Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Capítulo 4

"Recuerdos y calientes proposiciones"

Bella POV

— ¿Estás segura? — Era la cuarta vez que Rose me preguntaba lo mismo.

— ¡Sí Rose! Estoy bien— le aseguré y me alegré que no me pudiera ver.

— Bella, sabes que te conocí cuando eras una patética niña llorando por ese cabrón ¿cierto? — ¡Mierda! Ella en realidad me conocía muy bien, y sabía a la perfección que mi debilidad tenía nombre y que ahora, por más mentiras que le echara y aunque no estuviera a mi lado, Rose tenía certeza que me encontraba más mal que bien. — ¡Así que no me jodas y digas: "estoy bien Rose"!

Ella en serio tenía un punto, pero de todos modos no quería hablar de Edward.

— ¿Cómo les terminó de ir ayer? — Traté de cambiar el tema, a ver si así Rosalie dejaba el interrogatorio.

— ¿¡Me estás jodiendo!? ¡Serás perra! ¡Déjalo! — Y así me gritó y colgó.

Sí. Ella estaba molesta y en menos de una hora estaría aporreando mi puerta, por eso decidí levantarme de la cama y tomar una ducha rápida para luego vestirme de forma "adulta", como decía Rose a la ropa ceñida. Así que me puse unos leggins color coral y una blusa azul claro con ballerinas del mismo tono y sujeté mi cabello en una coleta alta. Una vez terminé, hice el intento de sentarme, sin embargo, justo en ese momento Rose llegó. Conté mentalmente hasta tres y le abrí.

— Por lo menos estás decente— fue lo primero que dijo al mirarme. Luego pasó directo a sentarse— ahora sí dime qué pasó anoche y no se te ocurra decirme nada— sentenció cruzando sus interminables piernas.

Así que con un suspiro, le relaté todo lo acontecido la pasada noche. Y Rosalie soltaba palabras tales como "cabrón" "pendejo" "ciego" y me limité a dejarla, pues no quería provocar un ataque de furia.

Luego, le traje agua embotellada y después que bebió un largo trago, habló.

— ¿No piensas que esté celoso?

— ¡Es lo más ridículo que he oído Rose! Jamás me vio más que como una "amiga" — joder, en serio detesto esa estúpida palabra— nunca estaría celoso— agregué desanimada

— Créeme Bells, toda esa actitud extraña y esa mirada ardiente que te dio mientras bailabas no es por nada

— Rose…

— Calla, no he terminado— tomó otro trago de su agua— sabes reconocer esa mirada ¿o no? ¿Es la forma en que Jafer te veía en Marruecos o Lian en Irlanda? Sabes cuándo te desean— tal vez tenía razón, él me vio de esa forma, pero seguro que le duró hasta que supo quién era la bailarina. Todavía tenía reservas respecto a esa absurda teoría. — Y tú sabes hacerte desear, Bella. Estudiaste las artes sexuales ¿o no fue lo que Amún te enseñó? Sabes cómo controlar el sexo y eso, joder, es algo que siempre has sabido usar a tu favor— no comprendía a dónde quería llegar Rose o quizá sí, pero no podía concebir que ella estuviera insinuando que seduzca a Edward. — Deberías seducirlo— Cristo, lo dijo. ¡Estaba jodidamente loca! Y yo más demente por lo que imaginé. — Acuéstate con él, ten ese espectacular sexo que hizo que Lian te persiguiera por tres países— no. Sexo con Edward jamás sería solo sexo, Amún me lo dijo una vez…

Flash Back

¿Crees en el sexo por amor, Amún?

Sonrió y levantó su perfecta espalda bronceada, brazos fuertes y músculos poderosos. Era un hombre apuesto y solo tenía un defecto… no era Edward. Sin embargo, para tener 34 años, se encontraba muy bien conservado y era sexualmente muy activo. Conocía las artes sexuales y practicaba el tantra y sabía todo lo relacionado al kamasutra, además de un sinfín de artes amatorias que yo ni siquiera ubicaba en un grado mínimo.

Él solo aceptó acostarse conmigo porque estaba en su clase.

Recuerdo que el día siguiente al que me vio bailar se acercó y me dijo que me haría tan buena como él, pues era mi profesor de sexualidad y ese sábado cuando me besó en el vestuario, primero me resistí, porque a pesar de saber que era completamente ilógico y ridículo el siquiera pensarlo, sentía que estaba engañando a Edward. Quiero decir, han pasado seis meses pero de todos modos sigo enamorada de él… aunque merecía vivir y sentirme deseada y querida.

Después que le respondí el beso, me invitó una copa en su casa y tuve mi primera vez a los 20 años con un experto en el tema. Y creo que fue lo mejor ya que me enseñó cómo complacerme y complacerlo. Cosa bastante buena, pues llevábamos dos meses en esto y pronto nos iríamos con Jake y Leah a Irlanda y Dios sabe que tuve que preguntárselo.

Su cabello negro noche se revolvió más de lo que yo lo había hecho cuando se colocó un bóxer y se sentó en la butaca al pie de la cama y me hizo señas para que me sentara en su regazo.

Mi hermosa y virginal sexy — olía mi cabello— sé que no estás enamorada de mí, así que anda, dime qué es lo que quisiste decir exactamente

Yo, uhm… yo— el hombre acaba de darme cinco orgasmos— solo me preguntaba qué sería hacer el amor

Si lo que hacemos te parece bueno…— sonrió y besó mis labios profundamente, con su lengua invadiendo mi boca y mátenme si es que no lo deseaba otra vez, sin embargo, rompió el contacto— hacerlo con alguien a quien amas te arruinaría para otros, no para mí claro. Yo siempre sabría cómo hacerte temblar ¿lo sabes? — Volvió a unir nuestras bocas mientras sus manos me acariciaban la espalda y pronto mi tatuaje, acercándonos más. — Jamás serías capaz de acostarte con alguien aparte de él. Pues no es lo mismo amar platónicamente que mostrar tu amor en cada caricia. Y fue ahí que lo supe, nunca sabría qué es eso. — Ese hombre a quien amas es un tonto— susurró antes de perdernos en una nueva unión.

Fin flash back.

Esa había sido nuestra despedida en Madrid, aunque eso no evitó que volviéramos a vernos en dos ocasiones en Francia por una reunión en la que coincidimos por asuntos del "Nuevo Amanecer". Fue un buen encuentro, al igual que lo fue hace dos meses, cuando estuve en Madrid con Rose para ver a Batsaida, una niña huérfana que no quería hablar. Decidí dejar el recuento de veces en las que había visto a Amún y salir de mi mente y prestarle atención a Rose.

— ¡Rose estás loca! No voy a hacer tal cosa ridícula— sonrió

— Oh, sí lo harás. De todas formas está en tu esencia, Amún creo en ti "La Grande".

No, yo no era eso junto a Edward. A su lado siempre me vuelvo pequeña, ese personaje desaparece para convertirme en la Bella con el corazón entregado a alguien que no lo vio y jamás lo verá. Y yo no iba a pasar la vergüenza de tratar de seducirlo, porque de todos modos en el caso de que llegáramos a consumar el acto, cosa que realmente no creía, seguramente soltaría una de esas frases estereotipadas de "somos amigos" y mierdas por el estilo.

No, yo no iba a hacerlo, por más que Edward fuera condenadamente guapo y sexy, y que imaginara y deseara volverlo loco con cada caricia, jamás pasaría. Y volviendo al punto, joder, yo sí que sabía cómo complacerlo, lo estudié catedrática y físicamente con Amún, y estoy segura que de no tener un corazón tan estúpido e idiota, me habría enamorado de él, pues aparte de enseñarme muy bien, había conseguido hacerse un huequito en mi pecho y eso no lo logra cualquiera y menos si no es Edward. Y aparte de esto, logró ganarse mi confianza y respeto, algo bastante complejo por lo demás.

— Rose, dejemos el tema ¿sí? — Decidí apartar mis pensamientos y conclusiones para luego, cuando ella no estuviera vigilándome cual águila. — Mejor cuéntame de Sabrina, la chica con miedo.

Y esa fue la clave, Rose dejó el tema de Edward, sexo y Amún por lo que solíamos hacer, ayudar a la gente, pues era retribuir un poco de lo que nosotras habíamos tenido.

Rose y yo nos conocimos hace dos años… aún recuerdo que tropecé con una chica, que al igual que yo, lloraba.

Flash back.

Oh, disculpa— dijo una voz tan rota como la mía.

Tranquila— calmé, recogiendo mi mochila, la única cosa que tomé de casa, ya que Charlie se puso histérico por renunciar al compromiso con Peter Willis. Es que Dios, él y Alice tenían algo. Que según ella, era amor y al parecer, por su parte Peter creía lo mismo. Y yo no iba a perderla por una empresa buena en ventas, digo, ¿para qué? Mi padre fabrica autos modernos acorde a las exigencias del cliente y con Carlisle siempre le ha ido muy bien, por lo que no comprendía para qué metieron a los Denali, los Storck y los Willis, si ellos solo hicieron el mismo trabajo. Al parecer, la respuesta a esto era que Carlisle y mi padre pensaban que en la unión estaba la fuerza, y esa fuerza es la que está llevándome lejos de NY, mi ciudad. Y los únicos que estuvieron ahí, viéndome abordar el avión fueron Emmett y Alice.

Parece que somos compañeras de viaje— comentó interrumpiéndome la misma chica que tropezó conmigo en la sala de abordaje. De igual forma, cortó la marcha de mis ideas locas, donde Edward aparecía de último minuto, pidiéndome bajar del avión para amarnos por la eternidad.

Le sonreí a la muchacha de largas piernas, de buen busto y de cabello como el sol y ojos como el cielo.

Sí, eso parece— se abrochó el cinturón y cerró los ojos. Noté que de ellos surgían lágrimas, pero no le dije nada puesto que sentía que en cualquier minuto, las cataratas en los míos se reabrirían.

Cuando ya iban unos quince minutos de vuelo, me habló.

¿Por qué te diriges a Madrid?

Oh, solo por…— ¿qué voy a decirle? — rompieron mi vida en NY. — Sinceré finalmente.

La mía también y mi familia no me cree— sonrió tristemente— Soy Rose ¿y tú?

Isabella S…— no terminé mi apellido ya que Charlie me prohibió usarlo— solo Bella.

Intercambiamos historias durante el viaje y al aterrizar en Madrid, me ofreció ir con ella a una "clínica" llamada Nuevo Amanecer.

Fin flash back.

Hemos estado juntas en todo desde ese momento, en nuestras alegrías, en clases, en las penas… ella siempre estuvo a mi lado cuando me derrumbaba por Edward y así mismo yo para Rose.

-o-

Lo mejor, determiné el lunes mientras manejaba al refugio, era evitar a Edward. Estuve dándole muchas vueltas durante el fin de semana a su actitud y llegué a la conclusión de que apartarme era salvarme de él y a mi trabajo.

Sin embargo, fue una inmensa sorpresa la que me llevé cuando en el ensayo de las cinco pm para el baile, Seth tocó mi puerta y traía consigo dos rosas; una blanca y una naranja, y ambas era para mí. Y supe de quién era cuando leí la nota

"Necesito a mi Bells ¿un café? Llámame"

Simplemente regresé a mi refugio, el baile.


Gracias por tomarse el tiempo de leer y dejar todos sus followers y favorites. Ely, espero te guste este capítulo.

Sin más me despido, lean y disfruten x0x0