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Los personajes de Yuru yuri son propiedad de Namori, y sólo los uso para fines de este fic.

Kuro-san se levantó de un brinco, y puso los brazos rígidos apoyados al cuerpo.

- Discúlpenos sensei, solo estábamos comiendo…

- Esta área está restringida- objetó Akane, endureciendo más su voz-. No pueden entrar sin permiso.

- Discúlpanos onee… Akaza-sensei- se corrigió rápidamente Akari-. Yo lo atraje hasta aquí…

Akane tomó la mano de Akari diciendo que la acompañaría a la sala de maestros, y Kuro-san solo se quedó ahí, inmóvil, sin decir una palabra.

Akane, casi corriendo, la dirigió no a la sala de maestros, si no más bien, a un salón, en un área que no se usaba, un lugar solitario. Entraron en el salón, asegurándose Akane de que no los hubiera seguido nadie, y cerró la puerta, entonces, se sentó en el escritorio, cruzando los brazos, y con el gesto aún muy endurecido.

- Etto… onee…

- Ya te dije que aquí no soy tu hermana, Akari- la regañó Akane con mala cara.

- Lo siento, Akaza-sensei- rectificó Akari agachando la cabeza.

Akane se acercó a ella, aún con la cara enojada, y se sentó en un pupitre, invitándola a sentarse en el de al lado. Akari, para no hacerla enojar más, se sentó sumisamente, esperando el regaño de su hermana.

- Y bien, ¿qué tienes que decir a tu favor?- cuestionó Akane mirándola fijamente- ¿Porqué estabas con el tejado con ese chico?

- Íbamos a comer juntos- respondió Akari con toda sinceridad, haciendo que el rostro de Akane se endureciera aún más.

- Así que era eso- respondió irónicamente Akane-. Vaya, pensé que nosotras íbamos a comer juntas…

- Perdón… no pude zafarme… y…

- No pasa nada- dijo sin más Akane levantándose del pupitre y dirigiéndose a la puerta-. Bueno, debo ir a preparar mi siguiente clase, te veré en la casa, Akari.

- Onee…- pero no pudo detenerla, y Akane salió del salón, claramente desanimada, haciendo que Akari se sintiera muy mal por ella.

Akari ahora tenía el problema con su hermana, y eso hacía que le doliera la cabeza. Ahora que solucionó un problema grave, se tuvo que cargar encima uno mayor, y de éste no se podía librar fácilmente.

Al regreso a su salón, se encontró con Kuro-san, y se le veía algo preocupado.

- ¿Qué te dijo la sensei, Akari?- le preguntó tan pronto a vio.

- Etto… solo me pidió que ya no lo volviera a hacer- mintió ágilmente Akari, para no evidenciar lo que verdaderamente había sucedido.

- Eso es bueno- respiró aliviado Kuro-san-. Pensé que había pasado algo más grave… y, ¿no te preguntó nada de mí?

- N-no, solo me dijo eso- repitió Akari, esperando algo más que eso.

Kuro-san solo agregó que sería mejor que no lo volviesen a hacer, para evitarse problemas, pero, en el fondo, Akari, esperaba que él mostrara un poco más de condescendencia de parte de él, hacia ella.

Las clases terminaron, y Akari esperaba a su hermana en la puerta de entrada, ya que Kuro-san ya se había marchado, por que tenía un asunto que atender, aunque no le dijo cuál, aunque eso era lo menos importante para ella. Lo más importante para Akari en ese momento era arreglar las cosas con su hermana, pero, por más que esperó, ella no llegaba, y la escuela estaba casi vacía; preocupada, Akari entró de nuevo a la escuela para buscarla. Checó en el salón de arte, en varias aulas, y en la sala de maestros, pero no la encontró, así que decidió buscarla en el techo, y ahí la encontró, recargada en la barandilla, mirando al vacío; Akari no soportó verla así, y corrió hasta ella, abrazándola fuertemente por la espalda.

- ¿Akari?...

- Lo siento, onee-sama… - se disculpó agarrándola fuertemente-. Lo siento por fallarte así… no quería hacerte daño…

- No te preocupes- dijo con la voz un poco más calmada-. Entiendo lo que sucede, y bueno, debo entender que, yo ya no ocupo un lugar en tu vida…

- ¡Eso no es verdad!- la contradijo muy enérgicamente Akari-. No digas eso, no es nada cierto…

Akane se dio la vuelta, y miró fijamente a Akari, y sus ojos estaban cristalinos, a punto de derramar lágrimas.

- Ya no sigas por favor, Akari, o yo…

Akari se aferró de nuevo, y con más fuerza de Akane, y ella, le devolvió el abrazo.

- Eres muy importante para mi, onee-sama…

- Pero… no como yo esperaría- objetó Akane con la voz quebrada-. No soy tan importante para ti cómo yo esperaría… y…

Akane ya no pudo decir nada más; sus labios estaban ocupados, al igual que los de Akari…