N.A.- Simplemente creo que este es el capítulo más corto hasta el momento, tenía otra escena la principio pero creo que le,daba demasiadas vueltas al asunto y termine por quitarlo, aún así me ha gustado aunque creo que Reiji quedó muy OoC :p

Advertencia.- Serie de Drabbles sin ninguna relación entre si./Insinuación de Yaoi y Yuri./OoC/A.U/GenderBender/Incesto.

Palabras.- 472 sin contar nada de lo anterior


4.- Universo Alterno

("Fue un simple beso, sus labios pintados de un leve brillo de color rosa se juntaron contra los rojos de su jefa")

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Siempre tocaba tres veces la puerta antes de oír un – Adelante – de parte de su jefa. Abría la puerta lentamente, con la mirada gacha, daba el primer paso para entrar en la oficina. Sentía como sus manos temblaban ligeramente, su calor corporal aumentaba y sin duda alguna sus latidos se aceleraban. Alzaba la mirada y veía en todo su esplendor a quien era su jefa.

Con su cabello negro atado en una coleta y unos mechones sueltos a cada lado de su rostro, sus lentes de pasta delgada descansando en su nariz, sus ojos ni siquiera la miraban pero se sentía intimidada, una de manos sostenía una pluma mientras que la otra pasaba de hoja en hoja, firmando una a una, deteniéndose de vez en cuando a leer parte del texto.

– No deberías de quedarte de pie en la puerta – su voz tranquila le atacó de repente, causándole escalofríos a su delgado cuerpo. Dejó la pluma y las hojas en el escritorio, quitándose los lentes se puso de pie y casi de inmediato la rubia se quedo estática con las mejillas rojas.

– No – murmuró la rubia, sin poder elaborar otras palabras en cuanto sintió la mano fría de la mujer un par de centímetros más alta debido a los tacones que llevaba. Se encogió ante el tacto de la mano fría en su mejilla, la tomo entre las suyas y unió sus dedos. Costumbre adquirida desde hace ya unos meses. – Estas muy fría, Reiji-san – susurró, mirándola de reojo. La mujer de brillantes labios rojos le sonrió, haciéndola sentir cohibida.

– La habitación suele ser muy fría en invierno – soltó con cierta burla, acercándose a ella lo suficiente como para que su aliento se mezclara con el de ella.– Tu, en cambio – se acercó con cuidado, recargando su frente en el hueco del cuello de la rubia. – Siempre tienes una temperatura agradable – plantó un beso en su clavícula haciéndola estremecer. – Además, siempre tienes las mejillas rojas. – sonrió, levantando la mirada, fijando su mirada magenta fijos en sus ojos rosados.

Acercó sus rostros, lo sufiente como para que sus narices chocarán, la rubia cerró los ojos mientras que la azabache miraba a detalle su rostro aún teñido por un suave color rojo. Espero un par de segundos, los suficientes como para hacer que la rubia abriera los ojos y la mirada con ansias a lo que la azabache sonreía un poco más, indicándole que volviera a cerrar los ojos.

Se acercó hasta quedar a solo milímetros de distancia de los labios de la de ojos rosados, le miro nuevamente y sonrío:

– Te quiero – murmuró antes de unir sus labios carmesí con los rosados.

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