Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, creadora de la serie Sailor Moon. Esta historia es escrita sin ningun fin lucrativo.
Adevertencia: este chapter contiene lemon, lo leeran a su propio riesgo (no sabría decir si es algo ligero) ahí se los dejo.
5. Mi nueva roommate
6 años después
Bebe, bebe, bebe – le alentaban para que continuara en la labor de ingerir cerveza, los universitarios gritaban eufóricos y coreando a viva voz –Tenoh, Tenoh, Tenoh.
-Bájenla que ganó – pedía el pelinegro al grupo de chicos que cargaba a Haruka.
-Rayos Tenoh como pesas – se quejó uno de los muchachos.
-Callate Rubeus, tú te ofreciste de voluntario para sostenerme. – La chica se dirigió a un joven de melena plateada – Págame Diamante – la rubia le extendió la mano con la palma hacia arriba.
-¿Por qué siempre pierdo contigo? – hizo un puchero.
-Porque es la Reina del puto barril de cerveza – intervino Henry con una gran sonrisa – Wow sis, es increíble que bebas tanto estando de cabeza.
-Es un talento innato – se regodeó con aires de grandeza.
-Ya lo creo – aseveró el perdedor.
-Haber, haber – Haruka se subió en el barril y se dirigió a todos – esto es una fiesta ¿no? ¿Dónde está la música de esta pocilga? – animaba muy enérgica la rubia.
La música electrónica no se hizo esperar, el bajo de los amplificadores hacía retumbar el techo y las ventanas. Gente por toda la casa bailando y bebiendo, algunos se habían metido a la piscina, era una fiesta sin restricciones. Los hermanos Blackmoon no se medían a la hora de celebrar y literalmente botaban la casa por la ventana; sus invitados favoritos eran los Tenoh. Henry con su fama de galán arrastraba a las chicas más lindas de la escuela de Arquitectura, desde adolescente había sido así todo un conquistador y ¿para qué cambiar si estaba en la mejor etapa de su vida? Y su hermana Haruka, ahora estudiante de medicina, había cambiado mucho; ya no era esa jovencita insegura y malhumorada. La confesión que le hizo a su gemelo años atrás, la liberó de la prisión donde vivía, la hizo una persona nueva al punto de convertirla en el enlace de la diversión de la universidad de Tokio, todas las fiestas que habían tenían su sello sin importar de que facultad fueran. La invitaban a todas esas juergas universitarias, a las que iba gustosa a embriagarse y ligar con chicas. Haruka era una suerte de celebridad y chica mala, fama que se ganó a pulso, ya fuera por las fiestas o las carreras clandestinas en las que competía; su hermano la acompañaba en sus locuras, naturalmente y esa noche no era la excepción.
-Vamos al estudio que allá jugaremos con más calma – los aludidos asintieron.
-Que no se olviden de llevar el barril de cerveza y los cigarrillos – Le recordó Diamante a su hermano Zafiro.
Una vez en el estudio, justamente en el centro de éste, se disponía la mesa de roble con bordes redondeados, cubierta por un enorme fieltro verde, sobre éste un mazo de cartas aún sin destapar, fichas de colores que sustituían el dinero, otras más que llevaban impresos las palabras: Dealer, Big Blind y Small Blind. Poker el juego de los Dioses, como lo llamaba Haruka. Cada semana se reunían religiosamente para echar unas partidas. Henry, Haruka, Diamante, Zafiro, Rubeus, Esmeralda y algunas veces Darien, eran los protagonistas que aquella habitación conocía muy bien, viendo ganar en centenares de ocasiones a los gemelos. Ahora bien, ese sábado solo eran 5.
Rubeus tenía sed de venganza, la semana anterior entre Esmeralda y Henry lo dejaron sin dinero. Esta noche sería su noche.
A los Blackmoon que carajos le importaban sus otros invitados, los más importantes estaban en aquel cuarto con ellos. Zafiro era compañero de clases de Haruka, y Diamante iba un semestre delante de Henry. Rubeus ese pícaro pelirrojo, primo de los Blackmoon, iba a la escuela de leyes.
La música de fuera traspasaba los muros del salón de juego, sin embargo eso no impedía que los jugadores se desconcentraran. Las 5 cajetillas de cigarros dispuestas al lado de cada uno de los jugadores fue disminuyendo, uno a uno se fue consumiendo cada cigarrillo.
Todos se miraban con seriedad, entonces un intruso irrumpe a la habitación.
-Pero ¿qué demonios? Cof cof – tosió - ¿Este cuarto se está incendiando o qué carajos?
-No seas exagerada, solo son un par de cigarrillos encendidos – amenizó Diamante.
-¡Como sea! Quiero hablar contigo – demandó la recién llegada.
-Amor estoy en medio de algo importante – le decía en tono de suplica.
-¿Un maldito juego de cartas es más importante que yo? – la chica lo fulminó con la mirada.
-Me retiro. – Gruñó el peliplateado arrojando sus cartas, su novia lo tomó a mal – Espérate no te pongas así.
-Pobre de mi hermano es un sometido – se llevó el cigarrillo a la boca – No entiendo por qué sigue con ella, habiendo tantas mujeres bellas y solas por ahí.
-Es buena en la cama, muy buena diría yo – añadió Haruka.
Todos se la quedaron viendo con asombro.
-¿Qué? – Cayó en cuenta de sus palabras – No me malinterpreten, nunca he estado con la bruja de Carmesite, lo dije porque para que tenga a Diamante así, debe hacer maravillas en la cama.
Los chicos suspiraron aliviados.
-No han pensado que puede estar enamorado de ella – agregó Rubeus.
El salón se inundó de sonoras carcajadas, Zafiro golpeaba la mesa en señal de desahogo, no resistía tanta risa.
-Ay primo que ingenuo eres, estoy de acuerdo con Haruka, esa Carmesite debe ser una fiera en la cama.
-Por decir esas tonterías es que no tienes novia, Rubeus – se mofó el rubio.
-A jugar ¿no?
-Como la srita Tenoh ordene – Zafiro siempre tan caballero.
Perdieron la noción del tiempo y Zafiro su dinero. Henry se retiró para buscar conquistas. Solo Haruka y Rubeus jugaban. Echaron el flop, ambos apostaron, destaparon la 4ta carta (turn) no sin antes "quemar" un naipe, al perlirrojo pareció curvársele los labios. Se quemó otra carta y se echó el 5to y último naipe (river), se miraban con mucha intensidad, como queriendo adivinar que jugada tenía cada uno.
-All in – dijo Rubeus y empujó todas sus fichas al centro de la mesa.
Haruka quien se había mostrado inmutable, ahora parecía algo preocupada ante las palabras del perspicaz pelirrojo, Haruka había hecho una apuesta alta, ¿qué haría? ¿Pagaría por ver? O ¿le cedería la mano a Rubeus?
-¿Estás seguro? – Su rival asintió – Ok yo también me voy All in – el muchacho se alarmó por unos instantes al ver a la rubia apostar todo.
-Trío de Jotas – se mostró victorioso – vengan con papá – le hablaba a las fichas.
-Momento mi presumido amigo, aún no muestro mi jugada.
-No hace falta, perdiste.
-¿En qué te basas? – La rubia descubre sus cartas, una K y un As de trébol – escalera real (royal flush), lo siento Rubeus ese dinero se va conmigo, cometiste un error de principiante ¿qué no te fijaste en el flop? ¿En la reina de trébol, el 10 de trébol o en la jota de trébol? – El muchacho se llevó las manos a la cabeza – deja de lamentarte y recoge este reguero. – Haruka se detuvo un momento antes de irse – Se acabaron mis cigarrillos, me llevaré los de Ante.
-Da igual – dijo casi en un susurro Rubeus.
La rubia miró su reloj – 3 am, aun me quedan un par de horas para embriagarme ¡Genial!
Así se fue la noche para Haruka entre baile y bebida. Perdió parte de su ropa por causa de unas chicas que le imponían castigos cada vez que perdía, la penitencia era dejarse besar y quitarse una prenda, vaya "castigo" tenía que afrontar la rebelde chica.
-Te parece si me quitas esto último – señalando su camiseta y su bóxer de Victoria's secret – en una de las habitaciones – la rubia estaba muy tomada y caliente.
-No me acostaré contigo Haruka – se reía la muchacha.
-¿Por qué si yo tengo tantas ganas? – le siguió el juego.
-Lo haremos cuando yo quiera – le contestó con indiferencia.
-¿Para qué calientas la comida? sino piensas comértela – Haruka se escuchaba molesta – Me largo, dame mi ropa.
-No – la retó.
-Entonces quédatela, porque es lo único que obtendrás de mi – se marchó furiosa.
A los pocos minutos se regresó.
-Sabía que volverías – la chica estaba esperanzada.
-Vine por mis cigarrillos y mis tenis – los tomó y se fue.
-Esa imbécil cree que está muy buena, vah, estoy toda caliente pero también de mal humor y así no tendré sexo, mejor me fumo un cigarrillo para que se me pase. – hablaba para sí misma – Rayos ¿por qué siento que se me falta algo? Hagamos un conteo – decía con los ojos entre abiertos pues la borrachera no le permitia abrirlos por completo – Calzones puestos – se miró – Tenis aquí – los traía colgando del cuello por las trenzas – Cigarrillos – estaban dentro de los tenis – el móvil en mi sostén – se tocó el busto – ash ¿qué me falta? – Pensó por unos segundos – ¡Henry, me falta Henry! – exclamó.
La rubia comenzó a buscar por toda la casa, era tan difícil caminar con aquel gentío, unos tirados en el suelo, otros aún tenían fuerzas para bailar.
-Haruka – escuchó a sus espaldas, la aludida se dio vuelta.
-Bell – su exclamación sonó tan monótona que parecía más bien cansada.
-¿Me extrañaste? – se acercó peligrosamente a la rubia.
-No sabes cuánto – mintió.
-Ven. – La tomó de la mano y la llevó a una de las habitaciones – Hueles a cigarrillo ¿estabas fumando?
-No ¿cómo crees? – Volvió a mentir – estaba jugando poker y ya sabes cómo fuman esos desgraciados – la besó sin demora, pero Bell la apartó.
-¿Y tu ropa? No me digas que la perdiste en la partida de poker porque no te creeré, de seguro te revolcaste con otra – la muchacha empleó un tono muy serio.
-Tú siempre piensas mal de mí – se hizo la ofendida – jugué beer pong y perdí, tu sabes que nunca te mentiría – se acercó a la chica para acariciar su mejilla.
La verdad es que la rubia se había convertido en una mitómana.
-Siempre ganas – se estrelló contra los labios de la rubia y la besaba con excelso fervor.
Haruka adoraba tener el control de todo, incluyendo el sexo. Subió a Bell sobre un mesón de mármol, eso sí, sin separarse de sus labios. Su lengua incursionaba de manera juguetona la boca de su amante, ésta le mordisqueaba el labio a la rubia lo que la ponía a mil.
-Quítate la blusa – ordenó la rubia entre jadeos, su amante obedeció.
La blusa y el brasier desaparecieron – No traigo ropa interior – susurró Bell al oído de Haruka, sus verdes orbes chispearon de la emoción.
-Eres el diablo Bell – sonrieron con malicia.
Haruka abandonó los labios de la chica para recorrer su cuello con la lengua y continuar hasta el desnudo pecho de la castaña. Su boca hizo prisionero el seno izquierdo de su amante, a lo que respondió con un gemido, esto incitó a la rubia a masajear el seno libre. Así estuvo por varios minutos, alternando entre los pechos y la boca de Bell, la muchacha no paraba de gemir y pedirle a la rubia que la sacara de su miseria y que la tomara.
-Déjate de juegos y hazlo de una maldita vez – raclamó una muy agitada Bell.
-Ok lo que tu digas – respondió del mismo modo.
Se separó de su amante y la guió hasta el sofá. Las chicas se tumbaron en el sillón adoptando la posición del misionero, con Haruka arriba como es de esperarse. Bell entrelazó sus piernas en las caderas de Haruka para tener el máximo contacto con ella. Se volvieron a besar, era una guerra de lenguas interminable, ninguna quería ceder, hasta que sus pulmones exigieran oxigeno. Las traviesas manos de la rubia recorrían los muslos de su amante, quien no paraba frotar su pelvis con la de Haruka que se excitaba más y más con cada movimiento.
Sin previo aviso la rubia se introdujo en la intimidad perfectamente lubricada de la muchacha, quien emitió un sonoro gemido al tiempo que arqueó la espalda. Haruka sonrió entonces empezó a mover sus dedos con suma libertad dentro de la chica, entraba y salía de ella a su gusto. Aquel salón fue testigo fiel de semejante acto, los gemidos y las palabras ininteligibles de las dos mujeres tapizaban los gruesos muros del cuarto.
Haruka agilizó sus "embestidas" al notar que la chica estaba por llegar. Su amante gimió con fuerza al alcanzar el climax. Bell quedó aferrada a la espalda de la rubia quien estimulaba de manera frenética su punto sensible, en pocos segundos se correría también. Finalmente llegó. Se dejó caer sobre el cuerpo de su amante. Sus respiraciones se fueron regulando poco a poco y ninguna decía nada.
Al cabo de un rato la rubia se levantó a lo que Bell respondió con una mirada de reproche.
-¿Qué? Solo voy por algo de tomar, espérame aquí.
Se notaba que no conocía ni un ápice a la rubia, ésta se escabulló muy fácil con esa excusa tan barata. Abandonó a Bell para buscar a su gemelo. Tenía que admitirlo, estaba cansada la noche anterior fue movida y la pequeña sesión de sexo la dejaron muerta. Encontró a su hermano con una chica, ambos dormidos, sin dudas habían tenido sexo, el condón usado que estaba en el piso lo indicaba.
-Henry – lo sacudió – vámonos.
-Cinco minutos más – balbuceó el muchacho.
-Que cinco minutos ni que nada – le echó cerveza en la cara, Henry se levantó de golpe.
-¿Estás loca?
-Shuuu – lo mandó a callar y señaló a la chica semi desnuda que dormía a su lado – Toma tu móvil y nos vamos – el rubio obedeció.
¿En qué momento despuntó el alba? Hace unos minutos estaba obscuro y ahora todo el cielo estaba claro.
Qué suerte que era domingo y no había mucho movimiento en el campus y menos a las 7:30 am. Los mellizos se tambaleaban de un lado al otro, a pesar de que se iban apoyando uno con el otro, el efecto del alcohol dirigía sus torpes movimientos.
-Tengo frío Haruka – le dio un trago a la botella que llevaba.
-Es porque estás en bóxer tonto, dame un poco – le quitó la botella para darle un trago. – tuviste acción anoche picarón.
-Y no fui el único, mira cómo estás – ambos se carcajearon, pronto la risa fue opacada por el derrape de un auto – Imbécil mira por dónde vas, que no ves que es una zona escolar – gritó el rubio al conductor.
-A cualquier animal le dan una licencia – la rubia rodó los ojos.
Henry pisó en falso y ambos se fueron de bruces contra la grama. El conductor del Mercedes plateado se los quedó mirando con desprecio, los gemelos se rieron a más no poder.
-Quiero vomitar.
-Ponte de pie Henry que allí cerca está un depósito de basura – se apresuraron y el muchacho vació su contenido estomacal en el bote de basura.
-¿Mejor? – El rubio asintió – voy a llevarte a tu dormitorio, ¿te parece? – el muchacho volvió a asentir.
-Sis ¿me das un cigarro? – puso cara de corderito a medio morir.
-Me queda solo uno.
-Es que el vomito sabe muy feo y quiero tener otro sabor en la boca.
-Ya no seas tan drama queen, aquí está – le pasó el cigarrillo – después no me culpes porque sufres disfunción eréctil.
-Gracias Haru, te amo – le iba a dar un beso en la mejilla cuando la rubia lo detuvo.
-A mi no me vas a besar con ese hocico apestoso a ácido.
Como pudieron llegaron a los dormitorios. Entraron a la habitación del rubio y éste se dejó caer pesadamente en su cama.
-Haru – el rubio señaló a un lado de la habitación.
-Si ya sé el bote de la basura. – se lo alcanzó y lo puso al pie de la cama. Su hermano se durmió de ipso facto – De nada.
Justo antes de salir vio en la cómoda una cajetilla de cigarros empezada y unos lentes tipo aviador, se posesionó de ambos y se marchó. Se encaminó hacia su dormitorio que quedaba cruzando la biblioteca. ¿Cómo podía caminar tanto con semejante borrachera? Solo su organismo lo sabía. Al entrar, alguna de las persona que estaban por ahí se la quedaron viendo, por su obvia falta de pantalones.
-¿Nunca habían visto una mujer en ropa interior? Idiotas.
Uno a uno fue subiendo los peldaños de las escaleras ¿cuándo pensaban arreglar el ascensor? Se preguntó. Sacó un cigarrillo y se lo llevó a la boca.
El encargado de piso le gritó desde el pasillo – Tenoh en los dormitorios no se fuma – Haruka le mostró su dedo anular – Bésame el trasero Lee – le respondió al muchacho después que había doblado la esquina. Con paso casi firme se dirigía a su habitación. El pasillo pareció alargarse más de lo normal y había gente afuera de una habitación, le dio poca importancia. Siguió caminando y se detuvo donde se suponía era su dormitorio, vio a las dos personas de arriba abajo y luego miró la placa sobre el marco de la puerta, se quitó los lentes para ver mejor.
-304, creo que esta es – los dos jóvenes estaban atónitos ante la escena.
Haruka no muy segura del numero que había visto decidió ver en la puerta el nombre – Tenoh, si esta es mi habitación, oigan ustedes esto es invasión de morada, ¿Qué carajos hacen aquí? – les habló un tanto molesta.
La chica de vestido blanco no pudo evitar reir, el rubio a su lado la reprendió con la mirada.
-Estoy acompañando a mi novia con su mudanza y al parecer será tu compañera de cuarto, mucho gusto Jedite Onasaka – el joven extendió su mano.
-Ok si así es la cosa bienvenidos – entró la rubia sin responder al saludo.
Los jóvenes se fijaron en el bóxer que traía Haruka, llevaba una inscripción – Hard to get (difícil de tener) – pronuncio la peli verde muy divertida.
-Tengo una regla: Queda terminantemente prohibido tener sexo en mi cama – les advirtió la rubia – lo sabré aunque cambien las sabanas, tengo olfato para eso.
-Tu compañera de cuarto está loca – la muchacha rio por lo bajo.
-Buenas noches y no hagan ruido – Haruka se metió entre las sabanas y se durmió en un chasquido de dedos.
Haruka estaba en el mundo de los sueños donde Morfeo la había transportado pero un sonido consecuente la aturdía, por más que buscaba no encontraba el origen, entonces escuchó que la llamaban por su nombre ¡Tenoh! poco a poco fue abriendo los ojos, veía todo obscuro. No se había molestado en quitarse los lentes de sol, cuando se los quitó notó que empezaba a caer la noche y volvió a escuchar su nombre pero esta vez más fuerte y más cerca ¡Tenoh!
La rubia abrió la ventana y allí estaba el dueño de la voz.
-Rubeus ¿qué carajos? Me despertaste tonto – Haruka estaba molesta.
-Es una emergencia – gritó el pelirrojo desde abajo.
-¿Qué pasó?¿A quién embarazaste? –empezó a reír
-A nadie. Vengo para que me prestes algo de dinero, anoche me dejaste sin nada.
-¿Soy banco acaso? Pídele a tu padre.
-Me mata si le digo que perdí mi dinero jugando poker.
-Oye sino tienes dinero ¿cómo piensas pagarme? Lo siento colorado amigo pero no puedo, mi dinero es mío – se tocó para buscar la bolsa con los billetes.
-¿Buscabas esto preciosura? – le enseñó la bolsa con el dinero.
-Me robaste desgraciado, maldito infeliz, ash abogado al fin.
-No te robé tu dejaste el dinero en la mesa cuando te regresaste por los cigarrillos yo te hice el favor de guardártelos. Ahora bien ¿me los prestas?
-¡No! Así que arrójame esa bolsa, no me obligues a bajar por ellos – Haruka seguía molesta.
-Ok tu ganas, te arrojo el dinero pero si me muestras tu senos – Rubeus sonrió de oreja a oreja.
-Ya verás pervertido – le arrojó un tenis.
-Oye no hay que caer en la violencia ¿piensas matarme?
-Si es necesario. – Le espetó la rubia – Ok toma lo que necesitas – se cruzó de brazos.
-Gracias, eres un sol. Te amo – se apresuró a sacar dinero.
-Sí, sí, si ya deja de ser tan lambiscón, ahora resulta que todos me aman cada vez que doy algo – rodó los ojos – echa la bolsa y el tenis para acá – no tardó mucho en tener ambas cosas en su poder.
-Rayos tengo aliento de dragón, que bueno que estoy sola – ya era costumbre para Haruka hablar sola, con lo que no contaba es que no estaba tan sola como creía. Se sorprendió al ver a una chica sentada en la cama que estaba del otro extremo del cuarto, la muchacha reía sin parar.
Haruka se talló los ojos por si estos le estaban haciendo trampa, pues estaba equivocada había una chica allí y muy linda y se estaba acercando a ella.
-Hola, espero que hayas dormido bien – su voz melodiosa llenó los oídos de Haruka quien solo asentía cual autómata – Soy tu nueva compañera de cuarto, me llamo Michiru Kaioh – le extendió la mano.
-Hola – pronunció de manera tonta – soy – ¿acaso era posible que se olvidara de su propio nombre? Había bebido antes pero nunca se olvidó de su nombre– Haruka Tenoh – correspondió al saludo de la peli verde, tomó su mano y la estrechó, se sintió tan bien al hacerlo.
Ya finalmente actualicé :D fusílenme me lo merezco por la tardanza. Ya llegó a quien tanto esperaba, por fin Michiru nos honra con su presencia.
Espero que me disculpen no he tenido mucho tiempo, mis horarios en la Uni estan feitos tengo que ver clases de mañana y de tarde :s y solo me quedan los finde pro los agarro para rumbear xD
Este cap lo escribí enarbolando mis fiestas cuando jugaba poker, si soy una viciosa xD Y esas borracheras que me daba que perdía el conocimiento xD esos buenos tiempos regresaran.
Ok ya se que a muchos no le gustó la pareja de Haruka con Eugial pro es parte de la trama. Ahora Haru es mayor y tiene más madurez, ya sus demonios no la persiguen, está en una posición de afrontar lo que sea. Mis lectores me salieron bromistas xD más adelante les explicaré lo que pasó con Alan y si tuvo su merecido.
El proximo cap se llama: La srita Kaioh, dedicado totalmente a Michiru. Nos leemos en el proximo chapter. Mil gracias por sus reviews se les quiere.
Aurora Kaioh Alexia FICR Neptune's Lover UKT nalia-san Vientocortante yuhi hyuuga
