Este capitulo esta narrado por edward.
Cuando Alice me dejó entrar, vi a Bella correr hacía su habitación. Estaba vestida con una camiseta blanca y su ropa interior. Se veía realmente adorable. Cuando volvió nos saludamos y comenzamos a hablar sobre cómo la trataba Alice.
-¿Cómo te fue en el trabajo Edward? –Me preguntó Alice, miré a Bella que estaba sentada en el sofá de enfrente leyendo un libro.
-Eh, bien. No había tanto trabajo en la agencia así que me vine antes y decidí pasar por aquí ¿Qué hacían ustedes? –Bella levantó la vista y yo le sonreí.
Maldición, ella era muy bonita.
-Bella me contaba sobre su vida.
-¿Ah, sí? ¿Y que tal?
-Sabe cocinar muy bien –Dijo Alice guiñándome un ojo. Bella se puso roja como un tomate, me reí bajito para que ella no escuchara-
-Edward ¿Te podrías quedar con Bella? Tengo que ir a la agencia de Rosalie, lo he olvidado por completo.
-Bueno, yo estaré en mi cuarto –Intervino Bella, se levantó y se fue-
-Alice, supongo que no haces esto de manera intencional –Ella puso los ojos en blanco-
-Ugh Edward, olvida todo lo que pasó hace cinco años y sé feliz ¿quieres? Bien, ahora me tengo que ir. Cuida de Bella. –Me dio un beso en la mejilla y salió-
Genial, Alice estaba dispuesta a enamorarme de alguien.
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Habían pasado exactamente dos semanas desde que vi a Bella en la casa de la amiga de Alice. Realmente había quedado cautivada con aquella tímida chica. Ella era demasiado interesante y en cuanto a personalidad era demasiado parecida a Maggie, mi Maggie. Era por eso que debía involucrarme mucho con ella. El recuerdo era demasiado doloroso y ver a Bella era como ver a Maggie y eso dolía, bastante. Jamás me podría recomponer de la muerte de Maggie, jamás podría sanarme. Me habían arrebatado una parte de mi vida, una parte de mí, que jamás volvería.
Bella hacía que me invadiera un mar de emociones y todas eran muy dolorosas que incluso llegaban a quemar. No podía involucrarme con ella, Bella no podía sufrir y mucho menos por mí culpa. Eso no podría tolerarlo.
-¿Qué haces Edward? -Preguntó Bella desde la cocina. Sonreí, pareciera que de verdad le importara y eso me gustaba más de lo debido.
-Nada, no hay nada interesante en la televisión. –Me llegó un olor francamente delicioso- ¿Ya está lista la comida?
-Casi, me falta sólo terminar de hacer la salsa –Bella me regaló una sonrisa llena de dulzura y no pude evitar devolvérsela- yo te aviso cuando esté listo.
-Bueno, mientas iré a darme una ducha.
Ella asintió.
No me incomodaba bañarme en la casa de Alice, pasaba aquí bastante tiempo. Me agradaba estar con Alice, era la única con la que podía conversar sin que las conversaciones se volvieran incomodas. Pero había otra cosa por la que ahora pasaba casi todo mi tiempo libre aquí; Quería estar con Bella y para ser sincero aquello me asustaba.
-Edward, el almuerzo ya está listo. –Me apresuré en salir de la ducha, cerré la llave del agua, salí de la ducha, me envolví en la toalla y abrí la puerta.
Me quedé mirando a Bella por un buen momento. Ella se sonrojó y bajó la vista. Levanté con mi dedo su mentón obligándola a que me mirara. Acerqué mi rostro al de ella y la besé sin pensar. Nuestros labios se unieron en perfecta sincronía, ella tenía los ojos cerrados y tenue rubor en sus mejillas. Era adorable. La besé hasta quedarme sin aire. Ella tenía sus brazos alrededor de mi cuello y yo ambas manos en su pequeña cintura. Me separé cuidadosamente de ella, bajó sus brazos y se fue sonrojada sin decirme nada.
El almuerzo iba a ser muy, muy incómodo.
Me vestí con la ropa que tenía en el apartamento de Alice y me dirigí a la cocina. Me di cuenta de que Alice había llegado y conversaba animadamente con Bella que reía tiernamente. Maldita sea, ella me estaba volviendo loco.
-Edward, el almuerzo está listo. –Mi dijo Alice.
Mierda, mierda, mierda. Me había visto.
-Yo no tengo hambre, estaré en mi habitación leyendo un libro –Bella dejó los dos platos de espagueti sobre la mesa y se marchó sonrojada.
-¿Qué le hiciste a Bella Edward? –Enarcó una ceja. Alice tenía un gran interrogatorio para mí.
Me senté al frente de mi hermana y comencé a comer. Mire mi plato sorprendido porque la comida estaba increíblemente deliciosa.
-¿Me vas a responder? –Dejé el tenedor sobre la mesa y crucé mis brazos- Creo que no, mejor le iré a preguntar a ella.
-¡Joder, Alice! La besé, eso le hice ¿Estás contenta?
Alice me miró sorprendida y con una gran sonrisa en su rostro, me llevé las manos a la cabeza. Estaba demasiado confundido.
-Edward ¿Esto es enserio? –Asentí- No lo puedo creer.
-Yo menos –suspiré- No puedo involucrarme más con ella.
-Ugh Edward, olvídate de todo de una puta vez y se feliz –Alice puso los ojos en blanco-
-¡Maldita sea Alice! ¡Tú no entiendes! No es fácil para mí, joder.
-Se que no es fácil, pero tú vives del maldito pasado. ¿y que es lo que te hace? Más daño. No puedes negarte a enamorarte de alguien para siempre. Eres… ¡Eres un maldito sufrido Edward Cullen!
Alice se levantó de la mesa molesta. Hace mucho tiempo que no la veía enojada. Me quedé callado, ella tenía razón. Yo era un maldito sufrido. Pero yo no cambiaría mi forma de ser y lo que construí tras la muerte de Maggie.
Tenía que alejar a Isabella Swan de mi vida cuanto antes.
Listo preciosas aquí esta el cuarto capitulo, espero que lo disfruten.
