CAPITULO IV:
Damon narraba con horror la muerte de Sissi, su cara cambió al recordar ese suceso. No pude si no acercarme a él y pasar un brazo por sus hombros mostrándole mi apoyo, sabía lo difícil que era ver a una persona querida ser transformada en vampiro, y aun siéndolo, tú sientes como te quema por dentro el ver a quien amas cargar con tu misma maldición.
Elena me miraba asombrada, no esperó mi acercamiento a Damon, pero fue algo instintivo.
- Disculpa – le dije – no era mi intención, lo siento
- Gracias Caroline – me dijo algo confundido – ¿podemos seguir?
Volví a mi asiento, y Elena me miraba con cara de pocos amigos. Era extraño, Damon me llamo por mi nombre, y no Barbie, rubia o ¡hey tú!. Sonreí sorprendida, pero mi sonrisa se borró cuando noté que Elena y Damon me miraban extrañados.
'¿Qué le pasa a Caroline?' pensó Elena '¿que es eso de andar abrazando a Damon, y lanzar pícaras sonrisitas? Maldito interruptor, donde está cuando se necesita! No comprendo porque estoy molesta… respira Elena, respira… cuenta hasta 10… o hasta 1000 si es necesario. No puedes enojarte con Caroline por algo así…'
- Perdón- soltó de pronto Caroline, sacando a Elena de sus pensamientos – continúa
Me acerqué a Sissi y comprobé lo que Stefan había dicho. Mi principessa había muerto.
Stefan se alejó del lugar en cuanto vio a Sissi muerta, y yo tuve que cubrir sus huellas. No iba a dejar a tío Friedrich y a Sissi allí, así que los saque de la casa antes de incendiarla, y los llevé al cementerio. No los iba a dejar sin una sepultura digna. Robé dos ataúdes para mi cometido, uno de caoba lisa para tío y uno de madera pintada en blanco, cuyo interior lucía hermosos encajes para mi pequeña Sissi. Obligue a uno de los nocheros a ayudarme con la sepultación. Hicimos dos agujeros y empezamos con nuestra labor. Cerré el féretro de tío Friedrich y lo bajamos. Comenzamos a cubrirlo de tierra y no nos detuvimos hasta que acabamos. De pronto, escuché un golpeteo en el ataúd blanco… recién ahí recordé el episodio del caballo de aquel día… cuando lo abrí, Sissi me miraba desconcertada.
- ¡Hermano mayor! ¿eres tú? – las preguntas empezaban a golpearla – pero madre me dijo que habían muerto… y luego – comenzó a sentirse extraña, y se tomaba la cabeza a dos manos – vi a… no puede ser… - sus ojos se llenaron de lágrimas que corrían por sus mejillas - ¡hermano mayor Stefan me atacó!
- Lo sé principessa… traté de llegar a tiempo, perdóname, no pude – Damon la abrazó y la sacó de aquel ataúd – tenemos que salir de aquí, hay algunas cosas que necesito explicarte
- ¡Tenemos que ir a casa!, padre nos ayudará – suplicó la chica
- Lo siento Sissi – dijo con amargura– pero no podemos ir a tu casa… la acabo de incendiar… y tu padre… ha muerto
De la impresión Sissi se desmayó, lo cual hizo un poco más sencilla la labor de Damon. La llevó a la casa en la cual se estaba hospedando, ubicada en las afueras de la ciudad, pues la dueña, una mujer de edad mayor, había sido influenciada por él durante años para que le dejara hospedarse allí. Puso a Sissi en su cama y pidió a la señora Stevens que no les interrumpiera hasta que él la llamara.
Sissi despertó agitada y con extrañas sensaciones. Lloró al recordar que su padre estaba muerto, y más aun, al recordar que había sido a manos de su hermano mayor Stefan.
- Sissi, hay algo muy importante que debes saber – comenzó diciendo Damon – ahora te vas a empezar a sentir muy mal… quizás escuches ruidos estruendosos para ti, voces de personas que están cerca, las luces te harán daño… - Damon tomó sus manos con ternura – Principessa, tienes que ser fuerte… estás en transición.
Sissi le miraba con asombro, pero no entendía a que se refería con todo eso, pero todo aquello que le estaba diciendo comenzó a suceder. Sissi comenzó a llorar, se cubría los oídos y suplicaba que parara con todo aquello. Le dijo que le dolían sus encías y que sentía un olor que la estaba volviendo loca. Un hambre salvaje recorrió su cuerpo, pero el miedo que sentía por todos estos sucesos la tenía paralizada.
- Sissi, cariño, tienes que terminar tu transformación, o morirás – le dijo Damon de repente
- ¿Transformación? ¿Qué? No entiendo, ¿que pasa? – preguntó ella
- Tienes que beber sangre… para convertirte en vampiro, como yo- contestó Damon
- ¿Queeeeé? Es una broma, ¿cierto? Dime que es una broma! ¿O sea que los cuentos de madre no eran fantasías? Pero ¿por que? ¿Como llegué a esto?
Damon comenzó a explicarle todo lo que había sucedido, como se habían transformado con Stefan, su muerte, la transformación, su huida y lo que conllevaba ser un vampiro: la sed, y para ella, no poder caminar a la luz del sol.
Sissi le miraba con asombro y recordaba todos los cuentos que de niña Amelia le contaba. Su padre se reía y le decía que no la asustara con esas historias. Ahora era cuando aprendía que no eran mentiras.
- Damon no quiero morir – le dijo entre sollozos – pero no se si quiero ser un vampiro
- Tendrás que decidir Sissi… yo estaré contigo – Damon le prometió – debes apresurarte, si no completas tu transformación… morirás…
Pasaron un par de horas y el estado de Sissi iba cayendo. Damon se acerco a ella y preguntó '¿Quieres completar la transformación?' Ella se limitó a asentir con la cabeza. Ya estaba muy débil.
Damon llamo a la señora Stevens y le pidió que ofreciera su brazo a la chica. Damon le advirtió que iba a ser solo una probada y después la señora Stevens se iría de la habitación. Ella asintió. Damon ayudo a incorporarse a la chica, mientras la donante ofrecía su antebrazo. Damon le cortó un poco, y Sissi sintió la necesidad de beber aquel manjar que brotaba del brazo de aquella mujer… y así lo hizo.
Damon permitió que bebiera solo un poco y después la obligó a detenerse. Sissi estaba extasiada por el poder que sentía correr a través su cuerpo al beber la sangre de aquella mujer, por lo cual no le hizo ningún caso. Damon trató de separarla, pero Sissi no se lo permitió, le dio un empujón lanzándolo lejos, desgarró el brazo de la anciana y después atacó directo a su cuello. En un dos por tres había acabado con la vida de aquella mujer. Damon debía contenerla o se transformaría Stefan. Odiándose con todo su ser, quebró el cuello a la muchacha y se dispuso a emplear una estrategia que había aprendido de una vampira con la que cruzó su camino. Encadenó a Sissi en la cama, procurando no dejar las cadenas demasiado apretadas, pues, aunque era una vampira, para él siempre sería su hermanita.
Sissi despertó y se horrorizo al recordar todo cuanto había sucedido. Damon estaba a su lado y la miraba con ternura.
- Hermano mayor, ¿¡qué hice!? – clamaba la chica
- Tranquila Sissi, saldremos de esta – la tranquilizaba – ahora, dime, ¿confías en mi?
- Por supuesto que sí – le dijo la niña – se que saldremos bien de esto – y le obsequio una sonrisa
- Bien, ahora, quiero que me prometas dos cosas: primero, que me dirás tan solo Damon, y segundo, que trataras de no matarme.
- ¿¡NO MATARTE!? – preguntó Elena asustada
- Bueno, no te asustes tanto, al menos vemos que cumplió su segunda promesa – rió Caroline
- En realidad cumplió las dos – les dijo Damon sonriendo – Si me siguen interrumpiendo les quiebro el cuello a las dos
Las chicas tragaron saliva, y se miraron en complicidad jurándose con la mirada no volver a interrumpir.
Damon comenzó a explicarle a Sissi, que mientras se acostumbrara a beber moderadamente de sus víctimas, tendría que beber sangre de vampiro, no era tan beneficiosa como la sangre humana, pero servía para que aprendiera a controlarse. Y el se ofreció de voluntario. Le enseñaría a moderarse, y cuando fuera capaz de controlarse, le enseñaría a alimentarse de humanos.
Pasaron las semanas y Damon apoyaba a Sissi durante todo el proceso. Si bien las primeras veces tuvo que recurrir a la violencia para que le soltara el brazo, tras un par de semanas ya había aprendido a controlarse. Debía beber la sangre de Damon cada vez que sintiera hambre, así se acostumbraría y a la larga requeriría menos dosis. Pasaron del brazo al cuello, para enseñarle a morder sin casi dejar huella y sin desgarrar la garganta del donante. La primera vez, Sissi lo hizo con temor a herir a Damon, pero por fortuna, Damon supo el momento exacto para pasar al siguiente nivel del curso y no correr peligro. Mostró a través de un espejo como realizar una mordida perfecta, mordiendo como ejemplo el cuello de la propia niña. Ella aprendió en un santiamén, probándoselo a Damon mordiéndole su cuello.
Al terminar esos dos niveles básicos del "curso de preparación de los nuevos vampiros", Damon estimó que era hora de pasar a donantes vivos. Damon llevó obligada a una chica al cuarto de Sissi. Ella se sentó en la silla que tenía frente a su tocador, mientras Sissi repetía la escena que practicó con Damon. Realizó una mordida perfecta, y la donante no perdió la vida. Sissi estaba oficialmente graduada del curso de Damon.
Elena y Caroline le miraban estupefactas. No podían creer lo que acababan de oír. Elena pensaba en las veces que, a la fuerza, había bebido sangre de Damon. ¡Y ahora se supone que debía hacerlo voluntariamente!
- Damon, debes estar loco si piensas que Elena va a beber de tu sangre – recriminó Caroline
- Yo les dije, quería conversar con ustedes. Les estoy ofreciendo una solución, pero eso no significa que yo sea su vampidonante. Puedes ser tú Barbie.
- Sabes que eso es imposible Damon. Tomo verbena todos los días por la mañana. Mi sangre sería tóxica para Elena. Stefan y tú tampoco pueden hacerlo por el mismo motivo, así que no le veo el sentido a toda esta historia – chilló Caroline
- Yo dejé de tomar verbena el día que Elena decidió transformarse… pensé que algo así podía ocurrir – confesó Damon algo incómodo – pero si a Elena le molesta, podemos pedir a Stefan que deje la verbena y empezar este tratamiento en un par de días.
Elena lo escuchaba atentamente, y contestó – No puedo seguir esperando más tiempo, tengo que controlarlo pronto – lanzo una mirada a Caroline, de reojo miró a Damon, sonrojándose ligeramente.
- Está bien – contestó Damon – empezamos cuando quieras. Barbie, tú nos acompañas, por si necesito refuerzos.
Con nerviosismo Elena acomodó su cabello, mientras miraba incrédula a Damon, que se estaba descubriendo el brazo para que ella comenzara a beber. Damon mordió su muñeca para que ella solo tuviera que beber, sin preocuparse de cómo encajar los colmillos. Él sintió como Elena comenzó a succionar su sangre con timidez al principio y con una locura febril después. Su rostro se había transformado, y sus ojos, inyectados en sangre lo miraban a ratos. Damon comenzó a acariciar sus cabellos mientras ella se alimentaba, y Caroline les miraba desde una distancia prudente, para no entorpecer el momento.
Elena se sintió saciada con la sangre de Damon, pero no quería dejar de beberla. Damon notó que Elena se estaba pasando de la cuenta, y llamó a su refuerzo
- Barbie! Cuello!
Caroline entendió a la perfección la orden de Damon, y en un segundo, había dejado a Elena en el piso desmayada.
Damon la tomo en sus brazos y la acomodó en la cama. Caroline pudo notar que la muñeca de Damon estaba casi desgarrada, pero comenzaba a curarse prontamente.
- Cuídala mientras bajo por un trago, me quitó mas sangre de la que esperaba – pidió Damon – Subiré luego para esperar a que despierte
Caroline asintió con la cabeza. Damon desapareció por la puerta. Ella solo podía pensar en todo lo que les había contado Damon y en lo increíblemente adorable de su actitud. Sin duda, debía de amar realmente a Elena, como para haber precavido que esto podría suceder. Caroline sonreía mientras miraba a su amiga, a quien incluso le habían puesto entre sus brazos a su amado osito de peluche.
Me sentía en deuda dejando a medias esa historia, aquí la completo. Veremos que pasa ahora con la terapia de Damon.
Gracias por leer!
