Bueno, so sorry, hago los capítulos como me salen, y lo de escribirlos largos… no se me da muy bien, prefiero concentrar el misterio en uno cortito que hacer uno largo y superfluo. Un besote a todas, en especial a allenduka, atenisa, aldi (¿qué tal tu inglés?) y Hanny-chan (yo tmb amo a Jack, pero Will también me mola un montón, tengo ligeros problemas con ambos en mis historias, jiji):
me animáis con vuestros reviws un montón a seguir. Grace Aura.
Era de noche cuando Cyrce salió del palacio, nadando presurosa, con una pequeña bolsa a la espalda con todo lo necesario, para cuando tuviera que intercambiar su linda cola rojiza, por unas esbeltas piernas.
Pasaron los días, en la superficie, Jack se dirigía hacia Tortuga, tranquilamente, sin ningún tipo de prisa, ya que no tenía planes, hasta llegar a la isla.
Mientras, Cyrce atravesaba las olas casi sin descanso, los pocos momentos en los que se permitía dormir, lo hacía cubierta por rocas o algas a su alrededor para protegerse de los peligros marinos. Siempre, antes de cerrar los ojos, sacaba de su bolsa el lienzo- al que había arrancado del marco, desmontando también las maderas que lo sujetaban; para llevarse solo la tela.- y observaba durante unos minutos esos ojos. Pensaba que cualquiera que la hubiera visto, pensaría que estaba loca; enamorarse de un cuadro, de una pintura, cuando ella ya estaba prometida… pero algo le decía que ese hombre era especial, diferente…, aunque nunca fuera a salir de su cárcel de colores, solo con observar como esos profundos ojos negros se tranquilizaba.
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Una tarde oscura, de nuevo de tormenta, Jack echaba una cabezadita, como quien dice "atado" al timón. El capitán se apoyaba, derrumbado sobre él, respirando acompasadamente, y de vez en cuando murmuraba una frase ininteligible. De pronto, una ráfaga de aire frío le despertó y el capitán se irguió en toda su altura, escrutando su derredor para ver quien le había despertado.
Su tripulación se encontraba en cubierta, todos ellos con las espadas desenvainadas en guardia, el capitán hizo un gesto y Cotton subió las escaleras para ocupar su lugar en el timón.
Señor Gibs, ¿qué es lo qué ocurre?.- dijo Jack, en su tono de siempre, mientras bajaba las escaleras con sus andares "majestuosos".
Señor, tenemos un polizón.
¡HE DICHO QUE NO SOY UN POLIZÓN!.- rugió una voz femenina, detrás de los piratas. Jack fue apartándolos de uno en uno, porque no le dejaban pasar. Ellos no bajaron sus armas en ningún momento, pero cedieron para que su capitán pudiera observar a la recién llegada: el sol tormentoso arrancaba destellos azulados de su pelo, estaba en posición de guardia con un puñal en la mano, y si no hubiera sido por su respiración agitada, hubiera parecido una estatua por lo marfileño de su piel. Los ojos grises parecían un mar agitado, miraban de aquí para allá, hasta que se pararon en el capitán; su cuerpo se relajó durante un instante por la sorpresa:
Tú.- murmuró apenas. Su cuerpo se volvió a tensar, recuperándose.- Busco al capitán Jack Sparrow.- Jack sonrió.
Soy yo preciosa.
