Hola a todos muy buenas noches desde Panama, quiero enviarles besos y saludos de verdad que estoy contenta de volver entregarles un nuevo capítulo Hoy quiero hacerles una observación muy importante… cuando lean este capítulo van a notar una diferencia de los demás que se han subido es que ya no encontraran ya más faltas ortografías, en la misma historia en si pues ya tengo office eso me ha animado bastante ya que worpad no sirve para hacer trabajos de universidad y mucho menos escribir, ahora que tengo office estoy tranquila segura que ya la novela no se verá tan distorsionada con las faltas ortográficas que ustedes encontraban en los otros capítulos.

También quiero decirles que para lamentaciones mías How I Can Love You estará parado en un tiempo definido, ya que me tengo que poner a estudiar el manga original de Saint Seiya otra fuentes cercanas con respecto a la historia y volveré a releerme Guerras Doradas para ver el cómo se pueden relatar las historias de guerra y ver el tipo de espacio que estas necesitan… también leeré algo con el anime de Code Geass en algunas cositas, que necesito se pueden agregar a la historia pues me acorde de un comentario que el escritor de Guerras le recalco a DaanaF me pareció que es cierto, ya que el 90% de las historias de esta serie sacando algunas como a Dany, Marion (Adadon Dewitt) y a mi persona que si me pongo a investigar… son mucho yaoi, contenido de les hacen falta mucha investigación y no hay intervención de los dioses, bueno me puse a pensar es verdad lo que dijo el alguna vez ya que él consiguió su cantidad de reviews por ser innovador e investigativo yo por eso también me pondré a investigar muchas cosas sobre el escorpión dorado que necesito saber, de los fuertes castigos de los dioses hacia los humanos. Otro punto que también voy a mencionar es que el ballet ha sido para una fascinación desde que era niña pero tristemente para mi… no tuve la oportunidad de entrar a una academia pues no tenía ¿Quién me llevara y quien me buscara después? Por eso quiero que esta historia involucre cultura, me pareció el ballet era perfecto. Por eso la pieza de Giselle será un baile que les dejara con la boca abierta más teniendo a protagonista a Milo y a Saori. Creo que DaanaF debes acordarte de lo que te había dicho dany en un review me parece que lo apoyo bastante, ya que es verdad que Saint Seiya esta llenísimo de yaoi que en mi persona no me gusta, pero debo respetárselos pues son sus gustos. Sigan escribiendo. Las impulso a seguir, cada uno con su libro ;). Que todo tenemos algo en común nos gusta la serie.

Créanme este capítulo es muy interesante sufrirán más y más por Saori, también les puse una canción que me encanta de Code Geass es Mosaic Kakera es el segundo ending me encanto esta canción, tiene un mensaje muy llamativo que me pareció algo especial que tenía que incluir se las recomiendo búsquenla en YouTube les encantara. Búsquenla.

Abaddon Dewitt: Si sé que odias a Shaina querida créeme más adelante ella se convertirá, en un verdadero problema del cual deberás preocuparte muchísimo, de lo que esa mujer puede ser capaz a llegar hacer… creme solo léelo sabrás. Si quizás Dany pronto tendrán bebes hehehehehe.

DaanaF: Si asi es ya se enteró parte de la verdad así que prepárate que en este capítulo las cosas se pondrá fuertísimas. Solo leelo es que estoy apurada si me dices que tal te parecio. ¿Cuál es tu Facebook después de todo?.

Capitulo No3

Conociendo A Mi Padre

Un nuevo día nace en el santuario de Atenas. Desde muy temprano en el templo de escorpio en los aposentos personales del templo de escorpión. Todos estaban levantados desde temprano para prepararse para el arduo día de trabajo, que tendrían en los interiores del santuario. La pequeña Euphemia se había parado desde muy temprano en la mañana para empezar su primer día en el santuario, en la vida de su padre. Ayer para el había sido un día muy difícil, debido a las constantes cosas que ella le había contado sobre su vida y la de su madre. Durante estos 7 años largos que habían pasado, desde que ella se había ido del santuario.

La pequeña se sentó con su muñeca Patty, en la mesa donde ocupaban su padre y su prometida. Para desayunar, la pequeña observo la mesa con curiosidad el desayuno era variado había de todo aunque no eran los mismo desayunos que se servían en su residencia en oriente que eran dignos de una princesa. Ella allá en su mansión no comía con cubiertos cualesquiera sino con cubiertos de cristal o plata, muy finos para su modesto gusto. La vajilla era cristal. Eran sumamente delicadas, finas y especialmente. Para una reina como lo era su madre y ella. Aquí en cambio los cubiertos eran diferentes no eran los mismos que habían en la residencia Kido no eran de plata eran normales, como las personas que los usaban. Como la vajilla aunque esta se parecía un poco a las vajillas de su casa. El desayuno era variado habían cereales, fruta, panckees, jugo de naranja recién exprimido. Euphemia siguió observando todo en la mesa, como analizando cada detalle de la vida de su padre. Que sin percatarse que Milo le había colocado un plato con tostadas, cerezas, huevos revueltos y un jugo de naranja especialmente servido para ella. Sin embargo Euphemia sé que le quedo viendo y sonrió.

- Gracias.- fue la respuesta de la pequeña. Que sonrió ante el gesto amable de su padre.- No hay de que.- pronuncio Milo. Euphemia parpadeo ante la cortante respuesta de su padre. Eso preocupo a la pequeña que sintió las palabras, de Milo que la entristeció.- Oye sé que estas molesto pero de verdad no era mi intención aparecerme así, de verdad. Yo solo quería conocerte papa... no digo... Milo.- corrigió ella. La pequeña se sentía triste.

- No estoy molesto es que... no importa. Todavía hay cosas que quisiera preguntarte pero antes, yo tengo que hablar con Saori. Ella me tiene que aclarar algunas cosas. Dime Euphie ¿Tu madre sabe que estas aquí?- pregunto sin discreciones sorprendiendo a Shaina que, se le había caído el pedazo de pan que pretendía llevarse a la boca. Euphemia negó con evidente tristeza.- No, no lo sabe ella cree que estoy en oriente. Las personas que me dieron la oportunidad de venir hasta fueron mis tíos Aioros, Ramanthys, Daenerys y mi tía Artemisa. Es que pude venir a conocerte.- le aclaro la niña pestañeando.

- Genial ahora lo que nos toca a nosotros dos, pues somos niñeros de la pequeña.- se molestó Shaina al escuchar la declaración de Euphemia.- Lo que nos tendría que faltar que la maravillosa diosa Athena, sea irresponsable no sepa ¿Dónde está su hija?- siguió hablando, muy despectivamente de la diosa lo que molesto a Euphemia. Que inmediatamente reacciono al saber que esa mujer estaba hablando mal de su madre.- Cállese la boca señora, eso es mentira mi mama es muy responsable. Ella toda su vida ha estado pendiente de mí, desde que ella tenía 15 años de edad... jamás me ha abandonado. No le permitiré que sigas hablando cosas horribles, de mi mama.- se molestó la pequeña e incluso sorprendiendo a Milo a Shaina. Que juraron ver a Saori reflejada en ella. Tenía su mismo carácter, lo que la hacía verse impotente.

- Shaina.- llamo Milo.- te pediré un humilde favor. Deja de expresarte así de Saori. Por qué sigues así, te juro que te lastimare.- Shaina se sorprendió ante aquellas cortantes palabras que Milo, le había enunciado al proteger la integridad de Saori. Incluso al frente de su hija, una niña que apareció de la nada a su vida hace 7 años atrás. Euphemia no pudo evitar sonreír ante las palabras de Milo.- No puedo creer esto Milo, vas a defenderla no tienes ni un día de conocerla, ya defiendes la integridad de ella y de Saori. Vaya sabes que mejor me voy nos vemos en la hora de almuerzo.- se quejó Shaina molesta que se paró con cierta violencia de la mesa. Obligo a la niña a abrazar su muñeca del miedo, se encorvo en la mesa. Observo con cierto recelo el cómo Shaina se iba del piso residencial.

Milo soltó un suspiro de molestia ya se estaba cansando de sus constantes discusiones con Shaina, tal vez su amigo Camus tenía algo de razón debería de cancelar su compromiso con Shaina. Las cosas entre ellos no estaban bien, pero ahora se vinieron a complicar más con la llegada de Euphemia a sus vidas. De enterarse de una manera forzaba que la tuviera una hija con Saori. Una de la cual nunca tuvo conociendo alguno, desde hace años. Ahora quería conocer todos los detalles de la vida de la pequeña.

- Gracias por defenderme la figura de mi madre. Yo sé que a pesar de todos, estos años tú sigues pensando en ella.- sonrió con ternura la pequeña.- No tienes de que preocuparte a pesar de todo, los años que han pasado. Yo jamás mancharía el buen recuerdo de Saori. Pero necesito conversar con ella... hay muchas cosas que necesito saber, de con respecto... a lo de tu existencia.- se quejó Milo. Pero la niña se horrorizo le negó con la cabeza. Lo que comenzó a preocupar a Milo.- No, no lo que menos mi mama debe saber que estoy aquí. Ella jamás me hablaba de ti, yo jamás de sus labios escuche... una palabra sobre tu existencia.- la pequeña bajo la mirada con tristeza.

- ¿Qué quieres decir?- pregunto Milo ya interesado, en saber, un poco más de esa historia que Euphie decía. La pequeña comenzó a hablar.

- Desde que tengo uso de mi razón, cuando yo llegue a este mundo... mi mama nunca quiso que supiera de tu existencia siempre buscaba la forma que nadie me hablara de ti o que si yo le preguntaba ella simplemente desviaba el tema para que no supiera absolutamente nada y con la excusa que, según ella... si me enteraba de que tú eras mi verdadero padre. Saldría lastimada como ella. Cuando era una joven de 14 años de edad.- agrego la pequeña con tristeza.- Ella me dijo que tu existencia solo me causaría problemas. Ya que cuando ella era joven ella, pero no me quiso decir que paso entre ustedes pero solo menciono, que supo algo que tu sabias... solo sé que ella me dijo que tu habías jugado con sus sentimientos.- sentencio ella. Milo se sorprendió.

- ¿Qué?- pregunto Milo con incredibilidad. El no había podido creer las palabras de la pequeña referente a Saori. Pero la pequeña alzo su mirada lo que sorprendió más a Milo, al ver seguridad en sus palabras. Lo que obligo a Milo a pararse en dirección al teléfono de su residencia. Lo horrorizo a la niña.- ¿Que estás haciendo?- pregunto ella con voz temblorosa. Milo agarro el teléfono, comenzó a marcar.- ¿Que se supone que estoy haciendo? Le voy... marcar a Saori, necesito hablar con ella. Me tiene que aclarar muchas cosas.- le explico Milo, para su tranquilidad se escuchó una voz.- Comuníqueme con Saori Kido, inmediatamente. Japón, Cuidad de Tokio.- le dijo Milo. Euphemia estaba sorprendida por la valentía de su padre.

- Halo.- se escuchó la melodiosa voz de Saori en la otra línea, desde Oriente. Milo contesto.- Saori soy yo Milo.- anuncio Milo. Solo pudo escuchar al otro lado de la, línea un profundo y sombrío silencio.

...

- Halo.- se escuchó la melodiosa voz de Saori en la otra línea, desde Oriente. Milo contesto.- Saori soy yo Milo.- anuncio Milo. Solo se pudo escuchar al otro lado de la, línea un profundo y sombrío silencio.

Saori se sorprendió al escuchar esa voz... ¡Era su Milo después de 7 años le hablaba a ella! El teléfono se le había empezado a resbalar de sus finas manos, al escuchar esa impotente y poderosa voz que la había cautivado hace ya 7 años largos años. Atrás. Sus ojos comenzaron a cristalizarse, de una manera involuntaria. De sus grandes orbes azul zafiro. Esa era la voz que ella en lo más profundo quería escuchar, pero su orgullo le decía que no podía tener esos pensamientos. Le recordaba que él le había destrozado su corazón cuando ella tenía 14 años de edad, que además le recordaba con cierta frialdad que ella era una mujer comprometida. Con un hombre que ella jamás debió dejar de amar, por años. Seiya de Pegaso. Pero no podía evitarle a su corazón un momento de felicidad al escuchar esa voz, antes de contraer nupcias con Seiya.

Con las manos temblorosas recogió bien su teléfono, lo pego al oído. Ella sentía que un nudo en su garganta que le impedía poder articular, con cierta facilidad las palabras. Sentía que su voz no podía salirse de la garganta, tampoco sentía su cuerpo. Con un movimiento casi involuntario pronuncio.

- Milo.- Y los ojos de la diosa empezaron a humedecerse.- Saori hasta que por fin te dignas a contestarme después de estos 7 años, que han pasado... que no has contestado ninguna de mis cartas, las llamadas de cosmos. Mis llamadas telefónicas.- agrego con sarcasmo y frialdad. Lo que sorprendió a Saori. Pero a la vez la molesto, mucho al escuchar ese tono tan característico de él. Tan arrogante, autoritario y especialmente... dominante.

- No te atrevas a hablarme en ese tono Milo, me escuchaste, Tu escasamente tienes derecho a reclamar aquí. Ahora me gustaría saber a ¿Que se debe tu llamada?-. Le pregunto la joven con frialdad y una falsa voz. Aquellas palabras sorprendiendo a Milo, que se quedó estupefacto.

El jamás desde que conoció a su diosa, la había escuchado referenciarse al de esa manera. Con un tono muy seco pero con una frialdad que lo sorprendía mucho. Se sentía perturbado al escuchar ese tono de voz que Saori usaba. Ese no era su tono de voz que el había escuchado hace años atrás. Normalmente el tono de voz de su diosa era bondadoso, melodioso, dulce a veces algo quisquilloso por su edad. Pero especialmente tenía una suavidad que lo acobijada en sus brazos. Ese tono que había escuchado ahora era diferente era seco, frio, soberbio y altivo. Tan parecido al suyo. Le hacía preguntarse ¿Que le había sucedido a la dulce y amorosa Saori? ¿Qué tanto que en ella cambiado? El necesita verla. Saber... donde estaba la Saori de la que él se había enamorado.

El seguía tan sumiso en sus pensamientos, como tratando de hallar una respuesta al cambio tan radical de Saori. Que escucho su voz de nuevo que lo obligo a horrorizarse.

- ¿Porque me estas llamando? Hay algo que debamos discutir tú y yo por si quieres hablar, te advierto desde ya que no tengo nada de qué hablar contigo Milo. No tengo tiempo para escuchar tu voz después... de 7 años.- se quejó ella en un tono acusativo. Milo una vez más volvió a impresionarse. Pero recupero la compostura aquellas palabras le habían molestado.- Pues yo lo siento mucho Saori, perdona que me tardara... 7 años... para llamarte. Aunque aquí estamos en la misma equivalente... así que no te quejes. Pues la que me debe demasiadas explicaciones eres tú... por qué no me dijiste que estabas embarazada. Que tenías una hija mía de 7 años de edad que no sabía de su existencia hasta ayer en la noche.- le grito Milo sumamente molesto con una violencia increíble que sorprendió a Saori. Al otro lado de la línea.

- ¿Qué?- fue la respuesta de Saori. Que estaba sorprendida al saber que Milo sabia la existencia de Euphie... eso la ico pensar... que eso significaba que...-. ¿De qué hablas Milo? ¿Qué hija me estás hablando? Ahora te atreves a profanarme diciendo que tengo una hija...-. Pero violentamente fue interrumpida.- ¡No me mientas Saori! ¡Euphemia esa niña de 7 años de edad de hermosos cabellos rosas, ojos azul violeta me trajo una prueba de paternidad! ¡Qué resulto ser cierto! ¡No me mientas exijo una explicación! No te ordeno que me digas, como fue que nunca me entere que tenía una hija contigo Saori. Quiero la verdad.- exclamo con violencia que inconscientemente golpeo la mesa con fuerza. Sorprendiendo a Euphemia, al ver a su padre gritándole a su madre. Lo que avergonzó a la niña. Milo pudo escuchar al otro lado de la línea, un sozollo. En Japón, en la oficina. Saori se le humedecieron más, sus preciosos ojos.

- Yo... mejor no hablemos de este tema por teléfono Milo, menos delante de mi hija. Pero lo único que si te puedo decir, es que si te decía que yo estaba embarazada tu jamás... me hubieras aceptado que esa hija que yo cargaba en mi vientre. Hace 7 años atrás, era hija tuya.- acuso Saori con una voz fría. Para tratar de ocultar las tremendas, ganas de llorar que ella tenía, al escuchar la voz de su amado después de tantos años. Milo sentía en el interior de su corazón, que algo le había pasado a su Saori... ella estaba cambiada totalmente. No necesitaba saber ¿que estaba sucediendo? No su hija le debía muchas explicaciones. Se escuchó un sollozo al otro lado de la línea, en segundos la línea se cortó.

- Saori.- llamo él. Pero sin embargo fue demasiado tarde para el, la llamada había sido cortada antes que él se hubiera dado cuenta. Ya no se escuchaba la melodiosa voz de Saori. Euphemia se bajó de la silla de la mesa donde ella estaba sentada con cuidado, agarro su muñeca camino en dirección hacia Milo.- Lo que escuchaste por el teléfono es una de las tantas razones... por la cuales estoy aquí. Espero que puedas ayudarme a que mi madre encuentre el coraje necesario... para que no se case con Seiya.- concluyo la pequeña con lágrimas en los ojos. Milo se horrorizo ante aquella revelación, que la pequeña había enunciado.

...

En Tokio, en la amplia oficina de la mansión Kido. Saori había dejado el teléfono en su lugar después de haber tenido que escuchar a esa voz tan fuerte, soberbia y profunda que siempre le aquejaba el pensamiento... desde hace 7 años, que no le dejaba el pensamiento tranquilo. Esa era la misma voz de Milo. Que de tantos años de no escuchar esa voz tan profunda y varonil que su corazón se negaba a olvidar. Hoy de tanto tiempo de un silencioso sufrimiento que le acompañaba todos los días de su vida. Por no poder escuchar esa voz. Milo reaparece en su vida después de tanto tiempo de estar ausente.

Él había llamado el día de hoy después de tanto tiempo y sufrimiento silencioso en su corazón, con un sentimiento de molestia en su voz con el propósito de que ella le explicara la existencia de una preciosa niña que se había aparecido de la nada en su vida anoche... en los aposentos personales del templo de escorpio. Afirmando que ella era hija de él y de su madre Saori Kido. Que se la había cambiado por completo. Saori se trató de aguantar las desquiciantes ganas de llorar, pero su mente le obligaba a no llorar... le decía, que no tenía que derramar una mísera lagrima por él. De nuevo como lo había hecho ya hace años atrás. Tenía que ser fuerte, enfrentarlo después de tantos años. Aunque eso significaba ir al santuario a buscar a su hija, traerla de regreso. Tener que enfrentarse a su amor del pasado, al cual ella no había podido olvidar. Tenía meditar bien la situación que ahora su hija Euphemia la había metido, a las dos, en una situación comprendedora. Lo último que ella había deseado que su hija quisiera ir con voluntad propia al santuario a conocer a su padre.

La puerta de su amplia oficina en la residencia se abrió, mostrando a una de las sirvientas de la servidumbre de la mansión, que venía empujando un carrito con diversos platos de comida especialmente hechos para la dueña de la casa. Saori al ver a su sirvienta que había entrado ella inmediatamente desvió la mirada para la joven, no observara las lágrimas que bañaban su bello rostro. La doncella con una sonrisa cálida dibujada en su labios la observo le dedico una reverencia que Saori simplemente…. Devolvió con un leve asentimiento de cabeza. Con el gesto que le dedico a la doncella con su cabeza le permitió que le sirviera el tan esperado almuerzo que se suponía que hace unos minutos debía haber llegado a su oficina y a su persona. Saori simplemente en estos momentos estaba tan concentrada en sus pensamientos poco gentiles sobre Milo, que no tenia deseos de reprender a su doncella por haberle traído su almuerzo, tarde ella sabía que… a lo mejor el almuerzo pudo haberse retrasado por alguno inconveniente sin importancia.

Solo se dedicó a contemplar el como la doncella con sumo cuidado y delicadeza le servía la comida, del carrito que ella había traído especialmente con diversos platos. Con una mano ella le suplico a la doncella que ya no se preocupara por servirle tanta comida que ella se encontraba satisfecha con el plato que ella le había servido. La doncella con una sonrisa le dedico una reverencia excusándose que tenía que retirarse, en dirección a la habitación de a lado. A la segunda sala de estar para atender a los invitados de la mansión. Saori ya sabía a quienes se referían…. A Ramanthys y Daenerys. La joven de la cabellera morada asintió le permitió retirarse a servirle a sus invitados. Siguió a la doncella con la mirada hasta la salida, de su oficina para luego ver el como ella se perdía en el pasillo.

La joven ya asegurándose que ya se encontraba completamente, sola en su despacho. Trato de debatirse en su interior, si permitir dejar florecer sus sentimientos de tristeza por lo que había ocurrido hace unos minutos o mantenerse impasible, como lo había hecho durante todo este tiempo. Era una guerra constante que la aquejaba a todo momento, la tenía ya sumamente agotada. Todos los días su mente y su corazón se enfrascaban en una terrible discuccion que jamás terminaría a menos, que ella decidiera tomar las riendas de esas discusiones que se formulaban en su interior. Su mente siempre le recalcaba de una forma bastante fría e impasible que ella debía olvidar a Milo, casarse con Seiya que el después de tantos años…. Aun seguía amándola a pesar de que ella había decidido escoger a otro hombre, de los desplantes que ella le había causado. Pero simplemente no podía amar a Seiya más que a un hermano. Mientras que su corazón, él le decía muchas cosas que la confundían mucho.

Le decía muchas cosas confusas que la lastimaban en vez de reconfortarla lo que hacía era lastimarla, más de lo que ella estaba. Lo que su alma podía soportar, no quería sufrir otra decepción. Le daban dos opciones la primera era olvidarse completamente de Milo a través de esta unión, que enterrara el pasado en lo más profundo de su alma, que empezara una nueva vida y darse la oportunidad de estar con Seiya. Tratar de volver a enamorarse de él, como lo había hecho en el pasado. La otra opción era aún más dolorosa para ella, que siempre rondaba en sus pensamientos… que perdonara a Milo le diera una segunda oportunidad para que los dos pudieran ser felices, aunque ella sabía mejor que nadie que eso era muy complicado. Debido a sus personalidades y a los roles que ellos llevaban en sus hombros. Dándose una segunda oportunidad de olvidar lo que había sucedido entre ellos dos, pero aun así ella no se podía dar el lujo de perdonarle a Milo haber… jugado con sus sentimientos aquellos instantes de la vida cuando era una niña de 14 años de edad. Como todos los días la lucha interna entre su mente y su corazón. E ignoro por completo la comida que le habían servido hacia unos minutos.

En la sala de estar que estaba a lado del despacho de Saori, la historia era completamente diferente a lo que la dueña de la mansión vivía con sus emociones, mientras que Daenerys con cierta preocupación comía con delicadeza a su esposo comer de los más lo tranquilo ignorando los pensamientos que aquejaban su pensamiento. Cerraba sus ojos intentando tranquilizarse lo más que ella podía, para no poder sucumbir a esos pensamientos que ella tenía con respecto a la relación de los padres de Euphemia. Su pequeña muñequita. Al cerrar sus ojos involuntariamente su esposo Ramanthys lo había notado… dejo la copa de vino que pensaba llevarse a la boca al observar a su esposa fijamente.

-¿Dany te ocurre algo?- se escuchó la concentración de la rubia se rompió inmediatamente al escuchar la voz de su esposo llamándola, obligo a la joven de la cabellera rubia platinada abrir sus bellos ojos para observar a su esposo. Que no dejaba de mirarla tan fijamente, con esa mirada tan penetrante que él tenía que incluso intimido un poco a Daenerys.- Ramanthys.- llamo ella.- No me mires de esa manera, que me haces sentir muy incómoda, con esa forma de mirar… que a veces tiendes a usar con los demás.- se quejó ella con la mirada que le dedicaba su esposo. Ramanthys alzo una ceja como señal de arrogancia al ver a su esposa, quejándose de su mirada.- Mujer deberías estar acostumbrada a que te vea de esa forma, llevas casada conmigo 5 años no se ¿Cómo no te acostumbras a mi mirada? Es enserio Daenerys que no te entiendo a veces. Aunque eso no era lo que te iba a preguntar… yo quisiera saber por curiosidad ¿Qué estás pensando? Que te tiene tan concentrada en ti misma.- le pregunto el de la cabellera rubia.

- Bueno… lo que sucede realmente es… yo… ¿Tú crees que la señorita Saori algún día logre perdonar al señor Milo, por lo que le ico?- se preguntó ella en voz alta sorprendiendo a su esposo, que desvió la mirada aparentemente él no tenía la respuesta a su pregunta.- Eso no lo sé mujer, créeme si se pudiera detener el tiempo unos minutos para poder… enmendar los errores del pasado. Sería beneficioso… pero no creo que Athena se ve más que decidida a contraer nupcias con Pegaso.

- Lo sé pero, no me parece justo lo que está haciendo el señor Zeus con su hija. En cierta medida ciento que la está castigando de haber cometido una ofensa, enorme… acaso ¿Un hijo es una ofensa para un padre? Por el error que cometió su hija, siendo muy joven. En mi opinión personal pienso que Euphie es un regalo de dios, ella es la niña más encantadora que jamás haya visto. Merece conocer a su padre, es que ¿Soy egoísta al brindarle esa felicidad?- la voz de Daenerys se quebró sorprendiendo tanto a su marido, al ver a cuanto escalaba el amor que sentía Daenerys por la pequeña Euphemia. El también adoraba esa niña él no podía explicarlo a veces, pero el mantenía su distancia con respecto a la situación tan alarmante de la pequeña y de la diosa Athena. El sentía empatía por ellas. Daenerys siguió hablando mientras las lágrimas traicioneras caían por su delicado rostro.- Quisiera poder traer a Milo de escorpión aquí para que se reencuentre con Saori, pero eso sería… perdóname no debí expresarme de esta manera. Deje mostrar a flote lo que yo sentía.- la joven se limpió las lágrimas que adornaban, su rostro.

- Oye el que te expreses de esa manera, me es preocupante. Ya me estoy empezando a preocupar mucho, con esta declaración que has dicho, me das a entender que quieres una hija así de educada y tierna como Euphemia.- declaro el de Wyven lo que sorprendió mucho a la joven, se ruborizo al observar que ya su esposo se había dado cuenta. De las ganas que ella tenía de ser madre.- No es que…. Bueno es cierto que si me gustaría convertirme en madre. Yo sé que tú nunca me vas a abandonar Ramanthys, créeme yo si soy feliz a tu lado. Pero Saori es la que más desgracias ha sufrido.- insistió la joven con dolor y Ramanthys se paró de su asiento para sentarse a su lado, jalarla a su regazo permitir que la joven del oráculo de Delfos pudieran llorar tan tranquilamente en su regazo.

Ramanthys entendía mejor que nadie a su esposa, que a pesar de esa fuerte apariencia que su esposa demostraba ante todas las personas con la que a diario, ella tenía que lidiar en el templo de Apolo como oráculo de Delfos se encerraba una mujer que tenía sentimientos muy nobles y sensibles a las personas que ella apreciaba con todo su corazón.

Saori y Euphemia, eran una de esas personas que Daenerys apreciaba bastante, pero principalmente la cual sentía empatía por Saori que la joven del oráculo apreciaba bastante, ella en cierta medida le lastimaba todo lo que a la diosa de la sabiduría le estaba ocurriendo… ella al menos quería darle un poco de felicidad a la pequeña Euphemia para que al menos conociera a su padre, como la pequeña lo había pedido en el templo de Delfos todos sus cumpleaños. Cada vez que su madre la llevaba para pedir su deseo de cumpleaños especialmente concedido para ella, como Apolo se lo prometía todos los años. La joven siguió llorando en los brazos de su marido, que la consolaba trata de ayudarla pues ambos sabían que lo que venía no era muy grato para Saori.

En el recinto principal que conducía a la cámara del maestro, a sus aposentos personales. El caballero Milo venia subiendo las escaleras del templo con Euphemia que iba detrás de el a toda prisa, para tratar de alcanzarlo con su muñeca en la mano la pequeña se sentía cohibida ante las miradas de todas las personas que la posaban en ella al ver a la pequeña niña de cabellos rosas que era conocida por todos como la sacerdotisa de la diosa Athena con sus escasos 7 años de edad.

Cuando ellos habían estado subiendo las escaleras del resto de los templos de los caballeros dorados, que conducían a los aposentos del patriarca. Varios rumores comenzaron a formarse en dirección a la pequeña de cabellos rosados que se escuchaban como susurros muy bajos para que el caballero de escorpio no escuchara nada pero la pequeña si y que la asustaban la obligaban a pensar que a lo mejor… todos ya se habían dado cuenta que el hombre de la cabellera desordenada de un azul profundo era su padre. Aunque en el interior de su pequeño corazón la niña estaba sumamente agradecida con sus tíos por haberle dado la oportunidad a ella de conocer a su padre, simplemente no podía evitar esos sentimientos de felicidad de saber que era… tan idéntica a su padre. Los dos llegaron hasta una gran puerta de bronce, los dos se detuvieron frente a dos soldados que al observar a Milo, hicieron una respetuosa reverencia abrieron la gran puerta para el gran poderoso caballero de escorpio lo dejaron pasar, pero se mostraron curiosos al observar a la pequeña… Euphemia que se cohibió al ver las miradas de los soldados que posaban en ella. Simplemente la dejaron pasar se fue corriendo abrazando su muñeca. Euphemia abrazo su muñeca atemorizada por las impotentes miradas, que los soldados le dedicaban a la niña que la obligaron a acelerar el paso lo más rápido que ella podía, del miedo que sentía en su ser después de todo… la niña no conocía en su totalidad al santuario ya que no lo frecuentaba tanto.

Cuando entro al impotente salón de la cámara del patriarca, en sus aposentos personales. La niña siguió buscando a su padre con la mirada en todo, el salón que estaba iluminado por un precioso candelario de un oro puro, con preciosas decoraciones, continuo con la búsqueda de su padre con la mirada pero no lo encontró, esa entristeció un poco a la niña pues quería estar a lado de su padre el tiempo que se pudiera, ya que tendría que regresar muy pronto a oriente. Continuo con la búsqueda de su padre por los aposentos pero no simplemente no lo encontraba en este impotente templo… pero la pequeña estaba tan sumisa en sus pensamientos que no se había percatado del peligro que se le acercaba, en una milésimas de segundos choco con una fuerte pared de músculos que la ico caerse de un sentón al suelo y tirar su muñeca al suelo por el fuerte impacto del fuerte objeto, obligando a la pequeña de la cabellera rosa sobarse la cabeza constantemente a una velocidad increíble.

Unos ojos azul profundo, miraron fijamente a la pequeña que se había caído al suelo.

-Discúlpeme pequeña damita ¿Se encuentra bien?- pregunto una voz poderosa pero infantil a la vez, de un preadolescente. Obligando a la niña abrir sus bellos ojos azul violeta que observaron fijamente, a un niño de no más de 12 años de edad, de cabellera castaña cobriza con destellos rubios sus cabellos eran ondulados que le llegaba hasta los hombros, ojos azul profundo, facciones infantiles, cinta rojas en su frente y ropa de entrenamiento. Observo la serena y cálida mirada del joven. La niña se quedó embelesada al ver su impotente apariencia, que obligó al joven sentirse cohibido, la pequeña se dio cuenta de su acción se ruborizo de la vergüenza.- Si… me encuentro bien, muchas gracias pero debo retomar mi búsqueda… necesito encontrar a mi padre.- concluyo la pequeña que se paró del suelo con delicadeza digna de una dama de sociedad, con sus finas manos de niña se limpió la mugre de su vestido. Él se le quedo viendo con curiosidad esta niña era un espectáculo de persona. El pequeño se percató de la muñeca que estaba sobre el suelo se la tendió a la pequeña que agradeció. La acepto.

-Gracias eres muy amable señor.- agradeció la pequeña contenta al ver al joven, aunque todavía tenía las mejillas ruborizadas de un gentil rosa como el color de su cabello. El niño de 12 años alzo una ceja de asombro, al ser llamado señor por la pequeña. Aclaro la garganta con voz solemne le aclaro a la pequeña.- ¿Señor? No soy un señor son un joven, pequeña damita tengo 12 años de edad.- corrigió. La niña pestañeo confundida.- Discúlpenme no sabía que usted era un niño como yo para mostrar, mis más sinceros respetos. Enmendare mi error presentándome me llamo Euphemia Shaula Kido tengo 7 años de edad.- se presentó lo más formal posible e ico una reverencia. El niño asintió impresionado por los refinados modales de la pequeña- Tienes unos modales dignos de la realeza, pequeña Euphemia. Pareces una princesa, yo me llamo Sísifo soy aspirante… a la armadura de Sagitario.- se presentó el halagando los modales de la pequeña.

Que en verdad parecía una princesa de aires europeos, de esos libros de historia que a veces leía en la biblioteca en sus ratos libres después de sus entrenamientos como caballero dorado con su maestro Aioros. Era una niña tan hermosa, que le había atraído inmediatamente. Se dedicó a contemplarla era tan hermosa como su diosa, hasta el podría… jurar que tenían cierto parecido ya que la niña tenía las misma hermosas facciones de su diosa. Tan delicadas y aniñadas que le daban un aire de inocencia.

La pequeña le agradeció a Sísifo que si podría ayudarla hasta llevarla hasta el despacho del patriarca pues allí, se encontraba su padre. El asintió la escolto hasta el despacho de su maestro. Que a lo mejor estaba hablando con el impotente caballero de escorpio.

-¿Por qué prefirieron ocultarme a mis espaldas que mi diosa estaba esperando una hija mía? Que después de 7 años esa niña me venga con una prueba de paternidad. Por qué ella se cayó eso, esa niña que está aquí es mi hija no la conozco para nada… además ¿Cómo es eso? Que Saori está comprometida en sagrada matrimonio con Seiya. Ella no se puede casar con el.-se quejó Milo esperando una respuesta del patriarca, que lo estaba observando con absoluta calma cada una de las quejas que Milo, le daba. Aioros soltó un fuerte suspiro de molestia él sabía que Milo estaba, en todo su derecho de reclamar el gran secreto oculto, que el había decidido mantener en secreto… por las ordenes de su ilustrísima Zeus. Aioros al observar que el caballero de escorpio había terminado, de quejarse pudo responder a las preguntas. Aclaro su garganta le comento.

- Milo… yo entiendo todas tus frustraciones sé que has pasado por una impresión enorme por lo que había ocurrido en tu templo ayer, la llegada inesperada de Euphemia a tu vida eso lo entiendo créeme que entiendo tu pesar. Pero… hay un secreto oculto en todo esto. Fueron órdenes de su ilustrísima Zeus, que no te dijéramos nada sobre la existencia de tu pequeña hija Euphemia.-. Agrego con voz solemne aunque en su interior se sentía, triste no era capaz de contarle a Milo. Todo lo que Saori había sufrido esos meses de embarazo estando encerrada, en un convento de monjas.

Entonces se le vino a la mente un recuerdo que a él no le gustaba recordar para nada, que siempre guardaba con tristeza en lo más profundo de su pensamiento para tratar de bloquear ese recuerdo hace muchos años atrás cuando su diosa estaba embarazada, en el convento en los altos de Suiza. Con solo recordar el dolor de ese fatal día verla, postrada en una cama de hospital con el riesgo de aborto espontaneo. Lo que provoco que desviara la mirada, él no se atrevía a relatarle a Milo todo lo que Saori había tenido que pasar.

Él se había prometido desde lo más profundo de su alma desde que ese día, que jamás le comentaría a Milo lo que su diosa tuvo que pasar con ese embarazo. Pero Milo se mantuvo desde su posición observando fijamente a Aioros desde lugar esperando que su ilustrísima enunciara alguna respuesta relacionada con las constantes preguntas que el había formulado, pero ninguna había obtenido respuesta alguna. Lo que comenzó a impacientar desde ya hace unos minutos, pero su sabiduría le pedía que fuera prudente que actuara con cautela no tratara de sucumbir a la violencia como él estaba deseando desde ya hace, unos minutos. Aún continuaba esperando alguna respuesta del joven de la cabellera castaña que suspiro con tristeza, observo a Milo fijamente le asintió pidiéndole que se sentara para que pudiera explicarle mejor las cosas.

En el templo de Piscis en el gran jardín floral donde estaban ubicadas las preciosas rosas reales, que se encontraban a las finales del templo de Piscis. El caballero de la cabellera turquesa observaba con cierta tristeza el precioso lienzo del día que se observaba en el precioso cielo azul del día, con una nostalgia enorme. Muchos recuerdos nostálgicos le habían aquejado el pensamiento entrando sin permiso a su corazón, muchos de ellos eran cuando por accidente. Camus los había descubierto a los dos a él y a Saori en el aeropuerto de Suiza en el lobby del mismo. Cuando por accidente los dos habían entrado con la pequeña Euphemia recién nacida en los brazos de Saori. Ambos estaban esperando el avión privado de los Kido que los llevaría a Oriente. Para que la diosa pudiera volverse a instalar en su hogar con su hija.

Recordó ese día como si fuera ayer, como olvidar la expresión de Camus al observar a Saori, sosteniendo una preciosa bebe de cabellos rosados, ojos azul violeta que dormitaba en sus brazos.

Aeropuerto Internacional De Suiza, Miércoles 21 De Octubre De 1990. Lobby Del Aeropuerto.

Ese mismo día en la mañana Saori por fin le habían dado de alta en el hospital donde ella estaba internada dio a luz a su preciosa hija, Euphemia. Era un encanto de bebe tenía un precioso cabello rosa, ojos azul violeta que habían enamorado a las enfermeras de la sala de maternidad que habían atendido a la hermosa bebe, se enamoraron de ella desde el primer momento. Según una de las tantas enfermeras que atendían la zona de maternidad que se encargaron de su estado, ayudando a Saori asistiéndola durante el parto que duro casi tres días… por ser madre primeriza.

Por ser una niña que su parto le duro tanto tiempo, lo que entristeció mucho a las enfermeras que la atendían, que escucharon su historia y se conmovieron ya que… a pesar de que luciera como una joven de 20 años de edad, sin embargo no lo era… una niña que iba a dar a luz a otra niña a un más pequeña que ella. Los dos entraron al lobby de espera para esperar que el jet privado de la familia de los Kido, aterrizara en la pista se presentara en el tablero que mostraba los vuelos que aterrizaban en las pistas. Saori había entrado al lobby con Afrodita que sostenía unos grandes arreglos florales que las monjitas que eran compañeras de Saori, las jóvenes compañeras estaban contentas de saber que ella dio a luz a una hermosa niña y que estaba saludable e incluso su padre Zeus quien no estaba de acuerdo con el nacimiento de esa pequeña criaturita que se suponía que era un insulto para él y para los dioses mismo el que Athena se haya unido con un humano para procrear un hijo eso iba en contra de las leyes del olimpo.

Simplemente no se podía resistir ante la inocencia de ese ser recién nacido que estaba libre de maldad, era un ser puro y difícil de tentar en la maldad, lo que le había conmovido el corazón. Dándole un nuevo sentimiento que el jamás pensó que tendría hacia ese infante… amor paternal de abuelo hacia los hijos de sus hijos. El orgulloso abuelo le enviado un precioso peluche como presente a su hija como regalo de bienvenida para su hija Euphemia. Lo que alegro a la diosa sintiéndose más tranquila al saber que su padre al fin había aceptado a la pequeña. Afrodita con cuidado le ayudo a Saori a sentarse mientras sostenía a la recién nacida que dormía plácidamente en sus brazos lo que obligo a Saori, acomodarle bien las cobijas con una sonrisa en su rostro, ella se inclinó con delicadeza le beso la cabeza a la recién nacida. El caballero se sentó a su lado los dos se dedicaron a conversar un poco y a esperar a que el jet llegara.

Aunque lo que ellos jamás se imaginaron, que en el mismo lobby donde ellos estaban se encontraba Camus uno de los doce caballeros dorados, que venía de regreso de una de las tantas misiones que se le había concedido en el santuario hace unos dos meses atrás. Pero no eran las misiones ordinarias que se acostumbraban a ordenar, esta era sumamente especial… se le había ordenado a Camus siendo uno de los más intelectuales del santuario el ser instructor de francés a nivel de educación superior en un colegio en Suiza, especialmente para señoritas de alta sociedad. Esperaba tranquilo el huelo que lo llevaría a Grecia de regreso a su hogar en el santuario de Atenas… se acomodó mejor para seguir su lectura pero de pronto hubo algo que lo alerto, un cosmos que se le hacía familiar no eran dos cosmos que el conocía muy bien. Lo que obligo a dejar su lectura a un lado.

Buscar con la vista aquellos cosmos que le eran tan familiares, se preguntaba de ¿Qué hacían en Suiza? Lo más sorpréndete en un aeropuerto siguió en su búsqueda, tan sumiso en esos cosmos asombrosamente uno tercero y observo la primera fila del lobby a dos personas que se le hacían bien familiares… tenían la cabellera turquesa y morada, tan parecidos a esas dos personas que el conocía pero… la se dio en definitiva su respuesta cuando se escuchó en el tablero el apellido de su diosa. El apellido humano de ella, Kido pidiéndole que se presentara en el vagón ya que su jet había llegado a recogerla. El joven se paró con cierta violencia al escuchar que habían enunciado el apellido.

No era lo más asombroso de todo, lo que lo sorprendió mas fue que Afrodita se había parado con cierta facilidad agarro muchos adornos, arreglos florales pequeños y un osito de peluche para dárselos a dos hombres que estaban de servidumbre de la familia Kido, que cogieron los obsequios las maletas de la diosa… para cuando su diosa se levantó quedo horrorizado al ver que en sus brazos ella sostenía una niña una preciosa bebe, que tenía la misma mirada que su querido amigo Milo. Una mirada que era tan penetrante y fija que a veces, intimidaba a las personas. Camus corrió a su dirección balbució sorprendiendo a la diosa. Que se paró en seco con la bebe en brazos. Logro susurrar.

-Camus.- fue lo único que ella logro articular, al observar al caballero dorado de la cuenca.- Señorita Kido, usted aquí… eso quiere decir que esa niña que tiene en los brazos, es hija de Milo. Responda por favor.- respondió Camus sumamente sorprendido al ver a la bebe, en los brazos de su diosa que lo observaba con una sonrisa. Saori desvió el rostro tratando de ocultar sus lágrimas comenzó a caminar con la bebe en brazos en dirección a la salida del lobby, al vagón donde estaba su jet Camus corrió en su dirección Afrodita fue detrás de él.

- ¡Señorita Kido espere! ¡No ha respondido mi pregunta! ¿Esa niña es hija de Milo?- Y Camus siguió caminado detrás de la diosa, que seguía caminando con la pequeña en brazos que se había dormido. Saori trataba de soportar las ganas de llorar al ver al mejor amigo, del hombre al cual ella amaba aun hasta la fecha. Con el corazón destrozado tuvo que detener el paso, permitiéndole a Camus para acercarse a ella.- Señorita usted no me ha respondido si es así, usted y yo tendremos que hablar….-. Fue interrumpido.- Camus hasta que al fin te alcanzo, te suplico que no molestes a la señorita Saori este no es lugar y ni el tiempo, para discutir cosas que no debemos… menos delante de las personas.- aclaro Afrodita.

- Pues lo siento Afrodita, pero la señorita Athena me debe muchas explicaciones no ves que ella tiene casi 11 meses que no presenta en el santuario… usted no sabe lo que Milo ha sufrido pensando que a lo mejor le había pasado algo.- comento Camus y Saori al escuchar el nombre de Milo, que este sufrió su partida el corazón de la diosa se llenó de ira, al saber que ese hombre, había sufrido su partida. Lo encaro con una mirada seria.- Pues déjeme decirle una cosa su amigo no tiene nada, que sufrir que yo sepa él tiene a Shaina. Su amante yo solamente fui una diversión de él no lo cree. Esta niña que cargo en mis brazos, es solo mi hija ella no tiene padre. Yo soy su madre ahora si me disculpas Camus debo retirarme a oriente estoy muy cansada y deseo regresar a mi patria.- comento ella con frialdad.

- Eso no es cierto, esa niña es hija de Milo lo puedo ver en sus ojos… tiene la misma mirada que Milo. Incluso tiene su nariz o es ¿Qué acaso me va a mentir a la cara que esa niña no es hija de Milo? Estoy esperando a que me responda.- insisto con violencia sorprendiendo a Saori, que con lágrimas en sus ojos tuvo que asentir.- Si… ella es hija de Milo. Se llama Euphemia Shaula Kido pero Camus por favor no le digas…nada te suplico con el corazón que él no debe enterarse que ella es hija de él. Lo que menos quiero en estos momentos que el este cerca de mi hija, yo… no puedo discúlpame.- lloro la diosa se retiró con su hija en brazos en dirección a la puerta del avión siendo guiada por uno de sus guardaespaldas.

Camus intento ir en dirección de la diosa, pero Afrodita se lo impidió, colocándose en frente de él le dijo que le explicaría todo antes de irse al jet que lo esperaba. Camus tuvo que asentir siendo conducido de regreso forzosamente al lobby.

Para poder explicarle bien las cosas, que a su diosa le costaban mucho.

Grecia, Santuario De Atenas, Templo De Piscis. Senda Las Rosas Reales.1997

Soltó un fuerte suspiro de tristeza, que suavizo un poco su pecho aun sabiendo que él no era el único, que tenía estos tormentosos pensamientos en su mente que le aquejaban todos los días… mezclados con la conciencia que a veces no lo dejaba dormir empaz. Camus también sabia el secreto de la diosa Athena, con entereza desde ese día que él le explico todo lo que Saori había vivido, el cambio bastante y sabía que él no podía volver a ver a Milo a los ojos.

Había algunas veces que el cuándo los pesares de su conciencia le pesaban y lo atacaban en las noches, hasta el punto que él tenía que tomar pastillas para poder dormir y así poder evitar escuchar esa voz en su cabeza que le decía que él tenía que confesarle a su amigo toda la verdad, pero su sabiduría le indicaba que no… pero ayer él se había sentido más tranquilo y eso tranquilizaba mucho sus pensamientos al saber que la pequeña estaba en el santuario. Pero después pensó con cautela que a lo mejor su amigo Milo le vendría a reclamar de porque le había ocultado ese secreto por 7 largos años. Eso le preocupaba un poco a más bello entre los doce caballeros dorados, ya que Milo era una persona muy violenta y vengativa cuando se lo proponía. Era mejor que él estuviera en esos instantes que Milo, fuera a Acuario quisiera asesinar a su mejor amigo de toda la vida….

Unas horas más tarde en el templo de Escorpius en el piso residencial del monumento antiguo, en la gran sala de estar la pequeña Euphemia se encontraba sentada sobre el suelo cerca de los grandes sillones de la residencia, jugando con sus muñecas emocionadas y sus peluches que había traído de oriente para no aburrirse ya que su padre salió después de que los dos llegaran del despacho del patriarca. Ella había visto la expresión de su padre estaba molesto, deprimido, cansado del juego de mentiras que le imponían sobre Saori él le había comentado a ella que estaba decidido a irse a oriente a impedir la boda entre Seiya y Saori eso despertó un nuevo sentimiento en el interior de la pequeña… la esperanza de que tal vez su madre volvería… a ser feliz como era ella, cuando ella era una inocente bebe de meses. La pequeña comenzó a escuchar su música favorita una canción que le habían compuesto a su madre. En su cumpleaños número 18.

Mozaiku kakera hitotsu hitotsu tsunagiawasete egaite yuku/Malos juntos el mosaico de piezas de uno en uno.

Anataga kureta deai to wakare mo/Y llevar la imagen del encuentro y de partida que me dio.

Konna hazu ja nai sou omotte nemuri/Wasnt que se supone que eso ocurra, creo que voy a dormir.

Mezamereba itsumo no kawaranai karamawari/Cuando me despierto, que nunca cambia, sigue como siempre infructuosos.

Imi mo naku kurikaeshi/El mismo sentido de repetición.

La niña como adoraba esa canción tenía una mezcla de melodías que a ella le encantaba, bastante y la emocionaban… eran el piano su instrumento favorito mezclado con la guitarra eléctrica que le daba un toque original a la canción.

Mozaiku kakera hiroi atsumeteta "Umaku ikiru tame no sube"/Recogí el mosaico de piezas Como una manera de vivir bien.

Ibitsuna sore ga utsukushiku mietan da/Distorsionada que parecía cosa hermosa.

Tsuyogarinagara tsumazukinagara erabinuita michi no ue de/En el camino que elegí como me tropecé, fingiendo ser fuerte.

Hagare ochite wa umaranai kakera/Las piezas que han llegado fuera de costumbre llenar los vacíos.

Sorezore no iji wo shikitsumeta sekai/En este mundo, incluidas en everyones respectivas naturaleza.

Dare ni mo yuzurenai mono ga aru hazu nano ni/Pensé en tener algo que nadie más podía dar.

Irodori wo ki ni shiteru/Pero los colores me están molestando.

Sorezore no iji o shikitsumeta sekai/ En el mosaico de piezas me mostró sus respectivos colores y formas.

Dare ni mo yuzurenai mono ga aru hazu na no ni/ Me quedé en que deseen ser dejar fuera de mi juventud.

Irodori o ki ni shiteru/ Los contornos se puede revertir, el contraste es muy I wont esperar mi turno, malos encontrar mi propia respuesta.

Mozaiku kakera samazama na iro ya katachi ni miserarenagara/ El mosaico de piezas muestran claramente las mentiras y errores del pasado.

Nozomisugiteta ?wakage no itari? Yo/ La quiero más para deshacerse de ellos.

Kokoro no sukima ai no semento o shinjite wa nagashikonde/ Cuando miro hacia atrás veo la línea de salida existe, todavía se trasladó.

Keshite tokeau koto no nai kakera/ Malos tratar de reunir de nuevo mis sueños.

La pequeña seguía tan sumisa en su canto tan alegre a la vez jugando con sus muñecas que no se había dado cuenta que Shaina había entrado a la residencia a buscar a Milo, para tratar de conversar con él los detalles finales de la boda que ya se acercaba con rapidez pero no lo encontró a él, pero si a la pequeña que estaba en el suelo jugando con su muñeca Patty y sus ositos de peluches lo que la obligo a sonreír con malicia al saber que la niña estaba al fin sola podría encargarse de ella. Comenzó a caminar en su dirección de manera silenciosa para que la niña no se diera cuenta de su presencia e iba a tocarla con su mano de no ser… que Daenerys había bajado las escaleras del templo se horrorizo al ver a Shaina acercándose a su tesoro le grito molesta.

-¡No te atrevas a tocarla, me escuchaste!- le grito Daenerys llamando la atención de Shaina y de la pequeña Euphemia que se había volteado a observar, al haber escuchado a su nana se había emocionado la pequeña se levantó del suelo con su muñeca corrió para abrazar a su nana.-¡Nanita Daenerys! ¿Cómo estás? Viniste a visitarme en casa de mi papa.- pregunto la pequeña que abrazo emocionada la pierna de su nana, ella asintió con ternura para luego a mirar a Shaina con fiereza.- No te le acerques ¿Me entendiste?- le agredió ella.- Oye tranquila que no le he hecho nada malo, solo iba a ver qué estaba haciendo para que te comportaras de esa manera… Daenerys yo solo quería hablar con ella.- se quejó ella molesta.

- De ti yo nunca puedo esperar nada bueno, me entendiste y creo que es mejor que lo sepas Milo se va a oriente a recuperar a la mujer que verdaderamente ama es a Saori vete preparando que a lo mejor… él no se va a casar contigo.- le dijo con cinismo Daenerys lo que sorprendió a Shaina ya que ella, no se imaginaba que el iría a recuperar a esa mujer. Ella respondió molesta.- Milo nunca haría eso de irse a oriente a recuperar a una mujer, que no quiere saber nada del… no dejare que se vaya y me deje aquí plantada eso jamás.- concluyo ella.- Shaina me das lastima pensaste que Milo sería muy ingenuo pero no, lo es un hombre… muy listo estoy segura que algún día se dará cuenta de la clase de mujer que eres.- ataco ella y Shaina se molestó- Eso jamás y tu pequeña escuincla prepárate que no descansare hasta desaparecerte.- amenazo la joven asustando a la pequeña que se abrazó de su nanita, ella se colocó delante de ella dispuesta a proteger a su niña. No dejaría que esa víbora le hiciera daño. Daenerys le dedico una mirada fría a la joven, dándole a entender que no tocaría ni uno de los delicados cabellos rosa de la pequeña.

Que no dejaba de temblar al ver la penetrante mirada que Shaina le dedicaba a la niña que estaba asustada… pero su nana estaba ahí para defenderla y no dejarla jamás sola a la niña. Ambas siguieron observándose mal. Como declarándose la guerra…

Una semana después del tenso ambiente que se estaba viviendo en el santuario, debido a que Milo ya se había enterado de la verdad acerca de su pequeña hija de la triste historia que Saori tuvo que pasar en el pasado con su hija estando encinta de ella, en un convento de monjas e incluso le habían informado que ella estuvo en peligro muerte de perder a Euphie… después de haberse caído de las escaleras por accidente haber tenido, que limpiar los escalones del convento asustando a las monjas temiendo lo peor para ella en esos momentos. Pero durante ese periodo Milo había meditado muy bien las cosas con su pequeña hija, que estaba emocionada de pasar tiempo con el… decidió terminar su compromiso con Shaina para ir a recuperar a la mujer que el verdaderamente amaba y la madre de su pequeña hija. No le permitiría cometer el peor error de su vida. La forzaría a ella a quedarse a su lado para siempre….

A Shaina no le había caído bien el que Milo hubiera terminado su compromiso con ella a tan solo escasos días de la boda, lo que le destrozado el corazón hasta lo más profundo de su alma y había jurado vengarse de el por haberla ilusionado con la boda y buscaría la forma de desaparecer a la pequeña Euphemia del mapa si era necesario tomar esas medidas tan fuertes.

El sábado por la mañana había llegado en Tokio como un bello lienzo que iluminaba las calles del país, pero una hermosa mujer de cabellos morados había decidido entrar a un gran edificio de una prestigiosa compañía de ballet. Saori estaba ansiosa y emocionada hoy sería su primera practica para la danza de Giselle tenía que estar al tanto de ¿Quién sería su compañero de danza para ese gran recital? Eso le preocupaba un poco pues quería alguien que fuera sumamente profesional en su trabajo subió las escaleras hasta el estudio de danza, ella se había quitado esa peluca rubia que la hacía verse como otra persona que no era ella, entonces opto por cortarse el cabello hasta los hombros dejarse su bello color de cabello hacerse una torta que era estrictamente obligatoria en el ballet entro en el gran estudio observo a varios bailarines… sonrió busco con la mirada para encontrarse con el encargado lo encontró con una persona que ella jamás pensó que vería de nuevo…. A Milo lo que sorprendió a Saori y a su pequeña hija que al ver a su madre se emocionó corrió a su encuentro.

-Mama llegaste lista para la práctica adivina… quien es tu compañero.- rio emocionada la pequeña lo que sorprendió a Saori observo, al encargado que al verla ico una respetuosa reverencia al ver a la joven bailarina.- Señorita Kido pero que grata sorpresa, estoy emocionado de tenerla aquí a una gran bailarina de ballet… quiero presentarle a su compañero y protagonista Milo Antares será el que hará el papel de su compañero.- sentencio emocionado el encargado.

- Hola Saori nos volvemos a ver.- sonrió Milo con una sonrisa ligera en sus labios. Lo que sorprendió a Saori.-¿Qué?- fue su respuesta.- Si que bien mis papas, interpretaran un papel juntos ahora si podemos pasar tiempo en familia los tres.- se alegró la joven feliz asombrando a Saori y horrorizándola y alegrando a Milo que estaba deseoso de empezar.

Así seria los dos serian compañeros de ballet y no solo eso un reencuentro después de 7 largos años…