-Si quieres un trabajo bien hecho-

-Debes hacerlo por ti mismo-

-Depender de alguien más te hará ver débil-

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-"¿Acaso eres débil?"-

Capítulo 3.- Aprender.

Una tenue luz es reflejada en uno de los ventanales de la habitación.

Sin muchas energías, el menor de los esqueletos abre sus cuencas y levanta la mitad de su cuerpo de la cama. Se estira un poco y un "gran bostezo" sale de su boca.

Se sentía todavía cansado. Anoche, cuando intento dormir, pensó en varias cosas.

Pensaba en cómo debería de administrar a su pueblo, las acciones que debe hacer para ser un buen rey, entre otras cosas. No deseaba decepcionar a los monstruos que habían confiando en él; no quería verlos de nuevo con esos rostros "de poca esperanza".

Giro un poco su cuerpo para ver a su hermano Sans. Como era de esperarse, seguía durmiendo.

¿Cómo su hermano podía dormir con "tanta tranquilidad" teniendo ya un puesto más importante?

Cuando tenía el puesto de centinela, se pasaba la mayoría del tiempo durmiendo, yéndose a otras partes que no era su puesto de vigilancia, o iba a comer seis veces al día; era muy poco el tiempo que realmente hacía su trabajo.

Ahora que tiene el puesto de Lord, ¿tomará más en serio sus responsabilidades?
Realmente esperaba que fuese así. El gran Papyrus puede con cualquier trabajo que le pongan en frente, pero si en algún momento necesitase la ayuda de su hermano, en verdad espera que este esté dispuesto y disponible en ayudarlo.

— Sans. — Con sus manos, comienza a mover con lentitud el pequeño cuerpo del antes mencionado. — Despierta huesos flojos. — Continúa con su acción.

— ¿Hmm? — Fastidiado por ser despertado de esa manera, rueda en la cama dándole la espalda a su hermano. — Papyrus, es muy temprano, ni siquiera los pájaros del jardín están cantando.

— Nosotros debemos estar despiertos antes que todos. — Se levanta de la cama y camina hacia el ropero gigante que está en la esquina de la habitación. Sus nuevas ropas ya estaban colgadas en aquel ropero, así que comenzaría a cambiarse su pijama por el "uniforme del rey". — Además, Alphys me pidió vernos temprano en la sala del trono, así que no debemos llegar tarde. — Suspiro con cansancio. La armadura era muy pesada para el (era un principiante en usar armaduras) y no ayudaba mucho el no dormir bien, así que le era un poco difícil caminar estando vestido de esa manera. — Vamos Sans, no debemos perder más tiempo.

Sans noto el diferente tono de voz de Papyrus. Noto su cansancio.
No tenía ni un día teniendo el cargo de rey y ya se estaba estresando.

— Esta bien, ya voy. — No deseaba fastidiar más a su hermano de lo que ya está. El mayor hizo lo mismo que el menor, tomo su "nuevo vestuario" y comenzó a vestirse con ella. Agradecía internamente que no usaría vestidos; pensaba que por falta de reina, el debía tomar ese puesto, gracias a dios no fue así. — Ya estoy listo hermano.

— Ok, vamos. — Sin perder más tiempo, trata de caminar con rapidez para llegar pronto a la sala del reino. — Ah… Sans. — El más alto se detiene por un momento para bajar su mirada y ver al más bajo. — Gracias por estar conmigo, apoyándome y ayudándome. Tal vez tengamos mucho trabajo de ahora en adelante, pero siento que juntos podremos superar cualquier obstáculo. — Muestra su típica sonrisa llena de emoción y alegría.

— No me agradezcas, bro, para eso somos hermanos. — Se sintió algo aliviado al ver la amplia sonrisa de su hermano. Deseaba verlo siempre feliz y en paz, no viviendo en tanta intranquilidad y con tantas responsabilidades. Es por esa razón que deseaba hacer el mayor trabajo posible para ver a su hermano alegre. — No debemos perder más tiempo, vamos con Al.

— ¡Sí! — Estrecha su mano derecha con la mano izquierda de su hermano. Ya tenían la costumbre de tomarse de las manos, se sentían protegidos el uno al otro estando de esa manera.

— Heh. — Viendo a su hermano de buen humor, como casi siempre lo estaba, le hacía sentirse feliz.

— Buenos días, su majestad, Lord. — Saluda a los dos hermanos inclinando su cabeza. La acción de la reptil los hizo confundirse, ¿acaso ya todos los monstruos lo saludarían de esa manera? Les parecía extraño, pero debían acostumbrarse, ahora ellos eran parte de la realeza, el escalón más alto de las clases sociales de su hogar, es por eso que debían comportarse ante ellos de esa forma. — Disculpen las molestias al hacerles despertarse tan temprano para esta junta, pero mi deber es explicarles la manera en como deberán dirigir el reino y las responsabilidades que tienen.

— No te preocupes, querida súbdita. — Acaricia la cabeza de la reptil; esta le dio un escalofrió por tal muestra de cariño tan desinteresado por parte del nuevo rey. — El gran Papyrus debe aprender muchas cosas… bueno… — Mira de reojo a su hermano. — Los dos debemos aprender, ¿no es así, hermano?

— Yep, tienes razón.

— E-Esta bien. — Saca un libro grueso de su maletín. — B-Bueno, iniciare leyéndoles… — Fue interrumpida por la expresión "infantil" del rey.

— ¡Wowie! Ese es un libro enorme, ¿debo aprenderme todo eso? — Pregunto vacilante mientras señalaba el libro.

— Si, su majestad, deberá aprenderse las reglas que comprenden en este libro. No sólo deberá estudiar este libro, tengo otros que podrán ayudarles. — Saca otros cuatro libros del mismo tamaño del libro que cargaba en su mano.

— Wow, esos sí que son libros enormes. Al, ¿no tendrás un libro más pequeño donde resuman esas enciclopedias?

— Lo siento mi Lord, pero estos cinco libros son los resúmenes.

— B-Bueno… tal vez sean grandes pero… ¡no importa! Yo, el gran Papyrus, me aprenderé todo.

— … — El mayor suspira con pesadez. Leer todo eso lo mataría, literalmente. En el pasado leía bastantes libros, pero ahora, muy apenas puede terminar de leer un pequeño cuento para dormir. — Papyrus, ¿y si lees eso por mi? Yo con la práctica y con verte aprenderé "hacer" mis obligaciones. — Trataba de desligarse de una de sus obligaciones que era leer esos libros.

— ¡No Sans! Debemos leerlos y aprender juntos, no me dejes todo el trabajo a mí. — Le ha negado rotundamente la petición de su hermano.

— Vamos hermano…

— Ya dije que no Sans. — Sigue negándose.

— Agh… — "Rueda sus cuencas". Noto que había sigo egoísta pedirle eso a su hermano cuando hace unos minutos pensaba en no darle mucha carga a su hermano. — Lo siento hermano, es verdad que esto debemos hacerlo juntos. — Sonríe avergonzado. — Perdón por la interrupción Al, continua. — Hace un ademán para que esta continuara con su deber.

— Gracias Lord. Como decía, les leeré un párrafo de la primera página… — Abre el libro y se dispone a leer. — Si tienen alguna pregunta, pueden detenerme y yo les resolveré sus dudas. — Los dos esqueletos asienten.

Este sería un largo día.

-Ver "feliz" a ese "monstruo" es sencillo-

-Que realmente sienta alegría ese "ser especial" no lo es tanto-

-¿Qué cosas harías por él?-

-¿Lo darías todo?-

-¿Sacrificarías tantas cosas para lograr aquel propósito?-