La chuletilla, como siempre!

Normal: Diálogos y acciones.

Cursiva: Pensamientos. (Entre otras cosas van con comitas)

Negrita: Conversación en eldar o quenya.

Negrita cursiva: Conversación en lengua enana.

4. ¡Arda's game!

Todos se quedaron mirando a la muchacha con cara de intriga mientras ella iba urdiendo sus planes. Acercaron las cabezas a la de ella con un gesto de la chica, que les explicó en voz baja sus planes.

- Es un buen cebo.

- Si pertenece a nuestro mundo querrá acudir sin pensar.

Al no oír bien lo que ocurría allí dentro, una sombra se movió de donde estaba, junto a la puerta y caminó apresurada casi sin ser advertida por los pasillos del castillo

Alguien tocó a la puerta en la sala de reuniones, donde estaban comentando sus impresiones entre ellos los tres hobbits, Légolas, Gimli y Aragorn, además de estar informando los tres últimos a los tres primeros sobre un problema de enormes dimensiones. Todos enmudecieron por prudencia al oírlo y miraron a la puerta, por la que entró un anciano barbudo ya conocido por todos, con cayado y ropas blancas en silencio.

- ¡Mithrandir! ¡Ya era hora! Cuéntanos, por favor, lo que sabes de los chicos.

El anciano continuó avanzando hasta la única silla que quedaba libre en aquella privada reunión en silencio y con paso pausado. Acalló la expectación de todos iluminándolos con una mirada que parecía decir: "Tiempo al tiempo, aún no". Sus ojos, curiosos a pesar de la sabiduría que reflejaban se posaron en cada una de las caras inquisidoras de los caballeros presentes antes de sentarse tranquilamente en el sitial.

- ¡Bueno! –Se exasperó Gimli, cortando el silencio incómodo que se había formado.

- Antes de mi llegada estabais hablando de temas más interesantes, continuad.

- Esperábamos que aclararas nuestras mentes con lo que de ellos has escuchado.

- Lo que de ellos he oído y lo que de su interior he visto, aún no puedo decíroslo. He de hallar primero las palabras para expresarme.

- ¿Tan extraños son? –Preguntó Merry.

- Extraños, si, pero sobretodo sorprendentes. –Contestó el anciano.

- ¿Son espías o no? –Inquirió Légolas.

- No, o por lo menos de ellos solo dos sabrían desenvolverse en Arda, el resto dependen completamente de ellos, pero si fueran espías a estas alturas estaríais hartos de que os hubieran hecho preguntas comprometidas o referentes a vuestros respectivos dominios. No, solo dos nos conocen. Pero bueno, estoy complicando mis respuestas, para variar. Mientras les oía ¿cómo decirlo? Pude ver en el interior de cada uno, en sus respectivos corazones.

- ¡Ohh! –Exclamó Pippin, interesado-. ¿Y bien?

- Son completamente diferentes y a la vez muy parecidos.

- ¡Cuéntanos! –Le azuzó Sam.

- ¿Por dónde empezar?

- Por Aurora, si se me permite, por favor.

- De acuerdo, jajaja… Aurora, Aurora Zeineb, la única chica del grupo, la niña mimada de todos, es querida por todos como una hermana, especialmente por Leonard. Es la más mayor del grupo. Tiene muy buena voz y está orgullosa de ello, de su gran inventiva y de nadar con presteza. Es muy bella tanto por dentro como por fuera, pero a veces es muy impulsiva…

- Como uno que yo me se.-Comentó Légolas por lo bajo.

- …Sabe mucho de Arda, aunque no tanto como Felipe, quien no se lleva del todo bien con Gus, aunque sí con los demás, es extraordinariamente inteligente, aunque muy dependiente de sus amigos…

- Me recuerda a Frodo.-Suspiro Sam.

- …sobretodo de Seal, el más tímido de todos. Muchos de ellos creen que Seal no escucha cuando le hablan pero se entera de todo e intenta aprender de todo cuanto le rodea. Si todos son leales a sí mismos y al grupo, Seal es el más leal de todos.

- ¡Jajá, como tú! –Le dijo Merry sonriendo a Sam, que se había quedado serio, escuchando.

- Sí, la verdad es que son bastante parecidos a nosotros. Incluso, según dicen, han cambiado físicamente, convirtiéndose en hobbits, elfos o enanos.

- ¿Y Leo y Gus se llevan tan bien como nosotros? –Preguntó Gimli mientras le pegaba unos cuantos codazos amistosos pero dolorosos a Légolas que parecía impasible.

- Se llevan exactamente como vosotros. No pueden estar juntos, jajaja, ¡pero tampoco separados! –Rió Gandalf mientras veía divertido como el príncipe elfo, con un ágil movimiento de mano, había tirado de un empujón a Gimli de su silla.- Mientras que ambos son ágiles y Fuertes, Gus prefiere usar su fuerza y Leo, su agilidad. Leo ama la batalla, mientras que Gus prefiere jugar a un deporte de su mundo… bastante rudo.

- ¿Y los gemelos? –Pregunto Merry.

- Mark y Philleas Papopoulos, separados están incompletos, juntos se complementan a la perfección. Mientras que uno es más serio y callado, el otro es totalmente extrovertido. ¡En eso no se parecen a vosotros, creo recordar, jajaja!

- Aún no nos has hablado del tuyo, de Max.

- ¿Qué decir de Maximilian? Casi no lo he conocido, vosotros habéis hablado con los vuestros, yo sin embargo no, aunque tengo muchas ganas de hacerlo, ya que Max parece estar dormido continuamente, es el más pequeño y el más tranquilo, rayando en el desinterés. Tiene la sangre más fría que he visto nunca y el corazón más noble, enamoradizo y desinteresado.

- Jajajaja… y eso solo lo dices porque es el tuyo que si no…

Unos golpes interrumpieron la alegre charla. A Légolas le dio tiempo a decir: "Al menos, ahora ya estamos más aliviados, al saber que no nos tenemos que preocupar por ellos más que por el hecho de que han de volver a sus casas, solo nos queda el otro problema" antes de que la puerta se abriera y entrara un guardia que anunció que la forastera estaba ahí y deseaba hablar con todo el grupo.

Los chicos llevaban muchísimo rato esperando (y exasperando) la llegada de Aurora. En los jardines, Gus comía unas cuantas manzanas que le habían traído, demostrando así lo que afirmaba siempre: Que los nervios le hacían comer sin control. Leo iba de un lado para otro, amenazando con hacer un surco en el suelo de los jardines. Los gemelos le hacían pases de manos y juegos de ilusionismo a Éldarion, que se había acercado a ellos, dejando a su haya sola. Seal miraba las nubes, tumbado entre las plantas mientras Felipe se leía rápidamente el único libro que Aurora había traído en su bolso y Max parecía recostado en el tronco de uno de aquellos árboles, como dormido.

- Ya está tardando demasiado, ¿no? –Dijo Leo.

- Si tenemos en cuenta la cantidad de cosas que tiene que explicar, calculo que aún tardará un poquito más, pero no creo que tarde mucho ya. –Explicó Felipe.

- ¿"No creo que tarde mucho ya" cuánto tiempo es? –Preguntó Gus.

- Como mucho tres manzanas, jeje… -Le dijo Mark a Philleas que se rió con su hermano. Leo les miró con cara de incomprensión y los gemelos rieron señalando los huesos de tres manzanas a los pies de Gus, que se estaba comiendo la cuarta. Leo rió ante el "No tiene gracia" por parte de Gus.

- ¿Qué creéis que pasará si no aceptan su propuesta? –Soltó Seal sin pensar.- ¿Creéis que el rey se volverá contra todos nosotros?

- No, no creo que hayan represalias. –Negó Felipe- Solo le dirán que no y ya está.

- Pues ya podrían aligerar.

- Tranquilo, Leo. Si tarda tanto o a) Ha convencido al auditorio y está explicando planes o b) Esta intentándolo aún en vano.

- ¡Gracias, que consuelo! ¡Ahora estoy mucho más tranquilo!

Al final Aurora no tardo tres sino solo una manzana y media en asomarse hacia los jardines y verles. Sonrió para sí misma antes de coger aire y gritarle a toda Arda:

- ¡ARDA'S GAME!

Un coro de muchachos desgañitándose de alegría cual hooligans eufóricos atravesó los jardines, con Leo a la cabeza, llevando a un alegre Eldarion (a quien le habían explicado cual era el plan) a hombros.

- ¿Dónde? –Fue lo primero que se oyó preguntar cuando todos llegaron a los aposentos de la chica, que intentaba callar a la clamorosa masa.

- Aún no lo sabemos, pero por territorio, los lugares más adecuados en cuanto a necesidades son el bosque negro…

- Si, por favor.- Dijo Leo mientras dejaba a Eldarion en la cama de la muchacha-. Tendríais que verlo, os encantaría.

- … o Rohan.

- ¡En medio del desierto! –Exclamó Max, incrédulo.

- ¿Por qué no? Es una zona amplia.

- Porque nos vamos a cocer, por eso. –Protestó Leo.- En el bosque negro…

- …hay un sinfín mas de razones por las cuales, por muy necesitados que anden los elfos oscuros de comercio exterior, no podrías meter a la multitud que esperamos recibir de tooooda Arda. Además figúrate, ¡enanos en medio del bosque negro! Solo imagínatelo. Solo se ha hecho una vez, una.–Propuso Felipe.

- ¿Entonces hay que hablar con el rey, no? –Preguntó Philleas.

- Si, con Eomer, -aclaró Aurora-, que a estas alturas debe estar…

- Cascado. –Terminó Felipe.

- MUY cascado. –Coincidió la muchacha-. Pero aun hay otra cosa. Nos han pedido un favor a cambio del Arda's game.

La muchacha les explicó la conversación que había tenido con los anfitriones tal y como ella la recordaba, empezando con que al principio las negativas habían sido tajantes.

- ¿Sabes acaso cuál es la situación actual de Arda? -Inquirió Légolas.

- Hombre, Éldarion está aquí así que por lo que se, la guerra contra el señor oscuro ya debió de acabar. Sin embargo aparenta ser muy pequeño, así que debe de ser reciente, pero por lo que se de los elfos, no tiene los años que aparenta.- El rey sonrió.- Por lo demás, los documentos se pierden tras la caída del mal. -"Bien Aurora, buenos reflejos a la hora de explicar que a Tolkien no le dio para más." - ¿Pasa algo?

- No, nada.

- Hombre, podríamos...

- ¡No! No es de su incumbencia.

- Pero podrían ayudar...

- Verás Aurora, lo que no sabes de Arda es que aún quedan orcos, están concentrados en un lugar concreto de Arda y ahí los tenemos. Pero se están removiendo, intentan traspasar las fronteras establecidas. Cada vez tenemos que enviar más hombres a controlarlos.

- Ya hemos intentado reprimirlos, pero ellos se han organizado, son más fieros, más salvajes, no tienen nada que perder y no parecen pensar en cejar en su empeño. No hay peor enemigo que el que no tiene nada que perder y mucho por ganar.

- No podemos pensar en divertirnos teniendo que ocuparnos de esto.

- ¡Todo lo contrario! Casi todo el mundo estará allá, pero a la vez casi todos los soldados y guerreros de todas las índoles, es un cebo perfecto para ellos -"Y para otros que nos interesan nosotros también"- y si atacan, solo caerán en la trampa. Vosotros vais a ayudarnos a nosotros a volver a casa, es justo que nosotros os ayudemos a vosotros con vuestro problema.

Hubo que deliberar entre los anfitriones mientras la muchacha esperaba fuera, pero al final le dieron el sí. Deberían aprender a luchar, pues irían en primera línea de batalla si los orcos se presentaban. Era un plan arriesgado, pero podía funcionar.

Poco tardaron los mensajeros, de un reino al de al lado para llevar la petición y traer el sí, aunque fue mucho para los chicos. La misma tarde que llegó la misiva de Rohan los chicos partieron, junto con diez hombres que les ayudarían a montar las tiendas donde ellos dormirían, justo en medio del emplazamiento. Aparte de ellos partieron cincuenta mensajeros que salieron en todas direcciones, reclamando los cinco mejores artesanos (para montar la estructura) y cinco personas más (para encargarse de tareas varias) de todas las ciudades que quisieran participar, a cambio claro de un sueldo correspondiente. Mientras tanto, los chicos y la chica fueron recibidos por diez rohirrim, que se iban a encargar (por cortesía de Aurora) de vigilar de noche las obras, por si acaso, además de hacer de mensajeros y transportistas, pues los caballeros y la damita necesitaban comida y mantas.

Conforme iba llegando más y más gente, los chicos se hicieron con un buen grupo de elfos, enanos, hobbits y hombres, que daban a los chicos la oportunidad de trabajar entre amigos, sorprendentemente deprisa a pesar de discutir varias medidas y previsiones.

El recinto denominado "Arda's game" emulando al "New Haven's game" al que jugaban la mayoría de chicos en un campamento cuando eran niños, había sido planeado por Aurora como un recinto vallado de unos 500 x 750 m que contendría, desde su única puerta de entrada (siempre pegados a las paredes) comenzando por la derecha: las enormes caballerizas, una gigantesca zona que haría esquina donde podrían instalarse aquellos participantes de las competiciones que viajaran en carromatos para poder dormir; luego unos metros más allá, "el ring" montado con cintas de cuero que harían de valla con los cuatro postes que delimitarían la zona que se iba a destinar a las competiciones de lucha cuerpo a cuerpo (con un brazalete de plata para el vencedor como premio), combate con arma ligera (con una reproducción de una espada elfica en miniatura de plata para el vencedor como premio) y arma pesada (con una reproducción de un mandoble en miniatura de plata para el vencedor como premio).

Al otro lado de esta, tocando la siguiente esquina, la pista que, como su buen nombre indicaba, no sería más que una pista americana de obstáculos (con un anillo de plata para el vencedor como premio). Unos metros más allá tendría su lugar el campo de justa (con un caballo en miniatura de plata para el vencedor como premio) y a dos metros estaría la pista de tiro con arco (con uns flecha de plata para el vencedor como premio). Para ver bien esta prueba, la de lírica (con una pluma de plata para el vencedor como premio) y la de voz (con una cadena de plata con una perla para el vencedor como premio) se iba a crear un palco, especialmente hecho para los representantes de cada una de las razas participantes en el "Arda's game". La pruebas de voz y lírica se iban a realizar en un tablado de madera de bastante altura, donde también se anunciarían en resto de premios, incluido el de ingenio, (con un pergamino de plata para el vencedor como premio) que se iba a realizar en una tienda cerca de la entrada. Dicha tienda sería tres veces más grande que la colocada justo nada más entrar, donde la gente se inscribiría, a cambio de una moneda por cada prueba en la que se participase.

Como les sobraba tiempo gracias a la ayuda recibida, los chicos podían divertirse, practicar para participar en las pruebas o incluso viajar a Rohan con alguna partida de intercambio de rohirrims a comprar cosas o a deambular por las calles hasta que saliera la siguiente partida de repuesto. Así fue como los chicos aprendieron canciones, poemas y leyendas de enanos, hombres elfos y hobbits, y estos aprendieron canciones de sus nuevos amigos. Leo aprovechaba sus ratos para practicar con el arco y las espadas ligeras como un poseso, casi siempre combatiendo con estas últimas contra Gus, que mejoraba notablemente en su manejo del hacha, aunque no pensaba presentarse como caballero en el "Arda's game".

- ¡Dentro de nada ya seré el mejor!-No paraba de repetir cada vez que vencía a Gus o que le daba a la diana más lejana, aunque no fuera en el centro.

- ¡Sigue soñando! -Le decían los elfos que iban llegando al recinto y practicaban junto a él o, simplemente, sus compañeros de trabajo.- Aquí van a medirse los mejores, no creo que tengas ninguna oportunidad.

Cada día la muchacha colocaría un pergamino con una prueba y su correspondiente explicación, en el transcurso de los nueve días anteriores al comienzo del plazo de inscripción, es decir, del decimo primero al vigésimo día de trabajo. Por último, el último día antes de que la gente que ya había llegado pudiera comenzar a inscribirse e instalarse, Aurora instauraría como estaba previsto, en la entrada el último pergamino donde se explicaba la última prueba: Arda's game, una gimkana, compuesta por todas las pruebas anteriores, que no eran más que un simple entrenamiento comparadas con esta (con un deseo realizable para el vencedor como premio).

- ¡Teniendo en cuenta la dificultad de superar todas las pruebas y que los jueces de cada una se pondrán en contra de los participantes, el que consiga pasar Arda's game se ha ganado el deseo! –Exclamó Aurora la noche anterior al decimo día.- Venga, caballeros. Buenas noches, merecen descansar.

- Auri, últimamente estas muy seria. –Comentó Max cuando ya todos los caballeros se habían ido al resto de tienda, ya que los chicos y la muchacha dormían juntos, aunque en la tienda había un espacio reservado y especialmente creado para que la chica se cambiara de ropa y se aseara un poco, haciendo un circulo con sus respectivos sacos y con sus macutos en la cabecera de cada uno..

- Si, tienes razón. Llevas seria un puñao de tiempo. –Coincidió Philleas, metiéndose en su saco, entre su hermano Mark y Seal.

- Echo de menos a Eldarion, será eso. –Contestó Aurora.

- ¡Ese hijo de elfos, te tiene enamorada, jajaja…! -Rió Felipe mientras se subía su manta hasta el cuello, mirando a Seal en un lado y luego a Leo en el otro.

- No es para tanto, solo echo de menos como se subía encima de mí para despertarme, o como se metía en mi cama a escondidas por que no podía dormir. Echo en falta su manera de reír y su carita de inocente, su curiosidad mórbida…

- ¡Pues eso, que estas enamorada del chiquillo! –Aclaró Gus, terminando de guardar unas cosas en su macuto, entre los de Mark y Maximilian.

- ¡Que gracioso! –Dijo Aurora abriendo su huequecito (ya que a ese follón de mantas no se le podía llamar saco ni cama ni nada que no fuera madriguera o similares) entre Max y Leo.

[[Ahora viene una "charla culebrón" entre Leo y Aurora, el que no quiera leer que no la lea ya que no es relevante para la historia y pase al capítulo siguiente.]]

- Auri, Auri ¿estás dormida? –Preguntó el joven elfo en voz baja cuando oyó los ronquidos del resto de chicos.

- Nooo, ronco porque me gusta. –Dijo la mentada en voz baja y con poca vocalización.- Bueno, ¿qué quieres? –Preguntó de nuevo tras un rato de silencio, incorporándose.

- "Sabes perfectamente lo que siento por ti, sabes que haría cualquier cosa solo por verte sonreír durante un segundo, que te quiero con toda mi alma y más que al aire que respiro y que… bueno, se que tu no sientes lo mismo por mí aunque te comportes conmigo de ese modo tan extraño, que no puedo cambiar lo que ha ocurrido y lo que has sufrido pero quisiera…" –No, nada. Déjalo. Auri. –Dijo Leo tras un rato de silencio que la chica había aprovechado para coger la posturita en su madriguera.

- Queeeee…

- Últimamente estás muy callada, fría, tristona y distante.

- Es por Eldarion, ya lo he dicho, le echo de menos.

- No, no quiero decir en general, digo para conmigo. De todo lo que has hablado hasta ahora entre nosotros, ¿qué me habrás dedicado a mí en persona? un….dos por ciento de tus palabras o algo así.

- ¿Qué? ¿De qué vas?

- No me interpretes mal, es así como lo veo. Te he llegado a sorprender evitando mirarme cuando te miro, harto de tener tus ojos clavados en mi todo el tiempo y sin embargo ni me hablas.

- Boh.

- No, te hablo en serio. ¿Qué te pasa conmigo?

- ¡Nada!

- No es por meter el dedo en la llaga pero yo creo que sí que te pasa algo y que, además, tiene relación con Thomas. ¿Me escuchas? Deberías superarlo.

- ¡El hecho de que tu superes las cosas y seas tan fuerte no significa que los demás lo seamos también, ni que lo tengamos que ser, ni te da ningún derecho a ser insensible con los que nos cuesta más afrontar las adversidades de la vida!

- Pero ¿de qué vas? ¡Ahora soy un insensible! ¿Te crees que a mí no me afecta que mi mejor amiga sea cruel conmigo y me deje de lado cuando no le he hecho nada, quizás porque le recuerdo la realidad: que no fue culpa mía que su novio, es decir, MI PROPIO HERMANO haya muerto por un accidente, por estar en el lugar y momento menos oportunos? ¿Crees que no he deseado morirme muchas veces si con ello tenía la certeza de saber que Thom seguiría vivo? ¡Tú eres la insensible! ¡Eres uno de los seres más crueles que me he tirado a la cara, Aurora! ¿Aurora? –El chico se levantó para ver a una Aurora hecha un ovillo y llorando en silencio a la luz de una de las antorchas de los rohirrim nocturnos.- Eh, eeeh, lo siento. No quería… yo… -Dijo titubeando y acercándose a aquella masa temblorosa.

- No, si tienes razón, no debí comportarme así, pero me recordabas tanto a Thomas así, sin camiseta ni blusa ninguna, despechugado, trabajando en uno de los sueños de tu hermano: un torneo a lo medieval que fuera de verdad, que…

- Venga, tranquila. –La intentó tranquilizar el elfo, acercándose a ella con su manta y su macuto que le hacía de almohada.- Ven, abrázate a mí. Supongo que solo estábamos tensos y teníamos que soltarlo, aunque le doliera al otro. –El chico se acomodó junto a su amiga, que apoyó la cabeza en el pecho de su compañero.

- Lo siento, snif.

- Yo más.

- Nada de peleas, debemos unirnos para ser fuertes. Yo cuidaré de ti, no te preocupes. –Dijo el chico dándole a su amiga un beso en la frente.

- Yo ya me cuido solita.

- Pero yo soy el más ágil, el más fuerte, el de los sentidos más agudizados de los dos.

- Aprovecha mientras puedas. Además, aun no sabes bailar.

- Seguro que no se me da mal del todo.