Dedicado con muchísimo cariño a: Alice, lovemamoru, gabii cullen, Samantha uchiha, Arsa, Conii Cullen Malfoy, 3rill Cullen, mafiosilla y bunny1986.
Una eternidad junto a ti
Capítulo 4:
The lion and the lamb
-Edward- murmuré parpadeando inocentemente.
-¿Qué pasa, Bella?- preguntó con suavidad. Apenas había luz en la habitación, la noche estaba ya bien entrada.
-¿Recuerdas que días es hoy?- tanteé.
-Claro- dijo mirándome confundido. Creo que piensa que estoy completamente loca.
-¿Y qué pasó tal día como hoy hace tres años?- seguí sondeando. Me rendí al ver su ceño fruncido por la frustración. Suspiré- Hace tres años que nos vimos por primera vez.
Abrió los ojos, tanto que me preocupé por haberle causado algún tipo de trauma. Supongo que para él, un vampiro desde hace mucho más tiempo que yo, éste transcurre con mayor rapidez. Lo cierto es que yo tampoco lo hubiera recordado de no ser porque lo oí en la radio del jeep de Emmett.
-Oh, Bella, yo...- parecía profundamente avergonzado.
-Yo quiero algo- dije poniendo morritos.
-Lo que sea, Bella, lo que sea- murmuró- ¿Qué quieres¿Un coche¿Un viaje?- hablaba muy rápido, tal y como recordaba que hacía cuando se ponía nervioso- Lo que sea con tal de que me perdones por haberlo olvidado.
-¡Edward!- reí- ¡No tengo por qué perdonarte! Además, esa fecha solo es importante en ese sentido...
-Cierto, ese día me comporté como un auténtico monstruo- dijo bajando la cabeza.
-Si... aún recuerdo como me mirabas aquel día...- observé como cada vez se le veía más y más avergonzado- Pero ahora he encontrado otro significado a esa mirada... que me gusta más.
-¿Cuál?- preguntó con curiosidad. Esbocé una sonrisa torcida, parecida a la que él hacía, pero sin su toque de perfección. Agradecí enormemente de nuevo no tener sangre para enrojecer. Si la Bella de hace casi una semana me viera ahora, le daría un infarto, pensé regodeándome interiormente.
Edward soltó una pequeña carcajada y me besó rápidamente en la nariz.
-Eres única, Isabella Swan- dijo con voz grave, la voz que ponía al estar serio, la voz que antes aceleraba mi corazón y que ahora casi logra hacerlo latir- Por eso te amo tanto.
Sonreí con dulzura acariciando su mejilla con suavidad. Ahora mismo mis ojos se habrían llenado de lágrimas de haber podido. Uní mis fríos labios con los suyos con deliberada lentitud, saboreándolos ávidamente. Sus manos, abandonaron mi cintura momentáneamente para acudir de nuevo a ella, esta vez debajo de la ropa.
El contacto de nuestras pieles heladas las hacía parecer calientes. Seguía pareciéndome un sacrilegio acariciar aquel cuerpo de belleza helenística, tan perfecto que ni los mismísimos dioses debían de ser capaces de esculpirlo.
Desabotoné su camisa lentamente, exasperándome tanto a mí como a él, pero quería ponerlo nervioso, más... vampiro. Sonreí picaramente cuando el último botón fue quitado, y le saqué con urgencia la prenda, dejando al deleite de mi mirada todos y cada uno de sus músculos, perfectamente delineados y marcados. Me mordí el labio inferior sintiendo como el calor comenzaba a sacudir cada parte de mi cuerpo, hasta el punto que de haber sido humana, hubiera creído que tenía fiebre. Aquello era más perfecto que lo que mi precisa mente vampiresa había logrado recordar.
Alejé mi boca de sus labios, descendiéndolos por su cuello y su pecho, tan gloriosamente formado. Tocara donde tocara, todo era duro. Parecía haber sido esculpido en diamante. Su piel, tan nívea como solo el blanco puede envidiar, tan lisa, tan tersa, tan fuerte... Jugueteé en su abdomen, acariciándolo con mis colmillos, sedientos de volver a morderlo.
De haber parpadeado, me habría perdido el instante en que Edward había salido de mi presión y se había encaramado sobre mi, arrancándome la ropa con ferocidad. En unos segundos, yo estaba completamente desnuda de cintura para arriba. Sus ojos brillaban arduos en deseo, totalmente negros y oscuros, como si dicho deseo le estuviera consumiendo el alma. De las entrañas de su pecho salió un gruñido de impertinencia, tan oscuro como sus ojos, que fue respondido por uno juguetón. Acercó su boca a mi oreja, para luego ir bajando, delineando mi mentón con sus propios colmillos, bajando por mi garganta.
Mi respiración se había vuelto entrecortada. Cada caricia suponía un torrente de corrientes eléctricas recorriendo mi cuerpo. Él seguía bajando por mis pechos, haciendo que ahogados gemidos salieran de mi boca, por mi abdomen... Subió a mi boca y se apropió indebidamente de ella, besándome salvajemente, como si deseara devorarme.
Mis manos rasgaron el resto de su ropa, totalmente enloquecida por la visión de su cuerpo, parcialmente desnudo, y de sus caricias. "Verdaderamente..." pensé, "...todo se le tiene que dar bien a este... maldito vampiro". Gemí entrecortadamente cuando le vi esbozar una sonrisa maliciosa. Mordisqueó mi oreja.
-¿Quieres que vaya lento?- preguntó, casi siseó, con voz sensual. Yo negué con la cabeza insistentemente. Esa situación casi dolía. El placer comenzaba a almacenarse en mí aún sin haber apenas empezado- ¿No?
Gemí más alto en protesta, cuando sus labios comenzaron de nuevo a recorrer mi cuerpo mientras completaban de descubrir mi desnudez. Él tan solo me miró con los ojos llenos de un fuego que trataba de contener con todas sus fuerzas. Uno de sus fríos dedos se acercó a mi intimidad, haciendo a mi espalda arquearse ante su toque.
Solté un grito. Si el roce de su dedo me había parecido suficiente para desmayarme de placer, el momento en que me acarició su lengua y su gélido aliento inundó la parte más húmeda de mi cuerpo, me creí morir. Mis manos se aferraban a las sabanas, en un estéril intento de descargar la tensión que comenzaba a ser físicamente imposible que cupiera en todo mi cuerpo.
Posesionó mis labios, morados por mordérmelos, rojos de ser tan gloriosamente besados... E introdujo un dedo en mi interior, seguido rápidamente de otro, y finalmente de un último, comenzando a moverlos con agilidad. Gemí incesablemente en su oído, viendo entre la estrechez de mi mirada como en sus ojos se arremolinaba el deseo más negro y oscuro que podía haber pensado que unos ojos albergarían jamás.
Se separó levemente de mi, alejando sus dedos de mi interior, chocando con un gemido disconforme de mi parte, sonriendo con picardía. Puso ambos brazos a cada lado de mi cuerpo, y pronto lo tuve en mi interior de nuevo. Me aferré a las sabanas ahogando un grito.
Comenzó a moverse, acompasando sus movimientos a los míos propios. Poco a poco, embestida a embestida, fui notando como el placer comenzaba a adueñarse de mi vientre, y poco a poco nublaba mis sentidos y paralizaba mi cerebro. Cada vez se movía más rápido, cada vez la sensación era mayor, más intensa, cada vez gemía más y más alto...
De pronto, ambos, a la vez, juntos, sentimos como todo el placer almacenado daba una fuerte sacudida y nos invadía completamente, llegando a cada recóndito lugar de nuestro cuerpo, dejándonos exhaustos y jadeantes.
Volví mi vista a él, que se había tumbado a mi lado, abrazándome. También me estaba mirando. Esbocé una pequeña sonrisa cerrando los ojos mientras aspiraba su aroma y me alcé para besar sus labios lentamente.
-Bella- murmuró.
-Dime- respondí con los ojos todavía cerrados.
-No creas que había olvidado que día era hoy- dijo. Pude intuir una pequeña sonrisa en su boca. Se movió, aún conmigo encima, y buscó algo en la mesilla. Abrí los ojos y lo miré. Era una caja alargada- Espero que te guste... como supe que no querrías que me gastara dinero, lo tuve que hacer yo, así que no esperes nada demasiado bueno...
-Tú todo lo haces bien- le recordé. Quité con cuidado el papel que envolvía la caja y la abrí.- Oh, Edward- dije con voz ahogada- Es... es... preciosa- suspiré. Era un colgante hermoso, con una E y una B entrelazadas, estaba pulcra y preciosamente hecho. Envolví mis brazos en torno al cuello de mi novio y lo abracé con fuerza- Gracias- susurré con la voz quebrada de la emoción- Te amo.
Holaaaaa!!!
Gracias a todos 1000!!!!
Espero que os haya gustado el cap!!!
Reviews please!!!
BeShItOs!! OkMm!!!
Clara-Black
