mundial, pero hace lo que le gusta, así que…). Ya conoce sus gustos, por lo que tiene preparados ya varios singles que sabe les gustarán.

Suenan los últimos acordes de la canción que le ha dedicado a "CachorrilloSexy" y se prepara para abrir el canal del micro que tiene delante.

- Aquí seguimos, sin parar, sin sueño -deja que su "voz de locutora sexy" (gracias, Octavia) suene por las ondas-. Son las cuatro y cuarenta y seis en Trikru Radio. Tu radio. Hoy el tema que parece entretener a nuestros oyentes más activos en nuestro Twitter es "Si tuvieras que irte a otro universo, ¿qué 10 canciones te llevarías?". No sé vosotros, pero una de las mías es Bohemian Rhapsody por lo que, en honor a esta canción tan imprescindible, aquí la tenéis. Disfrutadla.

No deja ni medio segundo de silencio para que empiece la canción. La reacción en las redes sociales no se hace esperar. Sus queridos insomnes comienzan a debatir su elección (la mayoría están de acuerdo, lo cual le saca media sonrisa).

Los deja tranquilos, tras poner un par de argumentos a favor de Queen, y vuelve al vídeo pausado en su portátil.

El mismo vídeo que no para de ver una y otra vez desde que llegó a su móvil por cortesía de Lincoln.

Le da a play y vuelve a ver a Clarke.

Clarke frunciendo el ceño antes de abrir la caja.

Clarke sonriendo al ver las flores, y descubriendo lo que le mandó.

Clarke riendo al ver las fotos que le mandó. Y tal vez tenga puesto el modo silencio del portátil, pero tiene esa risa grave marcada a fuego en el cerebro.

Una risa que le remueve todo por dentro y que desea escuchar y provocar en vivo y en directo.

"Es una buena pregunta, la verdad", aparece en su brazo (el mismo que adelanta para pausar el vídeo de nuevo justo cuando Clarke descubre su foto. Su corazón se salta siempre un par de latidos cuando ve la expresión de la rubia. Sorpresa mezclada con algo más, algo que no se arriesga aún a describir), "me traje mi walkman, aunque sin pilas, con mis canciones favoritas. Te diría los títulos, pero no creo que te suenen."

Frunce el ceño.

Es tarde.

Clarke debería estar durmiendo.

El dibujo de unas notas musicales empiezan a llenarle la mano izquierda. Primero el dorso, luego cada dedo.

Se maravilla por la sensación que le llega al sentir cada uno de los trazos aparecer en su piel. Casi podría decir que siente la punta del rotulador que está usando la rubia.

Coge un boli de su mesa, y se escribe junto a las palabras de Clarke.

"Desde cuando estás escuchando?"

"No mucho, un par de canciones. Me gusta esta"

"Es THESE DAYS de un grupo llamado Foo Fighters. Hoy toca Rock", le explica, esperando unos segundos antes de añadir, "Problemas para dormir?"

No recibe respuestas, aunque sabe que Clarke sigue ahí porque más notas aparecen en su mano, cosquilleando la palma de su mano.

Y va a preguntar si todo va bien (tiene la sensación de que algo va mal, que algo le pasa a la rubia y no le gusta. No le gusta nada) cuando la bombilla frente a la mesa de mezcla se apaga y enciende un par de veces, llamando su atención. Levanta la mirada y ve a sus sustitutos tras el cristal, saludando.

Oh, vaya, eso significa que le quedan unos dos minutos y, mira la lista de reproducción, sí la canción está a punto de acabar.

Les devuelve el saludo al grupo que empieza a prepararse en el estudio de al lado, y empieza a recoger sus cosas, esperando a que la canción que suena acabe para volver a hablar.

Y tres.

Dos.

Coge aire.

- Falta un minuto para las cinco de la mañana, una hora para que el sol de la bienvenida a un nuevo día. Y para llegar al amanecer, os dejo de la mano de los compañeros de Despierta TonDC. Como siempre, ha sido un placer acompañaros una noche más y recordaros que volveréis a tenerme aquí el jueves, esta vez para amenizaros la tarde desde las cinco en adelante. Y, por último, un par de mensajes de nuestros patrocinadores.

Conecta los anuncios y toquetea el ordenador del estudio en el que está para poder cederle el control a sus compañeros.

Espera y, cuando el técnico de sonido le enseña el pulgar arriba, apaga su mesa.

Para casa, por fin.

"Ya has terminado?", le aparece en la mano derecha, con escritura perfecta.

Frunce el ceño, y termina de ponerse su chaqueta de cuero y cerrar su mochila antes de responder con un, "Sí, eres ambidiestra?"

Le vibra el móvil en el bolsillo.

Sonríe, sacándolo al tiempo que se coloca la mochila y sale del estudio.

- Hey -saluda a quien ha guardado en sus contactos como "Viajera entre mundos".

- Hey -le devuelve el saludo esa voz que le deja sin respiración desde la primera llamada-. Sí, soy ambidiestra.

- Bueno saberlo.

Muy, pero que MUY bueno saberlo.

- ¿Camino a casa ya? -le pregunta Clarke.

- Sí, por fin. ¿Me acompañas?

Clarke ríe.

- No tengo ningún plan mejor.

- Qué honor, gracias -sonríe Lexa, saludando al guardia nocturno que vigila frente a las puertas de las oficinas de la radio-. Aunque si estás cansada, puedes colgar y dormir, ¿vale?

- No creo que me vuelva a dormir.

- ¿Sigue costándote? ¿No te ayuda el antifaz que te mandé? Me dijeron en la tienda que era uno de los más cómodos para dormir y que bloqueaba la luz en su totalidad.

Sale a la calle y se pone un auricular, activando el manos libres del movil.

- No, funciona. El antifaz me ayuda a dormir.

No lo dice, aunque no hace falta. Lexa oye el "pero…" al final de la frase de Clarke.

- ¿Todo bien? -le pregunta, colocándose el casco de la bici.

- Sí, tranquila.

- ¿Seguro?

Quita las cadenas de la rueda delantera, guardándolas en uno de los bolsillos de las alforjas traseras que instaló en su bici. Y espera, aunque está lista para volver a casa.

Clarke no ha respondidos.

- Hey, ¿sigues ahí?

- Sí, sí. Sigo aquí. Yo…

La dueña de esa voz que añora oír en directo, vuelve a callar.

- Clarke, hey. Si quieres hablar de lo que sea que te preocupa, estupendo. Y si prefieres cambiar de tema, perfecto. Sin presiones.

Espera.

La oye suspirar, y se coloca en la bici para emprender la vuelta a casa.

- ¿Estás corriendo? -pregunta Clarke.

Vale, cambio de tema.

Una parte de ella ansía saber qué le ocurre a la rubia, qué le molesta, qué la mantiene despierta ahora. Y qué puede hacer ella para aliviarlo.

- Estoy pedaleando. Vuelvo a casa en bici. No hay casi cuestas en TonDC y es una gozada moverse en bici.

- ¿Es seguro? -escucha un tinte de preocupación en la voz que le habla al oído.

- Voy por calles grandes y bien iluminadas. Tranquila, estaré bien.

- ¿Seguro?

- Seguro, confía en mi. Además no voy muy deprisa.

- ¿Y eso? ¿No tienes ganas de llegar a casa?

- Oh, sí, créeme. Es sólo que… - No, se corta a sí misma. No va a decirlo, no-. No me habías comentado lo del Walkman. Si me mandas una foto, te mando pilas.

- ¿Es sólo que qué?

- Y si no encuentro pilas que funcionen con tu walkman, hablo con Raven a ver si sabe de alguna forma de hacerlo funcionar.

- ¿Lexa?

- Seguro que se le ocurre algo. ¿Te he contado que su tostadora funciona con energía solar? La hizo ella. Si tiene cables, trasteará con ello.

- Lexa.

- ¿Sí? -se para en un semáforo en rojo, aunque no haya un coche a la vista.

- ¿Es sólo que qué?

Coge aire.

Espera un segundo y…

- Es sólo que no quiero jadearte al oído… aún -le responde.

Silencio.

Oh, dios…

Ha sido demasiado directa.

La ha fastidiado.

- ¿Clarke?

No responde.

Aaaaaaah, la ha jodido.

- ¿Hola?

Saca el móvil del bolsillo de su pantalón.

No, no le ha colgado.

Lexa, ¡intenta arreglarlo!

- Hey, oye. Lo siento. Por esto me he callado antes… si te he hecho sentir incómoda puedo colgar y…

- ¡No! No… no cuelgues -le pide Clarke. Vale, sigue ahí-. Simplemente… me has pillado desprevenida…

- Lo siento.

- Tranquila, todo está bien.

- ¿Seguro?

- Sí.

Sigue su camino, girando para meterse en su calle.

- Cuéntame algo -le pide Clarke-, ¿Raven siempre ha trasteado con todo lo que tiene cables?

- Al menos desde que la conozco. ¿Sabes cómo la conocí?

- ¿Cómo?

- Me mudé a TonDC a mitad del segundo curso de instituto. Horrible porque todo el mundo se conocía y, bueno, yo era la nueva. Así que los primeros días comía sola en la mesa de uno de los rincones de la cafetería -aparca la bici frente a su portal, y saca las llaves de uno de los bolsillos de su chaqueta-. Y a la semana o así, el profesor de mates decidió poner examen y nos dijo que podíamos llevar la calculadora. La mía era de segunda mano y, bueno, dejó de funcionar -entra en el ascensor levantando la rueda delantera de la bici para caber, y le da al cuarto piso-. Ya funcionaba mal antes de morir a media hora del examen, por lo que tampoco era una sorpresa. Así que ahí estaba yo, frente a mi taquilla, golpeando la calculadora con las manos por si así decidía volver a funcionar, cuando apareció Raven -sale del ascensor y abre la puerta de su apartamento, dentro del cual cuelga la bici en su arnés junto a la entrada-. Y cuando digo apareció, digo que me quitó la calculadora de las manos con un "dame, inútil" y se tiró al suelo -cierra la puerta y deja su mochila bajo la bici, dirigiéndose a la cocina-. Sacó una caja de mini destornilladores, los más pequeños que he visto nunca, y un montón de trozos de teles o algo así. Abrió la calculadora, toqueteó cables, añadió partes de lo que llevaba en la mochila y, cuando me la devolvió, me dijo "ya, ahora puedes ponerle unos auriculares y escuchar música en clase. Mola, ¿eh?". Guardó sus cosas y se largó -se prepara un vaso de agua-. No volví a verla hasta tres días después, en la cafetería. Se me sentó al lado y empezó a hablar conmigo como si me conociera de toda la vida. Ella me presentó al resto.

Termina su historia y bebe un trago.

No oye respuesta al otro lado de la línea.

Aunque sonríe.

No, no va a obtener respuesta por parte de Clarke.

Escucha su respiración, regular, casi llegando a pequeños ronquidos.

La rubia está roque.

- Buenas noches, Clarke -susurra, antes de colgar.

Mira su móvil, sonriendo.

Y suspira, con una sensación cálida en el pecho, antes de beberse el agua y poner rumbo a su habitación.

Espera que, sea lo que sea que mantiene despierta a Clarke, la deje dormir hasta tarde.

Se merece descansar.

Se tira en plancha en la cama tras quitarse chaqueta, zapatos y pantalón. Pasa de ponerse el pijama, quiere dormir ya.

Y cae, ella también, en brazos de Morfeo, con la mirada posada en esas notas musicales que le decoran la mano izquierda al completo, y con Clarke en su pensamiento.