Cuando Mycroft se terminó el último trozo Sherlock le miró y le acarició por los brazos, como alguien se enterara de que se había saltado la dieta sería su perdición, Sherlock dijo que no diría nada y así lo prefirió el mayor de los Holmes.
La lluvia empezó a ser menos fuerte, pero aún les quedaba decidir cuándo quedarían para que al fin Sherlock tuviera el lívido sexual de su hermano, Mycroft sacó una pequeña agenda del bolsillo interior de la chaqueta y se puso a hojearla.
Es mucho mejor una agenda electrónica, más fácil de transportar – dijo Sherlock mirando a su hermano.
Para ti lo será, para mí es un coñazo, porque no soy partidario de la tecnología – respondió Mycroft, justo en ese momento su móvil le sonó, tenía uno de esos 3G a insistencia de Greg, pero solo lo usaba para llamar y a veces mandar mensajes. Era Greg quien le llamaba, cogió la llamada, Greg le llamaba para ver que hacía de cena y este le dijo que una ensalada ligera y cortó la llamada después de despedirse – lo siento, era Greg.
No pasa nada, tu marido te reclamaba – Sherlock acarició a Mycroft que se guardó el móvil y miro su agenda.
No veo mucho espacio en mi agenda, te llamaré cuando pueda quedar – aquello sabía que significaba que nunca lo haría, así que Sherlock le dijo a su hermano que le llamaría él en 1 semana o así y Mycroft solo pudo decir que sí, porque si no se volvería pesado.
Sherlock caminó un rato debajo del paraguas con su hermano, hasta que fueron a recoger en coche a Mycroft, se despidieron con unos besos en la mejilla y luego Sherlock le acarició a Mycroft el brazo. Caminó hasta que estuvo cansado y llamó a un taxi para que le viniera a buscar para poder llegar a casa y meterse en la cama.
Cuando llegó al 221B de Baker Street se encontró con John, llevaban sin verse semanas porque este último tenía mucho lio con la boda, Sherlock miró a su ex compañero de piso mientras Watson recogía sus últimas pertenencias allí.
Hola Sherlock cuanto tiempo sin verte – comentó Watson cuando se dio cuenta de que Sherlock estaba allí - ¿Qué tal todo? – este no dijo nada, no podía articular palabra, se había cabreado con John porque no le había dicho que se casaba hasta que recibió la invitación y desde que se había comprometido habían seguido con alguna que otra noche fugaz – entiendo que sigas enfadado. Lo siento de verdad.
Sherlock siguió callado, Watson se acercó y acarició los brazos de su ex compañero de piso, Sherlock no le aguantaba más y le dejo allí solo. En su habitación pensó en cómo sería la experiencia sexual con su hermano, se la imaginó de varias maneras y cada una más perversa que la anterior.
Se durmió pensando en su hermano y en que en una semana le llamaría para quedar para hacerlo.
